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Entrevista Andres Sanchez (Enologo Gillmore) – www.elmundodelvino.cl 2012

El próximo mes se presentará en sociedad el resultado de un trabajo inédito en Chile. Es el trabajo de un grupo de viñas grandes, medianas y pequeñas, todas unidas con un solo y firme propósito: Levantar la bandera del carignan en el secano del Maule para así atraer hacia este rincón olvidado de Chile, las miradas del mundo entero. El plan de acción conlleva la creación del primer seudomodelo de Apelación de Origen Controlada de Chile. Eso, sin decretos o leyes gubernamentales de por medio. Así es. No sólo habrá límites geográficos que pongan las fronteras para llevar o no un nombre común en grande. También habrá restricción en la edad de las plantas, en la composición de la mezcla de sus vinos y en la guarda antes de salir al mercado. Conversamos con el quien izó esta valiosa bandera de lucha, Andrés Sánchez, enólogo de viña Gillmore y Presidente del Cluster Vitícola del Maule. ¿Recuerdas Andrés cuándo escuchaste hablar por primera vez del carignan en Chile? La cepa es más vieja que el hilo negro. Francisco (su suegro, dueño de viña Tabón Tinaja-Gillmore) lo hacía desde el año 95. Entiendo que es el más viejo envasado. Sé que hay también algunas etiquetas de la Cooperativa de Cauquenes, hechas incluso a mano. Pero no creo que tenga importancia definir quién fue el papá de la cepa, porque al final la historia la estamos escribiendo hoy. Lo valioso es que logré convencer a un grupo de grandes y pequeños para ponernos de acuerdo y escribir esta historia entre todos. Y, ¿hay ya más claridad de cuándo y de dónde llegó a Chile? De la fecha de su llegada hay dos o tres datos distintos. Pablo Morandé (enólogo de viña Morandé) habla de un ítem específico, Adriana Cerda (socia de viña Meli) habla de otro y después aparece un libro que consiguió Eduardo Brethauer (periodista especializado) que aparece otra fecha. Básicamente la teoría es que se trae a Chile para potenciar a la otra cepa tinta País para darle más color. Ahora, si el carignan se planta en un suelo profundo, con mucha irrigación, da racimos gigantes; pueden ser entre 20 y 25 toneladas por hectárea en parrón. Entonces, es una uva bastarda, de buena acidez (pH bajo), pero que da un vino horrible. Bajo esas condiciones, junto a la cepa País, que es de pH alto, andaba bien. Se produjo así una moda, pero con rendimientos altos. Se tuvo que haber expandido por todos lados. Pero con el tiempo se fueron encontrando con problemas: el carignan es muy sensible al oídio, lo que seguro complicó su producción pues no era tan resistente como la País. Luego, como a los diez años se dieron cuenta que su producción disminuía y eso, sumado a los problemas de polvo del oídio, debió dejar de ser conveniente. Pero en el secano del Maule sobrevivió porque es un suelo seco, rústico, y la uva llegaba a madurar bien. Esto explica por qué no existe en otra zona del país, y por qué es un hecho único.


¿Y por dónde parte la historia que quieren comenzar a contar ahora? Mi sueño original es tratar de buscar vinos que reflejen un territorio. Lo que Chile no hace. Sí hace vinos comerciales, para grandes distribuciones, que es un plus, pero eso es algo que están haciendo todos los países. Esta cepa, el carignan, nos da la oportunidad de hacerlo; de reflejar una cultura, tradiciones, todo lo que refleja el vino. ¿No crees que los grandes cabernet del terroir del Maipo Alto ya lo están haciendo? Sus vinos reflejan un terrior, un origen pero no su tradición y cultura. La gente de ahí no hace vinos, son empresas que hacen vinos. Con esa idea invité a Eduardo Brethauer y me apoyó para convencer uno a uno a los productores para producir un vino que representara el territorio. Y que sea una puerta de entrada para rescatar la viticultura del secano del Maule. Demoramos un año en ponernos todos de acuerdo. ¿Cuál fue el acuerdo al que llegaron? Hoy tenemos una buena base del proyecto. Eso es producir un vino con un nombre, con ciertas reglas y que tenga un área geográfica común. Igual que MOVI, la idea le ha picado a alguna gente porque estamos innovando. Hacer eso es muy difícil, tenemos críticas de todos lados. Pero si te fijas, las apelaciones controladas del resto del mundo han nacido desde los productores. En Chile las D.O. nacieron por un momento político en que se recitaban reglas para exportar. No se buscaron marcas compartidas, porque en Chile son más importantes las marcas que el terrior. Por eso el gran valor de este proyecto con el carignan fue poner de acuerdo compañías muy diferentes bajo una zona y una reglamentación. Eso es una verdadera apelación, es el principio de una apelación propia, que no existe ni con la carmenère, ni con el sauvignon blanc. Por primera vez este grupo va a ser capaz de tener una imagen común, con un vino con esta variedad, potenciando la vid vieja y el potencial del secano, autorregulado. Suena a que habrá una especie de entre regulador, ¿como un Consejo Regular? Así es. Y eso es un respiro a este mundo del vino. Escribe porfa que te estoy dando esta entrevista desde Europa, la Toscana, tomando aire fresco%u2026 Cuando estás a la distancia ves las cosas diferentes, y uno de los grandes problemas de Chile es que estamos muy aislados y nos estamos mirando siempre el ombligo. Este vino con su propia personalidad, nariz mediterránea, potente boca, y gran potencial de guarda representa una zona específica, una tradición, una forma de vida. Pero los productores entregan las uvas a las marcas, ¿no hacen ellos el vino? Por eso estamos partiendo la historia, que tiene que ver con el valor de las vides viejas de esos productores.


¿Y por qué no hacer un proyecto en que los pequeños productores aprendieran a hacer buenos vinos? La cepa país y esta zona ha estado en crisis siempre, nadie ha hecho nada por la zona. Por primera vez en esta zona se pueden hacer vinos de clase mundial con base local. Lo que estamos diciendo es: ¡aquí se puede! Queremos producir desarrollo en base a producir un tiraje. No haces nada si le enseñas a los viejos a hacer un vino pero nadie se los compra. Estamos validado primero y con eso queremos que la gente se interese. Las viñas que no tienen tierra aquí, van a necesitar comprar carignan, y como no hay tanto se está injertando. Ya hay productores y viñas que están injertando carignan y otras cepas finas sobre país. Porque si antes se venida el kilo de fruta a 50 pesos como uva del secano, hoy se vende a 400 como carignan de viñas viejas. Tampoco las tierras ya no valen lo de antes. Se generó un movimiento. Lo que hacemos es levantar una bandera. La idea apunta a más desarrollo; a que no se mueran solos. ¿Por qué es una iniciativa privada, un club, y no una apelación formal como lo está buscando ser el Pisco en el norte de Chile por ejemplo? Porque para regular necesitas mucha gente. Cuando tienes una misión reguladora, tienes un sin número de personas que regulan y Chile no esta preparado para eso. No tenemos los recursos. Y si nadie controla lo que haces, entonces no vale. Yo espero que la gente se entusiasme con la idea y que no la critiquen. No es perfecta, cierto, pero para llegar a este punto hemos tenido que remar muchísimo. Este proyecto es pura pasión y entusiasmo, y veo con tristeza que hay poca gente interesada en hacer vinos que le den una nueva cara a Chile. ¿Cuál será el nombre final del proyecto y cuándo será su presentación oficial con imagen incluida? No se puede decir todavía el nombre. La primera semana de diciembre debería ser la presentación. Eduardo está trabajando en eso. ¿Cómo lograron financiar el proyecto? En la región existe un Cluster del vino que agrupa al ambiente público y privado para desarrollar proyectos en conjunto. Fue una de las ideas que propuse como presidente, y parte del financiamiento proviene de ahí. ¿Se puede hablar de cifras? No, no se puede, porque necesitamos mucho más financiamiento para el futuro. Hay que consolidar el grupo. Tiene que ver en cómo seducir, que esa información llegue a los líderes de opinión. Para eso necesitamos del marketing, dar a conocer los vinos, y dar a conocer el territorio; traerlos al secano del Maule, que los degusten. Lo más importante, es que los vinos hablen por sí mismos. Este proyecto nace del corazón porque los vinos son, están ahí, no hay que inventar una historia como en el carmenère. Es una oportunidad que no se puede perder Chile.


¿Cuáles son las reglas finales para pertenecer? Producir vinos en base a mínimo 65% de carignan. No hay máximos. El carignan y todos los componentes de su mezcla deben provenir de parras de más de 30 años, manejadas en secano del Maule. Pueden ser parras que se injertaron hace 30 años en la misma condición de manejo. Finalmente, el vino debe permanecer al menos dos años en guarda hasta el momento de su venta. ¿Una vez formado el club, será abierto a nuevos vinos y marcas? Habrá que estudiar cada caso, pero la idea es ser integrador, desde el punto de vista de que lo que se quiere es levantar la bandera. Esto va producir una energía gigantesca y estoy absolutamente seguro que la gente, la gente del campo, se va a quedar. Sin esta validación no va haber valor agregado. Los productores pequeños siguen viviendo en subsistencia. Lo que va ocurrir, como ocurre en Europa, es que los productores de uva se conviertan en productores de vinos. Hay mucha diversidad de estilos entre los vinos del grupo, cuál crees tú que es el gran factor común entre ellos? Para mi es esa boca mediterránea, de variedades adaptadas más al sol; que su estructura tánica tiene una matriz distinta. Podríamos decir que son menos estructurados y más largos en boca. Amalgamados con una acidez alta que les da más frescura. Tienen un pH más bajo por lo tanto tienen una impronta que los hace más frescos, pero tienen un tanino de mucha fuerza, que se combina muy bien con comida grasa. Estas tres cosas les dan una sensación en la boca distinta a un vino común de Chile, a vinos más anónimos. Todas estas características lo hacen ponerse de pié y que destaque. Miembros del Club: Lomas de Cauquenes - Meli - Gillmore - Garage Co - Morandé - De Martino – Odjfell - VIA Wines – Valdivieso – Undurraga - Miguel Torres – Canepa - Santa Carolina - Santa Elena (agrícola de Pablo Morandé) - Bravado Wines

Entrevista Andres Sanchez - Carignan del Secado 2012  

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