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l hasta ahora último capítulo de su trayectoria se escribió hace escasas semanas. Bruce Willis levantó una nube de polvareda mediática entre los fanáticos del cine de acción y aventuras al darle un inesperado –pero más que bienvenido– sí a uno de sus ex socios de la cadena de restaurantes Planet Hollywood, el incombustible Sylvester Stallone. ¿El motivo? Interpretar un pequeño papel (más correctamente: un cameo) en The Expendables, la franquicia de acción que ha logrado reunir a viejos monstruos, titanes y estelares ídolos para toda la familia en un solo set: el renacido Mickey Rourke, Jet Li, Jason Staham, Dolph Lundgren y ¡Arnold Schwarzenegger! Todo un excitante dream team viril. Sin embargo, no fue sino hasta el ingreso “amistoso” de Willis que el pastel por fi n pudo servirse. Es que de todos estos caciques de la testosterona, el protagonista de The Last Boy Scout y Twelve Monkeys es el que todavía refulge como una centella en el panorama actual y competitivo de Hollywood. Para echar más leña al fuego vivo de su estrellato, recientemente otro artista criado en Nueva Jersey, el director Kevin Smith (Clerks, Zack and Miri Make a Porno), lo convocó para la comedia policial A Couple of Dicks, que actualmente se encuentra en fase de postproducción y se estrenará mundialmente en febrero de 2010. Un nuevo desafío para quien no desdeña la posibilidad de trabajar junto a autores de prestigio. Walter Bruce Willis, nacido en Alemania en 1955, ha cruzado airosamente tres décadas de trabajo ininterrumpido y el año que viene irá por la cuarta. Signifi cativamente se trata de energía y dedicación. Quién sabe cuándo terminará de proporcionarle satisfacciones al público, que pocas veces le ha dado la espalda en sus más de setenta películas filmadas. Eso es fi delidad. ALMA MAGAZINE: Usted viene encadenando películas y sucesos de boletería desde 1988. ¿Cuál es su secreto? BRUCE WILLIS: No hay secretos en esto, no hay ciencia ni magia. Sólo hay trabajo, mucho trabajo por cierto, y amor por el trabajo. Amo mi trabajo, amo lo que hago y eso es lo que siento cada mañana al despertarme. Mi familia y mi trabajo son mi fuente de la vida. El resto puede esperar. Por supuesto que amar y respetar lo que se hace como profesión es un requisito indispensable para perdurar: amar tu trabajo te mantiene joven y vives gracias a ello. No me apartaré jamás de este concepto. AM: Un interrogante que sigue vigente: ¿el talento se consigue con dedicación, con maestros, o se nace talentoso? B.W.: Creo que todos nacemos con talento. O, para decirlo de otra manera, todos nacemos con una gran variedad de potenciales para desarrollar, con alguna gracia. Algunos no llegan a descubrir cuál es el potencial en el que deben enfocarse, y se pierden en el camino. Otros tienen la fortuna de tomar lo que es suyo, de capturar lo grande (N. de la R.: usa la expresión “Catching the big fish” ) por instinto o determinación, o ambos. De todas formas, no creo prudente hablar generalizadamente de este tipo de… experiencias creativas personales, para llamarlas de algún modo. ¿Quién sabe lo

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que ocurre en la cabeza de cada persona en el mundo? Ni tú ni yo lo sabremos jamás. Podemos hablar durante horas y horas de este tema y podemos teorizar días enteros, pero seguiremos flotando en el vacío al fin y al cabo. Supongo que lo más atinado es determinar que cada persona tiene su propia teoría, su propia historia. Que cada experiencia es un abismo sin fin que hay que explorar. Pero es necesario animarse. AM: ¿Recuerda cuándo fue el momento en que usted se animó, para usar sus palabras? ¿Recuerda, digamos, esa iluminación vocacional? B.W.: La recuerdo como si hubiese ocurrido esta mañana. Había terminado la escuela secundaria en Nueva Jersey y deseaba fi rmemente ir a Nueva York a convertirme en actor. Estaba decidido y sabía que lo lograría. Lo soñaba. Aquella fue mi epifanía. El resto fue obra del destino, aunque creo que uno pulsa las teclas de su propio destino, algo que muchos se empecinan en llamar casualidad. Quiero decir que para tener éxito hay que salir a buscarlo con todas tus armas. Confiar en el proceso, claro, pero desde la actividad. Ser pasivo te lleva a la ruina. AM: ¿Y cómo siguió esto que podría llamarse un cuento de hadas moderno? B.W.: Sí, es un cuento de hadas. Así ocurren las cosas. Una vez instalado en aquella gran ciudad, trabajé atendiendo la barra de un bar porque era un pésimo mozo. Mientras tanto, lograba conseguir algunas pequeñas intervenciones en obras de teatro independientes del Off Broadway. También fui a incontables audiciones para películas. Una noche tuve la fortuna de que un director de casting visitara el lugar y cuando me conoció le gustó mi personalidad y me contrató porque necesitaba un barman para una escena de una película. Allí empezó todo. AM: ¿Es usted optimista? B.W.: Si no lo fuera no estaría donde estoy. No se llega a ningún lado prescribiendo malas noticias. La materia prima del éxito es la autoconfianza. Si no confías en ti, nadie lo hará. Es algo que nos preguntan con frecuencia a los actores y todos contestamos siempre algo parecido: confía en ti, que nadie más lo hará. Es un eslogan poderoso porque es una verdad irrefutable. Una vez hablamos de ello con Bobby De Niro, uno de mis ídolos como actor, junto a Steve McQueen. Bobby tuvo que trabajar duro durante años antes de fulminarnos con su actuación en Taxi Driver. Y no fue sino su fuertísima autoestima lo que lo llevó a salir de los barrios para convertirse en el más grande actor norteamericano de su generación, y probablemente uno de los mejores de la historia. AM: Ya que lo menciona, en What Just Happened (2008), usted y él trabajaron codo a codo. ¿Qué nos puede relatar de esa experiencia? B.W.: Una vez me dijo que actuar junto a Marlon Brando fue un sueño cumplido. Yo afirmo lo mismo en relación a él. Fue un placer sin precedentes. Actuando con gente como Bobby De Niro no hay lugar para los egos, uno sosiega toda la altanería que pueden suministrarte la fama y los flashes.

“Uno pulsa las teclas de su propio destino, algo que muchos se empecinan en llamar casualidad. Para tener éxito hay que salir a buscarlo con todas tus armas. Ser pasivo te lleva a la ruina.”

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OCTUBRE 2009

ALMA MAGAZINE 41 - OCTUBRE 2009  

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