Page 1


N°1. Enero - Junio 2017

Daniela Mesa Cardona Jeff Ruiz Rave

Cosmonauta X Dee

Andrés Felipe Paz García

Julián Alexander Luján Ocampo

Jeff Ruiz Rave Alejandro Alarcón Callejas ISSN: 2539-2182

alphavillezine@gmail.com Alphaville Magazine


Editorial

................................................... 5

Alphavox Por Dee Mรกs allรก de los deadites ................................... 6

Paralelos

Por Cosmonauta X

Llamada lunar .................................................. 9 Films y recortes de prensa ............................... 13

Confidenciales

Por Dee

Avistamientos ................................................... 16

Negativos

Por Dee

Creep ................................................................ 21


EDITORIAL

E

l cine y la literatura fueron un pilar fundamental en la conformación de nuestra amistad. A pesar de nuestras discordancias, nuestros intereses han podido converger. Esta es una muestra de ello.

Una tarde, hace ya algunos años, sin saber qué era lo que buscábamos, pero seguros de necesitarlo, fuimos a la última tienda de alquiler de películas que quedaba en la ciudad y pagamos un par de billetes por lo primero que nos llamó la atención. Tenemos fascinación por los opuestos y gustamos de

rato

más

estremecíamos

tarde al

ver

nos la

y venían y Ana Karina estaba su

mejor

intertextualidad es nuestro leitmotiv.

momento.

EL HORROR Y LA CALMA…

de intertextualidad. De cierto modo era la película que soñábamos, la que llevábamos dentro.

negro

de

y

el

Alphaville,

luminoso,

va

pudriéndose en nuestros

ALPHAVILLE ES HORROR, CIENCIA FICCIÓN Y NOIR, PORQUE NOS MUEVE LO PULP Y LO KITSCH. SOMOS HORROR VACUI.

planos,

imágenes

F

ue

una

de

esas

maneras

y

aquellas

diálogos,

que

constituían una respuesta a un

significativas de encontrarnos

mundo

frío

y

mecánico,

con nuestros intereses, Godard,

estandarizado

y

autómata,

ciertamente

despojado

nos

estremecía,

Alphaville

n

o podemos confinar

profunda

y

peligrosamente de palabras y del

fue un cóctel hecho de nuestras obsesiones estéticas, temáticas, formales, poéticas, filosóficas y personales. Aquella vez Godard se quedó atorado en nuestras cabezas.

sentido

lenguaje,

emotivo nos

del

hablaban

directamente a los ojos.

Somos hijos presuntuosos de la sociedad del espectáculo, hacemos parte de esta cultura de masas sobrecogedora y nos encanta, a pesar de que nos sentimos horrorizados por el futuro, la vida y nuestro destino en el mundo.

nuestro amor por los formatos escritos y audiovisuales

reflexiones suscitan.

La película estaba hecha

entonces

celuloide

Aquellos

… LO CLÁSICO Y LO FUTURISTA,

Desde

propios engranajes. Ahora, pasado el tiempo, sabemos que el film que elegimos esa tarde nunca terminó y que la tapa frontal del aparato reproductor no pudo expulsar jamás el videocasete.

inquietaron.

pantalla, las imágenes iban en

literatura del cine. La

como muchos otros artistas que nos

aproximarlos… Un

No debemos separar a la

y

las

que

Nos

nos

acogen

y

reconfortan como amantes y luego nos disuelven, para dejarnos desposeídos en la

Alphaville nos hablaba directamente a los ojos, nos seducía y nos retaba. Ahora sentimos que —sin importar cómo— es un buen momento para responder.

oscuridad que nos impulsa de

nuevo

sosegarnos.

a

ellos

para Atentamente:

Los Editores

5


6


ALPHAVOX Para esta edición, Ash, el Jefe, ha decidido concedernos una breve entrevista. Es para nosotros todo un gusto que —aunque no se negó, porque sabemos qué tanto le gusta la spotlight— se tome un tiempo de descanso de la lucha contra los deadites y el necronomicón para relatarnos un poco qué ha pasado en todos estos años de inactividad, y cómo se siente al retornar a la inacabable lucha contra el mal. inacabable lucha contra el mal.

Dee: Hola Ash, ¿cómo has estado? Ash: Hola, cariño, groovy. Gracias

por la invitación, seguro más de una nena se alentará a leerlos después de mi participación. mi participación.

D:

Quiero empezar preguntándote, ¿cómo sientes tu regreso?, ¿cuál ha la aceptación público? sidosido la aceptación deldel público?

A:

Lo estaban esperando, fueron muchos años sin un poco de esto [se señala el cuerpo]. En cuanto a esos malditos deadites, querían que daddy-o se los cargara y los devolviera al jodido infierno. devolviera al jodido infierno.

D:

Es cierto, muchos son los entusiastas de tu regreso, vemos un gran número de elementos clásicos y otros que se han adicionado que nos tienen muy emocionados. Sabemos que te ha sentado a la perfección la modificación que le hizo Pablo a tu mano. mano.

A:

Tienes toda la razón caramelito, es bien sabido que los latinos son habilidosos para esas cosas. Ya sabes,

también recibí mucha ayuda de El Brujo, su tío, creo que ser de ayuda está en suestá sangre… en su sangre…

D:

Con tu regreso hemos podido observar que no ha mejorado nada la relación que tienes con el inframundo, ¿hay alguna opción de tregua para el futuro? tregua para el futuro?

A:

Como ya le dije al maldito demonio dientón y a la tanga raída del Necronomicón, pienso devolverlos a todos a donde pertenecen. Han jodido mi tiempo de tranquilidad y destrozaron mi casa rodante, me las tienen que pagar. Aunque para ser sincero, necesitaba algo de acción. Las nenas de siempre del bar y mi trabajo en la estúpida tienda podían contenerme. tienda yaya nono podían contenerme.

D:

En este caso, vemos que la participación de Pablo y de Kelly ha traído compañía a la figura del héroe solitario que acostumbrabas ser y la ha convertido, sin pensarlo, en una liga anti-deadites, pero también hemos presenciado pérdidas importantes, como es el caso de Amanda. ¿Crees que fue una buena decisión? decisión?

A:

[Mira al suelo] Shhh… Algo de respeto por su pérdida… ese encanto y yo estábamos empezando a llevarnos más que bien, ¿me entiendes? En cuanto a Kelly y Pablo, hemos aprendido a llevárnosla, aun en los casos en que casi nos hemos asesinado por tener alguna porquería del otro lado dentro, como con los engaños de Baal. Baal.

7


ALPHAVOX Sí me he puesto un poco blando al respecto, pero: dispara primero y piensa después para que todo resulte, no hay que ser tan sentimentales al respecto [Risas]. respecto [Risas].

D:

Y en cuanto a Ruby, ¿te sorprendió esa “cercana” relación con el Necronomicón?, ¿cómo fue este momento de reunión para ambos? ambos?

A:

Siempre supe que esa maldita bruja tenía algo extraño, pero no esperaba que volviera a verla para hacer de mi vida un infierno, aunque bueno, la oferta de Jackszonville no estuvo nada mal, después de todo, era lo que había esperado toda mi vida, lástima duró poco. vida, lástima queque duró tantan poco.

D: Es cierto, ¿realmente creías que

llegarías a encontrar tranquilidad en Jacksonville?, además de un buen rato de pesca, ¿qué deseabas encontrar? encontrar?

A:

No lo sé, sabes… llevaba tantos años deseándolo. Supongo que algunas nenas en bikini, unos barriles de cerveza y algo de buena hierba nunca caen mal. Algo natural, sin químicos para poder conservarme en forma, pero juro que, aunque pueda ser todo un encanto, en el futuro no recitaré pasajes del Necronomicón para impresionar a una chica. Lección aprendida, no te hagas el inteligente. ¡Ah, sí!, y no guardes la hierba junto al maldito libro que revive a los muertos y puede traer todoaellamal a la tierra. todo el mal tierra.

8

D: Aunque es claro que lo sabes, tu figura ha legado mucho a varias generaciones, desde tu primera aparición en Evil Dead hasta Army of darkness, el cameo en la película de Evil Dead del 2013 y, ahora, después de 30 años, con la publicación de tu libro If Chins Could Kill: Confessions of a B Movie Actor y tu regreso en Ash vs. Evil Dead, has forjado e influenciado a grandes actores y directores y sus modos de proceder en el cine de horror, incluso tus historias han dado lugar a especulaciones y mash-ups en diferentes formatos, ¿qué piensas de ello?, ¿qué significa para ti? Y ¿qué consideras del estado del horror actual? actual? A:

Como te digo, cariño, es inevitable no contagiarse un poco de El Jefe —como me llaman ahora. Han sido muchas experiencias en todos estos años y a pesar de lo que consideré era mi retiro para siempre, me di cuenta que no pude escaparle al destino, mi vida se definió desde que decidí llevar a Linda a esa cabaña. El verdadero horror es el que apenas va a comenzar, no sé qué pasará con las otras historias y no me importa, por ahora solo quiero que este dolor en el trasero se acabe de una vez por unatodas. vez por todas.

D:

Muchas gracias por tu tiempo, esperamos volver a verte pronto.

A: No hay cuidado dulzura, es hora

de que este Daddy-o siga pateando algunos traseros deadites. algunos traseros deadites.


9


Paralelos Luego de que mi batería está cargada completamente me siento frente al escritorio y bebo un poco de lubricante. Tengo frente a mí una bella vista del planeta tierra. Desearía contemplarlo por horas, pero la máquina holográfica no tarda en activarse. —Keuen Dio —digo al contestar la llamada—:androide especialista en búsqueda y rescate de androides. ¿En qué puedo serle de utilidad? —Me recomendaron que lo llamara —dice la mujer en el holograma—. Pero no me dijeron que era un androide. La mujer tiene ojos azules muy brillantes, tal vez comprados en júpiter. Lleva el cabello suelto y viste un traje con adornos de Luz-C. —No se preocupe. Soy un profesional competente—le asegurocon amabilidad. Ella no parece estar muy de acuerdo. —Francamente no considero correcto que un robot se encargue de un trabajo como este —me fijo en sus gestos y noto que esto en realidad no le hace ninguna gracia—. Es una estupidez. Si lo piensa, en cualquier momento los ladrones también podrían llevárselo. En definitiva quisiera dejar esto en manos de alguien. —Aunque usted luce bastante joven —le digo—, el análisis de su voz me dice que tiene aproximadamente cuarenta años. Yo no llevo tanto tiempo en esta luna, pero me parece que “Keuen Dio” suena al nombre de “alguien”. Ese “alguien” soy yo: Keuen Dio, Keuen Dio, Keuen Dio. Retenga eso en su cabeza. Soy un androide, pero no una cosa, no un simple objeto. No soy un XT158, tampocoun D44R7. Soy Keuen Dio:

10

androide especialista en búsqueda y rescate de androides. Ahora bien, ¿está segura de que no puedo serle de utilidad? La mujer sonríe por algunos segundos. Es bastante bella. —¿Conoce algún policía que pueda encargarse de esto? Hace poco hablé con algunos agentes pero no parecieron estar muy interesados. —A la policía no le interesan los androides robados. Para los agentes son basura, tanto si han acompañado a una familia por diez años como si han sido extraídos del almacén tecnológico en sus brillantes cajas nuevas. Es una tristeza, una gran pena, a menudo lo encuentro insoportable y rompo en llanto. Ella se queda en silencio. Da la impresión de estar confundida y su respiración se vuelve mucho más audible. —¿Por qué no les importa a los policías? —pregunta alzando bastante la voz—. ¡Es un asunto vital! —No tiene nada de vital. Al contrario. Tan pronto un androide es robado se transforma en un desecho. En un refrigerador de primera generación. En una computadora de segunda mano. En un electrodoméstico pasado de moda. En un juguete sexual sucio. En metal barato. En un cáliz agrietado. —¿En un cáliz agrietado? ¿De dónde sacó eso? Para ser un robot le gustan mucho las metáforas y el lenguaje grandilocuente.Además, ¿es cierto que a menudo rompe en llanto? Eso es extraño.¿Está seguro de ser un robot? —Usted hablar fría.

tiene una manera de bastante elemental y


Paralelos ¿Está segura de ser una humana? En todo caso, y para responder a sus inquietudes, sencillamente me gusta la poesía y a veces digo cosas solo por decirlas. ¿Cree que está mal? ¿Acaso usted no lee libros? —Claro —dice ella con sarcasmo—. Me encantan los libros. Todos los días voy a la biblioteca. No puedo evitar sonreír ante su respuesta. —Era una pregunta retórica —le digo—. Sé que ya no quedan bibliotecas. Es una lástima para usted. Afortunadamente yo cuento con algunas colecciones literarias digitales predeterminadas. ¿Quiere que recite una elegía? La mujer respira hondo vuelve a guardar silencio. Noto que está aburrida.

y

—Como le decía —continúo—, en este lugar la policía no va en busca de androides robados. Si un delito de esta clase es denunciado el número de serie del robot se consigna en una lista de casos menores y solo resta esperar. A veces, pasados unos meses, el androide aparece desorientado en algún sitio, pero casi siempre la espera se prolonga indefinidamente y el propietario acaba comprando uno nuevo. —Pensé que la policía ofrecía más soluciones. Honestamente desconocía que esto pasara, mucho menos tratándose de la luna. Se supone que es un lugar seguro. El más seguro del sistema solar. Es preocupante que no se diga nada sobre esto. ¿Por qué tanto silencio?

activarse. Ni siquiera tengo tiempo para contemplar el planeta tierra. Muchas personas comprenden que si desean soluciones deben acudir a un profesional. —A un profesional como usted —dice la mujer entre afirmación y pregunta. —¿Puedo serle de utilidad o no? Ya me tiene harto. Usted perdió un androide hace poco y desea enormemente recuperarlo. Lo sé por su voz. Está preocupada. De hecho está desesperada. Ya hice un análisis corporal y estoy seguro. Apuesto que no ha dejado de pensar en el asunto. Ni siquiera ha conseguido dormir bien. Desde que sucedió come a duras penas y llora continuamente, ¿verdad? Cada segundo transcurrido desde que perdió su androide ha sido terrible para usted. Supongo que ahora en la luna se siente como en una noche glacial y percibe un fragor de huracanes en el pecho a cada instante. —Basta ya de poesía —dice arreglándose el peinado—.¿Cuánto tiempo suele tardarse en recuperar un robot? —Depende de muchas variables. —Haga un cálculo, revise sus archivos, compute un promedio. Es asombroso. ¿Está seguro que es un androide? —El lapsus de recuperación oscila entre dos semanas y un mes. —¿Se considera a sí mismo un investigador discreto? —Lo soy. Pero imagino que eso ya se lo han dicho. De otro modo no me habría llamado.

—¿Silencio? Se sorprendería del ruido que hay últimamente. Muchos lo saben ya. No se imagina el número de casos que debo atender cada mes. Mi máquina holográfica no para de

11


Paralelos Mientras converso con la mujer se oye un fuerte ruido procedente del exterior del edificio. —Creo que un meteorito ha roto parte del domo. Esta vez fue uno grande. -En fin. ¿Dónde puedo encontrarlo? Quisiera que habláramos personalmente. —¿Está segura de eso? ¿Quiere hablar personalmente con un androide? ¿No prefería acudir a alguien? Aunque solo bromeo ella parece pensar que hablo en serio. —Le ofrezco mis disculpas —dice bajando la voz—. No quise insultarlo. Francamente no sabía que pudiera hacerlo sentir mal. —¿Tiene en qué anotar? Le daré mi dirección. —Descuide. Estoy grabando la llamada. —No me gusta que haga eso. —Si lo hace sentir tranquilo, la borraré pronto terminemos.

más tan

La mujer, que ahora suena mucho más amable, empieza a acariciarse el cabello lentamente. Es plateado y luminoso, como plata pulida. —Está bien: Cara visible de la luna. Cráter Tycho. Edificio Eimfis. Piso 34. Oficina 566. Venga mañana al ponerse la tierra. ¿Quiere saber cuánto va a costarle esto? —No. De eso podemos después. Adiós.

hablar

—Espere un minuto —le pido—. Necesito que me diga su nombre.

12

—Se lo diré después —ahora la mujer murmura cada palabra. Su voz empieza demasiado.

a

gustarme

—¿Por qué no me lo dice ahora? —Tiene curiosidad —responde ella de nuevo entre afirmación y pregunta. —Ese androide que busca, ¿es su amante? Hay un silencio. —¿Qué si lo fuera?? Esta vez soy yo quien se queda callado. —¿Cree que no me doy cuenta? —le digo al fin—. Los amantes son los únicos androides que las personas desean recuperar. Sinceramente, en el fondo es una tontería. —Eso no le incumbe, pero mañana podemos discutirlo, creo que tendré algo de tiempo libre. ¿Debo llevar algo en especial? —Traiga su certificado de identidad. Quisiera asegurarme de que es una humana. No alcanza a figurarse cuántos van por ahí pretendiendo ser una cosa u otra. No lo tolero. —Entiendo. ¿Algo más? —Solo eso. ¿Está segura de que no quiere que recite una elegía? Conozco unas magníficas. —Completamente segura. Adiós.


13


Paralelos 97.

ZO DE 19

3 DE MAR

o en su dia asesinad de ermán Velan a, que tenía 83 años Hallan a G ist om on e que ec um El es . pr sa ca Se veces. propia uñalado 16 ana pasada edad, fue ap e de un robo. La sem de una rs ta ón ci tra ra ía gu dr e po inau ompañó la FDT, empresa de la qu ac a di an el V a de la Alianz arenta años. Las nueva sede . te más de cu ndo el caso fue presiden encuentran investiga se autoridades

El hombre abre su libro de notas y lee por décima vez las especificaciones que le había dado Samuel: “Quiero que sea un video que nos acelere el corazón, que nos haga sentir muy enamorados, puede poner algunas partes en cámara lenta y ambientar todo con un poco de música romántica (la siguiente es una lista de canciones que le encantan a mi esposa, use la que mejor le parezca). Recuerde: queremos que cada segundo sea dulce”. Al leer esto, el hombre pasa el dedo índice por la lista de canciones que Samuel enumeró. Solo reconoce una y se dispone a buscarla en su archivo musical: For your precious love, de Otis Redding. Aunque todavía queda mucho por hacer, el hombre siente grandes deseos de abandonar de una vez por todas el asunto de los recién casados. De todos los eventos que se encarga de filmar, las bodas son las que menos disfruta. Le parecen mucho menos alegres que el resto de festividades, son lentas, solemnes, tristes, pretenciosas. Al menos en los bautizos se oyen las risas o los llantos de los niños. Tiene la impresión de que en las bodas nadie se divierte realmente. Lleva haciendo esto desde hace seis años, viaja de ciudad en ciudad con su videocámara y su computadora, pone anuncios en los periódicos, gana algo de dinero y hace un poco de su arte, que él llama Happy snuff.

14

Este consiste en filmar fiestas o eventos especiales y posteriormente llevar a cabo −capturándolo todo con su cámara− el asesinato de los protagonistas de las mismas producciones. Aunque se da bastante libertad con respecto a la elección de los métodos que emplea para matar a estas personas, siempre respeta las indicaciones formales que se le han dado. Si lo contratan para filmar en un plano contrapicado el discurso inaugural que da un anciano, el hombre filma en plano contrapicado el discurso y la posterior muerte; si alguien quiere que haga el video de un cumpleaños infantil empleando múltiples tipos de transiciones entre las tomas, emplea entonces múltiples tipos de transiciones en la edición del film, incluyendo la escena del asesinato del pequeño; de la misma forma, si le piden que filme el baile de una joven empleando un plano secuencia, graba el baile y su muerte en un plano secuencia. Siente que de alguna manera esto hace que su arte sea mucho más honesto.

6 DE JULIO

DE 19

99. Encuentran cerca del te m plo Nieves una mujer el cuerpo de brutalmente asesinada. E reportado en l crimen fu la noche de e ayer. La víct identificada ima fue como Cecili a Martínez, de 21 años una bailarina . Todo apun ta a que se estrangulaci trató de un ón. Descart a an abuso se autoridades xual. Las adelantan un a investigac ión.

Es medianoche y el hombre está frente a la computadora y tiene ante sí el software de edición fílmica: 10 líneas de tiempo, de las cuales solo emplea 8. Video 1. El matrimonio de Samuel y Milena. Treinta y ocho minutos con veinte segundos. Video 2. Milena cepillándose el cabello.


s

Paralelo

Doce minutos con ocho segundos. Video 3. Tomas de la ciudad de Sídney. Casi media hora. Video 4. Samuel conduciendo un auto. Diez minutos con cuatro segundos. Video 5. Un beso de los esposos con un hermoso paisaje detrás. Dos minutos con cinco segundos. Video 6. Milena y Samuel cenando. Veinte minutos con diez segundos. Video 7. Imágenes de una playa y una charla entre la pareja. Siete minutos con veinticuatro segundos. Video 8. El asesinato de él y de ella. Dos horas. El hombre decide tomarse un momento y descansar. Se fija en los distintos archivos digitales que tiene enfrente, sin parpadear, sin hacer un movimiento, casi sin respirar. Escucha atentamente el ruido del motor del refrigerador y el que hace un auto que pasa por la calle. Son los sonidos de una vida simple y tranquila. De repente se encuentra pensando en los enamorados de los ocho videos. Recuerda el día que Samuel lo llamó por teléfono y dijo que había leído su anuncio. “Se filman todo tipo de eventos: presentaciones, cumpleaños, bodas, conferencias, fiestas infantiles, etc. También se realiza edición de video”.

23 DE ENERO DEL 2000. Descubren el cadáver de un niño de seis años colgando de un árbol en un barri o ubicado en el norte de la ciudad. El menor, que presenta señales de tortura, fue identificad o como Sebastián Cifuentes. Había desap arecido el pasado martes. Las autoridades busca n a los responsables del crimen.

Empieza a llover y el hombre piensa en los rostros de los enamorados. Ve nuevamente sus filmaciones y siente asco, desearía borrar todo aquello y quedarse solo con el video 8.

Imagina que a su lado está el cadáver de su cliente y su esposa y que les dice a ambos: fíjense, borraré sus filmaciones, están mal hechas, son basura, es obvio que su matrimonio era un farsa, no más que ficción, no iba a ningún lugar, ¿para qué querían una película sobre algo así?, es una estupidez, francamente, ¿para qué capturar con una cámara cada cosa que hacían juntos? 5 DE NOVIEMBRE DE 2002.

al regresar de su Una pareja de esposos es asesinada na, de 24, Mile y años 36 de luna de miel. Samuel, la ciudad de Sídney. en nas sema tres o pasad n había iples lesiones, fueron Sus cabezas, que presentan múlt ana detrás de la mañ esta ta male una en as encontrad tigación en inves una hay biblioteca municipal. Ya curso.

Aunque el hombre se siente cansado, y a pesar de que los ojos le arden y los músculos del cuello le molestan, allí va de nuevo su mano en busca del mouse: un poco de cámara lenta para el video 1, un par de cortes en el video 3, algo de iluminación en el video 5, una corrección de color aquí, enfoque digital allá, un par de transiciones en forma de corazón y finalmente Otis Redding en el video 8. Cuando ha terminado ya es de mañana y un leve rayo luz entra por la ventana. Al darse cuenta de lo mucho que ha trabajado decide levantarse y comer un poco. Se prepara una taza de café y un plato de cereal con frutas. Mientras come graba el film en un disco compacto. Esta será una de las mejores producciones de su colección, tanto esfuerzo ha valido la pena. Un rato después, cuando el plato queda vacío, se oye el fuerte ruido del teléfono. Es un nuevo trabajo. Se celebrará un bautizo en tres días.

15


16


s

ale i c n e d i f n Co

Es mucho lo que se ha hablado de los avistamientos de ovnis —desde Roswell hasta el furor por la última temporada de los Expedientes Secretos X—, el tema nos ha dado para especular, hacer bromas e incluso, en el fondo, preguntarnos qué tan cierto puede llegar a ser este fenómeno. No es un argumento contundente, pero sí nos hace reflexionar, que en un universo que se expande seamos las únicas criaturas vivientes. En un planeta como el nuestro, en el que todavía tenemos serias dudas sobre los misterios que rodean nuestra existencia y la de los demás seres vivientes con los que habitamos, las opciones para acceder a la verdad no son tan amplias como pudiéramos imaginar, por lo menos no para los ciudadanos comunes. El constante terror por la falsa información, los complots, las conspiraciones y toda su difusión mediática, hacen que cualquier verdad que nos sea revelada se torne sospechosa. No sabemos quiénes nos mienten y para qué lo hacen, pero, ¿qué tal que los secretos que nos oculten sean de una magnitud tal que no los podamos asimilar? Un investigador propuso a través de una fórmula matemática, que si las teorías de conspiración de las que tanto nos gusta armarnos son ciertas, la verdad se demoraría cierto tiempo –uno no muy extenso— en salir a la luz. Así, si tenemos una teoría y la fórmula se aplica, es decir, se arroja el tiempo determinado para que sea revelado a la luz pública si es verdadera o falsa, y en este lapso de tiempo no se nos confirma su veracidad, esto significaría que es solamente una teoría más. Para dar muestra de ello el investigador utilizó algunas de nuestras teorías favoritas: el falso alunizaje, la relación de la aplicación de vacunas en los infantes con el autismo, entre otras, comprobando, que si estas fueran reales ya nos hubiéramos dado cuenta de ello. Sea lo que sea, en este mundo hay secretos y la verdad está allí afuera. Incluso hablar de estos temas antoja un gorro de aluminio en la cabeza. Caer de una teoría a otra sin saber qué es lo que realmente sucede es como entrar en un nivel más profundo de la arquitectura de Inception. Pero a quién le gusta no saber lo que le está pasando y por qué, o ignorar si actúa como actúa porque realmente lo desea o porque alguien se lo dicta. La vida es tan extraña como azarosa.

É ramos ocho muchachos en busca de pasar un fin de semana de rencuentro en un campamento en la zona rural de Salento. El día empezó con normalidad, nos encontramos después de meses de ausencia, hicimos algunos chistes casuales y preparamos lo necesario para tener listas nuestras tiendas para dormir esa noche; después de unas fotos para presumir y de organizar con fervor el líquido embriagante —que es el aglutinante de nuestra amistad—, nos dispusimos a comer. Hacía mucho calor y nos extrañaba la ausencia del frío característico del lugar. Caminamos un rato observando la cadena montañosa que conforma la cordillera. Mientras bebíamos algunas cervezas, nos acostamos en un sitio apacible a conversar sobre el ideal recurrente de trabajar para luego vivir en una casa alejada del resto de la población, entre tanto veíamos un ejemplo de esto, una diminuta casa en nuestra línea de visión. Sus posibles habitantes parecían no tener comunicación con el mundo urbano cercano. La vida, huir del tedio del smog para acomodarse en la melancolía de la naturaleza. No dejaba de sonar The Brian Jonestown Massacre en mi móvil, Emma seguía hablando con su novia por chat, Jeffrey grababa el momento, mientras los demás nos atosigábamos de nicotina, malta y fermento. Dejamos pasar el tiempo entre la contemplación y la conversación hasta que tuvimos que volver al campamento porque se hacía de noche. Ya no hacía calor. No podíamos más que terminar la comida instantánea —el característico y suculento manjar de esta generación de jóvenes trabajadores. La luz tenue de las llamas iluminaba nuestros rostros, destapamos unas cuantas cervezas. 15

17


Una, dos, tres, mientras cantábamos y jugábamos a revelar secretos. Pantera, The Black Keys, Prayers, System of a Down, se abre un barril, humo y más conversación. El festivo encuentro se intensificó con un tequila —traído de Jalisco, marca La Bestia— y la fuerza de su agave. Me sentí enferma al tomar de ese tequila blanco, los muchachos se hacían cada vez más lejanos. Caminé unos pocos metros de distancia de las tiendas de campaña para recomponerme. Emma nos llamó: –¡Miren el cielo, ¿qué carajos es eso?! –Debe ser un satélite. –Seguro lo es —aseveraban Jhon y Alexander. –Un avión, ¿no? —dije yo. –No sea boba, los aviones no vuelan tan alto —me contestaba Hainzel. –Güevón, eso está muy raro, sigue moviéndose… —insistía Emma.

Todos lo observamos en silencio mientras centelleaba hasta desaparecer. Retornamos a La Bestia, por supuesto, no sin especular otro rato. Sí habíamos notado la actitud apática de los residentes del pueblo ante los extraños, también unos dibujos de avistamientos en algunas paredes y en la entrada del bosque en el que acampamos un letrero que dictaba: “¡No estamos solos!”. Nada de eso parecía tener importancia después de otras rondas de licor. Sentía un malestar que iba incrementando, no parecía ser por el alcohol, no lo sentía así, Hainzel me acompañó tras unos árboles que estaban a algunos metros. Al volver le hicimos la iniciación a Alexander, el neófito del grupo, cantamos nuestras letanías y nos prometíamos unidad

18

en la bebida. Volvió la sensación de malestar, pero no quise incomodar y procedí a volver al mismo sitio sola. Por supuesto que me sentía diferente, pero todo se lo atribuía al sentimiento turbio de la soledad. Cuando regresaba oí una risa detrás de mí, volteé a mirar y era una niña, solo podía ver lo que la noche iluminaba, por lo cual me fue imposible ver su rostro, no tendría más de 9 años. Aunque sentí terror, le pregunté si estaba acampando por allí, no obtuve respuesta, me quedé observándola por unos segundos, pero el silencio continuaba. La situación empezó a tornarse inquieta, decidí seguir mi camino, ella me seguía, aunque aceleré el paso con el rabillo del ojo podía ver cómo ella también lo hacía. No llegó a alcanzarme, en cuanto llegué y vi a Jhon y a Nelson fumando a unos cuantos pasos de los demás, me sentí más segura; al querer rectificar la presencia de esta extraña niña, descubrí que no estaba. Solemos celebrar reuniones varias veces en el año. En una época, algunos años atrás, cuando todos vivíamos en la misma ciudad y éramos más jóvenes, todos los fines de semana había una excusa difertente para vernos: un cumpleaños, una ruptura amorosa, la pereza de un fin de semana sin plan, la agotadora semana de labores o solo porque antojaba… Aún intentamos hacerlo, pero por las obvias dificultades que representa vivir en ciudades diferentes y tener empleos extenuantes, esto se ha visto reducido drásticamente. Por eso estas celebraciones son tan importantes para nosotros, el exceso marca una noche de dionisiaco olvido y al amanecer unas aspirinas y sopas calientes nos recuerdan lo que estamos dejando atrás con los años.


Cuando Nelson se pasa de tragos, insiste en acrecentar su torpeza y resultar en situaciones que son dignas de comentar posteriormente. Ya entonados y después del procedimiento regular: ingerir, reír, cantar, fumar, cantar, reír, ingerir, fumar, decidimos —por el ánimo de Nelson y Pavlov— ir en busca de un río que, como nos fue indicado por los residentes, está cerca. No parecía haber más que árboles y la noche presentaba cambios de iluminación, presumido efecto de la transición de las nubes por el cielo. En un momento, parecía que nos encontrábamos en un lugar totalmente ajeno al escenario en el que estábamos hacía pocos segundos. Había recintos de madera que parecían estar habitados, veíamos iluminaciones que recordaban las luces de las decoraciones navideñas. En el fondo se escuchaba una canción que supuse era algo así como Led Zeppelin acompañada de sintetizadores y un theremin, realmente no podría decir con firmeza qué era. No podíamos estar más desconcertados, era imposible que nadie hubiera advertido que mientras íbamos caminando nos aproximábamos a un lugar así, pero de ese modo sucedió. Miré hacia atrás para confirmar lo que sucedía, todos lo hicimos, pero no había rastro del bosque, mucho menos del río, veíamos una gran verja cerrada, estábamos en el interior de un sitio habitado; aunque percibíamos presencias, pues a medida que caminábamos escuchábamos voces, susurros y risas, incluso infantiles —que me resultaron peculiarmente familiares—, no lográbamos encontrar a alguien que nos diera razón de dónde estábamos.

Andábamos tan desconcertados que al notarlo nos habíamos separado. Emma, Alex, Jeffrey y yo buscamos a Hainzel, Jhon, Nelson y Pavlov. Empezábamos a ponernos realmente tensos; no sabíamos dónde estábamos. Nos parecía estar en la mitad de un laberinto. Decidimos ir por uno de los caminos, en la lejanía se percibían unas luces, estaban en una especie de invernadero, no eran luciérnagas, parecían mariposas, pero eran bioluminiscentes. Después de observarlas continuamos con nuestro camino, las luces de la noche subían y bajaban, pero cuando mirábamos al cielo ya no veíamos la luna o las estrellas, solo una luz incandescente o la oscuridad total, lo cual nos aterraba más. El flash del móvil fue clave para seguir caminando, puesto que la única linterna que habíamos sacado del campamento la tenía el grupo que estábamos intentando encontrar. Acto siguiente, escuchamos un crujir en el suelo y unas pisadas que se acercaban rápidamente, al alumbrar vimos que era un crustáceo, uno gigante, con unas modificaciones en su caparazón que lo hacía parecer a un exoesqueleto. Entre el aturdimiento y la adrenalina corrimos hasta el punto del cual habíamos partido, allí encontramos a nuestros amigos con la respiración agitada, estos afirmaron haber visto a un gran perro —que para nuestra sorpresa también era bioluminiscente— y que huyeron con pavor al verse perseguidos por una mantis de tamaño descomunal, no supieron en qué momento nos perdieron de vista y empezaron a buscarnos en aquel lugar, su situación, claramente se parecía bastante a la nuestra.

19


Sonaba una música parecida a la que escuchamos al llegar, sin saber a dónde ir, nos dimos un momento para preguntarnos qué sucedía, seguro eran los nervios, pero nos reíamos con estrepito. Nelson, que no puede dejar pasar la oportunidad, sacó media de ron que había traído de uno de los bolsillos de su sudadera, nos dimos unos tragos y caminamos con precaución de no volvernos a separar, no se veía ninguno de los caminos que habíamos atravesado, pero sí se seguían viendo las pequeñas residencias a nuestro alrededor con luces y sonido. De una de ellas, se asomaron dos personas, nos preguntaron si estábamos perdidos y qué hacíamos allí a esas horas de la madrugada. No quisimos relatar lo sucedido, esperábamos con cautela lo que iba a sucedernos a continuación. Nos contaron de su exótica cabaña y nos invitaron a pasar, dijeron que todos en el lugar andaban de fiesta. Entramos, en la parte de atrás había una fogata y un poco más de alcohol, nos sentamos mirándonos en silencio mientras nos hacían preguntas sobre quiénes éramos. No sabría decir qué era, pero había algo extraño en estas personas que ninguno de nosotros podía descifrar, posteriormente se sumaron dos personas más, estas nos invitaron a bailar, después de unos tragos, la situación se empezó a tornar lejana de nuevo. La música aquella nunca dejó de sonar, cada vez sonaba más fuerte, más estridente, pero, especialmente, con cada segundo que pasaba nos veíamos más envueltos en ella, bailamos y tomamos luciendo rostros

20

desorientados, nuestros anfitriones nos celebraban y aplaudían. Escuché la risa infantil, esta vez, miré hacia atrás y la vi, era la misma niña que me había encontrado unas horas antes. Se produjo un destello en el cielo que duró varios segundos, era imposible ignorarlo, la música seguía sonando con más intensidad y eso es lo último que recordamos de esa madrugada… A la mañana siguiente nos despertaron las gotas de lluvia que caían con intensidad sobre nuestros rostros, estábamos todos durmiendo en el pasto a unos metros de nuestras tiendas de campaña, no había rastro de las cabañas o de las personas que habíamos conocido la noche anterior, corrimos a buscar abrigo. Después de la tormenta arreglamos todo y decidimos emprender nuestro regreso. No supimos con certeza qué pasó, pero parece que todos nos atreveríamos a afirmar que esa madrugada nos emparrandamos con unos extraterrestres.*


21


s

Negativo

La compasión y la indolencia se encuentran representadas en Creep, cinta cinematográfica de Patrick Brice. Esta relata la historia de un hombre que encuentra en Craiglist una oferta de trabajo que parece sencillo: grabar un día de la vida de un hombre. Aaron, el camarógrafo, viaja a una cabaña en donde conoce a Josef, un sujeto bastante peculiar en su manera de comportarse; la perspectiva en primera persona que nos da Aaronen la cinta muestra cuáles son los requerimientos de su contrato, capturar enternecedores momentos de un enfermo terminal que lega consejos a su hijo no nato para que este pueda llegar a conocerlo vía vídeo. Esto hace que Aaron, de manera ingenua, se sienta empático y lleguea compartir de manera activa el día con él.

A pesar de la sencillez de sus escenarios, sus planos e incluso su historia, Creep es una presentación de la dualidad humana, puesto que la compasión civilizada y la ferocidad de los instintos llegan a encontrarse en los protagonistas. Algo que nos hace recordar que el actuar trae consigo la dialéctica de la condición humana. El film retrata los últimos momentos de la vida de un hombre, este es el quid del filme, pero no de la manera esperada, la verdadera situación se va revelando, Josef engaña a Aaron para que se incorpore él mismo al proyecto de video. Artimañas e inestabilidad emocional, que llevan a encarar a Aaron con el lado descarnado de Josef: un hombre obsesivo, un stalker −un lobo intenso−, que lo ha engañado a él y a muchos otros, para llevarlos a la muerte.

I love wolves, because they lovedeeply, butthey don't know how to express it, and they're often very violent and, quite frankly, murder the things that they love, and inside of the wolf is this beautiful heart […]

Título: Creep. Año: 2014. País: U.S.A. Director: Patrick Brice. Guión: Patrick Brice, Mark Duplass.

22


Alphaville magazine, n°1  

ALPHAVILE MAGAZINE es una publicación literaria distribuida digitalmente. Su objetivo es divulgar propuestas que se desarrollen en los límit...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you