Page 1

Solo recuerdos de lo que un día fue… Luego de aproximadamente 36 años de su aparición en los países de tercer mundo, y hablo hace más de un siglo y medio éramos uno de los primeros países en Sudamérica en contar con un sistema férreo de gran tecnología, se instaló por primera vez en la ciudad de Sapucay en el departamento de Paraguari, el pedido que los ingleses concedieron a la rica presidencia de Don Carlos Antonio López, la primera locomotora en el país, se empezó el montaje de las vías, los talleres con una inversión de fortunas para que hoy esto se encuentre totalmente perdido.

Si… fuimos los primeros en traer a nuestro país el hito enorme de renombrados en todo el continente y también los primeros en arruinarlo, en perderlo, al país solo le quedan recuerdos y dolores de todo el esplendor de la locomotora que causó impacto a nivel tecnológico y de comunicación en toda Sudamérica.

Particularmente tuve la oportunidad de tomar un viaje de excursión con unos amigos y nuestras respectivas madres, mágico fue sentir en mi inocencia de niña la velocidad, no distinguir la verdadera forma de lo que veíamos a través de las ventanas, sin imaginar que eso jamás volvería a pasar por lo menos queda la dicha de poder contarle a mis hijos y nietos que un día en Paraguay existió un hermoso tren.

Entristece saber que toda esa enorme inversión en lo que debía ser un legado fue despilfarrado, negociado como cualquier chatarra vieja, todo el amor que pusieron las personas que tuvieron la oportunidad de formar parte de la gran familia del conjunto ferroviario del país, cuantas padres y madres aun podían estar dando de comer a sus familias con el honrado trabajo en las distintas estaciones que hoy se encuentran desalojadas, en el exterminio, que sirven de antro para delincuentes y drogadictos, vagones que se encuentran todos herrumbrados, rotos; aunque algunas personas también utilizan los vagones como elemento de trabajo, montan dentro hamburgueserías, pancheros, y también hubo un intento de biblioteca en un vagón ubicado en Asunción, pero no tuvo éxito, hoy al entrar solo se encuentran colillas de cigarrillos,


desperdicios de bebidas alcohólicas y sin vergüenza alguna se denota que fueron utilizadas como habitación de un reservado.

Y con todo eso que sucede, me pregunto si los residentes de sapucay que brindaron su testimonio en el documental realizado por alumnos del IPAC ”Cenizas”, que sentirán al ver el trabajo de toda un vida tirado a la basura, sin valoración alguna, ni del estado ni de la ciudadanía, y ya que en los talleres de su amada ciudad forjadora de este gran suceso solo quedan cenizas.

Ferrocarril es Nuestro  

Historia del Ferrocarril