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Viernes 31.12.10

GPS GUÍA PARA SALIR

El Año NansenAmundsen Noruega recuerda en 2011 las gestas de los dos exploradores que cruzaron sus destinos al descubrir el Polo Norte y el Polo Sur [P2 Y 3]

PLANES

OCIO

Pequeños arqueólogos

Los mejores videojuegos

El Museo de la Evolución Humana ofrece talleres en los que las familias se enfrentan a su propia excavación [P5]

2010 deja una estela de grandes títulos para todas las plataformas que superan el nivel del año anterior [P14]

Estatua del explorador Fridtjof Nansen ante la proa del barco polar Fram. :: JAVIER PRIETO GALLEGO


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Viernes 31.12.10 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES

Los hombres del hielo Noruega recuerda las gestas de los exploradores Nansen y Amundsen Para fríos, los de Polo. Y si no, que se lo pregunten a Fridtjof Nansen. O a Roald Amundsen. En sentido figurado, claro. Del primero, Noruega se prepara para conmemorar los 150 años de su nacimiento. Y del segundo, el centenario de su expedición al Polo Sur, la primera en poner el pie en el punto más meridional del planeta. Y, como ambos exploradores cruzaron sus destinos, sueños y anhelos en distintas ocasiones, se les va a recordar juntos. Este año en Noruega será el Año Nansen Amundsen. Como si ambos personajes hubieran quedado fundidos en una sola figura. De hielo, naturalmente. Por orden cronológico, Fridtjof Nansen fue el primero en echarse al monte. Con solo 26 años preparó una expedición para atravesar, con cinco hombres, las nada templadas aguas de Groenlandia. Y en la medida de lo posible, a pie, naturalmente. Fue el primer ensayo para un reto mucho más ambicioso, la conquista del Polo Norte. Tras esta primera gesta de juventud, en su cabeza tomaba cuerpo la existencia de una corriente marina que, de este a oeste, corría desde Siberia hacia el Polo para bajar luego hacia Groenlandia. Llegar hasta el Polo podía ser algo tan simple como dejarse arrastrar por esa corriente y echar pie al hielo en el momento preciso. Pero la comprobación de

RUTAS CON ENCANTO

EL AÑO NANSENAMUNDSEN JAVIER PRIETO

aquella sospecha implicaba, entre otras cosas, el diseño de un barco especial, un navío hasta entonces inexistente que se dejara atrapar por los hielos sin romperse y permitiera la vida a bordo en tanto se alcanzaba la meta: «Pienso construir un barco tan pequeño y fuerte como sea posible... resistente al empuje de los hielos y que sea presionado hacia arriba, en lugar de hacia abajo», proclamó.

Un barco único Así nació el Fram, un barco tan mítico como el carácter de los dos exploradores noruegos. Y tan fuerte que ha sido el único barco de madera que ha viajado a los dos polos de la Tierra y resistido el empuje de tres expediciones que, en pleno siglo XXI, parecen cuentos de Julio Verne: la primera, entre 1893 y 1896, dirigida por Nansen al Ártico; la segunda, dirigida por Otto Sverdrup en 1898, para explorar el extremo septentrional de Groenlandia; y

la tercera, entre 1910 y 1912, la que llevó a Amundsen a ser el primer hombre en echar el aliento –helado, naturalmente– sobre el punto más meridional del globo. Dadas las características de este todoterreno de los mares, Amundsen se sirvió del barco que había construido Nansen unos años antes para echarle una carrera a Scott, el explorador inglés que murió en el intento. Y ganarla. El 14 de diciembre de 1911 Amundsen y sus compañeros lograban la meta: conquistaban el hasta entonces inalcanzado Polo Sur y levantaban allí el campamento llamado Polheim. En su interior dejó una carta como testimonio de su logro, en el caso de que su viaje de vuelta no tuviera éxito. La misma que 35 días después leyó Scott al llegar a aquel punto. Pero no pudo vivir para contarlo: la escasez de víveres y la mala organización de su expedición provocaron la muerte de los expedicionarios ingleses

Balsa de papiro RaII construida por Thor Heyerdahl para demostrar que los antiguos egipcios

GUÍA En marcha. 2011 será el

año Nansen Amundsen en Noruega. Uno de los lugares donde esta conmemoración tendrá una mayor repercusión es en el Museo Fram de Oslo, donde se conserva y se puede recorrer el barco utilizado por ambos exploradores en sus expediciones hacia el polo Norte y el polo Sur. El Museo Fram se encuentra situado en la península de Bygdoy, un barrio residen-

cial de Oslo en el que se localizan algunos de los museos más interesantes de la capital, como el Museo de los Barcos Vikingos, el Museo Kon-Tiki o el Norsk Folkmuseum. Información. Museo Fram, fram.museum.no. Museo Kon-Tiki, www.kon-tiki.no. Información turística, www.visitoslo.com y www.visitnorway.com/es.

Salvavidas sobre la cubierta del barco polar Fram, que se exhibe en el museo de la península de Bygdoy, en Oslo.


Viernes 31.12.10 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES GPS 3

Sala de reuniones en el interior del barco polar Fram.

Aspecto exterior del Museo Fram.

podrían haberse comunicado con América. :: REPORTAJE GRÁFICO DE JAVIER PRIETO

en el regreso a muy pocos kilómetros de su siguiente punto de abastecimiento. Resistir semejantes ajetreos solo fue posible para el Fram por lo concienzudo de su construcción. Su casco, de 70 centímetros de grosor, llevaba tres forros: los dos interiores, de madera de roble; el exterior, de greenheart, un árbol de la familia de la lauraceas, con una madera tan resistente que no puede ser trabajada con las herramientas normales. La proa y la popa se reforzaron con planchas de hierro, mientras que el timón y la hélice podían alzarse para que no resultaran dañados si el hielo atrapaba el barco. El resultado fue una embarcación de 400 toneladas aparejada con tres mástiles y equipada con un motor de vapor auxiliar de 220 CV. La electricidad necesaria a bordo era suministrada por un pequeño molino de viento. Hoy el Fram descansa

como un viejo dinosaurio en el interior de una gran nave con los techos acristalados. Salvado por los pelos del desguace se convirtió, en 1935, en la esencia del museo que lleva su nombre, un rincón imprescindible de la península de Bygdoy, en uno de los costados del fiordo de Oslo. Con el tiempo y las sucesivas reformas, el museo se ha convertido también en todo homenaje a las exploraciones polares en general y a las protagonizadas por los exploradores noruegos en particular. Por eso este rincón de la capital noruega se convertirá durante 2011 en el epicentro de algunas de las celebraciones que tendrán lugar con motivo del año Nansen Amundsen. Sea como fuere, nadie debería perderse la oportunidad de poner los pies sobre la cubierta del Fram. El barco conserva perfectamente todos sus enseres, aparejos y estructuras, prácticamente intac-

tos desde el regreso de su última aventura. Y pocas cosas dejan una impresión más honda sobre la piel que recorrer los pasillos, los minúsculos camarotes, la sala de reuniones o las bodegas del barco de madera más resistente del mundo. Más que un recorrido a bordo de un barco cargado de historia, vivencias, aventuras, tragedia y sueños es una inmersión en el escenario donde exploradores de la talla Nansen, Sverdrup o Amundsen hicieron realidad lo que para la mayoría suponía una tarea imposible. Y la atmósfera que se respira en su interior es tan auténtica que sobrecoge siquiera imaginar cómo podía ser la vida ahí dentro durante los dos o tres años que duraba cada una de sus escapadas.

De papiro

Timón del barco polar Fram.

A tanto solo unos metros del viejo Fram, se localiza otro museo de los sueños, la aventura y el coraje, el que acoge las embarcaciones y los objetos originales pertenecientes a las expediciones realizadas por Thor Heyerdahl: la balsa Kon-Tiki, el barco de papiro RA II, réplicas de las estatuas de la isla de Pascua y otros enseres relacionados con sus aventuras. Las gestas de este explorador noruego son igualmente famosas aunque sus obsesiones fueran bien distintas: demostrar que la civilización de Polinesia había llegado a esas islas navegando desde América y no

desde Asia. Y para ello construyó la frágil embarcación Kon-Tiki y navegó durante 101 días hasta alcanzar la isla de Raroi desde las costas de Perú. Y sin salir de la península de Bygdoy, los noruegos rinden homenaje a otros exploradores de excepción: sus antepasados vikingos. El Museo de los Barcos Vikingos exhibe en una gran sala las tres naves vikingas mejor conservadas del mundo. Las tres fueron descubiertas en las cercanías de Oslo, formando parte de tres grandes tumbas reales. Estos magníficos exploradores de la lejana Edad Media recorrieron los mares del norte buscando nuevos lugares donde asentarse. Navegantes de excepción, creían que su vida se prolongaba una vez cruzada la línea de la muerte. Por eso enterraban a sus reyes en los mismos barcos con los que continuarían navegando en el más allá. Y por eso los barcos que se exhiben en el museo aparecieron cargados de joyas y utensilios, y ordenados a modo de túmulos funerarios. De nuevo la emoción de asomarse a barcos que navegaron hace más de 1.000 años se suma al asombro de descubrir que los vikingos de verdad se parecen muy poco a la imagen que de ellos se tiene en la actualidad: de hecho, nunca llevaron sobre sus cabezas el típico casco con cuernos. Bueno, Vicky el Vikingo sí.  info@javierprietogallego.com

101231 Fram  

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