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Viernes 26.08.11

GPS GUรA PARA SALIR

El puerto mรกs hermoso de Noruega Bergen es una de las ciudades costeras mรกs importantes de los mares del norte [P2]

Un funicular lleva hasta el monte Floyen, que ofrece unas vistas espectaculares de Bergen. :: J. PRIETO


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Viernes 26.08.11 EL NORTE DE CASTILLA

RUTAS

Terrazas de verano frente a los almacenes del Briggen :: FOTOGRAFÍAS DE JAVIER PRIETO

La puerta de los fiordos Un paseo por la ciudad noruega de Bergen, con sus típicas casas de madera pintadas de vivos colores

RUTAS CON ENCANTO

BERGEN (NORUEGA) JAVIER PRIETO

En Bergen no temen el diluvio universal. Están tan acostumbrados a la lluvia persistente que no creen que se llegara a notar nada anormal. Para ellos la norma es vivir con lluvia 275 días al año. Es decir, que llueva cinco días a la semana y escampe dos. Vamos, que según la época del año igual se tira tres semanas lloviendo con la fuerza de un tormentón sin que nadie en Bergen se pregunte cuándo

va a escampar. Por eso en esta ciudad de la costa noruega preocupa mucho más el calentamiento global, que se derritan los polos y suba el nivel del mar. Saben entonces que habría que borrar del mapa muchas de las islas que salpican el litoral y los fiordos noruegos, de la misma forma que su estampa más conocida, la hilera de casas de madera plantadas en primera línea del puerto, el Bryggen, se convertiría en un desfile de cascarones flotantes. Eso sí, de vivos colores y un aire nórdico innegable. No en vano esa hilera de casas y las calles adyacentes son uno de los principales atractivos no solo de Bergen, de toda Noruega. Y, además, una visita imprescindible para casi todos cuantos planean una irresistible escapada por ese dédalo de precipicios incon-


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GUÍA Información turística.

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mensurables y cascadas abruptas que son los fiordos, un fenómeno geológico de magnitudes tan descomunales que no extraña que las leyendas los imaginen hechos por los dioses. A manotazos. Bergen es hoy la segunda ciudad en importancia y población de Noruega, después de Oslo, y uno de los puertos más importantes de los mares del norte. Si en el pasado, entre los siglos XII y XIII, Bergen ejerció como capital del reino de Noruega y más tarde como destacado nudo del comercio marítimo europeo, siempre debido a su estratégica ubicación, hoy el puerto de Bergen sobresale por una intensa actividad relacionada con los cercanos yacimientos de petróleo marítimos que Noruega explota en la proximidades. Entre ellos, al oeste de la ciudad, el mayor yaci-

miento de petróleo de Europa. Otro maná que fluye hacia Bergen en barcos es el de los cruceros procedentes de todo el mundo que desde aquí se encaminan hacia los fiordos.

Liga de comerciantes Pero esa primera línea de casas que conforman la delantera del antiguo barrio portuario de Bergen lo que recuerdan es el poderío que llegó a ejercer sobre él la Liga Hanseática, la federación de comerciantes alemanes que consiguió organizarse entre los siglos XIV y XVI creando una red de puertos y ciudades desde los que ejercer un flujo económico sin igual en la Europa del norte. Esta liga de comerciantes, fuertemente estructurada y cohesionada, fue adquiriendo privilegios y monopolios sobre determinados

artículos hasta el punto de atreverse a plantar cara incluso a reyes como Baldomero IV de Dinamarca. De una manera progresiva pero imparable los comerciantes alemanes fueron adquiriendo propiedades en torno al puerto de la ciudad, levantando almacenes y ordenando manzanas enteras hasta hacerse con el control de la actividad portuaria. De las cuatro oficinas permanentes que la Liga estableció en otras tantas ciudades europeas, la de Bergen llegó a ser una de las más importantes y duraderas. Tras la disolución de aquel emporio, es el enclave que conserva con más fuerza el sabor de esos tiempos. De hecho, las casas de madera que se alinean en el costado derecho del Bryggen son la herencia de los almacenes en los que los mercaderes de la Hansa ordenaban sus mercancías, especialmente el bacalao que exportaban hacia otros países de Europa. Y la visita al Museo Hanseático, que se ubica en edificios reconstruidos tras un devastador incendio acaecido de 1702, una de las experiencias más impactantes de la visita a la ciudad. El recorrido por el interior del museo es como un túnel a través del tiempo en el que es posible situarse en los mismos espacios que utilizaron los comerciantes alemanes del pasado. La madera, añeja y engordada a base de las infinitas capas de barnices y ceras que ha ido superponiendo el paso de los siglos, es omnipresente. Paredes, suelos, muebles, utensilios, adornos, puertas, escaleras, techos, galerías… todo es madera, madera y más madera en los almacenes del Bryggen. Hasta el suelo de los callejones que median entre unos almacenes y otros, a menudo conectados con pasillos aéreos que permiten transitarlos sin bajar a la calle. No es de extrañar que toda esta hilera de casas y el barrio adyacente fuera declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1979. Mucho más extraña que, con tanta madera por todas partes, hayan logrado sobrevivir a los devastadores incendios que periódicamente han venido asolando a la ciudad casi desde su misma fundación, en el año 1070. El último de ellos en 1955.

El antiguo hospital de leprosos, hoy convertido en museo.

Varios ejemplos de la arquitectura tradicional en madera. to de la Liga, una norma inquebrantable prohibía la utilización de velas en el interior de los edificios o de cualquier artefacto que sirviera para dar calor. La respuesta parece estar en la cabezonería de unos habitantes tan persistentes como la lluvia aquí: a cada incendio le sucedió una minuciosa reconstrucción, aunque siempre sin dejar de utilizar la madera, el material de construcción más barato en un país que parece cubierto de infinitos bosques. Pero hay muchas otras cosas que ver y hacer en Bergen. Sin ir nada lejos, es decir, continuando hasta el final del muelle, se accede a los restos de la fortaleza gótica construida por el rey Hakonsson a mediados del siglo XIII. Su salón principal sigue utilizándose para recepciones de la fami-

lia real Noruega. Junto a ella queda la torre Rosenkrantz, levantada en 1565 por el señor de Bergen. Y tras el barrio de la Liga Hanseática, la iglesia Mariakirken, de estilo románico y bellas trazas. Un repaso más profundo e intenso al pasado de Bergen realiza quien se sumerge por las salas del Museo Bryggen, dedicado especialmente a la Edad Media de la ciudad y construido de tal forma que por el suelo de alguna de sus salas asoman los restos de las casas allí construidas hace más de 800 años. Otro lugar imprescindible de este cogollo histórico y pintoresco de Bergen es el mercado del pescado Torget, frente al Bryggen, donde es posible pasear entre tenderetes de souvenirs y pescaderos que ofrecen degustaciones gratui-

tas de sus productos más habituales –salmón, arenque, ballena…–. Un lugar mucho menos frecuentado por los turistas y altamente recomendable es el Museo de la Lepra, a diez minutos del puerto por la Kong Oscars Gate. De la misma forma que en el Museo Hanseático, el tiempo se ha detenido en la leprosería San Jorge tal y como funcionó, con su iglesia y todo, en el siglo XVIII. Pero una visita a la ciudad de las lluvias casi perpetuas resulta incompleta sin acceder, mejor a pie que de cualquier otra forma para callejear por entre algunas de sus calles más típicas, hasta la estación del funicular que sube, en ocho minutos, hasta el mirador del monte Floyen. Claro que las vi.  info@javierprietogallego.com

Prohibido usar velas Y todo a pesar de que durante los años de funcionamien-

Un maniquí en un puesto callejero. A la derecha, venta de pescado en el puerto.

110826 Bergen  

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