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Viernes 04.11.11

GPS GUÍA PARA SALIR

Segovia, al natural Un viaje a los parajes más espectaculares de esta provincia [P2]

CINE

Daniel Craig y Rachel Weisz pasan miedo Jim Sheridan les encierra en una casa encantada en ‘Detrás de las paredes’ [P8] MÚSICA

Vega, la artista que hizo olvidar ‘OT’

Excursionistas en el río Cambrones, en la Sierra de Guadarrama, cerca de La Granja de San Ildefonso. :: JAVIER PRIETO GALLEGO

Después de haber agotado las entradas en la Joy Eslava, la cantante recala en Valladolid [P10]


2 GPS

Viernes 4.11.11 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES

RUTAS CON ENCANTO

ESPACIOS NATURALES SEGOVIANOS JAVIER PRIETO

Segovia es una provincia pródiga en cañones retorcidos y escuadrillas de buitres planeadores. Las hoces que el Duratón se marca un poco después de dejar atrás los fríos de la sierra es una de sus estampas más conocidas. Y el espectáculo de decenas de buitres leonados columpiándose en el vacío sobre ellas al capricho de las corrientes, uno de los más inolvidables. Pero una joya no debe eclipsar a la corona. En Segovia hay mucho más que ver. Y más aún cuando el otoño despega lentamente en el calendario natural para adentrarse en uno de los periodos más fascinantes del año: el bosque se despereza antes del letargo invernal; los ríos recobran la fuerza perdida tras el largo estío; las lagunas se ensanchan de nuevo; los patos regresan de tierras lejanas… Y el viajero tiene por delante un largo itinerario. El que ha de llevarle a disfrutar, una vez más, del amplio catálogo de espacios naturales que alberga la provincia de Segovia. Por ejemplo.

LA SIERRA DE GUADARRAMA La frontera verde segoviana, la línea de montañas que protege a la provincia para que no se desparrame más allá de lo debido, es una subsierra de la Cordillera Central que limita al norte con Somosierra y llega por el sur hasta las estribaciones de Gredos. Un sistema montañoso de picos espectaculares y pasos míticos, puertos por los que discurrió toda la historia de España, desde el principio y hasta nuestros días, inspiración de poetas y capricho de reyes. Pero, sobre todo, es un entorno natural cuyo altísimo valor ecológico reside en la espectacular variedad de espe-

cies animales y vegetales que atesora, consecuencia directa de los distintos hábitats que lo forman. Hasta los 1.700 metros coexisten encinas con arces, majuelos, serbales, piornos, jarales, etc., pudiéndose encontrar abedulares cerca de Navafría, acebales en Prádena, sabinas en Pedraza, alguna dehesa de fresnos y diversos hayedos y robledos. Más allá de esa altitud el reino es para la hoja perenne, destacando los impresionantes pinares, albares en su mayoría, auténticos emblemas de gran parte de este espacio y de entre los que sobresale la inmensidad de los pinares de Valsaín. Estos bosques, en concreto, llamaron tanto la atención de los reyes como fantásticos cazaderos que empezaron por construirse aquí sus palacios de verano y acabaron por comprarlos para su disfrute –el rey Carlos III pagó por ellos a la ciudad de Segovia en 1761–. Hoy son casa para las más de 100 especies de aves que nidifican entre sus árboles. Y es tan largo el índice de rincones que pueden buscarse en la vertiente segoviana de esta sierra que haría falta una guía entera: poblaciones como Prádena, Pedraza, Sotosalbos, Torrecaballeros, San Ildefonso, Valsaín o El Espinar. O enclaves naturales tan sobresalientes como la cueva de Los Enebralejos; el Salto del Chorro, en las proximidades de Navafría; el camino de Las Pesquerías, que recorre las orillas del recién nacido Eresma por las mismas losetas de granito que mandó colocar allí Carlos III; la Cañada Real del Piedemonte Segoviano; el pinar de La Acebeda, que ve en una entrañable intimidad dar los primeros pasos de un canal que, unos kilómetros más abajo, se llamará Acueducto de Segovia; o la sucesión de marmitas naturales que el río Cambrones ha ido tallando en su descenso para que los mismísimos dioses las usen como bañeras. Por citar solo unos cuantos.

No solo buitres

Cañones profundos, pinares inmensos, acebos centenarios... la naturaleza es espectáculo en la provincia de Segovia localidad de Prádena: la mancha más grande de este árbol –Ilex aquifolium– en toda la sierra y la más meridional de España. Y dada la avaricia con la que el acebo ha sido perseguido y talado hasta hace nada, esos rodales de árboles tan añosos como el Canal de Castilla se aparecen ahora como un milagro difícil de creer. Pero existen y presen-

tan unas dimensiones de dinosaurio: algunos alcanzan hasta los 12 metros de altura y se agrupan formando espesos bosquetes en cuyo interior sestean las vacas como si estuvieran en un establo cien por cien natural. Porque una de las cualidades del acebo es que la configuración de sus hojas y su estructura arbórea es capaz de preservar el inte-

LAS LAGUNAS DE CANTALEJO A los bodones de Cantalejo todavía les faltan muchos días de lluvia y unas cuantas nevadas en el piedemonte segoviano para estar en su salsa. Pero ya apuntan maneras. En cualquier caso, son la evidencia de que los pinares que

LA ACEBEDA DE PRÁDENA Uno de esos rincones privilegiados de las laderas de Guadarrama es el acebal que prospera junto a las dehesas de la

Ermita de San Frutos, en las Hoces del Duratón.

rior de la fronda a una temperatura unos grados por debajo de la del exterior, en verano, y por encima, en invierno. Así que su hoja perenne se convierte en un auténtico refugio siempre disponible para los animales, domésticos o no, que habitan las laderas de la sierra. Como sus llamativos frutos rojos, uno de los escasos alimentos disponibles en el bosque cuando el invierno empieza a desgranar sus primeros copos.

Una mujer observa fochas en las lagunas de Cantalejo.

La acebeda de Prádena.

rodean esta localidad segoviana no son solo arena y piñas. También agua y patos. De hecho, cuando los acuíferos se recarguen como deben y el suelo arcilloso que hay debajo de las arenas se vuelva completamente impermeable los pinares de Cantalejo verán abrirse, como cada otoño, su colección de lagunas, islas de agua en medio de un mar arenoso que se vuelven irresistibles para una amplia variedad de animales. El sistema lagunar de Cantalejo, constituido por un variado grupo de bodones de distinta importancia, extensión y forma, se presenta como un valioso refugio de vida silvestre, sobre todo de aves, en el que encuentra cobijo o apoyo a su subsistencia una larga lista de especies imposibles de ver en otras áreas de


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PLANES GPS 3

Vistas sobre La Granja y el embalse del Pontón Alto desde el Macizo de Peñalara. A la derecha, una senderista recorre el espacio natural de las Hoces del Riaza. :: REPORTAJE GRÁFICO DE JAVIER PRIETO

los pinares. Los carrizales que prosperan en sus orillas son el escondite perfecto para muchas pequeñas especies que, a su vez, concitan lapresencia de otras especies predadoras de mayor porte –no solo de agua viven tampoco los animales–. Las lagunas son también punto de parada o descanso para especies migratorias que vuelan hacia otros destinos próximos, como Villafáfila o La Nava.

LASHOCESDELDURATÓN Situado al noreste de la provincia, este parque natural abarca una extensión de 5.037 hectáreas, en torno a las espectaculares hoces que el río Duratón taja sobre las compactas masas calizas que forman el subsuelo y que tiene su epicentro en el espigón rocoso sobre el que se asienta la ermita de San Frutos. Además de la evidente grandiosidad paisajística de este enclave, que presenta precipicios con hasta 100 metros

de caída, cabe destacar la importancia ecológica de los cañones, en cuyas paredes y fondo tienen su hábitat una variada cantidad de especies animales. De entre todas, sobresalen las rapaces, con abundantes colonias de buitres leonados y alimoches, que planean de continuo sobre las hoces en compañía también de halcones peregrinos, ratoneros y cernícalos.

LAS HOCES DEL RIAZA No se dan aquí los enormes paredones que presenciaron los milagros de san Frutos en el Duratón, pero a la sensibilidad inquieta le impresionan

por igual. El encajonamiento se prolonga, a partir de la presa que contiene las aguas del embalse de Linares, a la vera de Maderuelo, durante varios kilómetros casi hasta las puertas de la localidad de Montejo de la Vega de la Serrezuela. La colonia de buitres leonados que lo sobrevuela es una de las más grandes de toda Europa. Pero la importancia ecológica de estos parajes no estriba solo en la abundancia de buitre leonado sobre sus cielos. Este conjunto de barrancos abierto en medio de la paramera caliza es casa de una notable colonia de alimoches, de varias parejas de halcón pe-

regrino, del búho real, del cernícalo, águilas calzadas, culebreras e incluso de la escasa águila real. El ecosistema que se articula en torno a las hoces, especialmente el bosque de galería que orla las orillas del río, o los encinares que se extienden por uno y otro lado de la paramera, permiten la interrelación de una larga lista de vertebrados que supera las 300 especies. No faltan en ella algunas como la rara alondra de Dupont u otras solo presentes en rincones ajenos al menor síntoma de contaminación, como la nutria o el desmán de los pirineos.  info@javierprietogallego.com


111104 Segovia natural