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DISCURSO NÚNERO 13 (Bienvenida a un curso de actualización) Una vez más, tenemos el privilegio de contar con su visita y poder reafirmar que un acto de esta naturaleza, la Patria y la Historia lo señalan como el más humano, más justo y más digno, porque la nueva vida cultural de los pueblos se escribe entre epopeyas floridas y llenas de almas vírgenes que son los niños. Educarse es dignificarse, enseñar es sublimarse. Nos toca preservar y enriquecer el patrimonio histórico y cultural del cual somos herederos, para continuar en forma ascendente hasta el momento de dejar a un lado aquellos métodos de enseñanza, que se reducen a memorizar y copiar, para dar paso a nuevos métodos, que basados en un desarrollo progresivo de la inteligencia, se enseñe al alumno a pensar, a crear y a investigar incesantemente. Necesitamos restaurar la sentencia ética en la educación y así no solo saber más, sino saber para poder, saber para hacer, saber para vencer, saber para ser mejores. Porque educar es liberar, es responder a inaplazables urgencias, es abrir posibilidades heroicas, poblar de ideales constructivos, contra impulsos destructivos, el ánimo de las nuevas generaciones. Donde el maestro cumple con sus obligaciones, su patria espera. Y de esa grande esperanza estoica de los pueblos está hecho el destino de la humanidad. Su perseverancia en el trabajo, no obstante la pesadumbre de su agro desolado, es flor de luz que reverbera al sol.


Permítanme recordar el postulado científico que afirma, con absoluta razón, que EL NIÑO ES EL PADRE DEL HOMBRE y, además, que lo que hoy hagamos por asegurar la salud y el vigor físico del niño, redituará con creces en la salud integral del mexicano del mañana, cuya fuerza y vigor reclama el país para realizar las tareas de superación nacional. Y hagamos de la educación una historia del arte inmarchitable, cambiante y evolutiva, como la obra de Juárez; de Juárez, el indio ilustre y maestro inmortal. Por eso Juárez está en el alma de todas las escuelas, porque si se habla de entrega y dignidad, Juárez es ejemplo; si se habla de libertad, Juárez es luz; si se habla de justicia, Juárez es monumento de equidad; si se habla de solidaridad, Juárez es lazo de unión; si se habla de fraternidad, Juárez es hermano del que nada tiene, del que sufre, del indio, del pueblerino, del citadino, del ciudadano del mundo; si se habla de México, Juárez es precisamente, México en toda la dimensión de su destino. Sean bienvenidos, queridos maestros, a esta casa de cultura y reciban nuestro testimonio de afecto y solidaridad. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


discursdo 13