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Volumen XVI Curso 2013/14

C.E.I.P. “Gabriela Mistral”


Edita: C.E.I.P. Gabriela Mistral - ISBN: 978-84-692-7633-4 Depósito Legal: BA-000148-2010 Imprime: Félix Rodríguez-Almendralejo


La bruja buena Ilustrador/a: Yolanda Sayago Rodríguez (5ºB)

erase una vez una bruja buena que cuidaba de un perrito. Una bruja mala se acercó a su casa y convirtió al perrito en una rana. El perrito, convertido en rana, se fue a su casa. La bruja buena, le dio comida y le hizo magia para que se convirtiera otra vez en perrito. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Claudia Parada Campos (Inf. 5 años)

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El enano saltarín Ilustrador/a: Christian Espada Rodríguez (5ºA)

Había una vez un enano saltarín que paseaba por el bosque y se encontró un bebé, que estaba perdido detrás de su casa. Su madre lo estaba buscando. El enano que lo encontró se lo llevó a su casa y jugaba con él. El bebé se durmió en una cuna de juguete del enano.

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Su madre encontró unas huellas en el bosque, las siguió y encontró la casa del enano saltarín. Llamó a la puerta. Salió el enano y ella le dijo que su hijo se había perdido, que lo estaba buscando. El enano le enseñó al niño y ella le dijo que ese era su hijo. Le dijo ‘’muchas gracias’’ y después se lo llevó a su casa. Colorín colorado este cuento se ha acabado y colorín colorete por la chimenea sale un cohete. Paloma Rastrollo Parada (Inf. 5 años)

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La princesa de noche y la princesa de día Ilustrador/a: Christian Espada Rodríguez (5ºA)

erase una vez una princesa muy bella con los cabellos dorados como el sol. La llamaban ‘’La Princesa de Día’’. En ese mismo país vivía otra hermosa princesa, con los cabellos plateados como la luna. La llamaban ‘’La Princesa de la Luna’’. Un buen día, las princesas se encontraron a la orilla del río y decidieron hacer una apuesta: ¿Cuál de las dos brillaba más por su hermosa melena?

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Esa misma noche se celebró una fiesta en palacio y las dos princesas fueron juntas. Como sus cabellos brillaban tanto, las dos ganaron la apuesta y se hicieron amigas. Y desde ese día fueron inseparables: Sol y Luna o Luz Dorada y Luz Plateada. Lucía García Vázquez (1ºA)

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Los lápices de colores y sus amigos Ilustrador/a: Fátima Mejías Benítez (6º)

erase una vez un lápiz, una goma y unas ceras que estaban pintando un dibujo y dice el lápiz: - Yo ya estoy harto de dibujar y colorear y quiero hacer otra cosa -. Entonces dejaron de pintar y se fueron. Cuando dejaron la biblioteca se abrió un portal a otra dimensión y entraron. En esa dimensión todos los lápices de colores hacían lo que querían dentro de una máquina, que aquella gente llamaba ordenador. 11


Los lápices reales se hicieron amigos de los virtuales e hicieron un concurso de pintura para ver quién coloreaba mejor. Al final, ganaron los lápices reales porque pintaban con colores más alegres. Y colorín colorado esta historia se ha acabado y los lápices se han marchado. Daniel Cáceres Salguero (1ºA)

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Juan y los zapatos mágicos Ilustrador/a: Yolanda Sayago Rodríguez (5ºB)

erase una vez un niño llamado Juan que vivía en una ciudad donde no había ningún niño y por eso muchas veces se aburría. Un día, su tío le regaló unos zapatos mágicos que podían hablar. Uno se llamaba Izquierdín y el otro Derechín. Juan estaba todo el día jugando con ellos y se hicieron muy amigos. Una mañana, Juan se levantó y no encontró sus zapatos mágicos debajo de la cama. Se puso muy triste porque se había quedado solo. Los buscó por todas partes, pero sus zapatos mágicos no aparecían. Entonces Juan se asomó a la ventana y se llevó una sorpresa porque Izquierdín y Derechín no se habían ido. Los zapatos mágicos habían salido a buscar a un montón de niños y niñas para que se vinieran a vivir al pueblo.Juan se puso muy contento porque ya no estaba solo y le dijo a sus zapatos que eran los mejores amigos del mundo. Sergio Díaz Guerrero (2ºA)

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Un dragón muy bueno Ilustrador/a: Víctor Torrado Becerra (6º)

Había una vez un dragón que se llama Pincho que vivía en una montaña. El dragón no podía echar fuego por la boca y tampoco tenía alas como los demás. Sus amigos los dragones se reían y no querían jugar con él. Entonces, fue al médico y le ayudó. Empezaron a salirle alas, pero no pudo echar fuego por la boca, sólo podía echar agua. Estaba muy triste porque pensaba que no valía para nada y no sabía qué hacer. De repente, un día hubo un incendio muy grande y todas las casas del pueblo empezaron a quemarse.

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Entonces Pincho fue volando , abrió su boca y echó toda el agua que pudo sobre las llamas y el incendio se apagó. Desde entonces, estaba muy feliz y todos le querían mucho porque salvó a todo el pueblo. Y nunca más quiso tener fuego en su boca como los otros dragones para que nadie pudiera quemarse.

Carlos Abadito Gracia (2ºA)

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La regla mágica Ilustrador/a: Nazaret Díez Salguero (5ºA)

Erase una vez una regla mágica y lista que podía medir muchas cosas. Era muy conocida por todos y se sentía muy orgullosa pues sabía lo que medía su amiga la goma, su primo el sacapuntas o su hermano el estuche. Un día llegó el metro y le dijo que no se creyese tan lista porque había cosas que ella no podía medir, como una persona, una habitación o un coche. La regla se sintió triste porque ya no era la más famosa entre sus amigos. Desde ese día, aprendió que nadie puede saberlo todo y que ella no era tan lista como se creía. Colorín colorado este cuento se ha acabado. Mª. Fátima Hurtado Álvarez (2ºB)

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Una primavera diferente Ilustrador/a: Fátima Mejías Benítez (6º)

Había una vez una estación alegre, la primavera, que todos los años cuando llegaba marzo alegraba todos los campos. Un año, los rayos del sol eran tan fuertes que todas las flores se estropearon. Entonces se sintió muy triste porque los paisajes estaban sin color, hasta que un día vino una nube cargada de gotitas de agua y regó todos los campos. La primavera se puso muy contenta y por fin volvió a sonreír. Colorín colorado la primavera ya ha terminado. Marina Pardo Burguillo (2ºB)

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El león medio pez Ilustrador/a: Christian Espada Rodríguez (5ºA)

Erase una vez un león que nació de un huevo y era medio pez y medio león. Tenía en vez de nariz, branquias; en vez depelos, escamas; corría como un león y nadaba como un pez. Todos se reían de él y lloraba y lloraba… Su madre era igual que él y todos los llamaban ‘’la familia león-pez’’. Estaban ya cansados de que los llamasen así. Buscaron un hada que vivía en lo alto de un árbol y que podía hacer hechizos. Cuando llegaron allí, le pidieron por favor que si les podía conceder un deseo. El hada los escuchó y les dijo que en el fondo del lago había un diamante que podía transformarlos en leones normales.

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Corriendo fueron a buscar el diamante. Como ellos eran medio peces, bucearon y bucearon hasta encontrarlo pero no podían con él porque pesaba mucho y los tumbaba. Hicieron un hoyo, el león medio pez se metió en él y empujó el diamante hacia arriba. Cuando sacaron el diamante del lago todo se iluminó y les desaparecieron las escamas y las branquias. Ya eran unos auténticos leones, pero nunca olvidaron que gracias a ser medio peces pudieron conocer el fondo del lago. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Javier Calero Díaz (3ºA)

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Marta y el globo mágico Ilustrador/a: Fátima Mejías Benítez (6º)

Erase una vez un pueblo lejano donde vivía una niña llamada Marta. Era rubia, de ojos azules y piel clara. Era muy simpática y juguetona. Un día, salió al jardín para jugar con su balón y, al cabo de unrato, se encontró un globo que le dijo: - Hola Marta. Yo soy un globo mágico y, como sé que siempre te portas bien, quiero darte un premio y te concederé tres deseos. Marta se sorprendió mucho al ver que el globo hablaba y le dijo:

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- ¡Vale! Te pediré el primer deseo: como ya llegó la Navidad, quiero que haya paz en el mundo y no más guerras. El segundo deseo es que los pobres tengan comida y el dinero que necesiten.Y el tercero es que en el mundo todos estén contentos y que haya amor. El globo le dijo que al día siguiente por la mañana, al despertarse, se cumplirían todos sus deseos. Y así fue, todos los deseos se cumplieron. A partir de entonces, todas las personas estuvieron contentas y fueron muy felices. Y colorín colorado, Marta y el globo han jugado.

Lucía González Abadito (3ºA)

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El gigante de roca Ilustrador/a: Víctor Torrado Becerra (6º)

Erase una vez un gigante muy malo que se llamaba Gigalith. Era un gigante muy grande, su cuerpo estaba cubierto de piedras y en su cabeza tenía tres cuernos enormes de color azul; además tenía cuatro patas con las que corría por todo el bosque donde vivía. No le gustaba que los niños jugasen en su cueva porque un día los niños le lanzaron petardos en su casa-cueva. Ese día Gigalith se puso muy furioso porque los niños no le hacían caso. Los niños creían que era una pared porque lo veían de piedra y algunas veces le daban con el balón en la pierna.

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El gigante se enfureció tanto que empezó a echar rocas por las manos y los niños se asustaron mucho y empezaron a correr hasta el pueblo que se llamaba Montealto. Un día, vinieron muchos luchadores para encerrar al gigante y lo consiguió un luchador llamado Juan Carlos. Al fin, los niños pudieron volver a jugar en la cueva porque Juan Carlos consiguió encerrar al gigante en un jaulón enorme. Y colorín colorín este cuento llegó a su fin.

Pedro Merchán Montero (3ºB)

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El murciélago y el leopardo Ilustrador/a: Christian Espada Rodríguez (5ºA)

En un país muy lejano vivían un murciélago y un leopardo. Los dos eran muy amigos y siempre estaban juntos jugando y divirtiéndose. El murciélago era simpático y muy listo aunque a veces hacía tonterías. El leopardo era travieso y guapo pero, a veces, sus bromas eran algo pesadas. Un día que estaban jugando en el río, el murciélago se cayó al agua y sus alas se mojaron. El leopardo tuvo que ayudarle fabricando unas alas para que pudiera volar. Esas alas las fabricó con madera y hojas de los árboles. Ahora el murciélago ya tenía unas alas nuevas.

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Subieron a una montaña y de repente, se hizo de noche. Los dos pasaron bastante miedo porque los árboles hacían mucho ruido con el viento y además escuchaban los sonidos de todos animales, pero consiguieron salir volando gracias a su amistad y apoyo. En pocos minutos llegaron a su casa y celebraron su amistad con una fiesta de carne e insectos. Y colorín colorado este cuento ha explotado.

Miguel Parra Domínguez (3ºB)

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El burro Pepé Ilustrador/a: Yolanda Sayago Rodríguez (5ºB)

Erase una vez un burro muy presumido que tenía los ojos marrones, un hocico negro y unas orejas muy largas. El burro se llamaba Pepé. Un día llegó a la ciudad un ratón. El animal era amable y muy simpático. Toda la gente lo iba saludando mientras paseaba por la ciudad. Marcos, el ratón, pasó justo al lado del burro Pepé y éstele puso la pata delante para que se cayese del puente para abajo. Justo enese momento llegaron los animales y se dieron cuenta de lo que sucedía. Una gata le dijo al burro: - Oye, ¿por qué haces eso? - Porque me cae mal- contestó Pepé. - Si te caigo mal, no debes hacerme esto: ‘’Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas tú a los demás’’- le dijo Marcos, el ratón.

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A partir de ese día fueron amigos e iban a pasear juntos todas las tardes. El ratón encima del burro contando chistes. Por fin el burro consiguió ser amable. Por las mañanas ayudaban a los animales ancianos a cruzar el bosque, a las maestras de animales a cuidar a las crías. ¡Todos los animales estaban alegres con ellos! Otro día un león empezó a insultar a Pepé. Marcos, como era tan listo, quiso morderle para que dejase en paz a su amigo. El león salió corriendo y no volvió más. Pepé le dio las gracias a Marcos por haberle salvado la vida. Entonces se dio cuenta de que el tamaño no importa. Y…desde ese día ya no eran simples amigos, sino familia. Colorín colorado Pepé y Marcos se han alegrado. Elena Díaz García (4ºA)

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El niño solidario Ilustrador/a: Fátima Mejías Benítez (6º)

Erase una vez un niño que se llamaba Alonso. Alonso era muy cariñoso y amable con sus compañeros. Cuando iba al colegio,sus amigos le pedían las cosas y él se las prestaba: lápiz, goma, colores, afilalápices… Todos estaban muy contentos con él. Un día se cansó y dejó de compartir sus cosas y sus amigos se enfadaron mucho. Alonso se quedó muy triste y solo. En el recreo ya no jugaba con nadie y sus amigos ya no le querían. Cuando llegó a su casa, les dijo a sus padres que había dejado de ser amable y no sabía por qué era ahora así.

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Esa misma noche, cuando estaba dormido, soñó que todo el mundo era muy solidario. La gente se ayudaba entre sí, no se peleaban ni se insultaban, todos eran muy amables y cariñosos. Al día siguiente, cuando llegó al colegio, Alonso les dijo a sus amigos que si querían alguna cosa. Ellos le dijeron que estaba muy raro, aunque contestaron que sí. En el recreo ya jugaba con sus amigos y se divertía. Él mismo se dio cuenta de que era el chico más feliz del mundo y nunca más dejó de compartir sus cosas. Colorín colorado este cuento ha terminado. Diego Díaz Chavero (4ºA)

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El payaso triste Ilustrador/a: Débora Hermoso Jiménez (5ºB)

El payaso Filipo ya estaba muy mayor. Después de haber trabajado durante muchos años en un montón de circos por todos los lugares de España, haciendo reír a muchos niños y niñas,ya no le querían en ningún circo. Cansado de andar de un lugar a otro buscando trabajos, se puso enfermo. Durante todo el tiempo que estuvo en el hospital, descubrió que había muchos niños y niñas que estaban también malitos Un día, se puso el traje de payaso y fue habitación en habitación haciendo reír a todos los niños y niñas del hospital. Ellos se pusieron muy contentos y Filipo también, al ver que todavía podía hacer reír a los niños y niñas, ya que esa era su mayor ilusión. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado. Ana Salguero Venegas (4ºB)

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Una farola luminosa Ilustrador/a: Nazaret Díez Salguero (5ºA)

Erase una vez una farola que nunca se fundía. La gente cuando pasaba por allí siempre repetían y repetían: ‘’siempre está encendida’’. Como nunca se fundía, la alcaldesa decidió cambiar la bombilla pero seguía igual, incluso no la tenían ni que encender: cuando quería, se encendía sola. Una vez una niña del barrio que pasaba por allí, pensó que a lo mejor era mágica y de momento se lo fue a decir a su madre. La madre al principio pensó que eso era una historia, pero luego decidió contárselo a la alcaldesa. Decidieron ir por la noche para averiguarlo, le quitaron el cristal y vieron que tenía una especie de bola mágica dentro. Al siguiente día por la mañana, hicieron una fiesta para celebrar el descubrimiento de la farola y la niña se llevó todo el mérito. Colorín colorado la farola se ha arreglado. Carolina Rodríguez González (4ºB)

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El caballo que encontró un hogar Ilustrador/a: Yolanda Sayago Rodríguez (5ºB)

Erase una vez un hombre llamado Luis que tenía un caballo llamado Extasi, de pelo largo, color alazán tostado, precioso. Un día, por causas ajenas a él, tuvo que abandonarlo con todo el dolor de su corazón. Lo dejó a las afueras de un pueblo llamado Kobingui. Una pareja de extranjeros se fueron de vacaciones a Kobingui y vieron al caballo que estaba abandonado; lo notaron triste y apenado y su aspecto no era muy bueno. El hombre, llamado Nico, le preguntó a su mujer: -Pero ¿Qué hace este bonito animal aquí? -No sé, yo creo que está abandonado- respondió Ani- pienso que sería buena idea ocuparnos de él durante algunos días, hasta ver si aparece el dueño.

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-Vale, así se sentirá mejor-asintió Nico. Día tras día fueron al lugar donde estaba el caballo, al que llamaron Silver, y se fueron encariñando con él. El tiempo de sus vacaciones se estaba terminando y viendo que nadie lo reclamaba, decidieron pedir permiso a las autoridades del pueblo para llevárselo con ellos y alojarlo en un precioso jardín que tenían en su casa. La máxima ilusión de Ani y Nico era formar una familia y al no poder tener hijos se dedicaron a cuidar animales abandonados. La llegada de Silver supuso una gran ilusión para ellos. Lo alojaron en su jardín. Estuvieron trabajando durante unas semanas para construirle una cuadra de madera. Silver estaba muy contento de recibir tantas atenciones. Nico, que sabía montar muy bien, lo domó y le daba largos paseos por el campo. Pasado un tiempo, Nico le comentó a Ani: -Creo que sería buena idea comprar una yegua para que haga compañía a Silver. -Estaba deseando que me lo propusieras- respondió ella. Compraron una preciosa yegua a la que llamaron Era. Ampliaron un poco la cuadra y Silver estaba muy contento con su nueva compañera. Le compraron a cada animal una cabezada, un cabezón y… ¡una montura! Así se sentirían mejor. Daban largos paseos para quese fuesen conociendo, y los cuatro estaban encantados. Pasado un tiempo se llevaron una gran alegría pues Era estaba preñada. Transcurridos once meses tuvieron dos preciosos potrillos. Todos estaban locos de alegría. Nico y Ani se sentían muy satisfechos de tener una gran familia, aunque fuese de animales, para ellos eran como sus propios hijos y además los animales nunca te abandonan, pensaban ellos. Colorín colorado estos animales no han sido abandonados. Eva García Pérez (5ºA)

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Viaje al otro mundo Ilustrador/a: Pedro Delgado Parada (5ºA)

En una gran ciudad no muy lejana vivía Emma una niña de unos doce años, de pelo negro, ojos marrones y una gran sonrisa. Junto a ella vivían sus padres y su hermana Laura, una niña de pelo castaño, ojos marrones y menudita. Un día tuvieron que cambiarse, por motivos de trabajo de su padre, a un pueblecito a muchos kilómetros de su ciudad. Cuando llegaron al pueblo, Emma y Laura miraban su casa, de segunda mano, con pocos muebles y dos grandes árboles a la entrada. Tuvieron que acostumbrarse a ella y hacer nuevos amigos en el colegio, aunque echaban de menos a sus amigos de la ciudad. Un día por la tarde, Emma y Laura estaban jugando al escondite en su nueva casa, cuando Emma abrió un armario y, al otro lado, vio un bonito paisaje de montaña con un río que lo atravesaba. Corriendo fue a llamar a su hermana, quien le preguntó:

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-¿Qué te pasa Emma? -He abierto el armario y me he encontrado ante un precioso paisaje. -¿Puedes enseñármelo? - Le preguntó Laura, un tanto inquieta. Las dos hermanas se colocaron delante del armario y contemplaron el maravilloso paisaje. Laura propuso a su hermana entrar y ver qué ocurría. Ésta asintió con la cabeza. Cuando estuvieron dentro, divisaron a unos seres muy extraños, que llevaban unos trajes muy raros: unos de rojo y otros de azul. Emma y su hermana le preguntaron a un hombrecito de azul: -¿Quiénes sois? -Somos los soldados azules, estamos en guerra con los de color rojo para quedarnos con el territorio pero… ¿Qué hacéis vosotras aquí? -Nos hemos perdido- contestó Laura. -Si queréis podéis quedaros en nuestro palacio y mañana os ayudaremos a encontrar vuestra casa. -Vale, muchas gracias- dijeron las hermanas. -Os acompañaré. A la mañana siguiente Emma se levantó de la cama y se dirigió a llamar a su hermana pero Laura no aparecía por ningún lado. Rápidamente buscó al hombrecillo de azul para contarle lo sucedido. -¿Sabes dónde está mi hermana? -Sí, por la mañana se la llevaron los hombrecillos de rojo junto a nuestro jefe. -¡Oh no! Tenemos que rescatarla- dijo la niña-Sí, ven conmigo, iremos rápidos. El soldado azul y Emma iban a rescatar a su hermana cuando, escucharon un ruido… ¡Los perseguían! Emma comenzó a correr y tropezó con una piedra, se quedó un poco mareada. De repente abrió los ojos, estaba en la cama, en su cuarto. Todo había sido un sueño. Y colorín colorado el viaje al otro mundo ha terminado. Sarah González Abadito (5ºA)

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Un detective valiente Ilustrador/a: Pedro Delgado Parada (5ºA)

Un día nevado, en un pueblo muy pequeño, un niño llamado Marcos estaba esperando la Navidad con su familia. Pero Marcos no sabía que su familia no podía comprarle nada por falta de dinero. Sus padres, Juan y María, estaban tristes y preocupados por su hijo. Marcos le preguntó a su madre: - Mamá, ¿qué me vais a regalar? - Marcos, sabes que este año no tenemos tanto dinero como el año pasado - respondió la madre. Al día siguiente Marcos no hacía ni caso a sus padres y éstos no querían que su hijo estuviera triste. Una semana después de la Navidad, María la madre de Marcos, fue a despertarlo a su habitación:

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- ¡Marcos!, ¡Venga, arriba!- pero no se escuchaba nada.- ¡Marcos, Marcos! ¡No estoy para bromas! ¡Vamos, levántate!- repitió su madre. María entró en el cuarto y no había nadie. Buscó por todo el cuarto; debajo de la cama, en el armario y… ¡La ventana estaba abierta! ¡Marcos se había escapado! Los padres de Marcos y la Guardia Civil no lo encontraban. Entonces, un detective que pasaba por la calle en ese momento escuchó todo y le gustó este caso. El detective ‘’Manolo’’ fue a buscarlo por todas las calles del pueblo, pero Manolo no encontraba al niño. El detective estaba desesperado de tanto buscar a Marcos. Cuando, en lo alto de la montaña se escuchó una voz que decía: ‘’¡Socorro, socorro! ¡Me persigue un lobo!’’ El detective Manolo fue muy rápido a la montaña. Cuando el detective llegó donde estaban Marcos y el lobo, éste salió corriendo porque el niño lo asustó con un pedrusco. Al cabo de unas horas, el detective y Marcosfueron a casa y sus padres al verlo lloraron de alegría. Todos los familiares de Marcos decidieron que Manolo, el detective, se quedara con todos ellos. Marcos al final dijo: - ¡Éste es el mejor regalo de Navidad del mundo! Tomás Lavado Hernández (5ºB)

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Una valiosa lección Ilustrador/a: Nazaret Díez Salguero (5ºA)

Erase una vez un niño que vivía en Villanueva. Se llamaba Juan y tenía ocho años. Acababan de empezar las vacaciones de Navidad. Villanueva era un pueblo pequeño en el que sólo había un parque. Juan tenía muchos amigos, pero él quería ser el centro de atención aunque nunca lo conseguía. Una noche, un hada le visitó y le dijo: - Te concedo tres deseos. La primera noche pidió un deseo: - Quiero que vayan más niños al parque.

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A la mañana siguiente había más niños en el parque, pero seguía sin ser el centro de atención. La segunda noche pidió otro deseo: - Quiero no ir al cole. Pero por la tarde, cuando fue al parque, no había nadie porque los niños estaban haciendo los deberes. La tercera noche pidió otro deseo. El último. Y dijo: - Quiero ser millonario. El hada se lo concedió. Por la mañana sus padres le dijeron que hiciera la maleta porque se iban a vivir a una mansión. Cuando llegaron vieron que era una mansión de ¡cincuenta habitaciones! Y ¡veinte criados! La primera noche la pasó de lujo. Pero, por la mañana se dio cuenta de que no volvería a ver a sus amigos. La segunda noche estuvo gritando al hada que apareciese. El hada apareció y le dijo: - Ya te he concedido tres deseos. Y Juan respondió: - Lo sé. Pero quiero que todo sea como antes. El hada le concedió este último deseo, aunque antes Juan aprendió a jugar y disfrutar con sus amigos. A la mañana siguiente se despertó y descubrió que todo volvía a ser como al principio. Juan creyó que todo había sido un sueño. Y, ¡colorín colorado este cuento se ha acabado! Manuel Lagar Fruto (5ºB)

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Quiero ser uno de ellos Ilustrador/a: Víctor Torrado Becerra (6º)

En un mundo del futuro de la Tierra, un niño moreno, con ojos castaños, alto, fuerte e inteligente, llamado Paolo estaba en un torneo, cuando de repente una granada cayó frente a la puerta del doyo y explotó haciendo que se derrumbase todo. Veinticinco años después, el niño, ya hecho un hombre, despierta extrañado en un hospital. Cuando las enfermeras se dan cuenta, lo llevan a un cuarto donde una máquina le pone una superarmadura con una metralleta. A continuación sale y las enfermeras se lo explican todo: -Eres Paolo. Cuando eras un niño, estabas en un torneo con tu familia y una granada hizo caer todo el doyo. ¿Recuerdas algo? -Sí, lo último que recuerdo es una explosión. ¡Ah! Y mi familia... ¿dónde está? -Murieron en la explosión junto con tus amigos. Fuiste el único superviviente.

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-¿Quién tiró esa granada?! ¡Acabaré con él! -dijo enfurecido Paolo. -Para eso estás armado, para acabar con los Widix, una raza de humanoides morados. -¿Ellos fueron los que mataron a mis padres? -Sí, supongo, ya que han lanzado muchos ataques contra la Tierra. Al oír Paolo eso, se enfureció tanto que apretó sin querer el gatillo y se disparó la metralleta haciendo caer la lámpara del techo encima de un doctor. El golpe en su cabeza fue tan fuerte que en vez de ver las estrellas, vio las lámparas. Después Paolo salió corriendo del hospital, pero al salir estaba en otro planeta, Purple Planet. Era un planeta precioso, lleno de colores, pero muy mortal. Paolo fue a quitarse el casco de la armadura y un soldado le gritó: -¡No, no! ¿Qué haces? -Respirar aire fresco. -Si te quitas el casco, te explotará la cabeza. Tú debes ser uno de los nuevos. -No. Yo acabo de despertarme en ese hospital. -¡Ah! Eres uno de los que sobrevivieron al ataque de los Widix. En ese caso no conoces al coronel; ven, te lo presentaré. Fueron a una sala de entrenamiento donde estaba el coronel. Este era un tipo con cara de duro, unos grandes músculos y con un gran arañazo de tres dedos en el brazo derecho. El soldado le presentó al coronel: -Este es Carson Peter, el coronel de la Armada Tierra. -Encantado de conocerte cadete- respondió el coronel. Al anochecer Paolo quiso explorar la zona, así que cogió una pistola, el casco y una moto. Ya fuera del campamento se adentró en una selva de colores y encontró un árbol de metro y medio que se iluminaba. Lo estuvo mirando casi toda la noche y de pronto un hombre morado montado en una «planta monstruo» dijo unas palabras y el árbol le empezó a hablar. Luego abrió la boca y el ser morado entró en ella. Paolo hizo lo mismo y también entró. Había una población de Widix que apuntaban con ballestas y lanzas hechas con elementos naturales. En ese momento, entre todos los Widix apareció una joven humana de la misma edad de

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Paolo, llamada Cristina, que desarmó al instante a Paolo con un látigo y lo ató. Se quedaron solos y entonces fue cuando Cristina habló con él: -Hola, soldado. Parece que has venido a conocer la zona. Pues verás, yo hice lo mismo y descubrí que los Widix son gente normal. Me hice amiga de la hija del jefe de la tribu y me aceptaron. Yo necesitaba saber por qué debíamos acabar con ellos, por eso fui a preguntarle al coronel y me dijo que ‘’por venganza’’. Me contó que de pequeño, en Kansas (Texas), en una granja donde vivía con su familia aterrizó una planta en forma de nave y salió de ella un ser morado. Su padre cogió una escopeta, peroel Widix al verlo cogió su lanza y se la tiró a su padre, atravesándolo delante de sus ojos. Desde ese momento se alistó en el ejército y luego en la NASA, donde fabricó una nave que cubrió de plantas y estuvo lanzando ataques falsos a la Tierra, dándole igual la gente que muriera. Así fue como empezó la guerra. Paolo entró en razón y se unió a los Widix diciéndole al jefe de la tribu: -’’Quiero ser uno de vosotros’’ El jefe aceptó. Cristina y Paolo, junto con los Widix, se infiltraron en el campamento y convencieron a los demás, aunque a algunos a la fuerza. El coronel supo lo que pretendían hacer y fue a matar al jefe de la tribu, pero Paolo, para detener a Carson, no tuvo más remedio que dispararle al casco haciendo que respirara el aire y le explotara la cabeza. Finalmente, tanto humanos como widix vivieron juntos y felices. Paolo se casó con Cristina en Purple Planet y se quedaron allí para siempre. Colorín colorado, Purple Planet se ha salvado. Víctor Torrado Becerra (6ºA)

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Una aventura nunca vivida Ilustrador/a: Christian Espada Rodríguez (5ºA)

Erase una vez un niño llamado Fim, de ojos verdes, pelo rubio, fuerte, alto, que era muy travieso y no tenía miedo a nada. No le gustaba que nadie tocara sus juguetes. Si Clara, Rob o Sam, sus hermanos, intentaban cogerlos, él siempre los echaba a patadas. Un día, por casualidad, el niño salió y al volver escuchó voces en su habitación. Creyó que eran sus hermanos y al abrir la puerta gritó: - ¡Os pillé, os vais a enterar! Pero resultó que no había nadie y supuso que las voces venían del patio. Al día siguiente, un amigo suyo, Yack, vino a llamarlo y se fueron a jugar al fútbol. Después Fim comió, se bañó, hizo los deberes del viernes y cuando terminó se fue a jugar a su habitación. Al acercarse oyó un murmullo, entró muy muy despacio y vio a los juguetes que estaban intentando escapar. Entonces Fim dijo sorprendido:

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-Alto ahí, no os podéis ir. ¿Y vosotros os movéis y habláis? En ese momento todos los juguetes empezaron a ir a por él y cuando quiso defenderse, ellos ya lo habían atrapado para convertirlo en uno de ellos. Poco después se despertó y no sabía dónde estaba, pero al ver a los juguetes se dio cuenta de que era uno de ellos y él, que no tenía miedo a nada, se asustó mucho. El juguete jefe era su favorito, un soldado, el general, el más grande y más fuerte, aunque fuera de plástico. El jefe le dijo: -Te quedarás aquí durante un día para que sepas lo que pasamos nosotros. -Sí, ¿y qué? No habrá nadie para torturarnos y mis padres no se darán cuenta de que no estoy porque hoy es la excursión de fin de curso. El soldado le dijo: -¿Quién dice que nadie te puede torturar? Tus hermanos van a ver que tú no estás y aprovecharán para jugar con tus juguetes ya que tú nunca los dejas. Al día siguiente los hermanos entraron en la habitación y empezaron a jugar como locos con los juguetes: los mordían, los pisaban y Sam, que era el más travieso, le ató a Fim, el nuevo juguete, un petardo muy grande y lo echó a volar. Al irse los hermanos, empezaron todos a hablar y a quejarse. Entonces Fim comprendió que estaba mal cuidar así a sus juguetes. Al llegar a casa de la supuesta excursión, fue directo a su habitación y colocó los juguetes en un buen lugar, los limpió, le arregló el brazo al general y desde entonces dejó a sus hermanosjugar con ellos, pero con la condición de que los trataran bien. Y colorín colorado estos juguetes bien han acabado.

José Antonio Barrera Domínguez (6º)

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Cuéntame un cuento. Volumen XVI (2013-14)