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LIBROS Y NOMBRES DE CASTILLA-LA MANCHA QUINCUAGÉSIMOQUINTA ENTREGA

55. Año III/ 17 de febrero de 2012

Historia a la crítica cultural. Y Modernidad como opción vital, en tanto que apertura a lo nuevo, sin olvidar un bagaje cultural que arranca de la Ilustración, del racionalismo, para llegar a la postmodernidad más inmediata o actual. El libro podría ser definido, en palabras del autor, como “un tropel de asuntos desconexos y de rara trabazón”. En efecto, Rivero anota en su cuaderno reflexiones y citas sobre infinidad de temas, entre otros: los colores, la imagen, la fotografía, el humo, la luz y la sombra, el Arte, sobre la máquina, las formas de aprendizaje, las viviendas, las poblaciones o los cementerios, la tierra, el suelo, y sobre la Memoria, en muchas de sus manifestaciones, una de ellas, el olvido.

José Rivero Serrano Geografía personal Biblioteca de Autores Manchegos, 2012; José Rivero Serrano (Ciudad Real, 1951) es un arquitecto que escribe libros, o un escritor que, por las mañanas, ejerce la arquitectura. Su último libro, Geografía personal (Biblioteca de Autores Manchegos Diputación de Ciudad Real, 2012), pertenece a un género difícil de clasificar: ensayo, dietario (sin fechas), revisión de la civilización …. Podríamos aplicarle el epíteto de „filosofía en fragmentos‟. Rivero se califica a sí mismo, al final del libro como un “curioso moderno”; curiosidad por todo y por todos, alimentada por infinitas lecturas que van de la novela a la estética, del ensayo o la

Cualquiera de estos asuntos, o muchos otros que aparecen a lo largo del libro, surgen al hilo de una cita de un reflexión, que Rivero analiza y a la que responde con su propio planteamiento, estableciendo un diálogo en el que nos encontramos con nombres señeros de la cultura (Walter Benjamin, Ortega, John Berger, Borges, Barthes….), junto a autores más actuales como Julian Barnes o Peter Handke, y entre los españoles algunos ensayistas con los que Rivero encuentra bastantes concomitancias: Félix de Azúa, Vicente Verdú o Eduardo Arroyo. Pero quizá entre sus autores españoles preferidos estén Juan Benet, que no sólo fue un gran novelista sino un pensador y crítico muy agudo, y nuestro paisano Ángel Crespo, poeta y traductor, pero también humanista en un sentido amplísimo en cuanto a su enorme curiosidad y su gran cultura. Una figura aparece una y otra vez a lo largo de estas páginas de Geografía personal y es la de Ramón Gómez de la Serna, bien porque Rivero incluya algunas de las „greguerías‟ ramonianas


que son más de su gusto, bien porque el mismo incurra en ese género, difícil y arriesgado, pero enormemente brillante si se le aplica la lucidez y el ingenio. He aquí algún ejemplo: “Me bebía la vida a borbotones y, claro, me atragantaba” p. 127 “El otoño teme al gris, por eso se reviste de dorados leves”, p. 54 “La toalla, como intersección de lo seco y lo húmedo”, p. 37 “Marca del tedio: fango y chatarra”, p. 20 Pero no todo son greguerías o metáforas plásticas y luminosas. Hay también reflexiones de fondo que nos abren rendijas al pensamiento, siempre fragmentario, de Rivero: Por ejemplo: “Gracias al trabajo aprendemos a obtener lo que necesitamos, pero el espíritu nos hace preguntarnos para qué” (p. 154) “Siempre es más fácil buscar la seguridad que la libertad”, p. 145 “Leer no soluciona nada, más bien lo complica todo”, p 123 “Todo conocimiento se sabe fragmentario”, p 113 Estamos ante un libro lleno de sugerencias, que exige esfuerzo al lector (como todo buen libro) y que nos ofrece un universo de referencias y reflexiones tan variado como el mundo mismo. Un libro para aprender, para discutir, para polemizar, para profundizar en algunos de los muchos temas en él esbozados. Parafraseando al autor en su introducción, todo lo que aquí se contiene (“reflexiones, aforismos y esbozos” nos hablan tanto del autor en sí mismo “cuanto de la colectividad en que se inserta”. Un mundo personal, en absoluto banal, enormemente reflexivo, que va a permitir sin duda al lector desarrollar el placer de la lectura y, sobre todo, el placer del pensamiento.

JOSÉ RIVERO SERRANO Ciudad Real, 1951. Es arquitecto y escritor. Colaborador de diversos medios escritos provinciales, regionales y nacionales, desde 1977 a 2010. Ha sido miembro de los Consejos de Redacción de las revistas Almud (1980-83), Añil (1993-2006) y Formas de Arte y Arquitectura (entre 1981 y 2007). Ha publicado más de un centenar de trabajos en revistas especializadas y superan los ochocientos artículos diversos en prensa. Ha colaborado en 21 obras colectivas sobre Arte, Arquitectura y Urbanismo, entre 1981 y 2009. Entre sus libros podemos mencionar: Narrativa: Viajar de noche y otros relatos. Intuición editorial, Puertollano. Paisaje infinito. Biblioteca Añil literaria, Ciudad Real, 2007 Arquitectura: Ciudad Real: Ochenta años de arquitectura, 1923-2003. Colegio de Arquitectos de CLM, Toledo Arquitectura del siglo XX en Castilla-La Mancha, Biblioteca Añil, Ciudad Real. “La materia de los sueños o el movimiento del sedentario”, en La materia de la arquitectura. Fundación Miguel Fisac, Madrid. Ensayo: Memoria de cosas. Signos y señas de identidad en Castilla-La Mancha, Biblioteca Añil El jardín abandonado. Las artes plásticas en Ciudad Real 1962-2000. BAM, Ciudad Real. El sentido de la mirada. Las artes plásticas en Ciudad Real 1939-1962, BAM,

Alfonso González-Calero


De la cruzada al desenganche La Iglesia española entre el franquismo y la transición Manuel Ortiz Heras y Damián A. González (coords.) Editorial Silex; 318 pags. Precio: 20€ La relevancia de la Iglesia en nuestra historia reciente choca con la dificultad de desentrañar las posibles diferencias entre sus integrantes. Craso error pensar en ella como seguidora de una sola forma de entender el hecho religioso y sus relaciones con el poder político. Hubo líneas gruesas, tendencias mayoritarias que dominaron por momentos el panorama. La Iglesia católica colaboró con el régimen franquista resultante de la Guerra Civil y llegó a ser parte del mismo al controlar aspectos tan relevantes de su poder como la educación, parcelas de ministerios muy destacados y, tal vez lo más importante, el control de la tradición y la vida cotidiana. La Dictadura vino, de la mano del nacionalcatolicismo, a inspirar gran parte de sus actuaciones y a servir de legitimación en momentos de aislamiento o dificultades. Sus privilegios, sus recursos, sus actividades la convirtieron en “espacio protegido” en el que muchos españoles tomaron verdadero contacto con la realidad. Hubo plena conciencia de que no había más medios de comunicación que los

del Movimiento, de que no se permitían partidos políticos que no fueran la Falange o sindicatos distintos al Vertical, de que leer un libro o ver una película mínimamente crítica solo podía hacerse en los espacios de la Iglesia. Desde ella se empezó a animar, con la permisividad de las autoridades, a los jóvenes, en especial, para tomar iniciativas que les llevaran a salir del tedio, la pasividad o el seguidismo más acrítico. Cobró así mayor importancia la labor de suplencia, prepolítica y parapolítica, que la institución llegó a desempeñar y que constituye el ADN de buena parte de los cambios que nos permitirán interpretar de manera correcta todos los esfuerzos en aras de una mayor comprensión y un mejor conocimiento de sus acciones. Todavía son pocos los especialistas que, con enorme lentitud, vienen arrojando luces y sombras sobre el tema. De la web de Ed. Silex

Se ha cometido un crimen: Crónica negra de Aranjuez y su comarca (1844-1931): Chinchón, Ciempozuelos, Colmenar de Oreja, Ocaña, Seseña, Titulcia y Villaconejos José Ángel Orgaz Torres


Ediciones Doce Calles, Aranjuez, 2012; 204 pags.; 16 €

El autor presenta un documentado análisis a través de casos judiciales de la sociedad arancetana y de su ámbito de influencia desde mediados del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Expuestos con lenguaje ágil, preciso, con pinceladas de humor, que cautiva el interés desde la primera línea. Una obra que requiere dos lecturas: una la de los casos judiciales y la otra, más detenida, entre líneas, donde afloran los detalles costumbristas, la sociología y los mecanismos de los procesos judiciales propios del siglo XIX. En definitiva, un trabajo de imprescindible lectura para ampliar el conocimiento de la historia de Aranjuez y su comarca (en las provincias de Madrid y en Toledo) que no se reduce a una sucesión de hechos delictivos. Web editorial

La reforma en la Sevilla del XVI Tomás López Muñoz Eduforma, Madrid, 2011 En el Boletín nº 41 de Libros de Castilla-La Mancha ya dimos noticia de la aparición de este libro, cuyo autor es profesor de la UCLM en Toledo. Incluimos ahora el prólogo de la obra, que da cuenta más detallada de su contenido:

Reforma y Contrarreforma han ocupado, tradicionalmente, un lugar preeminente en el panorama historiográfico referido a la Época Moderna. Dentro de ese complejo campo de investigación, muchos han sido los historiadores que, a lo largo de los años, han centrado sus estudios en un hecho particular: los brotes heterodoxos que amenazaron los cimientos religiosos de la monarquía católica hispánica del Quinientos desde Valladolid y Sevilla. Fue precisamente aquella Sevilla heterodoxa la que protagonizó hace algún tiempo mi tesis doctoral. Y ahora, con gran satisfacción, regreso a la capital hispalense disidente a través de las páginas de este libro: En el otoño de 1557, un hombre era detenido con un cargamento de libros heréticos y correspondencia comprometida que pretendía distribuir en distintos puntos de Sevilla. El resultado de las pesquisas que se sucedieron resultó ser alarmante: aparecían notados incluso relevantes miembros del cabildo catedralicio, uno de los cuales había sido propuesto años atrás por el propio Carlos I como obispo de Tortosa –el doctor Juan Gil– y otro había sido capellán de Felipe II –el conquense doctor Constantino de la Fuente–; todo un convento, el de San Isidro, parecía ser receptáculo de ideas reformadas, y doce de sus frailes habían huido fuera de los territorios hispanos; otros cenobios, como el de Santa Paula, de instituciones, como el Colegio de la Doctrina de los Niños, eran también objeto de las rigurosas sospechas inquisitoriales. Los inquisidores hispalenses respondieron de forma determinante: el 24 de septiembre de 1559, con toda solemnidad, se celebraba el primero de los grandes autos de fe que se sucedieron en Sevilla en la segunda mitad del siglo XVI. Pero algunas de las principales figuras de la disidencia sevillana consiguieron escapar del


control inquisitorial y, desde su exilio, desarrollaron una importante labor evangélica y dejaron una sensible huella intelectual en lugares tan dispares de la geografía europea como Flandes, Alemania, Inglaterra o Italia. La presencia de estos personajes significa de forma especial al foco disidente de Sevilla dentro del estudio de la espiritualidad española del siglo XVI. El trabajo no es una historia del tribunal inquisitorial sevillano. No es tampoco – al menos eso hemos pretendido–, una historia de perseguidores contra perseguidos, de inquisidores contra herejes. El objeto de nuestro estudio es, pues, una parte de la sociedad sevillana: aquella que traspasó la frontera de la férrea ortodoxia católica que definía la realidad religiosa de la España del Quinientos. Analizar, por lo tanto, el conjunto de relaciones que se daban entre los distintos miembros de esa sociedad disidente, sus vinculaciones internas y las evidencias del pensamiento heterodoxo de sus líderes y su actividad proselitista es el objetivo de este trabajo. Los principales acontecimientos que abordamos en nuestro estudio tienen lugar entre el segundo y el tercer cuarto de esa misma centuria, es decir, desde los años previos a la detención de Juan Gil, acaecida en 1548, hasta 1565, fecha en la que se atenúa la actitud represora inquisitorial más radical. El arco temporal que hemos analizado en nuestro trabajo es, además, coincidente con un periodo clave de la Historia Moderna de España, en el que asistimos al ocaso definitivo de la idea imperial de Carlos I y a la gestación del proyecto de gobierno de Felipe II: en ambos casos, la cuestión religiosa estuvo íntimamente ligada a sus más rotundos éxitos o a sus mayores fracasos. Pero este periodo viene definido, ante todo, por el Concilio de Trento (1543-1562), que fijó los límites entre ortodoxia y heterodoxia en materia de fe, al tiempo

que estableció la coherencia y unidad de la Iglesia Católica frente a la diversidad de los distintos credos protestantes. En este periodo, la vida religiosa hispalense estuvo marcada por la figura de tres arzobispos que, además, ocuparon el cargo de inquisidor general: Alonso Manrique (1523-1538), García de Loaysa (1539-1546) y Fernando de Valdés (1546-1568). La labor pastoral de estos tres personajes ejerció una notable influencia en el devenir de la espiritualidad de la archidiócesis sevillana, al tiempo que la actividad inquisitorial que desarrollaron marcó el compás de la represión que desplegó el Santo Oficio contra la disidencia hispalense. Debido a su peculiar carácter instrumental, este libro se divide en dos partes bien diferenciadas pero estrechamente relacionadas: En la primera efectuamos una revisión de la temática reformada hispalense a través del riguroso análisis de la documentación original, contrastada con la bibliografía ya existente. Ello nos ha permitido presentar una revisión crítica de tesis tradicionales del hecho disidente hispalense, en relación con sus planteamientos históricos, sociológicos, ideológicos, religiosos y culturales. En el primer apartado de esta primera parte –“Rasgos de una ciudad: Sevilla en el siglo XVI”– nos adentramos en la propia ciudad de Sevilla y en su relevancia como motor económico de la monarquía hispana del Quinientos. La cosmopolita urbe, puerto de Europa, ofrecía el idóneo, el caldo de cultivo perfecto, para que el discurso disidente aflorara entre sectores muy específicos de su sociedad. Ésta protagoniza el segundo y más amplio de los puntos de este estudio –“Articulación de la heterodoxia sevillana”–, en el que analizamos las relaciones y vinculaciones clandestinas existentes entre muy diversos miembros de la sociedad sevillana, religiosos y laicos.


Todos ellos, en su conjunto, conforman un heterogéneo grupo, con intereses y necesidades espirituales muy diferentes entre si, que intentamos desvelar. El orden interno de este tercer punto no es, ni mucho menos, aleatorio, sino que obedece a una propuesta de articulación de la sociedad disidente sevillana “de arriba abajo”, que desarrollamos convenientemente en el tercer y último apartado –“Consideraciones finales”–. Culminamos esta primera parte con un exhaustivo repertorio de fuentes y bibliografía actualizada y un útil índice onomástico. En la segunda parte ofrecemos un extenso apéndice documental, dedicado exclusivamente al ámbito heterodoxo sevillano, que nace con una finalidad esencial: ofrecer a la comunidad científica un eficaz y útil instrumento de investigación, que supliera las carencias del único gran repertorio documental referido a la Sevilla disidente: la obra del alemán E. Schäfer que a comienzos del siglo pasado analizó la presencia protestante en España a partir del estudio sistemático de relevante documentación manuscrita, perteneciente a las distintas jurisdicciones territoriales en las que se dividía el Santo Oficio hispano. Este trabajo, a pesar de significar desde el momento de su publicación un extraordinario avance en el estudio de la espiritualidad hispana del Quinientos, presenta un escollo a veces difícilmente salvable para el investigador: el infatigable historiador germano editó los documentos españoles en lengua alemana. A la documentación que en su día publicara Schäfer había que añadir, además, aquella que era desconocida por el historiador alemán y se encontraba diseminada por varios archivos, y otra generada en más de un siglo de investigaciones. En definitiva, la labor de reagrupación de fuentes manuscritas que ofrecemos en nuestro apéndice pone al alcance del

investigador la documentación más significativa relativa a la heterodoxia religiosa de la Sevilla del siglo XVI. Preceden al repertorio documental los criterios de transcripción adoptados en la labor de edición, y la relación sumaria de todos los documentos aportados. En el encabezamiento de cada unidad documental encontrará el investigador sus precisas referencias: fecha, breve regesta y ubicación exacta en archivo. En algunos casos hemos añadido anotaciones al texto, que ofrecemos a pie de página. Ello lo hicimos porque, a pesar de no ser éste un trabajo de carácter filológico, creemos que el sentido instrumental de nuestro trabajo nos obliga a clarificar, en la medida de lo posible, el contenido y aspectos formales de las distintas unidades documentales que conforman nuestro apéndice. Por el mismo motivo, culminamos esta segunda parte con un índice onomástico general de toda la obra, destinado a facilitar al investigador sus propias búsquedas. Tomás López Muñoz

XI JORNADAS DE ESTUDIOS BRIOCENSES Asociación Cultural “Gentes de Brihuega” 2011, 36 pp.


Como en años anteriores la Asociación Cultural “Gentes de Brihuega”, con el patrocinio del Ayuntamiento de Brihuega y la colaboración de la Diputación Provincial de Guadalajara, celebró las XI JORNADAS DE ESTUDIOS BRIOCENSES, con gran éxito de participación. Producto de dichas Jornadas es la edición que aquí comentamos y que recoge entre sus páginas las seis ponencias presentadas, que se acompañan con algunas fotografías en blanco y negro. Son las siguientes: - Amador Ayuso Cuevas, “El barrio de San Pedro, un espacio a recuperar” (páginas 4-6). - Esther Escudero Sanz, “San Juan, la parroquia olvidada” (páginas 7-10). - Álvaro Romera Sotillo, “El toque de campanas en Brihuega. ¿Lenguaje olvidado?” (páginas 11-14). - Raúl de Lucas López, “Historia y arte en el cementerio de Brihuega” (páginas 15-21). - Antonio Caballero García, “Las fiestas de Brihuega en la prensa histórica de los siglos XIX y XX” (páginas 22-31). - José Valentín Riaza Malmierca, “Próxima estación: Brihuega. Proyecto de ferrocarril secundario GuadalajaraBrihuega-Cifuentes” (páginas 32-34). Unas palabras previas, escritas por Adelardo Ortega Caballero, Presidente de la Asociación organizadora, dan a conocer resumidamente los trabajos que han constituido la base de esta XI edición de las Jornadas que podrían considerarse un acto cultural de minorías, lo cual no es cierto, ya que -como el mismo Ortega Caballero indica- “la importancia y transcendencia de lo tratado y previamente investigado, va más allá de las palabras y nos permite avanzar en conocer más y mejor nuestra historia”. El primer trabajo es un resumen del trabajo de fin de carrera de Amador Ayuso Cuevas, titulado “Modelo de ordenación y rehabilitación del barrio hortícola de San Pedro en Brihuega (Guadalajara)”, que consta de un inventario y un diagnóstico de la situación actual en que se encuentra dicho barrio para, con los resultados obtenidos, poder ofrecer un modelo territorial desde criterios de sostenibilidad. Para ello plantea la necesidad de llevar a cabo una serie de intervenciones sobre las

infraestructuras actuales, así como la creación de ciertos modelos o guías que sirvan de modelo para todas aquellas acciones que vayan a realizarse en el futuro, es decir, que sienten las bases para la realización y construcción de áreas de producción agrícola y, al tiempo, disfrute de zonas verdes y turísticas. Desde un estudio de la evolución histórica y demográfica del barrio de San Pedro se lleva a cabo la propuesta del modelo a seguir, que se basa en varios puntos fundamentales como puede ser la renovación de las actuales infraestructuras, que deben dar servicio a los riegos, edificios, vías, electrificación y mobiliario; la conservación del trazado y disposición de los elementos genuinos del barrio: molinos, tinadas, bancales, etc., la potenciación del valor paisajístico de la zona y la regulación del uso del suelo, que provoca la disyuntiva entre urbanismo y agricultura, aunque, en realidad, habría que unificar ambas facetas, de forma que una urbanización parcial o a pequeña escala no suponga el sacrificio del carácter rústico ahora existente, lo cual comportaría la aplicación de una normativa reguladora de dicho urbanismo. El segundo trabajo, de Esther Escudero Sanz, viene a ser una mirada retrospectiva de la historia de Brihuega, destacando la formación de dos barrios, alto o de San Juan y bajo o de San Pedro, surgidos alrededor del castillo califal y con una zona amplia de mercado. Centrándose en el barrio alto o de San Juan, a pesar de los escasos datos que de ella se conservan, ofrece una sencilla descripción (a cuya mejor compresión contribuye la publicación de una interesante fotografía de cuando se conservaba en pie) de sus posibles orígenes, así como de las posteriores transformaciones llevadas a cabo “hasta los cimientos” por orden del Cardenal Tavera, en pleno siglo XVII, aunque conservando la torre románica. Producto de estas obras es la añadida sacristía, con acceso desde el interior del ábside y la habilitación de la parte inferior de la mencionada torre como capilla, quizás la de la Virgen de la Zarza. (Curiosamente se habla aquí, es decir, cuando se derriba la iglesia románica, de la aparición de “unas piedras huecas con relieves de figuras de


hombres y mujeres de postura muy indecente y vestidos a lo romano, con otras historias gentilicias...”, que la autora del trabajo considera capiteles o incluso urnas funerarias con relieves, y que nosotros suponemos sarcófagos esculpidos en bajo o medio relieve). Las escasas noticias finales acerca de San Juan llegan desde el año 1900, en que pierde la condición de parroquial, sin que nada de ella se diga en la prensa local -El Briocense-, hasta mediados de los sesenta, en que la se hunde la torre y con ella la mayor parte de la iglesia y varias casas cercanas, provocando varias víctimas mortales. El tercer trabajo o ponencia, versa sobre el toque de campanas en Brihuega y se debe a Álvaro Romera Sotillo, quien tras explicar el origen de la desaparición paulatina de los campaneros y, por lo tanto, de los toques, ofrece una descripción, sencilla e interesante, de dos campanas interesantes desde el punto de vista histórico -de las dieciocho antiguamente existentes en Brihuega antes de la Guerra Civil-, a través de sus fechas e inscripciones, para llegar a los toques que se solían emplear: el toque a misa, dividido en tres toques anteriores de un cuarto de hora; el toque de mediodía, que tenía lugar a las 12 y marcaba el momento de la oración en el trabajo; el de ánimas, que se realizaba por la tarde, después del rosario; el toque a muerto, que avisaba del fallecimiento de algún vecino y que según el sexo era diferente: doce campanadas si era mujer y trece si era hombre la persona fallecida, y el toque de clamor, pausado, que se efectuaba con motivo de los entierros “desde que el difunto entraba por el arquillo hasta que era enterrado”, aunque también se empleaba para avisar de la celebración de alguna misa de funeral y durante toda la madrugada del día de Todos los Difuntos. Además, antes de la misa dominical, de los días de fiesta, de las procesiones y en caso de incendio, se utilizaba el volteo de campanas. En las conclusiones nos encontramos con algo agradable: “Hoy en día la tecnología no entra en colisión con la tradición. Los antiguos motores de volteo continuo se están sustituyendo por otros que permiten el volteo manual. En zonas donde todavía hay afición a tocar las campanas, motores y

martillos eléctricos sólo se usan en toques diarios. Aunque la figura del campanero ha desaparecido del mapa se está sustituyendo por grupos de campaneros que elaboran calendarios de toques en determinadas festividades”. “Historia y arte en el cementerio de Brihuega” es la cuarta ponencia de estas XI Jornadas de Estudios Briocenses y su autor es Raúl de Lucas López. Tras su lectura sabemos que dicho cementerio de habilitó en el castillo gracias a la epidemia de cólera morbo asiática que asoló la población en 1834, aunque oficialmente pasó a manos municipales tras la Desamortización de Mendizábal, en 1835 e inaugurado como tal tres años más tarde. Este cementerio se configura en dos partes, siendo la más antigua la de arriba, por el la primera que fue ocupada por las clases más privilegiadas, en contraposición a la de abajo, más moderna y con enterramientos de carácter popular. El trabajo que comentamos se centra en el estudio del cementerio antiguo, que es el que posee los ejemplares más interesantes, destacando las tres capillas funerarias que tuvieron sus orígenes en el medievo, en cuyo interior recibieron sepultura algunas de las personalidades más destacadas de los siglos XIX y XX, como don Justo Hernández Pareja, propietario de la Real Fábrica de Paños y constructor de sus jardines, o don Ángel Pérez Ballestero, importante industrial. Además dicho trabajo se centra en dos tipos concretos de enterramiento: sepulturas (tumbas que se cubren con lápidas) y columbarios (que en este caso no contienen resto alguno, sino que sirven de señalización de los enterramientos en el suelo. Raúl de Lucas da a conocer numerosos datos acerca de las lápidas más antiguas, entre ellas la de doña Asunción Haedo de Bedoya, fechada en 1849, cuyo epitafio escrito en verso- transcribe, al igual que hace con alguna que otra lápida infantil, llamando especialmente la atención sobre aspectos concretos, como las tipologías o atendiendo a la profesión de los allí enterrados, o a la causa de su muerte, como fue el caso de Manuel del Amo Perojuan, asesinado el día 5 de febrero de 1905, cuya noticia fue dada a conocer ampliamente en


el número 545 de Flores y Abejas. Estudia también otros tipos como los de sepultura: rodeadas por una verja de hierro, o adornadas por esculturas de bulto redondo, finalizando con un breve repaso sobre algunos de sus más ilustres moradores: don Pedro Marlasca Riaza, creador de la Banda Municipal; el diputado don Ramón Casas; el mecenas don Jesús Ruiz Pastor, constructor de la Plaza de Toros “La Muralla”; don Valeriano Herrera, a quien se debe el mayor legado fotográfico sobre Brihuega; don Juan Elegido Millán, coleccionista de las miniaturas que custodia el convento de San José... y la egregia figura de don Antonio Pareja Serrada, segundo Cronista Provincial, cuyos restos mortales fueron trasladados desde el madrileño cementerio de la Almudena, el año 2007. La quinta ponencia, a la vez la más extensa, se debe a Antonio Caballero García y versa sobre “Las fiestas de Brihuega en la prensa histórica de los siglos XIX y XX”, fundamentalmente sobre los dos aspectos más sobresalientes de dichas fiestas, o sea los actos religiosos -misa y procesión- y los profanos -los toros- a través de una larga serie de publicaciones activas en el periodo cronológico comprendido entre 1847 y 1935, prescindiendo de la prensa provincial: “El Español”, liberal moderado; “El Clamor Público”, liberal; “El Heraldo”, conservador; “La Esperanza”, monárquico; el diario ilustrado El Globo”; “El Imparcial”, liberal; el “Boletín de Loterías y Toros” (Continuación de “El Enano”), “El Toreo”, revista taurómaca; “El País”, republicano-progresista, y tantos otros, en los que aparecen breves sueltos y notas, centrados mayoritariamente en el mundo taurino, a través de los que sabemos los nombres de los espadas más destacados de cada momento, las ganaderías en boga, y el resultado de cada una de las corridas llevadas a cabo. Finalizan estas Actas con la sexta y última ponencia, escrita por José Valentín Riaza Malmierca, titulada “Próxima estación: Brihuega” que nos habla de la revolución que para la economía significó la llegada del ferrocarril, ampliando notoriamente el volumen de mercancías a transportar, así como la velocidad del mismo, por lo que en septiembre de 1904 la Jefatura de Obras

Públicas de Guadalajara eleva al Gobierno Civil un plan de cinco líneas de secundario que afectan a las cinco zonas principales de producción, siendo la cuarta la que nos interesa por su recorrido: De Orusco hasta los Baños de Trillo, por Brihuega y Cifuentes, que posteriormente sufrió diversas alteraciones y, finalmente no se llevó a cabo. Anteproyecto que fue encargado por la Diputación Provincial de Guadalajara al ingeniero don Salvador García de Pruneda, cuyo original se conserva en el Archivo Histórico Ferroviario. Hasta aquí la reseña de estas interesantes XI Jornadas de Estudios Briocenses, que vieron la luz en 2011, y la propuesta de que, junto a las anteriores, debería ser recogida en un sencillo volumen al alcance de todos los bolsillos.

José Ramón LÓPEZ DE LOS MOZOS

Los movimientos sindicales y la lucha social en Almansa: II. De la derrota de la República a la consolidación de la democracia Juan Luis Hernández Piqueras


Editan: Grupo Altabán S.L.; PSOE, Asociación Cultural “Pablo Iglesias”, UGT y CCOO de Almansa. Albacete, 2011. 210 páginas. La implantación de la industria del calzado y la llegada del ferrocarril habían convertido Almansa, junto a otros factores al que no sería ajeno el propio enclave geográfico, en un referente social y sindical en la provincia de Albacete cuando se iniciaba el siglo XX. El asociacionismo sindical y de izquierdas y la lucha social cobraría mayor relieve todavía con la llegada de la II República, acaparando un protagonismo en la vida local de una Almansa que terminará bajo el sello de la derrota de la Guerra Civil (1939). La derrota republicana y el inicio del franquismo cerrarían el tiempo de las libertades sindicales y políticas que caracterizaron los años 30. Pero ni siquiera cuarenta años de dictadura y la dura represión padecida por la izquierda almanseña pudieron terminar con las inquietudes y esperanzas de muchos ciudadanos, Se acabó, sí, con la agitación social de épocas anteriores, pero no con la labor clandestina primero y a pecho descubierto después, cuando la agonía del Régimen comenzó a visualizarse, y que iría implantando las columnas que sostendrían la lucha social y los movimientos sindicales que se convirtieron en clave esencial para empujar la llegada de la democracia y su consolidación en las décadas siguientes. El final de la transición política y el desarrollo democrático ocuparía el recorrido final del siglo XX para abrir la sociedad almanseña hacia un nuevo siglo que plantea nuevos retos y exige nuevas respuestas a los movimientos que han protagonizado la evolución social de estos últimos ochenta años que aquí, en estas páginas, se analizan.

La toledana María Luisa Mora en el último número de la revista “El Alambique” En el excelente sumario de la última entrega (nº 4) de la revista bianual de poesía “El Alambique”, que edita la Fundación Alambique para la Poesía, de Guadalajara, conviven prestigiosas firmas, como la de Eloy Sánchez Rosillo, Miguel D‟Ors o Leopoldo María Panero y tiene presencia el poema “Oscuridad”, de la poetisa toledana, natural de Yepes, María Luisa Mora. Además, la sección “Discursos” incluye un amplio artículo de Amador Palacios analizando las claves machadianas rastreables en la poesía de Mora. Esta publicación, dirigida por el experimentado Agustín Porras, dispone de una agradable página web: www.fundacionalambique.com, donde se puede ver la síntesis de los números publicados y que ofrece la posibilidad al interesado de suscribirse a esta atractiva revista.


La hoja azul en blanco; nº 16 Aquel avecilla que, con sólo cuatro páginas, intentaba aprender a volar hace todavía apenas un lustro, es ahora cormorán o milano que, desde la altura en vuelo grácil, hunde su cuerpo en el mar o traspasa como dardo el aire para aprehender el cuerpo de una poema o el rayo de una luz. Verbo Azul presenta el número 16 de su Hoja Azul en Blanco, y lo hace con los brazos abiertos, con el alma y la sangre a ras de vida. Pero esta es una ocasión nueva, diferente, porque no sólo traemos ante vosotros el fruto de nuestro esfuerzo en un trabajo del que nos sentimos justamente orgullosos, sino porque también queremos ser puente y orilla, contraseña y camino, consumación y abrazo. La palabra se viste de fiesta, se alza desde el fondo de la duda y arrastra y cauteriza toda la soledad, todos los escombros, todas las tristezas. Son ya muchos años dejándonos el alma en cada página, amontonando hogueras en la desolación de los esquifes. No queremos rendirnos, de ninguna manera queremos arrinconar nuestro sueño, esta hermosa realidad que se materializa entre las manos. Nuestra revista es parte de la sed, cobijo de la sangre al otro lado, una necesidad, una evidencia; es un regreso a contravida, un intento de perpetuar la forma de las nubes. Escribir es acaso vestirse de silencios, desordenar el paisaje y traspasar los límites, la mirada del mar sobre las cosas, sobre el tibio cansancio de los sauces. Escribir es reconocerse, dejarse desangrar entre los signos, es permanecer, permanecerse, reconstruir la voz de los esteros, el corazón suicida de los ángeles. “Escribir - dice el poeta extremeño Basilio Sánchez - es

intentar aprehender algo de lo que, de alguna manera, permanece oculto, es inexplicable o pertenece a la sustancia escurridiza de los sentimientos y de las sensaciones”. La escritura es entonces una forma de aproximación a la inmanencia, esa luz que desvela los despojos, el ruido de la lluvia desde dentro. Por eso, y porque aún quedan refugios para el día, queremos aproximarnos a esa forma de mirar, a ese equilibrio, y dar noticia cierta de todo cuanto somos. Poetas y narradores, ilustradores y fotógrafos se dan la mano en este proyecto común que recoge todos los espacios, todos los caminos; voces propias, miradas plenas, necesarias, como las de Miguel Galanes, Gustavo Martín Garzo, Eloy Sánchez Rosillo, Óscar Martín Centeno, Jorge de Arco, María Roldán, José Cereijo o Teresa Núñez, por citar algunas ajenas a Verbo Azul, hermanadas en la misma búsqueda, en el mismo temblor de la memoria. A veces la palabra duele como un trozo de lluvia, a veces es preciso desnudar emociones al borde del relámpago. Pero no es fácil ahuyentar la huella, la herida que dibuja el desaliento. Esta nueva entrega de La Hoja Azul en Blanco llega con vocación de amanecida, con un sabor de lunas y de labios, de todos los recuerdos y todas las esperas. Y llega de la luz como del agua, de la dulce quietud de las esperas. No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer el trabajo y la dedicación de tantas personas sin las que nada de esto hubiera sido posible. Han sido muchos los amigos que nos han prestado su apoyo, su calor, su consejo. La palabra es importante en “La hoja azul…”, pero también y cada vez con más fuerza está tomando cuerpo, como siempre habíamos querido, la ilustración en sus diversas facetas y estilos. Por eso no puedo, no podemos dejar de resaltar la enorme belleza en las aportaciones fotográficas De igual manera queremos resaltar los cuidadísimos trazos de Fernando Fiestas, Jesús Contero que nos muestran otra manera de acercarse a la realidad y de crear belleza. Vaya pues al aire este nuevo número y esperemos que no sea el último en desplegar sus alas. Ana Garrido Padilla, Juan José Alcolea


Diccionario de la Hispania romana Francisco Arroyo Ed. Alderabán, Cuenca, 2011 Un fabuloso libro llega a nuestras manos, cuajado y enorme, con 880 páginas en gran tamaño, presentándonos toda España en clave romana. Es este un libro, el Diccionario de la Hispania Romana que ha escrito y preparado meticulosamente Francisco Arroyo a lo largo de una vida de dedicación, y en él se nos ofrecen las informaciones más diversas sobre lo que Roma y su imperio dejó sobre la superficie de la Península Ibérica. Se trata sin duda de un impresionante diccionario en el que aparecen miles de entradas que nos ofrecen yacimientos, pueblos, tribus, calzadas, necrópolis, inscripciones, dioses, acueductos, batallas, campamentos, villas, mosaicos, museos, y un largo etcétera en el que se incluyen todas las voces que tienen algo que ver con la presencia de Roma en la Península Ibérica. Un libro realmente imprescindible para arqueólogos y estudiosos de la Hispania Romana. Los datos prácticos son estos: ISBN 978-84-95414-72-4, es de un tamaño de 17 x 24 cms., encuadernado en cartoné, con 880 páginas. Su costo es de 50

Euros, y su editorial es Alderabán (de Cuenca). Por lo que respecta a la provincia de Guadalajara, podemos decir que aparecen entre sus páginas cientos de referencias a temas relativos a la civilización romana, como el puente de Carrascosa de Tajo, las localizaciones de yacimientos romanos en Anguita, el origen de la ciudad de Guadalajara, las raices romanas de Sigüenza, las mansiones localizadas en el valle del Henares, los personajes romanos relacionados con Hispania, datos sobre Manlia, sobre ríos y puentes, y un largo etcétera de referencias a nuestra provincia, a toda Castilla-la Mancha, y por supuesto al total de España, reuniendo en un solo libro todo lo que un investigador, arqueólogo, historiador, estudioso o simplemente curioso desea saber en relación con la presencia romana en la Península. Analizando al milímetro no solo los yacimientos, los personajes, sino todas las estructuras (acueductos, anfiteatros, villae, puertos, foros, molinos, vías y un largo etcétera que corporeiza a la Hispania Romana entre nosotros. Un elemento de trabajo, sin duda, bien hecho y en todo caso muy útil. Libros Uno por uno 23 diciembre 2011


Martín Almagro Gorbea, José Mª Barranco Ribot, José María; Markel Gorbea Excavaciones en el claustro de la catedral de Toledo, Edita: Real Academia de la Historia 628 pags.; Año 2011; 60 € Con la colaboración de Alberto Canto, Mª Antonia Martínez Núñez, Mónica Redondo, Jesús F. Torres Martínez e Isabel Velázquez. INDICE Presentación. Introducción. LAS PRIMERAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA CATEDRAL; EL SONDEO GEOLÓGICO Y ARQUEOLÓGICO EN LA CUADRÍCULA JA3.; EXCAVACIÓN EN LA CRUJÍA ESTE DEL CLAUSTRO. EXCAVACIÓN ANTE LA PUERTA DE SANTA CATALINA; LA TRINCHERA ESTEOESTE A TRAVÉS DEL JARDÍN DEL CLAUSTRO. LA EXCAVACIÓN EN EL "BODEGÓN". LOS ALJIBES S4 Y S5. INTERPRETACIÓN DE LOS HALLAZGOS. Bibliografía. Apéndices. Láminas.

Puertollano: Imágenes de los años 70 Luis Fernando Ramírez Madrid Ayuntamiento de Puertollano-Los legados de la tierra; Puertollano, 2010; 176 pags Una ciudad importante dentro de Castilla-La Mancha, un núcleo minero (en otro tiempo) e industrial (posteriormente) poderoso atesora una importante memoria gráfica que es bueno sea organizada y conservada. Es lo que hace en este libro el historiador Luis Fernando Ramírez Madrid, director de la Casa Municipal de Cultura y estudioso de los avatares del Puertollano contemporáneo En esta ocasión reúne y compendia fotografías correspondientes a la década de los años 70 del siglo pasado, importante por los cambios políticos que en ella acontecieron en todo el país, pero también por las transformaciones urbanas que registró la ciudad (nuevo Ayuntamiento, nuevas viviendas, nuevo Instituto, Hogar del Pensionista, Casa de Juventud, etc.; además de modificaciones urbanísticas acometidas por la primera corporación democrática encabezada por el alcalde Ramón Fernández Espinosa. Con todo ello se organizó una importante exposición de la que este libro es el catálogo y la memoria para el futuro. Con un buen criterio de historiador y como buen conocedor de su villa, Ramírez Madrid agrupa temáticamente todo el material disponible y explica lo esencial de los distintos apartados que vienen reflejados luego gráficamente en numerosas fotografías, en blanco y negro y color, Un acierto más del programa “Los legados de la tierra” que, no nos cansamos de decir, debe continuar, pase lo que pase. AGC


poesía”, en el que se dieron cita los mejores poetas del parnaso español del momento. Hay dos textos de Gómez Brihuega cuyo interés se destaca especialmente son los dedicados a algunas cantigas de Alfonso X en las que aparecen referencias Cuenca y un estudio sobre refranes de origen culto.

Miscelánea. In honorem Juan José Gómez Brihuega Compilador: Martín Muelas Herráiz Diputación de Cuenca, 2011, 306 pags.

Juan José Gómez Molina, catedrático de latín, hombre culto, e impulsor de infinidad de iniciativas culturales en Cuenca, murió el año pasado, con 70 años. Nos consta que llegó a ser lector de este sencillo boletín digital, algunas semanas antes de su muerte. Sus amigos, que los tenía y muchos, han decidido dejar una huella de su memoria y han recopilado en este libro una serie de trabajos de géneros muy diferentes: desde intervenciones en su instituto, el Alfonso VIII, el primer año de su incorporación al mismo (1983) hasta el programa de la asignatura Latín y Cultura clásica para la Facultad de Humanidades de la UCLM en Cuenca, o su memoria para un proceso administrativo, al que finalmente no llegó a presentarse. Junto a estos, de índole digamos académica, hay otros tales como conferencias y pregones, presentaciones de libros y homenajes a determinados amigos, algunos ya desgraciadamente fallecidos como su colega el profesor Ángel Luis Mota Chamón o el poeta Diego Jesús Jiménez, con el que durante muchos años desarrollaron, los veranos, en Priego, el curso “Leer y entender la

Además de su actividad docente, Gómez Brihuega colaboró en gran número de iniciativas culturales conquenses, por lo que este libro supone en cierto sentido un recorrido por ese panorama: la revista Diálogo de la lengua, las Semanas Poéticas, el mencionado curso de verano sobre poesía, así como su apoyo a numerosos libros y autores de la tierra a los que regaló sus prólogos y presentaciones, muchos de ellos aquí incluidos. El libro se enriquece con unos textos preliminares del editor José Luis Muñoz, el exalcalde José Manuel Martínez Cenzano, los poetas Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre y Amparo Ruiz Luján, o los profesores Antonio Rey Hazas, o Abelardo Martínez, entre otros. El compilador del volumen, el director de la Facultad de Educación y Humanidades de la UCLM-Cuenca, Martín Muelas señala en la introducción que Gómez Brihuega “no era muy partidario de dejar por escrito sus participaciones públicas”, lo que confiere a esta recopilación mayor valor, si cabe. Y expresa su opinión de que este libro está hecho no sólo en honor y homenaje del profesor y ciudadano fallecido, sino “como humilde pago de lo mucho que aquí nos has dejado”. Quede aquí constancia de ese deseo, que a nuestro modo de ver se ha cumplido perfectamente con esta publicación. Alfonso González-Calero


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