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¿Porque no sonreir a la vida? (Miqueas 6:3) -Pastor Dr. Miguel Barragan

Tengo, desde mi conversión en Julio de 1989, muchas anécdotas que han pasado en mi vida y en la vida de algunos de los consiervos que conozco y que han dejado un aprendizaje muy marcado en mi vida como Ministro del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. También he vivido y visto algunas situaciones que hasta la fecha no entiendo del porqué de tales actitudes, pero, hoy creo que puedo entender la pregunta que Dios hace a su pueblo: “¿Qué te he hecho o en que te he molestado?”. La pregunta surge después de una actitud de parte del pueblo que lo que más mostraba era; la falta de brillo, la falta de gozo y la cara larga que denotaba que el ser un seguidor de Dios, es como una carga y que es una difícil tarea de mostrar la felicidad que nos da su amor. Hay muchos creyentes que piensan que entre más se muestra la cara de tristeza, más agradable es a los ojos de Dios su vida Cristiana. En lo personal creo que hay una gran confusión de parte de éste tipo de creyentes, es más lo considero como una tragedia el que crean que andar con Jesús en obediencia, es una experiencia traumatizante y aburrida. Si leemos los versículos 6 y 7 éste mismo capítulo 3, (léalo) casi podemos oír las palabras de un pueblo que sentía que como que el ser gente escogida de Dios, es siempre de “sacrificios”, de obras, de “que hago”, o “que doy”, etc. ¡NO! En lo personal creo que después de todo, ¿no fue Jesús el que comparó la vida con un “camino estrecho?”.


El mensaje que Dios desea que los cristianos transmitamos al mundo es éste: el camino de la obediencia es un camino de felicidad. Y esto no debe ser anunciado con palabras, sino con la vida. Tenemos que mostrar a la gente, un mensaje de esperanza, de alegría y que a través de nuestro rostro, puedan ellos ver a un Cristo que ya no necesita de sacrificios, que Él ya lo hizo todo por nosotros y que es una grande experiencia el obedecer, así como cuando uno hace cosas para agradar a quien amamos. Cuando dos novios se aman, no necesitan que se les pida que estén juntos, ni miran el reloj a cada rato para ver si ya deben irse. No dicen: “¡Uf que fastidio!, tengo que verle otra vez”. Al contrario, el deseo de esos dos jóvenes es estar siempre juntos. Quizá no estén empleados, enfermos, con dificultades en sus casas familiares, etc..., pero aun así se aman y, por el amor que se tienen, tratan de vivir de tal modo que el novio(a) amado(a) se sienta feliz. Te preguntaría hoy a ti: ¿Quién es Jesús para ti? ¿Qué significa la vida cristiana para ti? La obediencia a los mandatos de Dios no tiene como objeto aplacar la cólera/ira divina. La obediencia es el resultado de estar apasionado por Jesús y permitirle que Él habite en tu corazón por su Santo Espíritu y te lleve a entender que la vida cristiana es más que el hacer sacrificios y/o rituales tradicionalistas para mostrar una “felicidad” ficticia que al término de la temporada, se esfuma como el agua entre los dedos. No tengas miedo ser de ser alegre. La alegría y el gozo son paralelos al cristianismo. El ser cristiano no es como andar entre huevos sin romperlos, solo procura andar como es digno del Señor y recuerda esto: “Si deseas ofrecerle algo a Dios que sea de su agrado, preséntate como el hombre más obediente que hayas imaginado. Eso, es la mejor ofrenda que puedes dar hoy”. (Sal. 51:16,17)

Bueno gracias y una vez más te recuerdo que si deseas enviarnos el e-mail de alguien que desees que reciba éste pensamiento a: pastorbarragan@yahoo.com



Pensamiento #6