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Edición Julio 2014 Nro. 44 Distribución Gratuita Tiraje: 10.000 ejemplares

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Repetidores del Ho’oponopono Por: Mabel Katz

La gente se pregunta o se dice a sí misma, “Si ya tomé el curso, ¿para qué voy a tomarlo otra vez?”. Verás, los entrenamientos de Ho’oponopono son para el alma, no para el intelecto. Con suerte, si estuvimos limpiando, llegamos a otro nivel y, en el siguiente entrenamiento, podemos ir más profundo, escuchar cosas que antes no podíamos, o escucharlas de otra forma. Si no estuvimos limpiando, qué mejor que recordarnos otra vez y ver si ahora estamos más preparados para soltar y dejar que esa parte nuestra que es más sabia resuelva nuestros problemas. Aún cuando decimos que “entendemos” el Ho’oponopono, nunca lo vamos a entender, porque el intelecto no puede entenderlo. El Ho’oponopono nos ayuda a reprogramarnos, y lamentablemente no estamos preparados para hacerlo ni en un día, ni en un fin de semana. No podemos soltar todos los programas que fuimos bajando en nuestro subconsciente a lo largo de esta vida y de muchas otras anteriores ya que nuestro cuerpo no lo resistiría. Los alumnos que vuelven, mencionan que sintieron como que el entrenamiento no era el mismo de siempre. No me sorprendí. Siempre le digo a la gente que de eso se trata. Es como volver a leer un libro. Siempre encontramos nueva información que no habíamos notado antes. Siempre tomamos algo nuevo en cada entrenamiento. También en el entrenamiento de Bucarest compartí con los participantes que me acababa de dar cuenta de que las personas que vuelven a tomarlo cada vez que tienen una oportunidad son quienes realmente entienden el Ho’oponopono. Así es. Si tomamos un seminario de Ho’oponopono y nunca más volvemos, es porque no lo entendimos. Si tomamos un solo seminario y sentimos que ya entendimos el Ho ó ponopono y comenzamos a enseñarlo, definitivamente no lo entendimos. Si aprendemos el Ho’oponopono a través de Internet y pensamos que ya lo sabemos, no lo entendimos tampoco. Las personas que vuelven a los seminarios son las que realmente entienden esta filosofía. Te diré por qué. Cuando entendemos este camino más fácil, queremos más. Queremos sentirnos bien. Queremos más milagros en nuestras vidas. Disfrutamos del estar en paz y el ser felices, de sentirnos libres sin ninguna razón aparente. Por eso queremos continuar con más limpieza. Cada vez que escuchamos el seminario de Ho’oponopono, profundizamos aún más y obtenemos más entendimiento, más inspiración y lo que es mejor aún, borramos muchísimas memorias. Luego de cada seminario, nos encontramos realizando más limpieza y recibiendo más bendiciones. Esto es porque todos necesitamos que nos recuerden las cosas. Además, esto permite a nuestro niño interior practicar más y desarrollar una mejor conexión con nosotros cuando él observa nuestro compromiso y, de este modo, aumenta la posibilidad de que realice la limpieza automáticamente las 24 horas. Existe una historia de un hombre en India que decía: “Si Buda sabe tanto como dice que sabe, regresaré todos los años y le haré la misma pregunta . De este modo, si realmente sabe, debería darme la misma respuesta”. Así lo hizo. Volvía año tras año y le hacía a Buda la misma pregunta, pero todos los años obtenía una respuesta diferente. Entonces un día se sintió tan desilusionado que llegó hasta Buda y le dijo: “¿No me recuerdas? Vuelvo cada año y te hago la misma pregunta, pero cada año tú me das una respuesta diferente”. La respuesta de Buda fue, “Cada año eres una persona diferente y yo soy una persona diferente. ¿Cómo podría darte la misma respuesta?” Aún si el seminario de Ho’oponopono parece ser la misma información, no lo es. El proceso nunca es el mismo, porque ni tú ni la Inspiración que baja es jamás la misma. La información que baja es la información correcta para las personas que vinieron a ese seminario. Cada vez que he tomado el entrenamiento con mi maestro Ihaleakalá, al final el siempre me preguntaba: “Y Katz... ¿qué aprendiste hoy?, ¿Qué obtuviste? ¿De qué te diste cuenta?”. Antes de empezar a enseñar, tomé el seminario por lo menos unas cincuenta veces, y lo practiqué por lo menos por tres años. Aun así, me di cuenta de que todavía no lo había entendido. Esto no lo vamos a entender nunca. Las personas que impartimos los entrenamientos trabajamos con memorias tóxicas. Ahora me doy cuenta mucho más de lo importante que es tener la experiencia, la práctica y el grado de limpieza, así como el compromiso de cabalgar un solo caballo y no mezclar prácticas. Yo siempre digo que las clases que dicto son para mí misma, para ayudarme a recordar quién soy y despertar momento a momento. Me dan la oportunidad de elegir más sabiamente y de saber que Sí se Puede. El Ho’oponopono es un proceso constante, para toda la vida.

News del Alma - Julio 2014  

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