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Descanzar en paz Frase deshecha, cita impuntual; siglo en el cuerpo, que se niega a morir. De ventaja le lleva un polvo, la nariz; las deudas con el sol le cierran el telón. Muda de oído; habita caracoles y orejas; y el nombre le llena la boca a quien fume de más: Que si bebe mezcal, que si destila café, que si no come a sus horas, y el sueño lo despierta de su vejiga infeliz. Pero descansa sin saberlo, y una mujer le fractura las costillas en sueños, todos los días. Revienta serpentinas como calmantes; y un grillo toca fugas en su cerebro de diamantes. Es una mina de lástima, un collar de fantasía; pero la mugre no le ensucia ni el escudo ni la mentira. Mueble de sombra en medio de la luz, despierta y no halla su cuerpo, ni la perfección de ayer. Lugar común en los apaños y en las razzias; -en todas las muertes está su cruz-. Sobreviviente dormido, las calles le hablan de “tú”. Su avión está a punto de partir: la ruta fugaz de la estrella que no volverá a pasar por aquí.


Descanzar en paz