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Alejandro Marín, melodías de media noche

Por: Daniela Goez Mientras muchas personas tratan de ser artistas o sobresalir en la música en el género que más les llama la atención, Alejandro Marín, quien apenas cuenta con quince años de edad, ya tiene definida su profesión musical, el joven músico nos presenta su música a partir de sonidos raros que junto a sus instrumentos se convierten en una melodía electro. Alejandro inició su camino en la música desde los 8 años, aprendió a tocar guitarra con Federico Goez un profesor de la academia, quién ahora es el mentor de su carrera. Además

de maestro el señor Goez se ha convertido en su concejero y amigo. Cuando Alejandro tenía 12 años, abandonó la academia debido a que su profesor ya no daría clases en este lugar. Sin embargo, aunque Goez definitivamente no continuó enseñando allí, siguió asistiendo como profesor a Alejandro, pero esta vez las clases se dictaban en su casa. Estas clases no sólo estaban enfocadas en la enseñanza de la guitarra, pues el maestro Goez comenzó a encaminar a Alejandro por otro camino, el de la electrónica. En su casa el

maestro tenía todos los equipos necesarios para enseñarle y entre estos primeros experimentos nació lo que fue su primer EP, “Color violeta”, disco que lanzó a sus trece años de edad. Con este primer trabajo inició su transcurso por el mundo de la música, mediante este EP se pudo dar a conocer, aunque no faltó el temor que da lanzar el primer trabajo musical. Además por el hecho de ser menor de edad, temía que se le presenta algún inconveniente o que tal vez no causara interés en los que lo escucharían. En este aspec-


to de las dudas y el temor, el profesor fue de gran ayuda. Al final la música de Alejandro fue escuchada en muchas páginas y blogs dedicados a la música. Uno de aquellos casos especiales fue “Parlante Amarillo”, una influyente página de música independiente, a quienes les gusto mucho su trabajo, razón por la cual le publicaron sus contenidos, empezando por las canciones del primer EP los cuales se podían descargar de la web mediante esta página. Así este artista adquirió mucha más popularidad, lo que lo entusiasmó a continuar con este proyecto electro. Sus primeros inicios estuvieron enfocados más en la música ambiental, un género en el que predominan los sintetizadores, sonidos muy clásicos, ideales para relajarse. Aunque esas siempre han sido sus preferencias, Alejandro siempre ha querido hacer más y más cambios en su música, combinando los sonidos con otros géneros que también son de su gusto, entre los que se encuentra el rock. Aunque todavía no ha tenido la oportunidad de hacer este cambio, ahora se está yendo hacía un ritmo más de electrónico y un poco menos instrumental. Todos sus trabajos los realiza

en su casa, ya que posee todos estos instrumentos para grabar los temas. Aunque cuando llega la hora de masterizar no lo hace bien, pues esta tarea no es de mucho agrado para él. Incluso se critica fuertemente, ya que suele darse a sí mismo opiniones negativas sobre su propio contenido, ante esto nos comentó: “me doy un asco horrible, cada vez que me escucho, me dan ganas de botar eso”. En este momento se encuentra grabando con la disquera Terrícolas Imbéciles, una empresa de música que tiene su sede en México. Ellos son los que se encargan de masterizar los contenidos de las composiciones de Alejandro. Sobre estos productores mexicanos, escucharon de casualidad por la página “Parlante Amarillo” y a partir de

allí decidieron contactarlos, por medio de un mensaje, ya que les había impactado su trabajo. Aunque al principio Alejandro se resistía a trabajar con aquella disquera, debido a que había recibido muy malos comentarios sobre trabajar con estas empresas extranjeras. Además su profesor Federico Goez tampoco se los aconsejaba, después de negarse rotundamente a hacer la alianza musical. Pero ante tantas promesas e insistencia por parte de estos productores mexicanos, cambiaron de opinión y no se equivocaron: “pues voy muy bien trabajando con ellos, esta es la hora que no me arrepiento de haber tomado esta decisión, son muy flexibles, no me obligan a grabar en un


estudio y me dejan publicar todos mis contenidos” comentó Alejandro. Sebastián, uno de los productores de esta empresa, está al mando del trabajo de Alejandro directamente desde México. Ante ello comentó Alejandro que varias de sus producciones han sido lanzadas en ese país, pero por inconvenientes de dinero no se los han podido enviar a Colombia. Aunque esto ha sido una de las cosas que más ha beneficiado la producción de estos contenidos, ya que Alejandro no se ve obligado a trabajar en un estudio de grabación, además se ha logrado defender gracias a que tiene todos los equipos que se necesitan para hacer una producción de calidad. Alejandro con estos equipos en su casa, con los que inició su proyecto y en los que realizó sus primeros experimentos, hace realidad su sueño. Además desde pequeño ha tenido un gusto muy fuerte por la radio, y con amigo logró tener un programa de radio en red llamado Alta voltaje, un programa de rock y para poder producir este programa necesitaba la consola la cual tenía en su casa, fue más adelante que descubrió que lo podía usar para grabar sus propios temas.

Aunque Alejandro nos comenta no se necesita los equipos super sofisticados para realizar una producción, solo se requiere de una buena idea y sacarla a flote, esto no lo muestra con un de sus EP Tiemblan las sonatas, la cual lo grabo desde su teléfono móvil. Bueno y aunque es menor de edad, se ha logrado desenvolver en este campo artístico y aunque sus padres separados los dos lo apoyan cada uno desde su lado, su padre acompañándolo en los conciertos, tanto como su madre desde la casa. También esta unos de sus discos más famosos llamado la Niña oso, este nombre no fue pensado en base en .las canciones solo se dio ya que la amiga de este interprete como es diseñadora le ofreció esta imagen y así termina por llamarse este trabajo de Alejandro Marin. Y Alejandro se define como un artista independiente ya que realiza sus producciones no tanto con fines lucrativos, a él le gusta regalar su música de hecho y que la gente escuche estos sonidos tan raros que se convierten en melodía.


Alejandro marín, melodía de media noche