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LIBROS Y NOMBRES DE CASTILLA-LA MANCHA CENTESIMO TRIGÉSIMOCUARTA ENTREGA 134 Año IV/ 4 de octubre de 2013

Manolita Espinosa en diálogo deseado y deseante

Duda el comentarista si al empezar este trabajo no sería más acertado iniciar su contenido por el último apartado que su autora, Manolita Espinosa, incluye en las más de 650 páginas de la presente Antología, porque en él es donde realmente arranca la obra de la escritora almagrense. En el breve espacio de diez páginas está lo que intitula “Poemas de juventud”, que condensan nada menos que ocho años (1968-1975), donde se asienta el sentimiento que motiva y eleva toda la posterior obra de esta mujer sensible

y comprometida con el amor de la palabra y el humanismo estético de un pueblo y una sociedad que minuto a minuto la conmueven, ya se manifiesten en pro de la infancia, “siempre niños de todos los colores”, “en la gota del agua / que nos llueve / y nos ama” o rememore “la voz y el alma del Corral de Comedias” y “los gestos que envolvieron / humanos sentimientos / de gentes que anduvieron / caminos polvorientos”, y que no son otras personas y personajes que los cómicos que representaron y representan sueños y tragedias en aquellos escenarios de su Almagro natal y vitalicio. Pero si en esta docena de “Poemas de juventud” están sus raíces, el ramaje del árbol literario y atavío poético de Manolita Espinosa tienen un amplio contenido en el sustento de la palabra donde se apoyan los conceptos con que la sabe utilizar. Catorce son aquí libros antologados y casi medio siglo de tiempo dedicado al verso, donde amén del conceptualismo temático de sus otras obras, cualquier otro motivo nos habría dado pie para iniciar el presente panegírico. El profesor y poeta Luís García Pérez, prologuista de la recopilación que comentamos, inicia acertadamente su introito con un “breve apunte biobibliográfico” de la autora, para extenderse en su obra a lo largo de un análisis de casi cuarenta páginas, donde queda claro no sólo el acierto de sus versos sino también la versatilidad de la escritora en su otro mundo narrativo, principalmente el infantil y sus ensayos.


En la mayoría de sus libros, poeta de versos y estrofas minimalistas, consigue elevar en estas síntesis un pensamiento donde se conjugan la belleza del idioma con las razones filosóficas. En este campo, en esta gran mayoría de poemas conjuntados en dos, tres, cuatro o cinco versos, Espinosa desarrolla su principal estilo sobre un modelo que en nada se parece al haiku ni a la greguería, pero que se le aproximan; así, cuando el académico Manuel Alvar comentó su libro “Temblor de un tiempo de amapolas” (1995), la definió como “poesía aforista”, a la par que terminaría afirmando: “Yo diría que es una poesía metafísica”. Acercándonos a esta definición magistral, tomamos tres ejemplos que a su vez utilizara el académico: “¡Sabed! / que en el eje de una hoja vegetal, / asoma el amor y el pensamiento”... “Ha caído la tarde; / sólo así tendré la gran aurora”... “¡Tomad! un puñado de tierra, / y habrás tomado la voz de los siglos”. Hemos querido mostrar estos ejemplos, porque alguien de tanta importancia lingüística como don Manuel Alvar los reseñara en la sección “Libros” del suplemento de ABC Blanco y Negro (7-9-1977); pero otros poemarios anteriores y posteriores nos podrían valer para describir aquí ejemplos similares de quien domina la desnudez del idioma para la concepción de su poética: “¡Qué luna de avaricias / llena nuestras manos, / cuando damos con belleza” (1975). “Inclinado, como un junco, / abres al río / el brote de tu llanto” (1999), o “El árbol reza al silencio / para recuperar su diálogo / con el hombre”, (2009). Éstos, como otros que podríamos haber elegido, son

poemas completos, íntegros poemas de tres versos, como el haiku, pero diferentes. Es lógico que cualquier lector interprete que no todo poema de esta escritora se ofrece en tales esencias minimalistas. Contrariamente en afirmación a dicho concepto, y casi como único modelo en el “Diálogo deseado y deseante” (*), bajo cuyo título se reagrupa esta muestra antológica, su autora rompe con la fórmula del verso y la estrofa a que nos venimos refiriendo. Palmario, para tal demostración tomamos ejemplo en su libro “Cartas al Renacimiento de la Palabra”, el último hasta el momento de sus publicados (2010). Se expresa en éstas con una prosa lírica que las hacen diferente al resto de la entrega, cambiantes incluso a los más extensos poemas de otros libros. Son estas Cartas demostraciones poéticas desarrolladas en breves narraciones, que van desde el propio yo intimista, hasta la admiración de sus maestros, pasando por la propia Naturaleza. Están todas tocadas por un mensaje humanista y constructivo, defendiendo lo cual la escritora bucea en el diccionario de la estética logrando en él el claro fondo de sus contenidos y continentes. Diferente asimismo en la extensión dimensional de aquellos poemas y con diversidad temática, también nos atrevemos a destacar su libro “Las gaviotas de la luna” (1997). Hay en él un juego de aciertos presentes y posibilidades futuras que si entonces pudieron despertar interés, hoy los podemos confirmar como hallazgos. El ritmo interno de sus versos, las variantes de sus temas y como una


cierta influencia en las lecturas de poetas franceses que llegaban traducidos a nuestro idioma, amén de lo ya estudiado y leído, amado, por esta autora en los románticos y clásicos españoles, descubrían el claro vuelo de sus gavitas líricas. Pero sobre todo, su hallazgo está en el entendimiento y el amor a través de los cuales, la poeta “buscaba un Maestro con savia de laurel” que abrigara sus pasos, “el Maestro de brotes eternos”, no en vano estaba y está convencida de que “la Naturaleza es La Gran Elegía Al Maestro”. Acogida su selección a la belleza y el positivismo, jamás desvía sus temas por senderos que puedan conducirnos a lo soez ni el desencanto. Clara, positiva en su mensaje con el prójimo, sencilla, directa, escueta y apartada de todo lo que no sea entendimiento social, basamenta su existir en un continuo aval para con los libros (suyos y ajenos), hasta el extremo de instituir en su labor diaria un trampolín para quienes, viniendo del estímulo y amando la cultura, pretendan disfrutar de cuanto se halle en bibliotecas y similares. No en vano, durante más de cinco lustros, fue directora de la Biblioteca Pública Municipal de Almagro y de su Archivo Histórico, labor por la cual hoy lleva su nombre aquella institución, al tiempo que la ciudad de los encajes ha sabido honrarla con el título de Hija Predilecta. _______________ (*) Ediciones Vitruvio. Colec Baños del Carmen

Nicolás del Hierro LANZA 23/09/2013

TEO SERNA, CARGADO DE “SATORI”

A final de mes he sido invitado a pronunciar una conferencia sobre la presencia del haikú japonés en la poesía de lengua española. Avanzando el guión, aún bocetado, de esa que pienso ilusionante charla, puedo decir que mi intención es hacerla transcurrir lo más didáctica posible. Lo primero que habré de remarcar es la enorme dificultad que presenta la original lengua japonesa a la hora de encajar el correcto espíritu del haikú japonés en las producciones elaboradas en nuestra lengua. Esa dificultad consiste en que el japonés es un idioma conceptual, ideográfico, basados sus infinitos caracteres en la palabra y, por el contrario, el español es morfológico, dotado de una eficaz y económica doble articulación, en virtud de la cual es posible crear mensajes infinitos a partir de sólo unas cuantas unidades asignificativas, los fonemas o, para


entendernos, nuestra veintena escasa de letras. Definiré los elementos característicos del haikú, por qué es llamado la “poesía del instante”, rememorando a continuación su rica historia a través de sus ilustres “haijin”, destacando la preponderante significación de MatsúoBasho. Mención imprescindible siempre es la del poeta mexicano José Juan Tablada, introductor del haikú japonés en la poesía en español en los principios del siglo veinte. A su calor se fueron interesando por esta precisa y preciosa forma algunos de nuestros punteros poetas españoles, como Machado, Juan Ramón Jiménez y García Lorca y, posteriormente, vates hispánicos de la importancia de Borges, Octavio Paz o Mario Bendetti. El haikú persiste en la poesía española actual y en nuestro entorno castellanomanchego la mejor representación se halla en el manzanareño Teo Serna, que dedicó todo un libro, Libro de las mariposas, a esta composición plena de las sutilezas de lo oriental en sus más finos matices. Si el elemento referencial del haikú, casi obligado, es el kigo, la mención a la Naturaleza, al paso de las estaciones, en el caso de Serna, ese kigo va dirigido, sublimadamente, a los cuatro elementos naturales, optando por un carácter primigenio que abarca y supera a la Naturaleza misma. En realidad, la esencialidad mostrada en todo momento en el arte de Teo Serna está entroncado con intensidad a la manifestación artística japonesa, por su economía y los diversos procedimientos en la ejecución. Él es un artista versátil, que reparte su obra entre la literatura

(poesía, narrativa, teatro) y la plástica (pintura, escultura y el híbrido género de la poesía visual), y ahora expone una colección de obras sobre papel en la Biblioteca Lope de Vega de Manzanares, unos apuntes muy delicados fruto de sendos viajes del creador a Granada y Santander. Claramente en ellos se aprecia esos toques livianos y certeros tan propios de los presupuestos del arte nipón. Nuestro artista también recoge a la perfección en su obra el carácter que define, no tanto al arte, sino también la espiritualidad japonesa, como es el “satori”. El “satori” se define como el estado culminante que se alcanza cuando uno ha logrado henchirse de iluminación, confiriendo sólo validez al presente y negando pasado y futuro, siempre ilusorios y engañosos. Ante una obra de arte cargada de “satori”, como sucede en las producciones de Teo Serna, es posible entonces afirmar que tal obra, iluminada por su autenticidad, no se encarga de proclamar la verdad, ¡no!, sino de encarnarse plenamente

Amador Palacios en ABC, Artes y letras de CLM; 28-IX-2013


para estimular y difundir la creatividad literaria de autores de habla hispana. El jurado del premio, entre quienes se encuentran los escritores Luis Mateo Díez y Jorge Eduardo Benavides, ha reconocido la obra de Antonio Galán, “construida bajo una atmósfera muy peculiar y narrada con una solvencia llena de expresividad”.

El director de la Biblioteca de la UCLM gana el premio literario „El Fungible‟ Antonio Galán Gall concurrió al certamen del Ayuntamiento de Alcobendas con la obra “Papaveri”

Antonio Galán Gall dirige la Biblioteca Universitaria desde 2005 El director de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM),Antonio Galán Gall, ha resultado ganador del Concurso de Novela Corta El Fungible, convocado por el Ayuntamiento de Alcobendas(Madrid) y en cuyo jurado se encuentran escritores como Luis Mateo Díez. Galán concurrió al certamen con la obra “Papaveri”. Una novela familiar sobre el aprendizaje de la creación artística y emocional con el título de “Papaveri” le ha valido al director de la Biblioteca Universitaria de la UCLM, Antonio Galán Gall, el premio del Certamen Literario El Fungible, instituido por el Ayuntamiento madrileño de Alcobendas

Antonio Galán Gall, que ha acogido la noticia del galardón con entusiasmo, es autor de otras dos novelas, “¿Cuál es el problema?” y “Del breve ejercicio de vivir”, así como de otros textos de no ficción, como el ensayo “Francisco García Pavón: El hombre y su obra”, sobre el escritor tomellosero, padre literario del popular personaje Plinio. Licenciado en Filosofía, Antonio Galán Gall se incorporó a la Universidad de Castilla-La Mancha en 1991. Desde 2005 dirige la Biblioteca Universitaria de esta institución académica, siendo responsable de las cuatro bibliotecas generales de los campus y de las de los centros que cuentan con este servicio. Lector incansable, siempre ha compaginado esta actividad en la gestión universitaria con su otra gran pasión, la de la literatura.

Gabinete de Prensa UCLM 20 de septiembre de 2013


Gabino Domingo [Andrés], Tradiciones y fiestas de Membrillera, Madrid, El Autor, 2013, 102 pp.

No es el primer libro que escribe Gabino Domingo, un hombre serio y que a pesar de su fibra nerviosa es capaz de analizar las cosas de su pueblo con la natural pausa que requieren y, muy en especial, aquellas que constituyeron y, en muchos casos aún siguen constituyendo, aunque con las naturales variantes e innovaciones, el mundo de su cultura tradicional, de eso que venimos denominando costumbrismo, como puede comprobarse a través del presente libro, que trata de las fiestas y tradiciones de Membrillera, localidad de cuya Asociación Cultural ha sido preocupado presidente durante veinticinco años; de ahí que -gratis et amore- haya cedido los derechos de esta primera edición a

la mencionada Asociación de sus desvelos. Es este un buen momento para escribir un libro que recoja esas fiestas y tradiciones aún vivas, puesto que no es muy halagüeño el futuro que le espera a este mundo lúdico, tan apartado de sus esquemas primigenios, que atiende antes a la hojarasca y al colorido más o menos ficticio que pueda atraer al turista, que a la pureza de la propia fiesta y que, por eso, precisamente, va perdiendo su valor hasta convertirse en algo irreconocible, puesto que los añadidos y transformaciones que se le van introduciendo conducirán irremisiblemente a su desaparición más o menos lejana en el tiempo. Pero lejos de fatalismos antropológicos, que más convendría analizar desde un punto de vista exterior, queremos dar ahora una somera idea del contenido de este su último libro, Tradiciones y fiestas de Membrillera, que tan amablemente nos ha hecho llegar Gabino Domingo, a quien también agradecemos el habernos invitado en su día a participar en directo en la tradicional fiesta de la “Carrera del Cabro”. Escribir este libro era un deber, ya que eran muchas las personas que, a través del teléfono, le llamaban con insistencia con el fin de conocer el día exacto de celebración de algunas fiestas recuperadas en Membrillera y también para dejar constancia de las mismas a las generaciones venideras. Muchas, como decimos, fueron recuperadas y todavía siguen vigentes, como, por ejemplo, la de san Agustín, patrón de la localidad, emparentada con


los ritos totémicos alrededor del toro; la ya citada “Carrera del Cabro”, quizá de las más antiguas e interesantes de este tipo de cuantas se celebraban en Guadalajara; las “Vaquillas de Carnaval”, diferentes a las que llevan “amugas” con cuernos y cencerros, aunque su simbolismo sea el mismo; los conocidos “mayos”, y las tradicionales “rondas”, que siempre animaron las noches con sus ruidosos recorridos.

Sebastián y san Isidro, a las que habría que añadir ciertas tradiciones propias de

Otras son modernas, casi de reciente creación, como la “Fiesta de la Primavera” y, quizá también, la de las mujeres de santa Águeda (aunque posiblemente ésta sea más antigua de lo que se supone).

Pero si tuviéramos que decidirnos por la fiesta de mayor interés e importancia, sin duda nos decidiríamos por la “Carrera del Cabro”, a la que nuestro amigo Gabino Domingo dedica nada menos que 31 páginas, es decir, casi el 34 % de la paginación de su libro, mucho si consideramos que las diez primeras páginas están ocupadas por el título, el índice, el prólogo y demás.

Algunas se recuperaron, pero duraron poco y volvieron a caer en el olvido por su falta de interés: las “Rosquillas de las flores”; los bolos, que más bien son un deporte tradicional, y la “Fiesta del Árbol”, que en su origen fue una manera de inculcar el amor a los árboles en los niños del colegio. Finalmente, unas cuantas, ni se recuperaron, ni es posible su recuperación, gracias a la sensibilización de las nuevas generaciones, como la “Fiesta del Gallo”, en la que se enterraba uno de estos animales -dejándole la cabeza fuera, a ras de tierra- con el fin de que los niños de la escuela, por turno y con los ojos vendados, se la cortasen, (manifestación tradicional contra la que están las sociedades protectoras de animales por su crueldad mal entendida), o “La Luminaria y la Fiesta de San Antón”, además de algunas otras fiestas, consideradas “de menor importancia”, como eran las de san

poblaciones agrícolas y ganaderas, como la de “El Torero” -que consistía en trazar con una yunta de mulas el surco más derecho posible como muestra de destreza en el trabajo y que se celebraba el día de Jueves Santo- y el juego de “La Charla”, que practicaban los pastores.

Por eso nos centraremos en ella a lo largo de la presente reseña. De la fiesta del “Cabro”, la más deseada por los mozos, se cuenta su desarrollo, que comenzaba el día de Nochebuena. Para ello, con la suficiente antelación, el alcalde y los concejales de los mozos compraban un macho cabrío, cuanto más grande y con más carne, mejor. El día de la fiesta asistían a misa y adoraban al Niño Jesús y besaban sus pies (lo que en otros lugares de llama “besar la patita”, de forma cariñosa), para por la tarde vestir al “cabro” con una manta de color “preferentemente roja”, de la que pendían cascabeles y campanillas, sobre la que iba una mantilla blanca bordada por la madre o la novia del alcalde los mozos. En la frente un espejo, borlas de colores en los cuernos, al cuello un pretal con


sonoros cencerros y en el rabo un atractivo lazo de terciopelo.

hablar, poniendo multas a diestro y siniestro según su estado de ánimo y

Luego llegaba la ronda hasta el lugar donde se encontraba el “cabro” y después de cantar varias piezas para atraer al personal, se le daba suelta para que corriese libremente por las calles del pueblo, seguido por los mozos que trataban de alcanzarlo, mientras la ronda seguía con entonando coplas, algunas “picantes”:

la necesidad de dinero, provocando siempre a risa que, a veces, sin permiso también era motivo de sanción, como también lo era dar la espalda al caldero o pisar la raya del círculo.

A mí me gustaría ser como el gallo de la vecina, y tener tantas mujeres como él tiene gallinas.

Tras correr el pueblo y con el “cabro” ya cansado, lo encerraban en un corral hasta la noche, en que era sacrificado, de modo que el hígado y las menudencias eran pasto alimenticio del mocerío, guardando el resto de la carne -guisada con patatas- para consumirla durante los días de la Navidad y sacar dinero para sufragar los gastos ocasionados por la fiesta, para ello hacían un círculo grande en la plaza, en cuyo centro había otro redondel más pequeño donde colocaban unas trébedes con la caldereta. A la tajada de carne la llamaban negra y a la patata blanca. El círculo grande, a cuyo borde se colocaban los comensales, estaba dividido en cuatro partes, una presidida por el alcalde y, el resto, por los concejales. El alcalde era el encargado de mandar comer negra o blanca, por la derecha o por la izquierda, el que autorizaba beber o no, y el que permitía

La fiesta desapareció a causa de la emigración de los años 56-57 del siglo XX y su recuperación tuvo lugar el 16 de octubre de 1998, más de cuarenta años después. Recuperación que en buena medida, según refiere Gabino Domingo, se debió a Camilo José Cela quien en 1997 se puso en contacto con él para preguntarse algo relacionado con el negocio de nuestro autor, las “gallinejas fritas”, e invitarle a su casa para hablar más distendidamente del tema. El caso es que en esa reunión se habló de lo divino y lo humano y, al decirle que era de Membrillera, le preguntó por la antigua fiesta del cabro: - ¡Pero hombre! ¿por qué han perdido la tradicional carrera del cabro? - ¿Cómo sabe usted lo de la carrera del cabro? - Porque sé muchas cosas. - Le prometo que voy a intentar rescatarla y quizá muy pronto podamos disfrutar de la carrera del cabro. - Ojalá tengan suerte y la puedan recuperar. Algo de esto apareció publicado en el ABC del 21 de diciembre de 1997.


Evidentemente la fiesta no se pudo recuperar exactamente como era en los años cincuenta, pero eso se explica más adelante, antes de hablar, uno por uno, de los antiguos protagonistas -alcaldes y mozos-, de los que ofrece una breve nota biográfica en la que libremente dan a conocer sus puntos de vista sobre la fiesta, sobre como disfrutaban cuando eran jóvenes, las caras que ponían cuando eran multados y tantas cosas más. Después pasa a hablar de cómo es la fiesta en la actualidad, que divide en dos partes fundamentales: “la carrera” propiamente dicha y “la cena”, dejando constancia de los deberes del “alcalde de los mozos” durante el desarrollo de la misma. Un apartado, el más extenso, termina comparando esta fiesta del cabro de Membrillera con otras dos muy parecidas que se celebraron en Ruguilla, con motivo de santa Águeda -aunque fiesta exclusiva de mozos- (recogida por Sinforiano García Sanz) y las “machorras” de El Ordial, amén de unas cuantas curiosidades, como aquella vez en que el cabro trepó a los tejados de las casas (2002), o el año en que se escapó del pueblo (2009). El libro continua con otras fiestas más como las de san Agustín, el 28 de agosto, las “Vaquillas del Carnaval”, la fiesta del “mayo” (donde se da a conocer un artilugio de seguridad para que el mayo no caiga sobre los espectadores en el momento de “plantarlo”, “La Luminaria y fiesta de San Antón” (hogueras en las encrucijadas de las calles y bendición de animales domésticos con posterior

galopada alrededor de la iglesia), y otras muestras del sentir popular ya citadas. Un libro muy interesante cuya lectura se nos hace corta, que da idea de la influencia que los cambios sociales tuvieron (y tienen) en el desarrollo de las fiestas y que Gabino Domingo ha sabido recoger y transmitir en bien de su comunidad, pero que posiblemente interese a mucha más gente de la que él sospecha. Un trabajo escrito con cariño, que debemos agradecer quienes gustamos del estudio de las fiestas tradicionales que de esta forma no quedarán en el olvido más absoluto. José Ramón López de los Mozos

Alain Huetz de Lemps El asedio del Alcázar de Toledo: estado de la cuestión, con el testimonio inédito del comandante Méndez de Parada Editorial: Palafox &Pezuela Madrid, 2013; 212pags. 20, €


El asedio del Alcázar de Toledo (julioseptiembre de 1936) es uno de los episodios más sorprendentes de la última Guerra Civil. La mayoría de la guarnición de Toledo, sumada a los insurgentes o nacionales, se refugiaron en la fortaleza en los primeros días del alzamiento militar. Sitiados por los leales o republicanos, rechazaron todos sus asaltos, soportaron sus bombardeos aéreos y el martilleo de su artillería pesada, sobrevivieron a las explosiones de las minas, y finalmente fueron liberados por las fuerzas del Ejército de África. El asedio del Alcázar tuvo una gran repercusión internacional, y su liberación permitió al general Franco consolidar su poder.

especialista reconocido en geografía e historia de España. Ha publicado diversos libros sobre economía española, los viñedos y los vinos españoles, el clima de las islas Canarias, etc. Es miembro de la AcademieNationaledes Sciences, BellesLetres et Arts de Burdeos y académico de número de la Academia Belgo-Espagnole d‟ Histoire. De la web de Marcial Pons

Este estudio relata con imparcialidad los sucesos que marcaron el desarrollo del asedio, y explica cómo un millar de combatientes, embarazados por más de quinientas mujeres y niños, pudieron resistir durante setenta días. El relato se apoya sobre numerosas obras y testimonios publicados sobre la última Guerra Civil española, y además publica la memoria inédita que sobre el asedio dejó escrita uno de los jefes de los sitiados, el comandante Méndez de Parada -que precisamente tuvo un papel decisivo en la defensa- , y que además de su interés histórico por la multitud de noticias que contiene, nos ofrece la posibilidad de comprender mejor el estado de ánimo de los asediados. Alain Huetz de Lemps (Bourges, Francia, 1926) es doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid; catedrático emérito de la Universidad Michel de Montaigne de Burdeos, y

Reyes con leyenda: Don Rodrigo, Alfonso VI, Pedro I Ángel Santos Vaquero Editorial United P. C. edición digital

A lo largo de la historia de la humanidad han existido y existen personajes que atraen la atención, la curiosidad y el interés de los demás. Muchos de estos han sido rodeados de mitos y leyendas más o menos verosímiles y más o menos interesados por partidarios u oponentes; unos para ensalzarles y otros con la intención de


denigrarles. No es necesario alejarnos en el tiempo para encontrarnos con esta circunstancia, también en la actualidad se da esta condición, bien por intereses comerciales, políticos, económicos, religiosos... Si bien estos personajes pueden pertenecer a cualquier ámbito o campo de actividad, los que de siempre han atraído la expectación general han sido los reyes o los vinculados a la realeza. En esta ocasión propongo una visión biográfica de tres reyes de nuestra Historia, asociada con esos mitos y leyendas que les acompañan: Don Rodrigo, Alfonso VI y Pedro I. Estos tres monarcas, quizás por las circunstancias excepcionales que les tocó vivir o por su propia personalidad, son los que mayor número de leyendas han acumulado y los que más romances han reunido alrededor de sí. El primero por ser el último rey visigodo de Hispania al perder su reino con la invasión musulmana y por el misterio de su muerte; el segundo por ser el conquistador de Toledo, punta de lanza en territorio musulmán y símbolo del mundo cristiano-visigodo perdido y ya nunca jamás caída en manos islámicas y el tercero por el abandono de su esposa al segundo día de su boda, su trato de favor a burgueses y judíos y su muerte un tanto novelesca. El hecho de que un personaje, acompañado de los episodios históricos que le correspondieron vivir, aparezca rodeado de leyendas o registrado en romances o representado en obras teatrales, todos ellos géneros literarios que por su propia condición modifican los contenidos que narran ajustándolos a

intereses artísticos, cuando no políticos, religiosos, económicos o de cualquier otra naturaleza, prueba el interés que por ellos se ha tenido y el que la Historia y la Literatura caminan de la mano, sobre todo cuando se trata de épocas arcaicas, pues los hechos históricos, cuando se narran, se fantasean un tanto y, a la inversa, las ficciones del pasado contienen datos reales que pueden servirnos para conocerlos y comprenderlos mejor. Esa es la doble intención con la que ofrezco a los lectores las reducidas biografías de don Rodrigo, Alfonso VI y Pedro I: comprender mejor los personajes y los hechos históricos de los que fueron actores principales, con sus causas y consecuencias y una visión más amena, fantástica y entretenida de los hechos reales. Ángel Santos Vaquero Prólogo del libro

Miguel Ángel Troitiño Vinuesa Cuenca: evolución y crisis de una vieja ciudad castellana


Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo / Universidad Complutense de Madrid, 1984; 754 páginas.

A continuación, la reseña de otro de los títulos de la sección "Cien libros para conocer Cuenca". Este es el correspondiente al número 8:

Sin ánimo de exagerar un ápice, este es el más valioso libro (por otra parte, casi el único) publicado en Cuenca o sobre Cuenca orientado a exponer, analizar, comentar y criticar desde una óptica científica la evolución del urbanismo en la ciudad, con un importante apartado relativo a las épocas históricas, pero centrado de manera especial en lo sucedido en tiempos contemporáneos. Como todas las ciudades de naturaleza histórica, Cuenca ha sufrido un doble proceso: de un lado, el progresivo abandono del casco antiguo, sobre todo a partir del momento en que desaparecen las circunstancias bélicas que requerían una protección en el interior de las murallas a lo que se une la apresurada evolución de nuevos requerimientos modernos (calefacción, agua corriente y caliente, ascensores, ¡el tráfico, con sus necesidades de aparcamientos!); de otra parte, la ausencia de criterios realmente objetivos, basados en hechos reales, suficientes para planificar el desarrollo urbanístico con una perspectiva de mucho tiempo. Si la primera parte del proceso aparece recogida en numerosos trabajos, la segunda era un territorio casi

inexplorado cuando Miguel Ángel Troitiño decidió dedicarle el tema de su tesis doctoral. Nacido en El Arenal (Ávila) en 1947, hizo el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, a la que posteriormente continuó vinculado en el sector docente, como profesor de Geografía Humana, especializándose en el conocimiento sistemático del espacio geográfico como elemento susceptible de proporcionar una ordenación y utilización del territorio al servicio de la sociedad. Vinculado familiarmente a Cuenca, a la ciudad dedicó sus trabajos encaminados a elaborar la tesis doctoral, contando básicamente como apoyo científico con la riquísima documentación que sobre la materia ofrece el Archivo Municipal de Cuenca. El resultado es este voluminoso trabajo, con el que, además, obtuvo el Premio “Ciudad de Cuenca” de Investigación Histórica del año 1980 (aprovechemos para incluir aquí el conveniente lamento por la pérdida de aquella extraordinaria iniciativa cultural propiciada por el Ayuntamiento conquense). El libro ofrece, en su primera parte, un exhaustivo análisis de la realidad social, económica y demográfica de Cuenca en los últimos siglos, básicamente a partir de los intentos regeneracionistas del XVII, analizando con sumo detalle y exuberancia documental la infraestructura del suelo urbano, sus propietarios, los bienes de producción industrial, la propiedad comercial y la abundancia de terreno ocupado por instituciones eclesiásticas, completado ese análisis con el del componente


demográfico en sus diversos aspectos para llegar al objetivo central y básico del estudio: cómo estaba organizado el suelo urbano, las características generales del plano y la distribución en espacios y barrios. El núcleo básico del libro (y, en definitiva, del trabajo que le sirve de soporte, la tesis doctoral) arranca de los procesos de cambio surgidos a lo largo del siglo XIX, cuando se abandona ya de manera irreversible el núcleo tradicional de la ciudad antigua y comienza la expansión por la parte baja, la llanura, más allá del límite impuesto hasta entonces por los ríos. Es en ese ámbito, y su prolongación en el siglo XX, hasta llegar a los momentos que, en su redacción eran actuales, donde el trabajo de Miguel Ángel Troitiño alcanza su más amplia dimensión y su más valioso contenido, al trazar con una lucidez científica a la vez que de profundo calado divulgativo, el estudio detallado de lo que había sucedido en Cuenca, las imprevisiones del poder gobernante, carente de una auténtica perspectiva de futuro para la ciudad (como, desgraciadamente, sigue ocurriendo todavía hoy), los condicionamientos derivados de las diversas fuerzas económicas y estamentales en colisión, la incapacidad de las nuevas industrias para sustituir a la actividad tradicional anterior y en consecuencia el estancamiento económico de una ciudad condenada al letargo productivo y, en fin, las carencias de todo tipo, sanitarias, educativas y de otros órdenes que van lastrando el siempre deseado desarrollo de Cuenca.

Pues este es un libro en que, con el pretexto inicial de aportar un estudio geográfico y urbanístico, trasciende esos límites originales para convertirse en un destacado análisis de la compleja realidad de Cuenca y al que solo se le debe reprochar (y no es culpa suya, naturalmente) haberse parado en los años 80 del siglo XX, dejando pendiente para un estudio posterior, hasta ahora no realizado por nadie, lo que ha sucedido en estas últimas cuatro décadas y que, desde luego, no han servido para mejorar sustancialmente la situación anterior.

José Luis Muñoz

ARTE

Exposición “Esteban Lisa. Retornos, Toledo 1895-Buenos Aires, 1983”, en la Biblioteca Nacional de España (BNE) Del 12 de septiembre al 3 de noviembre


El "secretismo" de Esteban Lisa en la BNE. El 12 de septiembre y hasta el 3 de noviembre, se abrió al público una exposición homenaje al artista hispano argentino Esteban Lisa. Está teniendo lugar en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España con el titulo "Esteban Lisa. Retornos, Toledo 1895- Buenos Aires, 1983", comisariada por Miguel Cereceda, que exhibe la obra y variados objetos del pintor y filósofo Esteban Lisa, nacido en la localidad toledana de Hinojosa de San Vicente, en 1895, y fallecido en la capital argentina en 1983. Desarrolló un lenguaje plástico absolutamente personal y propio dentro de la abstracción, y una carrera ajena e independiente de los grupos artísticos de su generación. Sin embargo, este hecho, y el de que ni tan siquiera hubiera expuesto en vida, le da a su obra una dimensión secreta e íntima, absolutamente personal, fascinante e inquietante a la vez. Pintor y filósofo: Lisa es, además de pintor, un filósofo dedicado a la teoría estética, la ética y la ciencia moderna, autor de catorce libros, entre los que se encuentran Teoría psicofísica cuatridimensional y La teoría de la Cosmovisión y la visión de Platón. La Fundación Esteban Lisa; la BNE; y la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha colaboran en esta muestra para rendir un homenaje a este artista argentino de origen español por medio de 120 de sus obras de los años treinta al setenta, así como dibujos, libros y fotografías. Libros: Las pinturas son propiedad de la Fundación Esteban Lisa, a las que se unen 12 libros de la Biblioteca, entre los que están precisamente La teoría de la

Cosmovisión y la visión de Platón; Jugando con líneas y colores; Esteban Lisa: abstracción, mundo y significado; Kant, Einstein y Picasso: la filosofía y las cuatro dimensiones en la ciencia moderna; Diálogos con Esteban Lisa: colección Jorge Virgili; y La teoría de la Cosmovisión, la conquista de la Luna y la ubicación del hombre en la era espacial: los enigmas del universo y del hombre. Obra pictórica La obra pictórica de Lisa atraviesa diversos períodos estilísticos. Sus primeras composiciones geométricas, de mediados de los años 30, contrastan campos planos en colores brillantes. La evolución posterior se manifiesta en series tales como Composiciones (finales de los años 30 principios de los 50), Actos Espaciales (de 1954 hasta finales de los 50), y Juegos de Líneas y Colores (desde los 50 hasta los 70). En estas obras de su madurez destaca el empleo más sofisticado del color, al incorporar trazos y elementos compositivos que rompían con toda estructura geométrica definida y que podrían calificarse como abstracción gestual. Se instalará en el Museo de Santa Cruz de Toledo: Producía, casi a diario, obras en pequeño formato que constituían una exploración íntima y constante de la abstracción. En 1955 Lisa fundó en Buenos Aires la Escuela de Arte Moderno "Las Cuatro Dimensiones", una institución que refleja su convicción de que la teoría de Einstein sobre la cuarta dimensión y la noción kantiana del espacio tiempo eran los elementos clave de una forma profunda de abstracción espiritual. Una vez se clausure en la BNE, la muestra se instalará en el Museo de Santa Cruz, de Toledo, desde diciembre del 2013 a marzo de 2014. José Belló Aliaga En La comarca de Puertollano


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