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De esta maravillosa tierra, me queda mucho por compartir contigo, querido lector. Me hubiera gustado ofrecerte más datos y contarte más historias. Un poeta que estuvo por estas tierras en siglo XIX, Gustavo Adolfo Bécquer, escribió Cartas desde mi celda en el monasterio de Veruela, inspirándose en varias leyendas aragonesas que fue plasmando en sus libros. En cada piedra hay un signo diferente de los canteros que marcaban las piedras pulidas para cobrar su salario. Hay signos masónicos y cátaros. En el claustro se

encuentra la cruz cátara, lo mismo que en el Pilar de Zaragoza. Hubo un cátaro huido de Francia, que se camufló como monje de Veruela hasta que fue descubierto y fue condenado a morir en la hoguera. Las llamas, por tres veces, le respetaron a pesar de que los inquisidores avivaban el fuego. Como el elemento fuego no le hacía el menor daño, el “elemento” hombre se encargó de ahorcarlo. A pocos kilómetros de Veruela se encuentra el pueblo de Trasmoz, donde fue muerta la última bruja de Aragón, la tía Casca. Sería un placer contar algún día con tu presencia para compartir experiencias que a todos nos enriquecerán.

Bibliografía: Historia de Aragón de Santiago Lorén

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PRIMAV ERA 2011

Santo Grial es cosa bien distinta a lo expuesto, pero esa es otra historia que ya tendremos tiempo de analizar con mayor rigor.

Revista Rosa+Cruz Nº. 71 - Primavera 2011  
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