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LIBROS Y NOMBRES DE CASTILLA-LA MANCHA CENTÉSIMOCUARTA ENTREGA 104 Año IV/ 15 de febrero de 2013

Ángel Luis López Villaverde El poder de la Iglesia en la España contemporánea. La llave de las almas y de las aulas Libros de la Catarata, nº 430; Madrid, 2013; 17 € Históricamente, la Iglesia católica española ha monopolizado “la llave de las almas”, ya que no ha tenido la competencia de ninguna otra creencia religiosa desde los Reyes Católicos y, pese a tener que rivalizar a partir del siglo XIX con otros universos simbólicos que no admitían su prerrogativa de la verdad, la sociedad española ha conservado las raíces católicas -merced a la prevalencia de la confesionalidad del Estado- hasta finales del siglo XX. Dispuso de “las llaves de las arcas” mientras fue un estamento privilegiado y, aunque las perdió con la revolución liberal, tuvo a mano el llavero gracias a la indemnización obtenida a partir de los concordatos de 1851 y 1953, que ha

continuado con los acuerdos parciales de 1979. No obstante, la compensación más destacada desde el poder civil vino con la entrega de lo que puede calificarse de “llave de las aulas”, pues la educación es un lugar privilegiado para perpetuar su influencia social y moral o su capital simbólico. En las páginas de este libro se determina la evolución del poder de la Iglesia católica española desde sus precedentes hasta la actualidad. Descubrimos los debates historiográficos y el pensamiento crítico de la pugna entre los dirigentes eclesiásticos y civiles y su influencia en la población con el objeto de abarcar los múltiples planos que configuran las entrañas del poder de la Iglesia. Ángel Luis López Villaverde (natural de Almagro) es doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, donde ejerce como profesor titular de Historia Contemporánea en la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades y en la de Periodismo, en Cuenca. Sus líneas de investigación se vinculan al Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM), con publicaciones en torno a la historia de la prensa, y las relaciones de poder y la Iglesia. Además, interviene en proyectos de investigación en torno a la pugna entre catolicismo y laicismo en la España del siglo XX. Anteriormente, Almud ediciones de CLM había publicado una recopilación de trabajos, coordinada por él, bajo el título Historia de la Iglesia en CastillaLa Mancha (2010). Y dos años antes, en 2008, Rubeo eds. de Barcelona- le había editado su libro El gorro frigio y la mitra frente a frente. Construcción y diversidad territorial del conflicto político-religioso en la España republicana. Web de Libros de La Catarata


MIGUELETES DE AÑIL Y CAL Pablo Torres Edición del autor; 7ª edición; Madrid, 2012 El primer documento en el que se cita Miguel Esteban, como lugar de La Mancha, es de la época de Fernando III, “el Santo”, del año 1243. La primera gran “Enciclopedia” sobre el pueblo de Miguel Esteban, son los cuatro tomos del Catastro del marqués de Ensenada, de 1753, donde se relacionan a todos los vecinos, cabeza de familia, con todas sus propiedades. Están incluidos hasta los representantes de la iglesia católica: el cura párroco y el comisario inquisidor, grandes terratenientes junto a terratenientes. En la guerra contra los ejércitos de Napoleón, inicios del siglo XIX, sobresalió el miguelete Antonio Panadero, corregidor de la villa, un ilustrado de la época que trabajó con propuestas a la Junta Suprema Gubernativa del Reino, para mejorar la Educación, con arreglo a la Constitución de Cádiz.

El periodo que, durante muchos años, se ha hurtado a los migueletes abarca desde la proclamación de la segunda República (1931) hasta el primer franquismo (193945). La República intentó establecer una democracia burguesa, de perfil europeo. No fue posible por la alianza entre las derechas, apoyadas por un sector golpista del ejército y el clero católico. El golpe de Estado de Mola y Franco, de julio de 1936, que provocó la guerra civil, partiría España en dos mitades irreconciliables: los franquistas y los demócratas. En Miguel Esteban, ese periodo de brutal represión fascista que tanta muerte y sufrimiento provocó, dividiría también al pueblo en dos mitades. La larga dictadura franquista, que ha ocupado la mitad del siglo XX; la brutal represión contra los demócratas, empobreció a la mayoría de los migueletes: muchos emigraron a las principales capitales de España o a Europa. Fue un periodo oscuro y siniestro: años de plomo vigilados por la guardia civil, con olor a sacristía y taberna de cuartel, con alcaldes puestos a dedo. La recuperación de la democracia permitió representantes municipales elegidos democráticamente, señalando que siempre gana la derecha. ¿Razón, motivos? El franquismo, que fomentó la ignorancia y la brutalidad, ha calado con intensidad a lo largo de dos generaciones, siendo el pensamiento predominante. Pablo Torres, periodista y escritor, con “Migueletes de añil y cal” se adentra en la historia de su pueblo natal, aportando documentación encontrada en archivos y bibliotecas, para ofrecernos una historia auténtica, en una visión de conjunto, alejada de la delirante historia oficial de los “cronistas” locales que mantienen, entre


otros, los mitos del franquismo, presente hasta en los rótulos de muchas de sus calles.

PABLO TORRES, PERIODISTA Y ESCRITOR, FOTÓGRAFO Periodista y escritor, fotógrafo de Prensa, Pablo Torres (Miguel Esteban, La Mancha, Toledo, 1954), se inició en el Periodismo en los primeros años de la década de los 70 (siglo XX), con pequeñas colaboraciones en el diario PUEBLO y en la Revista Informativa Guadalajara. En 1973 entrevistó al poeta Gabriel Celaya. Con 23 años, en 1977, obtiene la licenciatura en Periodismo (F. Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid). En el diario PUEBLO, como redactor, preparaba la edición de los textos que enviaban los corresponsales de Andalucía, Aragón, Guadalajara, País Vasco… A partir de 1977 sería redactor de Sucesos y Reportajes. Su trabajo más destacado, en aquellos años, fue una entrevista en exclusiva a El Lute, Eleuterio Sánchez, mítico delincuente del tardo franquismo, realizada en el Penal de Cartagena. Pablo Torres, que publicó más de 600 artículos en el diario PUEBLO, permaneció en el periódico prácticamente hasta su cierre (1984). Un año después, en 1985, se incorporaría a la revista Carta de España y, poco después, fundaría y sería el editor de Noticias Bibliográficas (1987- 2006). El jueves 11 de marzo del 2004 viajaba en un tren de Cercanías, hacia su trabajo. El tren se detuvo a unos pocos metros de otro tren, próximo a la estación de Atocha-Renfe (Madrid), atacado por terroristas islamistas. Pablo Torres preparó su cámara fotográfica y empezó a tomar imágenes del atentado. Una de sus fotos fue portada en el diario EL PAÍS y en más de cuatrocientos periódicos de todo el mundo. Esa foto le valió, al año siguiente, el Premio Ortega y Gasset de Periodismo gráfico. Su producción literaria empezó con El hongo de la sabiduría. Terfezia luridus en 1995. Era su segunda novela, primera editada. Su primera obra, inédita por propia voluntad, es Los ojos de María (1986). Su segunda obra publicada será En brazos de Carlota, narración corta, de carácter erótico, que se editó, en 1996, en edición de

bibliofilia (Noticias Bibliográficas). Casi todas sus narraciones breves, incluidas las escritas en la adolescencia, están recogidas en Re-Cuentos, libro editado por el autor, en febrero de 1997, que hizo una tirada mínima, de 9 ejemplares, sólo para sus amigos. En 1998 finalizó El cuplé de la geisa (Noticias Bibliográficas, Madrid 1999). A finales de 1999 acaba Teófilo Torres, miliciano de la República, reconstrucción biográfica de un miliciano de la República, su tío Teófilo que, con 16 años, combatió en defensa de la libertad y la democracia durante la guerra civil española. En el año 2000 terminaba un relato corto sobre la vida de un anarquista: Cristobalón el carretero: excesos, extravagancias y otras bellaquerías, mil borriquerías vitales de Cristóbal Fernández Dorado, un anarquista auténtico. A partir del 2001, siglo XXI, amplía su producción: El doncel (2001), novela histórica finalista en la segunda edición del premio de novela histórica Alfonso X El sabio, de Toledo, editada en 2006; Migueletes de añil y cal (mayo del 2002), monografía sobre su pueblo natal, ampliada en sucesivas ediciones; El puchero de don Quijote (junio del 2005), ensayo sobre la gastronomía manchega; Extravíos por La Mancha alta (octubre 2005), contra Ruta a la de Azorín de 1905; Inquisidores, nobles terratenientes y vasallos en la villa de Miguel Esteban… (2006. Inédita); Los años oscuros en Miguel Esteban. Represión y fascismo en Castilla-La Mancha (Madrid 2008), que estudia la guerra civil y posterior represión franquista; y El ladrón de sueños (marzo del 2010), novela bárbara, hiperrealista, que se desarrolla en un psiquiátrico… Actualmente trabaja en varios proyectos: una segunda edición ampliada de Los años oscuros en Miguel Esteban. Represión y fascismo…, que añade datos notables de episodios en Miguel Esteban durante la guerra civil, desconocidos por la mayoría de los migueletes; una novela del género negro, ambientada en Irlanda… sus artículos más políticos se encuentran en el blog: www.disidenciasynegaciones.blogspot.com

LyN de CLM


Documentos medievales del archivo municipal de Alcázar de san Juan (ss. XII-XV) Pedro Andrés Porras Arboledas; Alberto Herranz Torres, Fco. Javier Escudero Buendía Edita Ayto de Alcázar de san Juan, 2012; 128 pags; incluye CD No suele ser usual las presentaciones de libros de investigación. No obstante Alcázar de san Juan tiene despertada una cierta animación en este sentido y con frecuencia mensual edita un número de TESELA una revista que recopila estudios y artículos de investigación local. Durante el periodo al que esta dedicado este libro, Alcázar siglo XII al XV, la población pasa de estar prácticamente devastada, a convertirse en una villa emergente de mucha importancia, que poco después esta llamada a ser la mas importante del priorato, incluso ostentar su capitalidad, relevando a Consuegra. En estos tiempos el crecimiento administrativo de la Edad Media genera una amplia tipología de documentos y la aparición misma del Concejo, que es el antecedente del ayuntamiento; así se da lugar al nacimiento de los archivos

municipales. El documento escrito mas antiguo que conocemos sobre esta población se analiza en este libro; es un documento que recoge la donación del poblado de Alcázar en el año 1150 por el rey Alfonso II de Castilla y VII de León, a favor de tres caballeros. Eran sus ayudantes Juan Muñoz, Fernando González y Pedro Rodríguez a los que encargo su repoblación. Un poco más adelante descubrimos, también por la lectura de la documentación, que Juan Muñoz se quedo con las dos partes de los otros caballeros pasando a ser único propietario de la villa y cediéndola herencia Jorge Guillen. Las vicisitudes de la época que no podemos conocer con precisión hacen que en el año1223 Guillen entregara Alcázar a la Orden de Santiago como una simple donación Pero la historia convulsa de estos años, no deja de dar sorpresas con el destino de esta población. En el año 1237 después de muchos vaivenes, las órdenes de Santiago y San Juan se ponen de acuerdo y deciden agrupar y ordenar sus territorios; por este motivo Alcázar se transfiere y pasó a formar parte de los territorios de la Orden de San Juan. Este ir y venir de una demarcación territorial a otra, señalo a la villa y el hecho, se repite al pasar la población de la provincia de Toledo a la de Ciudad Real cuando se reagrupan los territorios de las diputaciones provinciales en el siglo XIX. La Orden de San Juan desde el primer momento estuvo muy interesada en la villa y aplico un nuevo proceso de repoblación, con una Carta de Población de 1241, concediéndosela a 362 vecinos de Consuegra para que se instalaran en Alcázar llenos de prebendas. Este proceso de repoblación se confirmo veinte años después en 1262 y veinte años mas tarde la villa había tomado cierto impulso, mandando edificar el Torreón de la misma en el año 1284 por el comendador de la Orden de San Juan en España, Fernán Pérez Mocego. Este aún se puede visitar, hoy como centro de demostración sobre la Orden de San Juan y se conoce como Torreón del Gran Prior. En esta misma línea de crecimiento, paso a convertirse en villa en las cortes de Burgos del año 1292 y el rey Sancho IV le concedió el escudo que


ahora se usa, un día de mercado semanal y autoridad para nombrar alcaldes y jueces. Como confirmación de todo ello, se le entregó un vasto territorio, que constituye hoy su término municipal uno de los mayores de España. Dentro del término se conceden la existencia de dos aldeas que dependen del concejo de Alcázar, la de Cervera (hoy Alameda de Cervera) y Villacentenos (hoy desaparecida como aldea y conocida como despoblado con algún resto arquitectónicos de interés). Sobre estos aspectos y los que se producen a continuación con los derechos y concesiones que los reyes hacen a la villa discurre este libro sobre la historia medieval de Alcázar de san Juan y del centro de La Mancha, permitiéndonos conocer con precisión y a través de este caso concreto la formad e vida de los medievales manchegos, sus relaciones, su economía, sus costumbres o sus leyes y sus intereses. Pedro Andrés Porras Arboledas catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, alentado por el PMC de Alcázar, ha sido el alma de este estudio que ahora se difunde. Junto a el han estado, Alberto Herranz profesor en el CU Cardenal Cisneros adscrito a la UCM y Francisco Javier Escudero Buendía, Licenciado en Derecho por la U Complutense y Archivero Municipal de Socuéllamos. El libro es una edición del PMC, que se administra el archivo histórico municipal alcazareño. Recoge los 12 documentos de la época estudiada que se conservan en el archivo y junto a ellos se analizan documentos relacionados con Alcázar que se encuentran en otros archivos. Estudia el inventario que en el año 1739 se hizo en al archivo de la ciudad atestiguando que muchos de los documentos que se enumeran en el siglo XVIII han desaparecido a lo largo de estos casi trescientos años, pero aun así los más importante se han logrado conservan, aunque algunos haya tenido que adquirirlos el Ayuntamiento en las librerías de antiguo. El estudio se completa con la trascripción de los documentos, todos de la misma mano y con un criterio actual que nos permite acercarnos en bloque a la villa medieval de Alcázar para entender el desarrollo

posterior de la ciudad. La edición se completa con una versión adjunta del mismo libro en formato archivo electrónico que se incorpora en un DVD adjunto, en este también encontramos una reproducción integra de los documentos que dan origen y sentido al libro. José Fernando Sánchez Ruiz

GARCÍA SÁINZ DE BARANDA Y CORDAVIAS, Gvia Arqueológica y de Tvrismo de la provincia de Guadalajara, Guadalajara, Aache Ediciones de Guadalajara S. L., 2012, CD-ROM, formato PDF y e-book. Donde el autor de la presente reseña recuerda con cariño la lectura de este libro en su todavía no lejana mocedad Antonio Herrera Casado, que sabe mucho de libros y de ediciones, -pues no en vano es el alma madre de Aache-, acaba de ofrecer al interesado un “libro” de lujo, pero puesto al día no solo en su forma de edición, que es en formato en CD, sino también en su adaptación a los tiempos que corren. Confieso, así, en primera persona, que tengo un gran amor hacia este libro, un amor diferente al que profeso a otros muchos de Guadalajara -o sobre Guadalajara- que conservo en mi biblioteca. La razón no es anecdótica y responde a una vivencia personal que, si me permiten, les contaré. Andaba yo entonces por una edad cercana a los dieciocho años y acababa de llegar de tierras valencianas, donde


había vivido algo más de un par de años. Recordaba mi “patria chica” y procuraba leer sobre ella; su historia, sus monumentos, sus fiestas... y, ¡cosas que suceden en la vida sin que uno llegue a comprenderlas!, de buenas a primeras en la no muy amplia biblioteca de abuelo paterno encontreme con este libro, totalmente desencuadernado, pero legible. Se lo pedí y me enzarcé en su lectura, que se me hizo más breve de lo normal, puesto que vivía lo que iba leyendo, y eso me animó a recorrer más tarde esos pueblos y profundizar en sus entresijos culturales, cosa que puede llevar a cabo poco a poco gracias a mi padre, que tanto me ayudó a conocerlos en vivo. Aquel libro desencuadernado, de hojas ajadas por el uso, aquel vejestorio fatigado que más bien merecía la papelera como castigo a sus desarreglos, que tanto me enseñó y que todavía conservo, ha sido nuevamente editado, aunque esta vez con otra cara más moderna, más actualizada. Yo sigo conservando en el recuerdo aquellas fotografías en blanco y negro, algunas, muchas, algo borrosas -la tecnología de finales de los años veinte, fecha en que se editó por primera vez el libro de Sáinz de Baranda y Cordavías era bien distinta a la actual- e incluso alguna que otra vez repaso lentamente sus páginas y lo toco y lo sopeso e incluso lo huelo con auténtico cariño, con cierta parsimonia calculada, yo diría que con callado e íntimo agradecimiento y quizá de una forma un tanto fetichista, cuasi erótica. Dejemos que los tiempos sigan su curso. Aquel libro, que sigue siendo el mismo en su contenido -quiero decir en su texto-, acaba de ser publicado por Aache con el nuevo formato que he comentado, en CD-ROM, y numerosas nuevas fotografías a todo color e inmejorable calidad, además de alguna de las antiguas que aún conserva su aire añejo.

¿Es este libro mejor o peor que aquel que yo leí en mis años mozos? Ni mejor, ni peor; diferente -en parte- de aquel otro, del que no me resisto a ofrecer su ficha bibliográfica: SÁINZ DE BARANDA, Julián y CORDAVIAS, Luis, Gvía Arqueológica y de Tvrismo de la provincia de Guadalajara, Guadalajara, Taller Tipográfico de la Casa de Misericordia, 1929, 300 páginas, que sus autores, burgalés el primero -Juez de Primera Instancia de Guadalajara- y alcarreño el segundo -Secretario de la Comisión provincial de Monumentosdedicaron a la Excelentísima Diputación de Guadalajara “propulsora entusiasta del arte, cultura en la provincia, en cuyos anhelos palpita el bienestar y progresos de esta tierra.” (sic). Un libro, que surgió gracias a la celebración de la Exposición Iberoamericana, cara al posible contingente de turistas que pudiera visitar Guadalajara, y en el que se recogen datos de unos cuatrocientos pueblos, gracias a las gestiones de sus autores que los solicitaron a sacerdotes y maestros y a los que les proporcionó el “Catálogo Monumental” ya existente de don Juan Catalina García López. La distribución del trabajo es sencilla y ofrece al lector una síntesis de la provincia de Guadalajara a través de los datos más interesantes concernientes a su geografía, historia, arte y pensamiento. Sigue el mismo esquema, aunque ya centrado en cada una de las nueve cabezas de Partido Judicial que entonces componían la provincia, comenzando por la capital, de la que, al igual que sucede con Sigüenza, ofrece algunos datos más extensos: como bosquejos históricos, monumentales, situación geográfica, la Guadalajara moderna, el porvenir, etcétera, y seguir con los pueblos más importantes de cada uno de ellos, a modo de ficha, centrándose por lo general en los aspectos más llamativos de su historia y


su patrimonio artístico y monumental (entonces denominado arqueológico). Queda a la vista la falta de datos relativos al folklore y las costumbres tradicionales (tal vez porque estaban a la orden del día) dado que son escasas las alusiones a este tema: botargas de Majaelrayo, fiesta del Niño Perdido en Valdenuño... Tras estas notas no faltan otros datos de interés como las que incluye “acerca de algunos objetos de culto existentes en las Iglesias (sic) de la provincia que han llegado a nuestro conocimiento con posterioridad a la factura del texto” o la escueta relación de Monumentos Nacionales de la provincia (que nada más eran el Palacio del Infantado y la Capilla de Luis de Lucena) y de Monumentos arquitectónicos y artísticos, que nada más los había en Mondéjar -convento de San Antonio- y Guadalajara -los torreones de Alvarfáñez y del Alamín, y las iglesias del Hospital civil y de San Gil (esta última en ruinas)-. Llama la atención lo extenso de la bibliografía (dados los tiempos que corrían) y, como no debía faltar en guía alguna que se preciase de ello, finaliza con la lista de hoteles, fondas, casas de viajeros y bancos existente. El libro es una verdadera joya -piénsese en las dificultades de la época para hacer trabajos de este tipo- (aunque había auténticas maravillas editadas por Hauser y Menet, con unas fotografías de lujo) y, aprovechando la ocasión, quisiera destacar las siguientes palabras de su prólogo: “... y si el fin que conseguimos es facilitar el conocimiento de la provincia y servir de cicerones a los visitantes de ella, sobradamente nos consideraremos satisfechos; pero quisiéramos más, y es que esta guía sirviera para aficionar a las personas de esta tierra a profundizar en su historia y

arqueología, con el fin de que no tardando mucho, pudiera hacerse el catálogo monumental de esta provincia, suprema aspiración...” Y, sí, está claro que conmigo lo consiguieron y yo les quedo muy agradecido, aunque ellos no lo sepan. José Ramón López de los Mozos

Presentado „Nieblas‟, el libro de Antonio Alcarria Rozalén La Biblioteca Pública del Estado, de Albacete, ubicada en la calle san José de Calasanz, acogió la presentación del libro de Antonio Alcarria Rozalén 'Nieblas'. Se trata de un trabajo de relatos, que cuenta con un total de trece historias. Esta es su segunda obra, tras su novela de género negro 'La mulata de la calle Ancha' (Ediciones Nausicäa, 2005). El libro mezcla lenguaje poético, con humor y rabia Antonio Alcarria Rozalén (nacido en Cuenca, en 1956), después de una novela de género negro (La mulata de la calle Ancha, Ed. Nausicäa, 2005), presenta este libro de


relatos Nieblas) que compendia trece historias. Está editado por Ediciones que Vayan ellos, de Albacete La niebla, unas veces onírica, otras real, otras como metáfora de la turbia visión que en ocasiones la vida engañosa pone ante los ojos, impregna el trasfondo de algunas de las historias. De ahí el nombre, NIEBLAS, manifestadas con diferentes formas y significados según el medio en que se mueven los distintos protagonistas. Unas veces con lenguaje poético, otras con humor, y otras con la rabia por el cieno que frecuentemente mancha la existencia, NIEBLAS son retazos de vida, con el tratamiento que la literatura permite para presentarla como ficción, aunque, en algún caso, solo sea la descripción de la realidad que impresiona la retina. Los relatos contenidos en Nieblas expresan la ficción de forma heterogénea y variopinta en contenido, pero con la unidad de la espontaneidad y precisión de un libro de cuentos. Desde el subjetivismo que confiere la narración en primera persona y que obliga a un ejercicio de introspección donde la memoria revive el pasado, hasta el necesario y aparente distanciamiento de la redacción en tercera persona, los cuentos recorren diversos ambientes entre los que quizá debiera hacerse una mínima pausa antes de iniciar el siguiente. Antonio Alcarria Rozalén colaboró en el volumen colectivo Sin respiro Cuidadoras familiares: calidad de vida, repercusión de los cuidados y apoyos recibidos Elaborado por profesionales sanitarios y de enfermería de la UCLM y editado por Talassa. La Verdad de Albacete 16-12-2012

El mirador de piedra Rubén Martín Editorial Visor, Madrid, 2012 Después de una veloz trayectoria poética, con tres libros escritos y publicados en sólo cinco años, Rubén Martín entrega a sus lectores “El mirador de piedra”, premio Hermanos Argensola publicado por Visor. Un libro que marca ese último hito de su trayectoria desde dos puntos de vista, desde dos lecturas posibles: La primera, con la intención de dejar en sus poemas el poso de una infancia que fue intensificando los momentos vividos y soñados en un espacio natural de la sierra de Cazorla (el título es el topónimo de un lugar de la sierra); una infancia descrita por el niño que descubre la naturaleza y hacia ella aproxima sus inquietudes, que se sorprende con aromas y colores que van dejando el paisaje, que vibra ante una conversación o ante la presencia de los otros como un complemento necesario para su formación sentimental. La segunda lectura viene de la mano de una recuperación de esa naturaleza en sus tonos más universales, en los elementos que la conforman y que la hacen respuestas ante la creación o el origen, con el agua, la tierra, el fuego y


el aire (presocráticos incluidos) diseñando lo que entra en la percepción de un poeta y que, seguro, desconoce la mirada del niño. Hölderlin, Schopenhauer o las teorías que nacen de la física cuántica van trufando el mensaje con un lenguaje sencillo, acariciado en el contexto en el que Rubén quiere situar sus reflexiones; pero, además, Claudio Rodríguez o Valente como maestros cuyas teorías sobre la poesía van acumulando conocimiento para el joven poeta. “El mirador de piedra” es un recorrido que, a la vez, se desplaza por el interior y el exterior del ser humano, por la mera percepción y la contundente reflexión de cuanto se percibe. Dos instantes que marcan el ritmo de los poemas, que van desfilando desde esa infancia recuperada para afianzarse en la madurez del poeta manchego. Y, por encima de todo, como una necesidad del movimiento, la luz, que aparece como tema recurrente en los versos de Rubén. Porque esa luz que ilumina lo descubierto, lo que es externo y lo que se vislumbra desde el interior, es la “masa madre” (permítaseme el término) de un libro como este que hoy comentamos. Así, “El mirador de piedra”, es emoción, intensidad, vívida razón del mundo, reflexión, entusiasmo y entendimiento para, por encima de todo, dotar a este camino de una luz central que descubre los elementos del viaje. Javier Lorenzo Candel

La editorial DB salda la deuda con El Greco editando su guía turística La directora gerente del Museo del Greco, Ana Carmen Lavín, es la autora de los textos de un trabajo que ofrece «un recorrido monográfico» que ha optado por la sencillez y el rigor

Porque «desde 1920 ha llovido mucho» y porque Toledo es visitada al año por más de un millón de turistas llegados tras el eco del cretense, se hacía necesaria una publicación destinada a acercar la vida, obra e influencia del pintor en una ciudad tocada por su impronta. Con este cometido, y sabedores de que esta era una de las muchas asignaturas pendientes para con el Greco, David Blázquez -responsable de „Db comunicación‟ junto a José Florencio Moreno- comenzó hace meses a trabajar en torno a una idea con la que contó con la colaboración de Ana Carmen Lavín, directora gerente del Museo del Greco y una de las mayores conocedoras de la figura del pintor. Esta unión, ya consolidada en otras citas nacionales e internacionales con el Greco, ha propiciado la edición de una guía útil, sencilla, accesible y atractiva que, además, posee el rigor científico inherente a su autora. Este trabajo, por cierto, es el primero que recorre «los espacios que tienen obra del Greco» ya que, como precisó Lavín, las únicas guías monográficas existentes sobre el Greco y la Casa del Greco se publicaron por el Patronato Municipal de Turismo en los años 20. Pues bien, como ya es habitual en esta ciudad -hay que decir que por fortunaha sido la iniciativa privada la encargada de renovar la realidad local con la publicación de una obra que ofrece al visitante (y, claro está, a los residentes) una senda guiada por la ciudad y los espacios Greco a través de contenidos claros y atractivos que, para


su autora, «invitan a leer de una manera fácil y asequible». Para conseguirlo, la guía ofrece una estructura «muy sencilla» que inicia camino con una presentación sobre la vida, la obra y la mirada del pintor, y que sigue -partiendo del Museo del Greco- por los lugares contenedores de la obra del creador. Así, el paseo marca paradas en la iglesia de Santo Tomé, la Catedral, el Museo de Santa Cruz, la Capilla de San José, el convento de Santo Domingo El Antiguo, el Hospital Tavera, además de otros lugares que como la iglesia de San Vicente, el antiguo colegio de San Bernardino o el paseo del Tránsito, guardan estrecha relación con su estancia y trabajo en Toledo. Es importante destacar que además de la calidad de las reproducciones y de la inclusión de un apartado de bibliografía, la guía cuenta con un plano que sitúa el recorrido y los espacios citados. Algo imprescindible para los incondicionales de este tipo de guías. En el asunto económico y ampliando el concepto «accesible» a esta realidad cotidiana, los promotores de esta publicación anunciaron que la guía puede adquirirse en librerías y puntos de venta habituales para el turismo por un precio de cinco euros. De momento, y con la idea de publicar esta guía en inglés y posiblemente en otros idiomas, se han editado 20.000 ejemplares, de los que el Ayuntamiento ha adquirido 1.000 a modo de colaboración que, como apuntó la edil de Turismo, «se ampliará dependiendo de las necesidades». Y es que para Ana Isabel Fernández esta publicación oferta «una visita especializada, diferente y única», razón por la que desde el Consistorio «se colaborará llevando esta guía a todas las actuaciones promocionales». latribunadetoledo.es, 6 febrero 2013

Florencio Martínez Ruiz, en su último viaje terrenal Se nos van los amigos. Se nos van en ese viaje largo, larguísimo y sin regreso, donde el reencuentro es infinito y del que ignoramos dolores y alegrías. Florencio Martínez Ruiz acaba de decirnos adiós. En casos similares, siempre recuerdo una expresión que utilizaba el poeta Rafael Morales en sus últimos años de su vida: “Nada hay más triste –decía- que ver cómo se nos marchan los amigos, y nos quedamos a la espera”. Y cada día lo comprendo más, porque la soledad en que nos dejan suele ser destino que implica sombras y tenebrosidades. Casi finalizando el 6 de febrero nos dijo adiós Florencio. La personalidad literaria de Florencio Martínez Ruiz (Alcalá de la Vega, Cuenca, 1930), viene prestigiada a lo largo de los años por su labor de crítico y ensayista, estudioso y divulgador de la obra creativa de los demás. Pero no es menos plausible su aporte creativo personal por quienes, inmersos en el mundo de la cultura, conocen o conocemos lo que pudiéramos denominar su obra más íntima. Periodista, poeta, escritor y crítico literario, estudió latín y Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de


San Julián y Magisterio en la Escuela Normal “Fray Luis de León”, trasladándose a Madrid en 1958 para estudiar Filosofía y Letras y graduarse en la Escuela Oficial de Periodismo en 1961. A finales de la década de los 50 comenzaría sus colaboraciones en La Hora, Poesía Española, La Estafeta Literaria y Mundo Hispánico, para continuar sumando periódicos como Signo, El Español, Arriba, Ya y, sobre todo, el ABC. ABC, donde, desarrollando siempre temas culturales, ocuparía plantilla en 1968 hasta su jubilación, desempeñando cargos como la jefatura de la sección cultural y la responsabilidad del “Mirador Literario” y “Domingo Cultural”, ocupándose más tarde de un hermoso y acertado mensaje para los castellano-manchegos de su provincia como fueron las páginas centrales que abordaban la cultura en El Día de Cuenca. La crítica y el comentario, la noticia significativa y cultural pasaban de su pluma a la platina ardiente de los diarios y revistas especializadas. Pero también estaba la otra crítica, la superior y que nacía con mayor reposo y estudio. Ensayos sobre Saúl Bellow, Heinrich Boll o Solzhenytsin… Había antologado “El nuevo mester de clerecía”, libro que publicara la Editora Nacional, recopilando y apareciendo antes (1971) una “Antología crítica de la Nueva Poesía Española”. Había prologado, entre otros y con un interesante estudio de la misma, la obra poética de Eladio Cabañero, que publicaría Plaza y Janés, así como un libro del embajador de la República del Ecuador, Alfonso Barrera Valverde, “Heredarás un mar que no conoces y lenguas que no sabes”, publicado en Selecciones Austral de Espasa Calpe, y un ensayo introductorio para las “Novelas del descontento” de Pedro de Lorenzo, y otro más cercano a La Mancha, que se publicó en ediciones “El Empotro”, de Valdepeñas: “Juan Alcaide en sus raíces”. Mientras, el

poeta secreto iba dando su obra con la parsimonia que al hombre le era permitida. Yo dijera que fue la suya una dilación entre premeditada e impuesta: lo primero por la exigencia y responsabilidad personal; lo segundo, por la velocidad que imprime el reloj en la marca del tiempo sobre los rotativos de un diario, cuando el cronista tiene que dar puntualmente su trabajo. La obra personal, los versos y la prosa, iban naciendo despacio, viendo la luz los menos y permaneciendo los más en la oscuridad de los cajones. Libros como “Cuaderno de la Merced”, “Balada de la espina y otros poemas”, “Oda a la roca”, “Elegías de Mirabueno” y “Locus Amoenus”, que se darían a la imprenta adormecidos por el tiempo. Y los que ahora, en sus últimos lustros, ha editado la Diputación Provincial de Cuenca, como son “Crónicas de la platina ardiente”, “Cuenca y los enconquensados” o “Leer y entender la poesía de Diego Jesús Jiménez”, volúmenes, éstos, que a modo de ensayo o reseña superan cada uno las doscientas páginas y agrupan centenares de trabajos/crónica, la mayoría publicadas en el diario ABC, o prestigiosos diarios y revistas de España. En la tarde del 7 de febrero le hemos dicho adiós a un buen amigo. Con él se cerraba la última crónica de nuestro más viejo libro. Él, entonces (1962), junto a “La Valija” de Diego Jesús, hizo referencia a mi “Profecías de la guerra”. Posteriormente, con el seudónimo de “Eduardo Alcalá”, nos acogería en otras ocasiones. Porque se sabía y así se consideraba, y lo considerábamos, en ocasiones sacaba su carácter. Yo también, como todos, tengo el mío, y los dos lo sacábamos. Pero nos queríamos. Nos lo demostramos en más de una ocasión Mi expresión está aquí, en estas palabras que ya no puedes leer. Espérame en la luz de las tinieblas. Nicolás del Hierro/ Lanza 10/2/2013


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