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Almas

Siempre se vuelve al primer amor. Después de haber experimentado con las comedias, Bruce Willis vuelve a las películas de acción.

AM: En esta comedia usted hizo de sí mismo, y no se pintó con mucha simpatía. ¿Fue idea suya? B.W.: Era un personaje dentro de una identidad real. Era yo pero no totalmente yo. Podría describirlo como un doble de mí mismo. No soy así de cretino en la vida real, aunque tenga un carácter fuerte y sea muy temperamental y exista quien quiera desmentirme en este mismo momento (Risas). Fue un placer inmenso volver a trabajar a las órdenes de Barry (Levinson), con quien compartí tareas en Bandits. Por él acepté. Y por Bobby. Me sabía en buenas manos y confié ciegamente en el proyecto. Sean Penn también lo hizo y cumplió con otro espléndido trabajo. En lo personal, fue una película que me dio satisfacciones desde todos los aspectos de mi profesión. Y proyectos con esa inteligencia no se fomentan demasiado en el Hollywood de hoy. AM: Justamente, su nueva película, Surrogates, trata de un futuro en el que la gente utiliza robots para reemplazarlos en su vida fuera de casa. Ya con The Fifth Element y Twelve Monkeys la ciencia ficción le ha dado buenos resultados. ¿Se siente estimulado ante esta nueva incursión en el género de anticipación? B.W.: Me siento excitado con todos los proyectos en los que acepto participar porque de esto vivo y lo vivo con pasión. Si no, no lo aceptaría. Así de simple. AM: Me expresé mal. Se lo pregunto de otra manera. ¿Qué lo estimula en particular a protagonizar una película como Surrogates? B.W.: Ahora sí. Me atrae el hecho de poder actuar, otra vez,

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de una manera doble. Surrogates trata de un mundo del futuro en el que la gente ya no sale de sus casas y envía a un robot a cumplir con todas las tareas laborales, las obligaciones y compromisos sociales, con todo lo que uno hace puertas afuera de su hogar a diario, durante toda su vida. Es un asunto interesante en cuanto es sintomático de un presente vigente. Progresivamente nos estamos encerrando en nuestras viviendas, protegiéndonos de vaya a saber qué: inseguridad, guerras, apocalipsis… lo que sea. También es el secreto de toda obra buena de ciencia fi cción: hablar apropiadamente del presente desde un futuro imaginado. En el caso de este filme, soy un policía que vive desde hace años en su hogar pero que, por circunstancias de fuerza mayor, debe salir al exterior a resolver el caso de los asesinatos de varios de esos robots. AM: La trama es tentadora. Por eso hay tanta expectativa ante esta vuelta suya a las grandes superproducciones encasilladas en las películas llamadas comúnmente de “salvar el mundo”. ¿Sigue con ganas de salvar el mundo? B.W.: Se me está agotando la paciencia. En realidad, hace tiempo que ya no deseo seguir corriendo por pasillos y calles, esquivando explosiones y balas. Fue una de las razones por la que demoré Live Free or Die Hard. Sin embargo, el guión era muy bueno y acepté. Pasó otro tanto con Surrogates. Presenta una historia verdaderamente irresistible. E inteligente. Y de fuerte pulso contemporáneo. Creo que tiene la madera para convertirse en un modesto clásico moderno del género. Visualmente es impactante.

OCTUBRE 2009

ALMA MAGAZINE 41 - OCTUBRE 2009  

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