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Ana Cecilia Farah P O R TA FO LI O


Estudió Artes Visuales en la Escuela de Arte Corriente Alterna de donde egresó en el año 2004. Desde entonces ha participado en colectivas tanto en Lima como fuera del país así como de algunas ferias internacionales, en países tales como Chile, Argentina y Perú. En el 2007 fue finalista del prestigioso concurso organizado por la embajada de Francia en el Perú, “Pasaporte para un artista”. Ha tenido 3 exposiciones individuales en Lima y una bipersonal : En la Municipalidad de Miraflores, sala Luis Miró Quesada Garland, presentó PERSONAE en el 2006, una muestra bipersonal que fue curada por Luis Lama Mansur (quien organizaba las bienales Iberoamericanas en Lima). En la Galería Lucia de la Puente presentó su primera individual FETISH GARDEN en el 2007 y luego presentó LANDSCAPES en el 2008 en la Galería Vértice. Asimismo en el 2011 luego de haber vivido y trabajado en Londres desde mediados del 2008 a finales del 2009- donde fue alumna en el programa de Fine Arts de Goldsmiths University London - tuvo su 3 era individual HIBRIDACIONES, en la galería Vértice.

TIENE PUBLICACIONES EN:

“Artistas peruanas contemporáneas”- editor Ivan Fernández - Dávila, 2011. “Perú:Escultura de ayer y hoy”- de la investigadora Marisa Mujica -Fondo Editorial de la Universidad San Martín de Porres, 2011.


A

na Cecilia Farah propone el rescate de la memoria visual, una imaginería personal producto, a su vez, del imaginario occidental. Hay una fuerte conciencia histórica en su obra. Farah utiliza además de imágenes y otros elementos de su personal “archivo”, muebles y objetos encontrados en las casas de sus antepasados -herencia socio-cultural- y elementos e imágenes que ella misma ha ido recopilando a lo largo de su vida y sus viajes -archivo personalalgunos, portadores de memorias ajenas y paralelas a la suya. Estos son el punto de partida de sus composiciones donde la artista suma significantes a través de la superposición de capas de texturas e imágenes.

En proyectos anteriores, como “Casa tomada” o “Nostalgia” (donde se incorpora el autorretrato), se mostraba una voluntad de reconstrucción y representación del hogar o de la casa- otra constante en Farah- con la intención de dar una mirada a construcciones ideológicas o sociales específicas como la de la feminidad en Latino América a través de los distintos estilos de vida durante diferentes décadas del siglo XX. En proyectos posteriores la constante ha sido la descomposición de este entorno.

Farah logra crear composiciones que son un comentario también sobre la memoria, personal y la histórica. Sus piezas son una hibridación de objetos y contextos de distintos períodos y estilos, “un collage” de tiempos, eras y signos que remiten ineludiblemente al sujeto contemporáneo.

Y aunque en sus últimas piezas, sigue su interés por períodos de la más exagerada exquisitez y el exceso como el s. XVIII en Europa y en América, sobretodo el Perú, de la misma época- la referencia al palacete colonial, la casa de Torre Tagle-, Farah nos lleva a la última colonización que supone la globalización y la influencia del Imperio Americano (E.E.U.U.) – su video estilo años 50-60 ilustrando “el sueño americano”- la casa, la mujer como la “hacedora” del hogar, la mujer de esa época y sistema que es el signo conservador, habitual y arcaico de lo deseable, amable y bello, donde esto es sólo una cara de la moneda.

Para hablar de la híbrida identidad de gran número de la población Latino Americana, producto de procesos de repetidos y complejos mestizajes, la artista crea una imagen visual donde objetos, sobretodo mobiliario europeo o europeizado de otras décadas o siglos pasados, aparecen conjugados con la naturaleza, con la exorbitante flora americana. Su lenguaje y su discurso convierten la composición de una aparentemente sencilla naturaleza muerta contemporánea, en un desplazamiento de signos a significantes con otros significados. En sus escenarios la naturaleza juega un papel importante, es la que enraíza el mestizaje, invade el espacio cultural, irrumpe para crear el nexo entre el pasado y el presente, la ficción y la realidad, y lo natural y cultural. Y si el signo para América es la naturaleza exuberante y el de Europa o la occidentalización, lo cultural, la naturaleza es muchas veces representada a través de la cultura: gasas, bordados, plumas artificiales, creando una fauna asfixiante. El trabajo manual en su obra supone quehaceres más cercanos a una sociedad pre-industrial pero terminan por fundirse con estrategias post- industriales o post- coloniales como el uso de la imagen digital o la caja de luz. La hibridez en su obra aparece no solo en la temática sino también en lo formal.

Farah trae entonces a primer plano objetos e imágenes de sus obras precedentes, sacándolos fuera de contexto.

Otras interesantes constantes en su obra son, por un lado, el elemento perturbador, casi “mágico” o “surreal” – la atmósfera y elementos en “Nostalgia” y casi toda su obra de hibridación de lo local y no local como la de la cultura y la naturaleza- y, por otro, su inusual utilización de géneros y estilos llegando a convertir la fotografía en un objeto con volumen que sale del lienzo o del papel, usando además la pintura y otros elementos. Farah con una obra poco ortodoxa, a veces kitsch, parece sobretodo intentar aprehender la identidad , la suya y la sudamericana no sin algo o mucho humor, sensualidad e imaginación.


Serie Fotofrรกfica/2005

NOSTALGIA


FotografĂ­a digital 0.66 m. x 0.84 m.


FotografĂ­a digital 0.66 m. x 0.84 m.


FotografĂ­a digital 0.66 m. x 0.84 m.


Video/2005

CASA TOMADA


Stills de video medidas variables


Stills de video medidas variables


Still de video medidas variables


Municipalidad de Miraflores Sala Luis Miroquesada Garland /2006

PERSONAE


Instalaci贸n - ramas de 谩rbol, estructura de alambre, flores en tela.


FotografĂ­a digital y marco tallado. 1.42 m. x 1.02 m.

Registro de InstalaciĂłn.- Pantys, flores artificiales, musgo y ĂĄrbol.


FotografĂ­a digital intervenida con tela y bordados. 0.51 m. x 0.64 m.


FotografĂ­a digital intervenida con tela, dibujo, bordado y pelo de alpaca. 0.51 m. x 0.64 m.


Galería Lucía de la Puente/2007

FETISH GARDEN


Piel de alpaca y flores de latex. 2.70 m. x 2.10 m.


Flamencos en pan de plata, encajes, plumas, mostacillas, piel de alpaca. 1.15 m. x 0.70 m. x 0.60 m.

Oleo y bordado sobre tela estampada. 1.20 m. x 1.80 m.


Pieza escultórica - mesa, juego de té, rosas de lámparas antiguas, ramo de rosas de porcelana, bordado y luz. 0.70 m. x 1.07 m x 0.49 m.


…Aquí hay una búsqueda en el camp como un medio de enfrentar

al buen gusto oficial, a la que se unen los consistentes aportes en la manera de hacer arte que se aprecian particularmente en la fusión de encajes, bordados y plumas a la fotografía. Hay además cuadros en los cuales los bordados reemplazan a la pincelada a al dibujo y están esas piezas que oscilan impúdicamente entre el esperpento y el kitsch, como ocurre con la lámpara de cristal de la cual cuelga un pato dorado, la mesa con vajilla de porcelana o los flamencos que resultarían chirriantes en otro contexto.

El brillo y el lujo, el glamour(así se llamaba), le sirven entonces para construir una fachada perfecta para ocultar angustias y perversiones, para otorgar a la muestra un perfil definido y lograr, a través de los elementos extrapictóricos, una narración visual de respetable coherencia. Que ella sea subversiva ante lo establecido es un mérito adicional. Sin embargo considero que la mayor intriga de esta muestra está en el perfecto equilibrio de mostrar tanto como lo que se desea ocultar. Y al final el enigma se incrementa, porque en esta película de cuadros fijos cada uno de nosotros debe dilucidar su propio final...

Ella además introduce a nivel galerístico la talla artesanal, otorgándole la connotación de arte hiperrealista cuando reproduce con minuciosidad encajes y hojas sobre la madera, o la aplica al diseño para crear muebles y accesorios de formas ondulantes que nos remiten a los gustos imperantes en los años 40 y 50.

Luis Lama Mansur para Revista Caretas. Lima, Perú.

Esta mirada al pasado es lo que vuelve más subversiva la muestra. Su contemporaneidad radical se debe precisamente al choque entre el pensamiento de hoy y la nostalgia derivadas de vestuarios y flores que sólo hubiéramos podido ver en los negrísimos melodramas de las décadas indicadas. Son precisamente éstas las contradicciones que le permiten proponer al espectador un desplazamiento hacia un espacio sin tiempo. Toda la obra está basada en autorretratos de la artista que, literalmente, actúa para la cámara, en una acción que podría ser confesional sobre sus turbulencias interiores. Ocurre simplemente que detrás de la aparente paz que comunican los cuadros donde la vemos sentada en la cama, reclinada en el sofá, o jugando en el jardín artificial, son apenas máscaras de la zona oscura que ellos ocultan. Sólo al final de la muestra, cuando nos enfrentamos a la pintura fuera de la sala, es que llegamos a comprender que hemos estado en el territorio de la angustia, porque ese cuadro nocturno- en el que ella pugna por ingresar del exterior al refugio de la casa-galería- cuelga precisamente sobre la ventana de Lucía de La Puente, convirtiéndose en perfecta metáfora de lo que propone la muestra.


Concurso Organizado Por La Embajada de Francia en el PerĂş/2007

PASAPORTE PARA UN ARTISTA


FotografĂ­a digital impresa en canvas intervenida con encajes, plumas, bordados y pelo de alpaca. 1.50 m. x 1.0 m.

FotografĂ­a digital impresa en canvas intervenida con encajes, plumas, bordados e hilos. 1.50 m. x 1.0 m.


Galería Vértice/2008

LANDSCAPES


Tela intervenida con cortes, plumas, encajes, pelo de alpaca y bordados. 2.0 m. x 1.35 m.


Tela intervenida con cortes, plumas, encajes, flores artificiales y bordados. 2.0 m. x 1.35 m.


S

uperficies del deseo en medio de una configuración artificial dela naturaleza, es la propusta que presenta Ana Cecilia Farah en su exposición individual Landscpapes. La artista parte de la recolección de materiales ricos en texturas y connotaciones domésticas y eróticas: papeles murales, tapices, encajes, plumas, piel de alpaca, pelo humano. Las piezas reflejan el ingreso al ámbito de lo cotidiano y familiar de elementos “extraños”, portadores de cierta lascivia natural y también morbidez (como en el caso de fragmentos de vida y naturaleza muerta). Farah integra estos espectros en piezas textiles que podrían ser leídas como “superficies del deseo” y alegorías del universo femenino. Los textiles configuran dermis que se abren a efectos de una mirada que penetra y rasga. El paisaje aquí emerge debajo de la costura de las superficies, rompe la tela, desborda con su abstracción el patrón figurativo de contención. Esta condición transversal del tratamiento del paisaje encierra contenidos “latentes” en la obra de Farah: la continuidad con una “arqueología de la nostalgia” (definida así por ella misma) en la que cada material y atmósfera revela una condición ambigua. Por un lado, el mundo conocido de los afectos y el hogar, y por otro, una voluptuosidad informe y exuberante que emerge debajo de las superficies y transforma este anhelo nostálgico y estético, en “objeto de deseo”. En esta propuesta, la artista transporta a una posición “tácita” la presencia del cuerpo del sujeto. De alguna manera, la composición abstracta de sus paisajes puede verse como una representación prolongada del cuerpo. Se trata de un ejercicio de descomposición de su background: la naturaleza y el hogar se abstraen, las texturas no denotan lujo y nostalgia, sino erotismo. El paisaje –la naturaleza representada artificialmente- adopta un rol, un género. Si en proyectos anteriores de la artista, como Casa tomada o Nostalgia, se mostraba una voluntad nostálgica de recomposición del hogar, insertando el autorretrato en los escenarios, en Landscape la constante es la descomposición de este entorno. Esta dislocación de elementos y sentidos ya estaba presente en instalaciones anteriores como Personae, o su última exposición individual, Fetish

Garden, en la Galería Lucía de la Puente. Farah va de la figuración articulada a la descomposición abstracta, pero conserva en su intención el eje de su propio cuerpo y entorno. Para este propósito la abstracción transforma el paisaje en una entidad corporal. Esta entidad es su propio cuerpo.

Miguel Zegarra


Galería Vértice/2011

HIBRIDACIONES


Oleo sobre canvas. Intervenido con cortes, telas, papel mural y grass. 1.10 m. x 0.64 m.


FotografĂ­a Digital impresa sobre canvas trabajada en relieve y dunlopillo latex. En otra capa, tela, papel mural y dibujo. 1.00 m. x 0.67 m.


Caja de Luz. FotografĂ­a digital intervenida con dibujo e impresa en vinil transparente. Textiles, en otra capa. 1.02 m. x 0.89 m.


Caja de Luz. FotografĂ­a digital intervenida con dibujo e impresa en vinil transparente. Textiles, alambres e insectos disecados en otra capa. 1.04 m. x 0.81 m.


FotografĂ­a impresa en papel trabajada en relieve, intervenida con pelo. 0.63 m. x 0.43 m.

FotografĂ­a impresa en papel trabajada en relieve, intervenida con grass. 0.63 m. x 0.43 m.


Feria/2012

ChACO


Fotograf铆a digital impresa en canvas trabajada en relieve, intervenida con 贸leo y tules. 0.60 m. x 0.85 m.


Fotograf铆a digital impresa en canvas trabajada en relieve, intervenida con 贸leo y tules. 0.60 m. x 0.85 m.


Papaya Pieza escultórica - porcelana y resina. Proyección del video “Casa Tomada” 0.30 m x 0.28 m x 0.20 m.


FotografĂ­a digital trabajada en relieve, intervenida con pelo, lupa y fotografĂ­a en sepia. 0.62 m x 0.41m.


E

n esta última etapa de Farah, ella mezcla ahora sus preocupaciones con mayor sutileza y continúa limando y puliendo su estética y escindiendo el signo donde los significantes y significados se desplazan a partir de más agudas estrategias de hibridación y construcción de la identidad. Toma un nuevo giro y ya no se trata sólo del mix naturaleza y cultura, Europa y América sino de la representación de una identidad más local. La casa planea siempre sobre la obra de la artista. Los objetos: un candelabro de plata colonial y un ornamento rococó s. XVII ó XVIII, son objetos de casa. Y el tiempo, la referencia a otras épocas en su obra es otra constante que parece transgredir los códigos contemporáneos de un lenguaje tan híbrido y postmoderno. Farah con extrema minuciosidad hace fotografía en lienzo sobre lienzo, la pinta y la convierte en una pieza 3D. El volumen hace de esta, otra cosa. La hibrida formalmente. Y continúa con inusual sencillez utilizando tules para crear volumen, materialidad y tonalidades en las sombras y luces de sus fondos. El candelabro y la porcelana parecen aludir al mestizaje de lo europeo y americano de nuestra historia y nuestra identidad. El candelabro colonial supone además la influencia de lo local y de lo español. La porcelana que hace referencia a las europeas del XVII ó XVIII llegaron al Perú y fueron parte de la construcción de la visualidad local de la época. En otra de sus últimas piezas que sale del papel y que da la impresión de ser una figurita de porcelana también del siglo XVII ó XVIII, la artista abre la falda del vestido de la imagen haciendo un agujero circular dejando ver a medias una foto de los balcones de una casa limeña y lujosa de la misma época, la casa Torre Tagle con sus balcones coloniales. No son las ropas coloniales sumadas a las europeas las que crean la hibridación sino la imagen de una casa de época local en la porcelana. Una lupa termina por señalar este elemento foráneo a la pieza en naturaleza y concepto. Otro elemento ajeno o más bien extraño y misterioso es el glamoroso peinado de época que invade y cubre

la cara de la porcelana que funciona como metáfora enfatizando el exceso y lo perturbador o uncanny que aparece repetidas veces en la obra de Ana Cecilia. La casa se repite como imagen o referente en la imaginería y el mundo conceptual de la artista. Es el espacio vital, el lugar para crecer, para construir la identidad, el espacio para el refugio y la protección. Pero la casa también puede ser vulnerable o metáfora de una prisión, el confinamiento, la alienación, la limitación y la violencia. En Farah los ornamentos y las imágenes de la casa o su casi invisible referencia parecen aludir a casi todos estos sentidos. Tiene además una pequeña porcelana de una figura femenina unida a una falda con forma de fruta como la papaya oriunda de Latino América, sobre la que se proyecta una edición de un video acerca de la construcción de una casa/hogar por una mujer estilo años 50 ó 60, como reproduciendo, imitando los valores y estética del gran “sueño americano” de la época. Farah da una vuelta de tuerca a su discurso. Empieza a usar referencias a tiempos más cercanos a la contemporaneidad y a la ideología que, de manera más próxima, la terminan por definir tanto como al sujeto contemporáneo de ciertos grupos sociales locales. El lujo glamoroso de Farah y la distancia del tiempo de imágenes y objetos de sus piezas, que mantiene y suma a nuevas estéticas y épocas, fueron y son una forma de resistencia a la violencia de la horizontalidad del presente, de la ausencia de cierto individualismo, del valor de un cierto tipo de belleza que se enfrenta a la más popular en la contemporaneidad. Pero son también refugio y pantalla, cierta estrategia, quizás inconsciente, para el bloqueo de la posibilidad de lectura de la obra / del texto visual. Una pequeña violencia más. Los inusuales, explícitos y a la vez casi invisibles textos o elementos de “rebeldía”o resistencia en Ana Cecilia se mantienen pero se alteran al refinarse, simplificándose formalmente, y haciendo, como señalábamos, el giro hacia lo más regional/ y local, “la casa territorial”. Ana María Rodrigo Prado, 2012


ANA CECILIA FARAH