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Estados Unidos

Los uniformados continúan requisando los poblados afganos. Una molestia menor frente a los bombardeos o escaramuzas.

nadores en territorio afgano. Al cierre de esta edición se esperaba que ese despliegue sea completado, llevando el número total de uniformados estadounidenses en Afganistán a unos 68 mil, que se suman en las tareas a los 39 mil efectivos de la OTAN. Sin embargo, el aumento de tropas este año no se ha traducido en más seguridad. De hecho, los ataques contra las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN, así como contra objetivos civiles afganos, se han incrementado desde la pasada primavera. Más de 300 uniformados han sido asesinados en lo que va de este año, el número más alto anual desde que comenzó la guerra en 2001. Además de las crecientes bajas y la fatiga de la guerra, la notoria corrupción en el gobierno afgano de Hamid Karzai y la idea de que hubo fraude en las elecciones que permitieron su reelección contribuyeron a un cambio en la opinión pública estadounidense en los últimos meses, y la tendencia parece haberse acelerado en las últimas semanas. Una encuesta realizada por la cadena de noticias CNN concluyó que 57% del público estadounidense se opone a la guerra, contra 46% en abril. En otro estudio presentado por el periódico The Washington Post y la cadena ABC News, solamente uno de cada cuatro

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consultados, y menos de uno en cada cinco autodefinidos como demócratas, están a favor del pedido de más tropas hecho por Mullen. Por otra parte, por primera vez, la proporción de consultados que dijeron creer que ganar en Afganistán era esencial para el éxito de la “guerra contra el terrorismo” cayó por debajo de 50%. Destacados legisladores demócratas, que hasta ahora habían evitado cualquier crítica a la guerra, pues Obama la definió como prioridad en su administración, darían la impresión de estar siguiendo la opinión del público. “Creo que no hay mucho apoyo a enviar más soldados a Afganistán ni en el país ni en el Congreso», reconoció la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. La legisladora hizo estas declaraciones tras conocer una encuesta revelando que sólo 13% de sus colegas demócratas estaban a favor de aumentar la presencia militar en Afganistán. Por si faltaba algo El ataque aéreo los primeros días de septiembre de la OTAN contra dos camiones cisterna en la provincia sureña de Kunduz, que dejó al menos 90 víctimas fatales, ha vuelto a traer a colación la muerte de civiles a manos de las tropas que desde 2001 ocupan Afganistán. El

bombardeo ocurrió en la región de Ali Abad, en momentos en que fuerzas talibanes transportaban, con la ayuda de la población, dos camiones petroleros. Paradójicamente la agresión tuvo lugar poco después de que el general Stanley McChrystal manifestara que se debía revisar la estrategia en Afganistán para proteger a la población civil de los talibanes. Un vocero de los talibanes, Zabiullah Mujahid, detalló que miembros de la milicia integrista capturaron el camión en el momento en que llevaba provisiones a las fuerzas de la OTAN desde Tayikistán. Cuando los secuestradores quisieron cruzar el río Kunduz, los camiones se empantanaron en el barro, así que los rebeldes abrieron las válvulas para liberar combustible y aligerar la carga. El vocero talibán dijo que cerca de 500 lugareños se acercaron a los camiones para hacerse de combustible pese a las advertencias de los insurgentes de un probable ataque aéreo. La OTAN, por su parte, afirmó que investigará el incidente y para quitarse responsabilidad adujo que aún no estaba claro si la operación dejó víctimas inocentes, algo que es más que cotidiano en las acciones de las tropas extranjeras como muestran las estadísticas. Según datos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán,

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ALMA MAGAZINE 41 - OCTUBRE 2009  
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