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Viernes 1.02.13

GPS GUÍA PARA SALIR

Estampa medieval Berlanga de Duero irrumpe en el paisaje soriano con un relieve de castillo, murallas y colegiata [P2]

CINE

Terminator, de gobernador a ‘sheriff’ Schwarzenegger vuelve a lo grande en ‘El último desafío’, de la mano del coreano Kim Jee-Woon [P7] MÚSICA

Muertos vivientes y electrónicos The Zombie Kids encabeza el cartel del festival que mañana ofrece la sala My Way [P11]

El Ardacho, caimán traído por fray Tomás de Berlanga de las islas Galápagos y expuesto en la excolegiata de Santa María del Mercado. :: J. P.


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Viernes 1.02.13 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES

Un castillo, una colegiata, un caimán y un montón de cosas más De paseo por Berlanga de Duero

Imagen invernal del castillo y las murallas de Berlanga de Duero sobre la colina cubierta de nieve. :: REPORTAJE GRÁFICO DE JAVIER PRIETO

RUTAS CON ENCANTO

BERLANGA DE DUERO JAVIER PRIETO

Berlanga, su castillo y su muralla conforman una estampa tan típica que parece puesta para una película de El Cid. Pero no, este pueblo es así de pura cepa. Sin trampas ni cartón. Y esa estampa, a la que los desmoronamientos otorgan la misma veteranía que las canas a una pelambrera, es el resultado de un largo camino, de los mil cruces con los que el destino entreteje la bufanda de la historia. A Berlanga le pasó que el Duero se convirtió bien pronto en su mejor razón para existir. También el Escalote, que labra tras el castillo un foso tan profundo que en su fondo apenas se proyecta el sol. Durante casi 200 años, entre los siglos X y XI, el Duero y las franjas ribereñas de ambos lados se convirtie-

ron en un tablero de ajedrez sobre el que cayó más sangre que agua. Es lo que tienen las tierras de frontera cuando se disputan con un ahínco que, a ritmo de carne mortal, debió de parecer eterno. A lo largo de esos dos siglos y en ese espacio fronterizo, en el que Berlanga tuvo un papel preponderante, el Duero dibujó sobre los campos y los mapas la línea a conquistar: marca de reconquista para los reinos cristianos, que bajaban desde las montañas del norte tomando el impulso que les ayudara a saltarlo; Marca Media para un Al-Ándalus que aspiraba a llegar al infinito y más allá. Esa es la razón por la que Berlanga se hizo y se deshizo tantas veces que al final nadie llevó la cuenta. También es el motivo de que su castillo acabara construyéndose en el lugar más difícil de tomar por las bravas: sobre una estrecha meseta rocosa en la que el río Escalote ejerce de foso natural y con las vistas privilegiadas que permitían no dejarse coger por sorpresa. Desde ese cerro enriscado se divisa, entre otras muchas cosas, la silueta imponente de Gormaz, la que

fuera en su tiempo la mayor fortaleza califal de Europa. Y dicen las crónicas que, entre unas y otros, por él pasaron figuras de la talla de Almanzor. O Fernando I, que en 1060 entró a saco para quedárselo. Y aunque los anteriores ocupantes lo dejaron libre a la fuerza durante un

tiempo tuvo que recuperarlo, en 1080, Alfonso VI, que quiso hacer jaque mate entregando la defensa del castillo y de la villa al mismísimo Cid Campeador por «juro de heredad», osea, con la condición de no poder venderla o darla a cambio. Al final, fue Alfonso I de Aragón quien la

La Plaza Mayor de Berlanga de Duero, al anochecer.

gana y la repuebla definitivamente. Pero como el destino teje y desteje a capricho sus prendas, pasado en encontronazo de religiones Berlanga continuó ejerciendo su papel de tierra fronteriza en disputa entre los reinos de Castilla y Aragón. El castillo de hoy no es el

de aquellas refriegas, aunque muchas de sus piedras y gran parte de los cimientos sí sean los mismos. Este vino a recomponerse en el siglo XV, amansadas ya las aguas de los embates más feroces, ya en tiempos de los nuevos señores de la villa, la familia Tovar. Y aunque no todos están de acuerdo, parece ser que aquellas obras de remodelación se alargaron más allá de los 100 años. Tanto que acabaron mezclándose con las de la construcción del palacio señorial que proyectaron al pie de la misma colina. Y hasta tal punto, que hay quien asegura que si el castillo no llegó a remodelarse por completo fue debido a que el interés de los nuevos propietarios estaba ya mucho más por las construcciones palaciegas suntuosas que en acabar un castillo tocho, puede que con muy buenas defensas pero en el que las corrientes de aire resultaban más difíciles de burlar que en un palacio moderno y de nueva construcción. La edad de oro de esta villa tan bregada en mil batallas llegó en el siglo XVI tras la entrega por parte Carlos V del castillo, villa y territorio con


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Estatua de fray Tomás de Berlanga.

Paisaje a través de una ventana del castillo.

lera, el rectángulo porticado de su Plaza Mayor, el rollo gótico que campea a la entrada, la iglesia del convento de las Concepcionistas, la ermita de la Soledad o el Hospital, destaca por su impresionante talla monumental la excolegiata de Santa María del Mercado, otro de los empeños de los condestables por

evidenciar poder y riqueza. Su construcción, más rápida que un rosario, en apenas cuatro años, implicó la destrucción de las diez pequeñas parroquias entonces existentes, de aires románicos, a esas alturas un estilo feo, oscuro y trasnochado del que

Berlanda de Duero Castillo 0 15

introducción del plátano africano en América, un cultivo fundamental para la historia del continente, que arrancó con unas semillas escogidas en las islas Canarias. El recorrido por el interior de esta bella localidad soriana, que cuenta con un puñado largo de puntos de interés, como la puerta de Agui-

Crucero de la excolegiata de Santa María del Mercado.

so

título de marquesado a la familia de los Tovar en recompensa por los favores prestados durante la Guerra de las Comunidades. La posterior fusión de este linaje con la sangre de los Velasco, a la sazón, condestables de Castilla, hizo de Berlanga un polo de atracción al que se arrimaron nobles, hidalgos y aspirantes a ambas cosas, razón de ser de tanto escudo como menudea aún sobre las fachadas de muchas casas. Quiénes de aquellos nobles estuvieron de parte del bando comunero se sabe porque tras la revuelta a los acusados de traicionar a la Corona se les picaba el escudo para borrar así las huellas de un pasado glorioso pero sin retirarlo, dejando la evidencia de la ignominia a la vista de todos por los siglos de los siglos. Del refinamiento que alcanzó la población, anexionada también al ducado de Frías, queda, sobre todo, la fachada del palacio de los Frías. El saqueo y posterior incendio realizado por los franceses en sus lujosísimas estancias durante la Guerra de la Independencia se llevó por delante todo lo demás. Cuentan las crónicas que antes de la hecatombe este palacio atesoró maravillosos jardines renacentistas que, aterrazados desde la plaza hasta el castillo, cubrían toda la ladera salpicados de fuentes, baños y ornamentos. Todo ello regado por un ingenioso acueducto, de posible origen árabe y del que aún quedan restos visibles, que subía el agua desde el Escalote para repartirla por todo el complejo. Y aunque hoy la fachada de ese palacio luce sobre todo como un trampantojo recorrido por una fila de ventanales huecos, deja imaginar muy fácilmente la suntuosidad de aquellos tiempos en los que Berlanga se constituyó en un sucedáneo de pequeña corte avivada por los aires de notoriedad y el inmenso poder de los señores de la villa. A esa fachada hueca, por cuyos ventanales se transparenta el azul del cielo, da la espalda la estatua el vecino más ilustre de Berlanga, fray Tomás, el dominico viajero al que unas corrientes convirtieron en descubridor accidental de las islas Galápagos y otros menesteres en obispo de Panamá. Menos conocido es que a él se debe la

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GUÍA  En marcha: Hasta Berlanga de Duero se puede llegar desde El Burgo de Osma primero por la N-122 en dirección a Soria tomando después el desvío de la CL116 hacia Almazán. En Hortezuela un desvío acerca hasta Berlanga.

Del refinamiento que alcanzó la población queda, sobre todo, la casa de los Frías

 Información: Oficina de Turismo: tel. 975 34 34 33. Ayuntamiento: tel. 975 34 30 11. Ex-colegiata: Para visitarla hay que llamar previamente, tel. 975 34 30 57.  Web: www.berlangadeduero.es

Videorreportaje en

elnortedecastilla.es La ermita de la Soledad y el cementerio.

solo sobrevivió un tímpano, en su momento policromado y que hoy campea sobre la puerta de entrada a la iglesia del convento de Las Concepcionistas, y la imagen de la titular del templo. El edificio es un notable portento arquitectónico que navega entre un gótico tardío y un pujante renacentismo, de poderosas columnas, altas bóvedas de nervaduras flamígeras, con coro, un bello y restaurado retablo barroco presidido por Nuestra Señora del Mercado y quince capillas, cada una de ellas auténticos museos bien dotados de retablos platerescos, barrocos, tallas, lujosos sepulcros o pinturas. Anecdótica, aunque siempre citada, es la presencia, a la entrada, del famoso Ardacho, un caimán disecado y relleno de paja que fue traído de las islas Galápagos por el obispo de Panamá, fray Tomás de Berlanga, como souvenir exótico. Su tamaño debió de parecer descomunal a los vecinos, más acostumbrados al tamaño discreto de los lagartos y lagartijas castellanos que a los saurios americanos de tan temible dentellada.  info@javierprietogallego.com


130201 Berlanga de Duero