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i Megan Fox lo dice, habrá que creerle. Quién más autorizado que ella para hablar de sí misma. El tema es que, por un lado, afirma insistentemente que se siente muy incómoda con el título de “mujer más sexy del mundo”. Y por el otro, que de ninguna manera se siente femenina. Si no se ha desmayado de incredulidad aún, por favor lea lo siguiente: “Tengo una energía muy masculina, me siento un varón. No me siento femenina, no me siento para nada atractiva. Por consiguiente, escuchar y leer todo eso de que soy la más mujer bella del mundo es muy duro para mí”. Esto ha dicho la estrella de la (hasta ahora) dilogía Transformers al tabloide británico The Sun. Sabemos que los británicos son los mentirosos más arteros de la prensa gráfica y la prensa online y los más ácidos paladines del sensacionalismo dudoso. Pero estas declaraciones ya han dado la vuelta al globo y nadie ha salido a refutarlas. Ni Megan ni nadie. Sigamos. En otra entrevista, esta vez con la revista Wonderland, también británica, la actriz revela que sufre de constantes y sorpresivos “brotes de esquizofrenia” y que ha tenido problemas mentales desde pequeña, aunque nunca le han sido diagnosticados por un psiquiatra. Si es una maniobra de marketing para semejarse aún más a Marilyn Monroe, está siendo fantásticamente asesorada. Si es verdad, no necesita consejo alguno: ya es la nueva Marilyn. Sumemos: sexualidad abierta las 24 horas + físico descomunal pero no exuberante + atracción fatal de los medios + proyectos cinematográficos en torno a sus curvas de felina en celo = Megan Monroe o Marilyn Fox. En mayo cumplió sus primeros 23 años. Y la hermosa neo-diva de ojos celestes y labios recientemente reparados con dosis imperturbables de colágeno –entre Transformers y Transformers: Revenge of the Fallen existe una notable diferencia labial, se puede constatar fácilmente– afirma que muestra síntomas claros de sufrir alguna enfermedad mental, para peor, grave. Estos indicios incluyen alucinaciones auditivas, ilusiones paranoides y disfunción social. Todo un perfil para una película de terror ambientada en una institución psiquiátrica. Ella lo dice así: “Definitivamente sufro de algún tipo de enfermedad mental pero no he localizado cuál es”, señala. Y sí, médica no es ni queremos que lo sea. La pretendemos actriz y así de femme fatale. La platea lo pide. Si bien no es médica, aparenta serlo: para identificar estos desequilibrios que dice manifestar íntimamente, Megan Fox se ha internado en un meticuloso estudio de la vida de su ícono predilecto, la mencionada Marilyn, hallada en su domicilio muerta de sobredosis de píldoras recetadas para dormir a los 36 años. Megan

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Fox, pues, cree que sufre de los mismos problemas mentales, y que éstos podrían llevarla a un final parecido. “Básicamente leo cada libro que se ha escrito sobre Marilyn Monroe. Puedo terminar como ella porque constantemente lucho con la idea de que creo que soy retrasada o de que tengo brotes de esquizofrenia.” Como puede descubrirse en algunas fotos, Megan lleva tatuado el rostro de Monroe en el antebrazo. Si algunos futbolistas se tatúan para siempre el rostro rebelde del Che Guevara en hombros u omóplatos, ¿por qué no podría una actriz perpetuar la imagen de la icónica rubia oxigenada de Hollywood sobre su piel lampiña? Le preguntamos a ella en persona, ante el mediático estreno de Jennifer’s Body, la primera película que le permite a Megan ser protagonista absoluta, y que acaba de estrenarse en cientos de cines, rubricada por el guión de la ganadora del Oscar Diablo Cody y dirigida por Karyn Kusama, especialista en historias lideradas por amazonas en pie de guerra (Girlfight, 2000, Aeon Flux, 2005). ALMA MAGAZINE: A riesgo de preguntar una tontería, ¿qué significado real tiene el tatuaje de Marilyn Monroe en tu antebrazo? ¿Es un estigma?

segura a la hora de “proyectar su personalidad”, no lo es tanto en su aspecto físico. ¿Realmente espera que le creamos? Está siendo considerada la mujer más bella del mundo. O, al menos, la más hermosa en el mundo del cine… M.F.: Soy completamente, histéricamente, insegura. ¿Me puede creer? Créamelo, se lo ruego. No quiero mentir a la prensa. Repito lo que dije en varias ocasiones ya: me odio a mí misma, soy introvertida y neurótica. Y no me gusta ser vista ni en la calle ni en pantalla, aunque no lo parezca. AM: ¿No es una estrategia para llamar la atención? M.F.: No. Se lo juro. Es más, me encantaría ser totalmente invisible. Que nadie me vea y poder ir al cine. AM: ¿Está segura? En persona es mucho más atractiva que en la pantalla grande. M.F.: Me está mintiendo. En el cine me maquillan especialmente, me asisten, me visten, me miman, me cuidan. Tengo un ejército de personas cuidando mi imagen para que yo no tenga que hacerlo. En la calle soy yo y mi ropa, nada más.

“Las mujeres somos poderosas porque tenemos vagina. Si estás en una relación heterosexual y eres una mujer, tú ganas. Algo parecido ya decía Marilyn en la década del 50.” MEGAN FOX: No lo considero un estigma porque eso supondría, digamos, algo fatal, algo parecido a una maldición. Pero sí que me parezco a ella. En muchas cosas. En demasiadas quizá. Me falta ser rubia, aunque tampoco ella lo era. Era pelirroja y todos lo sabemos. AM: Por supuesto. Sin embargo, ¿qué la llevó a imprimirse su imagen para siempre? M.F.: Bueno, un tatuaje siempre puede borrarse quirúrgicamente. Aunque no es mi deseo y creo que nunca lo será. ¡Por el bien de mi piel! No sé si existe uno o varios significados en relación a mi tatuaje de Marilyn. Sucede que me puse a leer todas sus biografías, incluida la de Norman Mailer, que supuestamente era muy agresiva y que no me resultó tanto así. Es franca y objetiva. Quizá por momentos un poco machista. Pero no conozco escritores varones que escriban de mujeres y no se les escape algún vicio sexista o machista. Es la norma. Creo, ¿no? ¡Ya me parezco a una crítica literaria! (Risas) AM: En una entrevista con la edición estadounidense de Cosmopolitan, usted mencionó la detección de numerosas contradicciones internas, a las cuales les hace frente en la actualidad. Por ejemplo, confiesa que aunque es muy

AM: En fin. También ha confesado ser mujer de un solo hombre, para, a los pocos días, confesar exactamente lo contrario, ¡que le encanta coleccionar hombres atractivos! ¿Me quiere decir en qué quedamos? M.F.: Le cuento lo mismo que le he contado a otros. El compromiso con mi pareja, Brian (N. de la R.: Brian Austin Green, actor que encarnaba a David Silver en la teleserie Beverly Hills 90210), era un interruptor eléctrico que podía activar o desactivar cuando quisiera. Podía activarlo en mi cabeza y aunque tuviera a Brad Pitt frente a mí ni lo hubiese tenido en cuenta. Pero también podía desactivarlo y coleccionar hombres atractivos. Y, de hecho, por el momento esa relación está desactivada. Admito sin ningún inconveniente que me encanta ir por ahí con los hombres y que he puesto a muchos de ellos de Hollywood en su sitio. Hay de todo. Y cuando eres bella, ni te cuento la clase de hombres que se te acercan. Es increíble lo patético que puede resultar un macho cuando quiere cazar a una hembra. AM: ¿Es el poder de la mujer sobre el varón? M.F.: Me gusta hablar de este tema cuando puedo. Las mujeres somos poderosas por-

OCTUBRE 2009

ALMA MAGAZINE 41 - OCTUBRE 2009  

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