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PUBLICACIÓN CULTURAL DE “LA INDUSTRIA” Chiclayo-Trujillo (Perú), agosto de 2012. Año 34 No 404

OPUS 26:

EXPOSICIÓN

COCO MÁRTIN


Personajes

90° aniversario

Jack Kerouac, el ángel de la carretera Guillermo Niño de Guzmán

Eso no es escribir; eso es mecanografiar”, sentenció Truman Capote, siempre mordaz, cuando le pidieron su opinión sobre la obra de Kerouac. Es posible que en su juicio hubiera algo de envidia –después de todo, En el camino (1957) había obtenido un resonante éxito de la noche a la mañana–, pero, ciertamente, no era el único que pensaba así. Un sector del establishment literario norteamericano se reveló incapaz de comprender la gesta de Jack Kerouac y no faltaron escritores que lo miraron por encima del hombro, como un simple advenedizo. Después de la segunda guerra mundial, había surgido una brillante promoción (Mailer, Styron, Capote, Vonnegut y Vidal, entre otros), cuyas propuestas insuflaron un viento fresco a la narrativa estadounidense. Sin embargo, ninguno de ellos logró cambiar el derrotero de una generación como lo haría Kerouac, quien, al fin y al cabo, fue el detonante de una revolución social. El grupo de escritores que encabezó el creador de En el camino conmocionó el sistema porque se resistió a adoptar los valores que habían regido para sus padres y abuelos. En una época en que en Estados Unidos imperaba la “caza de brujas” y la guerra fría, el movimiento beat (Kerouac sostenía que esta expresión aludía no solo a una generación “golpeada” sino al anhelo de beatitud)

Hal Chase, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs en la universidad de Columbia (1945). Este grupo sería el germen de la generación beat, a la que también pertenecen Neal Cassady y Gregory Corso. Jack Kerouac (1922-1969), el escritor beat por excelencia.

se planteó instaurar un modo de vida distinto, basado en la libertad y en abierto desafío a las convenciones sociales. Los beatniks, como también se les conocía, se rebelaron contra un país adormecido por el sueño de la prosperidad. Su idea era propiciar una reconciliación con la naturaleza y franquear las barreras que impedían asumir una existencia más intensa y auténtica. En buena cuenta,

Certificado de Depósito Legal Nº 2001-2957 Nº de Registro del Proyecto Editorial 31401001000491

Publicación Cultural de La Industria Editado e impreso por: Empresa Editora La Industria de Chiclayo S.A. Nº 404

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AÑO XXXIV

agosto de 2012

Dirección y Edición María Ofelia Cerro Moral Fundadores = Nicanor de la Fuente Sifuentes Glicerio García Campos Jorge Eduardo Eielson Colaboraciones en Trujillo Bernardo Alva Pérez Iván La Riva Vegazzo Colaboraciones en Lima Mariana Mould de Pease Manuel Munive Maco Guillermo Niño de Guzmán

anticiparon la liberación sexual y la actitud comunitaria y desinhibida de los hippies, incluyendo el uso de drogas con el fin de acceder a niveles de percepción interior apenas explorados. Uno de los grandes cómplices deKerouac fue Allen Ginsberg, quien socavó los cimientos de la poesía de lengua inglesa con un libro insólito y provocador como Aullido (1955).Por su parte, William S. Burroughs iría aún más lejos que Kerouac con su Almuerzo desnudo Colaboraciones en Chiclayo Luis Rivas Rivas Corresponsal en Francia Carmen Moral Agradecimiento a Bernd Schmelz Hamburgo, Alemania Diagramación Staff Lundero (Chiclayo) © Los contenidos de Lundero no pueden ser reproducidos total ni parcialmente sin autorización de la editora.

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(1959), novela en la que las visiones alucinadas de un drogadicto adquieren la forma de un collage verbal altamente imaginativo y perturbador. No obstante, el gran factótum del movimiento beat fue Neal Cassady, un joven marginal que había crecido en las calles y había sido recluido en un reformatorio. Su asombrosa vitalidad contagió a Kerouac y lo impulsó a lanzarse a la aventura del camino, en un errar constante a través de Norteamérica que recuerda el ánimo

Carátula: Coco Mártin es un artista consagrado y en cada una de sus obras lleva al observador a un campo diferente, debido a que combina en forma espectacular lo fotográfico con lo pictórico. Además, sus obras surgen de un proceso de ensamblaje de imágenes escaneadas y cuidadosamente suturadas con el uso de herramientas digitales. En síntesis, su creación es el resultado de una ficción constituida, articulando fragmentos que contienen un meticuloso y bien cuidado registro de superficies e imágenes. Coco Mártin a través de sus obras ha logrado “reencarnar” pinturas célebres con individuos del presente, en una clara demostración de su genialidad y creatividad artística. Según su propio testimonio, a través de la pintura anhela alcanzar un reclamo que hace el mundo fotográfico. (Ver páginas centrales).


El movimiento beatnik que lideró Kerouac fue el detonante de una revolución social a cargo de los jóvenes.

indoblegable de los pioneros que conquistaron aquel vasto e ignoto territorio. Al igual que Fiesta (1926), la novela de Hemingway que encarnó el espíritu de la generación perdida de la primera guerra, En el camino se convirtió en el testimonio por excelencia de la generación beat. Kerouac y Cassady se metamorfosean en Dean Moriarty y Sal Paradise, dos jóvenes que emprenden un viaje sin rumbo movidos por su inconformismo y unas ansias desesperadas por encontrarle un sentido a una realidad que les resulta inhóspita y ajena. Lo interesante es que Kerouac se vale de una prosa espontánea y confesional que vibra con un ritmo hipnótico, heredado del jazz, como el solo impetuoso de un saxofonista que improvisa sobre la marcha, aguijoneando nuestra sensibilidad, llevándonos hacia terrenos insospechados. Como Thomas Wolfe, uno de sus ídolos, Kerouac escribía torrencialmente, presa de una excitación febril. A menudo descargaba su material creativo como un poseso, pulsando las teclas de su máquina a una velocidad pasmosa. Según la leyenda, acabó su novela Los subterráneos (1958) en solo tres noches. En el camino le tomaría algo más: tres semanas. Para no tener que hacer pausas innecesarias, confeccionó un largo rollo de papel (36 metros en total), el cual mecanografió a un espacio y sin ningún punto y aparte. Esta peculiaridad significó el rechazo de varios sellos hasta que un editor supo calibrar los alcances de su apuesta y le instó a que le diera a la novela una forma más legible (la versión original, que recién ha sido difundida en 2007, permite al lector la experiencia singular de confrontar una prosa cruda, sin pulir, aunque provista de una fuerza arrasadora).

Descendiente de inmigrantes canadienses, Kerouac nació en el pueblo de Lowell, en Massachusetts, en 1922. Gracias a su destreza para el fútbol americano, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Columbia, carrera que se frustró cuando se fracturó una tibia en el transcurso del primer año. En 1943 intentó enrolarse en la Marina, pero fue dado de baja a los ocho días. Al parecer, los médicos objetaron su “carácter indiferente” y le diagnosticaron una “personalidad esquizoide”. Entonces probó suerte en la Marina mercante, donde sí fue admitido y se hizo a la mar, como era su ilusión. En 1944 se dirigió a Nueva York, ciudad en la que trabó amistad con Allen Ginsberg y William S. Burroughs, quienes alentaron su vocación literaria. Finalmente, en 1947, su encuentro con Neal Cassady significó el inicio de locas excursiones por la carretera, atiborrado de benzedrina y con la radio a todo volumen. Cassady tenía una fascinación casi enfermiza por conducir autos. Según sus propios cálculos, llegó a robar por diversión unos quinientos entre 1940 y 1944, lapso en el que la policía solo lo detuvo tres veces. Junto con Kerouac, recorrió miles de kilómetros de asfalto, incluido México. Ambos bebían alegremente, fumaban marihuana y seducían a cuanta chica encontraban a su paso, estimulados por una energía desbordante que sintonizaba de maravilla con el jazz del momento. Eran los tiempos del bebop, el estilo que revolucionó esa música bajo el liderazgo de Charlie Parker, DizzyGillespie y Thelonius Monk. Dada esta afición, puede entenderse su afán por trasladar al lenguaje narrativo el ritmo e intensidad del jazz, la expresividad del ejecutante que apela a la improvisaciónco-

mo recurso creativo esencial. Para sufragar los gastos de sus continuos viajes, Kerouac trabajaba esporádicamente como guardafrenos en el ferrocarril. Por lo general, vivía en la casa de su madre, Gabrielle, con la que pasó casi toda su vida. Era una relación afectiva muy especial, de mutua dependencia. Durante varios años, Mémére, como la llamaba cariñosamente en el dialecto quebequense de sus ancestros, se levantó a la seis de la mañana para ir a la fábrica de calzado donde laboraba como obrera, con el fin de que su adorado hijo pudiera dedicarse íntegramente a escribir. Siguiendo los postulados de Henry Thoreau, Kerouac persiguió “los hechos esenciales de la vida”. De ahí sus ganas de comulgar con la naturaleza, inclinación que lo llevó a desempeñarse como vigía de incendios forestales, un trabajo en extremo solitario, tal como lo hacía su amigo el poeta Gary Snyder. Así, una estadía de varios meses en el pico Desolación, aislado del mundanal ruido, entregado a su quehacer literario y al estudio de la doctrina zen, dio origen a una de sus mejores novelas, Los vaga-

La publicación de En el camino (On the road) en 1957 cambió el panorama literario y se convirtió en una obra de culto.

bundos del Dharma (1958). Una vez más, su héroe engarzaba con esa larga tradición de personajes vagabundos de la literatura norteamericana que va desde el HuckFinn de Mark Twain y el Martin Eden de Jack London hasta los vaqueros de Cormac McCarthy, pasando por el Nick Adams de Ernest Hemingway. Todos ellos se distinguen por el individualismoa ultranza, la exaltación

de la libertad y la conquista de los grandes espacios naturales; en suma, principios que los diferencian de la mayoría de sus congéneres. Considerado como un abanderado de la contracultura y del ámbito undergoundde los años sesenta, no deja de ser paradójico que Kerouac rechazara a hippies y revolucionarios, a los que veía como gente peligrosa, poco patriótica. En términos políticos, el escritor fue una figura incómoda tanto para la izquierda como para la derecha, ya sea por su comportamiento reaccionario y posición anticomunista, como por su conducta sexual y consumo de drogas. Además, pese a su aureola contestataria, detestaba que lo identificaran como el símbolo de la generación beat. “Yo no soy un beatnik; soy un católico”, le espetó a un reportero en una ocasión, lo que corrobora su visión conservadora. Ahora que se celebra su 90° aniversario, conviene hacer un adecuado balance de su legado. La crítica ha valorado la actitud vital y renovadora que impregna sus mejores novelas, la fuerza que emana de su prosa directa y espontánea. No obstante, al juzgar el conjunto se percibe cierta repetición y monotonía. Ocurre que Kerouac no tendía tanto a fabular comoa reconstruir sus experiencias personales, lo que implicaba el riesgo de descuidar la intriga novelesca por mantener la fidelidad a los hechos. Con frecuencia, el autor se limitaba a camuflar el nombre de los personajes reales y a alterar ligeramente sus peripecias. Y, si bien en sus comienzos sabía cómo ganar el interés del lector, más tarde la debilidad de sus tramas hacía demasiado notoria la reiteración de temas y caracteres. El arte de la novela supone manejar determinadas reglas. Y ya se sabe que la vida no siempre es más grande que la ficción. Las facultades de Jack Kerouac fueron mermando a medida que su salud se resquebrajaba y se columpiaba entre la euforia de la dipsomanía y la sombra de la depresión. En 1969 no contaba con más de 47 años, pero su deterioro era evidente. Había perdido aquel brío que solía inflamar sus libros y se empeñaba en recuperarlo con dosis elevadas de alcohol. Hasta que una mañana su hígado colapsó y le sobrevino una incontenible hemorragia interna. El año anterior, Neal Cassady, su compañero de tantas correrías, había muerto cuatro días antes de cumplir los 42. Lo encontraron en estado de coma, acostado al lado de la vía férrea, luego de haber pasado una noche fría y lluviosa a la intemperie. Fiel a su estilo, vestía una camiseta y unos jeans viejos, bastante gastados.

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Patrimonio

En los 40 años de la Convención del Patrimonio Mundial

Actualidad bélica-política-religiosa internacional & reconstrucción Mariana Mould de Pease sta conmemoración se lleva a cabo en momentos de profundos enfrentamientos bélicos por razones religiosas en la esfera internacional que incluyen la destrucción de algunos de los monumentos que fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial por los Estados Parte en cuyo territorio nacional se dieron estas expresiones de alta cultura. Aproximadamente el 20% de estas propiedades mundiales tienen alguna vinculación religiosa y/o espiritual constituyendo así la categoría temática individual más numerosa de esta Lista, compilada por UNESCO.* El término “Propiedad Religiosa es definido por ICOMOS como “cualquier forma de propiedad con asociaciones religiosas o espirituales con iglesias, monasterios, santuarios, mezquitas, sinagogas, templos, paisajes sagrados, cuevas sagradas y otras características de la tierra de una región en particular.” De una reinserción cultural en la vida cotidiana La estabilización y recuperación del patrimonio cultural destruido por el fanatismo religioso -y también político- así como su reinserción en la vida del Estado Parte de las Convenciones del Patrimonio Mundial, es un de los logros internacionales de UNESCO. Así poco después que los talibanes fueran desalojados del poder en Afganistán en el 2001 y conjuntamente con el apoyo económico del Japón, logístico militar de Alemania y técnico especializado de Italia emprendió esta tarea de preservación con los Budas gigantes de Bamiyán que

El influyente periódico inglés The Times informaba e ilustraba el 18 de mayo del 2009 que el turismo internacional para observar la reconstrucción de los Budas del valle de Bamiyan era todavía escaso. Este diario también aludía a los esfuerzos de las autoridades locales para promocionar el lugar así como recordaba a sus lectores y lectoras los riesgos de secuestros y ataques suicidas de los talibanes que todavía se dan en este paisaje y cuevas que hay quienes consideran sagradas.

En el 2009 los especialistas occidentales localizaron pintura mural al óleo en las cuevas de Bamiyán que mostraban evidencias de un aglutinador usado para que al secarse la pintura se adhiriera a las rocas. Este hallazgo y los restos de pintura localizados en los fragmentos de los Budas gigantes son las evidencias mundiales más antiguas de pinturas mural al óleo.

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estos fanáticos habían dinamitado 1996 desoyendo los ruegos y súplicas de la comunidad internacional e incluso de influyentes afghanos que se consideran musulmanes creyentes**. A pesar de la gran pérdida causada por el vandalismo talibán, el sitio todavía tenía importantes restos culturales y artísticos como son las pinturas murales en las 25 cuevas del valle de Bamiyán que aún dan testimonio de la vida que allí llevaron los miles de monjes budistas que hicieron estas obras de arte y arquitectura religiosa durante el esplendor de este tramo de la ruta de la seda que se iniciara unos mil años antes de la

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era cristiana y cuyo uso turístico es actualmente promovido por la Organización Mundial del Turismo siguiendo la recomendación de las Naciones Unidas como un trayecto que promueve el diálogo intercultural. El acceso de visitantes fue restringido en el 2003 para evitar el saqueo habida cuenta que la destrucción masiva se ha llevado a cabo en los últimos treinta años; y, así también facilitar la recolección de los fragmentos para ser inventariados, catalogados y estudiados por los expertos de ICOMOS que paralelamente capacitan al personal local en estas técnicas. La comunidad cien


Mali país sahariano en cuyo territorio hubieron tres imperios africanos aislados de Europa hasta que afines del siglo XIX la región fue colonizada por Francia cuyo dominio concluyó en 1959. Actualmente la mitad de su población, estimada en 12 millones de habitantes de habla multilingüe que tiene al francés como lengua oficial, vive bajo el umbral de la pobreza internacional establecido en 1,25 dólar por día. En Mali 13 idiomas indígenas tienen la condición de lenguas nacionales. El extremismo religioso que en estos días asola el mundo árabe -al momento de publicar este texto- todavía no oye los pedidos de UNESCO y la comunidad inTombuctú es una legendaria ciudad en el desierto del Sahara, cuya aridez la mantuvo aislada de Europa hasta fines del siglo XIX. Desde siempre es escenario de guerras, transacciones comerciales, encuentros ternacional comprometida con la intelectuales y religiosos africanos así como de milenarias reconstrucciones. preservación del patrimonio mundial para que respete las tres tífica cuyos fondos de investigación han disminuido por grandes mezquitas y dieciséis cementerios y mausoleos la crisis económica mundial todavía no tiene claro si es- de Tombuctú, inscritos en 1988 en la Lista del Patrimotos pedazos deben ser rearmados dejando ver la catás- nio Mundial. ICOMOS en este proceso contribuye a detrofe perpetrada por el vandalismo religioso porque finir en términos occidentales que Tombuctú es una otros especialistas insisten en que no deben rearmarse obra maestra de la interacción humana con el medio ya que la desaparición de estos impresionantes Budas ambiente para crear una saliente arquitectura en barro gigantes es parte de la historia de la barbarie humana. El empresariado del turismo afgano más de diez años después de este atentado sigue alentando la reconstrucción sin mayores consideraciones científicas para atraer viajeros y viajeras adineradas que quieran observar los restos del desarrollo artístico y religioso del budismo entre los siglos I y XIII, aún cuando ya ha desaparecido el 80% de las obras de arte que integraban diversas tradiciones culturales con el hermoso paisaje natural de los valles de Foladi y Kakrak cuyos habitantes son hoy mayoritariamente musulmanes. El debate interdisciplinario sigue siendo intenso sobre cómo debe ser la reconstrucción ya que están los ateos que proponen que no se les reconstruyan por su significado religioso. La creencia budista sigue recordandonos que en año 543 a.C. Buda dejó esta frase final a sus monjes: “Todas las cosas cambian. Nada es permanente. Trabaja duro para alcanzar la salvación.” De la recurrente barbarie En estos días el mundo internacional ha visto una vez más con horror a los fanáticos musulmanes practicar la “Guerra Santa”, ahora los miembros de la secta Ansar ed-Dine (Defensores del Islam) destruyen las mezquitas así como los mausoleos de los 333 “santos” de Tombuctú así como otras edificaciones religiosas; y, además- consideran sacrílego el culto a estos sabios y personalidades del Islam que vivieron entre los siglos XI y XII dedicados a enseñar y escribir sobre la vida árabe medieval dando así inicio a la redacción de los manuscritos familiares, actividad intelectual financiada por los prósperos comerciantes de ese lugar inaccesible para Occidente. Aun cuando el Coran, el libro sagrado del Islam, no prohibió el culto a los santos como tampoco negó hacer representaciones pictóricas de Dios, ese grupo fundamentalista considera que estos manuscritos son una desviación de las enseñanzas de Mahoma y que deben desaparecer. Esta enigmática ciudad es parte de

La Biblioteca del Congreso de los EEUU y la Biblioteca Conmemorativa Mamma Haidari se asociaron en el 2004 por la conservación de los manuscritos de Tombuctú los manuscritos locales ya fuesen públicos o privados, iniciando así una nueva era para el coleccionismo documental y la actividad académica occidental sobre el mundo islámico. Abdel Kader Haidara destacado académico tombuctés e hijo del prominente especialista local Mamma Haidari es fotografiado con un ejemplar del Corán, el libro sagrado musulmán que contiene las revelaciones que el arcángel Gabriel le hizo a Mahoma en el siglo VII de la era cristiana. Este ejemplar del Coran tiene una anotación en caligrafía del siglo XII consignando que perteneció a los reyes de Marruecos.

que desde su edificación primigenia es permanentemente amenazada por las tormentas de arena que caen sobre esta mítica ciudad y que hace que esté en constante estado de reconstrucción. Por la reconstrucción Estas consideraciones ante la destrucción de un significativo patrimonio religioso de la humanidad también nos llevan a tomar en cuenta que en el 2012 se conmemoran 50 años del Concilio Vaticano II que recogió los mensajes de los papas Juan XXIII y Pablo VI, hombres santos que vivieron la devastación de ambas Guerras Mundiales, para dejar atrás la Teología de la Guerra Justa. El cardenal dominico suizo Georges Cottier longevo teólogo y testigo directo de este magno evento católico dice: “…la Iglesia comenzó a desarrollar una doctrina de paz y no de guerra, lo que vemos en todos los discursos del 1ero. de enero [del Sumo Pontífice]. Hay todo un conjunto de reflexiones sobre la paz que es hermoso, y esto es una contribución moderna. *** Las y los católicos tenemos –universal y consecuentemente– un compromiso con la paz así como la negación de la guerra y en general a toda forma de violencia por supuestos fines superiores o “justos”. El Concilio Vaticano II que no gustó a demasiados creyentes en nuestro país y muy específicamente el documento sobre la libertad religiosa es instrumento clave para la preservación del patrimonio cultural; por ello, concluyo citando al monseñor Cottier: “Si no hubiera esta herramienta, me pregunto si sería posible que existiera una representación de la Iglesia en las principales organizaciones, como son los organismos de la ONU, u otros especializados para los derechos humanos [y culturales ya que el Vaticano es estado parte de las Convenciones de UNESCO desde 1983]. Este teólogo sabio y hombre santo sigue explicándonos: La historia es la historia y va adelante; y la Iglesia siempre ha leído historia, lo que el concilio llama los “signos de los tiempos”. Ya no es más el mundo cristiano y todo lo demás por fuera; este es un cambio enorme que si se quiere, nos remite a los primeros siglos de la Iglesia, y que le permite ejercer su propia vocación misionera y la nueva evangelización significa también esto.” * Véase: http://whc.unesco.org; Lundero, abril del 2012. ** En marzo del 2011 el pauperizado pueblo afghano le expresó su solidaridad y voluntad de ayuda al pueblo japonés luego del terremoto Touhku y subsecuente maremoto. *** Véase: http://www.zenit.org

Detalle de un manuscrito dañado por agua, que está siendo preservado en su lugar de origen. Este es un ejemplo de la frágil condición de los manuscritos de Tombuctú que recién fueron conocidos por los especialistas occidentales en el mundo musulmán después de la independencia de Mali.

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Folklore

La magia en los cultos latinoamericanos y sus recuperaciones en Alemania

(II)

Bernd Schmelz Evelyn Schmelz

l cuy formaba parte de los rituales religiosos andinos ya en tiempos precolombinos. Gracias a crónicas de los siglos XVI y XVII la antropóloga alemana Iris Gareis (1987) pudo constatar que estas tradiciones tenían una gran continuidad en los Andes. Se creía, entonces, que las enfermedades eran resultado de las faltas cometidas para con los dioses y que podían curarse por medio de ofrendas, por lo general, con cuyes, llamas o guanacos. Supuestamente hubo casos en los cuales un paciente o su familia tuvieron que conseguir hasta 40 cuyes. Los animales se sacrificaban a los dioses, entre otras ofrendas. Tras el ofrecimiento, el curandero llevaba a cabo el tratamiento pasan-

Foto: Esther Schmelz

El médico y farmacéutico Dr. Pedro Arellano Jiménez y el antropólogo Dr. Bernd Schmelz, Lima 2011.

Foto: Bernd Schmelz

Limpia con cuy, Lambayeque 2002.

Mesa del curandero Sebastián Yerren, Lambayeque 2002.

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do un cuy vivo por todo el cuerpo o por las zonas afectadas del paciente. Los curanderos creían que, de esta manera, la enfermedad podía quedar atrapada en el animal. Luego, se examinaban las entrañas del mismo para averiguar si el paciente podría vencer o no a la enfermedad. Hasta la actualidad el cuy desempeña en la medicina tradicional un papel primordial, tal que muchos curanderos lo igualan con la radiografía de la medicina occidental. El peruano Víctor Reyna Pinedo, quien adquirió su doctorado en el Instituto de Química de la Universidad

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de París en el año 1981, es en la actualidad profesor principal de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Ingeniería en Lima y ha desarrollado desde 1986 numerosas investigaciones sobre el método de diagnóstico a través del cuy de los curanderos tradicionales en el Perú. No sólo documentó el proceso de los tratamientos, sino que hizo que veterinarios matriculados examinaran los cambios producidos en los cuyes empleados. Con especial atención a aquellos casos que dispusieran también de informes médicos sobre las enfermedades. Los cuyes sin sacrificar fueron tomados como parámetros para el método comparativo. Sus resultados sorprendieron a todos: los “defectos” encontrados en los cuyes, interpretados por los curanderos como una transferencia del paciente al animal, mostraban una gran concordancia con el estado real de la enfermedad del paciente. También desempeña un rol importante en la costa septentrional peruana los rituales de limpieza por medio del huevo de gallina. Este es ejecutado a veces por personas que no son necesariamente curanderos tradicionales. Esta limpieza, que en el Perú se denomina con el nombre de “susto”, se emplea por sobre todas las cosas contra síntomas de pánico. Asimismo, en el mes de marzo del año 2002 pude participar de varios rituales de limpieza por medio del huevo ejecutados por Juana Carranza en la ciudad de Lambayeque. Por lo general, los celebraba sólo martes y viernes, haciendo excepciones cuando se trataba de


Foto: Bernd Schmelz

el cual limpió a la criatura de arriba hacia abajo. El análisis del huevo roto en agua reveló que la niña, asimismo, sufría de un fuerte susto, en este caso producido por un perro que la habría mordido. Esto fue confirmado por la madre de la niña. La señora Juana recomendó hacer otra sesión con la criatura, en otro momento, para reforzar una vez más esta limpieza. Los rituales de limpieza por medio del huevo no sólo existen en el Perú, sino que son conocidos en otros países de América Latina. También se basan en la convicción de que durante el procedimiento el huevo absorbe las energías negativas de la persona. A diferencia del diagnóstico a través del cuy, el tratamiento por medio del huevo puede curar con éxito la dolencia, o por lo menos, aliviar los síntomas, como por ejemplo el insomnio. En los casos más críticos se recomienda el tratamiento correspondiente ejecutado por un curandero tradicional o consultar a un médico matriculado.

niños. El martes 12 de marzo del 2002 a las 19 horas llevó a cabo un ritual de esta naturaleza en su casa para una bebé, que tenía un año de edad. La madre tomó asiento sosteniendo a la criatura en su regazo. Al principio, la señora Carranza comenzó la limpieza con un hueso de corzo, pasándolo desde la cabeza hacia los brazos, luego a lo largo del cuerpo y, por último, por las piernas, de arriba hacia abajo, a veces haciendo una cruz. Mientras tanto rezaba sus oraciones, las cuales sin embargo eran difíciles de entender. El mismo procedimiento ejecutó con un periódico enrollado, con un huevo marrón, y con una vela blanca sin encender. Durante el procedimiento del huevo, sobre todo, vió e interpretó que la criatura estaba asustada, como consecuencia de miradas y de una caída. Además, la criatura no había podido dormir debido a los gases. La madre confirmó luego, que la criatura se había caído realmente de la cama durante la noche. El tratamiento duró aproximadamente una media hora. El 16 de marzo de 2002 pude observar otros rituales de limpieza de esta curandera. Primero, un hombre de unos 26 años de edad, quien fuera tratado estando de pie. También se le limpió, al principio, con un periódico enrollado desde la cabeza hasta los pies, luego se le pasó una vela blanca, y al final, un huevo. La señora Juana manifestó, que había transcurrido demasiado tiempo desde la última limpieza, hacía como dos años, y que debería haber venido mucho antes a verla. El análisis del huevo, el cual se rompió en un vaso con agua, reveló que el hombre estaba asustado y por lo tanto no podía dormir. Este susto se originaba en la envidia que su familia despertaba. A continuación fue tratada una niña de unos cuatro años; al principio se le pasó una vela blanca y luego un huevo. Entre tanto la señora Juana empezó a sudar; al final, buscó ayuda con el hueso de corzo, con

Foto: Bernd Schmelz

Limpia de una bebé con un periódico enrollado, Lambayeque 2002.

La magia latinoamericana y los cultos en Alemania Respecto de la pregunta sobre la expansión hacia Alemania de este modo mágico de pensar y actuar, existente en América Latina, se pueden distinguir dos grupos: por un lado, los inmigrantes latinos que viven en Alemania, y por el otro, la “escena esotérica”, que reúne tradiciones latinoamericanas y las integra en su propia cosmovisión. En Alemania viven muchos latinos, la mayoría por haber contraído matrimonio con ciudadanos alemanes; sin embargo, muchos se encuentran de modo transitorio aquí por razones de estudios. En Alemania es posible encontrar un gran número de asociaciones, tanto

iberoamericanas, como de un determinado país. Ello ayuda no solo a preservar la cultura de sus países de origen, sino que además desempeña un papel importante en el intercambio y la integración cultural. La percepción religiosa, o las trascendentales en general, llegan a Alemania a través a las personas que provienen de América Latina. A continuación se exponen algunos ejemplos. Rituales de limpieza del Perú Hasta la actualidad no he presenciado en Alemania ningún diagnóstico a través del cuy, como el comentado anteriormente. Por el contrario, he podido observar, con más frecuencia, el ritual de limpieza por medio del huevo de gallina, llevado a cabo por diversas mujeres peruanas residentes en Alemania. Por ejemplo, en el año 2000 en el Norte de Alemania, cuando una madre de origen peruano que vivía en el distrito de Stade, viajó a un pueblo a 50 kilómetros de distancia para que una amiga, también originaria del Perú, tratara a su criatura de dos años de edad. La niña no podía dormir bien por las noches, se despertaba con frecuencia llorando. La propia madre creía que la criatura se habría asustado posiblemente en un lavadero de autos, cuando la pequeña habría quedado dentro del coche en el túnel de lavado. La mujer de unos 50 años, que ejecutaba la limpieza, sentó a la criatura en su regazo y le pasó repetidas veces un huevo crudo desde la cabeza hasta los pies. Luego rompió el huevo en un vaso con agua, formándose como una nube de humo, que la mujer interpretó como uno de los “grandes cepillos” del túnel de lavado. Posteriormente, la madre pidió consejo a la abuela de la pequeña en el Perú. Pedir consejo de algún núcleo familiar en especial a la madre o a la abuela es un hábito muy frecuente, aunque éstas vivan lejos y en otro entorno cultural. Como primera medida, la abuela recomendó colocar, en la cama, una vela con una imagen santa (de ser posible, de Judas Tadeo), y debajo de la cama, unas tijeras de acero. En una carta posterior desde el Perú a su hija en Alemania le escribió: „Te cuento que he ido a ver a un brujo (luego de pedirle perdón a Jesús por lo que iba a hacer). Este señor me leyó las cartas y me dijo que el daño era para tí, y dado que no había salido bien, cayó en la bebé. La responsable es una mujer que vive en tu vecindario y que se dedica al espiritismo (trabaja con espíritus). Y dijo, que como ustedes no creen en los brujos ni tampoco los hay por allí (…) el papel que te envío (todo el paquete), tienes que quemarlo en un recipiente con carbón, y llevarlo por toda la casa, desde la puerta de entrada hacia adentro, y, a saber, a la medianoche de un martes. Además tomas agua fresca (1 litro), le añades harina de maíz refinada, y luego echas el agua por los rincones de la casa, sobre todo en el dormitorio de la bebé”. No obstante, la madre no sigue los consejos de la abuela, sino que confía en la destreza ritual de la amiga. Y por lo visto con razón, ya que tras el tratamiento la criatura no sufrió más de insomnio. También he conocido niños más grandes, quienes conocían el ritual de limpieza por medio del huevo y, en caso de necesidad, es decir por insomnio o miedo, se someterían a tal tratamiento. La convicción de la eficacia del método tiene una función sanadora con toda certeza.

Tratamiento de dolores de espalda por una curandera peruana en Alemania, Buxtehude 1997.

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Continuará 7


Fotografía

Opus incarnate

La nueva expos del fotógrafo Opus 33 / Escanografía / 91 x 91 cm.

a aparición de la fotografía hacia el segundo tercio del XIX inquietó a los pintores retratistas quienes temieron que aquella técnica, contra cuya inmediatez no podían competir, había llegado para usurparles su función de productores de imágenes. Sin embargo, entre ambas disciplinas se establecería progresivamente una ligazón insospechada: la fotografía, por ejemplo, adoptará el formato rectangular por influencia del cuadro pintado y a la pintura le placerá “iluminar” las imágenes impresas inventando así el “fotóleo”. Posteriormente la búsqueda de efectos pictóricos emprendida por la fotografía y el anhelo de la pintura por alcanzar un realismo fotográfico desembocarán en la fructífera coexistencia que ambas mantienen hasta hoy. En lo que respecta a la serie de obras últimas de Coco Mártin debemos decir que el artista ha llevado un poco más lejos el contubernio entre lo fotográfico y lo pictórico pues, si sus piezas tienen el aspecto de una fotografía, éstas tienen un origen poco ortodoxo ya que no hay una cámara fotográfica, ni iluminación natural o artificial especializada, ni película detrás del origen de cada una de ellas y si comparten algo con el proceso técnico de la fotografía actual es únicamente el empleo de una “memoria digital” y el estar impresas. Para realizar esta serie de retratos individuales y colectivos Coco Mártin prescindió de la cámara fotográfica y prefirió usar un escáner convencional para documentos en la captura de imágenes. Si la cámara requiere mantenerse a cierta distancia del sujeto u objeto que se quiere fotografiar para no obstaculizar el lente, un escáner, por el contrario, anula esa distancia pues requiere de la proximidad del cuerpo o del objeto, convirtiéndose a la vez en “objetivo” y fuente de iluminación, exigencia que produce efectos de luces y sombras 8

Prima Facie / Escanografía / 91 x 91 cm.

así como “desenfoques” peculiares. (Y esa aproximación a la epidermis de cada modelo, además de hacer del autor una suerte de “fotógrafo forense”, nos recuerda que la elaboración de su propuesta visual requirió de una operación táctil y “a ciegas”). En resumen: cada una de estas obras surge de un proceso de ensamblaje de imágenes escaneadas y cuidadosamente suturadas mediante herramientas digitales aunque es evidente que el trabajo duro se concentra en la etapa de “registro” o “exposición”. ¿”Escanografías”? Como todo medio expresivo éste también impone

Publicación cultural de “La Industria” Chiclayo-Trujillo (Perú), Agosto de 2012

Ibidem (Fragmento) / Escanografía / 380 x 70 cms.

sus parámetros: Cada personaje –desnudo o no– está constituido por fracciones “facsimilares” cuyas dimensiones no pueden ser mayores que las que el artefacto puede abarcar. Lo que vemos es, pues, una ficción construida articulando fragmentos que contienen un


sición individual Coco Mártin Manuel Munive Maco

Dixit / Escanografía / 91 x 91 cm.

meticuloso registro de superficies. ¿Y por qué sus modelos posan siempre “dormidos”? Para no ser deslumbrados por el fogonazo del escáner durante la relativamente prolongada “exposición” –tal como en los daguerrotipos. (Recordemos que la inmovilidad requerida

hizo de los muertos los “modelos” idóneos para los primeros fotógrafos, algo parecido a lo que vimos en Durmientes, el debut “escanográfico” de nuestro artista en Lima Photo 2010). De allí que predomine la actitud de ensimismamiento, ensoñación o amargura que nos lle-

va a identificarlos con las actitudes de los personajes que habitan la pintura occidental. Y es especialmente en las “escanografías” grupales donde la suma de poses, actitudes y utilería elegidas nos lleva a hacer una lectura narrativa de la escena o a apreciarlas como alegorías herméticas. En estas reinterpretaciones Coco Mártin no sólo consigue “reencarnar” pinturas célebres con individuos del presente –de allí el título del conjunto que nos convoca– sino que nos permite remirarlas imaginando la probable circunstancia humana que condujo hacia su concepción. Prima facie, Opus 33 o Ibídem, por ejemplo, sin ser “puestas en escena” idénticas suscitan una asociación instantánea con los repertorios de la pintura renacentista revelando la vocación representacional de cada disciplina. La alusión a esta tradición plástica se ve potenciada por ese claroscuro generado por las condiciones de “iluminación” y registro, factor que homogeniza la escena aportando una cualidad pictórica a una imagen que parece fotográfica y que se mantiene muy cercana a lo gráfico. El proceso que llevó a nuestro artista a esta incursión “escanográfica” lo obligó a realizar una serie de operaciones técnicas que implicaron un desmontaje conceptual de la representación mimética, aquella en la que recae la invención del arte occidental mismo. Por eso Opus Incarnate es también un sutil homenaje que la imagen hiperrealista obtenida por medios electrónicos no fotográficos hace a aquella pintura que se propuso, durante siglos, ostentar el realismo. Como el mismo artista manifiesta: “Opus Incarnate resume un proceso de introspección y cuestionamiento acerca de los límites de la representación y a seguir reconociéndome como fotógrafo a pesar de mi renuncia temporal al uso de la cámara fotográfica”.

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Historia

Carátula de Antigüedades Peruanas, 1851.

Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz.

El sabio Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz en Trujillo Iván La Riva Vegazzo ste ilustre peruano, quien visitó nuestra ciudad en misión de estudios en el siglo XIX, nació en Arequipa el 22 de octubre de 1798 y falleció en París el 6 de noviembre de 1857. Fue científico, químico, naturalista, mineralogista, político y diplomático. Sus publicaciones científicas sobre su descubrimiento de la Humboldtin (un oxalato de fierro), el demostrar la existencia de minerales orgánicos en las minas de cobre y salitre en el desierto de Atacama, sus estudios sobre el guano de aves y de las posibilidades de industrialización del carbón de piedra lo hicieron un pionero de la ciencia y la educación, de la minería y de las ciencias naturales en América, siendo considerado como el principal científico peruano del siglo XIX. Sabemos que su madre fue una gran ayuda para él, pues tuvo la entereza de enviarlo a Europa a estudiar cuando todavía era un niño de ocho años de edad a la ciudad de Londres. En 1817 continuó sus estudios de mineralogía y química en la Escuela Real de Minas de 10

Paris conociendo a renombrados científicos. En 1821 descubrió, un nuevo mineral originario de Bohemia (República Checa), que lo llamó “Humboldtina” en honor a su amigo Alexander von Humboldt. El presidente de la Gran Colombia, libertador Simón Bolívar, durante su mandato decide contratar científicos prestigiosos que estudien e investiguen las riquezas naturales de su país, y contrata al joven de Rivero junto a Boussingault, jóvenes que fueron recomendados por el propio Alejandro von Humboldt; quien, el 29 de junio de 1822, se dirige a Bolívar en estos términos: “Me atrevo a recomendar a ... Ios portadores de estas líneas, dos jóvenes sabios cuya suerte y éxito me interesan mucho: el señor Rivero, natural de Arequipa y el señor Boussingault, educado en París, pertenecientes ambos al reducido número de personas privilegiadas, cayos talentos y sólida instrucción llaman la atención públicapues químicos y mineralogistas muy distinguidos, ...”

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Más tarde, Simón Bolívar como presidente del Perú, lo llama a Lima a fines de 1825. El gobierno del Perú lo nombra, en marzo de 1826, Director General de Minería, Agricultura, Instrucción Pública y Museo. Simón Bolívar en una carta al presidente La Mar, su sucesor en la presidencia y le dice: “Mi querido General: Tengo el honor de recomendar a Ud. al señor Rivero, honor de su patria y del Perú. Su corazón es tan hermoso como su genio, sabe tanto como ama lo bueno y lo bello. Nada le queda que desear sino trabajo útil a la patria. El fin de su viaje es laudable y puede ser provechoso a V .S. Véalo con el cariño y respeto que yo le profeso a Ud”. De Rivero funda, en 1828, la Escuela de Minas de Lima, hoy Universidad Nacional de Ingeniería, y el primer Museo Nacional de Historia Natural, Antigüedades e Historia del Perú, hoy Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú; asumiendo el cargo de primer Director. El museo se formó con las


Juan Jacobo Tshudi, coautor del libro “Antigüedades Peruanas”.

donaciones de colecciones arqueológicas y de sus excavaciones en diferentes partes del Perú, entre ellas en Chan Chan y las Huacas de Moche, a las que dibujó, mapeó y describió. Don Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz publicó en Viena en 1851, con el co-autor Johann Jakob von Tschudi, su obra “Antigüedades Peruanas”. Un libro sobre el antiguo Perú, su historia, origen, sistema de gobierno, conocimientos científicos, idioma, religión, costumbres y monumentos. Visitó nuestra ciudad para estudiar Chan Chan, escribiendo: “Se encuentran estas ruinas á la extremidad del valle de Trujillo, y á distancia de legua y media del puerto de Huanchaco. No se sabe á punto fijo la época, en que fue fundada esta población, y solo sí, que en tiempo del Inca peruano Pachacutec que fue el IX Monarca, reinaba en estos valles como soberano Chimu Capac, cuyo nombre propio era Chimu Canchu. Que el hijo del Inca, príncipe Yupanqui con un ejército de 30 mil hombres, empezó á hacer la guerra á este Régulo, ó Chimu, quedando vencido su orgullo y aceptado capitulaciones por consejo de sus capitanes, en las que ofrecía adorar al Sol y repudiar sus Ídolos patrios que consistían en figuras de peces y animales. En memoria de tal suceso, el Inca mandó construir en el valle de Paramanca unas fortalezas, cuyas ruinas aún se observan en las inmediaciones de Pativilca. “Las ruinas del Chimu comprenden un espacio de tres cuartos de legua, fuera de los grandes cuadros, cuyas paredes son de cascajo amasado con barro, y se presume serían destinados al sembrío, pues aun en el día se descubren las señales de los surcos”. “Desde el pueblo de Mansiche que está á las puertas de Trujillo, se principian á observar las murallas de adobe y los escombros de esta grande población, y á la distancia de una milla de dicho pueblo de indígenas, á mano izquierda del camino para Huanchaco, comienzan los grandes cuadros; sus dimensiones varían en cuanto á lo largo de 200 á 270 varas, y en ancho de 100 á 160; su número puede ser de 7 á 8; se hallan á

la parte del Norte de los grandes edificios, ó palacios, cuyo plan se ha trazado en la lámina. Las paredes que circundan estos edificios, son de una solidez considerable, formadas de adobes de 10 á 12 varas, y de ancho 5 á 6, en la parte inferior disminuyendo y terminándose en una vara. Contienen algunos de estos cuadros, Huacas y paredes de salones”. “Cada uno de los palacios era circundado por una muralla exterior que los encierra completamente, siendo de advertir que la del primero es sencilla, y doble la del segundo: tienen 5 varas de ancho, 50 de alto, y rematan en una; sus cimientos son de piedra y barro, y lo demás de adobe…” “Hay también varias plazas regularmente tiradas á cordel, formando diversas calles, cuyas dimensiones pueden tomarse por la escala del adjunto plano. La gran excavación en que se notarán algunas higueras, era el depósito, de donde se surtían los habitantes del agua necesaria para su consumo, y la que venía por conductos subterráneos (acueductos) desde el rio Moche que se halla al NE. distante como dos millas..”. “Fuera de estos edificios notables, hay infinidad de cuadros y casitas, unas redondas y otras cuadradas, que seguramente eran habitaciones de las clases inferiores, y cuya gran extensión proporciona datos, para suponer que su población debió ser muy considerable”. “Existen entre las ruinas muchos cerritos hechos á

Piezas chimús, dibujadas por de Rivero.

mano, de un cascajo menudo con una figura de conos truncados, y se conocen con el nombre de Huacas, de las que se han sacado y se desentierran con frecuencia algunas curiosidades de los antiguos habitantes, y no hay la menor duda que los busconeros subterráneos han encontrado riquezas”. “En el año de 1550 el cacique del pueblo de Mansiche D. Antonio Chayque, descendiente lejítimo del régulo Chimu Chaucha, manifestó á los españoles una Huaca llamada Llomayoahuan junta al palacio arruinado de dicho Régulo, con la condición que cediese alguna parte para alivio de sus Indios, y después de haber disfrutado la mayor opulencia, que solo consta fue muy crecida, se negaron al pacto, y entonces fingió el cacique tener otro mayor tesoro que descubrir, por cuya causa le dieron 25,000 pesos ensayados, que son 42,187 pesos 4 reales,…(Feijoo de Sosa)…” “Hace poco tiempo que cesaron de trabajarse por una compañía de vecinos de Trujillo las Huacas de Toledo y Concha, pues se dice que el peje grande aun

se halla en la primera…” “Agregaremos á esta relación una breve noticia sobre algunas curiosidades encontradas en las Huacas de Toledo y otras, como la comunicó D. José Ignacio Lequanda en el Mercurio Peruano (Vol. VIII, pag. 80). Una de ellas fue la de un indio con su manto capitular y corona con cuatro borlas, de las que dos le caían por la espalda y otras dos por delante de las orejas. En el cuello tenía una especie de corbata ancha que le colgaba hasta el pecho; en la mano una insignia semejante á un clavo, y en la otra un símbolo que no se puede descifrar. Su ropage exterior era una túnica que remataba en puntas...” Visitando las Huacas de Moche, el sabio hace una descripción de la que hoy llamamos Huaca de la Luna de esta manera: “El templo del Sol está situado tres cuartos de legua al E. de la ciudad, y media del pueblo de indígenas de Moche, se halla al pie de un cerro perteneciente á la cordillera, compuesto de sienita, en la que se encuentran vetas de una roca amfibólica compacta, que corren de IV. á 8.; se notan también vetas de Feldspato. Hay muchas de estas que se ramifican y se cortan mutuamente.” “Al pie de este se ve un edificio destruido con muchas habitaciones; es casi cuadrado de 108 varas de frente: lo rodea una pared de 4 varas de ancho, hecha de adobes como todas las de dicho edificio. Se dice que este fue la morada de los sacerdotes y vírgenes del templo. Tiene de largo 150 varas, el ancho en la parte superior 125, pero en la base mide 156 y su altura de 30 á 35. Está construido por gradas de á 4 varas cada una, inclinado hacia su base, siendo más ancho en su cimiento. Tiene la forma de un martillo y se compone de adobes; hacia el centro y en la parte más baja hay un callejón que lo atraviesa, el cual está cegado y lleno de murciélagos. La dirección es de Norte á Sur: de este punto se presenta la vista más hermosa de todo el valle del mar y de la ciudad de Trujillo.» Cabe destacar que en 1845, como Prefecto de Junín, mandó construir el monumento conmemorativo a la Batalla de Junín, donde los trujillanos del futuro batallón Húsares de Junín tuvieron destacada actuación. Los estudios de los principales monumentos arqueológicos de Trujillo demuestran la calidad profesional de este personaje arequipeño de quien Antonio Raimondi dijo, fue “la antorcha que ha esparcido las más vivas luces sobre las Ciencias Naturales del Perú”. Por su obra, y su fructífera estancia en nuestra ciudad, los trujillanos le debemos un justo agradecimiento.

Viajeros de la época.

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Semblanza

El adiós imaginario Bernardo Alva Pérez

Walter Curonisy, Sipán, Dic. 1994.

onocí a Walter al lado de Elvira o a la inversa, Elvira al lado de Walter, pero el caso es que raramente estaban solos. Si tuviera que graficar mi primera imagen los describiría caminando rápido en una mañana soleada. Walter Curonisy, como marchando por la arena de una playa vacía de gente y Elvira Roca Rey, ágil y delgada, avanzando como una gacela. Atrás, como un telón hiperrealista, el fondo azul del mar, unido a un cielo matinal ausente de nubes. Walter, caminando adusto de barba, y Elvira, resuelta e hiperactiva. Mis primeros pasos de amistad se dirigen a su hostal en Huanchaco, lugar de encuentro, observación y comentario, casi siempre humorístico y enfático, de los acontecimientos literarios, políticos, turísticos, municipales, ambientales y, de todo. Nos reíamos,

Luis Chero, Bernardo Alva, Walter Curonisy, Elvira Roca Rey. Sipán, Dic. 1994.

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Los poemas fueron labrados por Walter con la paciencia de un tallador, puliendo y puliendo la piedra, hasta convertirla en diamante.

sorprendíamos y espantábamos de las ocurrencias diarias. Esta génesis amical debió ocurrir a fines de los años setenta. La sincronía fue rápida y la confianza mutua: antes de la vuelta de un año era socio figurativo y minoritario en el hostal Caballito de Totora, para cumplir con un formalismo legal de la época. Dicha condición de socio minoritario- que jamás aportó ni reclamó un centavo- se mantuvo hasta bien entrados los años noventa. Por alguna razón, la imagen de mi mismo que surge al evocar esos años, es la de un joven descalzo vestido de pantalón corto de playa, que ingresa bajo el portón del hostal a visitarlos. Así, libre de todo, ofrecí mi amistad y sentí también recibirla. Walter fue la primera persona a quien escuché hablar de Omar Khayaam y sus Rubaiyyat, hoy, fuente de invaluable relectura. A Elvira comentar, que las alusiones al vino del gran poeta persa podrían ser una metáfora, motivando una sonrisa enigmática en su pareja. Walter fue también, la primera persona a quien escuché decir versos de Li Tay Po, tan precisos y bellos, que me asombraron que sean milenarios. Así,


mientras disfrutaba del verano y las olas, los ayudaba en algunas gestiones legales del hostal y, principalmente, los escuchaba hablar de poesía, teatro y literatura, materias en las que giraban como danzarines derviches en la mayoría de sus conversaciones. Como entiendo las cosas, los poemas contenidos en “El Matrimonio Sagrado” y “Los Locos por el Cielo”, fueron labrados por Walter con la paciencia de un tallador, puliendo y puliendo la piedra, Caminaron medio mundo en búsqueda de la palabra sagrada. hasta convertirla en diamante. Por su parte, Elvira escribe “El Último Del Fin” con las vísceras expuestas y la palabra justa y potente. Dichos textos son de una amiga gran calidad poética. No podría discerha entrado el río en ti nir (ni aún entonces) si ellos se potenla noche ha entrado en ti ciaban, retándose al tiempo de fundir su yo en un papel, marcando sus esla seña dentro de tus ojos pacios con fiereza. Lo que si sé, porha llegado la rosa al fondo que me lo contaron, es que caminaron al bosque que la enciende medio mundo: Europa, Japón, India, Norteamérica, en búsqueda de la palaWalter Curonisy bra sagrada, del teatro, la cultura ancestral y la vanguardia. En fin, del arte en todas sus manifestaciones y, por

Ese mar que fue su antídoto y aliento, y al que él devolvió, lanzando una guirnalda de poemas.

supuesto, devorando libros, que los poseían (literalmente) por montones. Los acompañé en algunos empeños locales que generaron manteniendo una amistad que se cortó abruptamente. Pero ya había visto en parte la vida con ellos, más con alegría que con pesar, compartiendo su mesa y sus notables amigos, atendiendo sus quejas y también sus sinsabores. Por casi dos décadas fuimos amigos, tiempo sorprendente, considerando su hipersensibilidad y temperamento. Hoy, otras playas esperan a Walter, ebrias están las olas de agua salada. De pelo largo y barba, pañuelo anudado al cuello e infaltable casaca marrón. Con su Elvira sonriente mirando el mar. Ese mar que fue su antídoto y aliento, y al que él devolvió, lanzando una guirnalda de poemas.

Todo este tiempo te estuve esperando hasta que me escabullí por el anillo de jade por el que entra el sueño Elvira Roca Rey

Hoy, otras playas esperan a Walter...

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Literatura

Centenario

Charles Moeller: “Literatura del siglo XX y cristianismo” Luis Rivas Rivas* bra de lectura apasionante es Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Su autor, Charles Moeller, que nació hace un siglo y murió en 1986, nos dejó uno de los análisis más esclarecedores de la literatura universal del siglo XX. Su enfoque no se limita a la temática o a la destreza técnica de los textos: se interna en zonas nucleares de los mismos para acceder a la cosmovisión de cada autor, a su personal concepción de la vida y de la muerte, del dolor y de la dicha, de la inmediatez y de lo trascendente. Charles Moeller (Bruselas, Bélgica, 1912 – 1986). Se formó en el seminario de Malines. Estudió mucho a los clásicos griegos y a los autores de su tiempo. Ordenado en 1937, fue profesor en el Institut de Saint-Pierre (Bruselas, 1942-1954), y en la Universidad de Lovaina. Dirigió el Instituto Ecuménico de Jerusalén. Fue miembro de la Academia Francesa desde 1970 hasta 1986. Su libro de mayor repercusión es el ya mencionado, que abarca cinco volúmenes: Tomo I, titulado El Silencio de Dios, que analiza a Albert Camus, André Gide, Aldous Huxley, Simone Weil, Graham Greene,

Georges Bernanos y Julien Green. El tomo II, La fe en Jesucristo, estudia a Sartre, Henry James, Martin du Gard y Joseph Malègue. El tercero se subdivide en dos volúmenes: L’espoir humain (Kafka, Malraux, Simone de Beauvoir y Thierry Maulnier) y L’espérance en Dieu, Notre Père (Du Bos, Marcel, Hochwalder, y Péguy). El IV, La caridad del Espíritu Santo, analiza a Valéry, Romains, Duhamel, SaintExupéry, Proust y Sigrid Undset; y el V, La gracia de Jesucristo, versa sobreThomas Mann, Larbaud, Mauriac, Joyce y Claudel. (Aquí trazamos un panorama muy breve del Tomo I). En el capítulo Albert Camus o la honradez deses-

André Gide, Premio Nobel 1951.

Charles Moeller, dejó uno de los análisis más esclarecedores de la literatura universal del siglo XX.

Georges Bernanos, “el profeta de la alegría”, nos transporta a lo eterno.

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perada, Moeller analiza las estaciones en la obra del escritor. En sus artículos de Bodas sólo cree en la “religión de la dicha”, disfrutar los goces de la naturaleza. Rechaza toda ideología (le horrorizan Marx y las matanzas del comunismo). Más tarde, quebrantado por una enfermedad, siente “la invasión del absurdo”, expresada en Calígula y El mito de Sísifo. En La Peste y en Los Justos, se subleva ante al sufrimiento de los niños inocentes.

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Moeller observa que, por desconocimiento del cristianismo, Camus no repara en que el mayor torturado de toda la historia es Jesucristo, quien sufrió voluntariamente por nuestra redención. Y que, a la luz de tal ejemplo, en ninguna otra religión, salvo en la cristiana, se da en los creyentes sinceros esta solidaridad con el que sufre. Empero, siempre generoso y comprensivo, Ch. M. percibe buenos sentimientos en Camus y cree posible que dejará su racionalismo, si un testimonio cristiano auténtico le muestra el verdadero semblante de la fe. (El buen deseo de Moeller se cumplió algunos años después. Howard Mumma testimonia estas palabras de Camus: “Amigo mío, ¡voy a seguir luchando por alcanzar la fe!” (“El existencialista hastiado”. Howard Mumma. Edición de José Ángel Ageja). Distinto fue el caso de André Gide (1869-1951). Creyente desde su infancia, su intimidad fue escenario de una lucha trágica entre el bien y el mal. La honda espiritualidad de sus escritos había motivado muchas conversiones de incrédulos. Por eso, decía Ch. M. que soñaba con todo el bien que Gide habría podido realizar si retornaba definitivamente a Cristo. Pero no fue así. Su anhelo de vivir un cristianismo puro fue derrotado, una vez tras otra, por la “singularidad fisiológica” que hacía presa de su cuerpo y que él ocultaba cuidadosamente. Así se advierte en sus libros y en sus cartas.


“Aldous Huxley o la religión sin amor” se titula el capítulo que Moeller dedica a este escritor.

Entre 1897 y 1914 el conflicto gidiano no se resuelve aún en una recusación de Dios… Este último año había escrito una oración: “Acudo a Vos, Señor, como un niño…”. Pero el drama estalla en unas cartas a Claudel, donde le confiesa, con acento desgarrado, que nunca consumó su matrimonio y cuáles sus verdaderas inclinaciones. En 1916 tiene un nuevo arrepentimiento. Se siente víctima de una posesión satánica. Exclama: “Señor, no dejéis que el maligno ocupe vuestro puesto en mi corazón” Pero, meses después, como se advierte en sus libros, empieza a alejarse de la fe. Para justificarse, distorsiona las enseñanzas del Evangelio, busca asidero en el pensamiento griego y culmina en una postura atea que, según él, le da “equilibrio”. “Aldous Huxley o la religión sin amor” se titula el capítulo que CH. M. dedica a este escritor, para quien la divinidad –o Absoluto– es un Dios impersonal. “Su Perennial philosophy –dice Moeller– no es una religión, ni una filosofía, ni reflujo de una tradición bíblica, sino producto del más crudo empirismo”. Por eso recusa las religiones reveladas, la filosofía “técnica”. Presta atención a los textos que considera místicos y excluye a los verdaderamente inspirados. No acepta las verdades bíblicas. Y, finalmente, sin lograr desprenderse de un empirismo subyacente, naufraga en el gnosticismo, la herejía dualista y la vieja creencia en la reencarnación. “El mártir de la esperanza” llama Moeller a Graham Greene. Sus novelas tienen, a primera vista, un semblante profano, más cercano al giro policial que a la intención edificante. En escenarios deprimentes, se advierte por doquier el predominio del mal, del pecado. Su acoso sobre los protagonistas es implacable y se da en dos dimensiones: en el plano externo y en su intimidad. Lo ejemplifican sus novelas El poder y la gloria, El revés de la trama y El fin de la aventura. Subyace en sus novelas una misma tesis: la misericordia divina es tan excelsa, tan sublime, que desciende con su gracia no sólo sobre aquellos que alcanzaron en su vida niveles heroicos de santidad, sino también sobre los creyentes comunes. Para estos últimos, a pesar de sus flaquezas, Dios provee medios que les abren acceso a la salvación eterna. Por eso, concluye Ch. M. , “No juzguéis al mundo que parece abandonado por Dios porque Él quiere salvarlo”. Estas tres novelas figu-

Albert Camus, analizado por Charles Moeller en su obra Literatura del Siglo XX y Cristianismo.

Julien Green, considerado por algunos un visionario, con el arte de hacer sensible lo extraño de ciertos destinos.

ran entre las que con mayor hondura han abordado el conflicto entre el bien y el mal, que se da no sólo a nivel cósmico sino también, y trágicamente, en el corazón humano. Moeller llama a Julien Green (1900-1998) “testigo de lo invisible”. Algunos lo consideraron un visionario, con el arte de hacer sensible lo extraño de ciertos destinos. Esto es cierto. Pero, como dice Moeller: “El Journal da testimonio de que Green no sólo está fascinado por un invisible que le atrae y le horroriza, sino que también es testigo de lo espiritual, es un visionario a veces en el sentido de profeta”. En efecto, sus novelas son perturbadoras, una ventana abierta al infierno, cuyos habitantes encarnan la miseria del hombre esclavo de pasiones maléficas. “Pero los 17 tomos de su Journal figuran entre los documentos espirituales más notables de la literatura contemporánea. La narrativa greeniana muestra cómo es el hombre y el Journal, cómo puede y debe ser. En aquélla reina la maldición y en éste, la redención. En

la narrativa Dios está ausente; en el Journal aparece como Padre misericordioso, fuerza vencedora del mal y presencia salvadora”. De Georges Bernanos, a quien llama “el profeta de la alegría”, dice Moeller: “Nos transporta a lo eterno. Nos fuerza a ver el verdadero juego de nuestra vida: si nuestras dichas son con frecuencia terrestres; nuestras desdichas son siempre sobrenaturales. En el seno de un mensaje que figura entre los más trágicos del siglo, estalla una tremenda fuerza de la alegría.” Bernanos observa por doquier la presencia del pecado. La atmósfera pecaminosa de este mundo, contamina hasta a los niños, como sus personajes Seraphita, Mouchette, Chantal. Pero Dios no ha abandonado a la humanidad. Su gracia, que también se manifiesta cuando sufrimos, busca nuestra salvación. Y ésta es la razón para hallar la alegría aún en el dolor. Y con respecto al aparente “silencio de Dios” frente a los males del mundo, Charles Moeller sugiere que así piensan quienes, confinados en la rutina del rito, no abren la Biblia para escuchar la Palabra de Dios, “antorcha que alumbra en lugar oscuro –dice el Libro Sagrado– hasta que el día esclerezca y el Lucero de la Mañana salga en vuestros corazones”. *Condecorado por el Gobierno Regional y por la USAT

Graham Greene, escritor inglés llamado “El mártir de la esperanza”.

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Música

Luciano Berio 1925-2003 logía musical con su amigo Bruno Maderna y Luigi Nono. Encuentra tiempo para desempeñarse como editor de la revista consagrada a la música experimental Encuentros Musicales. En 1960 regresa a Estados Unidos donde será profesor en diferentes instituciones de prestigio como la Universidad de Harvard o Julliard School of Music. De vuelta en Europa se desempeña como director del departamento de acústica del prestigioso IRCAM de París. En Florecia funda el “Tempo Reale” un centro de la misma orientación que el IRCAM. Berio compondrá hasta el final de su vida. Preguntado por la crítica musical Rossana Dalmonte sobre su manera de componer declara: “La primera idea de una obra es siempre, para mi como para todo el mundo, global y general, poco a poco, conforme avanzo preciso los detalles.” Compara el proceso creativo a un viaje. Ir a China por ejemplo. “ No hay una En 1968 Luciano Berio escribe su Sinfonía para ocho voces solistas y orquesta.

uciano Berio nace en la pequeña ciudad Oneglia en Liguria, Italia, el 24 de octubre de 1925. Sus ancestros eran músicos que databan del siglo XVIII. Su abuelo , Adolfo, toca el órgano en una iglesia local y también compone. Su padre, igualmente organista y compositor, era un entusiasmado admirador del Duce y su hijo, Luciano, un ardiente antifascista quien no podía perdonar a Mussolini por falsificar la historia musical, suprimiendo de élla los trabajos de los pioneros de la composición del siglo XX privándolo así de tener acceso a música e información que habrían sido esenciales para su desarrollo. Su abuelo y padre lo inician en la música y a temprana edad toca ya el piano. Una lesión en la mano le impedirá hacer la carrera pianística a la que aspiraba y lo hará decidirse por la composición. En 1946 entra al Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán donde estudia contrapunto con Giulio Cesare Paribeni y composición con Giorgio Federico Ghedini. Es sólo en esa época que descubre a los compositores de la Segunda Escuela Vienesa (Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern) y también a Stravinsky, Bartok, Hindemith y Milhaud. Gana su vida como acompañante de clases de canto y conoce así a su primera esposa, la soprano norteamericana Cathy Berberian con quien se casa en 1950. En 1951viaja a Estados Unidos para estudiar en Tanglewood con Luigi Dallapiccola quien incentiva su interés por los principios del serialismo. Participa en el “Ferienkurse für die Neue Musik” en Darmstad y se relaciona allí con compositores de la talla de Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, Gyögy Ligeti y Mauricio Kagel. Berio se interesa también por la música electrónica y funda en 1954 en Milán el Estudio de Fono-

Berio se interesa por la música electrónica y funda en 1954 en Milán el Estudio de Fonología musical.

sola manera de ir...haciendo el camino puedo decidir quedarme en un lugar más tiempo del previsto...o regresar a China por otro camino... a pie o en bicicleta si no quiero perderme ningún detalle de los pueblos y paisajes que yo hubiera atravesado a vuelo de pájaro...puedo ir a pie y regresar en avión. No me gustan esos viajes estocásticos (referencia al método empleado por Xenakis) donde uno se ocupa sólo de la forma global, del sobre mas no del detalle, donde las fronteras están definidas pero no las relaciones al interior de los límites...No me gustan las arquitecturas sin función, que no respetan la vida, el ideal, el trabajo del hombre. Prefiero un rascacielo en Park Avenue a las pirámides egipcias. Durante la realización del proyecto inicial, es decir cuando defino los detalles, puede suceder que el descubrimiento y la proliferación se vuelvan tan importantes para que yo modifique el proyecto inicial. Entonces hago un camino inverso, es decir, de los detalles sale un proyecto diferente...Siempre hemos tenido modelos, incluso si los hemos elaborado nosotros mismos. Nuestro trabajo consiste en extender el

Carmen Moral * campo y el trayecto de las transformaciones con la finalidad de llegar a cambiarlos, como en un cuento de hadas, de una cosa en otra”. En su serie “Sequenzas” sus investigaciones instrumentales y vocales lo empujan a explorar nuevos caminos e ir hasta los límites de las posibilidades de los instrumentos, sin modificarlos, sin cambiar su naturaleza. A diferencia de Cage y su piano preparado, nunca pudo poner clavos o gomas entre las cuerdas del piano, o ponerle un micrófono de contacto a un violín. La musicóloga Ivanka Stoianova señala que Berio en su obra vocal ha repertoriado todas las modalidades de cantar, hablar, reir, despliegue de todas las cargas emocionales del cantar-hablando, cortar y transformar, filtrar y superponer, destruir y reorganizar pedazos de textos, acelerar al máximo la articulación, asimilar técnicas virtuosas y maneras de cantar geográficamente e historicamente alejadas. A fin de cuentas, explora todos los recursos vocales. Berio se interesa al rock y al folklore. Les dedica ensayos y los mezcla dentro de su música. Conciente de la historia de la música de la cual desciende, hace orquestaciones de las piezas de Mahler o Brahms y reconstruye la décima Sinfonía de Schubert y el Orfeo de Monteverdi haciendo aluciones estilísticas y citaciones directas en sus propias obras. En 1968 escribe su Sinfonía para ocho voces solistas y orquesta que para muchos es una obra de nuestro tiempo y para otros un simple collage. El tercer movimiento de esta sinfonía está construído acerca del Scherzo de la Segunda Sinfonía de Mahler con incrustaciones de La Valse de Ravel, El Mar de Debussy, el Cavallero de La Rosa de Richard Strauss, la Consagración de la Primavera de Stravinsky, Wozzeck de Alban Berg, etc. Luciano Berio, uno de los grandes representantes de la avant-garde, muere en Roma el 27 de mayo del 2003. * Desde París

En 1946 entra al Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán donde estudia contrapunto y composición.


Lundero 404 agosto 2012