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PRIMAV ERA 2011

El Temple Un rey muy importante en la historia de la Corona de Aragón es Jaime I el Conquistador. Al morir su padre Pedro II el Católico en la batalla de Muret frente a las tropas cruzadas mandadas por el cruel Simón de Monfort, el Papa Inocencio III ordenó a éste, que tenía en custodia a Jaime, a la sazón de 5 años de edad, que lo entregara al maestre del Temple Guillén de Montrodón, para recluirlo y educarlo en el castillo templario de Monzón (Huesca). Jaime I en sus memorias relata lo siguiente: “Uno de los aspectos que siempre a lo largo de mi azarosa vida me intrigó de mi estancia en el castillo de Monzón, fue el no saber lo que realmente hacían los freires y el maestre en la cripta del castillo. Aunque en alguna ocasión tenía que ordenar y limpiar por mandato de mi maestre, recuerdo (cuando mi mente está serena de las obligaciones de mi cargo) momentos a los que entonces no daba importancia; no solo bajaban a la cripta templarios, sino que de vez en cuando, también lo hacían musulmanes, árabes y otros que me eran desconocidos. Como niño que

fui intenté colarme en estas reuniones y saciar mi curiosidad. Escuchaba desde un orificio o respiradero sin poder ver nada de lo que hacían, aunque por las voces pude identificar a los que conocía. Un gran silencio se produjo, roto por la voz que mejor entendí y conocía del castillo, la del maestre, que dijo: - Que la Luz de la más Antigua Fe alumbre nuestra reunión, Hermanos.

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Revista Rosa+Cruz Nº. 71 - Primavera 2011  

Revista Rosa+Cruz Nº. 71 - Primavera 2011

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