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Diarios de 2ยบA Instituto de Astrabudua


Mi Diario lunes/9/5/1777 Hola, os voy a contar una historia de mi vida. Me llamo Soulja Boy, tengo 9 años, nací en 1759 y vivo en el pueblo Bolton en Inglaterra. Mi padre se llama Bow wow y mi madre Lana. Mi familia está pasando por una situación muy mal. a Tengo que ir a trabajar todos los días para que podamos comer y asearnos. Ahora os voy a contar cómo trabajo y dónde. Me levanto a las 5 de la mañana, me lavo un poco y tomo un pedazo de pan duro de tres días antes, y salgo para para la fábrica. En mi trabajo estoy 12 horas, no hay condiciones buenas. Tenemos que hacer las tareas descalzos. Hay mucho polvo, no tenemos descanso, y tenemos que comer en el sitio de trabajo. Me paso toda la tarde haciendo lo que me mandan, y no hago como los otros niños, que juegan a la pelota y a “tú te la quedas”. Echo de menos jugar con mis amigos-. A mi casa llego a las 10, súper cansado y con hambre porque, a veces, no hay qué comer. Este día ha sido agotador y no va a ser el único del año.


Mi compa帽ero y yo estamos sacando el Hilo

Preparamos el hilo para fabricar prendas. Entre tres j贸venes, sin descanso

Necesitamos trabajar varias personas en un espacio muy reducido.

Autor:yordan


Diario. -Mi nombre es Patty Smith. Crecí trabajando durante la expansión industrial que se produjo en la ciudad donde nací que está en Inglaterra. Les voy a contar como transcurría mí día a día. Mi vida era muy dura porque ganaba muy poco, y sin embargo trabajaba 13 horas al día sin apenas descanso. Era muy agotador y casi no nos daban tiempo para comer. Recuerdo un día, que estaba trabajando muy tranquila, y de repente hubo una máquina que no funcionaba. Fui a ver qué pasaba y como el material que usaba estaba caliente, me hice una herida en la cara. No había asistencia sanitaria y me quedó una cicatriz para el resto de mi vida. En el trabajo teníamos un único uniforme, que solo podíamos lavar el día que no trabajábamos. La condición de vida en mi casa era muy difícil; en casa estábamos seis personas, mi madre, mi padre, mis 3 hermanos y yo. La casa era muy pequeña, apenas cabíamos. Además, solo comíamos pan y bebíamos agua, porque no había nada que comer, no podía tener amigos porque no tenía tiempo para hablar con nadie, era un niño normal como todos.


Al salir del trabajo tenía que correr hacia mi casa para no llegar tarde. Al día siguiente me levantaba muy temprano para ir a trabajar. Algunas veces me dolían las piernas por estar mucho tiempo de pie y, otras veces me dolía la cabeza por el ruido que hacían las máquinas y por el olor en el trabajo. A pesar de la infancia que tuve agradezco las condiciones de trabajo que tenía porque eso me hizo más fuerte para poder salir adelante día a día, y ayudar a mí familia con los gastos de la casa y por ser como soy.

A si trabajábamos los niños en la fábrica textil. Alumna: Jessica. A. Báez

Curso: 2A


Querido diario, mi nombre es Charles, y estoy viviendo en una época triste en la que los niños todo el día estamos trabajando. No paramos. Cada mañana me levanto, para ir a la fábrica de máquinas en Briston, Inglaterra. A las seis de la mañana entro a trabajar. Trabajo 10 horas seguidas sin descansar, de lunes a sábado. En la fábrica en la que estamos ganamos muy poco dinero aunque estamos currando todo el día. También tenemos un uniforme que hay que limpiarlo cada 5 días porque se mancha muy rápido.

Esto es lo que nos dan para comer, pan y agua. Por eso siempre tenemos sensación de hambre. Somos unos 278 niños en la fábrica textil.

Es muy cansado trabajar aquí, en la fábrica textil. Vamos siempre descalzos, muchos de nosotros cogemos infecciones, pulmonías, o tenemos accidentes con las máquinas.


Casi nunca voy al colegio. S贸lo acudo una hora por la noche el s谩bado, donde me ense帽an a leer y escribir. En el colegio me dan de cenar pero no para llenarme el est贸mago.

Autor: Nikita Barra


DIARIO

Hola, soy Roger Smith y soy un niño como otros muchos que trabajan. Nací en Nottingham, en el año 1837. Trabajo en las minas recogiendo carbón, y ésta es la mina donde yo trabajo. Me encuentro a una profundidad de 600 metros y mi jornada es de quince horas. Empiezo a las 6:30 y a las 14:30 salgo a comer. Como en media hora. Lo único que tengo para comer cada día es un trozo pequeño de pan, un vaso de agua y una manzana. A las 21:30 termino de trabajar. Me recorro todas las galerías hasta llegar a mi casa y tardo dos horas. Los domingos es el día que tengo libre, pero tengo que ir al monte a cortar leña.

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En el invierno lo paso fatal, ya que mi ropa es la misma que la del trabajo y es con la que estoy a ratos en el barro jugando con mis amigos. Cuando trabajo se me congelan las manos, porque no me llega para comprar unos guantes, que cuestan ocho peniques y mi sueldo es bastante penoso solo son tres peniques, que doy a mis padres para que compren comida. Mi casa es oscura porque tenemos las ventanas pequeñas para que no entre ni el calor ni el frio. Duermo con mi madre en una cama de paja con una sábana por encima para no pincharme. Mi padre duerme en el pajar donde comen los burros. Lo que desearía es dejar de trabajar, porque lo paso fatal. No tengo mucho tiempo para descansar. ¡Lo que me gustaría sería jugar con mis amigos al menos unos minutos!

Autor: Aritz García


Diario Hola, soy una niña de Inglaterra. Me llamo Abigail y tengo 13 años. Trabajo porque mi madre me obliga, así no me moriré de hambre y tendré algo que comer día a día. Trabajo en una fábrica textil, en un telar, y vigilo que siempre no falte hilo para hacer la tela. Es un trabajo muy sencillo pero bastante agotador. Entro a las 06:00 de la mañana y vuelvo a las 19:00 horas a casa. No me da tiempo a jugar como me gustaría. Siempre llego a casa a la hora de cenar y, luego, me voy a la cama a descansar. Me encantaría poder pasar mucho más tiempo con mis padres pero no puedo porque, si llego tarde al trabajo, mi jefe se enfada y me castiga quedándome tres horas más trabajando. En las fábricas suele haber violencia infantil ya que muchos niños se pelean, o tienen problemas. Suele haber casos de algunos niños que no conocen a nadie en la fábrica y tienen algún conflicto con los más veteranos. Lo pasas fatal porque el veterano tiene a la mitad de gente con él y se pueden poner en contra tuyo y te acosan. El día que espero con más ansia es el martes ya que es el único día que tengo para descansar. Normalmente no puedo hacer nada, solo dormir, porque llego demasiado cansada a casa y no me dan ganas ni de jugar. Es una vida muy dura y cruel la que llevamos, ya que siempre hemos soñado en jugar todos los días y a todas horas a lo que nos diese la gana. Queremos dormirnos siempre después de haber oído nuestro cuento favorito, soñar en ir a un colegio como todos los demás, y aprender mucho más, para poder vivir de una manera más privilegiada y no tener que pasar todo esto.


Tengo pocas amigas. Briyitte y Jasmin son las únicas que me comprenden y piensan lo mismo que yo. Aunque nuestro trabajo no sea nada divertido, nosotras tratamos de sacar lo mejor de él, e intentamos reír un poco o poder sacar una sonrisa a otra persona que esté mal. Aunque cuando estamos mal nadie se preocupa por nosotras, ya que solo nos tenemos las unas a las otras, pero queremos salir a delante, poder ser alguien en la vida, en el futuro y, cuando seamos mayores de edad, poder estudiar algo con lo que nos sintamos orgullosas. Mi casa es muy oscura porque está hecha de manera muy sencilla y tiene ventanas muy estrechas con mucha humedad y bastantes goteras. Me encantaría tener una casa grande con habitaciones gigantes, con ventanas anchas y luminosas, y que no tengan humedad. Siempre he soñado con eso, aunque me costará mucho trabajo y tendré que esforzarme para obtener mis propósitos.

Autora: Vanesa Abigail Gareca.


Diario Me llamo Louis y soy de Londres. Trabajo en la fábrica textil de Chelsea, con mis padres George y Lisa y mi hermano Harry. Todos lo días me levanto muy temprano y con frío a veces. A duras penas desayuno muy poco y voy a trabajar. Tardo alrededor de una hora en llegar a la fábrica y, cuando llegamos, trabajamos muy duro para ganar poco. A mí me toca trabajar con mi hermano en la sección de niños y mis padres trabajan juntos en la sección de adultos y, en total, somos más de mil personas en la fábrica. Tenemos un jefe por cada sección. Ellos están bien vestidos con ropa elegante. En cambio, nosotros siempre sucios y con heridas del trabajo. Nuestro jefe siempre nos está presionando para que trabajemos y, la verdad, es que estamos bastante cansados. A veces, me dan ganas de llorar solo de pensar en lo que me va tocar hacer el día siguiente. Pero, como siempre, me tengo que levantar temprano, sin rechistar y lo hago automáticamente. Incluso a veces, me pongo a pensar cómo sería mi vida si no estuviera en la fábrica y tuviera trajes elegantes y mucho dinero pero, enseguida, vuelvo a la realidad y me encuentro en la fábrica trabajando con mi hermano todos los días. Espero que algún día todo esto se acabe y nadie tenga que volver a trabajar en estas fábricas como lo hice yo con mi familia.

Niños trabajando en la Revolución Industrial Autor: Guillermo González


Querido diario mi nombre es Mark, y te voy a contar cómo fue mi niñez durante la Revolución Industrial. Mi rutina era levantarme por la mañana e ir a la fábrica de Londres a eso de las seis, y debía aguantar ocho horas seguidas, sin descanso, cada día del año. Estaba con otros cien niños y ganábamos muy poco: era tan poco lo que ganábamos que teníamos que trabajar toda la familia para que pudiéramos comer algo. Recuerdo un día en la fábrica cuando se rompió una máquina. Nuestro jefe nos puso en fila y nos preguntó quién lo había roto. Dijo que el que lo hubiese roto que diera un paso adelante y como nadie dio ese paso nuestro jefe nos castigó con dos horas más de trabajo con el mismo sueldo. Fue un día duro y triste porque no teníamos fuerzas para resistir el paso del día. No solo a mí sino a mis compañeros nos afectó bastante y aguantábamos las ganas de llorar. Al medio día solo comíamos pan y un poco de agua que lo traíamos de casa. Teníamos un uniforme de trabajo que podíamos lavar cada semana.

Niños trabajando en la fabrica textil siglo (XIIX-XIX) Cuando llegaba a casa ayudaba a mi madre, que estaba más cansada que yo; en su trabajo apenas se podía sentar a descansar en todo el día, y cuando lo hacía mi hermano menor le curaba las heridas que tenía, en los pies y en las manos porque, nuestros zapatos estaban rotos y llenos de agujeros por la suela.


Niños trabajando en la fabrica (siglo XIX) Los días eran tristes pero he salido adelante, ahora tengo un trabajo propio y estoy muy feliz por todo lo que he superado en mi niñez.

Autor: Guillermo González


MI DIARIO Querido diario , mi nombre es Camelia .Vivo en un país muy pobre y todo muy desordenado por que no hay dinero ,para arreglar calles, casas … En mi casa hay pocas comodidades. Mi habitación está muy estropeada y mi cama es muy pequeña . Para comer no tenemos sillas , ni cubiertos y tenemos que comer de pie . Aunque soy una niña , no puedo ir a clase, no puedo jugar ni pasármelo bien. Por desgracia, tengo que currar en una fábrica, recogiendo hilos rotos debajo de las máquinas. Llevo trabajando desde el año pasado, con 15 años. Pero algunos empezaron con 12 años. Muchas veces, me levanto a las 5 de la mañana para meterme algo a la boca antes de ir a currar. Para ir a trabajar voy andando y tardo dos horas y paso mucho peligro por algunas calles porque hay muchos desconocidos . Pero me siento orgullosa de ser lo que soy porque ayudo a mi familia para mantenerlos.


DIARIO 2 Otro día más, pero sin duda uno de los peores. Me desperté a las 5:15 y por supuesto, llegué tarde al trabajito. Si el día anterior el capataz me había reñido porque según él no había currado lo suficiente, hoy me echó una bronca que me quedé asombrada. Me dijo que me pusiera a trabajar dos horas más y que no protestara porque me pegaba. Inmediatamente empecé a trabajar sin parar ni un solo segundo. Unos minutos después, comencé a toser y no podía parar. El jefe me sacó de allí agarrándome por el pelo y me dijo que dejara de molestar y distraer a los demás compañeros.Le respondí que lo hacía sin querer, me pegó un empujón y me tiró al suelo,.Una vez en el suelo ,me empezó a dar patadas sin parar, me cogió del pelo otra vez y dijo que me pusiera otra vez a hacer lo que me pedía . Llorando y, sin apenas poder caminar, sin fuerzas, me puse a currar . Casi me aplasta otra máquina pero conseguí escapar a tiempo. Ya eran las 12 pero el jefe no me dejó descansar , así que estuve desde las 5:15 hasta las 7 trabajando continuamente. Cuando llegaron las 7, fui corriendo para casa con una tos increíble. Se lo conté a mi madre y me dijo que era por los gases que tragábamos diariamente de las máquinas,. Últimamente también me suele doler mucho la espalda, es por estar todo el día agachada. En ocasiones, siento que no puedo respirar, dolores de cabeza, estrés, entre otros síntomas. Pero qué voy a hacer, esta es mi vida y hay que tirar para adelante.


Imรกgenes

Autora: Charo Gonzรกlez


Diario Hola mi nombre es John y te voy a contar cómo fue mi niñez en una fábrica de la Revolución Industrial. Me levantaba por la mañana, a las cinco, y llegaba a la fábrica a las afueras de Londres a eso de las seis, después de tres cuartos de hora de camino. Trabajaba ocho horas seguidas, solo descansaba media hora para el desayuno y una hora para la comida. Me encontraba con otros cien niños en las mismas condiciones que yo, pero ganábamos muy poco porque éramos muy pequeños. En esta época solo comíamos pan y un poco de agua que lo traíamos de casa. Usábamos un uniforme de trabajo que lo teníamos que comprar y lavarlo cada semana. Algunos compañeros murieron del agotamiento… Otros murieron por enfermedades extrañas y como no había médico se fue expandiendo.


Esta foto es de todos los niños que están en mi situación, cuando no había fábricas, yo solía jugar con mis amigos hasta muy tarde. Yo tenía diez amigos, y a veces se ajuntaban otro desconocidos, pero lo aceptábamos sin ningún problema. Esos tiempos para mí fueron los mejores. Pero ahora como hay tantas muertes, no sé cómo estarán mis amigos. Autor: Carlo Haro 2º A


Mi diario Hola soy Juan , un trabajador de una fábrica de tejido, en un pueblo Inglés próximo a Londres . Tengo 12 años ya que nací en Inglaterra en 1760 . Trabajo todos los días menos los domingos, en que siempre me reúno con mis amigos aunque algunos han muerto de hambre o no han podido soportar las duras condiciones de vida que nos han tocado. Vivo con mi madre y soy hijo único por lo que trabajo para mantenerla porque ella está muy enferma . A veces no como porque no tengo mucha comida y prefiero que se alimente ella . Tenemos que pagar el alquiler de mi casa pequeña , alejada de la ciudad . En mi casa no hay calefacción por lo que pasamos mucho frio . Mi trabajo es muy duro e incluso mi jefe me pega a veces. Pero otras veces es muy bueno .Mis compañeros y yo tenemos que estar siempre callados aunque yo solo me esfuerzo por mi madre .Tengo mucha suerte de que no me ha pasado nada en el camino a la fabrica o haya tenido un accidenté trabajando. A veces paso miedo y sueño con que mejore mi vida pronto. Autor: José Haro


Me llamo Elisabeth. Vivo en Inglaterra, tengo 10 años y me levanto a las seis de la mañana porque necesito llevar dinero a mi casa, a pesar de mi edad. Empiezo a trabajar a las seis y media de la mañana y salgo casi a las ocho y media de la tarde. No trabajo en muy buenas condiciones, ya que solo tengo media hora para comer y la comida que tengo no es muy buena, aunque me conformo con eso, porque sé que no tengo para más. Mi rutina es muy cansada, y la mayoría de los niños que trabajamos aquí somos explotados porque estamos muchas horas. Hay días en los que vengo a trabajar antes y salgo más tarde de lo habitual. No voy al colegio porque no puedo permitirme ir. Trabajo todos los días menos los domingos .Esos días los aprovecho para jugar un poco con mis amigos a pilla-pilla o lo que sea, porque no tenemos juguetes ya que no tenemos el dinero para ello. Los que tenemos son porque nos los encontramos en la calle ya que hay niños que ya no los quieren porque se les han roto y ya no los utilizan y los tiran, pero a mí eso me da igual, ya que los utilizo y los comparto con mis amigos y hermanos. Mis hermanos son más pequeños que yo y todavía no trabajan, pero yo creo que ya les queda poco para empezar. Yo no quiero que ellos empiecen a trabajar porque es muy duro, cansado y no tenemos casi tiempo para jugar con nuestros amigos en la calle.


Ahora escribo estas líneas porque quiero que otros niños sepan cómo es la situación de niños y niñas como yo. Que vean dónde y cómo trabajo. Yo creo que nosotros los niños y niñas no deberíamos trabajar, somos niños y deberíamos estar yendo al colegio, para poder aprender a leer y escribir, yo no sé, al igual que mis padres, no hemos podido ir al colegio porque no hemos tenido los recursos necesarios para eso. A mí me gustaría ir al colegio para poder aprender y ser una persona normal y hacer amigos… los amigos que tengo los conozco de mi trabajo en la fábrica, si no, creo que yo no tendría amigos y solo podría jugar con mis hermanos. Soy consciente de la vida que llevo y porque llevo esta vida, pero no puedo elegir ya que no puedo hacer nada porque no tengo los recursos.

I.E.S Astrabudua, 2ªA, Yomara Jiménez Jiménez.


Mi querido diario

Renan Magnata

Mi dura vida Lunes 13/05/1792 Querido diario, mi nombre es Rooney. Soy de Londres y tengo 7 años . No puede ir a clase ,no puede jugar ni pasarlo bien. Por desgracia, tengo que trabajar en una fábrica, recogiendo hilos rotos debajo de las máquinas. Llevo trabajando desde el año pasado, con 6 años pero hay niños que empezaron con 5 años. Hoy me levanto a las 5 , me he lavado la cara y como un trozo de pan duro. Salgo corriendo de casa y en 5 minutos ya estoy en la fábrica . Llego y ya estaba el jefe mirándome para que ponga a trabajar.


Me meto debajo de las maquinas y empiezo mi trabajo, que es muy peligroso. Ya ha habido varios accidentes . La semana pasada un niño llamado José, de 5 años, fue aplastado por una de las máquinas porque no tenemos ningún tipo de seguridad. A las 12 descansamos, 15 minutos para comer lo que llevemos de casa. A las 12:15 he vuelto a trabajar, sin apenas energías por lo poco que como y lo mucho que trabajo. A las 5 de la tarde ya termino mi jornada y me voy corriendo para mi casa, con ganas de comer. Llego a casa y mi madre me tiene preparado una sopa caliente. Después ayudo a mi madre a recoger la cocina y voy a mi habitación, me he hecho en la cama y del sueño y cansancio que tengo casi me quedo profundamente dormido . A las 8 ha llegado mi padre del trabajo muy cansado , el no ha podido comer nada porque ya no nos quedaba mas comida, solo ha podido beber un vaso de agua. Ahora son las 9:15, y me iré a la cama, mi cuarto no es muy pequeña , tengo que compartir con 5 hermanos. Espero que mañana tenga un buen día, menos trabajo. Estoy muy cansado ya no puedo más, pero la vida es así tengo que colaborar con mi padre, porque solo su dinero no llega.


MIERCOLES 10 MARZO DE 1710 Es mi primer diario espero que me salga bien, esta semana ha habido mucho trabajo porque están exportando mucha ropa a otros países. Estoy harto de tener las manos llenas de cayos no puedo más, ojala hubiera una escuela a la que poder ir y aprender. Mi jefe, Manolo, me obliga a trabajar todos los días contando fines semana y tengo que estar al lado de una máquina de textil. Estoy contento porque mi amigo Paco me ha enseñado a escribir hace poco, solo puedo aprender eso. A Paco también le toca trabajar, ojala esto cambiara algún día. Me imagino entrando a la escuela con mis libros, sentado en mi pupitre, una persona enseñándome algo, salir a corretear en los descansos. Estaría de maravilla. Les deseo a los del futuro lo mejor, que no pasen por esto sino que vayan a la escuela y estudien mucho que eso es lo que yo siempre he querido. Ya no me quedan fuerzas para trabajar, me siento muy mal y no he comido en estos últimos días. Quiero que termine esto ya estoy cansado de siempre lo mismo.


Jueves 18 de abril del 1710

Hoy ,18 de abril, he salido de trabajar a las 7 porque estamos en verano y la luz del sol no da para poder ver bien y salimos más cansados. Harry me ha pegado hoy porque me he equivocado en un trabajo que me mandó. Se me olvidó y, como tenía tantas cosas para hacer, se me pasó. Tengo un moratón en el brazo izquierdo. Para dormir sin dolor, tendré que descansar del lado derecho porque si duermo del lado izquierdo, me dolerá mucho y, al día siguiente, estaré con ojeras por no dormir bien. Mañana tendré que levantarme a las 5 de la mañana porque entro a trabajar a las 6 hasta la hora que anochezca, más o menos a las 7 de la tarde, como estos últimos días de verano. Ojalá tenga mañana un mejor día que el de hoy. Hace poco le pegaron a mi amigo Peter. El porqué, no se sabe ya que nos pegan sin motivos y, como nosotros tenemos prohibido contestarle, tenemos que quedarnos en silencio. Siento odio hacia Harry. ¿Por qué tenemos que aguantarle? ¡No sé cómo puede tener tan poco corazón! No puedo creer que exista un ser humano tan malo como Harry.


Mañana me pondré al lado de un amigo para trabajar y ayudarnos entre nosotros dos cuando se atasque la máquina, lo que suele pasar mucho. No sé si Harry me dejará.

Los amigos de mi fábrica

Yo soy el segundo de la fila, por la derecha

Autor :Esteban


Diario Hola me llamo Henry, tengo 13 años, vivo en

Londres, Inglaterra. Tengo una vida muy mala porque casi todo el día tengo que estar trabajando en fábricas textiles y nos pagan muy poco. Apenas puedo jugar, además tampoco me divierto porque no tengo tiempo para tener amigos. Mi madre y mi padre dicen que no trabaje pero yo no les hago caso porque no quiero que lo hagan todo ellos, así les puedo ayudar y ellos pueden descansar más. Cuando llega la hora de comer tenemos muy poco tiempo y lo tenemos que hacer muy rápido. Casi siempre comemos pan porque no tenemos el suficiente dinero para poder comer otra cosa.


Trabajo en esta m谩quina de hilar.

Autor: Henry Clase: 2路A

Diarios de 2º a def  

Instituto Artaza- Romo 2º ESO http://portafolio-2a.wikispaces.com

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