Page 1

Qué bonito bebé (Qué bonito bebe) Es el último semestre. Los alumnos planean un viaje a la costa durante una asamblea de grupo. N. y A. discuten si tener hijos o no. Por supuesto que A. opina que no, porque no le alcanza para mantenerlos, y N. piensa que tener hijos no es para todos, pero ella es lo suficientemente responsable como para cuidar de una vida. En esas circunstancias, finalmente realizan su viaje. Luego de un par de horas bebiendo y besuqueándose a escondidas como buenos amantes, al llegar, -chamacos al fin-, se dividen: “los nenes con los nenes, las nenas con las nenas”. Primero visitan un museo -que fue el acuerdo tomado entre padres y maestros-, antes de ir a la playa. Todo iba bien hasta que uno de los alumnos fue internado en el hospital, durante el recorrido. Parece que tuvo una sobredosis. A. afirma que los ojos del intoxicado parecían globos de plástico con cascabeles adentro que le salían de la cara. Resulta que el alumno comenzó a desvestirse en pleno museo mientras presentaban un libro, imitando al moderador (con gestos exageradamente femeninos) y tuvieron que llevarlo de inmediato a la sala de urgencias. Pero no por esto cancelaron el viaje. Muy lejos del hospital, donde el cemento de tan caliente se vuelve arena, se encuentran los chavos tomándose unas micheladas y unas fotos sobre unos burritos y unos caballos a la orilla de la playa. Las chavas más penosas usan playera y short, mientras las más abiertas (y no por eso unas delicadas sirenas), andan en bikinis más o menos cachondos. N. aún puede lucir su vientre plano, usando un bikini fosforescente, que contrasta con su piel casi negra. A. comienza a desarrollar una “pancita chelera”, donde recarga su vaso de michelada, sobre un jorongo multicolor (con el calor que hace) y un bigote falso de revolucionario mexicano. A. llama a N. para subirse a uno de los caballos, y ahora sí: tres y tres. A. le pega una nalgada al burro del “Moco-verde” y todos se avientan al trote. El burro aquel, despavorido, se mete entre los hoteles de la orilla, frente al mar. Ya es tarde y la marea sube desde hace unas horas. Los burros y caballos avanzan con dificultad entre lo que ahora es lodo. A. pasa junto a una cabaña con las ventanas abiertas y mira de reojo a un bebé rosado y gordo, (como de anuncio), que está llorando. Decide entrar para abrazar al bebé y calmarlo, pero conforme se acerca, el bebé se hace más grande. Cuando se para frente al él, tienen los dos la misma estatura. Entonces alguien abre la puerta y entra una mujer morena, casi negra, con un caballito de estambre en la mano. -¿Dónde estabas Alfredo? ¡Te estoy buscando desde hace rato!-le dice. Entonces llega una mujer blanca con una sonaja de plástico y toma al otro bebé entre sus brazos. Las mamás caminan por la orilla de la playa y observan una persecución policiaca de burros, caballos y patrullas, mientras juegan con sus hijos en la arena.

Qué bonito bebé  

Es el último semestre. Los alumnos planean un viaje a la costa durante una asamblea de grupo. N. y A. discuten si tener hijos o no...