Issuu on Google+


DE VERDAD. ¿USTED CREE QUE EL ALCOHOLISMO EN UNA ENFERMEDAD? (Prov. 23:19-21, 29-35)

-Pastor Dr. Miguel Barragan

A partir de éste pensamiento y por algunos más que escribiré en secuencia, estaré hablando del alcoholismo, que por cierto es tratado entre la sociedad como una enfermedad. Después de leer lo que en las siguientes ocasiones expondré creo, que si como creyentes aún segimos tratando ese delicado asunto de la misma manera que las gentes lo tratan, entonces creo que deberíamos orar un poco más y tener un discernimiento más desarrollado para el beneficio de nuestras vidas como creyentes y ser más eficaces con los hombres y mujeres que están presas de ésta “enfermedad”. ¿Cuántas veces hemos escuchado sinceramente que se le nombra así? Aun entre la ciencia médica que dice tener la respuesta a la gran mayoría de cosas que afectan la salud del hombre, se maneja el término enfermedad. A la luz de la palabra - como creyente que soy- debo decir que es mi deber como todos los que nos decimos creer en un Dios vivo que cambio nuestras vidas, y que nos dá día a día luz para poder entender las grandes cosas que El tiene para los que le aman, que esa terrible adicción es meramete un espíritu del diablo que trae destrucción y muerte a los seres que se acercan ingenuamente a sus perímetros y caen en la trampa, terminando como infelices ratoncitos atraídos por un miserable pedazo de queso. Y es que suena bien a los oídos, mas no así para los que tenemos oídos de Dios y por lo tanto no de excusa a nadie, pues cada día leemos y oímos las noticias de lo que “su majestad” el alcohol hace. El alcohol es un destructor de nuestras familias. ¿Cuántos hogares se destruyen por la causa de uno o varios miembros del hogar? ¿Cuántas esposas sufren y lloran porque un esposo dizque “enfermo”, que al momento de recibir su pago semanal fue, y lo dejo en los bares que son la primer


parada después de que recibió el cheque que tanto necesitan en su hogar? ¿Cuántas madres lloran por uno o varios hijos que son el reflejo de una enseñanza torcida ejemplificada por un padre o madre que fueron mordidos por la maldita serpiente que constantemente acecha a todo individuo que atraviesa por sus terrenos? Familias completas se han desintegrado por causa de éste enemigo de la sociedad que invade a todo hogar que no existe el temor de no pisar por sus contornos. El alcohol es un enemigo silencioso. En las calles vemos como hombres un día fueron pudientes en lo económico, ahora son la buerla de todos las transeúntes que los ven con menosprecio sin saber que un día fueron tan productivos para la sociedad que se jactaban de pensar y decir que era por su habilidad en los negocios, pero que un día sin que se dieran cuenta, se introdujeron al terreno de la maldición, al de la miseria y destrucción, y lo más triste es que nunca pensaron que un día estuvieran allí. El alcohol embota las mentes de los hombres. ¿Cómo explicar que una enfermedad, que es por cierto adquirida en casi todas las tiendas cercanas a nuestros domicilios o lugares de trabajo o recreo aparte de las cantinas y bares, pueda convertir la mente de una persona sensata en una criatura que pierde el sentido de la responsabilidad y se transforma en una especie de ser inpensante? Se oye bastante agresivo el describir a un enemigo que a diario está acabando con sueños, anhelos, planes, carreras y que desintegra lo que con mucho esfuerzo, un día se construyó, sin que tan siquiera imagináramos que así de pronto desaparecería todo, pero creo que siempre nos quedaremos cortos para poder tratar de presentar las evidencias tan destructivas que éste miserable alcoholismo provoca. Creo que nota que mis palabras son como con coraje al describir a éste monstruo, pero le quiero decir que un día yo fui también uno de los ingenuos que fue agredido ferozmente pensando que solo los de mente débil eran los que sucumbían ante eso, y aunque muchas veces dije que a la hora que yo quisiera, lo podría abandonar- pues “queres es poder” decía yo, y lógico, termine siendo una estadística mas de los hombres que tienen “ buena voluntad” para dejar de ingerir el susodicho veneno que sus efectos son mortales tarde que temprano. Si de verdad deseamos una familia diferente y que sea prospera en ésta vida, lo que debemos empezar a hacer dentro de todo hogar es, empezar a concientizar a nuestros hijos de lo grave que es el estar preso del alcohol, adem´sa de empezar a buscar el rostro del Señor Jesucristo y si nunca has hecho una confesión para recibirlo como tu único y suficiente Salvador, lo que desearía en este momento es que le digas que venga a tu corazón, entrégale tus hijos, tus adicciones y debilidades, bueno todo lo que creas que tienes que soltar y dejar de frecuentar las amistades que sabes que te harán volver a la misma trampa. Resiste la tentaci´øn hablando con Dios cuando sientas que no puedes. Te aseguro que no quedaras avergonzado por el Dios que saco mi vida de allí. El la próxima ocasión estaremos escribiendo más de éste extenso tema que es tan real dentro de muchas las vidas. Así que les espero pues mándanos los e-mails de tus amados a: pastorbarragan@yahoo.com



De verdad ¿Usted cree que el alcoholismo es una enfermedad?