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Fue precisamente a mediados del siglo XIX cuando Mariano Nougués Secall dio la voz de alarma por el deterioro que presentaban los restos islámicos y mudéjares del palacio en su informe de 1845 titulado Descripción e historia del castillo de la Aljafería, un riguroso estudio en el que se instaba a preservar este valioso conjunto históricoartístico. Incluso la reina Isabel II aportó fondos para la restauración, y se creó una comisión en 1848 para emprenderla; pero en 1862 la Aljafería se traspasó como propiedad del Patrimonio Real a manos del Ministerio de la Guerra, lo que abortó su restauración y agravaría los daños producidos. El deterioro continuó hasta que en 1947 el arquitecto Francisco Íñiguez Almech

PRIMAV ERA 2011

la adición en 1862 de cuatro torreones neogóticos, de los que han llegado a nuestros días los situados en la esquina noroccidental y suroccidental.

emprendiera, prácticamente en solitario, la tarea de su restauración integral, en la que estuvo ocupado hasta su muerte en 1982. Pero su monumental esfuerzo tuvo recompensa, pues tras las sucesivas actuaciones de Ángel Peropadre y Juan Antonio Souto (en labores arqueológicas) por un lado, y a partir de 1985 de Luis Franco Lahoz y Mariano Pemán Gavín por otro, que asumieron la integración del Parlamento de las Cortes de Aragón en su recinto, la Aljafería fue inaugurada como monumento histórico-artístico en su actual esplendor en 1998 por el príncipe Felipe de Borbón. El Santo Grial La leyenda cuenta que el Santo Grial es el cáliz o la copa que se utilizó en la última cena en Jerusalén, antes de la pasión de Cristo. También se dice que esta copa fue el recipiente donde se guardó la sangre de Jesucristo que manó de su costado al ser lanceado por Longinos.

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Revista Rosa+Cruz Nº. 71 - Primavera 2011  
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