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REINADO DE ISABEL II 1. Primera guerra Carlista (1833-1839): Dos días después de la muerte de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón, se autoproclamó rey de España. En algunas partes del territorio español surgieron varias partidas carlistas. La regente María Cristina buscó el apoyo de los liberales para garantizar el trono a su hija Isabel, de sólo tres años de edad.

Se inició de este modo una guerra de fuerte contenido ideológico, político y de clase. En el bando carlista estaban los absolutistas más radicales: una parte importante de la nobleza, los sectores más ultraconservadores de la administración y del ejército, la mayoría del bajo clero y una parte importante del campesinado y de los sectores artesanales, que temían que las novedades terminaran por hundir sus talleres.

El bando Cristino, el que se formó en torno a la regente María Cristina y su hija Isabel, obtuvo el respaldo de los sectores liberales reformistas, que vieron en la oportunidad para ganar la influencia que les permitiera emprender las reformas necesarias para transformar el país. Aquí encontramos también otra parte importante del ejército, así como las clases medias urbanas, los intelectuales, los obreros industriales y el campesinado del sur peninsular.

El gobierno de María Cristina fue reconocido internacionalmente desde el principio y contó con el apoyo diplomático y militar de Inglaterra, Portugal y Francia (La Cuádruple Alianza). La guerra comenzó siendo favorable para los carlistas, pero las expediciones hacia el sur terminaron fracasando porque no consiguieron el apoyo de la población y el asalto para tomar Madrid en 1837 terminó fracasando igualmente. En 1835 murió en el asalto de Bilbao Zumalacárregui, el mejor estratega carlista.

Los carlistas pasaron a la defensiva y el general carlista Maroto se vio obligado a iniciar negociaciones de paz con el general Espartero. La paz llegó finalmente en agosto de 1839, con el llamado abrazo de Vergara.

Para conseguir la rendición de los carlistas se impusieron una serie de condiciones, como el reconocimiento de los grados alcanzados por los vencidos y el compromiso de mantener los fueros. La guerra generó miles de muertos y provocó una gran destrucción material y económica, especialmente en el norte, donde el espíritu carlista se mantuvo arraigado durante generaciones.

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2.Regencia de María Cristina:

- Primer período moderado (1833-1835)

Se podían distinguir dos tendencias políticas entre los liberales: por un lado estaban los moderados, que respaldaban la actuación del gobierno y se oponían a cambios radicales. Por otro lado estaban los progresistas, que aspiraban a mayores reformas y a la reinstauración de la Constitución de 1812 frente al Estatuto Real de 1834.

Al estallar la guerra, María Cristina llamó a Martínez de la Rosa para formar gobierno. Éste la convenció de la necesidad de propiciar el aperturismo del régimen. De este modo se amplió la amnistía, y se decretó la libertad de prensa, aunque limitada. Por otra parte se restauró la Milicia Nacional, lo cual permitió conseguir un gran número de voluntarios para la guerra.

El Estatuto Real de 1834, es una carta otorgada que regulaba la convocatoria de unas Cortes de carácter extremadamente conservador y elitista, tanto por su composición (nobleza, clero, funcionarios, altos cargos del ejército y alta burguesía) como por el modo de elección, mediante sufragio censitario indirecto. Además, otorgaba a la Corona una amplia capacidad legislativa y de veto (impedir acciones a su semejanza), pudiendo incluso disolver libremente las Cortes.

El gobierno, en manos de los liberales moderados, no fue capaz de dirigir correctamente la difícil situación de guerra. La falta de recursos económicos, los errores tácticos y las victorias carlistas hicieron crecer el descontento frente al gobierno, al tiempo que crecía el apoyo a los liberales progresistas.

- Los progresistas en el poder (1835-1837)

En el verano de 1835 se iniciaron una serie de revueltas urbanas por todo el país, produciéndose episodios de rechazo ante el clero, con el asalto y la quema de conventos, al tiempo que surgían en distintas ciudades Juntas revolucionarias que reclamaban básicamente: reunión de Cortes, libertad de prensa, nueva Ley electoral, extinción del clero regular, reorganización de la Milicia Nacional, reclutamiento para hacer frente a los carlistas.

María Cristina nombró como jefe de Gobierno a Juan Álvarez de Mendizábal. Éste comenzó a desmantelar el Antiguo Régimen. Entre sus principales medidas destacan: 2


contribuciones extraordinarias para encarar la guerra, ley de libertad de prensa, decreto de desamortización de los bienes del clero regular.

Las desamortizaciones provocaron una reacción negativa de los moderados. María Cristina forzó entonces, en 1836, la dimisión de Mendizábal. A continuación la regente trató de detener las reformas puestas en marcha, lo cual provocó una nueva insurrección progresista en 1936. María Cristina, con la sublevación de la Guardia Real del palacio de la Granja se vio obligada a reinstaurar la Constitución de 1812. El nuevo gobierno progresista, dirigido por José María de Calatrava, reemprendió la labor de demolición del Antiguo Régimen: -

Supresión del régimen señorial, las vinculaciones y el mayorazgo: al suprimirse el Antiguo Régimen los antiguos señores pierden sus derechos jurisdiccionales, y con la eliminación de las vinculaciones y del mayorazgo, se convierten en propietarios absolutos de sus bienes, siendo libres para venderlos en el mercado.

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Eliminación del diezmo.

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Implantación de una ley municipal que permite a los municipios elegir a sus alcaldes mediante sufragio

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Sustitución de los jefes del ejército. El general Espartero es colocado al frente para dirigir la guerra.

Las nuevas Cortes elaboraron la Constitución 1837, con la que se pretendía contentar tanto a liberales progresistas como a los moderados. Por un lado proclamaba la Soberanía Nacional y concedía derechos individuales, pero, por otro lado, mantenía un poder ejecutivo fuerte en manos del rey, que también tenía competencias legislativas y derecho a veto y suspensión de las Cortes; establecía unas Cortes bicamerales, con un Congreso elegido mediante sufragio censitario.

- Los moderados vuelven al gobierno (1837-1840)

Aprobada la Constitución, se convocaron unas elecciones que dieron el poder a los moderados, que se mantendrían en el gobierno hasta 1840. Durante esta etapa eliminaron los elementos más progresistas de la nueva legislación, aunque sin salirse del marco constitucional. En 1840, trataron de modificar la ley municipal que permitía a los municipios elegir a sus alcaldes. Los sectores progresistas se opusieron frontalmente a tales pretensiones, protagonizando un movimiento que desembocó en la formación de Juntas Revolucionarias en numerosas ciudades españolas. Esto 3


provocó la dimisión de María Cristina y su huida de España. Entonces los progresistas dieron su apoyo al general Espartero, el gran vencedor de la Guerra Carlista, que se convirtió en nuevo regente.

3.Regencia de Espartero: Espartero se convirtió en nuevo regente. Una vez en el poder procedió con la disolución de las Juntas revolucionarias y convocó nuevas elecciones que dieron el poder a los progresistas. Gobernó de un modo muy autoritario y esto le hizo perder gran parte de sus apoyos.

En 1841 aprobó una ley con la que se abría el mercado español a los productos textiles ingleses. Esto provocó una fuerte protesta de los trabajadores del sector textil catalán, pues veían sus intereses seriamente amenazados. Espartero procedió con una durísima represión contra los manifestantes, llegando incluso a bombardear la ciudad de Barcelona. Este episodio terminó por hundir el prestigio de Espartero. Esto hizo estallar revueltas generalizadas por todo el territorio español, siendo Andalucía y Cataluña los dos focos más activos. Los generales Prim, Serrano y Narváez lideraron la sublevación militar. Sevilla, entre otras ciudades, fue bombardeada por Espartero antes de su huida.

4. Constitución de 1845:

El general Narváez, protagonista de los diez primeros años de reinado efectivo de Isabel II, fue el inspirador de la Constitución de 1845, que estuvo en vigor en España hasta 1869. Se trataba ésta de una constitución de tendencia muy conservadora. Principales características:

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Incluía una declaración de derechos, aunque podían ser limitados mediante un desarrollo legislativo posterior.

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Exclusividad de la religión católica y obligación al estado de mantener la Iglesia.

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Se suprime la Milicia Nacional.

Se establece el principio de Soberanía Compartida, con un legislativo en manos de las Cortes y el Rey. Las Cortes se componían de dos cuerpos, el Senado y el Congreso de los diputados. El Senado estaba compuesto por miembros vitalicios elegidos directamente por el rey entre las élites de la nobleza, el clero, el ejército y la administración. Los miembros del Congreso de los Diputados eran elegidos mediante sufragio directo. La reina se reservaba la posibilidad de poder disolver esta cámara a voluntad. El rey podía nombrar alcaldes en determinados pueblos, así como a los presidentes de las diputaciones provincias. 4


5.El Bienio progresista. Creación de la Unión Liberal.

El autoritarismo del gobierno moderado impulsó el levantamiento de progresistas, del recién fundado Partido Demócrata (fue fundado en 1849) y de algunos sectores del propio moderantismo. Después de la Vicalvarada del día 30 de junio de 1854, los sublevados redactaron el llamado Manifiesto de Manzanares, en el que solicitaban: respeto a la Constitución de 1845, reforma de la Ley Electoral, reducción de los Impuestos.

El alzamiento contó con el respaldo popular y con el de diversos jefes militares de distintas ciudades españolas. Isabel II se vio entonces forzada a quitar el poder a los moderados y entregárselo nuevamente al general Espartero, quedando O’Donnell como ministro de la Guerra. Se convocaron unas elecciones que fueron ganadas por O’Donnell y por los progresistas, partidos que gobernarían conjuntamente durante estos dos años. Las Cortes salientes elaboraron la Constitución de 1856, que ofrecía una declaración de derechos más detallada que la de 1845 e incluía límites al poder de la corona y del ejecutivo. Sin embargo esta constitución no tuvo tiempo para poder entrar en vigor, de ahí que sea conocida como la nonata.

Los gobiernos de esta época desarrollaron una legislación encaminada a sentar las bases para modernizar la economía del país. Entre las leyes que promovieron cabe destacar:la desamortización de Madoz de 1855,ley de ferrocarriles (1855)yley de Sociedades Bancarias y Crediticias (1856).

A pesar de las reformas, el bienio transcurrió en un clima revolucionario, acentuado por la epidemia de cólera, las malas cosechas, el alza de los precios y los enfrentamientos entre patronos y trabajadores. Las clases populares, defraudadas debido al incumplimiento de las promesas, retiraron el apoyo a los progresistas. En julio de 1856 Espartero presentó su dimisión y la reina encargó a O’Donnell formar un nuevo gobierno.

6.Marco económico en el reinado de Isabel II.

La economía del reinado de Isabel II en el siglo XIX en España tiene unas características propias: - Las transformaciones que sufre son menos intensas que en Europa. - La sociedad es principalmente rural, alejada de la democracia y atrasada en su desarrollo económico. 5


A pesar de esto, hay cambios que permitirán la modernidad en el siglo XX: - Crecimiento de la población y aumento de la urbanización. - Desarrollo de la burguesía y del proletariado. - Desarrollo industrial y del parlamentarismo.

España tuvo un crecimiento económico y un proceso industrial lento, incompleto y muy tardío, debido a: - Era un país rural. - No había demanda de productos industriales. - Economía de autoabastecimiento. - Fuerte dependencia tecnológica del extranjero. - No había inversiones de capital español. - Dureza de las crisis agrícolas. A pesar de esta situación no se puede hablar de absoluto estancamiento ya que el país sufrió una transformación progresiva. La agricultura La actividad agrícola seguía siendo tradicional. Sin embargo, sí puede hablarse de un cambio lento y progresivo con un aumento de la producción a lo largo de todo el siglo, modernización e integración en la economía capitalista. Con los gobiernos liberales comienza la reforma agraria con el objetivo de poner la tierra en manos de propietarios libres para comprar, vender, arrendar y cultivar sin trabas. La medida más importante es la desamortización (Mendizábal y Madoz). Los objetivos de estas desamortizaciones fueron: - Fiscales: sanear la Hacienda. - Sociales: dar fin al latifundio (hacienda agrícola de gran extensión que pertenece a un solo propietario) y crear una clase media de campesinos. - Políticos: reforzar el poder del nuevo régimen, aparte de atraer hacia el liberalismo a las clases altas y medias con recursos económicos, capaces de comprar bienes desamortizados y ligarlos a la defensa del liberalismo. - Económicos: permitir un mayor desarrollo del sector ganadero y agrícola. Las consecuencias de este proceso fueron: - Sociales: · Los mayores beneficiados fueron las clases altas. La gran nobleza no perdió su base económica y tampoco la transformó en una moderna empresa capitalista. La alta burguesía de las ciudades se convirtió en una clase de grandes terratenientes (dueños de fincas rurales extensas) · El clero pasó a depender del estado y su número fue reducido (exclaustración). 6


· Los municipios perdieron casi todas sus propiedades y vieron disminuir sus ingresos. · Las ventas se realizaban en grandes lotes lo que excluía a los campesinos pobres. Estos fueron los más perjudicados. De ahí a la proliferación de mano de obra jornalera.

- Económicas: · Provocó un latifundismo más extenso, privando a los campesinos de una reforma agraria. Reforzó la estructura de la propiedad existente. · La desamortización apenas sirvió para cancelar un tercio de la deuda existente. · Permitió que se cultivaran un número de tierras y el aumento de la producción, pero no fue lo que se esperaba.

La influencia de la sociedad de Isabel II en el arte: -Por último en cuanto al arte, en el reinado de Isabel II se verá influenciado por el romanticismo, yla arquitectura tendrá estilos neogóticos e incluso neorrománicos, pero especialmente pobre en cuanto a realizaciones. La pintura estará representada por José Casado de Alisal, Federico Madrazo, Eduardo Rosales y Mariano Fortuny que aportarán el rostro más brillante del arte español en la época. Federico Madrazo será el gran retratista del reinado de Isabel II, realizó tantos retratos de la aristocracia que se dice que inmortalizó a la sociedad de su época. Fortuny, abandona España y se va a África. Los ambientes, las luces, los colores y los personajes le cautivan. Se liberará de convencionalismos y academicismos y se sentirá atraído por lo oriental intensamente. Recoge numerosas escenas costumbristas que marcaron posteriormente su estilo, caracterizado por el preciosismo y la luminosidad.

A continuación os facilitamos unos vídeos para el mejor entendimiento del tema elaborado: -

https://youtu.be/Z-IKLJhld_Q

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https://youtu.be/i8NGXKXQTxQ

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https://youtu.be/N1NYuvDDyDs

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Y tambiĂŠn estos esquemas para aclarar conceptos:

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