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Revista Oficial de la Asociación de Maestros de Puerto Rico Año LI Núm. 4, 2010


contenido 3

El por qué de esta edición

4

El acta centenaria de la Asociación de Maestros de Puerto Rico: Un comentario a un texto histórico fundacional Víctor Hernández Rivera

7 13

Ideas e iniciativas de la primera etapa de la Asociación de Maestros (1911-1936) Nilda García Santiago | Eloy Ruiz Rivera

Un centenario de luchas: cien años en la defensa y protección del magisterio, de la cultura y de la educación pública de Puerto Rico Lcda. Magda E. Sagardía Ruiz

20

La Asociación de Maestros: Protección social al magisterio

24

Los reclamos de la AMPR frente al discurso del proyecto de reforma educativa en Puerto Rico, 1980-1995.

Ana Helvia Quintero

Amarilis Cintrón

30

Cambio y transformación: reflexiones de una década y proyección de futuro Consideraciones de cara al segundo siglo de la institución Aída L. Díaz Rodríguez

Marcha en protesta por aumento salarial.

Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Cooperativa de Ahorro y Crédito de


el Sol Revista Oficial de la Asociación de Maestros de Puerto Rico Año L Núm. 3, 2006

37

Síntesis histórica: un repaso a un siglo de lucha

40

Presidentes de la Asociación de Maestros de Puerto Rico

Eloy Ruiz

José Luis Vargas

44

Mujer Fuerte... ¿Quién la Hallará? Entrevista a Nilda García Santiago Evelyn Cruz

46

Maestros Centenarios

50

Bibliografía Anotada

54

Acervo Documental Sobre la Asociación de Maestros disponible en la Universidad de Puerto Rico

Cosette Donalds Brown

Víctor Hérnandez Rivera

Reyes E. Rodríguez Rivera

57

Convocatoria 2011

to de la AMPR (EDUCOOP).

Política Editorial

La Revista El Sol se publica cuatro veces al año (marzo, junio, septiembre y diciembre). La revista tiene cuatro secciones permanentes: Teoría e investigación Experiencias y modelos

Reseñas Informaciones

La sección de Teoría e investigación presentará artículos y análisis sobre el

tema seleccionado para ese número de la revista. En Experiencias y Modelos se presentarán artículos, entrevistas y actividades que muestren prácticas innovadoras y exitosas relacionadas con el tema en discusión. En Reseñas se incluirán reseñas de libros recientes, sobre diversos temas, no necesariamente relacionados con el tema de ese número de la revista. En Informaciones se publicarán anuncios de actividades de interés para el desarrollo profesional de los maestros. Las colaboraciones de cada área deben venir en original, con el nombre, dirección, teléfono del autor, una fotografía 2x2 y una copia sin el nombre del autor. En las secciones de Teoría e investigaciones y Experiencias y modelos los artículos deben ser entre 3 a 6 cuartillas (páginas) a doble espacio, incluyendo la bibliografía modelo APA. En las secciones de Reseñas de libros e Información las colaboraciones deben ser entre 1a 3 cuartillas (páginas) a doble espacio. Los autores son responsables de solicitar autorización para el uso de tablas y citas originales de fuentes primarias según consigna la Ley de Derechos de Autor. Agradeceremos, que en la medida en que sea posible para los autores, las colaboraciones vengan grabadas en un “CD” en algunos de los siguientes formatos: Microsoft Word (.doc), Adobe Pagemaker 6.5 ó 7, Adobe In Desing, Formato Text Only (.txt) o Rich Text Format (.rtf) o por correo electrónico, revista@amprnet.com El autor interesado en publicar debe enviar un original (con su nombre, dirección y teléfono), una copia y el “CD” (de ser posible), sólo con el título, a: Revista El Sol P.O. Box 191088 San Juan, PR 00919-1088 Puede también entregarla personalmente en la Oficina de Relaciones Públicas en el Edificio de la Asociación de Maestros, Ave. Ponce de León #452, Hato Rey. Los artículos u otras contribuciones deben llegar el 15 de noviembre para la edición de marzo; el 15 de febrero para la edición de junio; el 15 de mayo para la edición de septiembre; y el 15 de agosto para la edición de diciembre. Una vez recibido el artículo, reseña o información, se le envía un recibo al autor. El artículo se somete a la vez a la Junta Editora. La Junta Editora evaluará los artículos y decidirá si se publica, se devuelve al autor para correcciones o no se publica. En cualquiera de las instancias se le enviará una carta al autor notificándole la decisión. El Sol es una revista profesional gratuita para los maestros asociados.

Maestros escuchan mensaje de la Presidenta.


anuncio


Con esta edición celebramos los 100 años de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Iniciamos la Revista con varios artículos que presentan el desarrollo histórico de esta Institución. Así, al comenzar las celebraciones del Primer Centenario de la Asociación de Maestros, buscamos dejar plasmado la trayectoria del legado que ha dejado esta institución en Puerto Rico. La historia también nos presenta un pasado que nos enseña y sirve de guía al presente. En el primer artículo, el profesor Víctor Hernández, presenta el Acta Fundacional de la Asociación. Lo sigue un artículo de la profesora Nilda García Santiago y Eloy A. Ruiz-Rivera, quienes plantea que el pensamiento fundacional de la Asociación estuvo compuesto por tres ideas fundamentales: la prestación de servicios a maestros y sus familias; la defensa laboral del magisterio; y la profesionalización de la clase magisterial. A través del artículo nos elabora cómo estas tres ideas se fueron desarrollando en la primera etapa de la Asociación. En el próximo artículo, la licenciada Magda E. Sagardía Ruiz, hace un recuento de las iniciativas legales generadas por la Asociación y la importancia de las mismas. La doctora Ana Helvia Quintero enfoca en la labor de la Asociación en torno a la protección del maestro, tanto en sus condiciones de trabajo como en su condición de vida. La estudiante doctoral Amarilis Cintrón presenta una investigación que analiza los reclamos presentados por la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) en relación a los proyectos de reforma iniciados por el gobierno durante la década del ochenta y mediados de los noventa. Entretanto, la profesora Aida Díaz de Rodríguez, Presidenta de la Asociación, mirando crítica y analíticamente la historia de estos cien años, y utilizándola como base para el futuro, propone un interesante proyecto de trabajo para el segundo siglo de lucha. La serie de artículos la sigue una síntesis histórica que nos presenta el estudiante de maestría y miembro de la Junta, Eloy A. Ruiz Rivera. El maestro y, también, miembro de la Junta, José Luis Vargas nos expone una breve descripción de los Presidentes de la Asociación. Nuestra editora, Evelyn Cruz, nos presenta una interesante entrevista a la profesora Nilda García Santiago, quien ha estado organizando y analizando las actas de la Asociación de Maestros. La directora de Relaciones Públicas, María del Carmen Gutiérrez y su equipo de trabajo realizaron una serie de entrevistas a varios Maestros Centenarios que nos ejemplifican en sus vidas la historia vivida en estos cien años. Terminamos esta edición con una biografía anotada, preparada por el profesor Víctor Hernández, para los interesados en profundizar en la historia de la Asociación de Maestros. Con esta edición, la Revista El Sol celebra la centenaria gesta de la Asociación de Maestros a favor del magisterio y de la educación de Puerto Rico. ¡Enhorabuena!

Revista Oficial de la Asociación de Maestros de Puerto Rico Año LI Núm. 4, 2010

Dra. Ana Helvia Quintero Presidenta

Junta Editora

el porqué de esta edición

Prof. Víctor Hernández Rivera UPR-Río Piedras Dra. Iris Rivera Universidad Católica, Ponce Prof. José Luis Vargas Escuela Superior de Lajas Prof. Evelyn Cruz Editora Eloy A. Ruiz-Rivera Estudiante del Programa Graduado de Historia de la UPR- Río Piedras Ana M. Jované Artista gráfico

Javier Barreto Román Cosette Donalds Brown Colaboradores

NIHIL

SINE ME

PRESIDENTA

Prof. Aida Díaz de Rodríguez VICEPRESIDENTE

Prof. William Ortiz DIRECTOR EJECUTIVO

Henry Rivera, CPA,CCM DIRECTOR ASOCIADO

Prof. Victor Bonilla

DIRECTORA DE RELACIONES PÚBLICAS

María del Carmen Gutiérrez Asociación de Maestros de Puerto Rico Ave. Ponce de León Núm. 452 Hato Rey, Puerto Rico 00918 Non-Profit Organization Postage Paid at San Juan, Puerto Rico Circulación garantizada de 30,000 ejemplares Publicación de carácter cultural y profesional subvencionada con las cuotas mensuales de maestros asociados y editada cuatro veces al año.


EL ACTA CENTENARIA DE LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DE PUERTO RICO:

Un comentario a un texto histórico fundacional

SOBRE EL AUTOR >Víctor Hernández Rivera Es profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

I Introducción Al comentar un texto histórico como es el acta de la Primera Asamblea Anual de la Asociación de Maestros de Puerto Rico nos aproximamos a un documento formal que registra las incidencias que se dieron alrededor de un hecho histórico que evidencia cómo se forma y constituye una organización profesional que habrá de agrupar a los maestros del país. El documento lo podemos clasificar como un texto histórico de carácter institucional, toda vez que recoge un acta de un organismo privado que, aunque no es el documento jurídico clásico, que emana de un poder político, como es el edicto, el decreto, la orden o el tratado, se trata de un manuscrito que adquiere validez legal cuando el mismo se presenta ante un notario para dotarlo de la estatura jurídica necesaria, como ha sido el caso del documento que comentamos. El texto del acta nos describe en detalles todas las incidencias que se dieron en la primera Asamblea Anual de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, celebrada en el salón 4 2010

principal de la escuela J. L. M. Curry, en el pueblo de Cabo Rojo, el día 30 de diciembre de 1911. Esta asamblea fue presidida hasta ese día por el señor Antonio Sarriera. El acta, como documento formal que retrata lo ocurrido en una reunión profesional, sigue las pautas de estilo que caracterizan estos documentos: cita de palabras textuales, registro de orden de eventos, fidelidad a la elocuencia discursiva y al rito parlamentario, así como el uso del lenguaje formal en la construcción de la narrativa de sucesos. II El contexto o encuadre espacio temporal del acta El acta se produce en 1911 por un grupo de educadores puertorriqueños que procuran aunar esfuerzos para darle dirección a una nueva organización profesional que funde en su seno a dos organizaciones previamente establecidas con objetivos similares: Asociación General de Maestros (Mayagüez, 1909) y Asociación Insular del Magisterio (San Juan, 1910). Durante ese mismo año de 1911, se desempeña como Comisionado de Instrucción Pública el estadounidense Edwin G. Dexter; José de Diego continúa en el cargo de Presidente de la Cámara de Delegados de Puerto Rico; se funda el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez; y Luisa Capetillo pone de relieve cómo la mujer puede romper cadenas y representar nuevas formas de lucha en la búsqueda de la

igualdad entre los seres humanos. Un año antes (1910) la población de Puerto Rico había rebasado el millón de habitantes y la Revista Puerto Rico Ilustrado comenzaba a dar cuentas del quehacer cultural y de ser espacio para voces importantes de la historia, la cultura y la sociedad del país. De ahí que el documento fundacional que da testimonio de la organización de una clase profesional, como es el magisterio, se inscriba en un periodo de iniciativas sociales y de gestión cultural muy importante en la historia puertorriqueña. Es un periodo de hondas discusiones, de incertidumbres y de conflictos, pero, al mismo tiempo, de consolidación de bases para un desarrollo posterior. Son voces visionarias las que convergen en ese momento histórico, aún en las diferencias, para el logro del beneficio común, para establecer, para instituir, para crear. En ese contexto surge la Asociación de Maestros de Puerto Rico. III El acta, ¿qué nos revela? En la reunión de Cabo Rojo se ponen de manifiesto las visiones encontradas de los miembros de la organización. Por un lado, estaban los que percibían que el estado económico de la colectividad era decadente, y por otro, los que afirmaban que no existía tal decadencia. Se dramatiza el hecho de que las asociaciones locales no remiten sus cuotas en forma puntual y que, para que una organización profesional exista será “indispensable el estricto cum-

Asociación de Maestros


Asociaci贸n de Maestros

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plimiento de todos los deberes reglamentarios para conseguir la estabilidad”. Se resalta el concepto del honor en un momento en que los delegados de San Juan perciben que se les cuestiona el derecho a estar presente en la asamblea porque la Asociación Local que éstos representan no ha estado al día en sus cuotas. Aunque se les afirma a esa delegación que tal cuestionamiento no se ha planteado, deciden abandonar el local hasta que se considere una moción que uno de ellos habría de presentar a los efectos de legitimar su presencia en la asamblea. Una vez aprobada la moción una delegación de la asamblea les comunica la determinación del pleno a su favor, por lo que los delegados de San Juan entran nuevamente al salón de la reunión. La narrativa de esta parte de la asamblea, además de poner de manifiesto el choque de intereses que afloran en el seno de las organizaciones, nos retrata el conjunto de valores que caracterizaba a los maestros de ese momento.

tas expresamente para el uso de las escuelas públicas de la isla. Con esta iniciativa los maestros procuran convertir en política pública una tradición de la educación española promovida en Puerto Rico que permitía a los maestros escribir textos para uso en las escuelas, siempre y cuando fueran sometidos a las autoridades gubernamentales para su aprobación. La realidad fue que esta aspiración no tuvo eco en un momento histórico que el Estado utiliza la escuela como instrumento de dominación y de imposición de otro orden cultural, como fue el proceso de americanización instaurado en Puerto Rico desde la escuela en las primera mitad del siglo XX. La Comisión de Proyectos de ley deberá también promover el establecimiento de una ley que imponga requisitos a los maestros graduados de Escuelas Normales fuera de Puerto Rico. Estos deberán revalidar sus títulos antes de ser autorizados a trabajar en las escuelas. Incluyen en este proceso al Departamento Normal de la Universidad de Puerto Rico para asegurarse de que en la reválida que se prepare para esos fines se incluyan todas las materias que se enseñan a los futuros docentes que se preparan en esa institución, incluyendo la materia de castellano. Como observamos, es manifiesto el interés de la clase magisterial puertorriqueña de que se establezcan normas de control para los maestros que no han sido formados en Puerto Rico, especialmente para aquellos que no dominan el español. Desde sus orígenes la Asociación de Maestros habrá de iniciar la cruzada histórica por afirmar el español como lengua de enseñanza en Puerto Rico y los valores y tradiciones que representan la cultura puertorriqueña.

El acta de 1911 nos da cuenta también de las comisiones en las que se agrupan los trabajos de la nueva organización. Estos son tres: 1. Presupuesto; 2. Proyectos de ley; 3. Resoluciones y enmiendas. Llama la atención el pliego de peticiones que esta organización registra en los proyectos de ley que habrá de promover a favor del magisterio y de la educación puertorriqueña desde su etapa fundacional. Se destaca a su vez, más allá del interés de la clase magisterial por mejorar sus condiciones de trabajo, el deseo genuino de que se mejore la calidad de los materiales educativos, como son los libros, así como la calidad de la preparación de IV Conclusión los maestros. De ahí que como primer proyecto de ley acuerden solicitar que El acta fundacional de la Asociación de se celebren concursos anuales de obras Maestros de Puerto Rico, como docude textos en español o en inglés escri- mento hist��rico, es un texto revelador. 6 2010

Nos retrata el cuadro de circunstancias que posibilitaron la iniciativa de crear una institución sólida en sus cimientos, que fuera capaz de desarrollar un historial de logros y conquistas para el magisterio puertorriqueño. El documento de 1911 plasma en sus páginas los senderos de lucha de esta organización: las condiciones de trabajo de los maestros, la búsqueda del salario justo, los materiales educativos trabajados por los mismos maestros, el fondo de pensiones, la vivienda del maestro, el calendario escolar, los requisitos para ejercer la profesión -incluyendo la regulación del reclutamiento de maestros no formados en Puerto Rico-, los requisitos para el desempeño de directores y supervisores y la defensa del vernáculo como instrumento de enseñanza en las escuelas del país. Este texto, más allá de lo que claramente expone, se nos presenta como un testimonio de cultura. Constituye un reflejo de la cultura magisterial puertorriqueña, nos da cuenta de la idea de progreso, de cambio y de mejoramiento que deberá cobijar a toda iniciativa educativa. Se insiste, una y otra vez, y en ocasiones en forma exagerada, en la pureza de los procedimientos. Se impone un régimen de honestidad, de honradez y de laboriosidad que nos habla de una época en que el concepto del honor, como atributo de la persona, define comportamientos, enmarca iniciativas y guía a los seres humanos en todas las dimensiones de su vida personal y profesional. En fin, este documento constituye el fundamento histórico de una organización profesional como es la Asociación de Maestros de Puerto Rico, es el reflejo de la hondura de sus raíces y del entramado de valores con el que se construyeron sus bases. Cien años después valoramos el sendero fecundo que, desde su seno, con entusiasmo se ha recorrido.

Asociación de Maestros


Ideas e iniciativas de la primera etapa de la Asociación de Maestros

(1911-1936)

SOBRE LOS AUTORES >Nilda García Santiago La Profesora Nilda García Santiago se destacó como Decana de la Facultad de Educación de la UPR, entre 1986 a 1989, año en que fue nombrada Directora Ejecutiva de la Comisión Conjunta para la Reforma Educativa Integral (1989-1990), trabajo que condujo a la aprobación de la Ley Orgánica del Departamento de Educación en 1990. Fue, además, Presidenta de la Comisión Permanente de Problemas Educativos de la Asociación de Maestros y Miembro del Consejo de Educación Superior de Puerto Rico (2004-2009). >Eloy A. Ruiz-Rivera Estudiante del Programa Graduado de Historia de la UPR, Recinto de Río Piedras. Actualmente es el Editor, junto a la profesora Nilda García Santiago, del libro Un siglo de lucha educativa: hacia una historia de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, edición conmemorativa de la celebración del Centenario de la Asociación de Maestros.

Asociación de Maestros

En este trabajo nos proponemos analizar y evaluar los modos de pensar y actuar de la clase dirigente de la Asociación de Maestros, así como el discurso sobre el cual se sustentaron las bases para la creación de una organización que ha luchado por mayores beneficios para la clase magisterial. Nos proponemos abordar, además, las principales iniciativas que se adoptaron en el período, que va de 1911 a 1936, los primeros 25 años de vida de la Asociación.

ron las bases del pensamiento sobre la profesionalización del magisterio y los estudios continuados, a través de la aprobación de resoluciones y otras medidas en los organismos de la estructura interna de la institución. Esto sirvió de base para que la Asociación de Maestros, además, comenzara a construirse como el primer portavoz puertorriqueño que comenzó a hacer propuestas para mejorar el sistema educativo de Puerto Rico.

En esa dirección, sostenemos la hipótesis que en esta época es el momento en que se construye la base ideológica y filosófica de la Asociación en tres dimensiones: la primera, como organización que viabilizó la creación de servicios básicos esenciales para el magisterio como clase; la segunda, como entidad magisterial que debía luchar por las condiciones del magisterio, desde una perspectiva laboral; y la tercera, como organización profesional que tenía como objetivo la promoción de una mayor y más completa formación profesional.

Aunque el discurso que forjó la clase dirigente asociada fue sobre el mejoramiento de la educación y las necesidades del magisterio, el proyecto más abarcador que impulsó la Asociación fue los servicios al magisterio. Eso puede interpretarse dentro de la situación socio-económica en la que se encontraba Puerto Rico a la altura de la década de 1910. Los servicios que inicia la Asociación, a su interior, tales como: Fondo de Seguro para Socios, Fondo de Beneficencia y Auxilio Mutuo, Proyecto del Banco, Casa de Descanso y Plan de Clínicas, entre otros, sirvieron de base para el establecimiento de los grandes proyectos que se acometieron en la década de 1940 y 1950: Cooperativa de Ahorro y Crédito, Hospital del Maestro, Égida del

En estas dos primeras décadas la clase dirigente de la Asociación de Maestros y un grupo ilustrado profesional crea-

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Maestro, el Plan de Hogares (Urbanización Los Maestros) y el Edificio actual de la Asociación de Maestros. La prestación de servicios a los asociados se concibió dentro de un pensamiento que justificaba la necesidad y el disfrute de servicios básicos y de recreación para una clase profesional que no contaba con los recursos económicos para agenciarse tales servicios. En esa dirección, los servicios formaron parte de un tridiscurso, donde las otras dos dimensiones de ese discurso fueron las que hemos mencionado anteriormente: entidad de defensa del magisterio como clase y profesionalización del magisterio. Las tres vertientes de este discurso, estuvieron entrelazadas, sin reñir una con otra, pues las tres formaban la tríada de ese pensamiento fundacional. Ese tridiscurso se puede concebir como la primera parte del proyecto modernizador del magisterio. Por otro lado, en esta época es que se comienza a montar la estructura administrativa de la institución, a través de la aprobación y reglamentación que dictaba pautas sobre la organización administrativa (puestos, Junta Directiva, reglamentos y cuotas) y deliberativa (asambleas y comités, entre otros). En la actualidad no existe un trabajo que analice la historia de la Asociación de Maestros de Puerto Rico desde una visión analítica y crítica, que problematice, además, aspectos importantes relacionados con su fundación. Al mirar a la Asociación a través de un siglo, el macrocosmos de una organización puede matizarse al examinar los puntos sobresalientes que sintetizan el desarrollo y evolución de sus mecanismos de acción, así como sus principales discursos e ideas.

Ilustración 1.1 Tríada del pensamiento fundacional de la Asociación de Maestros (1911)

Servicios Defensa Laboral Profesionalización de Magisterio

nes que, por limitaciones de espacio, aquí no consideramos, así como nuevas dimensiones que arrojen luz sobre este período. Para ello se examina a fondo las Actas de las Asambleas Anuales y otros documentos primarios que plasman la evolución de la institución y nos da una mirada del proceso histórico que ha permitido adelantos y beneficios para las maestras y los maestros de Puerto Rico entre 1911 y 1936, en medio de esa difícil coyuntura histórica. “UNIÓN EN LA FUERZA”: el surgimiento de la Asociación de Maestros de Puerto Rico

La Asociación de Maestros se fundó el 8 de julio de 1911. Antes de la fundarse la Asociación, se había fundado la Asociación General de Maestros en Mayagüez, cerca de 1908 y la Asociación Insular del Magisterio en San Juan en 1910. Las condiciones de vida de los maestros eran de precariedad y el clima en el País, en general, era de mucha alteración social. Ante ese panorama social y económico, la organización del magisterio significa uno de los signos más evidentes de que existía una consciencia de clase que les movió Este trabajo procura abrir un espacio a materializar los deseos que ya venían de reflexión y discusión que sirve de dándose. Al pasar revista sobre los doestímulo para posteriores trabajos in- cumentos oficiales que consignan la vestigativos que examinen dimensio- fundación de la Asociación de Maestros, 8 2010

sobresale, cónsono con nuestra hipótesis, la fuerza de lucha que condujo al magisterio a trabajar para mejorar sus condiciones laborales, pero asimismo existía una consciencia clara de que la Asociación de Maestros debía ser un vehículo que promoviera la consolidación de una agenda educativa para Puerto Rico, la cual no existía. En medio del fragor en que las asociaciones se organizaban, Eugenio Vivas, presidente de la Asociación Local de Maestros de Ponce solicitó a la Directiva de la Asociación Insular realizar una reunión preliminar en Ponce con delegados de la Asociación General de Mayagüez. La solicitud era para que la Asamblea General, que haría una asamblea en junio, no la hiciera, sino que hubiera una sola asamblea (Acta, Asociación Insular del Magisterio, 1910: 11). Antonio Sarriera sostuvo “que las dos asociaciones que existan pueden y deben refundirse en una sola, indudablemente” (Acta, 1910). El 15 de abril de 1910 se habla de “tratar de fundir nuestras dos asociaciones en una fuerte y potente que lleve las aspiraciones de todos los maestros de Puerto Rico”. La aspiración rindió fruto y la fusión se llevó a cabo. Ese 8 de julio de 1911, en Ponce, la Asociación Insular del Magisterio y la Asociación General de Maestros decidieron unirse para trabajar, como decía Sarriera, para convertirse en “una organización

Asociación de Maestros


Maqueta del edificio actual de la Asociación de Maestros, ubicado entre las avenidas Ponce de León y Muñoz Rivera (alrededor 1955)

poderosa, llena de vida y energías, respetada en la opinión pública y considerada en las altas esferas oficiales” (Acta, 1910). La Constitución y el Reglamento de la Asociación fueron, posteriormente, legalizados el 4 de marzo de 1912 en Cabo Rojo ante el notario público Manuel del Toro Colberg. Una reflexión de un Antonio Sarriera maduro, en las postrimerías de su vida, nos dan una perspectiva analítica de la coyuntura histórica en que se fundó la Asociación. No es mera casualidad que, al mencionar que Sarriera sentó las bases del pensamiento filosófico de la Asociación en su mensaje ante la fundación de la Asociación Insular del Magisterio en 1910, éste rememore ese momento, en una entrevista que le hiciera Adolfo Jiménez y que publicó la Revista de la Asociación. Sarriera comenta: “Ese es uno de los más hermosos y significativos capítulos de mi vida […] había aproximadamente 1650 maestros en Puerto Rico. La situación de

Asociación de Maestros

estos compañeros en esa época dejaba mucho que desear, pues los contratos eran por 9 meses, los sueldos muy bajos, oscilaban entre 30 y 40 pesos y la política partidista influyendo en las Juntas Escolares ejercía una influencia nefasta en el sistema de educación. Los maestros sentíamos la necesidad de organizar una Asociación Profesional para mejorar nuestras condiciones y luchar por el progreso profesional. En los primeros años del siglo hubo varias tentativas inútiles para organizar una asociación. Por fin en la Navidad de 1909 se organizó la primera asociación en una asamblea constituyente celebrada en Mayagüez, a la cual asistieron 18 delegados y cuya Junta de Directores estuvo integrada por Arturo Rubio, Presidente; Eugenio Lecompte, vicepresidente; Pedro Arán, secretario y Norberto Escabí, tesorero”. “Un año después de fundarse la primera Asociación –sigue diciendo Don Antonio,– se constituyó en San Juan otra, en Asamblea que se celebró en el Ateneo, el 23 de marzo de 1910. La

directiva era la siguiente: Presidente, Antonio Sarriera Egozcue; Vicepresidenta, Rosario Belber; Secretario, Augusto Malaré; Tesorero, Pedro Timothée; y Vocales, Beatriz Lasalle, Matilde López, Antonio J. Lumbano, Ángeles Hernández y Ramón Rodríguez. Estas dos asociaciones, la General de Mayagüez y la Insular de San Juan, desearon unirse para formar una sola entidad profesional fuerte y poderosa. De esa fusión nació la Asociación que hoy tenemos, la cual es motivo de orgullo para el magisterio de Puerto Rico, por su brillante labor de más de medio siglo en beneficio de nuestro país”. Su primera Junta de Directores fué la siguiente: Presidente, Antonio Sarriera Egozcue; Vicepresidente, Arturo Rubio; Tesorera, Luisa Gutiérrez; y vocales, Carmen Villaronga y Manuel del Toro Peralta”. Los objetivos de la naciente Asociación fueron cuatro: 1. Estrechar los lazos de confraternidad entre los maestros. 2010 9


Ilustración 1.3 Diagrama de los servicios iniciados por la Asociación de Maestros

Ley de Pensiones (1917) Fondo de seguro para socios Servicios Proyecto del Banco Plan de Clínicas Casa de Descanso

Sistema de Retiro para Maestros (1955)

Precursoras de EDUCOOP, Hospital del Maestro y Égida

2. Lograr reformas en el sistema educativo. 3. Mejorar la condición económica de los maestros. 4. Ayudarlos a ellos y a sus familiares en caso de enfermedad, incapacidad física o injusticia profesionales” (Jiménez, 1948: 228.229).

La Asociación de Maestros asumió la defensa de la clase magisterial y comenzó la planificación para crear mecanismos internos que satisficieran esas necesidades. De ahí la creación del Fondo de Seguro para Socios y la defensa de la creación de la Ley de Pensiones, aprobada en 1917.

UNA NUEVA ORGANIZACIÓN: el papel de la Asociación de Maestros en su primer período

LOS SERVICIOS: fuerte defensa del magisterio

La Asociación de Maestros comenzó su gesta magisterial abriéndose un espacio como una organización profesional que los maestros nunca habían tenido. Si bien es cierto que las discusiones que dominan el panorama giran en torno a las necesidades de los maestros y maestras, la Asociación también asumió postura sobre el estado de la situación educativa, principalmente en lo relativo a la política educativa prevaleciente entonces. Tal y como indicamos al inicio de nuestro trabajo, las tres variantes discursivas de la Asociación –servicios, defensa laboral y profesionalización– formaron la columna vertebral de la defensa del magisterio puertorriqueño.

10 2010

La estructuración de servicios que hizo la Asociación de Maestros desde sus inicios puede entenderse como parte de un pensamiento proteccionista que hacía la organización hacia sus miembros. La necesidad y el disfrute de servicios básicos y de recreación para los

maestros y maestras era una realidad. Puerto Rico no contaba con ciertos recursos que le garantizaran a la clase trabajadora el disfrute de beneficios, tales como la salud. Ahora bien, la primera clase dirigente asociacionista tenía un pensamiento patriarcal, donde la garantía de que los maestros y maestras recibieran beneficios directos por su membresía con la Asociación se constituyó para ellos en un deber. Ese deber se tradujo, rápidamente, en el Proyecto creando un Fondo de Pensiones para los maestros de Puerto Rico y reglamentando la concesión y el pago de las mismas. Esta iniciativa se aprobó en la Primera Asamblea Anual, celebrada el 30 de diciembre de 1911. La idea consistía en que cada maestro asociado contribuyera, desde enero de 1912, con la cantidad de un dólar para levantar un Fondo de Seguros para los maestros asociados. La cantidad que se recolectara, se entregaría al miembro de la Asociación que se inutilizara en el ejercicio de la profesión o a sus familiares en caso de muerte. Rápidamente se conformó un Comité de Pensiones, el cual recomendó un Proyecto de Pensiones para los maestros bajo el título de Seguros de Maestros. El Proyecto proponía que esa especie de sistema estuviese en manos del Gobierno con dos agentes, el Comisionado de Instrucción y el Tesorero

Ilustración 1.2 Elementos que caracterizan la primera etapa de la Asociación de Maestros (1911-1936) ELEMENTO 1

ELEMENTO 2

ELEMENTO 3

Establecimiento de su estructura organizativa

Desarrollo de su pensamiento institucional

Inicio de su posicionamiento público

Asociación de Maestros


Ilustración 1.4 Diagrama sobre el desarrollo de las iniciativas para la defensa del magisterio

Laboral

Influencia en la Política Pública

Ley de Pensiones

Certificación de Maestros

de Puerto Rico. Para ello, los maestros y maestras tenía que aportar 50¢ del sueldo mensual, cuyas recaudaciones formarían parte del Fondo de Seguro, utilizándose para la protección y ayuda de éstos. Seis años después de haberse aprobado una resolución en el seno de la Asociación para beneficiar la clase magisterial con un plan de pensiones, en 1917 la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Pensiones para el Magisterio , lo que hoy constituye el Sistema de Retiro para Maestros. Pero las pensiones no sólo eran la preocupación de la naciente Asociación. En la Asamblea Anual de 1914, el delegado Alejo Ortiz, propuso que se estudiara la posibilidad de organizar la sociedad Égida del Maestro y que se nombrara una comisión para estudiar la posibilidad de la construcción de un lugar donde los maestros que se jubilaran tuvieran acceso a un lugar seguro que les sirviera de hogar en caso de no poseer uno. La Égida, finalmente, comenzó a construirse en la década de 1950, formando parte del conglomerado de servicios que inauguró la Asociación durante esa década, junto con

Asociación de Maestros

Transacciones de Personal Docente

el Hospital del Maestro y la Urbanización Los Maestros. EN POS DE UNA PERSPECTIVA LABORAL Sarriera, en el mensaje fundacional de la Asociación Insular del Magisterio, expresaba que: “deseamos velar por la tranquilidad (sic) del magisterio del país”. Ese deseo se tradujo muy pronto en el desarrollo de una perspectiva laboral que velaría de cerca por, más que otra cosa, el bienestar de los maestros y maestras. La defensa del magisterio provenía de esa experiencia de “injusticias” que sufría el magisterio. Es por ello que la Asociación estuvo constantemente presentando propuestas que iban dirigidas al mejoramiento del magisterio como clase. Muchas de las propuestas se hicieron a través de legislación y hoy son realidad evidente del esfuerzo y trabajo que ha hecho esta institución desde su primera etapa. UNA DIMENSIÓN PROFESIONAL Se buscaba, además, que la Asociación trabajara con la Legislatura y el Departamento de Instrucción para que se diera mayor énfasis a la enseñanza

Posicionamiento del Magisterio en Puerto Rico

científica y práctica de la agricultura en las escuelas. En esta época, la Asociación busca estrechar sus lazos colaborativos más allá de los lindes territoriales puertorriqueños. En 1916 se comenzó a discutir la afiliación de la Asociación con la organización National Education Association (NEA) de los Estados Unidos. El 1916 marcó un precedente en ese sentido y se comenzaron relaciones con ésta, autorizando al Presidente para afiliarse, pagando $2 anuales (Acta, Asamblea Anual, 1916). Además, se establecieron los Congresos Pedagógicos, los cuales se llevaban a cabo para discutir diversos temas. No es casualidad que, entonces, la Asociación auspiciara, por ejemplo, conferencias pedagógicas sobre el mejor método para enseñar a leer el idioma castellano. Con el acuerdo, en esa misma Asamblea, de la publicación de El Magisterio Moderno y la propuesta para que se adoptara el “método Vincenty” en Puerto Rico, la Asociación fue adelantando una agenda que puede entenderse como de “profesionalización” del magisterio. Es interesante, además, que en 1915, el doctor Paul G. Miller, entonces Comisionado de Instrucción, solicitara al Presiden2010 11


Ilustración 1.5 Diagrama de las iniciativas adoptadas por la Asociación de Maestros en su primera etapa para la profesionalización del magisterio

Congresos Pedagógicos

Certamen Literario

te Santiago Negroni que el Departamento de Instrucción y la Asociación de Maestros fundaran una Revista de carácter pedagógico bajo los auspicios de ambos entidades. Este convenio entre la Asociación y el Departamento se convirtió en la importante Porto Rico School Review, revista que discutía importantes temas educativos. Otras iniciativas fueron la impresión del libro El Magisterio Moderno y el fomento de las Bibliotecas Profesionales Circulantes. CONCLUSIONES Son muchos los temas que sobre este período pueden estudiarse. Ningún trabajo puede agotar todos los temas, como tampoco lo pretende este trabajo. Para el primer cuarto de siglo de la Asociación de Maestros (1911-1936) podemos resaltar que la tríada de su pensamiento fundacional: servicios, defensa laboral, profesionalización del magisterio es la zapata sobre la cual se desarrollan las iniciativas y discursos de las próximas décadas hasta el presente. Aunque nunca se ha identificado de esta manera, podemos ver que ese pensamiento fundacional es lo que ha 12 2010

Profesionalización

Revista

Propuestas para cambios curriculares

nutrido la práctica de una de las más importantes organizaciones profesionales de Puerto Rico. Aunque este conjunto de ideas no representa la totalidad de la gama de ideas de lo que representa la Asociación de Maestros, la Asociación ha mantenido un discurso casi inalterado que, aunque con sus variantes, siempre ha integrado estos tres elementos como la pirámide que

Escuelas de verano

ha fortalecido su identidad institucional por los pasados 100 años. Ahora, al comenzar otro siglo, resta ver cuáles propuestas se barajan para comenzar un segundo siglo de defensa del magisterio puertorriqueño.

BIBLIOGRAFÍA • Actas de las Asambleas Anuales de la Aso-

• Carreras, Juan. “Síntesis histórica de la

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Asociación de Maestros


UN CENTENARIO DE LUCHAS:

cien años en la defensa y protección del magisterio, de la cultura y de la educación pública de Puerto Rico

“Si algún crédito merece quien más haya contribuido al reconocimiento del maestro como profesional, en nuestro país, ahí está la Asociación de Maestros de Puerto Rico” - Lcdo. Virgilio Brunet Mensaje ante la Asamblea Anual, 28 de diciembre de 1953

Introducción SOBRE LA AUTORA >Magda E. Sagardía Ruiz

La licenciada Sagardía es profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Es, además, Presidenta de la Junta Local de la Asociación de Maestros en la UPR.

“El magisterio que no conoce su historia, está condenado a volverla a vivir”. Hoy más que nunca el parafraseo del más famoso pensamiento del ilustre filósofo español, don Jorge de Santillana, es pertinente. Adecuado, además, como saludo respetuoso a la institución magisterial más antigua y de mayores logros en la defensa y protección del maestro, la cultura y la educación pública en Puerto Rico. Necesario como aviso y alerta al magisterio, al recordarle que los derechos que hoy disfrutan es el producto de las luchas de quienes les antecedieron, y de que se tiene el deber de entregarle a las generaciones que nos sucedan un Sistema de Derecho más justo, equitativo y adelantado. ¡Ni un paso atrás en los derechos adquiridos! Al analizar la historia de esta institución a la luz, también, del estudio por

Asociación de Maestros

más de 25 años del Derecho Escolar Puertorriqueño, estamos convencidas de que las iniciativas legales generadas por la Asociación de Maestros de Puerto Rico en los más diversos foros y escenarios, dentro y fuera del País, han sido fructíferas, exitosas, trascendentales y variadas. Su liderato ha demostrado compromiso, dedicación, visión y tenacidad, desde su fundación en 1911. La historia de la educación, a partir del siglo XX, está hermanada con los cien años de la Asociación. En el ámbito legal, la Asociación tiene a su haber varias cartas de presentación. En primera instancia, es la evidencia robusta de casos y controversias presentados y decididos en diversos foros adjudicativos administrativos y judiciales, dentro y fuera de Puerto Rico, reivindicando los ideales y aspiraciones no únicamente de sus socios, también 2010 13


del magisterio como clase profesional, y como precedentes para otros empleados y funcionarios públicos. La fortaleza y la credibilidad del liderato de la institución se demuestra, además, con la copiosa legislación preparada, gestionada, auspiciada, defendida y lograda en beneficio del magisterio, de la cultura y la educación. Inclusive, se evidencia, también, aún dentro de la divergencia u oposición da piezas legislativas presentadas en las que la Asociación ha comparecido a oponerse, fundamentando sus criterios y objeciones. De igual manera es la relación de respeto, consideración, colaboración, crítica constructiva y cogestión con el Departamento de Instrucción, hoy de Educación, así con la Universidad de Puerto Rico, la Junta de Retiro de Maestros, la Comisión de Relaciones del Trabajo, el Comisionado de Seguros y otras instrumentalidades públicas con jurisdicción normativa y adjudicativa relacionadas con el quehacer de la Asociación. A pesar de las diferencias que en muchas ocasiones han surgido con los poderes públicos y con otras organizaciones afines y germanas, han prevalecido el tesón, la perseverancia, la tolerancia, la prudencia y la convicción de los principios que se defienden. De persistir el desacuerdo y resultar irreconciliables las diferencias, se han agotado los procedimientos, y no se ha escatimado en recursos para acudir a los foros judiciales a dirimir las controversias.

La Asociación de Maestros: baluarte de la educación pública Sin pretender exponer asuntos o temas de manera exclusiva o excluyente, ni agotar los mismos, procede que presentemos algunos ejemplos que ilustran lo expuesto. Hemos utilizado el 14 2010

CONSTITUCIÓN

LEYES

(Preámbulo; Artículo II, Secciones 1 y 5; Artículo IV, Sección 6)

(3 LPRA; 18 LPRA)

REGLAMENTOS

(Certificación; Personal Docente; Estudiantes; Otros)

educación, y su fundamento filosófico; crea el sistema de instrucción pública a su cargo, con ciertas y determinadas características, tales como “libre” y “no sectario”, provee “enseñanza gratuita” en los niveles primario y secundario; ordena “la asistencia obligatoria”, excepto a los que acuden a escuelas establecidas “bajo auspicios no gubernamentales”3; prohíbe el uso de propiedad o fondos públicos para sostener En cuanto a la defensa y protección de las que no sean el Estado; y proclama la educación pública, considérese la el principio de “protección o bienestar Constitución del Estado Libre Asocia- de la niñez” al prestar el Estado “serdo de Puerto Rico (1 LPRA). Desde el vicios no educativos a cualquier niño”. Preámbulo se destaca “el afán por la educación” como uno de los factores El entonces presidente de la AMPR, determinantes de nuestro Pueblo. La licenciado Virgilio Brunet, fue elecSección 1, del Artículo II –Carta de to como miembro de la Convención Derechos– sirve de base para el resto Constituyente. Don Virgilio se desde las secciones y proclama: la invio- tacó, precisamente, en la discusión y labilidad de la dignidad del ser huma- redacción de las disposiciones menno; la prohibición de discrimen por cionadas. Fue el gestor de la primera razón de raza, color, sexo, nacimiento, oración de la Sección 5, proponiéndola origen o condición social, ideas políti- como enmienda por adición (Diario de cas o religiosas; el mandato a que las Sesiones de la Convención Constileyes y el sistema de instrucción públi- tuyente de Puerto Rico, 2003: 1455ca encarnen estos principios de esen- 1501) y participando destacadamente en la defensa de esta Sección y del cial igualdad humana. derecho a la educación4. Valga consigLa Sección 5 de dicho Artículo procla- nar la colaboración del doctor Ramón ma el derecho de toda persona a una Mellado Parsons (Trías Monge, 1982: modelo de análisis legal de la Prelación Normativa (Sagardía Ruiz, 1987) –cuyo esquema se encuentra arriba–, que se basa en el orden jerárquico de las disposiciones legales y su interrelación, partiendo de la Ley Suprema o Fundamental –la Constitución– que, en este trabajo, consideramos la del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, aplicado a la educación2.

Por las relaciones político-jurídicas con Estados Unidos, prevalecen en Puerto Rico la Constitución Federal, las leyes del Congreso aplicables y las decisiones del Tribunal Supremo y otros tribunales federales. 3 Es reconocimiento tácito a las escuelas privadas, que ofrecen educación análoga, razón por la cual el Estado las reglamenta, asegurándo que unos criterios mínimos se cumplan. 4 En Estados Unidos, 14 estados contienen disposiciones relacionadas con la educación libre y pública: Arizona, Arkansas, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Hawaii, Kentucky, Michigan, Minnesota, New Jersey, Pennsilvania,Virginia y Wisconsin. 2

Asociación de Maestros


Protesta de maestros asociados en la década del sesenta.

185), entonces profesor del Colegio de Pedagogía de la Universidad de Puerto Rico y miembro activo y destacado de la Asociación.

Casos legales llevados por la Asociación de Maestros Otra fuente legal lo es la jurisprudencia. Entre los casos judiciales relacionados con esta disposición legal, debe destacarse el de la Asociación de Maestros de Puerto Rico v. Departamento de Educación (1995). La Aso-

Asociación de Maestros

ciación recurrió al Tribunal Superior, Sala de San Juan, quien falló a su favor, siendo confirmado por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Al acoger el planteamiento de la AMPR, el Tribunal aseguró los fondos públicos, afirmando que no puede el gobierno sostener escuelas o instituciones educativas que no sean las del Estado, tal y como dispone esta Sección. Varios casos importantes en contra del señor Carlos Chardón, entonces secre-

tario de Instrucción, a principios del cuatrienio de 1976-1980 y de 19801984, bajo la gobernación de Carlos Romero Barceló, se presentaron en foros administrativos y judiciales. Al asumir su cargo en 1977, Chardón removió a decenas de miembros entre el personal de supervisión, directores y superintendentes, con mecanismos tales como traslados, descensos, degradaciones, destituciones, cesantías, entre otros5. La Asociación de Maes-

Casos que incluían decenas de miembros del personal docente, tales como: Herminio Quiles Ramos v. Carlos Chardón, Juan Fumero Soto v. Carlos Chardón, Úrsula Aguilar Quintero v. Carlos Chardón y Elba Cabiya de Nazario v. Carlos Chardón. 5

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tros, bajo la presidencia de José Eligio Vélez y la representación del Bufete Cancio, Nadal y Rivera, alegó y evidenció que las decisiones del señor Chardón se debían a persecución política. Por primera vez se pudo probar el discrimen por razones políticas. El caso constituye precedente en la jurisdicción federal. La información obtenida refleja que hubo aproximadamente más de sesenta (60) casos durante el período de 1980-1998. Debe destacarse que uno de los casos fue contra el Secretario de Hacienda por dinero adeudado por concepto de la aportación patronal al Programa de Salud de la AMPR (García Santiago, 1998). El Departamento de Hacienda había dejado de remitir la aportación patronal, enviándola a los asociados directamente. El Tribunal falló una vez más a favor de la AMPR, teniéndose que reembolsar a la institución sobre $340,000, tan necesarios para el Programa de Salud del Hospital del Maestro.

El vernáculo como punta de lanza de la cultura Otra área de lucha incondicional de la AMPR ha sido la defensa y protección de la cultura puertorriqueña. Como ejemplo destacado está el reclamo del español como idioma de enseñanza en el Departamento de Instrucción Pública por largas décadas. A partir de 1912, y por espacio de 39 años, la AMPR utilizó todos los foros y mecanismos disponibles para tratar de resolver el problema del idioma, incluyendo la acción legislativa, los tribunales y la solidaridad nacional e internacional. La Revista El Sol dedicó un número en 1985 a La Batalla del Idioma de 1946 (El Sol, 1985), que contiene una excelente ponencia de la profesora Gloria Arjona, hija del autor del Proyecto del Senado 51, don Rafael Arjona Siaca. 16 2010

El mismo disponía el uso exclusivo del idioma español para la enseñanza en todas las escuelas públicas. El proceso y destino de esta pieza legislativa dio lugar a la presentación de tres casos, dos por la Asociación de Maestros. El primero fue el Caso Civil número 1696, de 1946, Sentencia Declaratoria y el de AMPR v. Manuel A. Pérez y otros; el tercero fue el presentado por el licenciado Arjona Siaca, caso Parrilla v. Martin (acción de Mandamus). El abogado de la Asociación fue el licenciado Virgilio Brunet, entonces Vicepresidente y quien sustituiría a don Luis Muñiz Souffront en 1949. Los antecedentes y esfuerzos de la AMPR se recogen en un libro publicado en 1949, de la autoría de Muñiz Souffront, a la sazón presidente y uno de los protagonistas de esta batalla (Muñiz Souffront, 1949; véase, además, un excelente resumen de Cosette Donalds Brown en De Maestros, 2010: 5-7). El prólogo estuvo a cargo de don Mariano Villaronga, primer Secretario de Instrucción Pública, nombrado en 1949 por don Luis Muñoz Marín, primer gobernador electo. A través de una orden ejecutiva, el secretario Villaronga restituye el español como “medio de enseñanza” (Carta Circular Número 10, 1949). La controversia respecto al vernáculo y el idioma inglés no ha concluido, siendo tema apropiado para estudios y análisis adicionales, como por ejemplo: el Proyecto para formar un ciudadano bilingüe, del Departamento de Educación y su secretario Víctor Fajardo, de abril de 1997; el Informe Evaluativo de dicha Propuesta, comisionada por la AMPR; la Ley Número 68 de 28 de agosto de 1990, derogada por la Ley Número 149 de 15 de 1999; Ley Número 1 de 20 de enero de 1993; entre otros… ¡la lucha continúa!

El profesionalismo y los beneficios laborales La defensa y protección del magisterio, con énfasis en su profesionalización y el reclamo por mejores condiciones de empleo, de sueldo y otros beneficios laborales, fueron objetivos comunes que sirvió de base para la fusión de la Asociación General de Maestros y la Asociación Insular del Magisterio. Desde el primer día, 8 de julio de 1911, desplegó esfuerzos en todos los niveles y foros. La tesis doctoral de la doctora Irma García de Serrano, recoge los esfuerzos de la AMPR en cuanto a grandes áreas de la administración de personal relacionada con el magisterio: selección, nombramiento y transferencias; permanencia; remuneración económica y retiro. Su hipótesis es que la Asociación tuvo efectos positivos en el desarrollo de las políticas de personal y en los programas para maestros en Puerto Rico (García de Serrano, 1971). Constituye un voluminoso y muy fundamentado estudio, desde la fundación de la Asociación hasta 1962, y debe ser lectura obligada para investigaciones sobre estos temas. Como lo son, también, las leyes que sobre las transacciones de personal docente existen, auspiciadas, promovidas, defendidas y, varias, también, redactadas, por la Asociación de Maestros. Algunas son las siguientes: 1. Ley de Certificación de Maestro la Ley vigente es la Número 94 de 21 de junio de 1955, según enmendada. Establece los requisitos mínimos para ejercer la profesión y el procedimiento para obtenerlos y renovarlos. Hay que referirse, también, al Reglamento.

Asociación de Maestros


A izquierda Protesta de maestros asociados frente al Departamento de Instrucción Pública en Hato Rey.

A la derecha Maestros asociados marchan en protesta camino a Fortaleza en la década del 70.

2. Descertificación/Revocación de Certificados; Formulación de Cargos - la Ley vigente es la Número 115 de 30 de junio de 1965, según enmendada. Quien certifica (el Secretario de Educación) tiene la facultad de revocar o cancelar el Certificado. La facultad de nombrar conlleva la de formular cargos y sancionar. La Ley fija unas causas y el procedimiento de formulación de cargos y de cancelación de certificados.

Asociación de Maestros

3. Nombramientos, selección, traslados y reubicaciones - aparte de las disposiciones relacionadas en la Ley Número 149 de 15 de julio de 1999, según enmendada, debemos referir al Reglamento de Personal Docente y a las cartas circulares anuales correspondientes a estos procesos. 4. Permanencia - tras décadas de lucha para eliminar el patronazgo político que fomentaba los traslados arbitrarios por toda la isla, para forzar las renuncias y tener disponibles las

plazas para sus correligionarios, la AMPR logró la aprobación de la ley aún vigente, la Ley Número 312 de 15 de mayo de 1938. De paso, el magisterio como clase profesional de empleados públicos, fue de los primeros beneficiarios de la seguridad que genera el estatus permanente en su plaza. La Asociación ha recurrido en varias ocasiones a los tribunales para defender este derecho. El primer caso, precedente también, fue el caso González v. Gallardo, llevado por el licenciado 2010 17


Brunet en inicios de la década de los años 1940.

La defensa magisterial presente: 2000-2010

5. Remuneración de los maestros desde el primer momento la AMPR ha sido consistente en sus esfuerzos para lograr mejores condiciones de sueldo, a base también, de preparación académica y años de experiencia, como parte, además, de los criterios para fijar las escalas de sueldo. Han sido varios los casos presentados en los tribunales y no se escatima en esfuerzos y estrategias para lograr la justicia salarial.

La década presente se distingue por la reorganización y reestructuración de nuestras instituciones, revitalizando sus finanzas y procesos administrativos: AMPR Edificio Central, EDUCOOP, Hospital del Maestro y Égida del Maestro. Se han creado nuevas instituciones, el Instituto Nacional Complementario para la Excelencia en la Docencia (INCED) y el Sindicato Puertorriqueño de Maestros, además de nuevos programas, tales como: PROSSAM Plus y PROSSAM Plan de Medicinas. Se han allegado fondos que fortalecen las operaciones fiscales y se han establecido nuevos controles. Las campañas de reclutamiento de socios han sido exitosas, superándose los ingresos a las bajas; se ha mantenido presencia constante en los medios de comunicación, así como en la participación y el auspicio de actividades profesionales y culturales dentro y fuera de la institución.

6. Licencias, tales como vacaciones, regulares y por enfermedad, maternidad, sabática, política, judicial y militar. Se han reconocido por años. En la actualidad, aparte de la Ley Orgánica (Ley Número 149 de 15 de julio de 1999, según enmendada), hay que referirse a los reglamentos y cartas circulares del Departamento de Educación. 7. Retiro de los Maestros – desde la Ley Número 62 de 1917, y a través de décadas de lucha, está la Ley Número 47 de 29 de junio de 1988, según enmendada. La Ley Número 218 de 6 de mayo de 1951, rige la Junta de Retiro de Maestros. Cada uno de estos asuntos conlleva el estudio del trasfondo y los antecedentes de la ley vigente; de los reglamentos y cartas circulares; la revisión de la literatura; entrevistas y búsquedas de otras fuentes de información. Reiteramos que lo que antecede son ejemplos. Hay todo un caudal de datos e información sobre otros asuntos, también importantes, que ilustran la trayectoria fecunda de la Asociación en la lucha por los derechos y reivindicaciones del magisterio; el fortalecimiento y la protección del sistema educativo público en todos los niveles; y la defensa y el fomento de la cultura puertorriqueña.

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La comparecencia ha sido constante y reiterada en vistas públicas de ambas cámaras legislativas y por escrito en todas las medidas que atañen a esta Asociación. Se ha mantenido la participación activa en negociaciones y alianzas con otros gremios e instituciones sociales afines, sin menoscabo de la comunicación necesaria con el Departamento de Educación y los poderes públicos, en beneficio de nuestros propósitos. También se ha “cogido calle” constantemente y se ha sentido la presencia de la AMPR. No obstante, se ha acrecentado la firmeza y el tesón en la lucha legal, sin escatimar esfuerzos y recursos. Casos tales como: los 900 maestros de “certificados alternos”, que se pretendió revocarles la permanencia; los miles de maestros con más de una década de labor sin permanencia; el intento

de aumentar la jornada laboral sin la compensación extraordinaria que ordena la Constitución; la congelación del pago de vacaciones por enfermedad acumuladas y la de beneficios de la carrera magisterial; la imposición de mayor matrícula por grupo y de los multigrados; el cierre de escuelas; la irresponsabilidad y negligencia de ignorar los efectos de la pandemia, al pretender iniciar el curso escolar sin asegurar condiciones mínimas de limpieza y sanitarias; la eliminación de la celebración del Día del Maestro; la legislación sobre las escuelas “charter” y la municipalización; para que los maestros ofrecieran servicios de mantenimiento en los meses de verano y hasta para eliminar los maestros de educación física, de bellas artes y de salud; la insistencia en fusionar el Sistema de Retiro de Maestros con otros sistemas (Díaz de Rodríguez, 2010: 3). La Asociación, también, ha obtenido triunfos en casos judiciales, tales como: el caso de libre asociación, reunión y expresión, que le permite entrada a las escuelas para ofrecer asistencia a sus miembros; la inclusión de Consejeros y Trabajadores Sociales en la Ley de Carrera Magisterial; beneficio de reembolso de dieta y millaje a maestros de “Homebound”; aumento salarial de $250.00 en 2008 (el más grande en la historia del magisterio); asegurar maestros de educación física por escuela y añadir otro por cada 250 estudiantes; el denominado caso Permanencia DE 2008, de maestros con número de años de experiencia sin permanencia; varios casos de justicia salarial por remuneración no devengada ordenada por leyes; devolución de cuotas de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR); violación a registro de elegibles (lista de turnos); asegurar condiciones de salud y de empleo en el ambiente laboral y de estudio de los estudiantes por los gases objetables; libertad sindical bajo la

Asociación de Maestros


Ley Número 45 (Díaz de Rodríguez, 2010: 3). En términos de legislación, se ha logrado, entre otros: el aumento de $250, ya mencionado, que refleja el aumento de la escala básica a $1,750; aumentos a pensionados de la UPR; paralización de las escuelas “charter”, de la municipalización y del pago a la FMPR del cargo por servicios desde 2000 en adelante. Se superó el cierre gubernamental de 2008, pudiendo cobrar el magisterio sus dos semanas de sueldo; se logró recoger y enviar 15,000 cartas a congresistas en la Campaña de Enmiendas a la Ley del Seguro Social, como parte de la participación activa en el Congreso y en Casa Blanca. En fin, la Asociación de Maestros de Puerto Rico, “con lealtad inquebrantable”, “con sus glorias y victorias durante todo este tiempo, han servido para levantar un ejército de maestros capaz de demostrar que no hay ninguna otra profesión que supere en grandeza espiritual al magisterio” (Donalds Brown, 2010: 5). Reafirmamos el llamado de unidad, de aunar esfuerzos y de solidaridad que constantemente invoca la profesora Aida Díaz de Rodríguez, presidenta de la Asociación… “y no hemos terminado”… Como bien expresara con visión y trascendencia el profesor yaucano, don Carlos Brunet, al abogar por la fusión de las dos asociaciones en 1911: “… recordad, compañeros, que un magisterio unido vence todos los obstáculos de un vivir cambiante; pero si se divide en grupos inciertos, sufrirá el peor de los desquiciamientos” (Carreras, 1981: 4).

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Asociación de Maestros

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LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS: protección social al magisterio SOBRE LA AUTORA >Ana Helvia Quintero La doctora Quintero es catedrática de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Cuando en 1911 se funda la Asociación de Maestros de Puerto Rico, el sistema educativo estaba iniciando su desarrollo bajo el régimen norteamericano. Bajo el régimen español, la educación estaba mayormente a cargo de la Iglesia Católica. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, se establecieron diversas escuelas en varios lugares de la Isla. La escolaridad, sin embargo, era muy baja. De hecho, en 1898 al finalizar el régimen Español sólo el 16.7% de la población escolar asistía a la escuela. En 1901, con el nombramiento del doctor Martin Brumbaugh como comisionado de Instrucción, se inician las bases del sistema educativo actual. La escuela pública se independizó totalmente de la tutela eclesiástica, según los principios de separación de Iglesia y Estado, instituido por la Constitución de Estados Unidos. Uno de los aspectos más relevantes de esta nueva estructura sistemática, es que se desarrolló un sistema administrativo con una centralización casi 20 2010

absoluta. El comisionado de instrucción presidía todo lo relacionado con la educación. Hasta 1945, los comisionados eran nombrados por el presidente de Estados Unidos y hasta el 1921,todos los nombrados fueron estadounidenses. Ese año el presidente norteamericano nombró, por primera vez, a un puertorriqueño como Comisionado: Juan B. Huyke.

3. Trajeran maestros de los Estados Unidos a enseñar a Puerto Rico.

En la primera etapa del régimen norteamericano,el principal objetivo del sistema educativo en Puerto Ricofue hacer llegar la educación a la mayor parte de la población. Este intento se vio limitado por los pocos recursos económicos asignados a la educación, así que, aunque aumentó el porciento de asistencia, aún el número de niños de bajos recursos que podía asistir a la escuela era muy limitado, dado que en el Puerto Rico de inicios de siglo 20, muchos niños y niñas tenían que dedicarse a trabajar para ayudar a sus familias con su sustento. Si bien la situación económica de Puerto Rico era muy difícil, la situación educativa era, tal vez, peor. La escasez de recursos económicos tenía un efecto directo en el asunto educativo y la escasez de maestros era uno de los problemas más apremiantes. Ante esta escasez una Comisión que analizó el sistema educativo propuso que se: 1. Estableciera una escuela normal para preparar maestros; 2. Iniciaran programas de desarrollo en servicio; y

Además de los problemas de escasez de recurso y personal, el sistema lo aquejaban otros problemas: la política afectaba el nombramiento de los maestros y había poca protección laboral para los maestros. Por ejemplo, el que buscaba un puesto de maestro tenía que traer una carta de recomendación de algún legislador o personas influyentes en el partido en el poder. No existían tampoco reglas de personal que protegieran los derechos de los maestros.Este problema, además, tuvo una consecuencia directa en el nombramiento de maestros en distritos escolares, ya que un maestro que tuviera domicilio en Bayamón, podía ser nombrado a enseñar en el distrito escolar de Yabucoa, sólo por decisiones arbitrarias de la Junta Escolar, la cual, además, estaba fuertemente influencia por el partido en el poder.

El gobierno decidió seguir estas tres sugerencias simultáneamente. Así, en 1900 se estableció en Fajardo una escuela normal, la cual se trasladó a Río Piedras en 1902 y en el 1903 se estableció como parte de la Universidad del estado, la Universidad de Puerto Rico.

L

a Asociación de Maestros ante estos problemas

La Asociación de Maestros se fundó en este contexto histórico. En 1911, al declarar sus propósitos fundacionales,

Asociación de Maestros


la nueva organización manifestó lo siguiente: • Fortalecer los lazos de confraterniza ción entre sus miembros • Promover reformas para mejorar el sistema educativo • Suscitar propuestas para mejorar las condiciones de trabajo del maestro • Apoyar al maestro en caso de enfermedad, incapacidad, y a sus familiares en caso de muerte del maestro Así, desde sus inicios, la Asociación de Maestros comenzó a buscar soluciones para los principales problemas del magisterio. En este artículo enfocaremos la labor de la Asociación en torno a la protección del maestro, tanto en sus condiciones de trabajo, como en su condición de vida. En la búsqueda de mejorar las condiciones de trabajo y de vida del maestro, la Asociación de Maestros ha utilizado diversas estrategias. Una de éstas ha sido ofrecer servicios directos a sus socios. En ese sentido, uno de los primeros pasos de la Asociación de Maestros, tomado en la primera Asamblea Anual en diciembre de 1911, fue crear un seguro de vida que ofreciera protección a los familiares de los asociados al éstos fallecer. Al comienzo se recogía un dólar de cada nuevo socio que se depositaba en el banco, creando un fondo para el seguro de vida.Este plan se llamó, originalmente Fondo

Asociación de Maestros

de Pensiones y sirvió de modelo para posteriores políticas públicas establecidas en Puerto Rico. Este Fondo, que hoy constituye el Plan de Seguro de Vidade la Asociación, un mecanismo interno para los socios, se han ido enmendando, según han ido pasando los años. En 1962 se aprobó que $0.26 de la cuota mensual se dedicara al fondo para el seguro de vida. Hasta el día de hoy este fondo continúa. Otros servicios directos que la Asociación mantiene desde sus inicios son los servicios de salud, iniciados en la década de 1930 con el Plan de Clínicas, proyecto que vio cristalizados los esfuerzos de varias década en la construcción y desarrollo del Hospital del Maestro en 1959; la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación (EDUCOOP), iniciada en 1948; la Égida del Maestro, construida en 1967 como un hogar seguro a aquellos maestros que, llegados a su vejez y sin contar con recursos económicos o familiares suficientes, deciden vivir comunitariamente y pasar sosegadamente esta etapa de su vida; los proyectos de vivienda, como La Urbanización del Maestroy la Urbanización El Coquí, en Río Piedras y Aibonito, respectivamente (ver Ilustración 1.3 del artículo de Nilda García y Eloy Ruiz). Además de los servicios directos que la Asociación de Maestros ha establecido para sus socios y para miles de puertorriqueños, esta organización ha

cabildeado, colaborado y luchado con el gobierno para conseguir otros beneficios. Un ejemplo de este proceso de colaboración, cabildeo y lucha se ha dado en torno a las leyes de personal. El mismo lo describe con gran detalle la doctoraIrma García de Serrano en su libro, The Puerto Rico Teachers’ Association and its Relationship toTeacherPersonnelAdministration (1971). Resumiremos estos procesos. 1. Proceso de selección, permanencia y transferencia Entre 1911 a 1930, el proceso de selección de los maestros estaba bajo la arbitrariedad del Comisionado de Educación y la estructura burocrática. En esa época a los maestros no se les otorgaba permanenciaen sus puestos. Ante esta situación, la Asociación solicitó que se: a. Se aprobaran reglas para la selección y transferencia de maestros; b. Se otorgaran permanencia luego de 5 años de experiencia a los maestros y maestras; c. Se convalidaran los títulos; d. Personas no cualificadas nose nombraran a la profesión; y e. Se establecieran estándares para ingresar al magisterio. En abril de 1931 se aprobó el Acta de Certificación, el cual regula la certificación de maestros, directores y superintendentes de escuelas para ejercer en las escuelas públicas. Desde esa fecha hasta al 1944 se dio un 2010 21


marcado progreso en los procesos de selección, transferencias y permanencia del maestro. A la par se observó un desarrollo continuo en la fuerza de la Asociación de Maestros como un grupo de presión. La presión que ejerció la Asociación para la obtención de mayores beneficios laborales incidió en los procesos de selección, permanencia y transferencia, los cuales mejoraron en: 1. La aprobación de criterios para la selección del maestro; 2. La ampliación de las reglas de selección, que originalmente estaban limitadas a los maestros de escuela elemental, a maestros de otros niveles y directores; 3. El desarrollo de normas para proteger al maestro de la intervención de lapolítica partidista en su selección y transferencia; 4. La garantía de la permanencia a los maestros, a quienes se les otorgaba un nombramiento probatorio por dos años, luego del cual, de recibir una evaluación satisfactoria, se les otorgaba permanencia en el grado y el pueblo donde se le otor gaba la permanencia; 5. La redacción de reglas objetivas para los traslados. Para obtener estos beneficios, la Asociación trabajó con la Legislatura utilizando diversas estrategias, al trabajar con la: • Presentación de cuatro resoluciones; • Cinco borradores de ley; • Dos cartas; • Un memorándum. • También visitaron la Legislatura en diversas ocasiones y testificaron en vistas públicas. Además de trabajar con la Legislatura, la Asociación trabajó intensamente con el Departamento de Educación por mejorar las reglas de selección, permanencia y transferencia. Hubo 22 2010

periodos en que la Asociación y el Departamento de Educación trabajaron juntos para presionar a la Legislatura y al Gobierno para que se mejorase el proceso de selección de personal. En otros momentos las relaciones entre estas instituciones se rompieron y cada una tomo un camino diferente (García de Serrano, 1971).

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uerto Rico toma las riendas

Con la elección de Luis Muñoz Marín como primer gobernador electo en 1948 por el pueblo, Puerto Rico comenzó atomar las riendas del desarrollo de su sistema educativo. En la década de los 50, bajo la dirección de Mariano Villaronga, el Departamento de Instrucción Pública dirigió sus esfuerzos, principalmente, a lograr la incorporación universal de la población de edad escolar de nivel elemental. En esta década se implantó el Plan de Expansión de las Facilidades Educativas y se logró matricular el 54% de la población de edad escolar (el 93% entre las edades de 6 a 12 años, el 85% entre las edades de 13 a 15 y el 50% entre las edades de 16 a 18 años). En1954 se logró incorporar a todos los niños de seis años a estudiar en primer grado. Este aumento acelerado, sin los recursos docentes correspondientes, obligó al sistema a enfocarse en la calidad de la educación que estaban recibiendo los estudiantes ante las transformaciones del País. Con este fin, Muñoz Marín declaró la década de 1960 como la Década de la Educación. En aquél entonces, Muñoz declaraba lo siguiente en su Mensaje de Estado ante la Asamblea Legislativa: “En la década que ahora comienza propongo que le demos especial atención a qué clase de civilización, qué clase de cultura, qué manera honda y buena de vida quiere el pueblo de Puerto Rico hacerse sobre la base de

su creciente prosperidad económica. […] Empecemos por exaltar al maestro a la posición de prestigio que corresponde su labor. Propongámonos que antes de terminar la década que ahora comienza la educación en Puerto Rico, en todos sus aspectos, esté a la altura en que pueda compararse con la de estados y países mejor servidos por la educación en el mundo. La compensación de los maestros es parte integrante de la gran reforma. Propongámonos también, ¡comenzando enseguida! que antes de terminar la década esa parte del reconocimiento que se le debe al maestro haya llegado por lo menos a los niveles que rigen en Estados Unidos.” (Muñoz Marín, 1960: 225-226). Estas ideas esbozadas, coinciden con muchos de los planteamientos que, sobre este tema, hizo la Asociación de Maestros en esa época. En la década de 1960, María Arroyo de Colón presidía la institución y fue durante su mandato que la Asociación acogió muchos de los planteamientos sobre aumentos de sueldo al magisterio. Entre tanto, el Departamento de Instrucción, en esta década, bajo el liderato del doctor Ángel G. Quintero Alfaro, subsecretario de 1961-1964 y Secretario de 1965-1968,desarrolló un innovador programa de escuelas ejemplares con el fin de crear modelos escolares para impartir una educación de mayor calidad a una población más numerosa. En 1968, tras el cambio de gobierno, hubo un retroceso en la política educativa que conllevó detener el proceso de innovación y experimentación y regresar a la estrategia de fortalecer el modelo tradicional de enseñanza. Tras varios intentos de reforma educativa, finalmente, en 1990 se aprobó la Ley 68 que implantaba un abarcador

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proceso de reforma educativa, la cual presenta una filosofía educativa y unas recomendaciones para la descentralización del sistema. La ley cambió el nombre del Departamento de Instrucción Pública a Departamento de Educación y creó el Consejo General de Educación, con el fin de evaluar, licenciar y acreditar, tanto escuelas públicas como privadas. En 1993 se enmendó la Ley 68, con la aprobación de la Ley 18 de 16 de junio de 1993, al establecer la Ley de Escuelas de la Comunidad. Posteriormente, la Ley 68 quedó derogada con la aprobación de la Ley 149 de 15 de julio de 1999, según enmendada,como estrategia para descentralizar el sistema. Sin embargo hasta el día de hoy el sistema continua centralizado y con graves problema de eficiencia y equidad.

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roceso de selección, permanencia y transferencia

En 1945, el Departamento de Instrucción y la Asociación de Maestros unieron esfuerzos para enmendar la Acta de Certificación de 1931, la cual estaba ya obsoleta. Para enmendar el Acta, se creó un Comité constituido por el Decano de Educación de la Universidad de Puerto Rico, el Comisionado Asistente y Luis Muñiz Souffront, entonces presidente de la Asociación de Maestros. Este comité redactó un nuevo reglamento de Certificación que fue aprobado por el Comisionado de Educación y luego por la Asamblea Legislativa. Esto dio flexibilidad al Acta. Durante estos años, la Asociación redactó proyectos de ley que obtuvieron la aprobación de la Legislatura. Claro está, la unidad de propósitos lograda entre la Asociación, la Legislatura y el Departamento de Educación, no detuvo el espíritu combativo ni las críticas de la Asociación contra diversos Secretarios así como protestas contra proyectos de

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Ley, cuando se entendía que atentaban contra de los principios de la escuela pública y del magisterio. De 1962 hasta nuestros días, al igual que en otros momentos, hubo periodos en que la Asociación y el Departamento de Educación trabajaron juntos para presionar a la Legislatura y al Gobierno para que se mejorase el proceso de selección de personal. En otros momentos, las relaciones entre estas instituciones se rompieron y cada una tomó un camino diferente.

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ueldo

A través de su historia, la Asociación ha luchado por mejores salarios para los maestros. Esta lucha, también, comenzó desde 1911 y se ha llevado a cabo, sin interrupción, hasta nuestros días. La lucha por el salario no se ha limitado a mejorar el mismo, sino que desde inicios de siglo uno de los elementos del mejoramiento salarial era la compensación por vacaciones de verano, logrando que el magisterio cobrara los doce meses del año. Las peticiones a la Legislatura y al Gobierno se han acompañado con campañas de concienciación en la opinión pública sobre la brecha en el salario del maestro, así como con estudios que justifican la necesidad de un mejor salario.

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etiro

Nuevamente, desde sus inicios, la Asociación de Maestros trabajó para desarrollar un buen Plan de Retiro para el maestro. La primera etapa comenzó en 1911, donde se propuso un Fondo para el retiro dentro de la misma Asociación (Fondo de Pensiones). En 1912, se redactó un Plan de Retiro y se le sometió a la Legislatura, pero no fue hasta 1917 que se aprobó una Ley de Retiro para Maestros. Desde ese día, la Asociación

ha ejercido presión para enmendar la ley y para apoyar al maestro. La Asociación, ha participado, también, en Comisiones nombradas por diversos Gobernadores para estudiar alternativas al plan de retiro. Consistentemente, y hasta nuestros días, la Asociación se ha opuesto a la fusión del Sistema de Retiro de Maestros con el Sistema de Retiro de empleados públicos.

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a ruta de la conquista de los derechos del maestro

A través de este recuento hemos visto que desde sus inicios hasta nuestros días, la Asociación de Maestros ha luchado y conseguido mejoras para las condiciones de trabajo del maestro. En ocasiones, la tarea ha sido en forma colaborativa con el Departamento de Educación y la Legislatura; en otras, a través de luchas acompañadas con campañas de concienciación a la opinión pública. En la celebración de sus Cien Años, miramos con orgullo esta lucha y esperamos que, atendiendo a los nuevos contextos, se continúe la ruta de conquistas para mejorar el ambiente de trabajo del maestro, lo que sin duda mejorará su desempeño en la enseñanza. Bibliografía • García de Serrano, I.(1971) The Puerto Rico Teachers’ Association and its Relationship to Teacher Personnel Administration). • Muñoz Marín, Luis (1980). Mensajes al pueblo puertorriqueño pronunciados ante las cámaras legislativas,1949-1960. San Juan: Universidad Interamericana de Puerto Rico.

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Los reclamos de la AMPR

frente al discurso del proyecto de reforma educativa en Puerto Rico, 1980-1995

La defensa de la escuela pública y del derecho a la educación, y, junto a ella, la lucha por unas condiciones de trabajo dignas, constituyen hoy las principales banderas de los procesos de movilización y protesta magisterial en América Latina. - Stubrin, 2006

Resumen Este trabajo de investigación analiza los reclamos presentados por la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) en relación a los proyectos de reforma iniciados por el gobierno durante la década del ochenta y mediados de los noventa. Los cuestionamientos de la agrupación docente estuvieron centrados en cuatro reclamos: políticos, económicos, ideológicos y sindicales.

SOBRE LA AUTORA > Amalilis Cintrón López Estudiante Doctoral, Programa Graduado de Historia. Ayudante de Investigación, Centro de Investigaciones Históricas. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

CONTEXTO HISTÓRICO Puerto Rico experimentó un proceso de transformación social y económica, a mediados del siglo XX, que permitió el paso de una sociedad rural a una urbana; dejó de fomentar el desarrollo de la economía agrícola para iniciar el proceso de industrialización (Dietz, 1997). El sistema educativo de Puerto Rico tuvo una serie de transformaciones en las décadas previas al ochenta, cuya característica principal fue la masificación de la educación (acceso de sectores sociales menos privilegiados a la escuela) y la aceleración de la expansión del sistema de enseñanza público con el objetivo de contribuir al proyecto industrial y económico del Estado. Varios de los problemas que impidieron el éxito de su ejecución fueron: la falta de las instalaciones y la debida planificación, además del personal necesario y los materiales que requería tener un sistema educativo eficiente. Del discurso del Estado en la década de los ochenta se desprende que la educación se tenía que desarrollar en función

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de satisfacer el mercado laboral existente en la Isla. De igual forma, enfatizaba la competencia y la productividad del sistema educativo, ya no tan sólo teniendo como foco principal el acceso, sino la calidad, pues se percataron que cantidad no era sinónimo de calidad. En este período se manifiesta la crisis del Estado Benefactor, ante su incapacidad para satisfacer, eficientemente, los servicios básicos de la sociedad. Por eso, en esta década, diversos actores involucrados (Estadomaestros-padres-estudiantes) reclamaron transformaciones enmarcadas en la búsqueda de la calidad, la igualdad y la eficiencia educativa para reformar el sistema de enseñanza público del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En el umbral de la década de los noventa, con el advenimiento de la crisis del Estado Benefactor se cuestionó la función del Estado como propulsor del progreso económico, como garante del desarrollo social, así como, en su deber de ofrecer una educación pública y gratuita, que garantizara la igualdad de oportunidades, que asegurara la

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equidad y la calidad educativa a los ciudadanos. Distintas administraciones gubernamentales en Puerto Rico propiciaron la aprobación de legislación para transformar los estatutos que regían la educación para satisfacer las demandas de la sociedad. El Estado no siempre ha sido capaz de satisfacer esas necesidades educativas. Los maestros, en su búsqueda de tener participación en la toma de decisiones referente a una educación pública y de calidad, recurren a organizarse colectivamente para llevar su lucha, aspecto que abordaremos más adelante. Algunos de los problemas que afectaron adversamente el desarrollo de la reforma educativa fueron el proceso de cambio de los programas gubernamentales y de la gestión administrativa enmarcados en la política partidista y en el modelo neoliberal. Martínez (2006) establece que la elocuencia del discurso del proyecto neoliberal tuvo como uno de los principales obstáculos la ausencia de pragmatismo y la exclusión del docente. Argumenta que: La crítica básica al proyecto neoliberal en educación es que su discurso retórico es irrealizable. La exclusión del docente de los cambios deseables es un escollo insalvable. Los cambios reales, concretos, los hace o no los hace el maestro en la escuela… Sin una modificación concreta del proceso de trabajo no variará el producto educativo o los resultados esperados (p. 35). En esta coyuntura, la Asociación de Maestros desempeñó un rol activo en los discursos de reforma educativa. Antes de comenzar con la tipología de los reclamos que realizó la AMPR, quiero destacar, brevemente, los objetivos fundacionales de la AMPR.

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FUNDACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DE PUERTO RICO El propósito de la fundación de la AMPR en 1911 fue unificar a los maestros para mejorar las condiciones de trabajo de la escuela pública, desarrollar proyectos para mejorar la situación económica de los docentes; fomentar el desarrollo cultural y profesional del magisterio. La AMPR fungió como el único representante del magisterio, hasta que en 1966, el Gobierno reconoció el derecho de los trabajadores a organizarse en organizaciones bonafides o hermandades para procurar el bienestar económico y social de sus miembros. De ahí surgen otras organizaciones magisteriales, tales como: la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR), Educadores Puertorriqueños en Acción (EPA) y otras. La Asociación y la Federación fungen como los principales representantes del magisterio puertorriqueño entre 1980 y 1995. Ambas organizaciones poseen objetivos distintos como parte de su política institucional, entre los que se destacan las diversas formas de comprender la función del maestro. La AMPR concibe al maestro como un profesional de la educación y la

legislación gubernamental es uno de los mecanismos en la consecución de beneficios y derechos laborales para sus afiliados y para el sistema educativo en general (Calero, 1993). En cambio, para la FMPR el maestro es un trabajador de la educación (FMPR, 1989), cuya alternativa de mejorar sus condiciones de trabajo está mediatizada por la negociación colectiva, exclusivamente. De esta manera, se establecen nuevas y diferenciadas relaciones obrero-patronales y modos de luchar por la adquisición de beneficios para los maestros a través de la militancia magisterial que ejercen ambas agrupaciones, cada una con su personalidad. Sirva este planteamiento general para ubicarnos en el análisis de los principales reclamos realizados por la AMPR, en el cual se destacan algunas de las necesidades educativas apremiantes que requerían atención para el buen funcionamiento de la reforma educativa propuesta. La tipología de los reclamos se puede agrupar en cuatro categorías de análisis: políticos, económicos, ideológi2010 25


cos y sindicales, que destacaremos a continuación. RECLAMO POLÍTICO El reclamo político dispone la importancia del compromiso de que los integrantes del proceso educativo colaboren y se responsabilicen por el buen funcionamiento del sistema de enseñanza público. Según Kaufman y Nelson (2005), el debate político se concentró en identificar mecanismos que produjeran sistemas educativos más eficientes mediante recursos como la autonomía escolar y la participación de la comunidad y de los padres de familia. A su vez, se relaciona con las demandas de los maestros por tener una mayor participación en la toma de decisiones del Departamento de Instrucción Pública (DIP), luego denominado Departamento de Educación (DE). La Asociación de Maestros entendía que para implantar una reforma educativa era esencial una mayor participación de agentes involucrados en el proceso educativo, además de mayor presencia activa docente en la toma de decisiones del sistema. Por ejemplo, la Asociación reclamaba que, al menos, un maestro formara parte del personal que elegiría a la persona encargada de dirigir la escuela en el distrito escolar donde existía la vacante (AMPR, 1988). El discurso de la AMPR relativo a los reclamos políticos en la reforma educativa a finales de la década de los ochenta, constituía un llamado a que se les considerara en los cambios que el Estado programaba. La AMPR, por medio de su presidente José Eligio Veléz, como portavoz de sus afiliados, exige mayor participación del magisterio en el proceso de reforma. Argumentan que los maestros y estudiantes quedan rezagados en la toma de decisiones para desarrollar el plan educativo pertinente a la comunidad 26 2010

y en la selección del equipo administrativo, cuando ellos son el núcleo del sistema. Este discurso se enfocaba en sugerir cambios tanto en el aspecto administrativo como en el compromiso de los estudiantes por su propia educación, ya que aspiraba a concienciar al estudiante de su responsabilidad por su aprendizaje, para transformar, así, la mentalidad de los alumnos, quienes son el eje central de la cadena educativa. RECLAMOS ECONÓMICOS Uno de los reclamos que se destaca en la lucha de la Asociación a lo largo del siglo XX está enmarcado en el aspecto económico, definido como aquel que se vincula al aspecto laboral, mediante el intento de mejorar las condiciones de trabajo del docente como consecuencia de la aprobación de aumento de salarios, estatutos, convenios colectivos y regímenes de pensiones. Los reclamos económicos de la AMPR tienen dos vertientes: la profesionalización del maestro y los salarios e incentivos. Una de las propuestas para lograr la profesionalización del maestro incluía el aumento de los índices de ingreso en los Colegios o Facultades de Pedagogía del País, para que la educación escolar estuviera en manos de los candidatos más competentes, de manera que se caracterizara por la excelencia, la calidad y la competitividad (El Sol, núm. 1, 1984). (…) elevar los índices académicos de graduación y de las asignaturas del campo de la especialidad; establecimiento de normas rigurosas de selección y certificación del maestro; ofrecimiento de educación continuada al personal como requisito para mantenerse en el puesto; mejores salarios e incentivos para atraer al magisterio a las personas más capacitadas e idóneas y, sobre todo, retenerlas dentro de la profesión. (p. 5)

La cita anterior da una muestra de la política que desea promover la AMPR, en beneficio de la profesionalización del maestro. Además, en el número 4 de la Revista El Sol, recomienda la aprobación del requisito de certificación de maestro para ejercer la docencia como lo demuestra la próxima cita: Luego que el maestro se prepara, su certificación implica una serie de detalles de suma importancia. Ya el maestro está acreditado por ley y tiene unos derechos que deben ir a la par con sus deberes. Se recomienda lo siguiente: que el maestro apruebe un examen que mida su dominio del área general de educación y de su especialidad. (p. 3) En el interés de que el maestro permaneciera actualizado y activo en el progreso educativo, la propuesta de la AMPR sugirió que se diera vigencia a la Ley de Sabática. Esto permitiría que los maestros mejoraran profesionalmente, investigaran, produjeran currículo, escribieran libros y realizaran tareas educativas a tono con los conocimientos y habilidades que poseyeran. Parte de las propuestas laborales que buscaban promover en la reforma educativa están muy relacionadas con los salarios e incentivos, que hicieran justicia a la labor y dedicación del docente a la tarea educativa. A tal efecto, en la Revista El Sol, número 4 de 1988, destacan lo siguiente: Que las escalas salariales sean revisadas a tono con las responsabilidades y exigencias de este profesional y que se mantengan actualizadas de acuerdo al costo de vida; que se instituyan incrementos salariales continuos y otras funciones que actualmente no están remuneradas, para estimular a los maestros; que se revise la ley que crea la licencia por enfermedad para que

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el maestro no pierda los días acumulados en exceso de 90 días. Esta medida contribuirá a reducir el ausentismo en las escuelas. (p. 4) En cuanto a otro tipo de incentivos sugieren que haya menos matrícula por grados; horario flexible; materiales especiales; personal paraprofesional, oportunidades de estudio; viajes culturales, bonificación especial para maestros que trabajan en la zona rural aislada. Otro destacado dirigente y vicepresidente de la AMPR, Eugenio del Valle, plantea en 1989 (El Sol, núm. 4) que: (…) le preocupa mucho el empeño que hay en creer que la reforma se compone de unos cambios estructurales. Tenemos que pensar en lo que va a ocurrir en el salón de clases. Para que un maestro trabaje bien tiene que tener una carga de alumnos adecuada. Consideramos que 25 estudiantes son suficientes... aboga por unas motivaciones que consigan volver a los libros, a la búsqueda del conocimiento y la información. El maestro está preparado para cualquier cambio, si le dan los medios. Ahora no está preparado para que le exijan lo que no puede hacer. (p. 19) Dentro de los directivos de la AMPR fluye un discurso dirigido a mejorar la orientación de la estructura del aparato educativo. Las recomendaciones van desde la estructura misma hasta la mentalidad que debe tener el estudiante, el cual es el eslabón central de la cadena educativa y quien funge como “sujeto” primordial y esencial del proceso de enseñanza-aprendizaje. El discurso de la AMPR señala que la educación es un componente esencial para el desarrollo del bien colectivo y una estrategia de supervivencia de

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la sociedad. De esta manera, se contradice la idea generalizada de que la función primordial de la educación es asegurar el ingreso al mercado laboral. Es decir, la educación trasciende como un mecanismo de formación del ser humano con un conocimiento integral. RECLAMO IDEOLÓGICO Para efectos de analizar el discurso de los reclamos ideológicos, vale destacar que se refiere a aquel que cuestiona aspectos relacionados con la descentralización, privatización y la política pública de carácter neoliberal que se promovió a partir de los noventa. Estos aspectos llevaron a las agrupaciones de maestros a aunar fuerzas y a luchar en conjunto contra la Ley de las Escuelas de la Comunidad. Cuando Rafael Hernández Colón se encontraba en la campaña eleccionaria de 1984, prometió “atender la situación educativa y elevar la calidad de la enseñanza al nivel que exigen los tiempos” (Hernández Colón, 1991, p. 216). Como resultado de los compromisos programáticos contraídos durante la campaña eleccionaria, en agosto de 1990 se aprobó la nueva Ley Orgánica del Departamento de Educación, Núm. 68, que reorganizó el sistema educativo en cuatro niveles administrativos: central, regional (7), distrito escolar (100) y el núcleo escolar, contrario al anterior esquema (6) regiones, (84) distritos. Se suponía que la nueva ley orgánica otorgara mayor autonomía en el poder decisional en el nivel del Distrito Escolar y en especial en el núcleo escolar. La AMPR muestra en su producción documental una línea discursiva que plantea no sólo las necesidades del maestro para ejecutar sus labores docentes, sino, también, cuestionaba la falta de poder decisional del maestro.

La AMPR muestra en su producción documental una línea discursiva que plantea no sólo las necesidades del maestro para ejecutar sus labores docentes, sino, también, ecuestionaba la falta de poder decisional del maestro. Uno de los señalamientos radicaba en que no había ningún aspecto de descentralización con simplemente afirmar que el maestro tenía mayor autoridad y autonomía cuando no se le entregaban los recursos para ejercerlos. Además, se cuestionó la estructura organizacional vertical predominante en el Departamento de Educación, donde las decisiones se toman a nivel central y el maestro sólo es el instrumento que pone en funcionamiento las políticas públicas del Estado. Una de las modalidades implementadas en Puerto Rico, al igual que en varios países de América Latina, fue la otorgación de “vouchers” o vales educativos para libre selección de escuelas, aduciendo que eran un medio para combatir las fallas del sistema educativo estatal y para que los alumnos pobres obtuvieran igualdad de oportunidad en acceso educativo que les ofrecían las escuelas privadas. (West, 1998). Esta estrategia fue implantada en Puerto Rico como parte de la política pública que estableció el gobernador Pedro Rosselló González (AMPR, 1993). Estas medidas causaron mucho furor entre la comunidad en general y provocó, que las agrupaciones de maestros, las cuales tenían enfoques divergentes, se unieran en contra de la propuesta gubernamental. 2010 27


La AMPR se percata de que la reforma educativa que se proyectaba representaba una amenaza, pues pondría a competir a la escuela pública con la privada, al maestro de la escuela pública con el maestro de la escuela privada y, por ende, al estudiante de escuela pública con el de escuela privada. El rechazo ante la proyectada aprobación de Ley núm. 71, Programa de Becas Especiales y de Libre Selección de Escuelas del Departamento de Educación, de septiembre de 1993, radica en su inconstitucionalidad, ya que no se pueden utilizar fondos estatales para subvencionar corporaciones privadas. En el proceso de reclamarle al Estado por las políticas de privatización ejecutadas a través de los vales educativos, las agrupaciones docentes en la Isla- la AMPR, FMPR y la EPA (Educadores Puertorriqueños en Acción)- lograron hacer a un lado sus discrepancias institucionales y aunaron sus fuerzas para crear el Frente Unido de Trabajadores de la Educación. Además del esfuerzo conjunto en la calle, para la AMPR y su Presidente había que combatir la polémica aprobación en el Tribunal. “Detenerla en la Corte…hay que mejorar la educación, pero no a costa de los derechos de los maestros… advirtió que las escuelas que no llenen los requisitos se cerrarán”. Lo más interesante de sus planteamientos es que indicaba “que la huelga está más cerca de lo que a gente cree, y será una huelga masiva” (El Diario, 1993, p. 5). Más aún, expresó su oposición a la implantación de la referida ley, dado el fracaso que había tenido el programa de vales educativos en trece estados de los Estados Unidos de América. (El Sol, núm. 1, 1993, p. 20). Así, la Asociación evidenció que este programa no redundaría en beneficios para los estudiantes, sino que iba en detrimento del sistema de ense28 2010

ñanza pública. La AMPR ganó en las cortes el pleito judicial que presentó contra el Departamento de Educación, logrando detener la estrategia de privatización de la educación pública a través de los vales educativos. RECLAMO SINDICAL Las organizaciones docentes históricamente han reclamado al Estado el derecho a la negociación colectiva, como alternativa para avanzar en la consecución de mejores condiciones laborales. En Puerto Rico, el reclamo sindical fue dilatado por el Estado hasta que en 1998 se aprobó la Ley de Relaciones del Trabajo para el servicio público de Puerto Rico, conocida como la Ley 45 de 1998. De manera, que a partir de ese momento, los empleados gubernamentales tenían el derecho a organizarse en sindicatos para negociar las relaciones obrero-patronales. La Asociación de Maestros estaba afiliada a la “National Educational Association” (NEA), organización internacional que estableció un proyecto organizativo para solicitar elecciones para convertirse en el representante exclusivo de la unidad apropiada de maestros en el Departamento de Educación. La Sindical Asociación NEA, presidida por, Nancy Velázquez, des-

taca la importancia de la participación activa de los maestros en la toma de decisiones de asuntos que les atañen mediante la siguiente expresión: “Lo importante de estar organizado es tener una sola voz…Quién mejor que los maestros mismos para indicar cuáles deber ser nuestras condiciones de trabajo” (El Sol, núm. 1, 1999, p. 16). Su objetivo era lograr la representación de la matrícula docente y abogar, mediante la negociación colectiva con el patrono, por mejoras en las condiciones laborales de sus representados. COMENTARIOS FINALES La AMPR utilizó la Revista El Sol, principal medio de comunicación entre la agrupación y sus afiliados, como un espacio para presentar sus reclamos en relación a los proyectos de reforma educativa planteados por el EstadoPatrono. En la documentación publicada procedente de la Asociación, predominan los reclamos enfocados en la profesionalización, transformación y mejora de las condiciones laborales de sus afiliados. A pesar de que la finalidad de la agrupación magisterial es defender los derechos de los maestros asociados, de sus discursos se desprende que estuvo promoviendo y defendiendo la realización del mandato de la

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Carta de Derechos de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico para que los ciudadanos recibieran una educación pública, gratuita, con una plantilla docente de maestros capacitados para promover la calidad educativa que todo sistema de enseñanza requiere. Los reclamos políticos de la Asociación destacan la importancia de la adhesión y el compromiso de los docentes, como un eslabón fundamental para lograr las transformaciones que se esperaban en la educación pública de la Isla. Por ello, exigía una mayor participación del maestro en el desarrollo de la política pública a ejecutarse en las escuelas, ya que éste era quien realmente conocía las necesidades del salón de clase y era la figura que tenía la responsabilidad de ejecutar lo dispuesto en los reglamentos que a tal efecto se legislaran o se establecieran.

la Asociación de Maestros de Puerto Rico ha fomentado, desde sus inicios, la unidad como grupo para lograr la reforma educativa que necesita el sistema de enseñanza público de Puerto Rico.

Didáctico. • Programa de Becas Especiales y de Libre Selección de Escuela del Departamento de Educación, Ley núm. 71, de 3 de septiembre de 1993. Consultado en: http://www.lexjuris.com/LEXMATE/educa-

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Año XXXVI, Número 3, 1992

En relación a los reclamos económicos, los directivos de la AMPR se enfocaron en realzar el valor del maestro como profesional de carrera, igual a como se exaltaba la labor de otros profesionales colegiados. En esa búsqueda propiciaron la regulación de la matrícula por salón de clases, disponibilidad de materiales didácticos, al igual que la regulación en la admisión a los Colegios de Pedagogía y la petición que le hicieran a la Legislatura de la aprobación del examen que midiera las capacidades y las destrezas básicas y necesarias que todo candidato a maestro debía poseer para obtener la certificación y ejercer la docencia.

• Kaufman, R. y Nelson, J. M. (2005). Polí-

De los reclamos de carácter ideológico y sindical, se desprende cómo la Asociación transformó su discurso por uno más enérgico y combativo para defender la escuela pública de las políticas neoliberales fomentadas por el Estado. Así, la trayectoria de lucha de

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CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN: REFLEXIONES DE UNA DÉCADA Y PROYECCIÓN DE FUTURO

Consideraciones de cara al segundo siglo de la Institución

SOBRE LA AUTORA > Aida Díaz de Rodríguez, Presidenta de la AMPR, Realizó estudios subgraduados y graduados en Educación en la Universidad de Puerto Rico. Se inició como maestra de Economía Doméstica y Ciencias en varias escuelas de Río Piedras. Entre los servicios que ha rendido a la Asociación de Maestros, en 1987 sirvió como Administradora de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación (EDUCOOP); en el año 2000 fue confirmada por la Junta de Directores como Vicepresidenta de la Asociación y en la Asamblea Anual de 2001 fue electa como la 15ta Presidenta de la institución, siendo la segunda mujer en ocupar dicha posición.

30 2010

La Asociación de Maestros creció junto con la educación de nuestro pueblo, creció con el siglo 20; nació a lo largo de un siglo de profundos y rápidos cambios sociales, políticos, económicos y culturales (Hobsbawm, 1995). Tras un siglo de trabajo, comenzamos a mirarnos crítica y analíticamente para construir el Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros y así establecer el mapa de ruta de nuestro trabajo para el siglo 21. Cien años parecen no ser nada al escudriñar en cada dato que abona a construir el gigante rompecabezas de una institución compleja y de una riqueza, espíritu y voluntad que le ha dado a Puerto Rico lo mejor de su razón de ser y que, honrando el mensaje que porta en su logo: NIHIL SINE ME (Nada sin mí) nada sin la educación, la Asociación ha dedicado sus mayores recursos a luchar por el mejoramiento de la educación pública del país. Hoy, transcurridos cien años de su fundación, una mirada crítica y

analítica nos exige evaluarnos desapasionadamente, ver nuestros aciertos y desaciertos y, con ellos, construir. Presente y futuro son nuestra clave de éxito para nuestro reenfoque en el siglo de la sociedad del conocimiento. La Asociación en el siglo 20: algunas consideraciones La idea de fundar la Asociación de Maestros de Puerto Rico surgió de una difícil coyuntura histórica. La educación y el magisterio puertorriqueño atravesaban una complicada situación, donde el panorama lucía desesperanzador. Comenzaba a estructurarse un sistema educativo por parte de los Estados Unidos en Puerto Rico lo que había traído muchas polémicas. Las condiciones del magisterio eran tan pésimas que sabiendo que tal vez no disfrutarían de muchos de sus logros los Padres Fundadores de la Asociación se adelantaron a su tiempo en sus luchas por la defensa de la escuela pú-

Asociación de Maestros


blica y una mejor calidad de vida para las próximas generaciones de maestros y maestras. Se enfocaron en buscar soluciones para atender necesidades de los maestros y de los niños; buscaron reorientar al magisterio sobre asuntos medulares de la profesión y tomaron las estructuras sociales y políticas como opciones ventajosas que apoyaran al magisterio a mejorar sus condiciones de vida (García Santiago y Ruiz Rivera, 2010; Jiménez, 1948; Maldonado, 2001; Negrón de Montilla, 1990). Cien años después el panorama es otro. Y las interpretaciones que hagamos de la Asociación de Maestros tienen que ir a tono con un análisis que pondere y tome en cuenta el pensamiento y las condiciones prevalecientes de la época que se estudia. Por esta razón, la Asociación de Maestros tiene que analizar cuidadosamente su pasado para establecer una zapata fuerte que sustente su presente, lo que implica que las acciones que tomemos hoy son las bases estructurales para el futuro. Las decisiones de nuestra administración son el marco referencial de lo que será la Asociación de Maestros en el siglo 21. Nuestra generación tiene que preservar el legado histórico de los que nos antecedieron, agradeciendo y protegiendo con generosidad el desprendimiento con el cual los maestros y maestras de 1911 levantaron esta Institución. Con su sentido de proteccionismo y su visión de futuro impulsaron la creación de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación, el Hospital del Maestro, la Égida del Maestro y la Urbanización Los Maestros, entre otros grandes proyectos. En nuestro primer siglo, intervinimos directamente en la creación de la Ley de Pensiones de 1917; ejercimos un papel protagónico en la lucha frontal por establecer el español como idioma de enseñanza; propusimos la redacción del Proyecto de Ley que

Asociación de Maestros

permitió que el magisterio cobrara los meses de verano; participamos en la Convención Constituyente que redactó la Constitución de Puerto Rico; defendimos el magisterio de la persecución política en la década de 1970, estableciendo un precedente judicial, a nivel federal y estatal; y defendimos la disposición constitucional de que “no se utilizará propiedad ni fondos públicos para el sostenimiento de escuelas o instituciones educativas que no sean las del Estado” (Sección 5, Artículo 11, Constitución ELA), por mencionar sólo algunos ejemplos. La Asociación de Maestros ha intervenido en la vida educativa, cultural, recreativa y social de Puerto Rico a favor del magisterio. Pero, a base de lo que hemos hecho a través de todas estas décadas, ¿qué nos falta por hacer? ¿cuáles cosas hemos hecho que podemos hacer mejor? ¿hacia dónde debemos dirigirnos? ¿cuál(es) deben ser nuestro(s) proyecto(s) de futuro? La Asociación y el nuevo siglo Cuando comenzó el siglo 21, la Asociación enfrentaba, institucionalmente, un mal momento. Advine a la Presidencia cumplidos los noventa años de ésta institución, en enero de 2002. El panorama era complicado y confuso. Los problemas no sólo eran de orden económico –varias de nuestras instituciones arrastraban un déficit de grandes proporciones –, la educación había cambiado mucho en Puerto Rico y teníamos que buscar cómo la Asociación de Maestros podía responder a las necesidades de un magisterio, cuya mentalidad se había transformado en las últimas tres décadas del siglo 20. La Asociación de Maestros pasaba por un proceso doloroso y, en cierta medida, algunos sectores de Puerto Rico nos habían dado la espalda. La Asociación tenía algún “desgaste”, algo un tanto natural en cualquier institución de casi un siglo.

Me encontraba, además, con la difícil encomienda de calzar los zapatos que había dejado José Eligio Vélez, mi antecesor, quien por 30 años había estado al frente de la Asociación. José Eligio era una figura fuerte y Puerto Rico completo lo reconocía. Sus últimos días, literalmente, los pasó en la Asociación. Puerto Rico, a la altura de 2002 era algo distinto a la concepción que, tradicionalmente, había en la Asociación del magisterio y de la educación. El descenso en la tasa de natalidad, demográficamente, estaba provocando una menor cantidad de estudiantes en las escuelas públicas, sistema que había sido fuertemente quebrantado por problemas de corrupción en la administración del saliente secretario Víctor Fajardo. La educación privada continuaba cierto crecimiento, mientras que otras alternativas educativas comenzaban a tener fuerza: educación alternativa con base comunitaria, educación acelerada y educación municipal. Por otro lado, la primera década del siglo 21 tenía otro tipo de desafíos: el comienzo de las guerras en Afganistán e Irak acentuaron una crisis económica mundial que trastocó nuestra economía, sin contar la creciente erosión de los valores. Al hablar de valores, muchos pensarán que este terreno es materia de un relativismo que produce encendidos debates, cosa que, de plano, no niego. Pero algunos valores que la Asociación misma había tratado de plantar al interior de la sociedad puertorriqueña, como lo eran el valor por la educación, el trabajo, el respeto y el magisterio eran presa de una crisis que comenzaba a dar signos de un retroceso preocupante. Encontré que el magisterio se encontraba desolado y que todo aquel trabajo que la Asociación había hecho por años de elevar el magisterio, en sí mismo, como un importante valor para la sociedad puertorriqueña, estaba perdiéndose, 2010 31


sin contar el vertiginoso decrecimiento del prestigio social de la figura del maestro en Puerto Rico. En ese sentido, las condiciones de la educación, y por ende, del magisterio habían cambiado. Entre otras había que considerar, por otro lado, que con la llegada de lo que conocemos como la sociedad del conocimiento y de la informática muchos de los supuestos que teníamos de la educación habían cambiado, convirtiendo la instantaneidad de la información en un método accesible a estudiantes y maestros lo que hizo que cambiara la dinámica del proceso educativo. Ante ese panorama, ¿dónde quedaba insertada la Asociación de Maestros? Rápidamente nos dimos a la tarea de comenzar un trabajo de base para reorganizar la Asociación internamente y proyectarla hacia el exterior. El Hospital del Maestro no sólo tenía un déficit económico, sino que enfrentaba una Facultad Médica reducida, no tenía administrador y había cierto grado de desmotivación entre su personal. Como resultado de la sindicación, la matrícula de la Asociación que no podía pagar dos cuotas simultáneamente se había reducido drásticamente. Por otro lado, la Égida no sólo enfrentaba un déficit económico, sino que su porciento de ocupación era de sólo un 80%. Nueve años después, contamos con una Egida renovada, con nuevos sistemas eléctricos, salas de espera remodeladas, cable TV, programas recreativos y habitaciones en proceso de renovación. Devolver la solvencia económica a la Asociación y el Hospital fue una de nuestras principales metas. Lo logramos, pero no nos limitamos a ello. Nuestro programa de servicios médicos era muy limitado. No teníamos cubierta de medicamentos, con la cual hoy contamos. Nuestra cubierta de cáncer era mínima; hoy ya es ocho ve32 2010

ces lo que era en ese momento. Tampoco teníamos cubierta en el exterior, cubierta que hoy tenemos. De otra parte, la planta física de nuestro hospital ya no responde a nuestros tiempos, por lo que nos dimos a la tarea de comenzar su remodelación por áreas. Hoy ya cuenta nuevamente con 246 facultativos. Además, hemos puesto al día las salas de operaciones, adquirimos maquinas de MRI, cateterismo, radiografía y una Unidad de Biopsia Esteretáctica; abrimos una sala de emergencias pediátricas que opera durante veinticuatro horas y comenzamos la construcción de 700 nuevos estacionamientos. La Asociación, durante estos nueve años, se ha dado a la tarea de trabajar duro por mantener servicios de excelencia a todos sus socios; una defensa laboral responsable, accesible, ágil y efectiva; así como asegurar que la profesionalización de nuestra clase magisterial sea un elemento presente a través de toda nuestra gestión. Hemos sido constantes y firmes al defender el derecho de las maestras y maestros, ganando el caso en el que defendimos el derecho a la libertad de expresión y asociación de todo puertorriqueño garantizando así nuestro acceso a las escuelas para asistir a los maestros; logramos incluir a los Trabajadores Sociales y Consejeros Profesionales en la Carrera Magisterial; defendimos a los 900 maestros de “certificados alternos”, a los cuales se pretendió revocarles su permanencia y hemos ganado miles de casos de violación de derechos, defendiendo el derecho de los maestros de rehabilitación vocacional; reconocimiento de dieta y millaje para los maestros del Programa “Homebound”; aumento de $250 mensuales, logrando aumentar la escala básica a $1,750. Detuvimos la implantación de las escuelas “charter” y la municipalización de la educación pública. En el ámbito sindical hemos establecido lazos de solidaridad bata-

llado mano a mano con los sindicatos del país en contra de la ley siete. Pero los logros no sólo se han dado desde el ámbito laboral y legal. El elemento profesional ha sido reforzado, asegurando que nuestras maestras y maestros estén cada día mejor capacitados. El trabajo en equipo que comenzamos ha producido que en este período se haya registrado el aumento más significativo de afiliados sobrepasando los 31,000 afiliados; reorganizamos el Departamento de Estudiantes y creamos el Departamento de Trabajadores Sociales y Consejeros Profesionales; se creó el periódico De Maestros dirigido a todos los maestros de Puerto Rico y la Revista Génesis, dirigida a maestros retirados y pensionados de la Asociación; se creó el Premio Nacional Maestro Rafael Cordero, el cual reconoce una figura de relevancia en Puerto Rico que haya dedicado su vida profesional al mejoramiento de la educación en nuestro país; creamos el Instituto Nacional Complementario par la Excelencia en la Docencia (INCED) y logramos la transformación de la Revista El Sol, nombrando una Junta Editora compuesta por importantes académicos, quienes se han comprometido con elevar los niveles intelectuales y académicos, atrayendo a importantes autores a colaborar con la Asociación de Maestros. Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros: replanteamiento de nuestra práctica Siguiendo la línea trazada por Nilda García Santiago y Eloy Ruiz Rivera en su trabajo (García Santiago y Ruiz Rivera, 2010), éstos plantean que el pensamiento fundacional de la Asociación de Maestros estuvo compuesto por tres ideas fundamentales: la prestación de servicios a maestros y sus familias; defensa laboral del magisterio; y pro-

Asociación de Maestros


fesionalización de la clase magisterial. Esta tríada del pensamiento fundacional explica cómo, a través de un siglo, se ha continuado una práctica que utilizó estos tres elementos como elemento de identidad de la Asociación. Por años, hemos visto cómo la Asociación de Maestros ha dedicado su vida al servicio, no sólo de nuestros asociados, sino, también, del pueblo de Puerto Rico. En ese sentido, se nos reconoce más por los servicios que brindamos, que por los importantes logros que hemos obtenido a través de nuestra historia: la defensa de nuestra escuela pública y los derechos de la niñez, así como la defensa del magisterio. Nuestra institución es una más grande que la suma de todas las partes que la componen. En otras palabras, somos una organización más grande y rica que los servicios mismos que ofrecemos. Al cumplir nuestro primer siglo de existencia, como organización profesional laboral, con una historia de luchas y logros inigualables, uno de los mejores legados que podemos dejar a las presentes generaciones de asociados, y a Puerto Rico mismo, es sentar las bases de lo que debe ser nuestra práctica futura. De esta manera, proponemos el establecimiento de los lineamientos generales de lo que entendemos será la evolución del pensamiento de la Asociación de Maestros en su segundo siglo. Así comenzamos de lleno el proyecto de transformación que nos llevará a la celebración de nuestro segundo siglo como una organización profesional laboral, orgullo del magisterio puertorriqueño. En ese sentido, el Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros toma en consideración la historia de nuestro desarrollo institucional; la evolución del pensamiento de la Asociación; nuestra práctica actual; y las aspiraciones de lo pretendemos formar.

Asociación de Maestros

Propuesta del Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros

Sindicato Profesional

Fundacion Filantrópica de la Asociación de Maestros de Puerto Rico

Asociación de Maestros de Puerto Rico

Programa de Servicios

La ilustración anterior muestra, gráficamente, el enfoque que propondremos de los elementos que debemos tomar en consideración para poner en vigor el Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros. Asociación de Maestros: organización profesional laboral En la coyuntura histórica actual, los maestros necesitan una organización que defienda sus derechos como trabajadores de la educación. Hemos visto cómo, a pesar del esfuerzo del magisterio, la profesión se ha desvalorizado y la escuela pública, como la conocemos y como ha servido a Puerto Rico, ha dejado de ser prioridad para los gobiernos de turno. Lo que en un momento se conoció como uno de los mejores sistemas educativos de América Latina, hoy sucumbe ante la improvisación y el desmantelamiento de las leyes y regulaciones que le cobijan. Urge levantar una voz fuerte que asegure que se están defendiendo los derechos que tanto trabajo le han costado al magisterio. En ese sentido, la Aso-

Fideicomiso de la Asociación de Maestros de Puerto Rico

ciación tiene que continuar su lucha, pero esta vez desde la perspectiva y el sitial que brinda la protección de las leyes que cobijan los sindicatos profesionales, con la capacidad de sentarnos de igual a igual a negociar con el Departamento de Educación. Esto no es una realidad ajena al magisterio en otros países. En Estados Unidos existe la National Education Association (NEA), organización de la que fuimos miembros durante un gran número de años, la cual se distingue por ser un sindicato y organización profesional. O sea, no deja de ser un sindicato por su carácter profesional. En México, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es una fuerza que aglutina al magisterio de ese país, cuyo enfoque es profesional. La Asociación de Maestros, como organización profesional laboral, desde hace mucho ha considero fundamental invertir en la formación del magisterio como un activo para la educación pública. En el año 2002, decidimos unificar algunos de esos esfuerzos y se creó el Instituto Nacional Complementario para la Excelencia en la Docencia (INCED). Nuestra última institución es 2010 33


una de las piezas en este planteamiento que aquí esbozo. Este Instituto se creó con la concepción de que fuera una escuela para maestros, un espacio que les permita desarrollar al máximo sus destrezas como educadores, proveyéndoles herramientas metodológicas que son necesarias en el salón de clases. INCED brinda apoyo al docente, integrando a los familiares y la comunidad en el proceso educativo, utilizando las bellas artes y las tecnologías para mejorar el rendimiento en las destrezas académicas y sociales de los estudiantes. En este tiempo, se ha logrado impactar positivamente 9,100 estudiantes, en más de 60 escuelas del sistema, observando un despertar del sentido de pertenencia por su escuela, minimizando la deserción escolar. La Asociación, además, se mantiene realizando, a través del año, talleres, seminarios y conferencias alrededor de todo Puerto Rico, así como en la misma Asociación. Desde hace varios años llevamos ofreciendo los Repasos para las Pruebas de Certificación de Maestros (PCMAS), tanto para nuestros estudiantes de educación asociados como para maestros en servicio activo que tienen que certificarse en otra especialidad. De esta manera, los Repasos para los PCMAS han sido un instrumento que les ha permitido a miles de estudiantes y maestros obtener su Certificación. Por otro lado, ofrecemos, además, los Repasos para las Pruebas de Evaluación y Admisión Universitaria (PEAU), ofrecidas por el College Board de Puerto Rico. Estos repasos, ofrecidos de forma presencial y virtual, han sido uno de los vehículos que les ha permitido a los hijos de nuestros socios tener acceso al mundo universitario, gracias a nuestro paquete de formación profesional docente y estudiantil. Otra de las iniciativas recientes ha consistido en invitar conferenciantes reconocidos mundialmente 34 2010

para que hablen sobre diversos temas. Estas Conferencias Magistrales han sido una oportunidad educativa y cultural para la exposición de temas de relevancia intelectual para el magisterio puertorriqueño. Recientemente hemos iniciado el proyecto GUIAPAD, el cual será una herramienta que le facilitará al maestro las lecciones educativas diarias. Estas lecciones virtuales estarán alineadas con los estándares y objetivos del Departamento de Educación. Con este proyecto aspiramos a convertirnos en un agente motivador de equipos de estudio regional, conformado por maestros que, en la medida que analicen, mejoren y adapten las lecciones que les presentamos, encuentren nuevas formas y estrategias para mejorar los procesos de enseñanza. A su vez, participan voluntariamente en programas de desarrollo profesional, los cuales están desarrollados por ellos mismos. La Asociación de Maestros ha tenido muchas victorias. El magisterio ha ganado muchas batallas gracias a la presión pública que hemos hecho y la militancia de muchos de nuestros socios, pero hay algunos elementos sobre los que tenemos que trabajar aun más. Uno de ellos es el activismo social y al hablar de activismo social, pienso en la formación de líderes al interior de la Asociación y al exterior de ella, que revolucionen los espacios donde se desarrollen como profesionales sin menoscabar su origen y su razón de ser. Para la Asociación de Maestros la educación es uno de los elementos transformadores de la sociedad por lo que el magisterio entonces tiene que ser el aspa que mueve ese molino. Hemos visto como diversos grupos se levantan y tratan de hacer el cambio sin que logre despegar la revolución social pacífica a la que aspiramos. Por eso al hacer un recuento de la historia de la Asociación nos reafirmamos en nuestra convicción de que son las maestras

y los maestros los que pueden echar a andar esa revolución social que necesita la educación puertorriqueña. No hay un espacio ni lugar definido cuando de servir a su país se trata. Foros como la academia, la escuela, la calle, los medios de comunicación así como las comunidades deben ser instrumentos para la creación y el impulso de políticas públicas par la revolución educativa a que aspiramos todos. En 1917, Fulgencio Piñero, líder de la Asociación y posterior Presidente, se desempeñó como legislador; en 1918, el presidente Francisco Vicenty fue nominado por la Junta de Directores para que ocupara un escaño en la legislatura; en la década del 1930, una de nuestras líderes, Ana Roqué de Duprey, fue líder en la defensa del derecho del sufragio femenino; en 1951, la Asociación de Maestros estuvo representada en la Convención Constituyente, a través de su presidente, Virgilio Brunet y de uno de sus líderes, Ramón Mellado Parsons; en 1960, dos de nuestras líderes, Palmira Cabrera de Ibarra y Juana Rodríguez Mundo fueron electas al Senado de Puerto Rico y en 1968, María Arroyo de Colón, la primera mujer en dirigir la Asociación, fue electa Senadora poco después de haber renunciado como Presidenta. ¿Dónde está hoy la representación del magisterio asociado en la elaboración de política pública educativa? ¿Tiene algún efecto en la redacción de leyes la postura de aquellos que han dedicado su vida a la enseñanza? Es imperativo que el magisterio apoye, en el momento actual, a aquellos líderes efectivos para que ocupen puestos electivos donde puedan tener injerencia directa en la política pública educativa. Si, ¿por qué no? La Asociación, en su modelaje de activismo social, tiene que velar por todas las formas de activismo, siempre y cuando sean honestas, responsables y le brinden efectos positivos al magisterio puertorriqueño.

Asociación de Maestros


En ese sentido, no es el activismo por el activismo mismo, sino el activismo que conduzca al magisterio hacia la consecución de metas particulares que el cuerpo magisterial identifique, crea, defienda y luche por ellas. Ese nuevo enfoque permitirá la construcción de una organización más fuerte, que dependa de su trabajo y no del carisma de los líderes. Los líderes somos herramientas temporeras en las instituciones y nos corresponde darles vida a las mejores iniciativas que puedan hacer a las organizaciones entes donde sus miembros puedan apoderarse y ser, junto a los dirigentes, los líderes. Ese liderato compartido, esa visión de futuro tiene que ser un elemento capital en el activismo profesional que aspiro. Fundación Asociación de Maestros Uno de los legados que debemos dejar a la Asociación de Maestros es la creación de una Fundación que tenga como objetivo apoyar el desarrollo de la educación pública en Puerto Rico. La Fundación es el Proyecto Singular del Centenario. Nuestro País necesita organizaciones que trabajen fuertemente para mejorar las condiciones de muchas escuelas, porque en ellas estudiantes nuestros niños y jóvenes; en ellas nuestro magisterio deja la vida; y las escuelas son el escenario donde la educación cobra vida. En ese sentido, esta aspiración cobrará vida prontamente. La Fundación tendrá tres áreas programáticas: la primera, el Centro de Investigación y Política Pública Educativa (CIPPE), el cual será el primer centro de investigación en el área de la educación en Puerto Rico desarrollado por una organización magisterial, cuyo propósito primordial es presentar propuestas para el mejoramiento de la educación pública en Puerto Rico, a través de los resultados que arrojen investigaciones académicas. La segunda

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La Asociación, además, se mantiene realizando, a través del año, talleres, seminarios y conferencias alrededor de todo Puerto Rico, así como en la misma Asociación.

área será el Fondo Permanente para el Financiamiento de la Educación Pública (FPFEP), iniciativa que se utilizará para el avance y mejoramiento de la educación pública en Puerto Rico a través de un Fondo Dotal. La Filantropía será la tercera área programática de gran prioridad para la Fundación, donde se apoyará la gestión humanitaria, educativa, sanitaria y social de entidades sin fines de lucro. La Fundación apoyará el trabajo de estas entidades, las cuales tienen el objetivo de promover obras de bienestar social y no será restrictivo al ámbito educativo, pero cuya función persiga un fin educativo.

Servicios Desde hace más de sesenta años, la Asociación de Maestros ha contado con los servicios como piedra angular de los beneficios que tienen nuestros asociados. Los cambios en nuestro entorno nos obligan a revisar nuestro enfoque. La Asociación, además de ser una organización profesional, es, también, sus otras instituciones: la Cooperativa, la Égida y el Hospital. La administración de todas estas instituciones, desde una misma red administrativa es altamente compleja. Los “issues” en escuelas, junto con otros asuntos de las otras instituciones no permiten un enfoque central y coordinado hacia todos los asuntos medulares. Hoy lo estamos administrando bien, pero la

competitividad en la administración de los servicios médico-hospitalarios hace cada vez más compleja la tarea, por no mencionar todos los asuntos que deben atenderse simultáneamente. Nuestro plan médico, PROSSAM, ha ido evolucionando con el tiempo y le ha brindado salud, seguridad y justicia social a la clase magisterial por más de medio siglo. En el momento en que lo fundamos las condiciones sociales y económicas eran muy distintas. A partir de ese momento se crearon muchos otros, todos ya desaparecidos quedando el nuestro. Sin embargo, las reformas de Barack Obama, el está encaminado a crear un Plan de Salud gubernamental presenta serias y reales competencias para cualquier plan que no esté dispuesto a sacrificar la calidad en sus servicios y la salud y el bienestar de sus socios. En los últimos diez años hemos logrado llevarlos a la altura de cualquier plan médico. Sin embargo, ante la complejidad de las leyes que nos regulan tenemos que pensar en su futuro. ¿Puede el programa de salud de la Asociación de Maestros competir con otros planes comerciales y continuar ofreciendo la misma calidad de sus servicios? Son interrogantes que tenemos que plantearnos de cara al futuro. Siempre he dicho que los directivos reciben la confianza de su gente para que los dirijan y para dirigirlos hay que adelantarse al futuro, previendo lo que puede pasar. La buena voluntad y la visión de futuro son elementos fundamentales en nuestra toma de decisiones sobre el mejoramiento de los servicios en la Asociación. Fideicomiso de la Asociación de Maestros La Asociación de Maestros de Puerto Rico es los miles de maestros que la componen. La Asociación de Maestros es una organización social que le pertenece a sus socios. Desde nuestros 2010 35


inicios, los maestros que ayudaron a que esta institución creciera, quienes ya no están con nosotros, no sólo nos dejaron su empeño, sino que muchas de sus gestiones estuvieron encaminadas en que nuestro patrimonio tangible fuera creciendo. En la actualidad, la Asociación cuenta con una serie de propiedades, cuyo valor económico es alto y su valor simbólico es incalculable. Pudiera considerarse bondad o desprendimiento, pero el hecho cierto es que la Asociación de Maestros ha perdido, a través del tiempo, algunas de esas propiedades, como lo es el Templo del Maestro. Este edificio, construido en 1937, no sólo tuvo un alto costo económico para la época, sino que era el reflejo de la mentalidad de que los maestros asociados tuvieran su casa. En muy poco tiempo, este edificio fue vendido. Por eso es importante recordar siempre la historia. En esa época, la Asociación fue haciendo una serie de inversiones que permitió la adquisición de 19 cuerdas de terreno, terreno que fue, en sus inicios, la Finca de la Asociación de Maestros. Esta finca iba desde la Avenida Ponce de León hasta donde hoy ubica el Hospital del Maestro, cercano al Expreso Las Américas. Entre las avenidas Ponce de León y Muñoz Rivera, a inicios de la década de 1950, se planificó la construcción del actual edificio y el terreno colindante a la Muñoz Rivera se planificó para que los maestros lo pudieran adquirir (Acta Asamblea Anual, 1953). Esta idea fue, originalmente, denominada como la Ciudad del Maestro. Lamentablemente, muchos maestros vendieron sus terrenos y hoy son pocos los que viven en esa área. En esa época, la Asociación, adquirió, además, varias fincas donde ahora ubican urbanizaciones de maestros. A pesar de las propiedades vendidas o cedidas por el bien de nuestros asociados y del pueblo, aún quedan propie36 2010

dades que más que su valor económico, son símbolos de nuestras luchas. Nos corresponde conservarlas para las generaciones futuras. Propongo para esos fines la creación de un Fideicomiso de las Propiedades de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, el cual se asegurará de que se mantenga incólume este patrimonio. Como mencionamos antes, la Asociación es más que la suma de sus partes. Hablar de la Asociación sin hablar de su Hospital, de su Égida o su Cooperativa, en fin, de sus servicios, es decir sólo parte de la historia. Aún en nuestros archivos se conservan fotos y artículos del momento histórico cuando se inauguró nuestro Hospital. Las reseñas periodísticas describen un hospital moderno, único en su clase en el mundo entero. Moderno por su modernidad, único porque había sido construido por maestros para servicio del pueblo. Desde ese momento histórico en que Don Virgilio Brunet cortó las cintas, símbolo de su apertura, nuestro hospital ha servido a cientos de miles de puertorriqueños. Muchos han nacido allí, otros han recuperado su salud y otros aunque, ya no estén presente,s son testigos del desvelo y entrega de los que allí laboran. Nuestro hospital es nuestro orgullo y esta generación tiene la obligación moral y la responsabilidad de mantenerlo y mejorarlo. Nuestra agenda tiene que incluir la remodelación total del mismo o la construcción de nuevas y modernas facilidades. Nuestros servicios médicos siguen siendo únicos. Últimas consideraciones Al hacer repaso muy breve de parte del desarrollo y evolución de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, he presentado el Plan de Trabajo que servirá de guía para la implantación del Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros.

De esta manera, la Asociación se repiensa hacia nuestro segundo siglo de existencia, busca mantener la vigencia en la lucha y defensa de la clase magisterial y hacer una aportación significativa al desarrollo educativo de Puerto Rico. Aunque por razones de espacio no puedo detenerme en algunos asuntos, no hay palabras finales, sino unas consideraciones preliminares de lo que sé será un diálogo fructífero y constructivo al interior de nuestra Asociación. Mantener y defender el legado histórico es la brújula que guía nuestros pasos hacia el futuro de lo que será esta Asociación. BIBLIOGRAFÍA Acta Asamblea Anual, 1953, p. 31. García Santiago, Nilda y Eloy A. RuizRivera. “Ideas e iniciativas de la primera etapa de la Asociación de Maestros (1911-1936)”. En: El Sol, Revista de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Año LI, número 4. Hobsbawm, Eric J. Historia del siglo XX. Barcelona: Crítica, 1995, pp. 7-9. Jiménez Hernández, Adolfo. “Don Antonio Sarriera”. En: Revista de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, volumen VII, número 7, diciembre de 1948, pp. 228-229. Maldonado Jiménez, Rubén. “La persecución política a los maestros: 18981901”. En: Rubén Maldonado Jiménez. Historia y educación. Acercamiento a la historia social de la educación en Puerto Rico. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2001, pp. 163-205. Negrón de Montilla, Aida. La americanización en Puerto Rico y el sistema de instrucción pública 1900-1930. 2ª ed. Río Piedras: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1990. Revista de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, volumen VII, número 2, marzo de 1948.

Asociación de Maestros


Eloy A. Ruiz-Rivera Estudiante, Programa Graduado de Historia, UPR-RRP

SÍNTESIS HISTÓRICA:

REPASO A UN SIGLO DE LUCHA El historiador inglés E.H. Carr planteaba que “La historia es la larga lucha del hombre, mediante el ejercicio de su razón, para comprender el mundo que le rodea y actuar sobre él”. La historia es un análisis de los eventos, cuyo elemento narrativo es fundamental en la construcción del relato que hace el historiador o la historiadora. En ese sentido, los datos forman parte de la historia, pero no son la historia. Los datos arman el panorama y esos eventos nos permiten ver particularidades importantes que son importantes para entender algunas coyunturas específicas. Esta Síntesis histórica: un repaso a un siglo de lucha, presenta los principales datos de la gesta histórica que iniciaron los maestros y maestras de Mayagüez, Ponce y San Juan. 1901 Enrique Rousell, maestro de francés de la Escuela Superior de San Juan convoca a una asamblea de maestros para protestar por las actuaciones de la Junta Insular de Instrucción y del Comisionado, Martin G. Brumbaugh.

1909 Se organiza en Mayagüez la Asociación General de Maestros. 1910 (23 de marzo) Se organiza la Asociación Insular del Magisterio en San Juan. 1911

(8 de julio) Se realiza la reunión para la fusión entre la Asociación General de Maestros y la Asociación Insular del Magisterio. Ese día quedad fundada, oficialmente, la Asociación de Maestros de Puerto Rico en Ponce. Antonio Sarriera Egozcue es electo primer presidente de la Asociación

1911 (30 de diciembre) Manuel del Toro Peralta es electo segundo presidente. 1912

(4 de marzo) Se legalizan la Constitución y el Reglamento de la Asociación de Maestros ante el notario público Manuel del Toro Colberg en Cabo Rojo.

1913 Se presenta una petición en la Asamblea Anual para que la Asociación forme parte de la “American Federation of Labor”.

Asociación de Maestros

1914

(6 de junio) Teodoro Aguilar Mora es electo tercer Presidente de la Asociación.

1915

Se funda la Porto Rico School Review, revista pedagógica entre el Departamento de Instrucción Pública y la Asociación de Maestros.

Se presenta, ante la Asamblea Anual, el proyec- to para crear la Mansión de los Maestros Inválidos, proyecto precursor de la Égida de Maestros. (31 de diciembre) Santiago Negroni es electo como cuarto Presidente de la institución.

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1916 (29 de diciembre) Francisco Vincenty electo como quinto Presidente. 1917

La Junta de Directores nomina a Francisco Vincenty como candidato a la Legislatura de Puerto Rico por el Partido Unión; se autoriza la afiliación de la Asociación con la “National Education Association” (NEA); se alquila un local en la calle Allen (hoy Fortaleza) del Viejo San Juan como sede de la Asociación.

1919 (29 de diciembre) José González Ginorio resulta electo como sexto Presidente. 1920

Se presenta el proyecto para la creación de un Banco, actual Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación de Maestros (EDU COOP).

(30 de diciembre) Gerardo Sellés Solá es electo como séptimo Presidente.

1929

Se crea un fondo para la construcción de hogares para maestros. Este es el precedente de la construcción de la Urbanización Los Maestros en Río Piedras.

1931 (30 de diciembre) Fulgencio Piñero se convierte en el octavo Presidente de la Asociación. 1933

Se adopta la bandera oficial de la Asociación de Maestros. Los colores oro, azul y el escudo con el lema Nihil sine me (Nada sin mí) se convierten en los símbolos de identidad de la institución; se inicia el Plan de Clínicas como núcleo de los servicios de salud al magisterio asociado. Los servicios de salud y el Plan de Hogares conformaron lo que luego sería llamado La ciudad del maestro.

1935 Se inaugura el Templo del Maestro, edificio que fue la sede de la Asociación de Maestros, ubicado en Puerta de Tierra. 1938

La Asociación de Maestros sufre una escisión a su interior, donde la Policía tuvo que intervenir en un fuerte altercado entre dos bandos en lucha: los que defendían la Asociación como entidad de defensa del magisterio y los que defendían al Departamento de Instrucción como entidad oficial en cuestiones educativas y magisteriales.

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(29 de diciembre) José González Ginorio vuelve a acceder a la presidencia, convirtiéndose en el noveno Presidente y único en haber ocupado el cargo en dos momentos distintos.

1940 (29 de diciembre) Luis Muñoz Souffront se convierte en el décimo Presidente de nuestra institución. 1941

Se aprueba el Proyecto de Ley que proponía el aumento de diez a doce meses el salario anual del magisterio, logrando devengar sueldo en sus dos meses de vacaciones. La redacción del proyecto estuvo a cargo de Virgilio Brunet, asesor legal y Vicepresidente de la Asociación de Maestros, a instancias de Luis Muñoz Marín, presidente del Senado.

1942

Prevalece en el Tribunal los derechos de per manencia del maestro Rafael González, cuya defensa legal estuvo a cargo de la Asociación de Maestros. Este caso establece precedente; se funda la Revista de la Asociación de Maestros, hoy Revista El Sol, siendo su director-fundador el presidente Luis Muñiz Souffront.

1947 Se crea el Negociado de Turismo de la Asociación. 1948 Se funda la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación (EDUCOOP). 1949

(agosto) Tras varias décadas de batalla, se restablece el español como idioma oficial de enseñanza en el Departamento de Instrucción. La Asociación de Maestros fue una de las instituciones que dio la batalla del idioma. Luis Muñiz Souffront publica el libro El problema del idioma en Puerto Rico.

(3 de julio) Virgilio Brunet, llamado el “Hombre fuerte”, es electo como undécimo Presidente de la Asociación de Maestros.

1951

(27 de agosto) El entonces presidente, Virgilio Brunet, es electo como delegado a la Convención Constituyente que redactó la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Además de Brunet, Ramón Mellado Parsons, líder de la Asociación, también fue electo a la Constituyente.

Asociación de Maestros


1956

(8 de septiembre) María Arroyo de Colón es la primera mujer en ocupar la presidencia de la Asociación de Maestros y la duodécima Presidenta.

2001

(diciembre) Aida Díaz de Rodríguez es electa como decimoquinta Presidenta de la Asociación de Maestros y segunda mujer en ocupar dicha posición.

1959

Se inaugura el Hospital del Maestro, el primero en América en pertenecer a una organización magisterial; la Asociación inicia entendidos entre organismos magisteriales mundiales y suramericanos, entre ellos la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza.

2003

Se crea el Instituto Nacional Complementario para la Excelencia en la Docencia (INCED) para ofrecer servicios educativos a estudiantes, padres y maestros del sistema público educativo de Puerto Rico; se crea el Sindicato Puertorriqueño de Maestros (SPM).

Cien maestros obtienen solares y casas en Urbanización de la Asociación de Maestros.

2006

Se enmienda el Reglamento de la Asociación para eliminar la representación de personal gerencial. Esta iniciativa crea una definición en la labor de transformación que inicia la Asociación de cara a su segundo siglo.

2010

Se inicia la celebración del Primer Centenario de la Asociación con el Proyecto de Futuro para el Segundo Siglo de la Asociación de Maestros.

1967 Se inaugura la Égida del Maestro, bautizada con el nombre de María Arroyo de Colón, gestora de su construcción. 1968 (2 de diciembre) Modesto Rivera es electo como decimotercer Presidente de la Asociación. 1971

(diciembre) José Eligio Vélez es electo como decimocuarto Presidente, estando 30 años en el puesto, siendo el que más años ocupó la Presidencia.

1977

Se establece un precedente judicial, a nivel estatal y federal, al probar que bajo la secretaría de Instrucción Pública de Carlos Chardón, una cantidad considerable de maestros, directores, superintendentes y otro personal fueron perse guidos políticamente. La Asociación de Maestros llevó el caso y lo ganó en los tribunales (Algunos casos fueron: Herminio Quiles Ramos v. Carlos Chardón, et. al.).

1993

La Asociación defendió la disposición constitucional de que “no se utilizará propiedad ni fondos públicos para el sostenimiento de escuelas o instituciones educativas que no sean las del Estado” (Sección 5, Artículo 11, Constitución ELA) al incoar un pleito contra el Departamento de Educación, el cual pretendía utilizar dineros de la educación públicas, a través de los llamados “Vales educativos”. Los vales proponían asignar dinero para que las familias pagaran con ese dinero la educación privada de su selección. Los vales fueron declarados inconstitucionales.

Asociación de Maestros

2011 (8 de julio) La Asociación de Maestros celebra el centenario de su fundación.

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José Luis Vargas Escuela Superior de Lajas

PRESIDENTES DE LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DE PUERTO RICO En los cien años de historia de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, doce hombres y dos mujeres han tenido la ardua tarea y responsabilidad de dirigir la institución. Ya fuera enfrentando momentos difíciles en el contexto histórico y educativo del país; así como librando batallas en defensa de los derechos del maestro o desarrollando proyectos de gran importancia para la clase magisterial, éstos líderes han hecho de la Asociación de Maestros una institución de vanguardia al servicio del magisterio puertorriqueño.

Antonio Sarriera Egozcue (1911) Primer Presidente de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, seleccionado en la Asamblea Constituyente el 8 de julio de 1911 en el Teatro La Perla en Ponce. Fue Presidente de la “Asociación Insular del Magisterio”, que se estableció en San Juan en 1910. Tomó las riendas de la recién creada organización y estableció las bases filosóficas de la naciente institución en sus primeros años. Durante más de veinte años fue Secretario General de la Asociación.

Manuel del Toro Peralta (diciembre de 1911 – junio de 1914) Natural de Cabo Rojo. Fue precursor de los movimientos magisteriales en la zona oeste de Puerto Rico, que lograron establecer en 1909 la “Asociación General de Maestros” en Mayagüez. Fue Vicepresidente de esa organización. Durante su incumbencia como presidente se legalizó la Constitución y Reglamento de la Asociación de Maestros. Le tocó comenzar la lucha de la institución en defensa del idioma español. Teodoro Aguilar Mora (junio de 1914 – diciembre de 1914) Fue tesorero de la “Asociación Insular del Magisterio”, establecida en San Juan en 1910. Aunque su período de incumbencia fue de solamente unos meses, fue un soñador de la futura grandeza de la institución. Fue la persona que soñó el proyecto de la Égida del Maestro, el cual se hizo realidad en el año 1967.

Santiago Negroni (diciembre de 1914 – diciembre de 1916) Bajo su incumbencia se promulgó el primer Reglamento de Permanencia, que al paso del tiempo se modificó y se convirtió en Proyecto de Ley. Se fundó la “Porto Rico School Review”, una revista de temas pedagógicos entre el Departamento de Instrucción Pública y la Asociación de Maestros.

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Asociación de Maestros


Francisco Vicenty (diciembre de 1916 – diciembre de 1919) Natural de Maricao. Se distinguió como pedagogo de preocupaciones humanistas. Gracias a sus gestiones como presidente, se eliminó del Artículo 17 del Acta Jones, el aspecto político como criterio en el nombramiento de maestros. También, en 1917 se aprobó la primera Ley de Pensiones para los Maestros. Además de educador fue abogado.

José González Ginorio (diciembre de 1919 – diciembre de 1920) y (diciembre de 1938 – diciembre de 1940) Ocupó la posición en dos períodos diferentes, no consecutivos. Durante sus primeros años como presidente, trabajó en realizar una reforma administrativa, creando un Consejo de Administración y una Junta de Directores. Además se establecieron normas para los candidatos a miembros de la organización. Esta reforma además, consistió en una separación de las categorías profesionales creando así los departamentos, cuyos presidentes formarían parte de la Junta de Directores de la Asociación de Maestros. El prestigio de la Asociación de Maestros de Puerto Rico como entidad profesional, tomó mayor fuerza en la comunidad. Fue historiador y autor de libros de texto para las escuelas.

Gerardo Selles Solá (diciembre de 1920 – diciembre de 1931) Natural de Caguas. Le tocó enfrentar al Departamento de Instrucción Pública en momentos difíciles, cuando se pretendía, infructuosamente, dividir la Asociación para controlar sus funciones y alterar sus objetivos fundamentales. Durante su incumbencia se estableció un sueldo para el Presidente de la Asociación de Maestros y se declaró como incompatible el ocupar cargos en la Asociación y en el Departamento de Instrucción Pública simultáneamente. Logró de las Cámaras Legislativas la aprobación de leyes para asegurar la permanencia del maestro a través de selección imparcial y justa. Se creó un fondo para la construcción de hogares para maestros, lo que luego daría paso a la Urbanización Los Maestros en Río Piedras.

Fulgencio Piñeiro (diciembre de 1931 – diciembre de 1938) Durante su incumbencia se construyó el edificio que llamaron Templo del Maestro, ubicado en la Parada 8 de la Avenida Ponce de León en San Juan, y que fue sede de la organización. Además, se adoptó la bandera con los colores dorado y azul y el escudo con el lema: “Nihil sine me” (Nada sin mí) como símbolos permanentes de la institución. Fue el inspirador de las clínicas médicas, que darían paso al futuro Hospital del Maestro. Se comenzó con la contratación de auditores externos para revisar y constatar la contabilidad de la creciente institución. Tuvo que lidiar con luchas internas que amenazaban dividir la institución en 1938. Fue, además, Representante por el Partido Unión en 1917.

Asociación de Maestros

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Luis Muñiz Soufront (diciembre de 1940 – julio de 1949) Natural de Cabo Rojo. Durante su incumbencia mostró preocupación por la cuestión del idioma español. Fue director-fundador de la Revista de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, denominada, posteriormente, Revista El Sol y bajo su incumbencia se creó el Negociado de Turismo de la Asociación. Se adquirió la finca en Hato Rey, donde hoy existe el edifico que alberga las oficinas centrales de la institución. Fue autor del libro: El problema del idioma en Puerto Rico, publicado en 1950.

Virgilio Brunet Maldonado (julio de 1949 – septiembre de 1956) Natural de Maricao. Su vida estuvo dedicada a la Asociación de Maestros desde distintas posiciones. Se le llegó a llamar “el hombre fuerte” de la institución, ya que bajo su influencia se desarrolló la actividad económica de la Asociación. Durante su incumbencia se realizaron ventas de solares y de viviendas para maestros. Se inició el Plan de Seguro de Sueldos contra accidentes y enfermedad como servicio opcional para los asociados. Se comenzaron los trabajos de subasta para la construcción del Hospital del Maestro y el edificio de la Asociación. Se le reconoce como el fundador de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (EDUCOOP). Fue miembro de la Convención Constituyente de Puerto Rico que tuvo a cargo la redacción de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, donde se destacó en la defensa de la disposición relacionada a los derechos a la educación. Fue, además, por muchos años el asesor legal de la institución.

María Arroyo de Colón (septiembre de 1956 – diciembre de 1968) Nacida en Comerío, fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la institución. Antes de ser Presidenta, se había destacado como la Vicepresidenta, siendo presidente Virgilio Brunet. Bajo su incumbencia se inauguraron proyectos que venían tomando forma como el Hospital del Maestro y la Égida del Maestro. Finalizó sus funciones como presidenta a mediados de 1968, cuando fue candidata a Senadora por el Partido Popular Democrático, puesto que ocupó en el cuatrienio de 1969-1973, presidiendo la Comisión de Instrucción Pública.

Dr. Modesto Rivera Rivera (diciembre de 1968 – diciembre de 1971) Nació en Carolina. Fue maestro y catedrático de la Universidad de Puerto Rico. Obtuvo un Doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En su paso por la presidencia dejó huellas como educador consagrado, por su espíritu sereno y responsabilidad.

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José Eligio Vélez Torres (diciembre de 1971 – diciembre de 2001) Natural de Lares. Se distinguió por su dinamismo. Mostró especial interés por los servicios médicos a los maestros y la defensa de los derechos de éstos. Bajo su incumbencia se logró la relación con la “National Educational Association” (NEA). Se estableció la Oficina de Relaciones Públicas. Se organizó un cuerpo de coordinadores para facilitar el reclutamiento y los servicios, a través de toda la isla, y se comenzó el establecimiento de oficinas regionales y consultorios médicos en Ponce y Mayagüez. Se enfrentó al Departamento de Instrucción en defensa de los maestros y otro personal ante el discrimen político. Libró una fuerte batalla en defensa de la disposición constitucional para la “no utilización de fondos públicos para el sostenimiento de escuelas o instituciones educativas que no fueran del Estado” (caso de los vales educativos). Falleció en 2002, a seis meses de haber dejado la presidencia.

Aida L. Díaz de Rodríguez (diciembre de 2001 – al presente) El siglo XXI, trajo consigo la figura de otra mujer a la presidencia de la Asociación de Maestros. Nació en Aguas Buenas. Laboró como maestra de ciencias naturales y ciencias del hogar en las escuelas Ramón Vilá Mayo, República de Colombia y Juan Ramón Jiménez en Río Piedras. Llegó a dirigir el Programa de Coordinadores. En 1987 ocupó la posición de Directora Ejecutiva de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación de Maestros de P. R. (EDUCOOP), brindándole a ésta excelencia administrativa, estabilidad y solidez económica. Durante su incumbencia ha logrado la revitalización de las finanzas de la institución, y la solvencia económica de la Égida y del Hospital del Maestro, devolviendo la confianza a los médicos y al personal. Se han ampliado los ofrecimientos del Plan Médico (PROSSAM). Se creó el Instituto Complementario para la Excelencia en la Docencia (INCED). Ha sido hasta el momento, la única persona en la presidencia de la institución, que ha depuesto en el Congreso de los Estados Unidos. Es una mujer de convicciones y visión de futuro, implacable ante cualquier injusticia o violación a los derechos del magisterio. Actualmente, trabaja en el Proyecto de Futuro de la Asociación, con el propósito de que la institución mantenga su pertinencia en nuestra sociedad, acorde al contexto histórico de iniciar un nuevo siglo.

Referencias: • Revista El Sol Año XXV, núm. 1, 1981 Año XXXIII, núm. 4, 1989 Año XXXVIII, núm. 4, 1994

Asociación de Maestros

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Evelyn Cruz Editora, Revista El Sol

MUJER FUERTE... ¿Quién la hallará?

Entrar al Hospital del Maestro es una tarea de emociones, a pesar de que vamos con la intención de entrevistar a una mujer muy especial. En el camino nos saludan damas auxiliares, maestros retirados, doctores que nos han atendido y enfermeras que aun sin conocerlas, nos ofrecen una cálida sonrisa. Y es que en nuestra institución médica labora gente leal y amistosa, quienes conocen a cabalidad nuestra razón de ser.

de iana e d r a u lg nd la fie iació c s o e s a A Nild ia de la ico. rto R r e o t u s i P e la h tros d Maes

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En el quinto piso se encuentra la profesora Nilda García Santiago, una de las heroínas de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Nos recibe con tanta alegría que nos preguntamos lo que hace allí. Complicaciones de una caída la mantienen convaleciendo, pero con su única sonrisa y recordándome que es la tercera vez que la entrevisto. Nilda es la fiel guardiana de la historia de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Se le solicitó que recogiera los cien años de nuestra organización y esta mujer fuerte y decidida se dio a la tarea de hacerlo. Todo comenzó cuando un grupo de servidores asociados, se dedicaron a ordenar la biblioteca que estaba en el primer piso de nuestras facilidades. Junto a ella estaban José Molina, Eloy Ruiz, Mariela Cintrón y Magda Sagardía. Allí se en-

contraron con la difícil tarea de organizar el material histórico, que recoge las luchas y la tenacidad de los líderes del pasado. Pusieron aparte lo concerniente a la revista El Sol. (Todos sabemos que gracias a su esfuerzo se pudo trabajar un CD de los cincuenta años de nuestra revista.) Además recogieron los programas radiales que ofrecía Fernando Denis. Carmen Nydia Cuprill se hizo cargo de las fotografías. Nilda ¿y qué sucedió con este material?

Era tanto y tan valioso que nos sorprendimos. Allí estaba una bibliografía de las actas. Solamente faltaba una. La de 1951. También estaban los boletines. Pero sucedió algo imprevisto. El hongo, los papeles viejos el polvo me enfermó y tuve que suspender la tarea. Y entonces... ¿abandonaste la tarea?

Jamás. Me dediqué a resumir las actas a lápiz. De las asambleas sacaba los datos sobresalientes. Luego me consiguieron una persona que las fuera pasando en computadora pero estuvo poco tiempo. Más tarde, Annette, quien trabaja en EDUCOOP me siguió ayudando. Aún no hemos terminado pero estoy segura que nuestra organización tendrá su historia. Sabemos que la fe es la substancia de las cosas que se esperan y la demos-

Asociación de Maestros


tración de las cosas que no se ven. Y Nilda tiene mucha fe, una fe substanciosa, que le permitirá demostrar lo que falta por ver. Los datos históricos de la Asociación de Maestros, ya aparecen en esta edición especial. Por esto, me dedico a reconocer los esfuerzos de esta mujer fuerte, quien está empecinada en que conozcamos las raíces que nos sostuvieron para dar fruto en abundancia. ¿Cuáles fueron las iniciativas de los fundadores de la Asociación?

Iniciativas propias. Era un pensamiento común: mejorar las condiciones de la educación, los maestros y los estudiantes. Entiendo que en aquellos tiempos difíciles era necesario un solo pensamiento, para mantener el estandarte en alto y alcanzar unos logros considerados casi imposibles. ¿Y además de las iniciativas?

Los líderes. Eran personas honestas y dedicadas a la misión impuesta. Por ejemplo, Antonio Sarriera, quien fue Presidente y Secretario por espacio de diez años. Junto a José González Ginorio presentaron una reorganización de la Asociación, mediante reglamento en el año 1919. Fulgencio Piñero quien organizó Clínicas para maestros en San Juan y en Ponce, encomienda que fue mejorada por Sellés Solá. De aquí a esta parte surge este hospital. Luis Muñiz Soufront quien junto a don Virgilio Brunet produjeron las idea de casas para los maestros, muchos de los beneficiados las pagaban. Esto sucedió para los años 40.

el español fuera nuestro idioma oficial, hizo una exposición magistral en una asamblea mencionando todas las aportaciones de nuestra organización, desde su fundación en el 1911. A él le debemos la creación de los Centros de Práctica para la evaluación de futuros maestros y los Cursos Sabatinos para ampliar sus conocimientos y adquirir sus bachilleratos. Entendemos la admiración que siente Nilda por un hombre con propósito y de profunda visión. Podrías decirnos ¿qué distingue el periodo inicial de otros periodos?

Inicialmente se trabajaba más directamente con los problemas de los maestros. La Asociación tenía un Consejo de Dirección, Delegados de toda la Isla, y la Junta de Directores con su directiva que es la usual. También tenía un Auditor. La dirección era de hombres en su mayoría. ¿Y las mujeres?

Incursionaron más tarde. Si mal no recuerdo la primera participante, en rangos de importancia fue María Caldes. Bregar con los problemas que afectaban el magisterio era terrible. La enseñanza traía luchas y protestas. ¿Qué desaciertos ha cometido la Asociación según tu criterio?

A discrepancias políticas y personales. Es algo subyacente. Por ejemplo cuando don Fulgencio Piñero era Presidente de nuestra organización también era Asambleísta por el Partido Unionista. Eso ayudaba. ¿Y en qué ha cambiado?

Actualmente hay menos acercamiento con el Departamento de Educación y los miembros de la Asociación. Si vamos a la historia existía en el Departamento de Instrucción una revista llamada Porto Rico School Review . En ella los maestros podían colaborar. Esta estuvo vigente del 1916 hasta 1939. De ahí surgió la Revista Escolar, de la cual existe un índice. Esa comunión entre el Departamento y la Asociación no existe. Y más doloroso es la ausencia de comunión entre la Asociación y la Universidad de Puerto Rico. Me vienen al recuerdo maestros como Julio García Díaz, Enrique Laguerre, Carmen Gómez Tejera entre otros muchos. Nilda es un pozo de conocimientos. Estos datos los ofrece así, como si fluyera un manantial de recuerdos. De repente aparecen en la habitación su hermano Blás y su sobrino Reynaldo. Ya los conocía porque Nilda es tan cercana a la Asociación de Maestros que su familia es parte nuestra. Conversar con Nilda, aun en el hospital es como vivir el tiempo pasado y según el poeta Jorge Manrique “Todo tiempo pasado fue mejor.” Y a veces pensamos que con tan poco; hacíamos tanto, porque nuestra vida tan llena de limitaciones nos enseñaba a soñar, a descubrir, y a luchar por alcanzar una meta.

Y voy a ser un poco indiscreta... ¿quién es tu Presidente favorito de la Asociación?

La compra y fabricación de nuestro edificio principal costó mucho trabajo y esfuerzo. Se construyó con aportaciones federales y donativos. Lo mejor que teníamos era un hotel que fue creado originalmente para los maestros que venían de lejos a estudiar. También había facilidades para aquellos que tenían hijos y los traían. Es frustrante ver los pisos vacíos en el edificio cuando podrían usarse para reuniones o actividades que sean más económicas.

Don Luis Muñiz Soufront. Además de bregar con el idioma, a fin de que

La Asociación de Maestros ha estado en grandes conflictos ¿a qué se deben?

¡Gracias por tu valioso servicio y mucha salud! 2010 45

Asociación de Maestros

Nilda...hallamos en ti, una mujer fuerte y valiente, digna de admiración y ejemplo fiel de lo que vale luchar por una organización, que vela por los maestros, la educación y los estudiantes.


Cosette Donalds Brown

Entrevista a

MAESTROS

Centenarios Rondan los cien años y algunos, hasta los ciento y pico. Maestros de toda la vida, que añoran esos días, en los que el maestro era respetado por todos. Se trata de los maestros centenarios: Gloria Cortijo Aquino, Eva Torres Andino y Millito Navarro.

fue a buscarme y yo le dije: ‘le voy a mandar una nota a tu mamá porque tú lo que estas es perdiendo el tiempo y la vida no es solamente la música, usted tiene que aprender a leer, escribir y desenvolverse para brillar en el futuro’”, recordó.

Doña Gloria cumplirá 95 años esta próxima Nochebuena. De primera intención parece una mujer frágil, porque es menudita pero cuando la conoces descubres a una mujer fuerte, estricta y sumamente vivaracha. “Miss” Cortijo, como le decían sus estudiantes, se especializó en inglés, aunque dio clases de todo un poco, según ella misma dijo. Empezó como maestra normalista en el barrio Perniel de Canóvanas. Allí llegaba a caballo, luego de subir una empinada cuesta y cruzar una quebrada con sus banastas y la comida del comedor escolar a cuestas. Daba clases a niños de primer hasta cuarto grado, “después de ahí la mayoría se iban a trabajar a la caña y muy pocos podían seguir estudiando”, comentó.

De esa época, dijo, añorar el respeto de los padres y el Departamento de Instrucción Pública hacia los maestros. “Al maestro antes se le consideraba mucho, no es igual que ahora. Las relaciones con los padres y el gobierno eran demasiado distintas”. También extraña su tiempo como líder de la Asociación de Maestros, organización a la que ingresó en 1942. “Allí fui de la directiva en la Junta”. Aunque reconoció no recordar bien, aseguró que antes había mucha militancia entre el magisterio.

Rememoró que, además de la dura travesía que tenía que recorrer para llegar a dar clases, después tenía que hacer planes con quinqué, porque allí no había luz eléctrica. “Una noche se metieron los murciélagos y tuve que ponerme una toalla por encima para seguir haciendo mis planes. Yo estaba muerta del miedo, pero tenía que terminar esos planes”, contó. Aún así, 46 2010

vivió tiempos muy buenos. “A veces la señora de la casa me decía ‘missi a la tarde le tenemos una sorpresita’. ¿Sabes lo que era?, un lechoncito asado para la maestra y toda la familia”, contó Doña Gloria. Luego pasó a dar clases al barrio Lomas, también, en Canóvanas y en Medianía Alta, en Loíza. Después siguió estudiando y completó un bachillerato con especialidad en inglés. Pasó a trabajar a San Juan; primero en la escuela elemental de Puerta de Tierra y, después, en varias escuelas de Barrio Obrero. Luego de su destaca faceta como maestra, incursionó en el nivel administrativo al convertirse en directora escolar. En esta etapa pasaron por sus manos dos alumnos que más tarde darían muchísima gloria a Puerto Rico: Danny Rivera y Andy Montañez. “Danny era un buen chico. De Andy te diré que un día la conserje fue a darme quejas porque se metió en el baño a cantar y tocar plena y ella tenía que limpiar, pero él no se lo permitía. Ella

Doña Gloria crió dos hijas y dos sobrinas. Tiene seis nietos y unas biznietas gemelas. Aún cuando está a la vuelta de la esquina para celebrar su centenario, se siente con las mismas fuerzas de la Asociación para seguir luchando por la vida y por la educación. “La juventud uno la siente. Mi hija se pone furiosa porque yo no puedo estar sentada como una boba. Yo siempre estoy limpiando, recogiendo hojas, los otros días me trepé en una silla para limpiar un abanico y me caí”. Ahora Doña Gloria se dedica a enseñar a sus nietos porque “lo de maestra lo llevo en la sangre hasta que me muera”.

Asociación de Maestros


“Lo mejor era que mis estudiantes eran divinos”, recordó esta docente, que, también, ofreció clases en las noches a adultos. El secreto de la centenaria vida de Doña Eva, nos confesó, es respetar y tratar bien a la gente, descansar, alimentarse bien y sobre todo tener a Dios en el corazón. Entretanto, Eva Torres Andino, también, se aferra a los gratos recuerdos de su tiempo como maestra y miembro de la Asociación de Maestros, recuerdos quela ayudan a pasar sus días en una institución de cuidado para ancianos en Río Piedras. Doña Eva, también maestra de inglés, y quien impartió clases a grupos de distintos niveles, celebró, el pasado 26 de octubre, su cumpleaños 106.

Otro maestro que, al igual que la Asociación de Maestros de Puerto Rico, celebra una centenaria y productiva vida es el reconocido Millito Navarro. Aunque su fama se la ha dado su impresionante carrera como jugador de béisbol, Don Millito, también, fue un destacado maestro de educación física y creador de deportistas en el área sur del País.

“Gracias a Dios nunca tuve problemas ni con niños, ni con madres, ni con directores. Trabajé armónicamente con todos. Mi lema y bandera era, como la Asociación, trabajar con amor y respeto”, nos dijo. De la organización a la cual ingresó, prácticamente desde que inició labores, sólo puedo recordar que siempre estaban luchando por los derechos de los maestros y que siempre la trataron bien.

Nació el 26 de septiembre de 1905 en Patillas y luego se mudó a Ponce. Comenzó a trabajar a los 12 años, lustrando zapatos, vendiendo diarios y dulce de coco para ayudar a su madre. A los 17 años descubrió el béisbol. Firmó con los Leones de Ponce y luego fue a jugar con los New York Cuban Stars, convirtiéndose en el primer puertorriqueño en debutar en las ligas de negros de los Estados Unidos. También, jugó en la República Dominicana y en Venezuela.

Esta coqueta y habladora mujer, a pesar de su vejez, sigue siendo una líder. “Ella aquí es la que alegra a las demás. Es la líder”, comentó la administradora del hogar, Ilsa Vargas. Doña Eva nunca tuvo hijo,s pero crió como suyos a seis huérfanos. Como muchos docentes de su época, inició como maestra normalista. Posteriormente, cursó estudios en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde vivió por dos años. Luego regresó a la Isla y fue maestra de escuela superior en las escuelas Federico Asenjo, Manuel Boada y Manuel Cuevas Bacener, en Villa Palmeras.

Asociación de Maestros

Pero la historia que muchos desconocen es la suya como educador. Don Millito fue maestro de educación física de estudiantes de segundo hasta octavo grado. Preparó en el área de pista y campo y béisbol a cientos de jovencitos de escuelas de Ponce y de Caguas. “Antes los salarios eran muy bajos, los maestros enseñaban en unas condiciones que ni te cuento. Sin embargo, los padres ayudaban a que sus hijos estudiaran y había un respeto especial. Ahora los muchachos quieren hasta darles a los maestros”, dijo en un tono muy serio. Recordó que a los maestros

les gustaba que sus estudiantes fueran los mejores de la escuela, para eso “se fajaban para enseñarlos y enseñarlos bien”. Sobre su paso por la Asociación de Maestros, nos contó que ingresó a instancias de otro maestro de la escuela, que se encargaba del reclutamiento de los educadores. Lo más que agradece a la Institución es los excelentes servicios que, por décadas, le han ofrecido. “Al día de hoy sigo teniendo el Plan Médico de la Asociación y utilizo el Hospital del Maestro, porque son los mejores”, manifestó.

Don Millito, a quien lo caracteriza el buen sentido del humor y la coquetería, no tiene reparos para girar sus caderas varias veces, doblarse y luego tocarse los pies con las manos. Confesó que hace ejercicios todos los días, le encantan las rubias, bailar y, de vez en cuando, darse sus traguitos de whiskey a la roca. A los maestros de hoy día les aconsejó respetar a todo el mundo y “servir no sólo en la escuela sino en la calle”. Estos maestros centenarios son ejemplos dignos de emular, orgullo para nuestro sistema educativo y el País. Su trayectoria profesional y su amor por la enseñanza deben inspirar a las nuevas generaciones. Como la Asociación de Maestros de Puerto Rico, hoy celebran un siglo de vida lleno de historias inolvidables, luchas y victorias a favor de la educación de la niñez y juventud puertorriqueña.

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Cosette Donalds Brown

CLEMENTE

LLOVET

Aunque no es un centenario, quienes lo conocen lo describen como un hombre con un gran sentido del humor, un espíritu combativo y que se desvive por realzar la imagen de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Y no se equivocan. A sus 85 años, Clemente Llovet, nos dio muestras de que mantiene intactas esas cualidades. Don Clemente Llovet nació en Salinas en 1925. Se inició como maestro, luego de graduarse de la Escuela Normal de la Universidad de Puerto Rico. Años después hizo una maestría en educación en la Universidad de Nueva York. Comenzó a enseñar en una zona rural aislada, a la cual llegaba los domingos y donde se quedaba a pernoctar para evitar la larga travesía. Con su gran sentido del humor, nos relató cómo conseguía el ahora llamado “pon” para llegar hasta el río y de ahí, se montaba en una yegua o un caballo para llegar a la casa donde daba clases. ¿Y para regresar, que hacía? Le cuestionamos. “Pues ¿qué crees?, regresaba de la misma forma”, manifestó. A pesar de todo el trabajo que pasaba, siempre iba a dar clases con buen áni48 2010

mo porque para él, las vicisitudes eran parte de la rutina diaria desde que vio la luz del mundo. Dio clases a estudiantes de primer, segundo y tercer grado. Posteriormente, pasó a una escuela elemental urbana, en la que ofrecía clases de español y estudios sociales a estudiante de cuarto, quinto y sexto grado. Recordó que, aunque en aquellos tiempos se vivía en un ambiente de pobreza y existían muchas dificultades en el sistema, los maestros siempre daban la milla extra. “Había mucha escasez de material didáctico para el maestro, pero los maestros de Puerto Rico siempre superaron esas necesidades que tenían”, destacó. Nos contó que, para superar las deficiencias, los maestros comenzaron a prepararse en el aspecto educativo para lograr dominio de las destrezas y materias básicas que tenían que tener para ofrecer sus clases. Ese fue el momento en que muchos realizaron maestrías en educación en universidades americanas, iniciando de esta manera una nueva etapa de profesionalización del componente docente del sistema. Cle-

Asociación de Maestros


“Sobre lo que entiende hace diferente el sistema escolar de ahora con el de su tiempo como maestro, expresó que, sin lugar a equivocarse, la diferencia radica en la cooperación que ofrecían los padres.” A la izquierda: Foto de Escuela en el Barrio Guadiana, Naranjito, 1915

mente aseguró que eso fue vital para mejorar la calidad de la educación en aquel entonces.

de Servicios Legales Personales y Profesionales y el Programa de Servicios Educativos.

Sobre lo que entiende hace diferente el sistema escolar de ahora con el de su tiempo como maestro, expresó que, sin lugar a equivocarse, la diferencia radica en la cooperación que ofrecían los padres. “La participación de los padres era extraordinaria y los logros de los estudiantes eran muchísimos porque existía esa contribución”, afirmó.

Cuando habla de su querida Asociación de Maestros y de las múltiples funciones que ejerció en la organización los ojos le brillan. Aseguró que ingresó a la Asociación porque encontró un lugar en el que se hacía un balance entre la defensa de nuestra cultura y la preparación integral del ciudadano para poder desenvolverse efectivamente en la sociedad.

Mientras ocupaba diversas posiciones en el sistema educativo, salió a flote su espíritu combativo. Decidió, entonces, ingresar a la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Comenzó en la organización como presidente de Junta Local, pero su vasta experiencia en el sistema educativo y su conocimiento, “de rabo a cabo”, acerca del funcionamiento del Departamento de Instrucción Pública, lo llevaron a convertirse en Subdirector Ejecutivo, posición que ocupó durante 12 años. Tuvo a su cargo múltiples tareas, entre ellas, el funcionamiento del Programa

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“La Asociación siempre estaba al frente en todo”, dijo al preguntársele sobre las principales luchas de la organización centenaria. Destacó entre los logros más importantes, los programas de diversos servicios que la organización creó para ofrecerles a los maestros; así como garantizarle salud, protección y seguridad. Además, para él fue muy significativa la puesta en marcha del Plan de Hogares, el cual culminó en el eventual desarrollo de varias urbanizaciones completas y cuyas viviendas fueron cedidas a maestros

de diversas partes del país. De hecho, Don Clemente vive, desde sus inicios, en la Urbanización Los Maestros, en Río Piedras. Nos contó que, al igual que él, otros 20 maestros, a quienes la Asociación les entregó viviendas para finales de los años 50, continúan viviendo en la conocida urbanización. Aseguró que, como Subdirector Ejecutivo, siempre trataba de estar donde le necesitaran y resolver los problemas de los maestros, orientarlos o tomar la decisión que fuera necesaria para su bienestar. “Como Subdirector di todo, todo, todo lo que pude para que los programas que implantó la Asociación tuvieran éxito”, nos dijo. Clemente Llovet será siempre parte importante y orgullo de la Asociación de Maestros. Sus cualidades como maestro ejemplar y luchador por los derechos del magisterio son dignas de recordar como parte de nuestra centenaria lucha.

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Víctor Hernández Rivera Universidad de Puerto Rico

LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DE PUERTO RICO:

Y i

Bibliografía anotada

I. Introducción

El surgimiento de las organizaciones profesionales se da fundamentalmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La primera organización que se funda en el contexto educativo estadounidense es National Eductional Association (NEA), en 1857. Posteriormente, en las últimas décadas del mismo siglo, surge un movimiento en la sociedad estadounidense que los historiadores han denominado como “búsqueda del orden”. A partir de esta tendencia los diversos núcleos profesionales comienzan a agruparse en organizaciones, denominadas como asociaciones y federaciones americanas, o concilios nacionales. Al calor de esta tradición surge la American Historical Association (AHA), en 1884, y la American Economic Association (AEA), en 1885.Más adelante observamos cómo se fueron organizando los maestros apartir de sus respectivas áreas de especialidad. Así, por ejemplo, surge el National Council for the Social Studies (NCSS), en 1921.

De igual forma en Puerto Rico los diversos grupos profesionales se comienzan a asociar y a organizar en el siglo XIX. Una de las primeras profesiones en establecerse como grupo organizado habrá de ser el Colegio de Abogados de Puerto Rico, que se funda en 1840. En las últimas dos décadas del siglo XIX, en el contexto de lo que la historiadora Silvia Álvarez Curbelo ha denominado como “afán de modernidad”, los maestros de Puerto Rico comienzan a agruparse por pueblos con el propósito de “servir mejor a la causa de la Instrucción Primaria”. En 1889, algunos de estos grupos de maestros se convocan en Lares y celebran el Primer Certamen Pedagógico Provincial de Puerto Rico. Siguiendo la práctica de celebrar actividades de mejoramiento profesional, que era una tradición en la educación española de la época, los maestros de Puerto Rico aprovechaban la celebración de este tipo de encuentros para demandar mejores condiciones de trabajo. Así también, promovían el adelanto de la profesión conforme a las nuevas tendencias pedagógicas europeas y a las que se habían estado implantando en otros países de América. La adquisición de una conciencia de clase profesional y la manifestación de unidad del magisterio criollo habrían de ser elementos fundamentales para la creación de una organización sólida que aunara el liderato educativo del país y recogiera en sus principios las aspiraciones delmagisterio puertorriqueño. El siglo XX habrá de ser testigo de los frutos de esos fermentos constitutivos. De ahí que para el 1911 quede constituida la Asociación de Maestros de Puerto Rico.

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II. Bibliografía anotada

A continuación se incluye una selección bibliográfica anotada que pone de manifiesto el desarrollo histórico de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Asociación de Maestros de Puerto Rico (1940). Conferencias pedagógicas y educativas. San Juan: Casa Baldrich.

El texto recoge una iniciativa de la Asociación de Maestros de Puerto Rico que consiste en desarrollar y divulgar conferencias pedagógicas, dirigidas al mejoramiento profesional de los miembros de esta organización magisterial. Las conferencias se publican bajo el liderato de José González Ginorio y se enfocan en las áreas de especialidad representadas por los Departamentos que integraban la Asociación. Se exponen figuras de relieve de la educación puertorriqueña de ese momento entre los que se destacan: Oscar E. Porrata, Oscar L. Bunker, Luis Muñoz Souffront, Julián E. Armstrong, María Arroyo y José Colombán Rosario, entre otros. Las conferencias recogidas en el texto constituyen, además de aportaciones científicas de diversos temas pedagógicos, la evidencia contundente del ánimo y las iniciativas que caracterizaron a los educadores de la generación del ’40que, en efecto, transitaban al calor de un periodo de producción y trabajo que caracterizaba al país en diferentes ámbitos del desarrollo social, cultural y político. Este texto, además, constituye una evidencia de la tradición histórica de esta organización de promover actividades académicas dirigidas al mejoramiento profesional de la clase magisterial de Puerto Rico. Borges Benítez, Blanca (1992). Las organizaciones magisteriales de Puerto Rico desde el 1910 hasta el 1980 y sus implicaciones en el desarrollo delMagisterio puertorriqueño: Una investigación historiográfica. Río Piedras, P.R.: Universidad Interamericana de Puerto Rico, RecintoMetropolitano [Disertación doctoral].

Esta investigación constituye una síntesis del desarrollo histórico de laAsociación de Maestros. Aunque otros trabajos han abordado el tema,especialmente en los primeros cincuenta (50) años de la organización, el valor esta investigación reside en que examina un periodo de cambios y de nuevos rumbos en esta organización profesional que se dan a partir de la década del ’70 del siglo XX. En el contexto de ese momento histórico a la Asociación de Maestros le corresponderá enfrentarse a un nuevo escenario de liderato magisterial al surgir otra organización profesional que acoge otras formas de lucha y otros intereses de unos sectores del magisterio puertorriqueño. El trabajo se enmarca en la estructura, el estilo y la presentación de una investigación académica. García de Serrano, Irma (1971). The Puerto Rico Teachers Association and its Relationship to Teacher Personnel Administration. Río Piedras: University of Puerto Rico Press. El texto constituye una investigación académica enmarcada en el área de la historia de la educación de Puerto Rico, y, concretamente en la formacióny desarrollo de la Asociación de Maestros. Esta investigación, rigurosamente documen-

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tada, pone de relieve el papel protagónico desarrollado por esta organización en el desarrollo de una estrategia de trabajo dirigida a promover legislación y reglamentación que garantizara mayor justicia a los maestros enlas diversas áreas de la administración de personal docente: selección,traslado, permanencia, remuneración y retiro. La investigadora resalta cómo la Asociación de Maestros fue ganando un espacio en la administración pública del país que le permitió, de alguna manera, incidir, y en no pocos casos, controlar la implantación de políticas de administración de personal que pudiesen afectar a la clase magisterial puertorriqueña. Este texto es, en suma, una extraordinaria aportación a la historiografía de la educación de Puerto Rico, y específicamente, a la historia de la Asociación de Maestros. Martínez González, William (1973). La Asociación de Maestros de Puerto Rico como grupo de presión. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico, Facultad de Ciencias Sociales, Escuela de Administración Pública [Ensayo inédito].

A partir de una síntesis histórica del desarrollo de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, esta investigación desarrolla un análisis de las luchas y conflictos que ha encarado esta organización a través del tiempo. Imparte énfasis particular al análisis de los niveles de participación del maestro en la toma de decisiones, así como a las luchas de esta organización para alcanzar mejores escalas de ingreso salarial para sus miembros. El enfoque crítico de este trabajo le imprime un carácter de denuncia al discurso presentado. De ahí que aflore, a su vez, una nota pesimista que, al parecer le priva de balance al cuadro que procura presentar a los lectores. Prats, Teresita E. (1986) Los maestros puertorriqueños de la década 193040. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia [Tesis de Maestría].

Este estudio parte de una aproximación a la historia de la educación en Puerto Rico y analiza el impacto de la política en los maestros en un periodo fundamental de la historia social de Puerto Rico. La selección de la década del `30 del siglo XX como periodo de estudio anticipa el interés por indagar más en torno a las peculiaridades socio-económicas de un periodo denominado como la “Gran Depresión” y su impacto en otros renglones de la vida puertorriqueña. A través de la aplicación de una encuesta la autora analiza cómo los maestros perciben a la educación de la década del `30 y cómo las relaciones de política, economía y sociedad inciden en la vida de la escuela y de sus actores principales. Se analiza el papel de la Asociación de Maestros de Puerto Rico en un periodo de intensos debates y de ardientes discusiones. Riefkohl Cádiz, Luis (1957). La Asociación de Maestros de Puerto Rico como grupo de presión. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico, Facultad de Ciencias Sociales, Escuela de Administración Pública [Tesis de Maestría].

Esta investigación centra su atención en el estudio de la Asociación de Maestros como una organización profesional que en diversos momentos de su desarrollo histórico ha fungido como un grupo de presión. Se resalta en el estudio cómo ha sido la relación de esta organización profesional con la Rama Ejecutiva, especialmente con el gobierno central y con la figura que desempeña el cargo 52 2010

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de Secretario de Instrucción Pública. Resulta de mucho valor la descripción pormenorizada que hace el autor de este estudio de las diferentes posturas que asumió la Asociación de Maestros sobre los debates que se dieron al calor de la lucha o conflicto en torno al idioma que se habría de enseñar en las escuelas de Puerto Rico. Destaca, a su vez, las figuras que representaron un pensamiento progresista y de afirmación nacional frente a los que aprovechaban la discusión para acusar de antiamericanos e independentistas a los que se oponían a que el inglés continuara como lengua de enseñanza en Puerto Rico. Valle de Rodríguez, Lucila (1965). La Asociación de Maestros de Puerto Rico. Lo que las actas revelan. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico, Facultad de Ciencias Sociales, Escuela de Administración Pública [Tesis de Maestría].

Este estudio constituye una investigación histórica desarrollada a partir de fuentes primarias, esto es, a través del análisis detenido de las actas de las asambleas anuales de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, a partir de su fundación en 1911 hasta 1951. El trazado histórico de las primeras cuatro (4) décadas de esta organización constituye uno de los trabajos más reveladores de la intrahistoria del magisterio de Puerto Rico. La incursión que hace la autora a los grandes debates de los maestros asociados, con su minuciosa descripción, representa una fuente fundamental para reconstruir un periodo de la historia de la educación del siglo XX, que en no pocos momentos dejó de tener los matices de la lucha política que se registraba en el país. De esta forma, podemos aproximarnos a los grupos de presión que emergen en diferentes momentos en el seno de la organización. Así también, a través de la descripción de estas actas podemos acercarnos de igual forma a la influencia que la Asociación de Maestros ejercía en el desarrollo de la política pública que se iba configurando alrededor de la escuela pública, los maestros y la educación puertorriqueña en general. Como otros estudios describe también todo el andamiaje filosófico, político y pedagógico que se configuró en Puerto Rico en los momentos más decisivos que encaró el debate del idioma. Sitúa a la Asociación de Maestros en su papel protagónico en los debates y luchas que se dieron alrededor de este tema.

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ACERVO DOCUMENTAL SOBRE LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DISPONIBLE EN LA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO SOBRE EL AUTOR >Reyes E. Rodríguez Rivera El profesor Rodríguez sirvió como Director Ejecutivo de la Asociación de Maestros de Puerto Rico

A manera de continuación, este número especial de la Revista El Sol presenta dos trabajos sobre importantes trabajos que se han escrito o publicado sobre la Asociación de Maestros, los cuales sirven como estímulo para aquellos que desean saber más sobre el desarrollo y evolución de la Asociación en celebración de los cien años de su historia. Los datos que se incluyen contienen las fichas bibliográficas del Catálogo del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico, los cuales se han ordenado según la fecha en que fueron presentadas. Se identificó que la mayoría de los trabajos se presentaron como requisito para obtener un grado de Maestría en la Escuela Graduada de Administración Pública. Otro de los trabajos se presentó ante el Departamento de Estudios Graduados de la Facultad de Educación, Recinto de Río Piedras, de la Universidad de Puerto Rico. Existe una tesis doctoral presentada en la Universidad Interamericana de Puerto Rico y otra presentada en la Universidad de Nueva York. La mayoría de los trabajos se encuentran en la Colección Puertorriqueña de la Biblioteca General José M. Lázaro. Los demás se encuentran en la Biblioteca de la Escuela Graduada de Administración Pública Roberto Sánchez Vilella del recinto riopedrense. La Colección Puertorriqueña tiene acopio de otros materiales relacionados con la Asociación de Maestros, tales como: reglamentos, discursos ofrecidos en Asambleas Anuales, proyectos de ley y algunos números de la Revista El Sol. DISCURSOS Y MENSAJES A LAS ASAMBLEAS DE LA ASOCIACIÓN DE MAESTROS DE PUERTO RICO 1. Discursos pronunciados ante la Asamblea Anual de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, celebrada en la Escuela Superior Central de Santurce, durante los días 26 y 27 de diciembre de 1942. Publicación de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico: Casa Baldrich, 1942. (Call #: 370.6 A837d) 2. Discurso pronunciado por el vicepresidente Virgilio Brunet en la Asamblea Anual, celebrada en Hato Rey, diciembre de 1945. Publicación de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico: Casa Baldrich, 1945. (Call #: 371.1 B895d 2 3) 3. Discurso del Rector Benítez ante la reunión de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, 27 de diciembre de 1951. Publicación de la Sección de Publicaciones e Impresos, Departamento de Instrucción, 1952. (Call #: LB1025 .B46)

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4. La personalidad puertorriqueña en el Estado Libre Asociado: discurso pronunciado en la Asamblea General de la Asociación de Maestros. Discurso pronunciado por el gobernador Luis Muñoz Marín ante la Asamblea Anual de 1953 (martes 29 de diciembre de 1953). (Call #: 917.29 M971) 5. Discurso del gobernador Roberto Sánchez Vilella a la Asociación de Maestros de Puerto Rico, 28 de diciembre de 1965. (Call #: 370.97295 S2111d) 6. Mensajes a la quincuagésimo sexta asamblea anual de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, de Roberto Sánchez Vilella y Angel G. Quintero Alfaro. (Call #: 370.97295 S2111m) 7. Mensaje del doctor Ramón Mellado al magisterio de Puerto Rico en la Asamblea de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, diciembre de 1968. Publicación del Departamento de Instrucción Pública, San Juan, Puerto Rico, 1969. (Call #: 370.97295 M524mb) 8. Discursos pronunciados por el Honorable Luis A. Ferré, Gobernador de Puerto Rico y por el Honorable Secretario de Instrucción, doctor Ramón Mellado Parsons ante la Asamblea Anual de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Publicación del Departamento de Instrucción Pública, 1970. (Call #: 370.1 F382d) 9. Mensaje del Secretario de Instrucción Pública, doctor Ramón Mellado, a la Asociación de Maestros de Puerto Rico en su Asamblea Anual, diciembre de 1970. Publicación del Departamento de Instrucción Pública, San Juan, Puerto Rico, 1970. (Call #: 370.97295 M524mf) 10. Discurso pronunciado por Isabel Picó de Hernández ante la Asamblea Anual de la Asociación de Maestros. San Juan, Puerto Rico, 1975. (Call #: 371.1 P598d 3) OTROS TRABAJOS 1. Memorias. Asociación de Maestros de Puerto Rico, Río Piedras: Negociado de Relaciones Públicas, 1948. (370.6 A837m) Programa que contiene los asuntos discutidos en el Instituto Profesional de Líderes auspiciado por la Asociación de Maestros de Puerto Rico, celebrado durante los días 16 y 17 de octubre de 1948, en las facilidades de la “High School of Commerce”, en la Avenida Universidad, Río Piedras. Asistieron los miembros de la Junta de Directores y los delegados de la Asamblea Anual. 2. Reglamentos de la Asociación de Maestros. Años 1910, 1938, 1943… [S.l., s.f.] 3. Delgado, Celedonio. Cartas pedagógicas al licenciado Juan B. Huyke, presidente de la Cámara de Representantes y al licenciado Francisco Vicenty, presidente de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. [S.l.], 1921. (370.4 D352c2)

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4. Asociación de Maestros de Puerto Rico. Proyecto de sindicalización de maestros y otros empleados docentes públicos de Puerto Rico. [S.l., s.f.]. (331.88 A837p) 5. Asociación de Maestros de Puerto Rico v. Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público de Puerto Rico. [2003 JTS 50]. Tribunal Supremo de Puerto Rico, Número AC-2002-16. San Juan, P.R. 31 de marzo de 2003, pp. 773-783. 6. “Asociación de Maestros de Puerto Rico v. Secretario del Departamento de Educación.” [2002 JTS 64]. Tribunal Supremo de Puerto Rico, número. AC-2001-5. San Juan, Puerto Rico. 9 de mayo de 2002, p. 1039-1053. DISERTACIONES Y TESIS 1. Camacho Figueroa, María Eugenia (1973). Análisis del Programa de Clínicas Externas del Plan de Servicios Médicos de los Maestros. El propósito fundamental del estudio consta de un análisis para comprobar si el sistema de Clínicas Externas que ofrece la Asociación de Maestros se ajusta a las necesidades de los maestros. También detalla el funcionamiento de los servicios que ofrece el Consultorio Central de Clínicas Externas. Incluye una relación de las contribuciones de la Asociación de Maestros -en aspectos educativos, económicos, sociales, culturales y de salud- a los maestros de Puerto Rico. 2. Díaz Rosa, Gloria M. (1986). Estudio de la satisfacción en el magisterio en función del orden de la selección ocupacional de maestros pensionados y/o retirados miembros de la Asociación de Maestros de Puerto Rico. Tesina presentada como requisito para el grado de maestría en Educación con especialidad en Orientación y Consejería del Departamento de Estudios Graduados de la Facultad de Educación, del Recinto de Rio Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Es el primer caso, de acuerdo con nuestra bibliografía, que estudia un aspecto específico del comportamiento de los maestros asociados en relación con su profesión y empleo. El estudio demostró que los maestros asociados pensionados y/retirados tienden a estar satisfechos con el magisterio, no importa si lo escogen en primera o segunda selección. Estas condiciones parecen fomentar el hecho de que los maestros retirados satisfechos se reafirmen y se dediquen a tareas asociadas al magisterio. 3. Torres Santiago, Yriana (2004). El impacto de la Ley Núm. 45 del 25 de febrero de 1998: Ley de Sindicación de Empleados Públicos en las Organizaciones Bona Fide: estudio de caso sobre la Asociación de Maestros de Puerto Rico. La investigación tiene como propósito demostrar que la Ley 45, de 28 de febrero de 1998, no ha tenido impacto significativo sobre las organizaciones “bona fide”, en particular sobre la Asociación de Maestros de Puerto Rico. 56 2010

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Convocatoria 2009

Revista El Sol

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La Revista El Sol interesa ser un medio de comunicación, diálogo y divulgación de la más reciente investigación, tanto la que surge de las universidades, como la que surge de la investigación en la acción en el salón de clases. Cada Revista tiene un tema. El mismo se trata desde dos perspectivas: la teórica y la de experiencias ilustrativas. Invitamos a los profesores universitarios, maestros y otro personal del sistema educativo a presentar sus colaboraciones de acuerdo a la Política Editorial que se incluye en la Revista. A continuación se presentan los temas de los números de la Revista correspondientes al año 2011, así como las fechas límites para recibir las colaboraciones. La revista de enero de 2011 será una reimpresión de la Revista publicada en los años ochenta dedicada a Hostos. La revista de junio de 2011 se dedicará al tema Apoyo de la tecnología a la enseñanza. Entre otras perspectivas del apoyo de la tecnología, se interesa discutir en ese número el tema de la educación a distancia. La tecnología electrónica -la calculadora y la computadora- ofrecen un recurso para el aprendizaje y la enseñanza. Apoyan el desarrollo de representaciones gráficas de los conceptos, la búsqueda y el intercambio de información. También respaldan la diversificación de la enseñanza. La educación a distancia, a su vez, permite el acceso de recursos a áreas que no tienen la oportunidad de tenerlos a la mano. Las contribuciones para este número se recibirán en o antes del 15 de abril de 2011. La revista de septiembre de 2011 se dedicará a presentar, comparar y analizar sistemas educativos de diversos países. ¿Qué podemos aprender de estos sistemas? A partir del estudio de estos sistemas, ¿qué sugerencias podemos hacer para mejorar el nuestro? Las contribuciones para este número se recibirán en o antes del 15 de julio de 2011. La edición de diciembre de 2011 tratará sobre las aportaciones de las universidades al sistema educativo. ¿Qué aportaciones se han dado? ¿Cuáles deberían darse? ¿Qué tareas deben asumir las universidades para mejorar nuestras escuelas? Las contribuciones para este número se recibirán en o antes del 15 de octubre de 2011.

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Revista EL SOL