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Camino a la escuela B I O G R A F ร A

MAESTRAS

Nยบ 3 - 2016


Secretaría de Cultura

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Camino a la escuela, publicación de la Secretaría de Cultura de Amsafe Rosario, N° 3 de 2016

Hicimos esta publicación: Juan Pablo Casiello Mercedes Castro Claudia Contreras María Beatriz Jouvé Silvina Paula Morelli Silvia Quiroga Gladys Rubinich Silvina Rudi Nora Schujman

Agradecimientos: Élida Deheza, Sobreviviente grupo Pérez Fernando Mut

Diseño de Tapa: Silvia Quiroga Diseño: Marcos Barrionuevo

Mercedes Castro - Gladys Rubinich cultura@amsaferosario.org.ar Jueves de 17 a 19.30 hs Te/: 0341-4371412 I 1401

Biblioteca Rosita Ziperovich de Amsafe Rosario

correo electrónico: biblioteca@amsaferosario.org. ar Tel: 0341-4371412 / 1401 Catamarca 2332 Planta Alta Lunes, miércoles y viernes de 8.30 a 11.30 hs. Martes y jueves de 16.30 a 19.30 Contamos con una colección especializada en Educación y formación gremial generando un espacio para la formación, no sólo para afiliados docentes, sino también de estudiantes de nivel superior. Servicios: -De Referencia -Préstamo a domicilio -Consulta en sala -Confección de bibliografías especializadas -Búsqueda y recuperación de documentos e información en base de datos en línea -Brindar asesoramiento a docentes y bibliotecarios en la organización, sistematización y uso de las bibliotecas escolares, para constituirlas en centros de información, conocimiento y exoansión cultural. -Archivo "Memoria maestr@": Material de docentes desaparecidos. -Archivo institucional: Publicaciones de Amsafe Rosario. -Archivo de Rosa Ziperovich

Sumario Editorial: Biografías maestras | 1 Las primeras maestras normales | 2 Cuento Maestras Argentinas: Clara Dezcurra | 5 Enriqueta Lucero y la primera huelga docente | 9 Florencia Fossatti y Angélica Mendoza: Dos historias para recuperar | 14 De docentes, teorías y prácticas. Jesualdo, Olga e Iglesias | 16 Rosita Ziperovich | 19 Paulo Freire | 21 Maestrxs desparecidxs | 24 Los caminos de un tal Raúl... | 26 A Carlos Fuentealba | 28


Editorial Biografías maestras

mismos que mostró dicho progreso ya a finales del siglo XIX y en el primer tercio del XX. Así encontramos a estxs educadorxs como pionerxs en la construcción de derechos, tomando las reivindicaciones del movimiento obrero, inmersos en la lucha por el salario y las condiciones de trabajo, llevando a cabo las primeras acciones, conformado los primeros sindicatos docentes (Enriqueta Lucero, Florencia Fossatti, Angélica Mendoza). Coincidiendo con los reclamos y la organización en la apuesta al cambio social, muchos de estxs docentes tuvieron otro común denominador: la preocupación por la tarea pedagógica. Lejos de vestir el hábito del monje, de sentirse misioneros de la civilización eurocéntrica, se pensaron como trabajadorxs y con esta premisa se comprometieron con su tiempo y también, con su contexto; encontramos en Jesualdo Sosa, Olga Cossettini, Luis Iglesias, Paulo Freire, Rosita Ziperovich, Carlos Fuetealba y en nuestrxs compañerxs desaparecidxs esa abierta necesidad por comprender y por dar la palabra para leer el mundo y cambiar la realidad. Más allá de las particularidades, de los debates y aún de las diferencias, todxs apostaron a otras formas de pararse ante una realidad, muchas veces agobiante y adversa. Y ese posicionamiento nunca fue gratuito: costó sanciones, persecuciones, destituciones e incluso la muerte. Estas “biografías” son parte del desafío de no olvidar; la memoria es fundamental para no ceder ninguna conquista. Buscamos en la historia de nuestro gremio razones para valorar nuestro quehacer cotidiano y nuestra lucha reivindicativa. Estamos comprometidxs con nuestro presente y ante una arremetida actual que pretende quitar el pasado como fundante de futuro, nombramos a nuestrxs docentes desaparecidxs bajo la Triple A y el terrorismo de Estado, compañerxs que llevaron a las aulas el compromiso por un mundo más justo: Raquel Boero, María Susana Brocca, Raúl García, Ana María Gutiérrez, Nora Larrosa, Luis Lescano, Graciela Lo Tufo Martínez, Elvira Márquez Dreyer, María Esther Mignini, Miguel Angel Nicolau, Gladys Pamies, Osvaldo Seggiaro PRESENTES!

Vidas escritas o vidas en papel podría ser una posible acepción de la palabra “biografía” que tiene una larga tradición como género literario. En ellas se trata de plasmar el mundo de hombres y mujeres que jugaron algún papel importante en la historia. Actualmente, las biografías hechas libro están de moda. Se venden en los kioscos y en las grandes librerías. No sabemos si se leen mucho o sirven apenas para completar estantes en la biblioteca familiar. La vida de “grandes hombres”, al alcance de la mano. Con esta publicación no queremos sumarnos a ninguna moda. Sí, en cambio, decidimos recuperar historias para aportar al desarrollo de un debate. No son en realidad biografías completas, aunque cabría preguntarse si eso es posible…si no resulta demasiado pretencioso poner en palabras vidas, que además de hechos, se encuentran plenas de lecturas, emociones, razones y pasiones, sentimientos encontrados, alegrías, esperanzas, lágrimas, abrazos, risas. Hombres y mujeres que, además, no trabajaron en soledad sino junto a otros y otras, todxs parte de una construcción social, cultural y pedagógica por la que lucharon. No hay de nuestra parte intención moralizante; no queremos dejar a nadie en el lugar de la estatua de bronce, del mártir que “así le fue” por animarse a ser distinto, pero sí alentar la búsqueda, a seguir buceando, investigando y leyendo para conocer otros modos de “hacer escuela”, encontrando hilos de una trama de la memoria que puede entretejerse con la del presente. Lo que hoy presentamos son apenas postales, recortes, trazos gruesos de vidas ejemplares porque son un prisma a través del cual podemos leer una época y preguntarnos sobre lo que se producía, debatía y pensaba sobre el hecho educativo en distintos momento histórico. Las biografías seleccionadas nos hablan de hombres y mujeres que actuaron en tiempos de auge y construcción, con la promesa del progreso decimonónico pero con todo por hacer (como les ocurrió a "las maestras de Sarmiento"), o con los límites 1


Las primeras maestras normales

Claudia Contreras

Frente a otras ciudades, dice Julio Crespo, Rosario ofrecía la ventaja de albergar un núcleo considerable de ingleses y estadounidenses. Además, campeaba un espíritu progresista, libre de los prejuicios hacia los extranjeros y las personas de diferentes religión. Dado que no todas las maestras eran católicas, sino, en su mayoría protestantes. Del total de docentes que vinieron a nuestro país, según los registros, trece pasaron por Rosario. Antoniette Choate de Richardson. Llegó al país en 1883, trabajó junto a Alcinda Morrow como vicedirectora de la Escuela Normal de Rosario y regente de la Escuela Primaria de Aplicación. Fue hasta 1886, luego se trasladó a Paraná. De regreso a Rosario, en 1887, organizó el primer kindergarten público de la provincia de Santa Fe. Elizabeth Coolidge. En 1879 estaba en Rosario para inaugurar la Escuela Normal, provenía de una familia puritana de Massachussets. Abandonó la Argentina luego de cumplido el contrato de tres años. Arvilla Cross. Llegó a la Argentina en 1879, ejerció en Mendoza, Catamarca y en 1902 se traslada a Rosario como regente de la Escuela Modelo. Virginia Allen Vinney Disisway (Staten Island, 12 de julio 1850 - 14 de julio 1892, a los 42 años de pulmonía. Enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. En su lápida se escribe “servus inutilis peccator maximus hic jaceo” (“Aquí se encuentra el mayor siervo inútil pecador”). Lucy Doolittle. Llega al país en 1887, dictó cursos de enseñanza preescolar en Concepción del Uruguay y en 1889 se traslada a Rosario para asumir el puesto que dejaba Antoinette Choate como di-

Durante la presidencia de Sarmiento (18681874) llegaron a nuestro país un grupo de maestras desde Estados Unidos, plantel que continuó nutriéndose en los años siguientes bajo la presidencia de Avellaneda (1874-1880), Roca (1880-1886)… , hasta 1898, para fundar escuelas y formar maestras y maestros que contribuyeran al progreso de la educación. En la 1ª década (1869 – 1879) llegaron al país tres hombres y veintisiete mujeres. Entre 1880 y 1890 treinta y siete mujeres respondieron al llamado del gobierno argentino. Entre 1890 y 1898 arribaron las últimas seis maestras. El Congreso de la Nación sanciona el 1º de octubre 1869 la Ley 345, autorizando al PEN a establecer dos Escuelas Normales para formar maestros de instrucción primaria. El primer lugar donde se creó una escuela normal fue la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Esta institución tomó como modelo a las escuelas de la Unión Norteamericana y se transformó en el espacio privilegiado de formación del magisterio.

Nos dice Soledad Vallejos en su reseña del libro Las maestras de Sarmiento de Julio Crespo “Cada una de ellas fue pionera. Con su país, dejaban un mundo conocido y previsible para trasladarse a la aventura en toda la acepción de la palabra. Algunas lo detestaron; otras lo adoraron; algunas permanecieron en Argentina hasta su muerte, y otras dejaron el país apenas terminado el contrato; algunas se casaron –notablemente, ninguna de ellas con un criollo– y otras entablaron amistades de larga duración; muchas de ellas fueron sufragistas y activistas del feminismo del momento. Todas marcaron a fuego el diseño del sistema educativo que, a principios de siglo XX, permitió el funcionamiento del gran dispositivo integrador que fue la Argentina con la llegada masiva de inmigrantes”.

Las maestras de Sarmiento en Rosario

Después de arribar a Buenos Aires, eran enviadas a Paraná para hacer una especie de noviciado, aprender el idioma y conocer las costumbres y luego dirigirse a un nuevo destino. 2


rectora del jardín de infantes. Clara Gilles de Bischoff. Llegó a la Argentina en 1883 y ese mismo año fue destinada a San Juan. Nacida en Saint Louis, estaba divorciada y las crónicas de la época la describen como “rubia, vigorosa y enérgica”. Fue vicedirectora de Mary Graham y ambas consolidaron el prestigio de la Escuela Normal. Después de tres años, en 1887 fue trasladada a Rosario donde asumió la dirección de la Escuela Normal en 1897. Clara dejó, en Rosario, una memorable experiencia educativa: se la recuerda por sus avanzados criterios de pedagogía escolar. No había en su escuela distinción de razas, de nacionalidad, de religión o de ideario político; no había uniformes ni insignias; no había promedios ni amonestaciones, ni siquiera un régimen de inasistencia ya que concurrían los que podían hacerlo. En el seno de la sociedad rosarina, Clara se destacó por su activa participación pública organizando festivales de beneficencia entre los cuales se destaca el organizado con motivo de recaudar fondos para el “Monumento a la Bandera”. Murió en 1932 y está enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. En su lápida se lee –“THAT I MUST TREAD ALONE, WILL LEAD MY STEPS ARIGHT”- (-“Que deberé pisar solo, conduciendo mis pasos rectamente”-) Mary Ann Gillies. En 1898 llegaba al país, cerrando el ciclo que se iniciaba en 1869 por Mary Gorman. Venía con el propósito de visitar a tu tía Clara Gillies de Bischoff, directora de la Escuela Normal de Rosario. En el establecimiento hacían faltas docentes y la recién llegada comenzó a dar clases de inglés. Con su marido, médico británico Walter Grieven, vivió en Rosario hasta su muerte en 1934. Se encuentra enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. En su lápida se lee “FLOWERS SHE LOVED AND FRIENDLY GREETINGS. KIND WORDS SPOKEN AND ILL FORGOT. SHE NEVER FALTERED AT ANY GRIEVANCE THOUGH HER HEART BE HURT AND HER EYES HOT; THERE IS NOTHING

WISE AND HONEST, AND MERRY, AND BRAVE, AND TENDER THAT SHE WAS NOT” ( – “Ella amaba las flores y los saludos amistosos. Decía palabras de bondad y olvidaba lo malo, ella nunca vaciló ante cualquier queja aunque su corazón sufriera daño y sus ojos rojos; ella era sabia y honesta, y feliz, y valiente, y tierna.”) Jane Hunt. Desembarca en Buenos Aires en 1890, ejerció primero en Rosario como profesora de gimnasia, y en 1891 fue nombrada directora de la Escuela Normal. Falleció mientras estaba en ejercicio de su cargo en 1892. Enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. Alcinda Morrow. Llegó en 1884 a Rosario desde Paraná (1883) para asumir la dirección de la escuela Normal. Trasladó la escuela a un edificio alquilado más amplio. Al mismo tiempo realizó la gestión ante la Municipalidad para que ésta le donara a la Nación los terrenos donde actualmente se encuentra funcionando el Normal 1. Enseñó pedagogía, moral y reglas de urbanidad. Regresó a Estados Unidos. Sarah Hinsdale Strong. Profesora (15 de marzo 1848 - 20 de setiembre de 1892 a los 44 años). Graduada de la Escuela Normal de Winona en 1866. En 1883 reemplazó a Katherine Grant en la regencia de la Escuela modelo de Paraná. En 1888 solicitó su traslado, pues el clima subtropical cálido y húmedo de Paraná afectaba a su salud. En la provincia de La Rioja, fue regente de la Escuela Normal enseñando dibujo y crítica pedagógica. Debido al éxito alcanzado, el Consejo de Educación provincial creó un nuevo cargo para Sarah, nombrándola Inspectora de las escuelas públicas de la provincia. En La Rioja desarrolló un apasionado interés por las artesanías regionales y las tradiciones indígenas, alentando el uso de instrumentos musicales autóctonos y el rescate de viejas canciones y leyendas. En 1892 fue trasladada a Catamarca como directora de la escuela normal. Muriendo de tuberculosis un mes después de asumir su nueva 3


designación. Enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. Guillermina Tallon (Willhemina Jane Callin Tallon 27 diciembre 1881 – 21 enero 1906) profesora fallecida de 25 años, enterrada en el cementerio de Disidentes de Rosario. Ruth Wales. Oriunda de Indiana, tuvo su paso por Rosario, luego se trasladó a Mendoza como vicedirectora de la Escuela Normal hasta 1888. Mary Jane Youmans. (Eureka, Wisconsin, 10 de enero 1858 - Rosario, 19 de mayo 1884). Se había graduado por la Escuela Normal de Winona en 1873. Por un año había enseñado en la Escuela primaria de Brownsville, Minnesota y durante nueve meses en Winona. Llegó a Paraná en 1883 y luego se trasladó a Rosario en 1884 por pedido de Alcinda Morrow.

En contra Sobre los escombros del mapa, sobre los jirones de estos años, nuestras manos siguen enredándose, penetrando los nudos de la indiferencia. Manos que tropiezan y discuten contra “no te metás”, “hay que esperar” y otros etcéteras. Se encuentran y desencuentran.

Agradecemos la información brindada por Luis Blotta Stengel.

Se cruzan y entrecruzan.

Fuentes consultadas: La educación en la Argentina. Una historia en 12 lecciones por Nicolás Arata y Marcelo Mariño. Buenos Aires: Noveduc, 2013. Las maestras de Sarmiento por Julio Crespo. Buenos Aires: Grupo Abierto Comunicaciones, 2007. 444 p. Las maestras de Sarmiento, historia de un vacío. Disponible en: http://www.conclusion.com.ar/2016/02/las-maestras-de-sarmiento-historia-de-un-vacio/ Las maestras norteamericanas que trajo Sarmiento por Guevara, Tristán Enrique. Buenos Aires: Servicio Cultural e Informativo de los Estados Unidos de América, 1961. Sarmientinas por Soledad Vallejos. Suplemento Las 12. Página/12, mayo de 2008.

Marchan y contramarchan. Mano y contramano. Dibujan caminos que se entrelazan y arman nuevas historias. Contra la Historia. Nora Schujman Poesía en Marcha - Septiembre 2005 (Nro. 14)

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Y otro maestro, Roberto Fontanarrosa, con su habitual humor e ironía que nos acerca la desopilante biografía de una docente, Clara Dezcurra. Maestra que intenta innovar su pedagogía aún en las peores condiciones, aún en un contexto desfavorable. Interesante para saber el legado que nos dejó y...dejar que una sonrisa se dibuje lentamente en nuestros labios...

Maestras Argentinas: Clara Dezcurra

de Roberto Fontanarrosa

Clara Dezcurra toma la pluma y escribe la fecha: "16 de Julio de 1840". Luego, con la misma letra minúscula y erguida, agrega el encabezamiento: "Querida Juana". Finalmente, tras alisar el papel que tiene la textura y la consistencia del hojaldre, embebe la pluma en la tinta negra, y redacta: "Ayer decidí cambiar el método que siempre utilizamos. Quise darle a mis chicos una alternativa diferente que los arrancara de la enseñanza rutinaria. Esta vez, en la clase de Habla Hispana, dejé de lado nuestra clásica composición 'Voyage autour de mon bureau' y quise sorprenderlos con algo propio, conocido, cercano. Fue entonces cuando les propuse escribir sobre 'La Vaca'." Clara Dezcurra no lo sabe, pero ha introducido un hábito de escritura que será, luego, por décadas, indicador y modelo en las escuelas criollas. En realidad, poco y nada decía para sus alumnos la temática de la anterior composicióntipo, "Voyage autour de mon bureau" ("Viaje en derredor de mi pupitre") impuesta por el maestro modernista francés Alphonse Chateauvieux a fines de 1815. La escuela de Clara Dezcurra, apenas un simple salón de tierra apisonada, no tiene pupitres, ni bancos, ni siquiera sillas. Los alumnos se apretujan sentándose en rejas de arado, tocones de ceiba o simples calaveras de vaca que relucen como si fuesen de mármol. La calavera de vaca es el asiento más fácil de conseguir, el más frecuente, porque la escuela nocturna de la señora Dezcurra es, durante el día, un matadero clandestino. Clara humedece con la saliva de su lengua el reborde pringoso de la tapa del sobre donde ha metido la carta. Lo cierra y luego, aprovechando el calor del candil que la alumbra malamente, derrite casi un centímetro de lacre sobre el vértice de la juntura. Le llega, desde afuera, el olor pesado que viene desde el saladero de cueros, el tufo casi irrespirable a pescado podrido de la costa, y el mugido

profundo de algún animal que ha olfateado, quizás, el aroma premonitorio de la sangre. La escuela ni siquiera está en el centro de Buenos Aires. Ahí, frente al portalón de la Iglesia de los Cordeleros, como se lo había prometido don Juan Lezica, cuando era alguacil segundo del Municipio, para luego decirle que, aquello, era imposible. El episcopado, o, mejor dicho, el obispo Alcides Melgarejo, le había recordado a Rosas que no debían permitirse escuelas ni queserías en las proximidades de los templos. Y entonces le habían dado a Clara ese quincho --porque de otra forma no se lo podía denominar-- cerca de los corrales de Mataderos, a metros de la puerta de Santa Brígida, detrás del saladero de don Felipe Echenaugucía. Y la escuela era nocturna. Y los "chicos", como ella los denominaba, eran ya gente grande: puesteros de los corrales, matarifes, carreros cachapeceros, pero muy especialmente, federales. Hombres de la Santa Federación que llegaban a clase luciendo la divisa punzó, mazorqueros que, en el primer día de clase, habían degollado a un negro por robarse una goma de borrar. Clara, todas las tardes, mientras escucha dar las siete en el carrillón de la Merced, baldea el piso para quitar los oscuros cuajarones de sangre que quedan de la actividad del frigorífico clandestino, y echa hacia los potreros las reses que no han sido aún sacrificadas. Espera, en tanto, desde el Alto Perú, la respuesta de Juana, su compañera de promoción. Intuye que su puesto al frente de la precaria escuela peligra. Sin ella saberlo, ha permitido la inscripción de más de un unitario. Algunos le han confesado su condición, como Juan José Losada. Otros le han dicho que la vincha celeste que llevan recogiéndoles el pelo, es en honor de la bandera. "Pero nadie viene a controlar lo que pasa en estos parajes, Juana --le ha escrito a su amiga--. Estamos dejados de la mano de Dios. Mis chicos escriben 5


mozo joven, bien parecido, que viene siempre de bombachas de fino fieltro y botas altas. Tiene la patilla larga que baja y dobla luego hacia arriba, para unirse con el bigote, dibujando una "U" provocativa. Pero los mazorqueros aún no han llegado hasta ese punto del abecedario. Solo Isidro Gaitán, un sargento, puede memorizar las letras hasta la hache que, al ser muda, lo desconcierta. Los demás apenas si se han familiarizado con las letras hasta la "D". Clara duda si continuar con la enseñanza. Apenas sus chicos descubran que la "U" tiene un dibujo similar al que se lee en las mejillas del joven unitario, pude arder Troya. Clara no quiere tener más problemas con el gobierno. Pero habrá de tenerlos. Antes de que llegue, por fin, la carta de Juana, ya don Artemio Soto conoce la noticia de su innovación pedagógica. Algún mazorquero la ha comentado en algún boliche. Tal vez un tropero alcanzó a contar las desventuras de su composición-tipo cerca del oído de algún correveidile del poder. Tras seis meses de espera, la carta de Juana llega, como una premonición, días antes que la de Domingo Faustino Sarmiento. A la luz vacilante del quinqué, Clara lee la esquela de su amiga. "Tené cuidado, Clara" es todo el texto, entre sucinto y fraternal. Sin duda Juana, preocupada, consciente del tiempo que llevará a su carta llegar de nuevo hasta la capital, optó por escribirla lo más rápido posible, casi con características telegráficas. Clara bebe una copita de oporto, al que enturbia con hojas de regaliz. Duda si abrir o no la carta de Sarmiento. Sin embargo, la redacción de esta, lo comprobará luego, es de advertencia mas no llega a sonar admonitoria. "No veo de buen grado --le escribe el sanjuanino-- el cambio por usted introducido en la enseñanza de nuestra lengua criolla. Somos un país incipiente que requiere de ejemplos y el modelo del maestro Chateauvieux aún está en vigencia. Somos todavía como el joven retoño que precisa de la rectitud y firmeza del tutor para crecer derecho." Clara garrapatea una carta de respuesta plena de formalismos y ambigüedades, lejos de su habitual estilo franco, y decide continuar con sus planes. La hace persistir en su esfuerzo el entusiasmo

con trozos de ladrillos o pedazos de tripa gorda y yo utilizo las paredes como pizarra. Don Martin de Agüero me ha prometido tizas, pero me dicen que el barco que las trae encalló en las proximidades de Recife." Un zambo iza la bandera. Le dicen "Falucho", pero es en broma. Tomó parte del sitio de El Callao, pero no logra aprender la tabla del cuatro. No ha llegado aún al país el sistema inglés de los palotes, y los alumnos trazan una línea acá, otra allá, sin ton ni son, sin orden ni medida. Clara es la primera en entonar "Oda a la Bandera", de Balmes y Vespuci. Hija y nieta de educadoras, recuerda las anécdotas de su abuela, Irma Dezcurra, de cuando aún la joven nación no tenía divisa, antes de que don Manuel Belgrano la crease. Los niños -- contaba la anciana-- se reunían en los patios escolares antes de entrar a clase y no sabían que hacer. Daban vueltas sobre sí mismos, se chocaban entre ellos o giraban tontamente como tiovivos sin acertar con una conducta. Alguno, quizás, gritaba consignas emotivas, o repartía chanzas contra los españoles. Alguna maestra, tal vez más devota, entonaba salmos religiosos. Hubo quien --recordaba abuela Irma-aguardando la entrada a clase, se empecinó en vocear los números de la lotería de cartones, el juego que tanto entusiasmaba a Manuelita, y así nació la "cifra", el canto que, junto a vidalas y pericones, habría de animar numerosas y encendidas veladas patrias. Clara come un pastelito dulce y lo acompaña con té de cardosanto. La respuesta de Juana Azurduy tarda en llegar. Hoy Clara ha tenido que sosegar a un federal muy alcoholizado. No la desvela tanto la indisciplina, pero se le duermen en la clase. Y a veces se pelean. Los mazorqueros sospechan que uno de los muchachos es unitario. Es un 6


que observa en sus alumnos. Por primera vez, muchos de ellos escriben más de dos páginas de composición, cuando con el tema "Viaje en torno a mi pupitre" algunos no alcanzaban ni a los tres renglones. Un matarife de Achiras Altas, Juan Sala, redacta, incluso, casi diez páginas de un relato estremecedor, fruto de su conocimiento de la tropa vacuna. Tiempo después, será la base de un libro paradigmático: Amalia. Josefa Paz de Hurlingham invita a Clara a tomar chocolate en su casa de la bajada del Marquesado. Recibe en una sala solariega desde donde se ve el patio interno de la casa, impregnado con un perfume fresco a magnolias, glicinas y santarritas. Hay un jardín, también, con lilas del lugar y patos criollos. Una morena carabalí sirve el chocolate en bandeja cubierta con una mantilla bordada por la misma señora Josefa. Josefa le cuenta a Clara, animosa, que en el colegio adonde va su hija, en clase de Habla Castellana le pidieron una composición sobre el tema "La Vaca". Josefa cuenta esto con risa amable y, cada tanto, se toca el ñandutí de su pechera impecable. Clara no tiene tiempo ni de alegrarse. A la noche siguiente, una frágil figura desciende de una calesa frente a su escuela, siendo de inmediato rodeada por perros coléricos y becerros supervivientes. El nocturno visitante es don Benito Agudo Ersilbengoa, mano derecha del nuncio apostólico y amanuense del alguacil Ordóñez. "Hemos recibido las quejas de Monseñor Brizuela –comunica a Clara Dezcurra– con respecto al tipo de temas que usted está haciendo escribir a sus alumnos." Clara conoce bien a monseñor Bizuela. Se corren muchos rumores en torno a su persona. Se decía de él que a su arribo a nuestras costas, cuatro años atrás, era un hombre afable y comprensivo. Pero que había sufrido un doloroso accidente durante las invasiones británicas, cuando transportaba trabajosamente un pilón con aceite hirviendo. Aquella desgracia, se comenta ahora, ha dado origen a la sabrosa fritura de pastelería puesta en boga por todos los panaderos: la "bola de fraile". "Es indigno –continúa don Benito Agudo Arsilbengoa– que nuestros guardias federales, nuestros soldados, sean obligados a escribir sobre un tema tan poco épico y glorioso como el que usted les impone."

Clara comprende que ha llegado el momento de defender sus convicciones. Escribe a Sarmiento explicando su postura y la ventaja de educar a sus alumnos a partir de vivencias que a ellos le sean familiares. Seis meses después, puntualmente, recibe la contestación. Y de allí en más, día a día, irá recibiendo cartas del maestro sanjuanino. Sarmiento no falta un solo día al Correo. Algunas de sus cartas, no todas, muestran sobre el pergamino largos trazos de un pegote blancuzco, como si alguien hubiese moqueado sobre ellos. Clara deduce que Sarmiento las ha escrito bajo su histórica higuera, buscando aislarse, tal vez, de los rayos solares. "No me opongo a que usted trabaje sobre 'La Vaca' –le dice el autor de Facundo– en lugar de hacerlo sobre el modelo francés. Habrá un día, solo Dios puede saberlo, en que nuestro país se quitará de encima la influencia europea, y quizás entonces usted será considerada una precursora. Pero déjeme sugerirle otra variante; ya que el debate se ha instalado en torno a si es conveniente o no gastar papel, tinta e ingenio sobre un animal tan rasposo y de índole infeliz como la vaca le propongo que sus composiciones sean sobre otro animal todavía más cercano y afín a nuestra tradición libertaria como el caballo. Más de uno de nuestros centauros, que regaron con su sangre generosa el suelo americano, sabrá agradecérselo." Clara lo piensa. Supone, con su intuición de maestra, que el del caballo puede ser un paso posterior. Incluso no deja de lado la gallina, con su doméstica convivencia. Pero la cercanía de los corrales, la vital actividad del matadero y, fundamentalmente, la creciente importancia del ganado vacuno en la suerte de nuestra economía, la deciden a continuar con el plano trazado. Es febrero de 1845 y el formidable estío de Buenos Aires embalsama la brisa con aromas fuertes. Clara ha recibido el paso del aguatero llenando dos odres grandes para sus muchachos. La composición-tipo "La Vaca" se emplea ya en casi todos los establecimientos educacionales de la ciudad. Hasta las familias patricias que contratan institutrices británicas han encontrado pertinente el uso de la redacción impuesta por Clara Dezcurra. Sentada sobre una rueda de carro, Clara observa el patio a través de la puerta del salón. El calor del día ha exa7


cerbado el olor a bosta y escucha las risotadas de sus chicos disfrutando el momento plácido del recreo. Se oye el punteo de alguna guitarra, alguna relación intencionada, el repique constante de un tamboril. De pronto alguien grita, hay un revuelo. Clara presta atención, inquieta. Sus muchachos son buenos, pero si se los vigila son mejores. Escucha un violín y se estremece. Son los sones de la "refalosa", la danza con que los mazorqueros acompañan los saltos despatarrados de sus víctimas cuando resbalan sobre su propia sangre. Clara se levanta y sale a ver qué pasa. Pero, en este caso, la víctima ya ha caído sobre el patio de la escuela. Es Juan José Lozada, el joven unitario de las patillas en "U". Lo han degollado. Ante la pregunta enérgica de Clara, nadie dice saber nada, nadie dice conocer a los asesinos. Pero hay risas torvas, sofocadas. El grupo de mazorqueros se aleja un tanto, empujándose unos a otros, como sorprendidos o avergonzados por la reprimenda. Clara escribe a Juana, el 24 de febrero de ese año. "Los eché a todos. No me importa, Juana, que sean mazorqueros, hombres del Restaurador de las Leyes o lo que sea. Hoy degüellan a un compañero y mañana pueden llegar a hacer cosas peores. A estas situaciones hay que cortarlas de raíz, antes que pasen a mayores." Entre los expulsados de la escuela está el sargento federal Anacleto Medina, héroe de Cepeda. Clara estudia al jinete que ha llegado hasta su escuela. Ella estaba calentando agua en la pava de latón peruano para prepararse un caldo, cuando escuchó el galope. El hombre es un soldado de Rosas y le estira en la mano, un rollo de papel sujeto con una cinta: por supuesto, punzó. Clara desenrolla el mensaje y lee el texto. La trasladan. Ha estado dando clase durante siete años en un tinglado con piso de tierra que, durante el día, hacía las veces de frigorífico clandestino. A pocas varas del matadero de reses y del solar donde se envenenan los cueros. Alumbrándose con velas de grasa. Educando a una clase compuesta por matarifes, soldados federales, negros, zambos, convictos, renegados y mal entretenidos. Ahora la letra pareja y grande del Restaurador le indica que será trasladada a un lugar de menor jerarquía. No lo dice con esas palabras. "La patria --le escribe Rosas-- demanda de usted un nuevo sacrificio. Y

hemos decidido destinarla a una escuela marginal, con alumnos que detentan problemas de conducta. Sé que usted, con su firmeza de espíritu, sabrá encarrilarlos y superar los problemas de presupuesto que, de aquí en más, habrá de sufrir." Clara Dezcurra sabe que ya no tiene sentido aguardar el cargamento de tiza. Intuye que su alejamiento obedece, más que nada, a su particular obcecación en persistir con el tema de "La Vaca". "Creo que todo ha sido inútil --escribe a su amiga Juana--. Comprendo que, hoy por hoy, se hace muy difícil cambiar algo de lo ya dispuesto. Supongo que, con el paso del tiempo, todo el mundo se olvidará de mi tema de composición y volveremos a 'Voyage autour de mon bureau', o a cualquier otra imposición venida de afuera bajo el engañoso rubro de aporte cultural." Deja gotear el lacre, morosamente, sobre la juntura del cierre, antes de moldearlo bajo la presión de su anillo de sello. No puede dejar de pensar en la fugacidad de su iniciativa educacional. No sabe cuán equivocada está. Una gota de lacre, lustrosa, ha modelado un diminuto montículo sobre la mesa. La mesa de los galanes, Ediciones de la Flor.

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Enriqueta Lucero y la primera huelga docente

Hace casi 130 años un grupo de maestras de San Luis dejaba de dar clases por reclamos salariales Hacia fines de noviembre del año 1881, la directora de la Escuela Graduada y Superior de la ciudad de San Luis junto a 8 maestras, tomaron la determinación de cerrar dicha escuela, “por falta de pago absoluto en los pasados ocho meses, y regular en seis años anteriores”. Esta es considerada la primera huelga docente de la Argentina. Las protagonistas de esta historia fueron encabezadas por Enriqueta Lucio Lucero, quien además de ser la directora del establecimiento, era la esposa de Germán Ave Lallemant, marxista de origen alemán radicado en San Luis, uno de los dirigentes de la corriente conocida como “los marxistas del 90” y que editaron el periódico “El Obrero”.

Historias del gremialismo docente*

A. Roca. Presidente de la Nación, con el apoyo de la fusión de los dos partidos bonaerenses, el Partido Autonomista Nacional, y esa especie de sindicato de las oligarquías regionales, la Liga de Gobernadores, levantaba la consigna “paz y administración". Apaciguada la frontera con el indio y liquidadas las rebeliones provinciales, codificado el funcionamiento de los aparatos del Estado, ningún nubarrón parecía oscurecer el optimismo de la elite, confiada en un venturoso porvenir en el que encajaban sin conflictos todos los componentes de su sueño de país: inmigrante, ferrocarril, empréstitos, Shorthorn, tierras, cereales, frigoríficos ... más sus inevitables “secuelas humanas", colmas corrupción, sufragios fraudulentos, especulaciones desenfrenadas en la Bolsa, todo “ad maiorem Spéncer gloriam". Hierro, carbón y vapor acelerando en los ferrocarriles. Hierro, carbón y vapor impulsando las hélices de los barcos. Hierro, carbón y vapor, electricidad, obreros, la vorágine confiada en los avances de las ciencias naturales, no parecía anunciar que, al final de los rieles, un pistoletazo en Sarajevo terminaba el siglo XIX. En Buenos Aires, se apeñuscaban en los conventillos, los italianos y españoles que no accedían a la propiedad de la tierra, junto a los criollos acorralados por las alambradas.

El escenario. El 14 de noviembre de 1881, el Sr. Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública. Manuel Dídimo Pizarra, activo católico cordobés, dirigía una nota al Superintendente General de Escuelas. Domingo F. Sarmiento, "deseando oír el parecer sobre La conveniencia de convocar un Congreso de Educación Común, con motivo de la próxima Exposición Continental de la Industria". Era la convocatoria al Primer Congreso Pedagógico. El 18 de noviembre de 1881, el Superintendente contestaba que, reunido "el Consejo al efecto, ha sido aceptada la idea, en cuanto pudiera contribuir a despertar mayor interés en el público, y a difundirlo en las provincias". El 20 de noviembre de 1881, las maestras de la Escuela Graduada y Superior de la Provincia de San Luis, invocaban como testigos a todo el pueblo de la provincia y "a los padres de las 315 niñas que se hallan en la escuela y los muchos cientos de ex alumnas nuestras, que hemos trabajado con conciencia y abnegación", para declarar la primera huelga de los docentes argentinos. El General Julio 9


primarios" (Groussac, P.: segunda sesión ordinaria, T.I., p. 206, El Monitor de la educación común.) Filósofo observador, el francés, cuenta que en una "pobre aldea de la Puna" había encontrado un abogado italiano, "instruido y loco de música que cantaba Rosini en la guitarra". Y agregaba: "... en nuestras mil y tantas escuelas primarias, se encuentran maestros de muy diversas aptitudes. La enseñanza ha sido hasta ahora, la playa más o menos hospitalaria, donde todos los náufragos de la existencia levantan su tienda de un día, su abrigo provisorio. Fuera de la minoría de maestros que, al enseñar ejercen legítimamente su oficio, esta carrera ofrecería una colección variada de todas las profesiones civilizadas, f;;.) Antiguos comerciantes, industriales, agricultores, pseudoliteratos, artesanos, aceptaban esta posición modesta y transitoria, como se refugia uno en el primar zaguán durante el aguacero" (Groussac. P. segunda sesión ordinaria, Tl.p 190, El Monitor de la Educación Común) Pero ¿Quiénes eran? ¿Cómo visualizaban su oficio? Algunos procuraban ganarse la vida buscando clientela entre los hijos de la elite. Doña Mercedes Baiges de Icart, ofrecía sus habilidades en La Prensa, del 1O de abril de 1882 "Discípula de la Escuela Normal de Barcelona, se ofrece a dar lecciones a domicilio de escritura, lectura, gramática española, aritmética por el sistema métrico decimal y todo lo que pertenece al ramo, higiene económica, flores, frutas de cera, árboles, plantas para salones de buen gusto, canastas de frutas, y se encarga de hacer bandejas de sorpresas y repostería para su numerosa clientela, Calle de Salta 162, con pocas lecciones las señoritas quedarán perfectamente enseñadas. Quien tenga el gusto de ver los trabajos de cera que ofrezco enseñar, pueden ir a la exposición, sección de la provincia". Un avispado anónimo, consciente de las necesidades idiomáticas de la nueva oligarquía, prometía en La Nación del 8 de agosto de 1881 "Lecciones particulares de francés e inglés. Se enseña cada idioma en dos meses, los dos, en cuatro, la tene-

En el Club del Progreso, las niñas de la elite, repasaban los figurines de Kitty Bell y Flora Cambel.

¿Quiénes eran los maestros? ¿Cómo los visualizaba la elite?

Se partía de un supuesto: "la educación es un deber de progreso para la especie humana. Obedece a un plan -la armonía- y responde a un fin, el perfeccionamiento del hombre sobre la tierra" (De la Plaza, V.: Discurso inaugural del Congreso Pedagógico, en Cucuzza, H. R: “De Congreso a Congreso". 1986.) Se asignaba a la escuela el poder de prevenir la criminalidad, de preparar al ciudadano para la democracia de combatir la barbarie y el caudillismo, de garantizar el poder y la riqueza de los pueblos. De ello se deducía que: “Remunerar bien los trabajos de los maestros sería una medida de economía pública, porque como la instrucción y la moralidad son el mejor antídoto de la miseria y el crimen, las erogaciones para sostener educadores disminuirían las ocasionadas por las cárceles y penitenciarías". Torres, J. M.: Primera sesión ordinaria, T. I., p. 146. Si la escuela pasaba a convertirse en el templo nuevo donde se entronizaban los nuevos dioses. Ciencia, Progreso, Civilización; el maestro debería ser el nuevo sacerdote. Decía Onésimo Leguizamón, en el discurso inaugural del Congreso Pedagógico del 82: “... esos viejos servidores del amor a la infancia, de esos pacientes y casi olvidados zapadores de la eterna guerra contra el oscurantismo, de cuya hacha brota, a pesar de todo, la chispa inextinguible que ha de iluminar el porvenir... " (Leguizamón, O. en Alsina, F., Congreso Pedagógico, 1982). Para Paul Groussac, el "casi" se convertía en olvido total: "Yo creo, que, mientras no cambien las condiciones sociales de este país, mientras haya gran demanda de hombres, facilidad para la vida, y que sea el magisterio la profesión más penosa, triste y menos retribuida entre las llamadas decentes, mientras no haya seguridad, y esté el maestro a merced de un golpe de autoridad, de una aldeada no llegaremos con las actuales escuelas normales a satisfacer la demanda de maestros 10


duría de libros en dos horas y toda la aritmética en sets lecciones. Tacuaría 191". Los llamaban "preceptores". Los nuevos maestros normalistas recién empezaban a salir del horno. Las escuelas normales eran muy recientes: la de Paraná, tenía doce años al instalarse el Congreso Pedagógico; la de Tucumán, siete; las dos de Buenos Aires, ocho; la normal de niños de Mendoza, cuatro... Los preceptores tenían una formación empírica. Según Alfredo D. Calcagno "desde el que ponía el Padre Astete o el librito de Balmes en manos del niño en cuanto vencía las dificultades iniciales del primer libro de la Anagnosia de Sastre, hasta el maestro práctico de certera intuición docente y otros que no tenían más ilustración pedagógica que la que pudieron darle el "Curso Elemental de Pedagogía", de Joaquín Avendaño y Mariano Carderera, o cuando más, las "Lecciones sobre objetos", de Norman A. Calkins, "La Educación del pueblo", de José Pedro Varela o el "Cómo se debe instruir", de Berra ... " (Calcagno, A.: "La Ley de Educación Común", p; 83). Durante la séptima Sesión ordinaria del Congreso Pedagógico del 82, el anciano maestro de Balvanera, Maldonado, subió a la tribuna para intervenir sobre las funciones del Inspector, en defensa de un espacio - lugar - ámbito laboral - taller – aula, donde el maestro - sacerdote - artesano esclavo profesional - trabajador de la tiza; viene; en la larga duración intentando definir su identidad. Dijo: “qué sería para el que tiene la misión de enseñar, que venga un inspector, quizá profano, y le diga delante de sus niños: Ud no sabe enseñar! No puede ser! El maestro en la escuela tomese mis palabras como quiera- tiene que ser omnipotente para sus niños" (Maldonado, séptima sesión ordinaria, T1 p472. El Monitor de la Educación Común.) Seguía Maldonado, en la misma sesión: “... mi único objeto al pedir la palabra ha sido desconocer esas espinas de que se dice sembrada la carrera del magisterio, pintadas con tan negros colores, por-

que en la escuela, rodeado de mis niños, como he dicho, mi espíritu se eleva, olvido las miserias de la tierra, y me hago la ilusión de que soy el escultor que da forma y expresión a la piedra bruta, y contemplando la inmensa pollada que llena el salón, me digo, como el artista ¡Son trozos de mármol a los cuales he de dar vida! (Maldonado, sesión citada, p 216). ¿Por qué la mujer? El Inspector de Escuelas. Enrique Santa Olalla, disertó en el Congreso Pedagógico, sobre el tema "Cuál sería el medio más eficaz para difundir la educación en las campañas?" (Sexta sesión ordinaria.) Proponía formar maestros ambulantes, provistos de "un carro toldado en el cual conducirá los útiles de la escuela necesarios, calculados para seis meses, correspondientes a dos escuelas mixtas de cuarenta alumnos cada una”. El carro podría funcionar "diariamente en la hora de la siesta, a la cual podrán concurrir los padres de los alumnos y los mozos solteros de ambos sexos que no sepan leer... ". Sólo en esta carreta ambulante no se prefería a la mujer como educadora. No creemos necesario extendernos sobre las condiciones de la moral victoriana predominante que pesaban sobre la situación de la mujer. Una medida de ello, lo da el pedido formulado por Eulalia Manso en la cuarta sesión ordinaria sobre "si pedida la palabra por una dama le sería concedida" Pero las condiciones planteadas por la Revolución Industrial al trabajo de la mujer, y las nuevas condiciones de vida planteadas por el proceso de urbanización, venían modificando sus roles tradicionales, al menos en las nacientes capas medias en las ciudades. El tableteo de una Singer relegaba al olvido la imagen de una provinciana bajo una higuera frente a su telar. Sarmiento exponía con total franqueza las necesidades económicas que fundamentaban la preferencia por la mujer maestra: "¿Por qué no emprender deliberadamente lo que ya se viene indicando que es difundir la enseñanza primaria, fatalmente rudimentaria, por medio de mujeres, que se adaptarían más que los hombres a las circuns11


tancias y condiciones de su país, abriendo escuelas pequeñas, poco retribuidas pero en gran número, así que pudiese reunirse mayor número de niños, si cabe, que hoy?” (Monitor de la Educación Común, T. I, p. 9). Así como creía que las "necesidades femeniles pueden limitarse más que las de los hombres", señalaba Sarmiento ejemplificando con los Estados Unidos, que la educación pública “ha dado situaciones independientes libres y honorables a medio millón de mujeres… ". Obsérvese la fundamentación de Jacobo Varela, por lo demás una verdadera "joyita" del positivismo evolucionista como ideología dominante: "Otro significado tiene el buscar siempre lo más apto con prescindencia del término sexo, con criterio elevado y Justo, dejar libre el campo de lucha, quitar en definitiva estorbos y abrirle cauce a la corriente que avanza para repartirse el trabajo social... “(Monitor de la Educación Común, T.I, p. 569).

su presencia distribuirse su sueldo entre cobradores, cobachuelistas, y empleados, sin que haya en la tierra tribunales a quien poner queja, ni Juez que mande devolver lo retenido, lo escamoteado ... " (Ibid). Agregamos un último dato que pueda arrojar alguna luz sobre los hechos. Encabeza la lista de maestras, Enriqueta L. Lucero de Lallemand, Directora empleada en la Educación desde 1857. Era la esposa de Germán Ave Lallemand, ingeniero marxista alemán, fugado de Bismark, que por esos retorcidos espirales de la historia había recalado en las provincias cuyanas. Allí fue profesor y rector del Colegio Nacional, trabajó como geógrafo, geólogo y agrimensor. Por primera vez halló petróleo en Mendoza, describió una nueva variedad de mari posas puntanas, etc. La Prensa porteña registra a los Lallemand en Buenos Aires, al comenzar el año 1882, en momentos de la instalación del Primer Congreso Pedagógico. Lallemand intervendrá en la creación del Club Voiwruts y del Periódico "El Obrero", en los orígenes de la organización sindical de la incipiente clase obrera argentina. A iniciativa del Voiwruts, se realizaría la primera celebración del 1 º de Mayo en nuestro país, en 1890. Permítasenos concluir dejando al menos indicado un vínculo: desde su nacimiento, el accionar gremial de los trabajadores de la educación estará ligado a las luchas generales de los trabajadores de nuestro pueblo. H.R. Cucuzza.

Maestras mujeres declaran la primera huelga Y regresamos al comienzo para cerrar. En el Monitor de la Educación común, Sarmiento publica la carta de la maestra de San Luis que cierra nuestro artículo. Decía Sarmiento: “Publicamos la petición, porque exponiendo los hechos que necesitan para fundar su derecho, está escrita en términos correctos, sin recriminaciones que salgan del terreno de la verdad. A los maestros que quieran imitar tal ejemplo, debe recordárseles que no salgan de este terreno, a fin de obtener Justicia, sin desmoralizar la enseñanza" (El Monitor de la Educación Común, 1881,T.I.pp. 52-53). Y luego de denunciar que la Señora N. Jacques. Directora del Colegio de Niñas, de Santiago del Estero, fue depuesta y separada de la enseñanza porque "se negó a firmar recibo de 130 fuertes cuando sólo le estaban acodados nominalmente 65", agrega: "El Sr. Sarmiento, hoy Superintendente de Educación, se siente responsable de haber inducido con su ejemplo, con su palabra ( ... ) a tantos millares de hombres y mujeres a dedicarse a la enseñanza de la Juventud ( ... ) para recibir en cambio de su trabajo, lo que no puede hacerse con el último gañán, que es hacerle trabajar de balde, y en

Bibliografía citada Alsina , F. y Serrey. F.: ·congreso Pedagógico Internacional: Informe de los delegados de la Pcia. de Salta", Imprenta del Comercio, Salta, 1882. Calcagno, A: "La Ley de Educación Común y el Congreso Pedagógico del 82", Boletín de la Universidad Nacional de La Plata, T. XVIII, N• 5, 1934. Cucuzza, H. R.: "De Congreso a Congreso. Crónica del Primer Congreso Pedagógico Argentino·, Ed. Besana (De próxima aparición). Monitor de la Educación Común: • Actas del Congreso Pedagógico", Consejo Nacional de Educación, Tomos I, 11 y III, Bs.As., 1881 - 1884. Paso, L.: "Selección de artículos de Germán Ave Lallemand", Anteo, Bs. As., 1974. La Prensa, 1882. La Nación, 1882. 12


San Luis, Noviembre 20 de 1881. Al señor Superintendente General de Educación, D. domingo F. Sarmiento. Las abajo firmadas, Directoras y Profesoras de la Escuela Graduada y superior de esta Capital, ante la ilustración de Vd. con debido respeto nos presentamos y esponemos. Que estamos sirviendo hace largos años al país en la enseñanza y siempre hemos llenado rigurosamente nuestro deber, tanto en los tiempos en los que por parte del Exmo. Gobierno se nos cumplió debidamente, con la obligación del pago, como fue durante los años 1871 - 1874, aun cuando hemos tenido que sufrir grandes descuentos dél valor del pret que por nuestro trabajo nos asignan. Tenemos de testigo todo el pueblo de San Luis, los padres de las 315 niñas que se halan en la escuela y los muchos cientos de ex -alumnas nuestras, que hemos trabajado con conciencia y abnegación. Pero obligadas hoy por la más apremiante necesidad, venimos a presentarnos ante el Exmo. Gobierno de la Provincia á declararle que en atención. 1 º De haber transcurrido 8 meses sin que se nos hayan pagado nuestros haberes devengados y 2º Viendo que los vales á Tesorería que obtenemos al firmar los dobles recibos que figuran el pié de las planillas que firmamos, no valen casi nada en el comercio, suspendemos las tareas de la Escuela á nuestro cargo hasta que el Exmo. Gobierno nos haga justicia y nos pague. Van, distinguido señor, seis años que el humilde y abnegado profesorado de esta Provincia sufre la más acerba injusticia, sin que nunca ciudadano alguno haya tenido el valor, como hombre, de estar en pro de la moralidad ofendida. En las planillas figuran sueldos de un valor mucho más elevado de los que en realidad se nos pagan: así aparece la Directora con 135 $ f. mensuales; pero van incluidos en esta cantidad 35 $ f. de alquiler de casa, lo mismo resulta con el sueldo de la Profesora del 2º año, en cuyo sueldo van incluidos 15 $ f. de alquiler de casa. Hace 4 años que el Exmo. Gobierno de la Provincia, nos paga tres meses de cada cuatrimestre, dándonos un vale por el restante, el cual lo vendemos por un ínfimo precio.

Pero en los tres meses pagos, nunca hemos recibido el valor íntegro, siempre se nos ha descontado por comisiones, cambios de moneda, etc., un 10, 12 y un 18 %, con escepción del 1er. cuatrimestre de este año. Así, por ejemplo, de los 540 $ f. que figuran en la planilla del 3er. cuatrimestre del año ppdo., como sueldo de la Directora, se han pagado en realidad 240 $ f., ó sean 01 $ f. 50 cts. de sueldo mensual, en lugar de los 136 $ f. que figuran en la planilla. De sueldo de la Profesora del 2º año que figura en la planilla con 260 $ f. se pagaron en realidad 128 $ f. ó sea á razón de 30 $ f. 75 cts. por mes en lugar de 65 $ f. que figuran en la planilla e igualmente sucede con los demás haberes. Nos hemos resignado muchos años, con la esperanza de que esto mejorase, mas viendo las nuevas dificultades que se presentan para el pago, no nos queda otro recurso que suspender las tareas escolares, hasta inter que el Exmo. Gobierno tome las medidas que crea del caso, apelando por nuestra parte ante el país entero y la ilustración y sentido justiciero del señor Superintendente Domingo F. Sarmiento a quien la Nación debe la función de su instrucción pública. Saludamos al señor Superintendente con respeto y consideración. Dios guarde á Vd. Enriqueta L. Lucero de Lallemand, Directora, empleada de la educación desde 1857. Luisa Saá, Profesora del 2º año, empleada en la I. Pública desde 1873. Rosa Figueroa, Profesora del 1er. año, empleada en la I. Pública desde 1871. Tomasa Fernandez, Profesora de la Escuela Infantil, empleada desde 1867. Josefina Saá, Profesora del 4º grado, empleada en la educación desde 1878. Bernabé Moreno, Profesora del 3er. grado, empleada en la educación desde 1875. Urbana Moreno, Profesora del 2° grado, empleada en la educación desde 1874. Gregoria Sarmiento, Profesora del 1er. grado, empleada en la educación desde 1880. Rosario Adaro, Ayudante de G. Infantil, empleada en la educación desde 1879.

* Escuela Mía. Año 3 Nº 7 septiembre 1995. Amsafe Rosario 13


Florencia Fossatti y Angélica Mendoza Dos historias para recuperar

Juan Pablo Casiello

Mujeres, luchadoras, compañeras, pioneras, dirigentes, perseguidas, feministas, presas, escritoras, gremialistas, trabajadoras, pedagogas son algunos conceptos que nos permiten acercarnos a la vida, a la historia, a las ideas de estas dos personalidades extraordinarias de la primera mitad del siglo XX. Aunque seguramente ambas elegirían la palabra MAESTRA para presentarse. Florencia nació en 1888, Angélica un año después. Se formaron en Mendoza en tiempos en que el sistema educativo argentino se iba haciendo de la mano de la Ley 1420 y la impronta normalista que le impuso Sarmiento. Orgullosas maestras de Escuela Normal, comenzaron con todo entusiasmo su desempeño como docentes en escuelas públicas de la ciudad de Mendoza. Pero el incumplimiento de los más elementales derechos laborales era moneda corriente en la época; la demora en el pago de sueldos era una constante: los maestros podían estar varios meses sin cobrar. También eran tiempos de desarrollo y crecimiento de las organizaciones gremiales (los sindicatos) y de las organizaciones políticas de izquierda (socialistas, anarquistas, comunistas) que aspiraban a “cambiar el mundo de base”. El año 1919 fue clave para ellas. Ante un marcado incumplimiento de pagos, se empezaron a alzar voces de protesta. El gobierno provincial apostó a controlar los descontentos suspendiendo a un grupo de maestros que impulsaban la acción gremial y editaban el periódico Idea. El 26 de abril los docentes respondieron fundando el sindicato Maestros Unidos que adhirió a la Federación Obrera Provincial (FOP). Florencia fue elegida presidenta del sindicato y Angélica, Secretaria General. Juntas se encargaban de la edición de la revista Maestros Unidos. El Director Provincial de Escuelas resuelve entonces suspender a todos los afiliados al gremio. A los maestros no les quedó otro camino que lanzar, el 26 de julio, la huelga. Este paro docente se transforma en un paro total convocado

por la FOP. Mendoza queda paralizada por 8 días. Finalmente el gobierno retrocede, paga los sueldos y reincorpora a todos los docentes… salvo a Florencia y a Angélica. En septiembre los maestros vuelven al paro y logran de nuevo la adhesión de la FOP. Esta vez el gobierno respondió con una brutal represión política, policial y judicial. Hubo muertos, heridos, detenidos y deportados. Pero la lucha logró nuevamente la reincorporación de todos los despedidos… con la excepción de Florencia y Angélica que fueron procesadas. Las acusaciones son graves: promover la “sublevación del magisterio” y la “anarquía del personal”. Ambas sufren un tiempo de detención en la cárcel del Buen Pastor. A partir de allí sus caminos se separan. Florencia se queda en Mendoza y logra insertarse en las escuelas nacionales. Angélica viaja a Buenos Aires en donde prosigue estudios superiores y luego desarrolla una vasta carrera académica en Universidades de distintos lugares del mundo. Fueron maestras militantes en el sentido más profundo de la expresión. La docencia y la necesidad de una profunda renovación del sistema educativo como parte del proceso de transformación social estuvieron siempre en el centro de sus preocupaciones. Se formaban, investigaban, llevaban adelante y difundían las nuevas ideas pedagógicas, filosóficas y políticas de su tiempo. Florencia tuvo un rol destacado en la difusión en las escuelas de su provincia del ideario de la Escuela Activa; pudo hacerlo hasta el año 1936 cuando una fuerte reacción conservadora nuevamente avanzó Florencia Fossatti

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cesanteando a docentes por sus ideas políticas y fue expulsada de la escuela en donde era directora. Un documento oficial del Ministerio de Guerra la acusó de “haber introducido la enseñanza activa y los tribunales de disciplina conformados por niños-jueces”, y más adelante: “Un paso importante a la instrucción soviética es la Angélica Mendoza instrucción sexual que se importe a su iniciativa en los grados superiores”. Las dos fueron destacadas militantes políticas. Angélica fue fundadora del Partido Comunista argentino, pero siempre fue parte del ala “izquierdista” hasta que fue expulsada junto a un grupo de compañeros y se integró a espacios vinculados con las ideas de Trotski. Florencia se incorporó al PC en 1938 en Mendoza y se transformó en la principal dirigente local. Por esta condición otra vez le tocó ser detenida durante el golpe militar de 1943. Ya no la dejarán volver a la escuela. En 1957 vuelve a ser detenida. Liberada al año siguiente, insiste con su reclamo de recuperar su cargo docente. Para ello escribe a las autoridades y hace público su “Alegato pedagógico. Bases pedagógico-político-jurídicas de una petición de justicia”. No logró volver a las aulas pero sí que le reconocieran su trayectoria docente y le permitieran acceder a la jubilación. Dos mujeres de vanguardia. Dos vidas militantes que vale la pena recordar. Dos maestras que en su tiempo fueron perseguidas, atacadas, encarceladas y que, hoy, nos siguen enseñando.

Desmedidas desgastan las calles desconociendo la autoridad del desgobierno. Desbocadas desdicen lo dicho, provocan desmanes, y desatan desórdenes. Desobedientes a las debidas obediencias, descreen de viejas creencias y desmoldan viejos moldes. Destempladas, desgarran con protestas desteñidos discursos y desoficializan la palabra. Descentradas, descorren velos de cotidianas costumbres que desmejoran la vida. Desmesuradas, desandan caminos, desatan nudos,

Fuente: Diccionario Biográfico de la izquierda argentina (Horacio Tarcus)

desafían números destristecen los días. Despiertan pasiones. Nora Schujman Marzo 2005 (Nro. 5) 15


De docentes, teorías y prácticas

María Beatriz Jouvé

Jesualdo

asalariados rurales. Para despertar la conciencia de los jóvenes les enseñaba cálculo aplicado al valor de un jornal, el precio de la mercancía, la ganancia de un propietario. Desde su concepción pedagógica profundizó el tema de la expresión creadora y el respeto hacia los intereses actuales del niño. “El niño sabe mucho porque ignora todo ese conocimiento convencional que nos sujeta sobre la tierra como garfios. Su mundo es más puro y más grande que el nuestro, porque se forja sin esas realidades cognoscitivas presentes, limitadas y oscuras. (…) Ámelo. Sufra con él las tormentas diarias de sus miles de problemas. Aprenda con él, en esa lucha sin tregua que es su lucha. Hágase con él, de nuevo. Libértelo de los medios triviales de los lugares comunes. Confíe en su fortaleza y en su fe, en sus observaciones, en la sabiduría de su experiencia y tendrá la espontaneidad que necesita para desenvolver su espíritu…

Jesualdo Sosa, maestro uruguayo, vivió entre 1905 y 1982. Luchó denodadamente por construir una educación “nueva”. Supo rebelarse más de una vez, razón por la cual frecuentemente chocaba con directores e inspectores que consideraban que en su clase se "paseaba demasiado". En su libro “Vida de un maestro” (1935), narra sus experiencias en la escuela rural de Canteras de Riachuelo, a la que describe como “… una escuelita de un rincón de la tierra, simple barracón de cinc y madera, descascarado; podridas sus puertas; raídos sus pisos; con latas y cartones por vidrios” El panorama en las aulas era aún más desolador: los chicos se desmayaban de hambre. “Todos los niños viven pendientes de estos acontecimientos del pan diario, de la miseria del pan diario. Todos estos niños son hijos de obreros, hermanos de obreros, obreros ellos mismos. Es claro, pues, el silencio interrogante que sale de todos los ojos. Me miran, los que no me hablan, constantemente, como si esperaran que yo fuera a devolverles el trabajo a los padres. Esperan que yo no me descorazone, que yo insista, aunque más no sea por ellos… Y es por ustedes, en verdad, por quien me desvelo, pues sueño para los niños un porvenir sin límites… Pero la realidad es ésta ¡y cuán amarga!” Frente a esta situación no dudó en pelear junto a su comunidad para paliar el problema del hambre: consiguió vacas para criar en el predio escolar y granos para organizar el reparto de alimentos con los alumnos. Jesualdo comprendió que la escuela era el único agente de cultura. Como en la escuela rural sólo había hasta el cuarto grado, los niños repetían varias veces de curso porque de esta forma podían permanecer más años dentro de la escuela. Es que a los diez o doce años muchos se convertían en

Olga

La maestra y pedagoga Olga Cossettini vivió entre 1898 y 1987. Dedicó su vida, junto con su hermana Leticia a transformar la escuela tradicional. En la experiencia desarrollada en la escuela Carrasco de Rosario, los chicos observaban la naturaleza, apreciaban el paisaje y el canto de los pájaros, utilizaban el laboratorio para experiencias directas; realizaban entrevistas, recibían visitas de escritores, pintores, con quienes intercambiaban ideas, sentimientos, sensaciones. El arte era parte del 16


vivir cotidiano: los juegos, los ritmos, el baile y los cantos. Cada alumno encontraba su manera particular de expresarse: relatando, recitando, escribiendo o pintando. Se estrechaban vínculos con la comunidad a través de misiones culturales que eran llevadas al barrio. El mes de noviembre era el mes indicado para hacer las “misiones”. ¿En qué consistían? “Las misiones infantiles de divulgación cultural son la escuela en la calle, en contacto con el pueblo a quien lleva su saber y su experiencia. Expresión de vida de la escuela que sale de sus límites estrictos y busca contacto con el mundo que la rodea” (Olga Cossettini La escuela viva, pág 100). Los alumnos, cuyas edades oscilaban entre los ocho y trece años, desplegaban sus materiales para enseñar a hacer cosas diferentes a la gente del barrio. En palabras de la misma Olga, toda esta vasta experiencia “No se trata de cambios de horario y de programas. Era una reforma profunda de la vida de la escuela que con espíritu nuevo iba abrir de par en par las puertas de las aulas a la vida”

El maestro Iglesias

Hasta mañana.(Juan N. Magallán. 12 años. 5º grado) En el marco de su práctica creó herramientas pedagógicas innovadoras, como los guiones didácticos. Se le entregaba a cada grado material gráfico con fotografías o dibujos, que incluía preguntas, oraciones inconclusas, entre otras orientaciones para que los niños trabajaran en forma autónoma. En el laboratorio y el museo escolar, los niños participaban activamente y se articulaba la enseñanza de las ciencias naturales con las ciencias sociales. Contaban además con una estación meteorológica en la que se tomaba la temperatura todos los días. Habían construido además un barómetro y un pluviómetro. Otro de sus aportes fueron los "cuadernillos de pensamientos propios": cuadernos personales donde los alumnos podían escribir y dibujar espontáneamente, expresar ideas, sentimientos y experiencias de la vida cotidiana.

Luis Iglesias vivió entre 1915 y 2010. En una época en que el país era gobernado por los conservadores, él resistió sus imposiciones. En 1938, por un discurso pacifista que pronunció en un acto escolar, fue sancionado y destinado a la Escuela Rural Nº 11, de Tristán Suárez. En esta zona tambera, fue maestro único durante veinte años. Sus alumnos eran niños campesinos, cuyas vidas transcurrían en medio de los duros trabajos rurales. Así lo atestigua este fragmento del diario de Juan, de 12 años, quien cursaba el quinto grado: Diario del día domingo A las 5 de la mañana fui al tambo Se terminó el tambo y fui a atar el carro. Le di de comer a los cerdos. Tomé la leche. Después le di de comer al parejero. Apartamos las vacas y almorcé. Luego sestié. Volvimos a apartar. Tomé mate y fui a engrasar el carro. Junté las maneas. Arreglé los arreos. Lavé los tarros. Ya es de noche. Ahora como, escribo un poco, y lo mejor del día: dormir.

Iglesias descubrió el potencial de sus alumnos a partir de observar, escuchar, mirar, y respetar a los 17


niños: “Nuestros años de experiencia pedagógica nos han librado de la impaciencia, tan común entre maestros, de ver los grados parejos con niños de igual desarrollo e idéntico aprendizaje. Sabemos bien que cada uno tiene su ritmo propio; esperamos y exigimos los máximos esfuerzos, pero no nos paseamos por la clase con el cartabón y las podaderas. Cuando los más chicos llegan a nuestra escuela, ya lo hemos dicho, juegan: juegan a leer, a escribir, a dibujar, a imitar los trabajos de sus compañeros mayores. Y jugando van adquiriendo el dominio de las técnicas instrumentales, que les servirán para manejarse solos”.

de hacer escuela. Construyeron sus escuelas, desde la adversidad. Muchas veces escuchamos decir que estas experiencias fueron posibles porque eran otros tiempos, con chicos más tranquilos. Es verdad que las infancias no eran azotadas por el flagelo de la droga… pero sí por la desnutrición, el hambre, el trabajo infantil y la deserción escolar. Sin embargo, no fueron obstáculos para buscar la expresión creadora… muy lejos del “pobrecitos” que a veces se enquista y empobrece nuestras prácticas. No se trata de replicar estas experiencias, pero sí de re pensar nuestro trabajo docente desde otro lugar. Al decir de Giroux una de las amenazas a las que tenemos que hacer frente es a los enfoques tecnocráticos que abren una brecha profunda entre la concepción y la ejecución.

¿Pedagogía desde el escritorio o pedagogía desde la práctica?

Jesualdo, Iglesias, Cosettini: tres experiencias que vale la pena recuperar. Los tres representan una generación de maestros que, imbuidos de las ideas pedagógicas de la Escuela Nueva, se plantearon construir alternativas dentro del ámbito de la escuela pública. Los tres fueron y vinieron entre teorías y prácticas, hilvanando en sus libros lo mejor de sus experiencias. Una abismal diferencia frente a aquellos que escriben prescripciones para que otros hagan. Sus prácticas fueron rebeldes, ni sumisas ni complacientes. Por eso, enfrentaron al poder, pagando hasta con el precio de la cesantía. “Cuando la teorización académica no acierta a dar las respuestas que acucian a la didáctica, es por el camino de las experiencias objetivas por donde se diseñan las salidas, o al menos por donde llegan los más estimables aportes…”, nos decía Luis Iglesias. Ante tanta letra vacía y gastada, como una bocanada de aire fresco, llegan estos libros a nuestras manos. Se nos vuelve necesario rescatar estas historias, conocer estos legados, estas otras formas

Dedicatoria al maestro Iglesias en su libro “Didáctica de la libre expresión” donando a nuestra biblioteca en su visita a mediados de 1993 con motiva de la presentación de la película “Escuela de la señorita Olga”

En el prólogo de vida de un maestro, Jesualdo escribía: “Y anotando cada día en nuestras libretas de lecciones estas pequeñas escenas, para repetírnoslas una vez más y para tratar de hacer de este trabajo, no servidumbre, sino creación, el único derecho que no nos pueden negar”. Ya va siendo hora de anotar en nuestros cuadernos los saberes sobre nuestras prácticas, de recuperar el sentido, de romper el cerco de las palabras vacías. Camino a la escuela, Nº 1 de 2016.

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Rosita Ziperovich

Claudia Contreras

apoyo a Amanda Arias, directora del establecimiento en el que se recibiría de maestra años después, en defensa de las innovaciones pedagógicas practicadas en la Escuela, cuya regente era Olga Cossettini. Llegaría a Rosario años más tarde, desempeñándose como vicedirectora en la Escuela Almafuerte y, a partir de 1950, como directora en la Escuela N° 119, cargo que poco pudo ejercer ya que, a dos meses de haber asumido esa función, la policía le notificaba la primera de una serie de cesantías que la dejarían lejos de las aulas. La última de ellas se produciría en abril de 1976 bajo aplicación, por parte de las autoridades militares, de la denominada Ley de Seguridad. Durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), y a propuesta de su sobrino, colaboró en el Asilo de Ancianos ubicado en el barrio Saladillo. Con el reinicio de la democracia, retornó a las aulas como profesora asociada en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. En el año 1993 el Honorable Concejo Municipal la declaró Ciudadana Ilustre, rindiendo homenaje a sus ochenta años de lucha junto a la educación pública y su compromiso con los derechos humanos. Un año más tarde fue candidata a convencional

Era imposible no encontrarse con ella. Si se convocaba una marcha de apoyo a la educación pública, ella encabezaba la columna. Sostenía firme la bandera. Entrecruzados sus brazos con otros colegas. Las reivindicaciones docentes gremiales la tuvieron como protagonista activa y concurrente. Supo participar de mesas de debate, paneles, charlas. Todo espacio era productivo para sostener una educación mejor, una educación para el pueblo. Defensora inquebrantable de la escuela pública. Docente Integra, mujer Integra, luchadora tenaz. En las asambleas docentes-estudiantiles, se la veía sentada en los primeros bancos. Su mano en alto pedía la palabra. Y su voz se escuchaba. Supo de persecuciones, discriminaciones y castigos. La suya era una personalidad inquebrantable. Buscadora de estrellas, abría caminos; florecía en preguntas. Inconformista y contestataria, muchas veces no comprendida, según sus propias palabras. Inquieta, físicamente pequeña, solidaria. (Kaufmann, 1997) Rosita nació en 1913 en la localidad santafesina de Moisés Ville. Desde muy joven mantuvo permanentemente coherencia entre su hacer, pensar y sentir, siendo alumna participó en una huelga en 19


constituyente, lo que la llevó a recorrer gran parte de la provincia a pesar de su avanzada edad y su deteriorado estado de salud. El 15 de noviembre de 1995, Rosa fallece siendo secretaria de Cultura de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (AMSAFE), continuando con la labor gremial que iniciara allá por 1931 junto a sus primeros pasos en la docencia. Sus valiosas publicaciones referidas a la enseñanza y el aprendizaje de la matemática, se vieron enriquecidas con las innumerables charlas, seminarios y cursos para colegas de los distintos niveles del sistema educativo. Desde los diferentes ámbitos de trabajo donde se desempeño, descolló su impulso, defensa y sostenimiento permanente de la escuela pública. Su mayor producción escrita se centra en el campo de la enseñanza de la matemática, entre ellos se destacan los textos de Enseñanza moderna de la Matemática, Editorial Biblioteca, Rosario, 1969; Matemática Moderna, Editorial Diagraf, Buenos Aires 1971; Estadística elemental para la escuela primaria, Editorial Diagraf, Buenos Aires, 1973. Otros trabajos que recogen su voz, de los que no podemos dejar de mencionar “Memoria de una educadora: experiencias alternativas en la provincia de Santa Fe durante los últimos años de la década de los 10, la del 20 y primeros años de 1930, artículo publicado en Puiggros, A.(dirección). Escuela, Democracia y orden (1916-1943), Tomo III de la Historia de la Educación en Argentina. Galerna, Buenos Aires, Argentina, 1992, y Vilche, L. «Las modas mas detestables. Entrevista a Rosita Ziperovich», en Revista Aula Hoy, Homo Sapiens, Rosario, 1994.

ROSA ZIPEROVICH por Rubén Naranjo

Los sonidos de la calle cesaron repentinamente. No podía ser de otra manera. Rosita fue despedida en la calle, frente al local de su gremio. La calle contuvo su latido, para saludar a Rosita, que ya no latía. Maestros, amigos y familiares la rodearon. Palabras y lágrimas repitieron su nombre. Permanece en la calle. En la movilización del 24 de marzo los maestros llevaron su retrato a la plaza, también textos de niños y una cierta leyenda que intentamos recordar: La tragedia la llamó por su nombre: “Rosa Ziperovich, tu sobrina Raquel Rubino está desaparecida. Los militares agregaron: —No la verán nunca más”. Rosita tomó la voz de la niña y exigió justicia cejar nunca en su reclamo. Caminó ásperos senderos, golpeó puertas ciegas, sin luz, ni sonidos. Y siguió su marcha. Sigue su marcha. La veremos en el reclamo airado, en la agitada, en la flor que se abre, en el grito irritado. La seguimos viendo en su paso breve, en la bandera altiva, en la palabra exacta. Esta en la calle, pero si no la encontramos seguramente esta, en una aula, con niños y pájaros inaugurando las auroras. La calle aguarda —celosamente— el eco de su voz.

Fuentes consultadas: Voz y bandera: Rosita Ziperovich, Maestra de maestros (1914-1996; Argentina) por Carolina Kaufmann. En: NUMERO ESPECIAL Revista de Pedagogía: EDUCACION Y MUJER. Caracas, Julio-Septiembre de 1997 - Vol XVIII - N° 51. Rosa Ziperovich. Una vida para la vida por Liliana Sanjurjo y Ana María Molina. Santa Fe: Ediciones Amsafe, 1997.

El Tintero Verde, N° 10, Rosario, Argentina, octubre de 1996. 20


Paulo Freire Las ideas de Paulo Freire cruzan las fronteras de disciplinas, culturas, ciencias y de América Latina. Al mismo tiempo, sus reflexiones fueron profundizadas con el tema que siguió toda su vida – educación como práctica de la libertad- su abordaje se extendió a otras áreas del conocimiento, creando raíces en diferentes partes del mundo - de los "moçambos" barrios pobres de Recife, Brasil, a las comunidades "barakunins" de Japón. Esto fortaleció su teoría y práctica educativa y ayudó a estimular reflexiones no solo de educadores como también de doctores, terapeutas, cientistas sociales, filósofos, antropólogos, y otros profesionales. Su pensamiento es considerado un modelo interdisciplinario. No podemos ver a Freire solamente como un educador de adultos o académico, o reducir su trabajo a una técnica o metodología. Podemos ver el trabajo de Freire dentro de un contexto de "naturaleza profunda y radical de su teoría y práctica anti-colonial y su discurso post-colonial" (Henry Giroux, "Paulo Freire and the Politics of Postcolonialism", en Peter McLaren and Peter Leonard, editores, Paulo Freire: a Critical Encounter, Routledge, 1993, página 177). Freire asumía los riesgos de cruzar fronteras para poder leer mejor el mundo y facilitar ACERCA DE nuevas posicioLA ALFABETIZACIÓN nes sin sacrificar sus compromisos “El mito de la neutralidad de la y principios. educación, que lleva a negar la Las fronteras naturaleza política del proceso educativo y a tomarlo como un siempre están a nuestro alredequehacer puro, en que nos comprometemos al servicio de dor. Los intelecla humanidad entendida como tuales y una abstracción, es el punto de educadores que partida para comprender las ocupan barreras diferencias fundamentales estrechas no se entre una práctica ingenua (…) dan cuenta que y otra crítica” las fronteras también tienen “La importancia de leer y el la capacidad de proceso de liberación” capturarlos. De Paulo Freire

por Moacir Gadotti.

esta forma, necesitamos considerar la importancia del trabajo de Paulo Freire en términos globales. Seria ingenuo considerar que su pedagogía es solamente para el "tercer mundo." Las primeras experiencias de Freire con educación de adultos ocurrió en los años 50 en el nordeste de Brasil. En Chile ayudó a reconstruir un nuevo sistema de educación durante los años 60 y, en diferentes países Africanos, durante los años 70. Volviendo a Brasil, después de 16 años de exilio, se envolvió durante los años 80, con la construcción democrática de las escuelas públicas y populares de América del Sur. La última experiencia práctica ocurrió durante los años 90 en São Paulo (Brasil), como Secretario de Educación, promoviendo la formación crítica de educadores y educación de adultos, la reconstrucción del curriculum y un proyecto interdisciplinario de educación. ¿Porque fue reconocido mundialmente? En tiempos de educación burocrática, formal, y estricta, el consideraba las necesidades y problemas de la comunidad y las diferencias socio-etnoculturales, diferencias de genero en diferentes contextos. El trataba de fortalecer al más humilde, a la gente común, para ayudarlos a tomar sus propias decisiones con autonomía. Su método pedagógico consideraba la participación activa y consciente.

Presentando a Paulo Freire

Paulo Freire nació en 1921 en Recife, una de las regiones más pobres del nordeste de Brasil y murió de infarto en São Paulo, Brasil el 2 de Mayo, 1997.

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Repentinamente fue obligado a experimentar la realidad directa“La cultura no es tan mente, primero sólo una manifestación artística o intelectual (...) trabajando con el Servise manifiesta sobre cio Social de la Industodo, en los gestos más tria (SESI) y después en simples de la vida el Servicio de Extensión cotidiana. Cultura es Cultural de la Universicomer de manera dad de Recife. diferente, es dar la mano Paulo Freire desarrode manera diferente, es relacionarse con otro de lló el proceso de "conscientización" como manera diferente (...) y educación auténtica. no podemos olvidarnos Su proceso intensifide su carácter de clase” caba la alfabetización Hacia una pedagogía de con percepción políla pregunta tica, habilitando a los Paulo Freire oprimidos adquirir conocimiento y poder. Su pensamiento sobre la Filosofía de educación fue expresada por primera vez en 1958 en su disertación doctoral en la Universidad de Recife, y después en su trabajo como Profesor de Historia y filosofía de la educación en la misma universidad, como sus experimentos iniciales con la enseñanza de los analfabetos. La metodología que él desarrolló fue usada extensamente en las campañas de alfabetización y fue considerada una amenaza al viejo sistema al punto que Freire fue encarcelado inmediatamente después del golpe militar de 1964. Fue puesto en libertad setenta días después e incitado para salir del país. Freire fue a Chile donde pasó cinco años trabajando con la UNESCO y el Instituto Chileno de Reforma Agraria con programas de educación de adultos. Después actuó como profesor de la Universidad de Harvard en la Escuela de Educación, en los Estados Unidos, y trabajó conjuntamente con varios grupos, empeñados en nuevas experiencias educativas en áreas rurales y urbanas. Después, durante 10 años, fue Consultor Especial de la Oficina de Educación del Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra (Suiza), trabajando como consejero educacional de los gobiernos del tercer mundo, particularmente en Africa.

En 1980, volvió a Brasil, después de 16 años de exilio, para "re-aprender" su país, trabajando como profesor de la Universidad Católica de São Paulo, en Campinas, PUC-Campinas. En 1989 se tornó Secretario de Educación en São Paulo, la mayor ciudad de Brasil. Durante su estadía se esforzó para implementar movimientos de alfabetización, para rever el curriculum e incrementar los salarios de los educadores. Paulo Freire fue un hombre con gran sentido del humor pero sin embargo algunas veces se disgustaba con todo tipo de injusticia. Fue padre de cinco hijos con su primera esposa Elza. Después de su muerte se casó con una ex-estudiante, Ana Maria. Paulo Freire es autor del libro Pedagogía del Oprimido, Educación como Practica de la Libertad; Educación para una Consciencia Critica; Pedagogía en Proceso; Pedagogía de la Ciudad y Pedagogía de la Esperanza. Su trabajo ha sido sujeto de cientos de disertaciones y tesis de doctorado durante las últimas décadas. Recibió docenas de doctorados Honoris Causa de universidades de todas partes del mundo y numeroso premios, incluyendo el Premio de Paz de UNESCO en 1986. Su último libro, titulado Pedagogía de la Autonomía, fue lanzado el 10 de abril de 1997. Yo viví y trabajé íntimamente con Paulo Freire durante 23 años. Unos días antes de su muerte estábamos discutiendo varios proyectos para ser desarrollados por el Instituto Paulo Freire (IPF), que fue, para el, un espacio de discusión y problematización de las nuevas perspectivas educacionales. Pretendía ofrecer varios cursos. Murió en pleno auge de producción intelectual, con un libro sin terminar y muchos proyectos en camino.

EXPERIENCIAS

LA IMPORTANCIA DE LEER Y ESTUDIAR “El proceso de enseñar, que implica el proceso de educar y viceversa, contiene la ‘pasión por conocer’ que nos inserta en una búsqueda placentera aunque nada fácil. Es por esto por lo que una de las razones de la necesidad de la osadía de quien quiere hacerse maestra, educadora, es la disposición a la pelea justa, lúcida, por la defensa de sus derechos así como en el sentido de la creación de las condiciones para la alegría en la escuela...” Cartas a quien pretende enseñar Paulo Freire

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Bibliografía de Paulo Freire

proceso de liberación. México: Siglo XXI. •Freire, P.; Araujo Freire, A. M., notas. (1993) Pedagogía de la esperanza. Un reencuentro con la Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI. •Freire, P. (1993) Educación y Cambio (debates del tercer milenio). Galerna * •Freire, P. (1993) Cartas a quien pretenda educar. Buenos Aires: Siglo XXI * •Freire, P. (1994) Cartas a Cristina. Sao Paulo: Paz e Terra. (2002 México: Siglo XXI) •Freire, P. (1996) Política y educación. México: Siglo XXI. •Freire, P. (1996) Pedagogía da autonomía: saberes necessarios pratica educativa. 6. ed.--Sao Paulo: Paz e Terra. * •Freire, P. (1997) A la sombra de este árbol. Barcelona: El Roure. •Freire, P. (1997) La Educación en la ciudad. México: Siglo XXI * •Freire, P. (2001) Pedagogía de la indignación. Madrid : Morata. * •Freire, P. (2001) Educación y actualidad brasileña México: Siglo XXI •Freire, P. (2003) El Grito Manso. Buenos Aires: Siglo XXI. * • Freire, P y Shor, I (2014) Miedo y osadía. Bs As: Siglo XXI. *

•Freire, P. (1969) La educación como práctica de la libertad. Montevideo, Uruguay : Tierra Nueva. * •Freire, P. (1973) ¿Extensión o comunicación? La concientización del medio rural México: Siglo XXI. •Freire, P. (1974) Las iglesias, la educación y el proceso de liberación humana en la historia. Buenos Aires: Aurora. •Freire, Paulo. (1974) Concientización: teoría y práctica de la liberación. Ed. Bogotá : Asociación de Publicaciones Educativas. •Freire, P. (1975) Acción cultural para la libertad. Buenos Aires: Tierra Nueva. •Freire, P. (1975) La desmitificación de la concientización y otros escritos -Bogotá : Edit. América Latina. •Freire, P.; Torres, C. A.(1977) Entrevistas con Paulo Freire. México: Ed. Guernika; 1° Ed. en Español •Freire, P. (1981) Cartas a Guinea-Bissau: apuntes de una experiencia pedagógica en proceso. 3. ed.--México: Siglo XXI. •Freire, P. (1983) La importancia del acto de leer. Editorial: Cuadernos de Educación. •Freire, P. (1983) Alfabetización de Adultos y Bibliotecas Populares. Editorial: Cuad. de Educación. •Freire, Paulo; Illich, Ivan. (1986) La educación: autocrítica. 2. ed.- Buenos Aires: Búsqueda. •Freire, P. (1987) "Pedagogía de la pregunta". Editorial Educación y Cultura * •Freire, P; Macedo, D. (1989) Alfabetización: lectura de la palabra y lectura de la realidad. Barcelona: Paidos : M.E.C. * •Freire, P. (1990) Educación popular y procesos de aprendizaje. Editorial: Tarea. •Freire, P. (1990) La naturaleza política de la educacióńn: cultura, poder y liberación. Barcelona : Ediciones Paidós : M.E.C., 1° ed. •Freire, P. (1992) Pedagogía de oprimido. Madrid, Siglo XXI. * •Freire, P. (1993) La importancia de leer y el

La bibliografía señalada con asterisco se encuentra en la biblioteca “Rosita Ziperovich” de AMSAFE Rosario. Selección realizada por Nora Schujman

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Maestrxs desaparecidxs

Arderá la memoria hasta que todo sea como lo soñamos Paco Urondo

De sus sueños nos quedaron imágenes, recuerdos, palabras, huellas de su diario batallar...fragmentos que resisten al olvido. Siguiendo esos caminos que hoy tienen otro transitar, otras curvas y contracurvas, con esos destellos de la memoria, pacientemente, pero con firmeza seguiremos tejiendo los nuestros.

fundó la Escuela de Cabín 9, hoy una de las más grandes de la provincia de Santa Fe. Fue fusilado a quemarropa en la vía pública. Tenía 29 años y una pequeña hija. Ana María Gutiérrez nació el 14 de agosto de 1952. Trabajó como maestra en el barrio Casiano Casas. Fue secretaria general del Centro de Estudiantes de Odontología de la Universidad de Rosario a la que accedió como candidata de la Juventud Universitaria Peronista. Fue asesinada en un enfrentamiento fraguado el 26 de octubre de 1977. Tenía 24 años. Nora Larrosa nació el 5 de septiembre de 1950. Había estudiado en el Colegio Americano y en el Normal Nº1. Fue maestra en la Escuela Vigil y en la escuela de “Las Consolatas”. También era profesora de inglés y en 1974 se había recibido de psicóloga. Fue secuestrada el día del asesinato de Raúl García durante la misma emboscada en un bar del barrio de Arroyito. Su cadáver apareció dos días después en Ibarlucea.[1] La crónica policial habla nuevamente de un enfrentamiento. Tenía 26 años. Luis Lescano nació el 21 de junio de 1933. Estudió en el Normal Nº3. Trabajó como maestro de adultos en diversas escuelas nocturnas. Durante años tuvo una activa participación en el movimiento sindical y actuó como abogado defensor de presos

Raquel Boero nació el 2 de febrero de 1951. Estudió en el Normal Nº1 y luego en el magisterio especializado en enseñanza diferencial. Fue maestra en la Escuela Especial Nº 2049 y era adscripta en una cátedra de la carrera de Terapista Ocupacional. Había militado en la agrupación Montoneros Savino Navarro y luego en Poder Obrero. Desapareció junto a su marido el 10 de diciembre de 1976 al salir del dentista en Capital Federal donde se encontraban preparando su exilio. Tenía 25 años. María Susana Brocca nació el 18 de septiembre de 1957. Estudió en la Escuela Primaria Nº 98 y en el Normal Nº2. Trabajó como maestra en la Escuela Nº 96. Había sido militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). El 24 de julio de 1977, su cadáver aparece junto al de su novio, en un zanjón en la localidad de Alvear. Fue vista en la Jefatura de Policía de Rosario. Tenía 19 años. Raúl García nació el 17 de diciembre de 1946. Trabajó como maestro alfabetizador en la Escuela Nº 100. Introdujo las lecturas de Paulo Freire en el SINTER y fue miembro de la comisión directiva de ese sindicato. Era antropólogo. Vivía en Pérez y 24


políticos. Durante el gobierno de Cámpora fue designado Delegado en Santa Fe de la Dirección Nacional de Educación del Adulto. Fue asesinado por la triple A en octubre de 1975. Graciela Lo Tufo Martínez nació el 12 de enero de 1951. Estudió en el Normal Nº2. Fue secretaria general de AEDEP (Asociación de Educadores de Enseñanza Privada), organización hermana del SINTER y miembro de la CUTE (Central Única de Enseñanza Privada). Como tal lograron la equiparación salarial con los docentes de la escuela pública y el derecho a reunión para tratar problemáticas sociales y sindicales en sus propias escuelas. La secuestraron el 14 de abril de 1977 a las 2 y 45 de la mañana de su propia casa. Tenía 26 años. Elvira Márquez Dreyer nació el 5 de mayo de 1949. Fue bibliotecaria de la Escuela Nº 100 y de la Biblioteca Vigil. Había estudiado bibliotecología en el Instituto Superior de Educación Técnica “20 de Junio” y la carrera de Estadística en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR. Trabajaba en la línea sindical del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y fue miembro de la comisión directiva del SINTER. En septiembre de 1975 logró escapar de un intento de secuestro ya que se encontraba haciendo un curso en Buenos Aires. Desapareció el 3 de agosto de 1976. Tenía 27 años. María Esther Mignini era profesora de filosofía. Trabajó en el Normal Nº 1. En la noche del 28 de octubre de 1975, varios individuos armados irrumpieron en su casa. Se la llevaron y también le robaron alhajas y dinero. Al día siguiente, su cadáver fue encontrado por un albañil junto al de otra joven en un edifico en construcción del Barrio Rucci. Habían sido acribilladas a balazos. Miembros de la Alianza

Anticomunista de Rosario se adjudicaron el crimen. Tenía 32 años. Miguel Angel Nicolau era sacerdote. Había nacido en San Nicolás. Trabajaba como docente en el colegio San José de la congregación salesiana en Rosario. Participaba de las asambleas de AEDEP y del SINTER. Fue estudiante de la carrera de psicología en la Universidad Nacional de Rosario. Su desaparición data del primero de enero de 1976. Según algunos testimonios murió a consecuencia de las torturas recibidas en un Centro Clandestino de Detención. Tenía 36 años. Gladys Pamies nació el 23 de octubre de 1939. Era maestra de la Escuela Vigil y arquitecta. El 25 de agosto a la siete de la mañana fuerzas policiales la secuestraron cuando iba rumbo al trabajo junto a sus dos hijos. El grupo de tarea se la llevó dejando a sus hijos solos en la calle. Tenía 37 años. Osvaldo Seggiaro nació el 26 de junio de 1945. Era ingeniero civil, profesor universitario y educador popular en villas de emergencia de la ciudad. Participó de las actividades del SINTER. Militó en el Peronismo de Base. Se había casado y tenía una hija. A fines de 1976 se trasladó a la ciudad de Santa Fe donde pensó que podía encontrar mejores condiciones de vida y mayor seguridad. (Fragmentos de biografías realizada por el profesor Fernando Mut en base al Archivo Memoria Maestrx, de nuestra biblioteca sindical)

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Los caminos de un tal Raúl… Los caminos del maestro del Terra…

Raúl García, presente ahora y siempre. Silvina Paula Morelli cual muestra de ADN de filosofía, debate, política y convicción, se abrió paso y desoculto el entramado de verdades, pisoteado por titulares amarillos de prensa paga. El nono Ángel, la nona Rosa, la Vero, la Negra, Silvia, Rubén, Ernesto… Fueron semillando el camino de realidades, como una flor rebelde escondió el capullo y reventó raíces afuera, para que las viéramos, las sintiéramos. Las ventanas nos gritaban nombres atrapados en el viento, las cañas nos silbaron lágrimas de torturas sin tiempo. Empecinados en el honor de sus hijos, los Gauseño, explotaron en raíz de vida, de memoria, de lucha, de dulce amor enroquecido, para que no lo destruyan. … Pero había que seguir andando, como dice la canción, “Hay que seguir andando nomás, hay que seguir andando”… Raúl, un tal Raúl, ¿El maestro?... Ah! Si, ya me acuerdo. Tomaba mate, y aunque hiciera mucho frío, él se envolvía en la bandera Argentina, iba hasta el mástil, izaba la bandera todos los días hasta los domingos. Él vivía ahí, donde dan clases... Juntar las tramas de Raúl y armar un mapa inmenso de incansable militancia, pero por sobre todas las cosas recuperar la sonrisa, de aquel pibe que atrás de los rulos en el Terra nadie olvida. En el barrio nadie tenía muy clara la política gremial, mucho menos los métodos de alfabetización, ni idea de quién era Freire, tampoco escuchaban interminables disertaciones. Pero todos conocían y conocen a Raúl, el del jeep, el “lindo” de rulitos, el de la “sonrisa encantadora”, el que viene a dar clases y a ayudar a los pibes, el que recorre con otros muchachos la ciudad. Las tizas de ayer, las tecnologías de hoy, los caminos de siempre…

Raúl García nació el 17 de diciembre de 1946 y fue asesinado en la vía pública el 15 de diciembre de 1976 … “Los caminos de la vida no son lo que yo esperaba, no son lo que yo creía, no son lo que imaginaba”… Cuando buscamos en la historia de los relatos, la vida de Raúl García, en el Terra (Barrio Terraplén de Pérez), cobra el sentido de la cotidianeidad. Las anécdotas de quienes compartieron horas, matecocidos, aventuras de caminatas al sol entre cañaverales, silbando. “-A Raúl nadie le podía decir que no”;… era esa gran sonrisa, y la permanente necesidad de ayudar a otros. Era el debate político de la pedagogía y la educación para la liberación del pueblo. Recorrer la historia con los pies en el camino, de personalidades que nutren, la educación de adultos y jóvenes, es un desafío y compromiso permanente. El compartir los espacios de las aulas, que alguna vez fueron la casa de Raúl, ensancha el corazón y desgrana el alma. Recorrer caminos, continuar los hilos En el año 2000, la escuela de Cabin 9, recupera su identidad, dándole nombre y apellido a quienes fueron sus forjadores. La memoria incandescente

Cuando la memoria es como la risa, luminosa, 26


lescentes cuando Raúl era ya un joven que nos contagió a todos su compromiso militante, era un docente y un militante político, que pensó que el barrio olvidado de las gestiones oficiales, necesitaba una escuela; una escuela que era muy pequeña en sus comienzos, pero enorme para albergar hombres y mujeres que construyeron un refugio donde la palabra ayudó a pensar, a hacer. Lo recuerdo con una hermosa bandera argentina que ponía sobre sus hombros, callado en las reuniones escuchando la voz de muchos que narraban sus carencias, recorriendo Pérez, para que con la solidaridad de la gente los chicos pudieran tomar la leche, comer, buscando médicos para hacer después el dispensario, convirtiendo a la escuela, en centro de las actividades del barrio. Éramos muchos compartiendo la militancia, pero él era el maestro. Todos aprendíamos con él. Junto a él comenzó mi militancia; Raúl me enseñó a leer libros que desmenuzábamos hasta entender, me enseñó la crítica después de la lectura, me enseñó a mirarme siempre en el dolor de los otros, guió mi camino como militante, me ayudó a crecer. La última vez que lo vi fue un momento en un colectivo, era Julio de 1976, tiempos difíciles para todos, de modo que no había abrazos, ni charlas extensas, en el breve rato que intercambiábamos palabras, me preguntó por el barrio, por la escuela por los chicos. Recordar a Raúl es hablar del COMPAÑERO y en su nombre recordar a todos los que nos faltan, recorrer la historia para que nos explique este presente y revitalizar la memoria, nos convoca al recuerdo permanente de aquellos compañeros que construyeron una historia colectiva en defensa de un país más justo. Bienvenida la memoria! Bienvenido Raúl que renace en el barrio que acunó sus sueños de una escuela pública inclusiva, que le hizo lugar a los saberes del pueblo y ayudó a formar ciudadanos libres, capaces de ver su realidad y transformarla.

gratis, contagiosa… Los profes y los alumnos de la Escuela Técnica N° 459, resueltos a desbordar raíces hacia el infinito, indagan en la memoria profunda del relato y la conversación vecinal. La feria de Ciencia y Tecnología del 2016, se iluminó de estrellas en cada vagón, cada árbol, cada esquina, se proyecta la voz que nuestros jóvenes hoy, han porfiado en hacer escuchar. Se remontan los cielos, se unen las generaciones, adultos en los pies de Raúl, adolescentes en los ojos de los sobrevivientes y familiares. La misma historia, y la pasión de construir un camino hacia atrás y hacia adelante, con memoria para exigir justicia, con memoria para recuperar el nombre de los caminos. Archivo consultado: Memori@ M@estr@, Biblioteca Rosita Ziperovich, Amsafe Rosario

Testimonio

Hay una escuela que lleva el nombre “Raúl García”. En ese acto tan fuerte y significativo Raúl volvió a al barrio que tanto quiso, traído por el pensamiento de esa comunidad que no olvida a sus hijos. Seguramente habrá quien lo recordará con su sonrisa franca, recorriendo casa por casa para que todos vayan a la escuela a aprender a leer y escribir, pero también, a hablar sobre sus necesidades, a organizarse, a pensar como comunidad, a darle identidad al barrio. Antes que la escuela que hoy es EEMPA N° 1325, Raúl construyó con el barrio la escuelita del barrio Terraplén, que es donde lo conocí. Muchos de nosotros éramos ado-

Élida Deheza, sobreviviente de la última dictadura. Pérez, septiembre de 2016

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A Carlos Fuentealba

Que no haya maestro ni maestra sobre la faz de estas tierras que se atreva a olvidarlo. Que la memoria no se corte. Que una y otra vez les contemos a los chicos que asesinaron al maestro Carlos. Que nuestras gargantas no se cierren. Que nuestros gritos retumben por todos lados. Porque lo han matado. Y los seguirán matando mientras la justicia no sea completa. Yo no sé si a Carlos Fuentealba le habrán crecido alas. Pero si sé que su imagen sobrevuela, desde aquel cuatro de abril, cada marcha, cada huelga, cada plaza. Será por eso que muchos sentimos que el día del maestro es hoy. El cuatro de abril es el día de los maestros que luchan en las aulas y en las calles. De los que se niegan a cerrar el círculo de la reproducción de las injusticias. De los que se atreven a disputar profecías anticipadas que vaticinan muertes jóvenes en nuestros barrios. De los que se enamoran de la vida, y por eso la defienden aún ante el zumbido de las balas. El tiempo sigue pasando… Desde este teclado, juro homenajearlo año a año. Contar esta historia una y mil veces. Buscar y elegir las mejores palabras para escribirle mis versos. Leer en voz alta. Fuerte y claro. Carlos Fuentealba, presente. Ahora y siempre.

No fue, no es, ni será un ángel. No fue, no es, ni será un superhéroe. Simplemente fue, es y será un docente, un profe, un maestro. El maestro de la mirada profunda. El del corazón que abraza: a sus hijas, a su compañera, a sus alumnos y alumnas, a sus cumpas del gremio, a los de la vida, a los de la militancia. El maestro que fue un estudiante obrero. El que hacía el profesorado a la noche, porque durante el día trabajaba. Que conocía la lucha porque todas las mañanas había que pelearle las horas al sueño para llegar a las clases puntualmente y con las lecturas realizadas. El que supo ser parte de otro gremio, y defender sus derechos frente a gobiernos, patrones y burocracias. El que comprendía los pesares de sus alumnos, porque no venía de otro mundo. El maestro que sabía que la lucha era en las calles, pero que también se libraba todos los días, entre campana y campana, en las aulas. Una cabeza lúgubre no titubea y manda. Unas manos asesinas ejecutan a sangre fría. Una granada estalla. La sangre de Carlos se derrama.

María Beatriz Jouvé

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Maestro La cordillera irrumpe el horizonte, su silencio hacedor de misterios se derrama a los alrededores y el Volcán Lanin como un guerrero antiguo mira al cielo desafiante, mientras la nieve cae sobre su pecho de cenizas. Allí Carlos vive su infancia, niño tímidamente callado, su sonrisa plena, sus manos empiezan a tallar el sueño de los más humildes. Su adolescencia, flor abierta a los vientos. Junto a otros entre la risa y juegos, forman el centro de estudiantes, reclaman elementos para el laboratorio, elementos simples para la escuela o la vida, como un motor que ayude al amor a respirar entre la niebla del egoísmo. Ya hombre militó en un partido, para que toda rotura tuviera remiendo, para que las divisiones tuvieran pueblo que uniera, para que cada trabajador tuviera sindicato que humanizara. Y en el medio de la batalla contra el abismo, del dulce abrazo, nació su primera hija, Camila, una estrella para guiar sus pasos en las noches sin luna. Carlos ya maestro, es un simple trabajador multiplicador de la palabra. Carlos ya maestro, es una simple abeja construyendo el refugio donde los niños han de beber la miel del futuro. Marcelo Quispe

Duro Duro transitar el espacio gris de los condenados duro no hallar respuesta al reclamo Duro intentar poner el pecho aún impotente Duro desafiar los nones Duro el cielo que no deja entrar el sol duro el frío en los pies descalzos Dura la sonrisa de los cuerpos que lloran Dura la vida sin mañana Duro resistir sin otros Duro el grito solitario Duro el camino a ninguna parte Sin embargoinexplicablemente Cada día recorro el espacio gris Sigo enunciando mi reclamo Reivindico la potencia del gesto Esperanzo un sí Descubro el rayo que se abre paso Entibio los pies Enjugo los lágrimas que se dejan llorar Invento hasta mañanas Encuentro algunos otros Escucho ecos tras el grito Trazo un rumbo a cualquier lugar Será entonces como dijo Paco Urondo??? “Sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que conozco”. Graciela Costa Poesía en Marcha, Septiembre 2006 (Nro. 26)


(...) o nos pensamos nosotros mismos o nos sigue pensando el poder... Paulo Freire

Camino a la escuela Nº3  

Biografías maestras

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