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Editorial

Nuestro despegue

El año pasado arrancamos con el primer número de esta revista, cuyo resultado fue digno y por la que recibimos emocionadas, numerosas muestras de apoyo, cariño y ánimos. Estas muestras se hicieron patentes en el numeroso colectivo de festeros que se acercó a nuestro Campamento la noche de la presentación, que además fue una odisea. Empezamos tarde, sin megafonía, sin la cerveza prometida y disculpándonos por todo, haciendo distin- ción entre lo cutre y lo modesto por boca de nuestra vicepresidenta. Aquella noche con tantos desaciertos podíamos haber hecho una presentación ridícula pero el cariño que todos los festeros nos demostraron, presidentes de Consejo y Senado, de tropas y legiones, festeros de a pie… imprimieron al evento tanto calor, que en medio de tamaño caos nos

sentimos reconfortadas y arropadas. Por ello estaremos siempre agradecidas a todos y todas l@s que os acercásteis y nos hicísteis compañía mostrando ese guiño de complicidad necesario entre festeros. Os merecéis todo nuestro respeto y cariño, vaya por delante de este nuevo ejemplar nuestra gratitud. En este número II empujado a mejorar por todo lo que le debemos al colectivo de fester@s, hallaréis: fiestas, guerreras contemporáneas, encuentros y desencuentros, críticas, juergas, meteduras de pata… en definitiva, un pedazo de la vida de este grupo encuadrado en los doce meses transcurridos desde el comienzo de las pasadas fiestas. A partir de hoy todo lo que acontezca formará parte del próximo y anhelado número III. Que lo disfrutéis.

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Actividades

Periodo “entrefiestas” 2003/04 CENA NAVIDEÑA FUN FUN FUN En Navidad volvimos a reunirnos un nutrido grupo de Amazonas para pasarlo bien sin mayores excusas. Faltó nuestra presi Loli Torres pero no faltó nuestro brindis por ella y a la salud y alegría de …, como siempre. Tuvimos cena, fotos, numeritos, regalos variopintos (lencería poco fina, masajeadores, calcetas de colores, joyeros, cremas variadas lo sentimos por el machote al que le tocó el realzador de busto tras el parto,…) buena compañía, tanto de amigos como

de otros grupos festeros, baile… y dosis de diversión para terminar el año como pensábamos empezarlo, con juerga sana. Contamos con todos los que nos acompañasteis para próximos encuentros.

CONVIVENCIA FESTERA Durante la convivencia festera pasamos una estupenda jornada. Pudimos presenciar ante todo una magnífica planificación de paellas: no nos faltó detalle alguno, ni repetiremos previsión tan gloriosa en toda nuestra existencia, se encargó encarecidamente de felicitarnos por ello un admirado “Primico” que no daba crédito a

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tan buena organización. Tanto fue así que Rosa la experimentada cocinera decidió retirar la paella del concurso para no desbancar al resto de participantes aficionados, gesto que la honra. Tras la comida y la bebida, hubo carreras de sacos y de caballos con preciosos corceles traídos desde lejos para el evento; salto a la comba disfrutado por numerosos participantes, y hasta juego del pañuelo, un duelo reñidísimo donde al fin ganamos las amazonas por goleada (la historia es de quien la cuenta ¿no?) por cierto, resaltamos la ebriedad de la jueza con el fin de que no se repita en años venideros la falta de vocalización de los numeritos, tipo “el uiete”, “el cuagrgro” “eeeeel lunno”. Este año no hubo que lamentar quemados de intensidad, y ganamos el trofeo de lanzamiento de tronco gracias a la participación de la imbatible Almudena.

FIESTAS EN LA GRUTA DEL CAMALEÓN Otra de las citas improvisadas que resultó todo un éxito fue la primera fiesta que organizamos en la Gruta del Camaleón, coincidiendo con la semana cultural de Cartagineses y Romanos, decidimos reunirnos con todos los que quisieron acompañarnos y no salieron defraudados, tanto es así que nos pidieron repetir y decidimos volver a la carga a principios de septiembre, esta vez la excusa fue dar la bienvenida a las fiestas aunque cualquier otra también hubiera valido, risas, reencuentros, y hasta nuevas parejas se fraguaron arropadas por el buen ambiente y el compañerismo al que contribuyeron enormemente los Guerreros de Uxama DESINTERESADAMENTE. En esta fiesta sólo hubo dos amazonas que hicieron balance negativo pero fue por motivo de recuento de amigos; lo siguen intentando pero es que son un poco plastas, así nos luce el pelo.

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Entrevista

Una amazona especial Clara Montalbán Torres es una chica de 17 años, afable, risueña, humilde que se ruboriza cuando le preguntan por sus logros como deportista, sencillamente encantadora.

Quedé tercera en la categoría de alevín, y en el campeonato estatal quedé primera, tanto individual como por equipos.

Empezaste a los nueve años en el tenis de mesa, ¿Cómo fue?

¿En qué campeonatos mas has participado, y como has quedado?

Mi familia se había trasladado al centro de cartagena, y tuve la oportunidad de ir con mis primos a jugar a tenis de mesa dos veces por semana, me gustó tanto que al poco tiempo me federé y a los pocos meses participé en mi primer campeonato de España

Cuando pasé a infantil intervine en en el OPEN DE PORTUGAL en las filas de la Selección Española. Y ya en el 2003 me proclamé campeona de España en dobles, y tercera por equipos. También he participado dos años consecutivos en FISEC, el año pasado que se celebró en Salamanca, y este

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¿Cómo quedaste?


año en Malta, de donde me traje la medalla de oro en dobles mixtos y por equipos. Tras todo ésto que me cuentas, estarás en una buena posición en clasificación nacional... Estoy actualmente en el cuarto puesto. ¿Cual es tu punto fuerte? Bueno los que me conocen me dicen que mi gran poder esta en el golpe de derecha. Actualmente está estudiando segundo de bachillerato, supongo que tendrás que viajar muchísimo. ¿Cómo te las apañas? Sí, la verdad es que no paro de viajar tanto dentro como fuera de España, pero bueno intento llevarlo lo mejor posible, intento compaginarlo todo, adelantar trabajo los días libres, y bueno no lo llevo mal, de momento, ya que la prioridad tanto para mí como para mis padres, son los estudios. Qué tal los viajes, cuéntanos anécdotas. Pues por ejemplo el ultimo campeonato de el FISEC a Malta tardamos 30 horas hasta llegar a nuestro destino y tomamos todo tipo de transporte, nos falto solo subir en globo. Y como anécdota contarte, que en el campeonato de España de este año que se celebro en Avilés, íbamos en el tren y la maquinista se empeño en abrir una nueva vía de ferrocarril, yendo marcha atrás arrasando con todo, con tal suerte que se cargó la locomotora, por lo que no pudimos salir ni de la estación, así que tuvimos que ir en autobús a Murcia y coger allí el tren para Madrid, justo cuando llegamos, vimos el final del tren que teníamos que tomar para ir a Avilés, por lo que tuvimos que coger otra vez un autobús. Vamos, que el calentamiento de antes de los partidos casi lo haces en el autobús. Y tanto, pero llegamos a tiempo Parece que el tenis de mesa como deporte es más de chicos que de chicas, ¿tú cómo lo ves?. Bueno hay tantos chicos como chicas practicando este

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deporte, pero he de decir que en cartagena pesa mas el equipo femenino que el masculino, ya que nosotras salimos más fuera de la ciudad a competir que el masculino. Sé que te han ofrecido en varias ocasiones una beca en el centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat en Barcelona, de donde han salido grandes tenistas, y las has rechazado. Sí, soy un persona muy de mi tierra, de mi familia y como no, de las Amazonas, no quiero de momento renunciar a todo ésto por el tenis, por lo menos de momento prefiero tener las dos cosas Realmente eres una persona muy singular, nos alegra que optes por quedarte con nosotras, y esperamos que como buena guerrera, sigas ganando batallas. Felicidades por esa medalla de oro.


A modo de despedida

A mis chicas guerreras Estas fiestas van a marcar un final y un comienzo. El final de mi reinado como Pentesilea, el cual ha marcado un antes y un después en mi forma de ver tanto a nuestra legion como a las fiestas en sí. Es cierto que ser Reina de las Amazonas no es sencillo, asumir las responsabilidades no es tarea fácil para nadie, incluso con 12 años de fiestas a las espaldas como llevo ya. Pero creo sinceramente que ha marecido la pena aunque solo haya sido por la magnifica gente que he conocido (je...je) y por el gran conocimiento que tengo ahora de las Fiestas de Carthagineses y Romanos, todo lo cual me servirá para seguir disfrutando tanto o más de mis queridas fiestas y de mis amazonas guerreras. Pero también este año marca un comienzo, o mejor una continuacion; volveré a ser guerrera de una de las mejores legiones que pisan las calles de Cartagena, con el trabajo hecho y satisfecha de ver a mis guerreras copando los aplausos del desfile, participando a un nivel ”GENIAL” en los actos de las fiestas. Espero y deseo de todo corazón que Pentesilea del año que viene viva las mismas sensaciones que yo, porque creo que la mejor experiencia que puede vivir una amazona es ser Reina, experiencia por la que deberíamos pasar todas y cada una de los miembros de nuestra legión. Sólo de esa manera podremos engrandecer, si cabe un poquito más, a nuestro principal personaje de la legión: PENTESILEA. Sonia

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Historia

Apunte breve ¿Qué son las Amazonas? Los griegos antiguos llamaron «Amazonas» a un grupo de mujeres guerreras que encontraron al expandir su influencia a Asia Menor, a la actual Turquía. Se llaman amazonas las mujeres que montan a caballo y, en ciertas lenguas, aquéllas que demuestran especial habilidad en el tiro. Pero nos dedicaremos a la búsqueda de las pistas que dejaron tras de sí las verdaderas Amazonas. ¿De dónde procede el nombre «Amazonas» después de todo? Bien, no está tan claro. En la lengua persa antigua, el sánscrito, parece que existió la denominación «uma soona», que se acerca a la noción de «Hijo de Uma», donde «Uma» es el nombre de una diosa lunar. Igualmente, es verosímil que existiera una palabra del antiguo armenio que sonase parecido y que significara «Mujer-Luna». En algunas vasijas griegas, se dibuja a las Amazonas con unos escudos en forma de luna e incluso los griegos las ponían bajo la protección de Artemisa, diosa de la caza y de la Luna. Por similitud fonética, pudieron copiar de este extraño pueblo la denominación «uma soona» como «amazona». Como en griego antiguo se corresponde aproximadamente con «sin pecho», podríamos tener aquí otra posible explicación (no comprobada) para la leyenda: las guerreras Amazonas tenían la costumbre de amputarse un pecho. ¿Qué duración en el tiempo debemos suponerles a las Amazonas? Alrededor de un milenio es el espacio que podemos suponer con una cierta seguridad para la existencia de las Amazonas. Al menos, éste es el lapso en que aparecen en los relatos antiguos. Se supone que la guerra de Troya tuvo lugar sobre el 1200 a. C. Homero

nos informa en su Ilíada sobre Pentesilea, la reina de las Amazonas, que encontró la muerte en la guerra. El siguiente encuentro de los griegos con las Amazonas se sitúa en torno al año 700 a. C. En esta ocasión las guerreras avanzaron hasta Atenas y combatieron con Teseo, que había secuestrado a Antíope en mitad de su propia ciudad. Alejandro Magno sometió Asia Menor en la batalla de Isos donde conoció a Talestris, la reina de las Amazonas. ¿Cuándo podemos suponer que vivieron las Amazonas? En este caso estamos forzados a referirnos a las pruebas que proporcionan las fuentes historiográficas. Se habla de Temiscira, situada a orillas del Termodonte, como ciudad de las Amazonas. Se puede suponer que ambos se encuentran en Anatolia del norte, en la costa sudeste del Mar Negro. Así, Lisias dice que vivían «a orillas del río Termodonte, que corre hacia el Ponto Euxino (el Mar Negro)». ¿Cómo vivían las Amazonas? La primera indicación la encontramos en Lisias, que atestigua: «En tiempos antiguos, las Amazonas, hijas de Ares, habitaban cerca del río Termodonte, que corre hacia el Ponto Euxino (Mar Negro). Eran el único de todos los pueblos de su alrededor que portaban armaduras de hierro y fueron las primeras en montar a lomos de los caballos, por lo que tomaban a sus ignorantes enemigos por sorpresa y apresaban a los fugitivos o escapaban de sus perseguidores. Tanto parecían superar a los hombres en su espíritu de lucha que su naturaleza no les causó desventaja alguna». Estrabón realiza unas afirmaciones un poco más explícitas: «Según se dice, las

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Amazonas también habitaron las montañas de Albania (¡no confundir con el estado moderno de Albania!). Teófanes, que tomó parte en la campaña de Pompeyo y llegó al país de los albanos, dice que los geles y los leges, pueblos escitas, vivían entre las Amazonas y los albanos. Y que allí el río Mermadalis fluye justo en el medio entre estos pueblos y las Amazonas. No obstante, otros, entre ellos Metrodoro el escéptico e Hipsícrates, a quien tampoco falta experiencia en las mencionadas regiones, dicen que las Amazonas vivían cerca de las fronteras de los gargarios en las cumbres septentrionales del Cáucaso, llamadas “Montañas Ceraunias”». «Las Amazonas pasaban el tiempo aisladas y ocupadas arando, sembrando, plantando, pastoreando sus rebaños y, sobre todo, criando caballos. Las más valientes de entre ellas se dedicaban a cazar a caballo y a ejercitarse en las artes de la guerra». «También empleaban el arco, la espada y un escudo ligero, y preparaban cascos, ropas y cinturones de piel de animal. En primavera, celebraban dos meses, cuando ascendían las montañas vecinas que las separaban de los gargarios. Siguiendo una costumbre antigua, los gargarios también se reunían allí, hacían sacrificios juntamente con las Amazonas y se unían con ellas para procrear. Lo hacían con gran cautela y a oscuras, con discreción, un gargariouna Amazona. Cuando se quedaban embarazadas, volvían. Las Amazonas se quedaban con las hembras, pero los niños eran entregados a los gargarios para que los criasen; todo el que recibía un niño se lo quedaba como si fuera suyo a pesar de la incertidumbre de su origen».


Ficcion

Primer dilema

Bueno, pues aquí estoy yo, en la oscuridad cálida y confortable del vientre de mi madre que, por cierto, es Amazona de Capadocia. Aunque aún me faltan algunos meses para nacer, ya me enfrento a mi primer dilema. Es el momento de elegir que sexo tendré. Espero que no todas las decisiones a las que me enfrente en ese mundo desconocido al que me dirijo, sean tan difíciles para mí. De esta decisión depende a qué legión perteneceré… a la de mi padre o a la de mi madre.

Veréis, mi padre es Edetano, y la verdad es que mola ser edetano, con esa coraza tan chula, daga en el pecho, capa al viento, aspecto fiero y masculino. Pero ser Amazona no parece que esté nada mal. Por lo que puedo escuchar y sentir desde este lugar húmedo y oscuro (aparte de ese sonido machacón y algo cargante de los latidos del corazón de mi madre), percibo que las Amazonas son un grupo de buenas amigas, hermanas en la ilusión y el esfuerzo por hacer de su legión un lugar común donde sentir orgullo por el trabajo bien hecho, por la búsqueda de la amistad verdadera. Y eso también mola. Pero entonces me doy cuenta que en los Edetanos pasa algo parecido, aunque quizá les falte la sensibilidad femenina que a las Amazonas les sobra. Sería interesante ser un chico, fuerte, aguerrido, desfilando entre los Edetanos dando escolta al cónsul, con seriedad, con orgullo de ser cartagenero, festero y romano. ¡Creo que no me decidiré nunca!. Y las oigo debatir con pasión en las reuniones (yo voy a todas, qué remedio), por los problemas de seguridad en el campamento, estudiando cómo decorar mejor la

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parcela, cuidando cada detalle… con ilusión contagiosa. Luego se relajan y se toman algún cubata y un cigarrito llenándolo todo de humo, que a mí particularmente me molesta mucho, ríen como sólo ellas saben hacerlo, conscientes del privilegio que supone formar parte de este grupo tan especial. Empiezo a sentir lo que significa ser Amazona, el placer de sentirse libre, autosuficiente, respetadas por el resto de festeros, aplaudidas por los cartageneros en los desfiles. Ser Edetano es extraordinario, no cabe duda, mi padre lo es. Pero ser Amazona es algo único, incomparable… como mi madre. Estoy decidida, elijo lo mejor. ¡Seré Amazona de Capadocia! Mª José Torres


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Participaremos en la batalla naval Sí. Estábamos convencidas de que este año podríamos competir en la batalla naval, porque a finales del año pasado oí comentarios que hacían referencia a embarcaciones más ligeras para que las mujeres pudieran participar. Finalmente, parece que no ha podido ser y nos hemos quedado con las ganas. No sabemos si no se han podido conseguir las embarcaciones o es que a alguien le ha dado miedo la posibilidad de perder frente a las guerreras romanas.

Hace dos años conseguimos introducir a las mujeres en una competición masculina y seguiremos insistiendo hasta demostrar que no nos da miedo el mar. Mientras tanto esperamos dar guerra en el campo de batalla y en el campamento festero. Porque no nos vamos a rendir. A nuestras Amazonas aun les quedan muchas batallas por librar. Nos vemos en septiembre.

Me encanta que mi mujer sea amazona Mi mujer es amazona. Me encanta que lo sea ya que eso supone grandes ventajas para mí: 1.- Quedo con los amigotes cada vez que hay reunión del grupo. 2.- Puedo cenar lo que quiera cuando ella está, mientras tanto, debatiendo ponencias. 3.- Me ahorro una pasta a partir de los meses de Abril o Mayo (siempre hacen régimen para que les entre el traje). 4.-Tengo una semana libre al año (durante las fiestas), por lo que puedo jugar al mus, tomar cervecitas o simplemente no hacer nada. Por todo ello, me encanta que mi mujer sea Amazona. Un marido agradecido

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Galeria ilustre

Pilar León de Miras: Espíritu guerrero No pertenece a las Amazonas de Capadocia, pero sin embargo le gusta observar los desfiles de Tropas y Legiones de las Fiestas desde el balcón de su casa en la Puerta de Murcia. Aunque nunca vistió las pieles de estas guerreras, ni portó sus armas, Pilar León De Miras es y siempre será una gran luchadora, una mujer que superó las expectativas de su época para convertirse en aquello que más anhelaba: ser médico. Pero también fue una hija que supo ganarse el cariño de sus padres. Una esposa para quien no pasa un día sin recordar al que fue su gran amor y el padre de sus hijos. Una madre que supo sacar adelante a los suyos cuando se quedó viuda a los 55 años y con cuatro hijos, el menor de ellos con 16 años. Una abuela que siempre tiene una sonrisa y una palabra de cariño para sus nietos y, sobre todo una mujer que es un ejemplo para las guerreras y para todos aquellos que sienten flaquear sus fuerzas ante los contratiempos de la vida. Siendo niña su padre, -por quien ella sentía auténtica adoración-, le decía: “Pilar, tienes que saber ganarte la vida para no tener que depender de nadie”. Tan en serio se tomó las palabras de su progenitor que Pilar se empeño en estudiar Medicina y de hecho fue la primera mujer que ejerció esta profesión en la ciudad y una de las primeras de la Región en pisar las aulas de la Universidad. “Mi madre quería que fuera maestra y yo le dije que si no estudiaba medicina, no sería ni médico, ni maestra, ni nada”, recuerda entre risas. Como era muy joven cuan-

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do acabó la reválida no pudo entrar en Medicina a los 15 años. “Aproveché aquel año para empezar Magisterio, y lo terminé estudiando durante los veranos”, dice. Estaba acabando la carrera en la Facultad de Granada cuando estalló la Guerra Civil y aún tuvo que aguardar tres años para hacer los exámenes finales. La penúltima de siete hermanos, Pilar nació el 25 de febrero de 1914 en el número seis de la calle Medieras, en pleno corazón del casco antiguo de Cartagena. Como a muchas jóvenes de su edad, le encantaba salir a pasear por la calle Mayor, teñirse el pelo, ir al cine y pintar, afición que desarrolló en el estudio del maestro Vicente Ros, junto a quien fue otro gran pintor de la tierra: Enrique Gabriel Navarro. De hecho en su haber tiene varias obras originales premiadas. “Aprendí a poner inyecciones pinchando patatas y a pintar con los dibujos de la revista ‘Blanco y Negro”, recuerda. La guerra volvió a interferir en su destino otra vez y fue también por los estudios, esta vez de alemán. “Me ofrecieron una beca para ir a un colegio en Alemania. Gracias a Dios que no fui porque me hubiera pillado la Segunda Guerra Mundial”, advierte. Y es que si hay algo que subyace innato en su ser es el espíritu de supervivencia y ante todo su gran temperamento. Esa misma fuerza vital la llevó a ejercer la medicina hace más de sesenta años y en una época totalmente machista. Sin ir más lejos, treinta años después, a sus compañeras de profesión los enfermos les decían nada más verlas entrar en la consulta: “¿Cuándo viene el médico?”. Con gran valentía y carácter supo combatir enfermedades como el tifus y la polio, pero no en las camas de la Seguridad Social, sino en las cuevas a donde acudía a visitar a sus

enfermos en Quitapellejos, sin más medios que su buen hacer y un escaso instrumental. Esta era una época heroica para la medicina, en la cual la casa del médico era el único recurso a disposición del enfermo las 24 horas. Entonces no existían ni hospitales, ni servicios de Urgencias. Con esa misma entereza crió a sus hijos y logró que los cuatro tuvieran un medio de vida. “Durante la guerra curaba a los enfermos a cambio de comida porque el dinero no valía nada”, dice. Pasó consulta junto a su marido “de día y de noche. Entonces no había médicos de guardia”, y más tarde al crearse la Seguridad Social ingresó en el Ambulatorio de San Vicente y siguió al pie del cañón hasta que se jubiló a los 70 años. Con 90 años a sus espaldas y toda una vida repleta de experiencias, se revuelve contra sí misma cuando escucha a alguien lamentarse. Y es que experta en refranes, sus favoritos son: “El que la sigue, la mata”; “Ánimo y al toro que es una vaca” o “La voluntad mueve montañas”, entre otros. Hace unos meses, la Sociedad Española de Pediatría le rindió un homenaje nombrándola socia de honor por todos los esfuerzos que ha hecho durante su vida a favor de la salud de cientos de niños de esta ciudad. Sus ojos al recibir los aplausos del público eran de gratitud, pero sobre todo de alegría, el orgullo de sentir el cariño de los suyos y la satisfacción ante un trabajo bien hecho. Hoy es de nuevo la fuerza de su carácter la que la empuja a enfrentarse a los achaques de la edad si cabe con más valentía que la que muestran muchos jóvenes de hoy.

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María Jesús Galindo Bollaín


Confraternizando

En Xinzo de Limia

Un año más los cartageneros han vuelto a Xinzo de Limia. Imagino que ya queda poca gente que desconozca este nombre, ya que se trata de un pueblo muy próximo a Orense donde organizan unas fiestas parecidas a las nuestras. Para mí ha sido el primer contacto con estas tierras y he de decir que me ha sorprendido en muchos

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aspectos. En cuanto al campamento, resulta entrañable la disposición celta, con sus cabañas de madera y paja, y la hoguera en la entrada. Está claro que si no fuera por las hogueras no se podría aguantar allí toda la noche, demasiado frío incluso para los limienses. Creo recordar que el viernes teníamos unos 5º ¡¡y nosotros vestidos con nuestros trajes de romanos y cartagineses!!


Realmente agradecí que las botas de las amazonas fueran de piel y permitan llevar las zapatillas deportivas debajo, aunque he de reconocer que el vestido se me ha quedado un poco corto para viajar al norte de España. Lo cierto es que poco fue lo que pude ver de Xinzo, ya que ir con el grupo Ditirambo Teatro implica trabajar y ensayar durante el día. Pero por las noches disfrutamos del campamento. Lo mejor, para mi gusto, fue la noche del sábado, con el grupo de percusión. Todo el mundo bailando al son de los timbales, bongos, etc. Rodeados de las hogueras celtas y con unos aires algo especiales (los que lo han vivido saben a qué me refiero). Si alguien no ha ido aún a las fiestas de Xinzo, le recomiendo que no espere más. Espero que el año que viene nos veamos allí. AMD

Primera edición del Galardón “Amazona de Honor” Desde hace años nos ronda por la cabeza la sugerente idea de reconocer el esfuerzo que mujeres de nuestro tiempo realizan día a día, esfuerzo, que desde el prisma de la historia podríamos considerar como verdaderas hazañas. En las páginas de esta revista a modo de admirado homenaje por fin lo hemos hecho con una mujer luchadora que sin duda lo merece: Pilar León de Miras. Con ello queremos des-

tacar nuestro respeto hacia personas, anónimas o reconocidas, de la vida pública o totalmente ignoradas, personas en definitiva cuyo trabajo y dedicación desinteresada en pro de los demás sea digno de elogio. Instauramos así la figura de AMAZONA DE HONOR. Sabemos que será difícil tomar partido por cada una de las personas propuestas, porque todas ellas serán merecedoras de nuestro sincero reconocimiento.

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El ultimo domingo

Flan y canciones Desde nuestro primer año de fiestas, hemos tenido una relación muy especial con las tropas de Magón, posiblemente porque comenzamos a la vez, y todo era nuevo para los dos grupos. Recuerdo que el primer año estaban preocupadísimos porque habían elegido para desempeñar el papel de Magón a una persona importante, que no aparecía ni daba señales de vida. Finalmente, llegó el día de la Batalla y se cumplieron los peores presentimientos, no apareció. Joaquín hizo el papel de Magón, y desde entonces hasta ahora, no hemos dejado de llamarlo así Magón, en singular, disculpennos por ello el resto de los magones. En aquella época de los inicios de Cartagineses y Romanos, tanto unos como otros nos sentíamos muy novatos, pero sin temores, y empezamos a construir nuestro papel en la fiesta. En los siguientes años, en el campamento del PRYCA, una jugada del azar hizo que nuestras parcelas estuvieran muy próximas. Los Magones, tan mañosos ellos, tenían todo tipo de material de montaje, palas, martillos, etc. Y nosotras, las Amazonas, poco entendidas en el tema, a pesar de ponerle empeño, nos pasamos todo el montaje paseando herramientas de su campamento al nuestro. No sé si se lo agradecimos lo suficiente, pero no deben estar muy molestos con nosotras, porque aún hoy no nos niegan su ayuda. Gracias Magones. Durante los diez días de aquella fiesta cada vez que nos encontrábamos, nos cantaban, con más o menos afinación dependiendo de la hora del día o la noche, la canción de “Amazona, lindísima Amazona...”.

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En una de las visitas cantarinas, alguien aprovechó para robar en su campamento y hemos de decir, que a pesar de todo, no nos guardaron rencor por aquello, a pesar de convertirnos en cómplices involuntarios. Coincidió aquel año la celebración por primera vez de la comida del último domingo de fiestas, y casualmente, Los magones habían tenido la misma idea. Esta comida de fin de fiesta tiene siempre un ambiente especial, el montón de experiencias acumuladas, el cansancio, la resaca de 10 días intensos, la emoción de las despedidas, un beso y hasta el año que viene. Era el mejor momento para visitar a nuestros queridos amigos, para que nos cantaran una vez más nuestra canción favorita. Pero, cual fue nuestra sorpresa, cuando nos invitan a tomar un “flan”. El flan había que tomarlo de una manera muy especial: nos lo ponían en la palma de la mano y había que cimbrearlo, durante algunos segundos acompañado de algunos peculiares gritos, y al final lo absorbías, hasta que estuviera todo dentro de la boca, y después, como no, nos cantaron nuestra canción. Y a partir de ese año se ha creado la tradición de, o bien en su campamento o en el nuestro, hay canción y flan. Pero como no se merecen menos, nuestros queridos magones, nosotros también escribimos una canción para ellos en ese día tan especial para ambos. “Los magones, los magones de mi corazón Hoy venimos a cantaros, y a ver si nos dais ese flan Si algún día no venimos ni a comernos el flan No creáis que nos os queremos Es que las magonas nos quieren zurrar.” He de decir que este año por problemas ajenos, no


se pudo realizar esta tradición, ya que los magones por circunstancias, no estaban de humor, aunque hicieron un esfuerzo y nos cantaron la canción . He de decir que nos impresionó mucho ver a Joaquín sin barba, el domingo, Que sepáis amigos magones que tenéis todo el apoyo

y cariño de las Amazonas de Capadocia, cuando vosotros estáis tristes, como es el caso del año pasado, nosotras también. Así que os pedimos y os mandamos un fuerte abrazo, para que este año lo celebramos todos los días y muy especial nuestro domingo.

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Ampliando horizontes

Viaje a Marbella

Nosotras las amazonas en las fiestas tenemos un don especial y es el de saber conquistar… Todo empezó en una noche festera cuando estando en nuestro campamento se acercó un amigo de “la primica” y nos presentó a su sobrino de Marbella. Hicimos amistad con él varias amazonas y le impresionó tanto nuestro encanto que quiso que sus amigos de Marbella conocieran algo de las fiestas y dicho y hecho tres días después se presentó un grupito aquí y pasaron unas fiestas inolvidables, por ello, nos propusieron conocer las suyas, las de San Pedro de Alcántara. El último domingo de Cartagineses y Romanos, en la comida se organizó el viaje de modo que nos fuimos nueve personas (ilergeta incluida). Todo se organizó rápido, porque ya se sabe que para divertirse sólo hacen falta ganas, y partimos hacia nuestro gran viaje a Marbella: 8.30h. parada, un café, un cigarro y risas, 11h. parada no puede faltar un buen almuerzo para conti-

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nuar cerveza con tapitas, bocadillos… las 13.30h empezó a temblar Marbella, las Amazonas habíamos llegado a San Pedro de Alcántara donde fuimos recibidas por nuestros amigos y en diez minutos nos instalamos en el hotel justo al lado de la Feria y hacia allí nos dirigimos: calles largas con casetas tipo rocieras, donde la alegría y los finitos no faltaban. Para poder llegar a la plaza mayor, todo eran empujones pisotones y muchas risas…por fin llegamos a la caseta de nuestros amigos y nos ofrecieron su bebida típica reburgito ¿qué es eso? Preguntamos, vosotros bebed, decían y eso hicimos, bebimos, bebimos, bebimos y así nos pusimos. La feria continuó con baile de orquesta y se bailó y se bebió, tocó comprar pañuelos y gorros (porque hasta el momento éramos las únicas sin ellos) y sin darnos cuenta llegó la tarde y el ritmo rociero dio paso al cañero, había tanta gente en las calles que nuestro espacio se delimitó entre un limonero donde colgamos los bolsos, un escaparate donde apoyarnos, una


barra y una papelera donde a una le engancharon sus tangas. En las excursiones a la cola del aseo las Clar promocionaron nuestras Fiestas y tras un descanso, continuamos con “la Feria de noche”. Los pantalones fashion de Esther dieron con sus huesos en el suelo y casi le hacen clavar los dientes en la acera, el recorrido turístico andaluz que dimos entonces pasó por la visita a Protección Civil, continuó hasta la cruz Roja y de ahí traslado en ambulancia al Centro sanitario, acompañada por uno de los amigos que lo de la sirena y las luces le hacía

ilusión. Mano vendada y vuelta a la feria. Descanso y unas horas más tarde sonó un móvil…. Y ¿que pasó después? Lo intentamos averiguar pero sigue siendo la incógnita del viaje. El domingo de regreso amaneció lluvioso, y tras horas de coche regresamos a Cartagena con un recuerdo muy cariñoso de nuestro viaje, que esperamos repetir. Mandamos un saludo a todos los amigos de la Feria de San Pedro de Alcántara que tan bien nos acogieron y a los que esperamos en nuestras próximas fiestas.

Viajar con el enemigo

Jueves 12 de agosto, los Guerreros de Uxama emprendemos viaje hacia Burgo de Osma, para reencontrarnos un año más, no sólo con nuestros orígenes, sino también con nuestros buenos amigos sorianos; pero este año no vamos solos, nos acompañan nuestros más fieles enemigos: los romanos. Y entre ese nutrido grupo de romanos, tres Amazonas de Capadocia, o “Tres hermanas pequeñas” como diría si el que escribiera este artículo fuera un guerrero, pero como la que escribe es guerrera diré que nos acompañaron los “tres mejores amigas” que pueda tener una guerrera de Uxama.

Gracias por darme la oportunidad de escribir en vuestra revista y así poder transmitir al resto de vuestra legión nuestro agradecimiento por compartir con los guerreros (y sobre todo con las guerreras) las risas en el autobús, el frío de Diyon, por estar a nuestro lado en el balcón del Ayuntamiento durante el Pregón de las Fiestas, por desfilar con nosotros entre las peñas al son de la “mari carmen…”, y expresaros un deseo: que os hayáis sentido como en vuestra tierra, como nos sentimos nosotros desde la primera vez que viajamos a Burgo de Osma y que sigáis siendo tan, tan buenas “enemigas”. Mª Dolores

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Amazonas Capadocia 2004