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Memorias de un elefante Memoirs of an elephant ilustraciones de Beto Compagnucci sobre un texto de Alberto Benassi


Memorias de un elefante Memoirs of an elephant Ilustraciones de Beto Compagnucci sobre un texto de Alberto Benassi


© de las ilustraciones: Beto Compagnucci © del texto: Alberto Benassi © de la presente edición: Blur Ediciones, S.L. Imprime: Grupo Marte ISBN: 84-609-8527-X Depósito legal: xxxxxxxxx Edita: Blur Ediciones, S.L. Este libro ha sido impreso en papel: Cubiertas: Conqueror Texture Antique Diamante 300g Interior: Conqueror Texture Antique Diamante 120g


El elefante metafórico

Salta a la vista apenas hojeamos estas memorias que son incompletas, pero si hacemos una lectura más profunda, comenzamos a sospechar que también son apócrifas y, posiblemente, de más de un autor. El tema conecta con viejas leyendas piamontesas, que se remontan a los tiempos en que Aníbal puso de moda los elefantes en Europa. La trasmisión oral las transportó a lejanas tierras donde sufrieron alteraciones provocadas, quizá, por traducciones inexactas. Acostumbran a emerger periódicamente, de forma tan sutil como obsesiva, escapando a la atención de los no iniciados. A manera de ejemplo: en 1954 se estrenó la película “La ruta de los elefantes” donde Peter Finch se llevaba a vivir a Liz Taylor a su mansión de la selva, construida caprichosamente sobre el camino que, durante generaciones, habían recorrido los elefantes del lugar para ir al cementerio a morir. Los paquidermos enloquecidos acababan destrozándolo todo y Liz Taylor aprovechaba para volver a casarse con Richard Burton. Veinte años más tarde, Robert Dart, considerado un autor menor -incluso en Francia- hasta que cumplió los 18, rescató el tema a través de su “alter ego”, el comisario Sant-Antonio, en su novela: “Un elephant ça trompe”, con notable éxito de ventas. Casi al mismo tiempo aparecieron estos textos en San Jorge, una colonia piamontesa situada en la Provincia de Santa Fé, en Argentina, donde acostumbran a ocultar los elefantes de la vista de los extraños. ¿Cúmulo de coincidencias? No tengo ni idea. Sin embargo, estudiando estas memorias pude responder a una pregunta que me había atormentado desde niño: ¿Por qué Dios habría dado a Brasil tanta selva y ningún elefante? Comprendí que la respuesta era muy simple: pocos seres humanos hubieran podido soportar a un brasileño montado en un elefante. Finalmente, el hecho de tratarse de una narración relativamente corta me llevó a nuevas especulaciones: ¿Serían éstas las memorias de Tantor, el elefante que soportó a Tarzán hablando a


los gritos en infinitivo? ¿Cómo un elefante que presume de su condición de tal recuerda tan pocas cosas? ¿Son acaso estos textos el resultado de las mutilaciones de la censura? ¿Quién o quiénes (porque sitio sobra) se esconden detrás del elefante? Qué se yo... Estoy convencido de que estas memorias tienen varios niveles de lectura y que una tortuosa corriente subterránea recorre el texto, llenándolo de coloridas metáforas y veladas alusiones que, pese a todos mis esfuerzos, he sido incapaz de descifrar. Aquí dejo para los estudiosos esta reconstrucción casi policial de los hechos, deseándoles que tengan más suerte que yo. La firma es ilegible (y, posiblemente, falsa)

The metaphoric elephant When we skim through, it becomes visible that this book of memories is incomplete. When we have a closer look, we begin to suspect that it is apocryphal and has probably more than one author. The theme relates to the Piedmont legends, which take flight to the times Hannibal made elephants fashionable in Europe. Oral transmission took the stories to far away places where they suffered changes, perhaps caused by inexact translations. The changed versions remerge frequently. Subtly though insistently, the mutations escape the non-expert's attention. For example: in 1954 “Elephant Walk” premiered. Peter Finch takes Liz Taylor to live in his mansion in the jungle. The mansion was whimsically built on a route that the local elephants have traveled for generations on their last journey to the elephant cemetery. The infuriated pachyderms end up destroying everything and Liz Taylor uses the opportunity to return home and marry Richard Burton. Twenty years later, Robert Dart, regarded a minor author, –including in France– until he became 18, saved the theme from oblivion with his “alter ego” detective Sant-Antonio in his novel:


“Un elephant ça trompe”. It sold considerably well. Almost at the same time similar texts appeared in San Jorge, a Piedmont colony in Argentina's Santa Fe province. Here, as a common saying goes, they are “used to hiding the elephants from the eyes of strangers” or used to concealing their emotions from strangers. Lucky coincidence? I have no idea. Studying these memories however I found an answer to a question that haunted me since I was a child: Why had God blessed Brazil with so much jungle and not a single elephant? I understood that the answer was very simple indeed: few human beings would have been able to bear the sight of a Brazilian mounted on an elephant. Because we are dealing with a relatively short narrative, I started to speculate again. Could these be the memoirs of Tantor, the elephant that put up with Tarzan talking through screams? How is it that such an elephant remembers so little? Could it be that these texts are the results of censorship? Who (singular or plural, because there is no lack of space), hide(s) behind the elephant? Who am I to tell you? I am convinced that these memories can be read at different levels, and that a slow subterranean current runs through the text, filling it with colourful metaphors and veiled suggestion, which I despite all my efforts have not been able to decipher. I leave the curious with this almost detective like reconstruction, wishing them more luck than I have had. The signature is illegible (and probably false)

Note: Part of the text is based on the Spanish idiom: “Como un elefante en una cacharrería/bazar” which translates to English as:” “Like a bull in the china shop”.


El elefante entr贸 en el bazar.


La due単a se horroriza y no piensa atenderlo.


AsĂ­ se lo dice. El elefante se enfurece y comienza a destrozarlo todo como elefante en un bazar.


La dueĂąa, una cocodrila descendiente de los cocodrilos sagrados del Nilo, derrama lĂĄgrimas desesperadas en las que nadie cree.


Es un desastre, todo por el suelo, los potiches de la dinastĂ­a Ming,


los jarrones de latĂłn con las vĂ­sceras del Ăşltimo emperador. Todo por el suelo.


Maximiliano III, que muri贸 de una 煤lcera perforada -de un bayonetazo- contempla la escena desde un cuadro, comprendiendo que las circunstancias superan ya el marco de lo aceptable.


Ta帽en las campanas y Maximiliano prende entre ojo y ojo del elefante una condecoraci贸n autoadhesiva en grado de Gran Comendador...


...para celebrar la memoria de elefante del elefante, quien realmente la tiene, tanto es asĂ­ que reconoce en la cabeza de marfil del alfiler de Maximiliano, a un colmillo de su abuelo, muerto en los pastizales de la sabana por el abuelo de Maximiliano.


Todo se complica y se complica. Nadie había tenido en cuenta al cazador furtivo que después de esperar su cuarto de hora mató de un certero balazo al pájaro del cucú y luego dirigió su fusil al paquidermo, apuntó con cuidado a la condecoración, que en realidad era un blanco puesto allí por el inteligente de Max...


...sali贸 el proyectil, salieron tres palomas...


Vuelve a sonar el clarĂ­n...


...todo el mundo en pie....


...tratando de ver por encima de las cabezas de los de adelante...


...los de adelante tratando de ver por encima de sus propias cabezas...


...lo que les da un trabajo tremendo y el inventor del ungĂźento para la tortĂ­colis que hace su agosto.


Vamos de mal en peor, susurra el conde por sobre su hombro al oĂ­do de la dama que lo acompaĂąa, pero susurra con tan mala punterĂ­a...


...que la frase cae en pleno escote de una princesa rusa, dos filas mรกs atrรกs, que de inmediato anota el incidente en la libretaborrador de sus memorias.


Es el gran desfile de presentaci贸n en sociedad de los mutilados de guerra:


Pasan primero los que han perdido la mano izquierda y saludan, como siempre, con la derecha...


...luego los que perdieron la mano derecha y saludan entonces con la izquierda...


...más atrás el grupo coral de cantores sin mandíbula.


Es comidilla de todos la posible presentaci贸n...


...de un batall贸n completo de manos derechas que perdieron sus cuerpos.


Sin embargo nadie piensa en el problema pavoroso de aquellos que perdieron s贸lo una oreja y, desde ese d铆a, todo les entra por una oreja pero no les sale por la otra...


...no, todo lo que oyen se les acumula en la cabeza sin desagote posible.


Es terrible, todas las frases huecas los informativos meteorol贸gicos...


...los partes policiales una bolsa llena prensada de buenos dĂ­as buenos dĂ­as como le va bien y usted bien gracias...


...y sobre todo el terror de saber que ya no hay mรกs lugar...


...y en cualquier momento alguien va a mover una silla...


...y ese ruido va a colmar la cabeza que va a estallar como finalmente lo hace:


Chorrean las paredes de ruidos viejos y frases inconvenientes lo salpican todo y lo peor viene cuando un andate a la mierda escuchado en Madagascar en 1935 da en plena testa del archiduque, cosa rara en ĂŠl tan acostumbrado a esquivar.


El bochorno es general...


...y el general abochornado...


...suspende de inmediato...


...todos los crĂŠditos de ortopedia.


Se toman medidas...


...que se ejecutan al mismo tiempo que los causantes.


La calma vuelve a los espĂ­ritus...


...las almas a los cuerpos...


...Y todos a su casa.


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The elephant enters the china shop. The shop owner is horrified and would not attend him. And this is exactly what she says. This infuriates the elephant, which starts to destroy everything like an elephant in a china shop. The owner, a crocodile from the lineage of the sacred Nile, sheds cocodrile tears in which no one believes. It is a disaster, all the Ming dynasty china lays on the ground, the urns with the last emperor's intestines. Everything is on the floor. Maximillian III, who died of a perforated stomach ulcer, caused by a bayonet thrust, contemplates the scene from a painting, he understands that the situation is completely out of hand. The bells toll and Maximillian decorates the elephant as knight commander and sticks an adhesive medal between the elephant's eyes... ...in other to celebrate the elephant's elephant memory, such a great memory he has, that he recognizes his dead grandfather's tooth in Maximillian´s ivory pinhead. His grandfather died in the pastures of the savannah at the hands of Maximillian´s grandfather. Everything becomes more and more complex. Nobody counted with the fugitive hunter who waited for fifteen minutes and then, with a precise shot, kills the cuckoo bird. Then he points his weapon at the pachyderm. He aimed with care at the medal that was really a target put there by the clever Max... ...out comes the bullet and out come three pigeons... The elephant died with such tremendous ease that everyone around was deeply impressed. The trumpet sounds again... ...everyone on his feet... ...is trying to see over the heads of those in front of them... ...and those in front intend to see over their own heads... ...which causes them a lot of work as well as for the inventor of the balm against neck pain who makes a month's earnings in one night. We are going from bad to worse, whisper the count whispers over his shoulder in the ear of


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the lady that accompanies him. But the whisper was mis-directed and ends up... ...between the breasts of a Russian princess two rows behind him. She immediately writes the incident in the notebook that contains the sketch of her memoirs. It is the day of the great march. They are introducing the mutitilated of war to society: First come those who lost their right hand, they of course wave with the left... ...then a little later those who lost their left hand, they wave with the right one... ...later the choir of jawless singers. It is the talk of the town... ...a complete regiment of right hands that have lost their body that might follow. Nevertheless no one thinks about the terrifying troubles of those who have lost a single ear, and who from that day on suffered because everything enters one ear but can't go out through the other... ...no, everything they hear amasses in their head, infinitely. It is terrible, empty phrases from the news, the weather... ...police reports, a bag crammed with good mornings, how are you? Fine thank and you... ...and then the horror of knowing that there is not enough space... ...and any moment now, someone will move a chair... ...and the noise will make the head overflow and in the end it will explode, and it does: The walls drip with old noise. Inconvenient phrases splutter and the worst comes when a “go to hell� uttered in Madagascar in 1935 ends up in the face of the archduke. Which is unusual for someone who normally evades everything. Embarrassment is general... ...and the general is embarrassed... ...immediately freeze all... ...orthopedic credits. Measures are taken... ...and the rebels put into place. Tranquility returns to the spirits... ...souls return to their bodies... ...and everyone goes home.


Este libro se termin贸 de imprimir en febrero de 2006



memoirs of an elephant