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Un mal de cabeza común, asociado a todo navegante, es el tema económico; es una sensación desagradable, una sensación, que nos la han programado desde pequeños, “ Si no trabajas eres un pringao” y si puedes vivir sin trabajar, eres un inútil hijo de papa y nadie quiere ser ninguna de las dos cosas “claro”. Ahora mismo, me comería el orgullo y me encantaría ser un hijo de papa de esos que en los 60 0 70 se pusieron de moda, “Los Hippies” aunque nos quieran hacer creer lo contrario, vivir sin trabajar es patrimonio de cuatro privilegiados. Hasta ahora, los navegantes que nos hemos encontrado en el camino, son del frente de juventudes o lo que es lo mismo, jubilados de buena retribución, y de poco desgaste en su anterior vida laboral. Por supuesto que en el camino del Señor, hay de todo, pero desde luego son una minoría. Un personaje que se deja ver de vez en cuando y que me deja flipado, es el esteta o extremista radical de los mares, este particular individuo, que se merece todos mis respetos, es el navegante que tarda 20 años en dar la vuelta al mundo y lleva cinco hijos a bordo, uno del país de origen y los hermanos, todos con distinta nacionalidad. Lo sorprendente de este estilo de vida, y digo vida por que se pasan la vida viajando, es que su presupuesto es de 0 $. No tengo ni puñetera idea de cómo se lo hacen, pero se lo hacen absolutamente todo ellos mismos, al más puro estilo Vito Dumas. Nosotros somos de la clase obrera y esto de, “solo gastar dinero” y no producir se nos esta atravesando de mala manera. El caso es que estamos donde estamos, gracias a largas reflexiones de índole existencial, propias de la edad, bueno al menos de la mía, pues tengo cuarenta y tantos. Y la reflexión del porque, es sencilla. “He consumido más del 50% de mi vida útil” y uno no ha vivido nada mas que para trabajar y soñar.


Cuando miras a tu alrededor y ves que la tan esperada jubilación, en el mejor de los casos, es caldo de cultivo para el Inserso, te entra una angustia que solo la conoce el que la padece. Es como la maldición del Gitano, aquella que dice (que tuvieras un mal de vientre, que cuanto más corrieras, mas te doliera y que si parases, reventases), pues eso, a mí se me ocurrió, que podía parar y salirme de esta loca carrera hacia el Inserso. Y hasta ahora todo ha ido bien, porque las arcas, son las arcas de 30 años de trabajos forzados. Pero estas, ya no son lo que eran, pues cuando partimos de Canarias, estas ya se habían reducido a más de la mitad del capital inicial. La compra del Barco y el posterior equipamiento fue la causa. No es que me arrepienta, pues la verdad es que estoy súper contento de la compra, pero ahora mismo y visto el coste de la vida por estas latitudes, tener 6mil€ o 12mil€ puede significar tranquilamente dar la vuelta al mundo o arriar velas. Lo aquí arriba mencionado, viene al caso de cual era nuestra inquietud antes de partir hacia el Caribe, un tema económico mirado en todas sus facetas, donde las reflexiones del podríamos hacer esto o lo otro, siempre acaban en “ya veremos que hacemos”. En fin, que en Brasil se esta muy bien y hemos hecho muchísimos amigos, pero las ansias de partir ya están brotando. No es que tengamos un razón muy concreta por la que tengamos que zarpar, pero no podemos quedarnos aquí toda la vida, gastándonos un dinero que necesitamos para navegar y quizás para dar la vuelta al mundo, en fin, no sé, todo depende de cómo evolucione nuestra relación a bordo del Ambdos, quizás ahora todo sea más sencillo y estable, que después de casi dos años de relación amistosa sin derecho a roce, en adelante nos mereceríamos una especie de luna de miel noo?. Y para contrastar que no todo es de color de rosa y junto al propósito de zarpar, no puedo evitar sufrir una mutación de mi personalidad. Me pongo riguroso, metódico, estratega, disciplinado, conciso, insaciable e infatigable, vamos una preciosidad de criatura.


Yo ya tengo mis razones, pero nadie las comprende y menos por parte de quien me facilitaría mucho las cosas. En estas situaciones, es cuando quieres quedar bien con todo el mundo, pero no puedes, y esto se podría resumir en “es un borde” o dicho con distinción social “es el capitán” claro. Y es que son muchos los parámetros que tienes que tener controlados antes de zarpar, que joer, no vamos a dar una vueltecita de naaa. Estimo que unos 19 días en alta Mar, y tengo que saberlo todo del recorrido, meteorología, corrientes, puertos, víveres, frecuencias, cartas i un larguísimo etc. de cosas que incluyen el mantenimiento y mejoras del Ambdos. Y para todo eso necesito tiempo. Pero claro volvemos a lo del principio del viaje, si le dedico el tiempo a la Fada no avanzo y si se lo dedico al Ambdos. La Fada ayuda hasta un punto en el que seguir trabajando ya es un castigo. Claro yo soy el sufridor, al que le gusta luchar, insistir, perseverancia, tozudez y la Fada es “todo equilibrio” Pero a mí el equilibrio me retrasa el zarpe “coño”. Son las 18.00h y ya esta oscureciendo, deberíamos haber zarpado esta mañana, bueno mejor dicho deberíamos haber zarpado hace dos días por la mañana, que es lo que formalizamos en Capitanía de Puertos, pero parece que nos lo pasamos todo por el forro de los webs y aquí estamos como dos tripusoles, y en lugar de salir en pleamar, estamos saliendo en bajamar, con los consiguientes problemas en la desembocadura del rio que vas a toda leche sin posibilidad de rectificar maniobras. Zarpar siempre supone un consumo extra de energía, una energía que no podremos recuperar en bastantes horas, pues mientras estemos próximos a la costa, tendremos que navegar a vista, pues aquí los botes de pesca, son de madera e indetectables por el radar y si no fuera por el “equilibrio” de día hubiera sido más fácil y ahora estaríamos más lejos, jajaja. Nuestro propósito es ir mar adentro con una trayectoria que paulatinamente nos separe de las costa, de manera que al pasar frente a la desembocadura del Amazonas, estemos separados, bueno “muy separados” como unas 300NM por lo menos. La razón es, evitar el tráfico marítimo y la riada de arboles que suele haber en época de lluvias. Total que ese trayecto pasa por estar dos días navegando muy cerca de la costa y ese es el tiempo que tardaremos en bajar la guardia y poder tomar esta larga navegación con sosiego.


Estos primeros días de navegación, han trascurrido tranquilos, con Sol por la mañanas y lluvias todas las tardes hasta altas horas de la noche. Buena visibilidad y vientos de 10 o 12 Nudos de aleta. No estamos de regatas, ni tenemos prisa, solo queremos llegar. Las horas pasan a bordo con mucha armonía, buenas conversaciones, muchas divagaciones y la inquietud de que haremos cuando lleguemos a Trinidad. El pensamiento por defecto, es el “ya veremos”, pero a medida que avanzan los días, nos estamos exigiendo a nosotros mismos el ser más realistas y exponer abiertamente los pros y los contras, y eso es toda una terapia. El dilema es, que nos estamos planteando seguir navegando y dar la vuelta al Mundo y la idea es, pero que muy apetitosa y mas desde que empezamos a entendernos y el trabajo en equipo se nota. No es una idea descabellada, y tan solo sería cuestión de administrar bien la economía, que anda justilla, pero creemos que sería suficiente. El tema es que la época para atacar el Pacifico, es de aquí tres meses y durante este tiempo habría que estar atracados, con el consiguiente gasto económico que representa. Marchar una temporada a casa seria una solución, pero eso también cuesta mucho dinero y difícil de recuperarlo en tan poco tiempo. De todas maneras todavía es pronto para decidir nada y de momento, también lo dejaremos para el “ya veremos”. Hoy a media noche, hemos pasado por segunda vez la latitud 0º. En la primera ocasión, Eli lo celebro a bordo del Mayero y yo, ya sabéis, “me hice el loco”; así que esta vez no tengo escusa y toca bautizo. Al medio día, hemos arriado las velas y detenido el Ambdos en medio de una calma absoluta y la expresión de un Mar de aceite, era más que perfecta. Bajo la quilla del Ambdos, mas de 3.000mts de profundidad pero al margen de la angustia que pueda hacer, nos hemos dado un chapuzón de casi cuatro horas, “vaya con el Neptuno” eso sí, siempre hemos estado con la precaución de estar uno de nosotros vigilante a bordo. La verdad es que ha sido genial, hemos aprovechado el bautizo para nuestra higiene personal etc…. Pero la aventurilla la hemos tenido que cortar por lo sano, pues de pronto han aparecido una manada de, bueno no se exactamente que eran, pero eran como unas ballenas de 5m. y nos ha quedado clarísimo que esa parcela del Mar ya tenía dueños y que lo más prudente era hacer cuatro fotos y emigrar. (Con el tiempo ya he descubierto que a sido una temeridad) pero en ese momento … que nos quiten lo bailao…


Ya llevamos 10 días navegando plácidamente, todo bien a bordo y sin novedad. A excepción del día de Neptuno, nuestras navegaciones son de una media de 120NM diarias, que para el Ambdos esta mas que bien. Mi estimación, es que en 5 días estaremos en Trinidad, aunque es cierto que no tenemos ninguna prisa en llegar y que aquí se esta de webs. Nada que ver con la travesía en solitario y las comidas de hoya continúas. La Fada esta resplandeciente, de un moreno torrefactado carbón y desmelene a tuti colore, le dan un aspecto de, como diría yo, “a limones salvajes del Caribe” jajaja, en fin que esta preciosa. Yo ando quizás, un pelín demasiado cerebral y es que analizo que parte sentimental tengo que aportar a este pequeño mundo y que parte de atención en la navegación y no lo digo porque esta navegación este resultando exigente, simplemente es que intento encontrar un equilibrio entre el navegar y el convivir, no depender mucho ni de la navegación ni de las relaciones, puede parecer una tontería, pero mi experiencia personal, dice que los errores de navegación dentro de lo que cabe ahora y en este momento, son permisibles y tolerantes con nosotros mismos. Pero con las mujeres, si cometes un error, aunque sea muy tonto, lo pagas caro. Y esa es la paranoia que ronda mi subconsciente y que me hace andar con pies de plomo y con poca naturalidad. Hoy pienso que llegaremos a Trinidad-Tobago. Hace unas horas que hemos entrado en aguas territoriales de Venezuela y ya podemos divisar la Costa Este de Trinidad-Tobago. Nuestra intención es pasar de largo el golfo de Paria por ser un lugar con un índice de piratería muy alto y seguir remontando la Costa Este de Trinidad que aun que sean más millas, sin duda será más segura. El decorado que nos acompaña a babor es el de una costa abrupta y seca, por estribor a Mar abierto, las enormes plataformas petrolíferas, que después de 18 días de navegación sin nada más que agua para la vista, ahora sin ser un espectáculo fascinante, al menos colorea la vista y entretiene la mente. Acabamos de doblar el Cabo de punta Galera y de pronto el decorado ha cambiado radicalmente. La Costa Norte de Trinidad esta cubierta por un espeso manto verde de foresta tropical con playas de arena blanca que se sumergen en unas aguas limpias y de color azul turquesa, vamos que estamos en el Caribe Uaaaauuuu. Este paisaje, mola e influye positivamente en nuestra actitud, es el liberarte de una angustia inconsciente que se adquiere unas horas antes de zarpar y de la cual no te desprendes hasta llegar a destino y ahora con la suerte añadida de llegar en pleno día. Ahora todo queda atrás y esta nueva sensación y la buena compañía te invita a vivir una nueva realidad que supera nuestros mejores sueños.


Después de la euforia viene la calma y asociado a la calma aparece nuestro compañero de viaje “el cansancio” pero viviendo como estamos viviendo nuestra libertad, no hay nada que nos obligue a llegar a puerto, pues estamos navegando parejo a una costa con cientos de rincones para perderse y piensas, que caray hoy será un día especial, con una gratificante puesta de Sol en un singular rincón Caribeño.

Ya no podemos mas, estamos exhaustos, “hasta los web’s” como diría yo, miradas de complicidad justo pasamos frente una preciosa bahía, el timón a virado bruscamente, casi por arte de magia, el timón pone rumbo a nuestro mudo pensamiento, el Ambdos esta harto de navegar y nosotros no veas, las velas se desploman, el ancla se zambulle en busca de fondo donde agarrarse y decir “de aquí no se mueve ni Dios. Ya sin pensar en nada más que en nosotros mismos, en cuestión de segundos ya estamos en el agua por segunda vez en esta travesía, sumergidos en el regocijo que te causa el roce de estas cálidas aguas, y el placer de nadar desnudos, (un privilegio que por cierto se acabara al doblar la esquina). Pues estos latinos son muy puritanos. Pero de momento, será como haber tocado el cielo desde esta sosegada bahía y contemplar la puesta del Sol como si estuviéramos solos en el mundo, enfrascados en este largo momento de felicidad.

Esta mañana ponemos destino al tramo final de esta travesía de 19 días, no sin antes un suculento desayuno y el chapuzón reglamentario. La Fada lamenta que se esté acabando esta maravillosa travesía y yo pienso que la guinda ha sido poder hacer esta parada y descubrir que esto de fondear es una pasada, y que sin duda de cara al futuro, lo que hay que hacer, es precisamente esto, navegar y fondear. A los puertos y clubs náuticos hay que ir lo justo para repostar y mantener la comunicación. Hacer sociedad es necesario, pero estar rodeado de gente nada mas me trae que problemas, especialmente por todos aquellos que no saben estarse en su sitio, gente que para sentirse bien necesitan estar por encima de todos y lo que más me joroba es, que la estrategia siempre sea realzar los defectos de los demás.


Ya estamos en Trinidad, la travesía a concluido exitosamente en todos los aspectos. Concretamente, estamos fondeados en Chaguaramas Bay, donde pone en un letririto boya si boya no: con vientos superiores a 40 nudos, la marina no se hace cargo de responsabilidad alguna. Esto te hace bajar de la parra y recordarte que estas próximo a las latitudes donde los Huracanes acechan y que la boya en la que estamos amarrados, tiene sus limitaciones. No es que ocurra cada temporada pero alguna que otra vez, sí que ocurre que los huracanes hayan llegado a estas latitudes, causando graves destrozos. La Bahía es muy bonita pues aparte de lo Caribeño que es el paisaje, prácticamente todas las construcciones son a tocar del agua, con sus respectivos atracaderos y barquitos, vamos todo muy colorido. Mirando más cerca y alrededor de nuestra boya hay una quincena de veleros y a simple vista, ya hemos localizado alguno que otro que ya conocemos, como el Catamarán Kansha que coincidimos en Brasil y que partió unos días antes que nosotros. El ambiente que se respira aquí es triste y la verdad es que estaba convencido de que habría muchísimos veleros, pues Trinidad es uno de los puntos estratégicos del Caribe, por la gran cantidad de empresas dedicadas a los servicios náuticos. Desde aquí puedo observar que realmente hay muchísimos veleros, pero no están fondeados precisamente, están en el horizonte en una espectacular marina seca, donde seguramente hay más de un millar de veleros, y da un mal rollo ver tantos mástiles en tierra y cuatro gatos en el agua, que te hace pensar, si no estarás en el sitio equivocado. Hay que animarse, echar los pies a tierra y saludar a la peña de desconocidos que conocemos. Es que llegar a un sitio al que sabes perfectamente que no encontraras ni amigos ni familiares el hecho de encontrarse con una cara conocida, se puede convertir en el error de creer que es tu amigo del alma. A mi particularmente y debido a lo raro que soy, puede hacerme mucha gracia e ilusión, pero no una necesidad imperiosa, yo prefiero caras nuevas constantemente, un intercambio rápido e intenso pero sin compromisos. En fin que rápidamente hemos inflado la dinghy colocado la cafetera y nos hemos ido a saludar a nuestros amigos del Kamsha. Una tripulación compuesta por el Kapi, la Kapitana y dos grumetillas, una de dos años, prácticamente un bebe y la mayor de unos 7 años. Gente agradable e interesante sin duda, pues viajar con niños a bordo, tienes que tener las cosas muy claras. Charlando ya con ellos en su impresionante Catamarán, que por cierto, los jodíos, solo han tardado 9 días en hacer el mismo trayecto que nosotros. Nos han comentado que ellos marcharan una temporada a Francia para visitar a la familia etc… y volverían en dos o tres meses más o menos y que estaría bien volvernos a ver por el Caribe. Mi silenciosa reflexión, es que Herve (el Kapi), debe ser un tío listo y que lo más inteligente, seria pirarse de aquí, “ya” hasta que declaren acabada la temporada de los huracanes.


Herve, nos han pasado muchísima información, especialmente de lo que es visita obligada en el Caribe y una seria de normas de seguridad a respetar, como la piratería, los fondos de coralígenos etc… y la norma básica de no superar la latitud 10º Norte en esta época del año. Estas conversaciones suelen ser muy animadas, pues se habla mucho de lo que han oído, descubierto o investigado y todo con mucha imaginación y grandes dosis de ilusión en vivir grandes momentos de aventura. Sin duda, es lo que necesitábamos oír, un intercambio de opiniones que aclaran la mente y las dudas. Entre la Fada y yo, poco a poco se disuelven las dudas respecto a volver a España, pero esto nos ha generado un mal estar y a mí especialmente un subidón de agobio súbito. Me sucede, que a menudo me cierro en banda a situaciones que normalmente se podrían solucionar dialogando, pero mi problema, es que suelo dialogar solo, quizás por miedo de dejarme influenciar. Pero en esta ocasión, esta más que claro que no es la mejor época para navegar por el Caribe y quedarse aquí esperando la próxima temporada resultaría demasiado caro y también, porque no decirlo… La peña de Trinidad no me inspira nada de confianza, yo no soy racista, pero los negros de aquí dan mala espina, son una especie de rastafaris del tres al cuarto, con ascendente cutre salchichero que no tienen nada que ver con la filosofía de Bob Marley y no tengo ganas de estar todo el día fumando marihuana para filosofar con esta peña. También podríamos seguir navegando extremando las precauciones con la meteo y los Piratas de la costa Venezolana, pero eso no es sinónimo de paz y tranquilidad. En fin, que esta claro que estamos de acuerdo en volver a España una temporadita y ya aparcamos el tema del “ya veremos”. Bueno, tampoco, por que cuando estemos en España, ya veremos cómo volvemos. Ayer noche, teníamos ganas de estirar las piernas e ingerir unas hamburguesas guarras, de esas que rezuman Ketchup y mostaza, chuparnos los dedos y brindar con coca cola, la recién acabada travesía, en cualquiera de los chiringuitos con la música oficial del lugar, el Reggae por supuesto. A parte de conseguir el objetivo “comer” volvimos a encontrarnos con más caras conocidas, como los del Sunshine, un matrimonio cincuentón, que zarparon de Australia en un velero de 6,5 m. o el Bounty un navegante francés que navega en solitario porque no hay Dios que lo aguante, y que se dirige a la Polinesia para vender su velero. Los del sunshine, se quedan en Trinidad una temporada si encuentran trabajo. El Bounty, se pasa por el forro la época de huracanes y sigue camino hacia el Pacifico. La noche pasada, ha estado bien, ha sido internacional divertida y ruidosa. Pero ahora toca ponerse en marcha, tema trave-lifts, dique seco, pasajes avión y comunicar con la Familia, hay que informar que estamos bien y que volvemos. Volver a España, abre un nuevo frente de conflictos que vienen del pasado, pero que ahora tendremos que afrontar. Digamos que cuando nos fuimos de la Seu, detrás nuestro dejamos una enorme estela de comentarios y chismorreos varios. Un extenso diálogo de besugos, propio de la estupidez y la hipocresía humana. Reconozco que nuestra aventura, era digna de todo tipo de comentarios, pero en realidad mi sensación es que nos juzgaron y nos sentenciaron al paredón por haber plantado a nuestros respectivos y ocultar un idilio amoroso con la excusa de habernos montado una farsa con la travesía del Atlántico.


Es cierto que los dos, dejamos a nuestros respectivos pero en ese lapsus de tiempo la Fada no era una Fada, mas bien era una Boy-Scout. Prácticamente no nos conocíamos y además, yo ya tengo una edad con muchísimos errores acumulados y la Boy-Scout, muchos años por delante para cometerlos. Además, que si nos quisiéramos montar un rollete, mejor nos compramos un pasaje a las Maldivas y a gozar, que la vida es corta, en lugar de meterse en esta historia Marinera. La Historia a día de hoy y ya ha pasado un año y medio, es que “si” que la Fada y yo, tenemos una relación sentimental, pero también es cierto que ha tenido que llover mucho para que esto sea así. A mí, me la bufa volver al pueblo emparejado, pero me puedo hacer cargo que la Fada, antes de partir sufrió lo suyo defendiendo a capa y espada su dignidad delante del pueblo que la ha visto crecer. Ahora volver, como dos tortolitos, supondría darles la razón a buena parte de esa gente y destruir de cuajo la parte vital de la historia que nos unió realmente. Lo que hemos afrontado nosotros hasta llegar aquí, no lo sabe nadie y dudo que les importe lo más mínimo, pues en ese círculo detractor, solo importa el morbo de lo profético de sus chismorreos. Pero todo esto no va a suceder, al menos de momento, porque hoy, he cometido una pifiada Galáctica. Insuperable patinazo el mío. Hace días que me siento bien, muy cómodo, incluso utilizo la palabra “cariño”; cariño aquí, cariño haya, con toda naturalidad, una palabra que hasta ahora la tenia circunscrita. Bien, que el caso es que estábamos la mar de contentos en un locutorio, haciendo las correspondientes llamadas a la familia hasta que me han pasado conexión con mi ex mujer, a petición mía, claro, para saber de mi hija Erika, y con toda la frescura del mundo, en lugar de decir un típico “Hola” de ex conyugues, es decir, frio y distante, voy y le suelto “Hola Cariño”. Dioses la que he liado …. Tan solo era el reflejo de mi estado de ánimo, el de un enamorado de la vida y no precisamente de mi ex, pero “Dioses” la Fada ha interpretado a su manera mi lamentable desliz y no me extraña. El primer pronto de la Fada, a sido el de contenerse, y yo he tratado por todos los medios hacerle entender, pero nada, en cuestión de minutos el suceso ha pasado a males mayores y ya no he podido pararle la inevitable escalada del enojo mayúsculo. Considero que he aguantado todo lo que mi orgullo puede aguantar, pero al final uno se empacha de comer tanta mierda y todo porque la parte ofendida solo quiere devolverme la patada en el estomago, pero aplicándole un mil por mil en interese. Y así, a medida que ha ido transcurriendo el día, la cosa ha ido de mal en peor y más tarde, peor todavía. No he querido mediar batalla y me he tragado el orgullo una y otra vez, harto de oír sandeces y cosas totalmente idas de madre, por boca de la persona que quiero. Y que el mal que le he podido producir sin malas intenciones, se me quiera devolver multiplicado por mil, me parece desmesurado.


Me doy perfectamente cuenta, cuando ya no es necesario decir nada mas, por lo inútil que va a resultar decir, esta boca es mía. Y llegado el momento en el que la persona que mas quieres en este mundo, se convierte en tu peor enemigo con derecho a humillarme hasta la saciedad, Es mejor decir, Hasta aquí hemos llegado y colorín colorado este cuento se ha acabado. Y cuando todo haya pasado, simplemente lo que hare es reparar los daños ocasionados y reemprender la marcha teniendo en cuenta que lo sucedido no debió ocurrir nunca, sabiendo que en ocasiones anteriores y discusiones similares nunca hubo arrepentimiento alguno y que sin embargo, hubo una primera vez, una segunda vez y que sin duda también no hay dos sin tres. Es curioso cómo funciona la mente. Yo creo que ha media discusión, mi mente ha sufrió un bloqueo, La Fada ha dejado de ser lo que era y para los tres cuartos de discusión, ya no era ni siquiera una compañera, la Fada era un problema serio y yo no hacía más que repetirme y dar gracias de que esta lamentable situación, no hubiera sucedido durante la travesía. Total, que la Fada desembarca por segunda vez, y tiene claro que no va a España, ella seguirá la ruta hasta Panamá, enrolada en el Bounty, el velero del Solitario que se dirige hacia la Polinesia. Mira que el tío me caía bien y le he de dar la gracias de aceptar a la Fada a bordo, porque por aquí con tanto Rasta hummm, pero que a partir de ahora, me cae fatal y me gustaría darle unas cuantas ostias de aviso. Aunque, como se pase un pelo, se va a enterar de como las gasta la Fada y por estas aguas hay tiburones hambrientos jajaja.


La ex Fada, ya ha zarpado y en fin, ha sido una decisión mía, “fuera del Ambdos, bruja”, pero me da, que las voy a pasar canutas con la decisión de marras. Y ahora toca decidir, que coño hago yo aquí, y creo que entre las opciones de zarpar o zarpar, solo me queda la de zarpar y olvidarme de ir a España, pues el careto que me acompaña ahora mismo, es similar al de mis ánimos y mis ánimos no están para tirar cohetes. De Trinidad a Panamá hay un monto de millas, y por las informaciones que teníamos recopiladas, es la ruta con los parajes más fantásticos de todo el Caribe, con navegaciones cortitas de isla a isla. Esta el tema de la proximidad de la influencia de los huracanes o los inevitables frentes Tropicales y también muy a tener en cuenta el tema Piratas. Pero pienso que tengo que correr el riesgo por varias razones, la primera es porque no tengo muy claro todavía mis sentimientos y los de la Fada están por descubrir, que ni ella misma los sabe, por que el cabreo le nubla la vista. Lo mismo me la encuentro por el camino haciendo auto-stop o quizás desaparece para siempre. Y eso sería un problema, porque les prometí a sus padres que les devolvería enterita ha esta dulce criatura. (que insensatez la mía)… No es momento de abandonar y pensar que todo es una mierda, ahora necesito esa sensación que te brinda el Mar abierto, esa extraña sensación de sentirte insignificante ante tanta inmensidad, de sentir la libertad, de descubrir nuevos parajes, otras maneras de entender y ya puestos, intentar descifrar ¿que carajo tengo que aprender de esta historia?.

Próximo relato: EN BUSCA DE LA FADA PERDIDA, aunque es pronto para saber si la quiero encontrar.


11 Trinidad-Tobago