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Goya รlvaro Sรกnchez


• El entierro de la sardina (1809-1812)


Ă­ndice

1. Francisco de Goya y Lucientes 2. Dibujos 3. Grabados 4. Los Disparates 5. Conclusiones


Francisco de Goya y Lucientes • La pradera de San Isidro (1788)


Nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos (Zaragoza). Después de unos años de aprendizaje en el taller de José Luzán en Zaragoza y después de participar dos veces, sin éxito, en el concurso de la Real Academia de San Fernando de Madrid (1763 y 1766), en 1769 viaja hasta Italia, donde en 1771 toma parte en un concurso de la Academia de Parma, obteniendo el segundo lugar. De nuevo en Zaragoza, pinta en 1772 sus primeros frescos en la basílica del Pilar y otros, de mayor tamaño, en la cartuja Aula Dei. Después de su boda (1773) con Josefa Bayeu, hermana del influyente pintor de corte Francisco Bayeu, se establece en Madrid y, a partir de 1775, realiza para la Real Fábrica de Tapices varios cartones representando escenas de la vida popular. De esta primera parte de su vida se conservan muy pocos dibujos. La carrera artística de este pintor alegre y ambicioso, que en 1780 ingresa como miembro de la Real Academia de San Fernando y obtiene, en 1786, el título de pintor de Cámara, es bruscamente interrumpida en 1792-1793 por una grave enfermedad que lo dejará completamente sordo. Sin encargo alguno, se entrega a pintar según “su capricho y su invención para” -como escribiría en una carta de 1794- “ocupar la imaginación mortificada en la consideración de mis males”. En esta época, el dibujo se convierte para él en un medio de expresión fundamental y a él se entrega intensamente. Entre 1796 y 1797 realiza el pequeño álbum de Sanlúcar y el gran álbum de Madrid, seguido de los dibujos para la serie de aguafuertes Los Caprichos. En 1799 es nombrado “primer pintor de Cámara”, y con este nuevo cargo disminuye su interés por el dibujo.

Un segundo período, estrechamente relacionado con los acontecimientos políticos de la época -guerra de la Independencia contra Napoleón y restauración bajo Fernando VII-, es particularmente fecundo. La falta de encargos, tanto públicos como privados durante el tiempo de la guerra, obliga a Goya a buscar otras ocupaciones y se dedica de lleno al grabado. El número de dibujos sobrepasa en aquel momento al de cuadros. Casi al mismo tiempo nacen los dibujos preparatorios para las series gráficas Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates (1810-1819), además de 400 dibujos sueltos. En 1819, sospechoso de liberal y enfermo de gravedad, decide aislarse en la Quinta del Sordo, cerca del Manzanares, donde se dedica a la realización de Las pinturas negras. Pero como aquí tampoco encuentra sosiego, abandona España y, en 1824, se establece en el exilio, en Burdeos, donde morirá el 16 de abril de 1828. Durante sus últimos cinco años de vida, sólo pinta unos veinte cuadros, aunque dibuja bastante, de ahí que hoy conozcamos más de 100 dibujos de este período. Goya concibe el arte de una manera novedosa para su época, donde prima el academicismo y un cierto carácter decorativo. Él va más allá, con la visión subjetiva y con la muestra de los sentimientos. La originalidad se encargaba de otorgar a los pintores su estatus social, en el S. XVIII era importante distinguirse de los artesanos y su trabajo meramente mecánico y repetitivo, esta originalidad era la que permitía acceder a los pintores a un estado de hidalguía, con las ventajas que ello suponía. Goya se centra en lo sublime, dando ese carácter distintivo de grandeza y sencillez admirable en una de las caras más terribles de la imaginación. Se habla de artistas cabra que marcan el camino y de artistas ovejas que lo siguen en rebaño. Empleando esta alusión a la creatividad, se considera a Goya un artista cabra, que marcaba el camino por donde los demás pintores iban ya que no alcanzaban su grado de talento. Después de Velázquez hubo en España un testigo por recoger, ya que se le veía cómo un héroe, un maestro de la pintura y conforme pasaba el tiempo la sociedad relacionada con el arte veía como Goya recogía el guante demostrando que nadie le hacía sombra.


dibujos

• Disparate conocido (1813-1818)


Los dibujos de Goya son menos conocidos que su pintura. Permanecieron largo tiempo ocultos. Por suerte, muchos de ellos fueron a parar a la colección del pintor y escritor Valentín Carderera (1796-1880). Aún hoy falta un verdadero catálogo crítico de la totalidad de los dibujos de Goya. Según algunos expertos, existen alrededor de 600 obras, según otros la cifra llega a 700, y si nos basamos en cálculos más recientes, podemos contar con más de 900 dibujos. A esto hay que añadir también el carácter intimista de estas obras. Se trata a menudo de cuadernos de apuntes, a los que el pintor, como en un diario, confiaba sus sentimientos, de forma mucho más espontánea que en los cuadros, grabados y litografías realizados para el público. Constituyen, a veces, verdaderas confesiones, en las que el artista expresaba los sentimientos más ocultos y más impetuosos de su corazón. Para comprenderlos es necesario compenetrarse; para contemplarlos es preciso profundizar en ellos, establecer un diálogo. En la historia del arte español, donde los dibujantes no son precisamente numerosos, Goya ocupa un lugar importantísimo que compartirá sólo con Picasso. Sin embargo, tardó muchos años antes de dedicarse plenamente al dibujo. En los dibujos se evidencia su fuerza creadora y su capacidad técnica. La forjó en la escuela académica del barroco tardío y del inicio del clasicismo. Primero fue pintor, luego dibujante. Después de constante y aplicada dedicación al dibujo, alcanzó una soberana libertad de medios y de formas; dibujar fue para él un verdadero placer. Con la pluma, raspa, graba, realza; con el pincel logra ligeros toques al lavis; alterna pluma y pincel en

un mismo dibujo; durante largo tiempo muestra una cierta predilección por el trazo blando y cálido del lápiz rojo y, al final, el lápiz litográfico negro le proporcionó posibilidades muy diversas. Fue un técnico deslumbrante que se forjó su propio estilo, muy distinto de sus clásicos coetáneos. Mientras estos últimos miran a la pureza, belleza y unidad del trazo, él rompe la línea y juega con dinámicos contrastes entre luz y sombra. André Malraux resumió el efecto de estos dibujos con la siguiente frase: “Goya, con su grafía, hace que todo lo que se dibujó en su época parezca simplemente decorativo”. Los dibujos de Goya son obras de arte totalmente independientes. Sólo raras veces realizó dibujos preparatorios para composiciones pictóricas, estudios de detalles o apuntes. En su obra faltan los esbozos de paisajes, de árboles o de ruinas. En la creación artística de Goya, al igual que en la de Rembrandt, los dibujos ocupan un lugar destacado. Tanto para uno como para el otro se trata de creaciones totalmente independientes de la pintura. Incluso, en algunas ocasiones, los dibujos presentan una temática y un enfoque totalmente opuesto a los de la pintura. Por ejemplo, al mismo tiempo que el pintor realiza Los Caprichos, en los que fustiga a la nobleza decadente, pinta también delicados retratos de jóvenes damas de la Corte. A veces, de los dibujos nacen síntesis monumentales para composiciones pictóricas: como por ejemplo, de Los Desastres de la Guerra llega a La Lucha con los mamelucos y a Los fusilamientos (2 de mayo de 1808), o de Los Disparates a la serie Las pinturas negras. Goya dibujaba lo que veía, y más todavía: se inspiraba en las personas y en los acontecimientos de su mundo, pero no se limitaba aquí. Sabía lo que quería y lo realizaba como quería. Daba forma a lo real y sabía imponer una cara a lo irreal. Realista y surrealista a un tiempo, así expresó él mismo el ideal del artista: “... la pintura escoge en lo universal lo que juzga más a propósito para sus fines; reúne en un solo personaje fantástico, circunstancias y caracteres que la naturaleza presenta repartidos en muchos, y de esta combinación ingeniosamente dispuesta, resulta aquella feliz imitación por la cual adquiere un buen artífice el título de inventor y no de copiante servil.”

• Goya dibujos, Lafuente Ferrari, Enrique, 1980


grabados

• Disparate de tontos (1813-1818)


Entendemos por grabado el resultado del trabajo realizado sobre una superficie de madera o metal, llamada plancha, por medio de instrumentos cortantes, punzantes o de ácidos que atacan la superficie metálica. El resultado es la estampa, soporte generalmente de papel al que se ha trasladado la imagen por medio de la tinta, al poner en contacto la hoja con la plancha grabada entintada y ejercer presión con un tórculo o una prensa vertical. Por extensión también recibe el nombre de grabado la estampa así realizada, de manera que se confunde el proceso con el resultado. Existen diferentes técnicas para trabajar las planchas de metal: el aguafuerte, el aguatinta, el grabado a buril, la punta seca y la litografía: 1. El aguafuerte: sobre una plancha metálica cubierta por una fina capa de barniz protector se dibuja con una punta metálica. Al introducir la lámina en ácido, se produce la corrosión del metal en las zonas dibujadas. (Los Caprichos) 2. El aguatinta consiste en verter sobre la plancha una capa uniforme de resina. La plancha se calienta para que la resina se funda y se adhiera. Posteriormente, se introduce en ácido, y éste penetra en las partes en las que la superficie no está protegida por la resina. El aguatinta está casi siempre asociada al aguafuerte. En una misma plancha las dos técnicas se complementan. (Los Caprichos) 3. El grabado a buril es el procedimiento de grabar sobre una plancha metálica muy pulida, haciendo incisiones muy profundas por medio de un utensilio llamado buril, que extrae en su recorrido limaduras de la propia plancha. Los surcos resultantes se rellenan con la tinta, que pasará al papel cuando ambas superficies se pongan en contacto. (Los desastres de la guerra) 4. La punta seca consiste en dibujar directamente sobre la plancha metálica con una aguja de acero. La extremidad de la punta seca es más fina que la del buril y sin filo, de manera que raya el metal produciendo surcos que pueden ser profundos pero no muy anchos. El metal levantado queda a los lados de las incisiones, formando las llamadas rebabas. Al entintar la plancha estas rebabas retienen más cantidad de tinta y el resultado en la estampa es un trazo aparentemente más ancho y difuminado en los laterales. Las rebabas se desgastan con rapidez, por ello no admite muchas tiradas. (La Tauromaquia) 5. La litografía es una técnica diferente y más evolucionada en relación con el grabado en hueco. Se trata de dibujar con un lápiz graso sobre una piedra calcárea denominada piedra litográfica. Para fijar este dibujo y que la grasa no pase a las zonas no dibujadas, se cubre toda la piedra con una leve película de goma arábiga acidulada. A continuación, se remoja la piedra con agua. Las superficies no dibujadas absorben el agua, y las dibujadas con el componente graso la rechazan. Seguidamente se pasa el rodillo impregnado en tinta grasa. De nuevo, la tinta se deposita únicamente sobre la zona dibujada, pues la humedad de la parte sin dibujar repele la tinta. Finalmente, el grabado se estampa con la ayuda de la prensa litográfica que hace que la tinta depositada sobre el dibujo de la piedra pase al papel. (Los toros de Burdeos) ** Los caprichos tienen una intención crítica a la España más profunda. Corresponden a la etapa de su enfermedad. Satirizan vicios universales (gula, avaricia), crítica a la superstición, inquisición, médicos, maestros... ** Los desastres recoge un sentimiento ante la crueldad de la guerra de la Independencia, que acaba de terminar. Muestra esperanzas rotas por la vuelta del absolutismo. Goya se halla en un dilema moral, las ideas que tanto comparte están representadas a los ojos de España por un ejército invasor. ** La tauromaquia, Goya tiene 70 años, muestra desencanto, se refugia en las emociones de juventud y en la suerte del toreo. ** Disparates, temática extraña y oscura, muestra lo absurdo, lo irracional. Humo de pesimismo y amargura. Mezcla técnicas, como la aguatinta para los fondos.

• http://goya.unizar.es/InfoGoya/Obra/TecnicaGrabado.html


los disparates

• Modo de volar (1813-1818)


Los Disparates, conocidos también por Los Proverbios, son las obras más enigmáticas de todas las series realizadas por Goya. Los problemas empiezan ya con el nombre: “disparate”, que significa algo totalmente irracional, anómalo, y la palabra tiene también resonancias agresivas. La serie se compone de 19 dibujos, 18 de ellos se conservan en el Museo del Prado. De tamaño superior a todos los demás, anteriores y posteriores, miden 24,4 x 35,2 cm. Puesto que en un ejemplar de la serie Los Desastres de la Guerra, distribuido en 1816, se incluía una prueba de estado de un Disparate, podemos deducir que fueron empezados, lo más tarde, en 1816. Carderera los clasifica como “tercera serie de Goya”, antes de La Tauromaquia. Es muy probable que el artista emprendiera la ejecución de estos dibujos antes de los taurinos, sin embargo fueron acabados sólo más tarde. ¿Es que la mayoría de ellos fueron realizados después de 1819, cuando el artista se encontraba ya restablecido de su grave enfermedad? Harris, en su estudio, prolonga el tiempo de su realización hasta 1824. Lafuente Ferrari anota que Goya ejecutó su primera litografía en 1819 y que, a partir de esta fecha, prefirió esta última técnica a la del aguafuerte; se inclina por tanto a dar por concluidos Los Disparates en 1819. Por fin, José Camón Aznar, que dedicó una monografía a Los Disparates, sitúa su realización entre 1813-1815 y 1817-1818. Además de las dificultades que encontramos para averiguar las fechas de su ejecución, nos enfrentamos también con otras de carácter técnico y con el problema de su significación. Los dibujos fueron ejecutados al pincel con aguada roja. Ciertas similitudes con Las pinturas negras son evidentes, como por ejemplo el empleo de un solo color, las grandes

manchas esfumadas, así como la concentración de los grupos de figuras. Una “furia terrible”, como dice Carderera, guiaba la mano del artista al arrojar sobre el papel las pinceladas de color. Este conjunto, que actúa como una fuerza explosiva, que hierve como un volcán, rechaza la ejecución detallada. A veces el tema permanece incluso oscuro. Goya, que siempre se cuidaba de dar un título a sus dibujos, rehúsa esta vez las explicaciones claras. La obras anteriores tenían cierto colorido local y ciertos rasgos de la época que nos permitía situarlos en un mundo real; en Los Disparates, en cambio, todo es intemporal, nos encontramos ante un espacio sin fin. Los vestidos de las personas ondean de forma teatral y no pertenecen a ninguna época. Sus rostros son apenas esbozados, presentan unos rasgos estirados, una expresión fría, como si se tratase de muñecos. Otras veces llevan máscaras. Aparte el gigantismo de los protagonistas, estas figuras ofrecen otras peculiaridades, son presentadas en una forzada disposición en primer plano, vistas enfáticamente, con gestos divagantes e implorantes. La posterioridad de Goya ha preferido, a la atmósfera inquietante de Los Disparates, los divertidos Caprichos, con sus delicadas vivencias personales, o bien Los Desastres, con sus crueldades tan reales, o las artísticas y movidas escenas de La Tauromaquia. Para los coetáneos de Goya, Los Disparates eran demasiado atrevidos. Por este motivo, según Carderera, algunas hojas no se pudieron publicar. ¡Y la primera edición de la serie de aguafuertes no apareció hasta 1864, 36 años después de la muerte de Goya! Y, sin embargo, por su absolutismo, por su manera de atacar lo desconocido, por la entronización de los sueños, por el triunfo de lo onírico, por saber romper las fronteras de la razón, todo esto acompañado de una ilimitada libertad en la creación artística, estas obras iluminan el presente, indicándonos una orientación. Y, como dice Hans Rothe, “se convierten en uno de los elementos, del cual nació el arte moderno, sean o no evidentes estas influencias”.

• Goya. Caprichos, desastres, tauromaquia, disparates, Paas-Zeidler, Sigrun, 2001


Disparate femenino: Mujeres manteando a peleles como diversión, se aprecia un burro y un hombre, las mujeres tienen el control de ambos.

Disparate de miedo: El miedo manejado por alguien, un grupo de militares huye aterrorizado.

Disparate ridículo: Crítica al matrimonio de conveniencia, hay un árbol seco, sin descendencia. Precariedad, inseguridad sobre una base quebradiza. Lo grotesco se vuelve trágico.

Bobalicón: Feliz, despreocupado de lo que tiene detrás y que tanto aterroriza al hombre de la escena, que parece cubrirse con una virgen para protegerse.

Disparate volante: Se ve a una mujer y un hombre subidos a un hipogrifo. Están desbocados por la pasión, es una burla a las pasiones desenfrenadas, el grifo se gira y ríe.

Disparate furioso: Amenaza, escena sexual encubierta, un vengador protege a una mujer de los que se dejan llevar por la líbido de manera extrema.


Disparate matrimonial: Matrimonio como crítica, figura doble, se han convertido en un ser siamés monstruoso que sufre. Seres grotescos se ríen de ellos por su condena.

Los ensacados: Carrera de sacos hasta el cuello, son inútiles, absurdos, no pueden relacionarse ni ponerse de acuerdo. Posible crítica a los políticos de Fernando VII.

Disparate general: Violencia compositiva, es la más difícil de interpretar. Critica a la Ilglesia, adoran a unos gatos y les rinden pleitesía.

Caballo raptor: La mujer disfruta con un final trágico, hay ratas devorando a otra mujer. Crítica de la infidelidad.

Disparate pobre: Una mujer se debate entre dos mundos, una huida de las pasiones de juventud para asentarse con unas viejas que la reciben. Tiene dos cabezas. Con una mira al pasado (feliz) y con otra a la vejez (triste).

Disparate alegre: Escena grotesca, viejos, un loco y mujeres bailando. Deseo sexual, viejos verdes, formas poco realistas. El hombre anciano manipulado por una joven.


Modo de volar: Hombres volando, utopía humana o fe en que pudiera lograrse tal hazaña.

Disparate carnaval: Escena de carnaval, dan rienda suelta a sus pasiones, figuras enmascaradas que se enfrentan, no se sabe si son así o si van disfrazados, momento disparatado.

Disparate claro: Militar que se precipita al vacío, un clérigo le condena, unas mujeres se arrodillan dando la razón al clérigo que señala el abismo (podría ser un militar liberal, la Iglesia contribuyó para acabar con esas ideas).

Las exhortaciones: Relaciones sexuales, sale una celestina, hombre con tres brazos, la mujer con dos caras (infidelidad).

La lealtad: Figura deforme de la que todos los demás se ríen y burlan excepto un perrillo que lo defiende y un caballero que parece observar la escena.

Disparate fúnebre: Paso al más allá, lugar triste, visión muy negativa. Goya sentía cerca la muerte.


Disparate conocido: Un grupo de personas tiene miedo de una autoridad superior excepto un hombre que se burla de ellos sin temor alguno.

Disparate puntual: Mujer y caballo hacen equilibrismo, el caballo es la pasión, la mujer está de pié pero caerá y todo el público se reirá por no saber domar sus pasiones.

Disparate de bestia: Mundo del circo, enseñan unas leyes a un elefante y un collar con cascabel. Alusión a los políticos que intentan dominar el pueblo.

Disparate de tontos: Toros que vuelan, uno se precipita violentamente.


conclusiones

• Disparate furioso (1813-1818)


Después de ver la obra de Goya se puede decir con seguridad que fue un adelantado a su tiempo, tenía un pensamiento que no encajaba en la España de la época, de ahí su exilio a la Quinta del Sordo para poder crear libre y dejarse llevar sin ningún límite. Resulta paradójico que el artista más creativo fuera el anciano, en lugar del joven pintor romántico. Quizá con la edad se percató de que no tenía que rendir cuentas a nadie porque ya había alcanzado la perfección técnica que pedía la corriente academiscista y había demostrado con creces que no había temática pictórica que se le escapara, ya fuera paisaje, retrato, arte religioso... Su aportación al arte fue inmensa, ya que hasta la época a nadie se le había ocurrido plasmar sentimientos en el papel o expresar sensaciones. En Goya se manifiesta su concepción de la pintura, mejor dicho, de la imagen gráfica, como un arte de testimonio y transformación más que de representación. Los artistas posteriores continuarán explorando el mundo de las luces, el color, la óptica y todas las teorías que nacen del espíritu ilustrado que tanto gustaba a Goya. Por la parte de la creatividad, las corrientes expresionistas e impresionistas verán en el pintor aragonés un punto de partida hacia las sensaciones que transmite el arte y su nuevo concepto. En Los Disparates, Goya se encuentra en un punto creativo y filosófico que había conseguido a raíz de no tener responsabilidades, una libertad plena para expresarse, para gritar o para hacer chillar con escenas, personajes y reflexiones anómalas y cargadas de pesimismo. Un mundo universal de defectos, vicios y pesadillas. Una realidad atemporal llevada al límite y mostrando hasta donde es capaz de llegar la mente. Además habría que sumar su sordera, un factor determinante en su aislamiento y un estímulo externo responsable de su catarsis. La experiencia de toda una vida plena hasta su enfermedad, las escenas que había presenciado en la guerra y la falta de un horizonte en la Quinta del Sordo, hace de sus últimas obras en España un conjunto depresivo y trágico, reflejo de la cara más terrible de la vida y del ser humano.

Por todo esto debemos definir a Goya como precursor y creativo, unos adjetivos que quedan reservados a los artistas que en la Historia del Arte hacen pasar de una corriente a otra y merecen ser estudiados a parte por la trascendencia de su obra y su legado. Explotó al máximo todas las técnicas que tuvo a su alcance sabiendo sacar partido a los puntos fuertes de cada una.


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Goya  

Análisis de la vida del artista Francisco de Goya y de su serie de grabados "Los Disparates"

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