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Estados Unidos

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quellos años en los que Estados q Unidos solía ser uno de los referentes esenciales en materia de excelencia educativa y académica han quedado atrás. La actualidad supone más grietas que caminos en el mapa del sistema educativo estadounidense. Según el presidente Barack Obama, el número de personas con educación media completa es escaso en tanto aumenta el abandono escolar a nivel medio y superior. En el contexto de crisis económica que asola al país en los últimos tiempos, el estado anímico en general propulsado por la pérdida de puestos de trabajo, ha acelerado y acentuado la generación de ideas apáticas y de consumo impulsivas que evaden cualquier posibilidad de una visión con augurios de formación intelectual y académica. La baja del ingreso familiar provocó que la alimentación infantil se adecue a depender de alimentos más baratos, lo que, junto al sedentarismo que proponen los medios electrónicos (TV, video juegos, etc) expandió el problema de la obesidad infantil. Bajo esta trama el interés por el conocimiento yace en desmedro. Tampoco ayudan ciertas cuestiones educativas institucionales de integración de las minorías que no logran aún ser eficientes a nivel general. Frente a este cúmulo de situaciones sociales desfavorables, el mandatario señaló a la dedicación a la educación –junto a la salud pública y a la energía– como un valor de plusvalía primordial para cristalizar soluciones a largo y mediano plazo. Así lo hizo saber en sus discursos pre y post electorales. Para este hombre que hizo de su origen étnico y su propio esfuerzo en su formación un ejemplo –el hecho de ser parte de una minoría racial y sin embargo ser capaz de sortear obstáculos hasta consagrarse el primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos–, la adquisición de herramientas intelectuales es el factor clave para el desarrollo de la nación. De este modo, considera que la educación no es sólo la principal puerta de acceso hacia mejores oportunidades de vida, sino también la llave de acceso a un estado de democracia en el cual cada persona tenga el derecho de ejercer su potencial y talento en pos de un bienestar común, y donde las diferencia sociales, raciales y de ideas no se conviertan en enemigos sino en parámetros de convivencia. Durante la alocución que ofreció en la escuela Wakefield, en Arlington, con motivo del comienzo de clases, más allá de la polémica generada, el presidente Obama sugirió especialmente la idea que tiene su gestión sobre la educación como inversión primordial. Según él, es en la escolarización y entrenamiento académico donde se encuentra el pilar fun-

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dante de cualquier idea y/o emprendimiento que pueda reubicar y preservar en el tiempo a Estados Unidos en el lugar de líder mundial, sitio del que ha ido mermando. Y justamente lo hizo notar en su pedido directo a los alumnos que lo escucharon con atención entre vítores y aplausos: “Asuman responsabilidades, acudan a sus clases y trabajen duro para lograr el éxito. Sin el esfuerzo personal de los estudiantes da igual que los profesores sean excelentes o que el material escolar sea el mejor existente”. Este énfasis que pone Obama sobre la importancia de mirar hacia los aspectos de la educación en medio de una apremiante debacle financiera le generaron numerosas críticas a las que, sin embargo, supo rebatir: “La educación es una de las necesidades más urgentes, puesto que en la economía mundial, en la que la habilidad más valiosa que se puede comerciar es el conocimiento de cada uno, una buena educación no es ya un modo de encaminarse hacia la oportunidad, sino el requisito básico para que ésta se concrete”. Pero para algunos las buenas intenciones suelen distar bastante de las políticas tangibles, especialmente cuando se trata de las minorías o los grupos sociales más vulnerables. En el caso que más le atañe, la educación para los afroamericanos, la brecha racial sigue siendo un obstáculo para muchos niños y jóvenes estadounidenses. Según la Valoración Nacional del Progreso Educativo, algunos territorios como Connecticut, Nebraska, Illinois y Wisconsin presentan resultados en los que los estudiantes afroamericanos de cuarto y octavo año están entre 26 y 31 unidades por debajo de sus similares blancos en las pruebas realizadas. En una entrevista brindada al periódico New York Times, el vicepresidente de la junta Estatal de Educación en Washington, Warren Smith, expresó: “Las diferencias continúan siendo las mismas en todo el país, ya sea en el Este, Oeste, Norte o Sur. Como afroamericano de 60 años que ha vivido en nueve estados diferentes, puedo decir que ciertas cosas son consistentes: la distribución injusta de maestros y escuelas, y el racismo institucional”. Ante tal panorama, el portavoz del Buró Regional de Educación en el Sur, Alan Richard, señaló que “si los estados no ponen en práctica políticas efectivas de superación, el aumento de estudiantes provenientes de familias de bajos ingresos podría bajar aún más las notas”. No obstante, para la superintendente de Instrucción Pública de Virginia, Patricia Wright, “los leves progresos experimentados en el Sur demuestran la posibilidad de eliminar las disparidades con la ayuda de educadores, padres y líderes comunitarios”. Así lo demuestra Urban Charter Academy for Young

Men, un instituto público para muchachos afroamericanos sin medios económicos. Situado al sur de Chicago, se ingresa por sorteo y es sostenible gracias al trabajo constante y comprometido de padres, educadores y personas o empresas que apuestan a los ideales de educación en igualdad de condiciones. Allí la cuota de éxito escolar hace que lo alcance prácticamente el 100% del alumnado. Sitios como The Séptima Clarck Public Charter School, de Washington, son también otra opción para aquellos padres que desean que sus hijos afroamericanos obtengan una educación capaz de garantizarles un futuro con igualdad de oportunidades. Asimismo, en Baltimore, la escuela pública masculina Bluford Drew Jemison Science Technology Engineering Math Academy, al que asisten jóvenes pertenecientes a algún tipo de minoría, es en la actualidad uno de los centros escolares que cumple con los estándares académicos que manda la ley. Además, existen lugares para niñas de minorías socialmente desfavorecidas. Aquí la formación diferenciada por sexos parece ser determinante para el éxito pedagógico. El paradigma está en East Harlem, en Nueva York, en donde funciona desde 1996 un centro que consigue tasas del 100% frente a la media del 42% en esa ciudad. En ese ámbito pedagógico se fomenta con todo tipo de ayuda: económica, psicológica y guardería para que la escolarización y el acceso a la universidad de las jóvenes madres solteras sea un hecho verosímil. Aunque el 90% de las niñas provengan de hogares sin tradición académica y que el 70% viva bajo el umbral de pobreza y con una variedad de problemas ligados a la vida marginal, el acceso a la universidad es una realidad habitual entre esas estudiantes. Con estos y su propio ejemplo de vida, el presidente Obama insiste con la bandera de la educación como meta indiscutible a llevar a cabo a la hora de enumerar las inversiones que debe hacer el país para su recuperación económica. Deduce que es indispensable destinar grandes fondos para la educación: “Las escuelas necesitan no sólo mayores recursos, sino mayores reformas. Habrá que poner más atención en los docentes para mejorar su formación y garantizarles una carrera digna”. Pero también subrayó que “cada niño debe tener acceso a una educación completa y competitiva desde su nacimiento hasta que termine su carrera” y que “cada ciudadano hoy necesita contar con más que una educación completa”. El objetivo que persigue el presidente es que para 2020 Estados Unidos vuelva a ser el país con la proporción más alta de graduaciones universitarias en el mundo.

OCTUBRE 2009

ALMA MAGAZINE 41 - OCTUBRE 2009  

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