Page 1

El maldito La segunda parte de “El pergamino que no debe ser encontrado”

Prólogo -Malditos niñatos…- dijo furioso.-Se creerán héroes, pero eso ni por asomo. La especie de figura humana que había sido testigo de la muerte de Leomon se encontraba gruñendo en una esquina, agotado. De repente, empezó a pronunciar unas palabras en una lengua antigua. -Están muertos…- Dijo al terminar- Nadie se escapa de las garras de mi amo… No será complicado…. Pasaron las horas y se hizo de noche. Él estaba muy concentrado. Entonces se volvió de un tono rojizo y de su boca salieron palabras que no parecían suyas. -Dentro de 5 días. Sigue órdenes. -Sí, amo.- Respondió ya con su propia voz. Se desplomó y volvió a su tono azulado.


Capítulo I Días difíciles Mac se despertó bruscamente. Chorreaba de sudor. Había revivido su experiencia de la noche anterior. Miró el reloj y vio que eran más de las 4 de la madrugada. Brian y él habían intentado explicárselo todo a sus padres, pero como era de esperar, no se lo creyeron. Aun así, Brian estaba hospitalizado. Se había roto el peroné y la tibia. Los padres de Mac estaban planteándose enviarle a un psicólogo. Las palabras de la figura resonaron en su cabeza… -¡No, no, no! ¡Yo creé la criatura y moriréis por haberla destruido! -Moriréis…- Resonó en la cabeza de Mac. Mac tenía miedo. Creía haber visto ver morir a la figura, pero a veces sentía que le observaban. Mac intentó dormir, pero no lo consiguió. A la mañana siguiente Mac fue solo al instituto, pues Brian no podía salir del hospital. Ignoró a todo el mundo y se sentó en su pupitre, con el sitio de Brian al lado vacío. -Por favor, entregadme los trabajos de Halloween.- dijo la maestra. Todos se levantaron. Algunos añadían unos últimos detalles y se ponían en fila. Mac no sintió valor como para hacerlo, así que se quedó sentado. -¿Y vuestro trabajo, Mac?-preguntó la profesora cuando todos estaban sentados.


-No lo hemos hecho.- dijo Mac ausente. - ¿Por qué? - No hemos tenido tiempo-. Mac dijo lo primero que se les pasó por la cabeza. - ¿A no? Haber has tenido el viernes por la tarde, el sábado y el domingo. No me sirve de excusa. Tienes un cero y un correo a tus padres. ¿Contento? Mac se sintió humillado. No le importaba su cero y no estaba atento. Solo pensaba en su incómoda aventura, y lo único que quería era descansar, pero se le hacía imposible. La profesora, de vez en cuando, le hacía preguntas sobre lo que estaba explicando, pero Mac no le sabía decir. Al final de la mañana tenía cinco negativos y un cero en el trabajo. Sin embargo Brian, que era muy trabajador, no le puso nada, pensando que al final le traería el trabajo. Mac no estaba seguro del todo. A última hora, mientras Mac fingía tomar apuntes en matemáticas, sonó el timbre. Mac, sin decir palabra, recogió sus cosas y salió, cabizbajo. Una vez en casa, apenas tomó bocado y se fue a su cama e intentó dormir, pero en vano. Pasaron las horas y se hizo de noche. Unos pasos se escucharon por el oscuro pasillo. Un paso, dos pasos, tres, cuatro…. De repente los pasos pararon ante la puerta de Mac. De un lento crujido la puerta se abrió. Mac, asustado, cogió un puñal que había robado en el mercado y lo empuño. Por la puerta se asomó, una mata de pelo moreno, hasta dejar ver la cara de… la madre de Mac.


Este se tranquilizó y guardó el puñal antes de que su madre alcanzase a verlo. -¿Es que no piensas venir a cenar?-Dijo su madre. Mac no respondió y hubo un incómodo silencio. -Ya sé que estas enfadado con nosotros por no creeros, pero es que eran tonterías lo que nos contasteis.- Acabo por decir su madre, con un tono dulce.-No te enfades conmigo, por favor. Mac le dio la espalda y guardó silencio. Su madre, decepcionada, se dispuso a salir de la habitación, pero antes añadió: -Bueno, solo quiero que sepas que odio verte triste.- Y salió, cerrando la puerta.

A la mañana siguiente, tuvo un examen de sociales, pero como no había estudiado y no se sentía con ánimos, no respondió ni una pregunta. Brian podría salir del hospital esa misma noche, es decir, que al día siguiente volvería a su lado. Mac, por una vez en la vida, sentía miedo, y esa sensación no le gustaba.


Capitulo II Un Brian diferente Como todos los días, Mac esperó en el rincón favorito de los dos amigos a Brian. Era un lugar tranquilo del instituto. Era oscuro y un tragaluz era lo único que alumbraba. Solo ellos sabían de ese lugar, pues para entrar, había que pasar por debajo de una rejilla rota. Los dos amigos nunca habían sabido por qué construyeron esa habitación, pero por seguridad de que solo ellos supieran de su existencia, no se lo preguntaron a nadie. ¿Qué por qué ellos sabían de que está ahí? Es una larga historia. Normalmente Brian llegaba el primero, pero esta vez Mac había llegado antes. Habían pasado 5 minutos de la hora a la que quedaban y Brian no aparecía. Finalmente sonó el timbre y Mac se vio obligado a dirigirse a su clase. Y así lo hizo, decepcionado. Cuando llegó a clase lo encontró sentado en su sitio, rodeado de curiosos. -Fuera de aquí cotillas.-dijo Mac -No, déjalos.- dijo Brian sonriente.-les estoy contando lo que me dijo el médico, porque no te sientas y escuchas. Mac no lo entendía. A Brian le gustaba la soledad y era muy tímido. Mac no supo que decir y se sentó. Mac sentía como si Brian fuera otro. No dejaba de señalar partes de la


inmensa escayola. Presumía mucho. De vez en cuando, a las chicas se les escapaban grititos de asombro, y los chicos miraban absortos a Brian. Cinco minutos más tarde, la profesora llamó la atención y todos se sentaron. -¿Por qué no has venido?-Preguntó Mac en un susurro. -¿A dónde tenía que ir?-Respondió este. -¿Cómo que, a dónde? Sabes muy bien a donde me refiero. -No, no lo sé Mac, dímelo de una vez. Mac resopló. Le parecía demasiado que Brian no se acordase. Le miró fijamente durante un rato. Veía una inmensa sonrisa en la cara de su amigo, pero percibía miedo en sus ojos…. -A nuestro escondrijo.- Dijo al fin. ¿Tenemos un escondrijo?- Preguntó extrañado Brian. A Mac se le saltaron las lágrimas. Era como si hablase con otra persona. Definitivamente, estaba solo en esto. Mac no volvió a dirigirle la mirada a Brian en todo el día. Se sentía abatido, y nadie le acompañaba. Esa tarde intentó dormir… y por una vez… tuvo suerte…o no…


Capítulo III Visiones Mac dormía profundamente. Apareció en su clase, sentado en su pupitre. No había nadie. -Hola Mac.- Dijo una voz riéndose detrás suya.- ¿Preparado para el quinto día? Mac se volvió y vio a la figura humana. -¡Nooooo!-Gritó Mac desesperado. La figura se abalanzó sobre él y justo entonces, la escena cambió. Mac se encontraba sentado en su escondrijo, otra vez solo. -Bonito sitio Mac, tienes una mente muy grande.-Dijo la figura humana, que flotaba en la claraboya. Esta se abalanzó sobre él y cambió la escena. Esta vez era diferente, se encontraban al amanecer, en un sótano. Entonces escuchó del piso superior como la figura humana gritaba: -¡No, no, no! ¡Yo creé la criatura y moriréis por haberla destruido! Mac recordó la escena. Se encontraban en la mañana de 4 días antes. Era cuando la figura humana se derretía delante de él. Un rayo de luz se coló por una apertura en el techo. Era el momento. Por el techo traspasó la figura humana, como si no pasase nada.


-Como ves, fue un engaño, sigo vivo y no estas soñando.-Dijo sonriente. La figura humana se abalanzó sobre Mac y la escena cambió. Estaba oscuro. Se encontraban en una habitación de un hospital. En la cama, se encontraba Brian. Mac quiso gritar, pero algo le impedía abrir la boca. También parecía que Brian no podía verle. Se escuchó claramente como la puerta se abría. -¿Doctor?-preguntó Brian -Soy yo.-dijo una voz burlona. Mac notó que Brian estaba asustado. De golpe la figura humana apareció y dijo malévolamente: -Di adiós a tu triste cuerpo. La figura humana se abalanzó sobre Brian y se metió dentro. Entonces era Brian el que hablaba: -Ves Mac, lo que le he hecho a tu amigo. La sangre del maldito revivirá a la bestia. ¿Listo para el quinto día? Sí Mac, mañana es el quinto día. Entonces Mac despertó en su sofá, lleno de sudor. Tenía mucho miedo.


Capítulo IV La sangre del maldito revivirá a la bestia… Esa noche, Mac no durmió. Tenía un plan, y estaba dispuesto a ejecutarlo, aunque tuviese que afrontarlo solo. Se puso un chándal, se abrigó y se guardó el puñal. Eran las seis de la mañana, pero no podía esperar más. Salió a las calles del pueblo y empezó a buscar a Brian… O mejor dicho, a la figura humana…. Media hora más tarde, escuchó a la vuelta de la esquina, canturrear a Brian. Durante su última visión, cuando la figura hablaba con su voz, y no con la de Brian, una estela azul le salía del cuerpo. Si esperaba y apuñalaba a la sombra de la figura y no a su amigo, quizás la figura se vería obligada a salir. Parecía absurdo, pero era una última esperanza. Mac empuñó su puñal y contó hasta tres. Uno…, dos… ¡TRES! Mac se abalanzó sobre Brian tirándolo al suelo bocarriba. Mac le amenazaba con el puñal. -Buen intento, Mac.-Dijo Brian. -¡Da la cara cobarde!-Exclamó Mac. -Yo era muy blandengue ¿no?-Dijo Brian.-Menos mal que ya no soy yo. De un empujón mandó a Mac por los aires, y salió corriendo. Mac se incorporó, dolorido y corrió detrás de él.


-¡Vuelve aquí, cobarde!-Exclamó Mac. Lo siguió hasta que lo vio entrar en la biblioteca abandonada, la biblioteca donde empezó todo. Mac se paró en seco. Respiró hondo y se dispuso a entrar. Vió a Brian bajando por la trampilla. Él se metió detrás y siguió a Brian por el camino que daba a la sala del pergamino. Mac entro detrás de Brian, y la puerta se cerró detrás de ellos. La sala no estaba vacía. El cadáver de Leomon se encontraba detrás del pilar de piedra, donde seguía abierto el pergamino, tal y como ellos lo habían dejado. Con un movimiento de mano de Brian, un impulso llevó a Mac hasta el pilar, donde puso el brazo y se le bajó la manga. Mac estaba inmóvil, pero no a voluntad propia. Brian le arrebató el puñal a Mac. -Que la sangre del maldito corra por el sagrado pergamino y reviva a la bestia.-Dijo Brian con la voz de la figura, y la aurora azul rodeándole. Pero cuando iba a clavarle el puñal se apagó la estela y Brian habló: -Hoy no, miserable alma desesperada.-El puñal estaba intentando clavarse en el brazo de Mac, pero el verdadero Brian lo impedía. -¡Este cuerpo no te pertenece!-Exclamó Brian.- ¡Vete! Hizo un último esfuerzo y consiguió librarse de la figura que se elevó en el aire. Brian sudaba desesperadamente. -¡Necios!-Exclamó la figura. ¡¿Quién eres?!-Preguntó Mac, que había recuperado la movilidad.


-Sabes perfectamente quién soy. Soy Don Augusto.-Respondió La figura. -¿El caballero desviado que asesino a la bestia?- Preguntó Brian extrañado. -Yo nunca asesiné a mi Amo.-Respondió Don Augusto. Yo creé a la Leomon y me convertí en su siervo mucho antes de eso. Solamente la dormí y la resguardé en el papiro para que se escapase el pasado 31 de octubre. -Pero, entonces, ¿cómo se quedó ciega?-Preguntó Mac. -No se destruyen un centenar de pueblos así como así. Y hoy la fecha de vuelta se ha atrasado cinco malditos días, siguiendo órdenes de Leomon. Don Augusto se abalanzó sobre Mac y lo apoyó contra el pergamino y con un movimiento de la mano intentó que viniese el puñal, pero Brian lo cogió en el aire. -Hoy no, hoy acabaran los años de terror.-Dijo Brian y clavó el cuchillo en Don Augusto. Este aulló de dolor y Brian se sacó el puñal. Y esta vez de verdad, los milenios de terror terminaron

Fin

El maldito  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you