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Viernes 25.02.11

GPS GUĂ?A PARA SALIR

Torre medieval del castillo de San Felices de los Gallegos, en Salamanca. :: J. PRIETO GALLEGO

San Felices de los Gallegos

Un remanso de paz junto a la frontera de Portugal

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Viernes 25.02.11 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES

Un pueblo de la frontera San Felices de los Gallegos conserva un casco urbano medieval lleno de encanto Desde lo alto de la torre del homenaje del castillo de San Felices se comprende mejor porque esta localidad, ahora apacible y acogedora, se vio siempre metida en el pimpampum de las guerras fronterizas con Portugal: además de encontrarse en el sitio justo para no pasar de largo, desde la azotea se atisban un montón de kilómetros lusos, si se mira hacia un lado, o españoles si se mira hacia el otro. Claro que en el entendimiento también influye el hecho de que asomarse a las almenas es el último capítulo del paseo didáctico que se realiza por el interior del castillo, convertido desde hace años en vistoso centro de interpretación de la Ruta de las Fortalezas de Frontera, de la que el castillo de San Felices forma parte y que, hoy por hoy, aparece rodeado por un extenso territorio adehesado en el que olivos y chumberas ponen notas de innegable sabor mediterráneo. El caso es que ya en el nombre lleva grabado el ADN de su existencia. Dicen los historiadores que la localidad fue fundada en el año 690 por el obispo de Oporto, Félix XI, que quiso que quedara constancia de su devoción al santo del mismo nombre: san Felices. Los gallegos del topónimo son los colonos que llegaron hasta aquí para levantar el campamento. Se supone.

RUTAS CON ENCANTO

ASTUDILLO

JAVIER PRIETO

Si en los primeros siglos el rifirrafe por quedársela estuvo entre musulmanes y cristianos, llegado el siglo XIII la partida de pimpón empezó a jugarse entre Portugal y las coronas de Castilla y de León. En 1296 es el rey Don Dionís quien, aprovechando tensiones internas en este lado se la queda y quien comienza a recolocar las piedras del actual castillo, extendiendo la cerca protectora de la población. La puerta de Las Campanas es uno de sus vestigios más reconocibles. En 1327 pasa de nuevo a manos castellanas como parte del señorío de Alfonso de Alburquerque. Y en 1370 queda, durante un año, bajo dominio portugués.

San Felices volverá a estar de nuevo en el centro de las pedradas durante la Guerra de Sucesión de la corona castellana entre Isabel la Católica y su sobrina Juana La Beltraneja: primero será conquistada por tropas portuguesas, que apoyaban la causa de Juana, y después por las que apoyaban a Isabel. Precisamente, serán los Reyes Católicos quienes entregarán esta joya siempre en disputa a García Álvarez de Toledo, primer Duque de Alba, quien impondrá a su señorío el tributo conocido como El Noveno, una sangría consistente en entregar al señor la novena parte de todo cuanto prosperase en sus territorios. En él está el origen de las fiestas mayores de la localidad, que conservan ese nombre, y que vienen a recordar lo mucho que peleó el pueblo para librarse de semejante carga, dado que ya en tiempos de Felipe II co-

La plaza Mayor de la localidad de San Felices de los Gallegos, en el límite occidental de la

Periodo de tranquilidad El siglo XV fue un periodo de relativa tranquilidad para esta población, que vio crecer en su castillo a la condesa doña Leonor, futura reina de Aragón y abuela de Fernando el Católico.

GUÍA En marcha. A San Felices de los Gallegos, en el oeste salmantino, puede llegarse desde Ciudad Rodrigo o desde Lumbrales por la SA-324. El castillo de San Felices. Por el momento sólo admite visitas en grupo previa reserva: tel. 902 91 00 09.

Museo del aceite El lagar del mudo. Tel. 656 44 63 64. Web: www.lagardelmudo.com. Dormir. Tel. de información institucional: 902 20 30 30. Turismo rural: www.castillayleonesvida.com.

San Felices de los Gallegos visto desde lo alto del castillo.


Viernes 25.02.11 EL NORTE DE CASTILLA

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Interior del Museo del aceite El Lagar del Mudo.

Torre medieval y viviendas junto a las murallas del castillo de San Felices.

provincia de Salamanca, junto a la frontera con Portugal. :: REPORTAJE GRÁFICO DE JAVIER PRIETO

menzaron unos litigios para eliminarlo que se alargaron durante más de 300 años, siendo finalmente abolido en 1852. Este sangriento toma y daca –o zaca– siguió en posteriores capítulos: durante la Guerra de Secesión portuguesa, en el siglo XVII, con el Duque de Alba peleando por ampliar el territorio bajo su mando; o durante la Guerra de la Independencia, quedando esta vez en poder francés durante tres años. Vamos, que a la fuerza ahorcan, los de San Felices han pasado más tiempo metidos en guerras que cultivando el campo. Por suerte –y tocando madera visto lo visto–, los aires apacibles que ventilan hoy esas almenas nada tienen que ver con los trajines belicosos escritos en su dilatada historia. La visita a la fortaleza es, desde luego, un prólogo imprescindible para recorrer después el casco urbano. Desde ella se regresa a la plaza

Mayor atravesando el amplio corro que fuera en su momento patio de armas, acotado por la Cerca Vieja. Al recinto de la plaza se accede por la puerta de Las Campanas, en realidad una torre almenada que formó parte también del recinto defensivo que partía del castillo, al tiempo ejerció de espadaña exenta del primitivo templo románico que antecedió a la mole del actual, y uno de cuyos restos es, precisamente, la portada románica que queda enfrente.

Reformas El templo de Nuestra Señora entre dos Álamos arrastra también una larga historia de reformas y recomposiciones, propia de una población sometida a tanto bombazo. El cuerpo principal del edificio es obra del siglo XIV, si bien sufrió ampliaciones en el siglo XVI, como la torre adosada a la cabecera y la portada que se abre a la plaza. Del si-

Interior de la iglesia de Nuestra Señora entre dos Álamos

glo XVII data la capilla de Bartolomé del Corral. Y del XVIII la torre que se añadió a los pies. Una pequeña ironía del destino es que, después de tanta guerra a sangre y fuego a lo largo de los siglos fuera un incendio acaecido en 1887 el que se llevara por delante el bello retablo mayor realizado por Luis de Morales que adornaba la cabecera del templo, el artesonado del siglo XIV que cubría el techo y un montón de documentos relacionados con la historia de la villa. El otro edificio noble de la plaza es el del Ayuntamiento, construido en 1791. Su pórtico corrido se sustenta sobre siete pilastras de piedra talladas en un solo bloque y caracterizadas por la diferente longitud de los fustes, en aras a compensar el desnivel que ofrece la plaza en este punto. La Oficina de Turismo, que se halla ubicada en la planta baja, ocupa la antigua dependencia de la cárcel, una única habitación dotada de chimenea, un banco corrido a lo largo de tres de sus paredes y una letrina practicada sobre el banco en una de las esquinas. Ese espacio amplio y armónico que queda entre ambos edificios es el escenario en el que tienen lugar las celebraciones de El Noveno, el festejo que recuerda la abolición del torticero impuesto y que convierte la plaza Mayor en un coso taurino formado con los carros que los propios vecinos aportan y que utilizan también a modo de gradas para con-

templar las corridas subidos a ellos. La calle que arranca entre la puerta de Las Campanas y el templo permite ir enlazando en el paseo algunos de los edificios más notables de San Felices, como la Casa de los Mayorazgos, la Casa de los Señores del Ron o el convento de la Pasión, hasta alcanzar la plaza del Caño, con un pilón que da idea de las dimensiones que por aquí llegaron a tener los rebaños. Otros puntos de interés en la localidad son el Arco del Puerto y el arco huérfano de la ermita de Rocamador; la alhóndiga; la ermita del Rosario; el Museo de la Cantería o, a la salida del pueblo, la ermita del Cordero o Jesús de Nazareno, el verraco prehistórico conocido como el Burro de San Antón y, del otro lado de la carretera, el Calvario.

Museo del aceite Pero una visita que nadie debería esquivar es la del Lagar del Mudo, un molino dedicado a la extracción de aceite convertido en un atractivo museo en el que no solo es posible conocer cómo y con qué materiales se realizaba todo el proceso, sino que también reúne piezas relacionadas con esta industria tradicional traídas de otros molinos y colecciones. La acertada rehabilitación y recuperación de todo el edificio fue reconocida con la Medalla Europa Nostra 2002 a uno de los mejores proyectos europeos de ese año en la recuperación del patrimonio.  info@javierprietogallego.com


110225 San Felices