Issuu on Google+

Viernes 19.11.10

GPS GUÍA PARA SALIR

La muralla asediada Ciudad Rodrigo acoge una exposición con más de 500 piezas que recuerdan el papel que la localidad desempeñó en la Guerra de la Independencia [P2-3]

:: JAVIER PRIETO GALLEGO


2 GPS

Viernes 19.11.10 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES

La estrella herida Una exposición que reúne 500 piezas recuerda el papel de Ciudad Rodrigo en la Guerra de la Independencia RUTAS CON ENCANTO

CIUDAD RODRIGO JAVIER PRIETO

El casco histórico de Ciudad Rodrigo es una estrella de muchas puntas visto desde arriba. Es la forma en la que se amurallaban los fuertes y las ciudades que no querían ser invadidos en los siglos XVIII y XIX. Técnicamente reciben el nombre de abaluartadas. Los baluartes son las puntas de esa estrella, el lugar en el que se instalaban la artillería y los fusileros para disparar desde ellas a quien intentara acercarse a las murallas más de la cuenta. En este caso concreto, al ejército del mismísimo Napoleón Bonaparte. Ciudad Rodrigo anda metida en estos meses en la conmemoración del papel que desempeñó hace 200 años durante el primero de los sitios a que fue sometida en el transcurso de la Guerra de la Independencia. Ocurrió en la primera mitad del año 1810. El ejército napoleónico, que venía de derrotar a media Europa, se topó en la frontera hispano portuguesa con la china de su zapato. Para el ejército francés era

fundamental despejar el paso de la frontera y así abordar con contundencia la ocupación de Portugal que le llevaría a dominar por completo la península Ibérica. Para los españoles, que a estas alturas contaban con las alianzas del ejército británico y portugués, resistir lo más posible era la estrategia pensada por Wellington para entretener allí a los franceses en tanto se afianzaba en Portugal la línea defensiva que pondría definitivamente en jaque al ejército invasor. Es así como se fragua el primero de los asedios que convirtió Ciudad Rodrigo en la diana hacia la que apuntaron todos los cañones disponibles. Y a sus habitantes en los héroes a la fuerza que requieren todas las guerras. En aquel tiempo, la forma de forzar a una ciudad para que se rindiera era, en primer lugar, evitar que tuviera suministros. Es decir, que sus habitantes acabaran pasando hambre y sed. En segundo, acercarse lo más posible hasta cascar la defensa por el sitio más débil. El ejército napoleónico se aplicó a ambas cosas hasta que el 10 de julio de 1810 el general Herrasti, que asumió la defensa de Ciudad Rodrigo, se rindió ante la evidencia: los franceses habían abierto una brecha en las murallas cercanas a la catedral por las que entraban a saco y sin contemplaciones. Dicen los recuentos que en el empeño se em-

Castillo de Enrique II de Trastamara.

La catedral desde la muralla. Sobre la torre se observa la huella de los bombardeos. :: FOTOGRAFÍAS DE J. PRIETO


Viernes 19.11.10 EL NORTE DE CASTILLA

PLANES GPS 3

Uno de los cañones que aún apuntan hacia el Teso de San Francisco desde la muralla de Ciudad Rodrigo.

Para forzar la rendición de la ciudad, la dejaban sin suministros por donde se abrió la llamada Gran Brecha que permitió el paso de los franceses al interior, en 1810, y otra vez en 1812 a los británicos cuando estos sitiaron de nuevo de la población para desalojar de ella a los franceses. Paradójicamente, y a pesar de que este último era un ataque de liberación de las fuerzas aliadas, el asedio finalizó con un cruel asalto y saqueo de la ciudad. Junto a esa brecha se alza el mausoleo en el que reposan los restos de Julián Sánchez ‘el Charro’, uno de los comandantes militares españoles más conocidos de esta guerra por el importan-

GUÍA En marcha. Ciudad Ro-

drigo se encuentra al suroeste de la provincia de Salamanca, muy cerca de la población fronteriza de Fuentes de Oñoro. El acceso se realiza por la autovía A-62. Exposición y actos del bicentenario. www.guerradelaindependencia.net.

al tug Por a de d i n Ave

Información. Oficina de Turismo: 664 346 580/ 923 460 561. Centro de Recepción de Visitantes: 923 163 373. Web: www.aytociudadrodrigo.es. Dormir. Tel. de información institucional: 902 20 30 30. Turismo rural: www.castillayleonesvida.com.

a de Ave nid di nida de Ave ramen Sefa r rad Yu Plaza de Amayuelas Plaza del Conde Plaza Palacio de San SalvadorPlaza del la Marquesa Buen Alcalde de Cartago Plaza Palacio de Mayor los Águilas Los Sitios Plaza Poeta Plaza del Cristóbal de Castillo Castrejón Plaza Herrasti

ida en Av

e Pº d

Cuesta de Santiago Avenida de la Concha Río Á gued a

á ox eF ed nd Co

al rrab do A nan Fer

Para recordar los matices de aquel horror –y entender mejor que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos–, Ciudad Rodrigo tendrá todavía en marcha, hasta el 31 de diciembre, la exposición ‘La Ciudad frente a Napoleón. Bicentenario del sitio de Ciudad Rodrigo. 1810’. El lugar perfecto para iniciar un recorrido, también conmemorativo, por los rincones de un casco urbano que ha conservado, como ningún otro en España, la morfología y sabor que ya tenía hace 200 años. La exposición reúne 500 piezas relacionadas con aquel momento tan especial y, en esta era de recreaciones virtuales que cada vez dejan menos lugar para el ejercicio de la evocación, se aparecen como peldaños perfectos para trasladarse, al menos mentalmente, hasta aquellos terroríficos años en los que el sonido de las bombas era la música que subrayaba el vivir cotidiano de los habitantes atrapados tras las murallas. Mapas de la época y de las operaciones militares llevadas a cabo, trajes, utensilios, cuadros que muestran cómo era la ciudad, porcelanas, las armas usadas en el asedio e incluso objetos personales como la espada del capitán Ildefonso Prieto, o los dos maletines de campaña del Duque de Wellington forman parte de esta muestra, compuesta por piezas procedentes de diversas colecciones y museos que será difícil ver de nuevo juntas.

El paseo por aquella ciudad sitiada tiene un punto destacado en la catedral y su entorno inmediato. Tanto que sobre la torre catedralicia aún perduran, perfectamente visibles, los impactos de las bombas que franceses y, dos años después, británicos dirigieron contra ella para tratar de hacerla saltar por los aires. Durante todo el conflicto la seo fue uno de los edificios más estratégicos, convertido en polvorín y torre de vigilancia desde la que avizorar los movimientos enemigos. Más o menos por el tramo de muralla que da a la plaza de Herrasti fue

Mu ral la

Recuerdo del horror

Se muestran mapas de la época y de las operaciones militares

Ro nd ad e la

plearon 28.286 proyectiles y 11.859 bombas, quedaron heridos 1.800 soldados y civiles del lado español y 1.200 prisioneros fueron deportados a Francia. Los franceses perdieron 14 oficiales y 168 soldados, mientras que otros 34 oficiales y 1.009 soldados más resultaron heridos.

Espacio Afecir

te papel que tuvo en la resistencia contra los franceses. Y, junto a la muralla, es posible distinguir perfectamente en la distancia la elevación ventajosa que proporcionó a los sitiadores el Teso de San Francisco, punto débil de la defensa de Ciudad Rodrigo que hizo posible bombardearla hasta romper sus defensas.

Patio del Palacio de los Águila, que acoge la exposición.

Arquitectura militar El recorrido por el paseo de guardia es imprescindible para descubrir las particularidades de la arquitectura militar abaluartada. En el rodeo a la ciudad se distinguen sus puertas, las garitas desde las que estas se protegían, el discurrir del profundo foso que trataba dificultar el acceso o el glacis, la pendiente de tierra que termina en el foso. Esta vuelta a la ciudad por lo alto de la muralla debe detenerse de manera obligada, en el Centro de Interpretación de la Ruta de las Fortalezas de Frontera, junto a la Puerta del Conde. Algo más allá, junto a la siguiente de las puertas, queda el punto por el que se abrió la Brecha pequeña, el segundo agujero en la muralla que permitió la entrada del ejército inglés en 1812. Por esa puerta es posible entrar de nuevo en el casco urbano para pespuntear el reguero de rincones ligados a los asedios. Aunque, sin duda, una de las formas de ver con más claridad y contundencia el paso de la historia sobre sus escenarios reales es visitar el palacio de Cartago y el Museo Virtual de la Guerra de la Independencia. En su interior, diversas proyecciones interactivas recrean distintos momentos de aquella guerra y de la situación de la península en aquel momento. Imágenes para posar sobre las piedras en cualquier paseo por la estrella herida.

Puerta de San Vicente abierta en las murallas.

Maqueta en la que se refleja el cerco abaluartado.


101119 Ciudad Rodrigo