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jueves, 21 de agosto dee 1980

El Papa decide, decide en una disputaa diná dinástica, a favor dee los B Borbones italianos •

La mediación de Juan Pablo II termina na con una controversia de veinte años

EFE Ciudad del Vaticano 21 AGO 1980 El papa Juan Pablo II haa arbitrado arbi discretamente una disputa dinástica ica que enfrentaba desde hace veinte años a dos ramas de la familia de Borbón en España ña e Italia, I y se pronunció a favor de la última. últim La decisión pontificia, conocida ayerr por lla agencia Efe de fuente bien informada, da, no tiene implicación política alguna, dado o su carácter ca puramente jurídico, basado sado en e consideraciones históricas y religiosas. El arbitraje papal fue tan an discreto disc que sería inútil buscar la más mínima ima alusión al al mismo en las columnas de L'Osservatore L Romano, o en el boletín diario iario de d la sala de Prensa de la Santa Sede.El e.El único ún documento al respecto es una cartaa del cardenal c Agostino Casaroli, secretario retario de Estado del Papa, protocolo número 37.042, 37.04 de fecha 29 de mayo último, dirigida da al marqués m Achille di Lorenzo, gran canciller ller de la orden constantiniana de San Jorge. La relación con los Borbones rbones es que dicha orden -una institución muy uy antigua, ant similar a la soberana orden de Malta alta o a las órdenes militares españolas de Santiago antiago, Calatrava, Alcántara y Montesa- tiene como c gran maestre, por derecho hereditario ario reconocido re por la Santa Sede, al jefe dee la casa ca de Borbón de las Dos Sicilias, desdee los ti tiempos del rey Carlos VII de Nápoles (más tarde t Carlos III de España), es decir, desde sde el siglo XVIII. En la mencionada carta, a, el cardenal ca Casaroli expresó la satisfacción de la Santa Sede por el reconocimiento de la «legitimidad» « de la orden constantinianaa por pparte del Estado italiano y dio el ihil ihil obstat de la Santa Sede al nombramiento nto de un prelado, como asistente espiritual al de la l orden. Ese nombramiento había ía sido solicitado al Papa, con fecha 11 de marzo arzo de d 1980, por el príncipe Fernando de Borbón orbón, duque de Castro, jefe de la casa de lass Dos Sicilias y gran maestre de la citada orden, den, cuya cu legitimidad viene así definitivamente te reconocida rec por la Santa Sede. La importancia de la carta arta del de cardenal Casaroli radica en el hecho de que, que desde el año 1960, había aparentemente ente dos d jefes de la casa de Borbón de las Doss Sicilias Sicil y, por tanto, dos órdenes constantin stantinianas. Ello currió tras el fallecimien cimiento el 7 de enero de 1960, en Lindau (Aleman lemania), del príncipe Fernando Pío de Borbón Bo de las Dos Sicilias, duque de Calabria, bria, ssobrino de Francisco II, último rey y de las la Dos Sicilias.

Una renuncia por amor El sucesor del príncipe Vernando Verna Pío fue su hermano, el príncipe Raniero aniero, duque de Castro, pero a éste le surgió urgió un u competidor en la persona de su sobrino, ino, el infante de España don Alfonso dee Borbón Borb y Borbón, hijo del fallecido infante don Carlos C de Borbón y Borbón.El infante fante don d Carlos era hermano menor del duque ue de Calabria, y mayor del duque de Castro; stro; pero, p para casarse con la infanta de España aña doña do María de las Mercedes, entoncess princesa princ de Asturias, hermana mayor del rey y Alfonso Alfo XIII, había formulado renuncias cias a sus derechos «italianos» en el Acta de Cannes, Canne firmada en dicha ciudad francesa el 14 de d diciembre de 1900.


El infante don Alfonso, asesorado por un grupo de historiadores y genealogistas vinculados a la revista madrileña Hidalguía, proclamó que la renuncia de su padre no valía nada y que, por tanto, él mismo era el nuevo jefe de la caísa de las Dos Sicilias y gran maestre de la orden constantiniana. El infante don Alfonso de Borbón y Borbón falleció en Madrid el 3 de febrero de 1964 y le sucedió en sus pretensiones su hijo don Carlos de Borbón y Borbón, conocido en España como duque de Calabria, con una orden constantiniana cuyos miembros eran en su gran mayoría españoles. El príncipe Raniero falleció, por su parte, el 13 de enero de 1973 y le sucedió, igualmente con el título de duque de Castro, su hijo el príncipe Fernando, reconocido por todos los demás príncipes de Borbón de las Dos Sicilias, varios de los cuales viven ahora en Brasil. Por su parte, la jefatura de la Casa Real de España, en un principio favorable a la tesis «española» -don Alfonso era cuñado del conde de Barcelona y don Carlos es primo del rey don Juan Carlos-, se dio cuenta luego que dicha tesis era errónea y propuso una mediación entre las dos partes. La vacante, desde el año 1964, del cargo de gran prior podía parecer el resultado de una supuesta «neutralidad» de la Santa Sede entre las dos órdenes constantinianas: la «italiana» y la «española». El cardenal secretario de Estado, por otra parte, delegó la elección del prelado de la orden en el cardenal Corrado Ursi, arzobispo de Nápoles, en su calidad de ordinario de la sede de la orden, ubicada en Nápoles precisamente. Seguidamente, de acuerdo con el gran magisterio de la orden, el cardenal Ursi, por decreto de fecha 29 de junio último, nombró asistente espiritual de la orden constantiniana a monseñor Giovanni Muller, vicario episcopal en la capilla San Genaro, de la catedral de Nápoles, de 55 años de edad, a quien el duque de Castro, con fecha 12 de julio, encargó las funciones de gran prior, en virtud de la autorización papal y de los estatutos vigentes. En la actualidad, hay más de mil miembros de la orden constantiniana de San Jorge en el mundo, y, entre ellos, figuran siete cardenales, el gran maestre de la orden de Malta, el rey Humberto II de Italia, el príncipe Francisco José II de Liechtenstein, el infante de España Luis Alfonso de Baviera y Borbón, el príncipe Pedro Enrique de Orleans y Braganza (jefe de la casa imperial de Brasil), etcétera.


Articolo_El_Pais_del_21.08