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La espiritualidad cristiana consiste en ir dejándonos seducir por la alegre noticia de que hay esperanza. Hay y esperanza p para p todos los pobres, p porque p q son los preferidos p de Dios y de todos los que tienen entrañas, y porque los pobres son los primeros que tienen entrañas tiernas y poderosas. Dios sufre con ellos, pero no se resigna a que ellos sigan sufriendo.

José Arregi

Texto: Mateo 14, 1313-21 // 18 Tiempo Ordinario –AComentarios y presentación: Asun Gutiérrez. Música: Rachmaninov. Concierto para piano.


Este texto de Mateo forma parte de lo que se llama “sección del pan”. El hecho h h de d que la l multiplicación lti li ió de d los l panes aparezca hasta seis veces en los evangelios, y que lo narren los cuatro evangelistas, indica la importancia que tiene este episodio para las primeras comunidades cristianas, cristianas como revelación de la persona de Jesús.


13Jesús,

al enterarse de lo sucedido, se retiró de allí en una barca a un lugar tranquilo para estar a solas. La gente se dio cuenta y lo siguió a pie desde los pueblos.

La noticia de la muerte de Juan Bautista le impulsa a Jesús a hacer un alto en el camino. A veces, ante lo que nos sucede o ante lo que escuchamos, también necesitamos estar a solas para conseguir la serenidad y calma necesarias para ver con claridad y afrontar la realidad. Jesús deja su deseo para dedicarse por entero a la gente que le busca y le sigue.


14Cuando

Jesús desembarcó y vio aquel gran gentío, sintió compasión de ellos y curó a los enfermos q que traían.

Jesús desembarca, deja la tranquilidad tranqu l dad de su barca. Al ver la situación de las personas, se compadece, siente una profunda conmoción interior que revela la misericordia del corazón de Dios. No se q queda en el sentimiento,, sino que hace algo concreto a favor de quien le necesita. Muchas personas están desorientadas por el mundo, como la gente que seguía a Jesús, con sus múltiples carencias y necesidades. ¿Conozco la situación del mundo? ¿Sintonizo con las preocupaciones de la humanidad? ¿Qué hago para aliviar las necesidades de l@s demás? ¿Me desentiendo invitándoles a que se vayan a solucionar su situación?


15Al

anochecer, sus discípulos se acercaron a decirle: -El lugar está despoblado y es ya tarde; despide a la gente para que vayan a las aldeas y se compren comida. comida

Jesús no comparte el criterio exclusivista de quienes se consideran grupo elegido, con más derecho a estar cerca de Él y quieren alejar a l@s demás. Ante n la f falta de alimentos m n del pu pueblo,, la p propuesta pu de los discípulos pu es comprar mp . Comprar significa someterse a las leyes económicas que mantienen a la mayoría en la miseria. Jesús propone sustituir el deseo de comprar y de tener, por la alegría de dar y de compartir.


16Pero

Jesús les dijo: -No necesitan marcharse; dadles vosotros de comer.

Jesús pone la solución –compartircompartir- en manos de sus seguidores y seguidoras. Es necesario que se impliquen y colaboren en su tarea. Dar de comer forma parte de la tarea del anuncio del Reino. La Providencia del Padre se realiza en la generosidad de sus hijas e hijos, a favor de sus herman@s. H alimentos Hay li para toda d lla h humanidad. id d H Hoy no h haría í f falta l multiplicar l i li los l alimentos, li bastaría con dividirlos justa, solidaria y equitativamente.


El drama del hambre en el mundo, el más grave de los dramas Los medios de comunicación social se están haciendo eco de la hambruna que amenaza ahora mismo a más de cien millones de personas en el mundo. Cien millones a añadir a la multitud de personas que cada año mueren de hambre y miseria. Jean Ziegler, delegado de la ONU para asuntos alimentarios entre 2000 y 2008. Actualmente vicepresidente del Consejo Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, habla del “silencioso “silencioso asesinato en masa masa”” al que está llevando el actual aumento de precios de los alimentos. Y no se muerde la lengua al denunciar que “tenemos una multitud de empresarios, especuladores y bandidos financieros que han convertido en salvaje un mundo de desigualdad y de horror”. Aunque no parece que ni la compasión por los pobres ni el miedo a la inseguridad provoque en el mundo rico, Jean Ziegler g buena parte del cual se declara cr cristiano, cristiano st ano, ano, alguna reacción seria, decidida, eficaz, para cambiar el actual estado de cosas. ¿Cómo es posible que este mensaje no se traduzca en Te animo a buscar con otras personas, tareas concretas,, en caminos m de amor m y de justicia ju ? creyentes y no creyentes, La campaña “Pobreza Cero” nos dijo que “la humanidad cauces y acciones de solidaridad tiene hoy en sus manos la capacidad de acabar con el hambre en el mundo”. Se nos ha invitado a reflexionar: hacia las personas más desfavorecidas “¿Cómo m juzgará j g la Historia a una generación g que q pudo p de nuestro mundo. acabar con el hambre en el mundo y no lo hizo?” Cumpliremos así el deseo de Jesús:

“¡Dadles vosotros de comer!”.


17Le

dijeron: -No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. 18Él les dijo: Traédmelos aquí. aquí

Si ponemos en manos de Jesús todo lo que somos y tenemos, por poco que nos parezca, puede producirse el milagro. La actitud de Jesús nos demuestra que el hambre no se vence con un milagro espectacular, sino con el “milagro” de la solidaridad y el compartir.


19Y

después de mandar que la gente se sentase en la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, se los dio a los discípulos y éstos a la gente.

El texto evoca la celebración de la cena del Señor en las primeras comunidades: vida compartida. p Expresión p de la comunidad cristiana auténtica. Participar en la Eucaristía supone la identificación de vida con Jesús, la puesta en práctica del amor mutuo. Hacer lo que Él hizo y vivir como Él vivió. Es Es la única manera de seguir su recomendación: “Haced esto en memoria mía”. Si falta fraternidad, si hay despreocupación por l@s demás, si no impulsa a hacer presente el proyecto de Jesús en la vida cotidiana, la celebración eucarística no tiene sentido.


20Comieron

todos hasta hartarse, y recogieron doce canastos llenos de los trozos sobrantes. 21Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. niños

Se cita sólo el número de hombres. Los varones mayores de catorce años debían peregrinar a Jerusalén. Las p personas menores de catorce años y las mujeres j no tenían obligación g de hacerlo. No se las tenía en cuenta.

Cuando se comparte y reparte hay de sobra para tod@s. Jesús no se p preocupa p sólo del pan p material,, también cura,, escucha,, enseña,, consuela,, resucita, regala esperanza y sentido de la vida y muestra un corazón lleno de ternura. Nos encarga actuar como Él, tratar de saciar el hambre de pan, de amor, de paz, de justicia, de ilusión, de alegría, de cultura... Su voluntad solamente se hace efectiva a través de nuestra forma de vivir, más austera y generosa, y de nuestra manera de compartir.


Partir con quien nada tiene, pero que es digno de todo, a sus ojos y a los de Dios. Dios Partir no sólo lo sobrante, también lo que hemos robado, y hasta lo necesario. necesario Partir por justicia, por amor, por encima de lo que es legal, sin llevar cuenta, cuenta hasta que el otro se sienta a gusto. Partir con sencillez y entrega, sin creerse superior o mejor, sin exigir cambio o reconocimiento. Partir evangélicamente en todo tiempo, en todo lugar, g , en toda ocasión,, ahora ya. Partir, o al menos intentarlo; nunca en soledad, siempre en compañía; nunca para salvar y menos aún para sentirse salvado; sencillamente ll para hacer h posible bl el COMPARTIR, como Tú, Señor. Ulibarri Fl.


domingo 18 reflexion evangelica