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Entrevista con Daniel Tirado

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El autor de Viajando sin papel higiénico, Daniel Tirado, define a un mochilero como un turista no consumidor que arma su propia ruta. El éxito de su libro se refleja en los testimonios que recibe cada día. Por: Alicia Molina

D

aniel Tirado, un joven paisa, ex concursante del programa El Desafío 2011 de Caracol TV, se fue a viajar por el mundo sin taxímetro ni cronómetro. En tres años, recorrió cuatro continentes, 53.893 kilómetros, 15 países, 42 ciudades, tuvo ocho empleos y hasta consiguió esposa en Japón. Sus experiencias de viajes han dado pie a un nuevo tipo de literatura viajera que está empujando a muchos a lanzarse al mundo sin miedos. Daniel es tal como se refleja en su libro Viajando sin papel higiénico: un mochilero amigable, descomplicado y con un gran espíritu aventurero. Afirma que para ser mochilero no hacen falta muchos recursos: “sólo las ganas, porque uno puede viajar y trabajar”. Desde pequeño su sueño fue viajar y luchó hasta alcanzarlo.

Después de recorrer el mundo Daniel no se cansa de invitar a las personas a viajar de una forma diferente, lejos de las agencias de viaje y más cerca de la cultura que se visita, pero, ante todo, a “salir de la rutina”. ¿Alguna vez, de niño, soñó que iba a hacer un viaje de mochila por cuatro de los continentes? Sí, claro, desde el colegio; desde antes de graduarme del colegio decía: ¡quiero viajar! En la universidad hice mis primeros ahorros porque el tiquete aéreo es lo más caro. Pero un viaje tan largo como el que hice no se planea de la noche a la mañana. Supe que era algo que realmente quería hacer y me preparé. ¿Qué lo hizo tomar esa decisión de dejarlo todo e irse a viajar “sin pape higiénico”?

La monotonía. Estaba aburrido de lo mismo: las mismas fiestas, la misma gente, los mismos lugares, las mismas comidas…todo tan igual, siendo el mundo tan grande. Siempre Santa Marta, siempre Cartagena y yo desesperado, quería salir a conocer. ¿Cómo se le ocurrió escribir su libro? Nunca pensé que iba a escribir un libro sino que me gusta escribir y, a todos los países a los que he ido, he llevado un diario: tengo el de India, de Australia. Antes de irme, me pareció muy duro encontrar información sobre viajes de mochileros. En las librerías sólo hay sobre viajes de turismo; entonces me pareció buena idea compartirle a la gente estos conocimientos. ¿Y el nombre surgió alguna experiencia

de en


particular? De Japón. Allá me daba mucha risa porque, como los baños son electrónicos, no necesitan papel. Pero más que eso, es el hecho de viajar ligero, sin tanta cosa material, viajar… ¡sin papel higiénico! ¿Qué papel ha jugado su familia en esta experiencia? La familia casi siempre está en contra de estas cosas. A un papá no le gusta que un hijo se le vaya tres años a viajar. Quieren que uno siga una vida parecida a los hermanos y a la otra gente: graduarse, trabajar, tener una familia. Cuando les salí con la idea de que me iba, se decepcionaron un poco, pero no me importó. Tenía que perseguir mi sueño y trabajé mucho para poder hacer el viaje. Y ahora que publicó el libro, ¿qué piensan? Cuando lo empecé a escribir, me decían: “¿quién te va a comprar un libro si en Colombia no leen?” Ahora es uno de los libros más vendidos en las librerías. Están contentos porque vieron que tanta locura valió la pena. Parece que su libro ha logrado el objetivo, inspirar a mucha gente a viajar y a darse cuenta de que “el mundo es para conocerlo”. Cuéntenos alguna historia de estas que haya llamado su atención

libro y parece que a mucha gente sí le ha servido. ¿El hecho de ser colombiano que implicó para usted? Nunca tuve problemas por ser colombiano. Influyó que visitaba países tercermundistas. Molestan más en Europa o en Estados Unidos, pero ¿un vietnamita que te va a molestar?, ¿un hindú?, ¿un tailandés? Ellos están igual o peor que uno; entonces, me trataban muy bien.

“...Es el hecho de viajar ligero, sin tanta cosa material, viajar… ¡sin papel higiénico!” Mucha gente se ha ido para algún viaje después de leer este libro. Mi mejor amiga en este momento está en Londres; otros, en Australia. Todos los días me llegan mensajes de personas que se van para Argentina, para Perú. O un grupito de niñas de Venezuela que iba a hacer el mismo recorrido que yo hice. Puede que empiecen en su propio país, pero lo importante es motivarlos a no llevar una vida rutinaria, ese es el mensaje del

¿Cuándo sintió que era el momento de volver? ¿Por qué no decidió quedarse en alguno de los fantásticos lugares que conoció? Mi idea inicial era conocer por lo menos 100 de los países que se consideran realmente países. Yo quería seguir viajando y trabajando por un rato muy largo, pero me casé en Japón y ya tuve que volver. ¿Qué cosas no puede dejar de hacer uno cuando viaja sin afanes? Por ejemplo, vas a Japón, ¿para qué te vas a quedar en un hotel normal si es igual en cualquier parte del mundo? Para eso te quedas en un hotel cápsula. Son una especie de ataúdes en la pared. Esas son experiencias que recuerdas toda la vida. Otra cosa es no comer el desayuno americano, sino las comidas raras o los platos típicos del lugar que uno visita: cora en Vietnam, caballo crudo en


Japón o gusanos en China, lo que sea, la idea es probar las culturas y tratar de entenderlas. Uno de los lemas de Daniel Tirado: “comer todo lo que no me coma a mí primero” ¿A qué sabe un grillo o un escorpión? La verdad saben maluco, es que la única cosa rara, así como buena, son las ancas de rana. Yo lo hice por curiosidad, para experimentarlo, pero buenos no son. Para muchas personas la palabra mochilero tiene una connotación negativa, ¿Cómo definiría usted al mochilero? Un mochilero no tiene que ser el hippie fumando marihuana con la mochila. Puede ser un millonario que está haciendo su viaje, que le huye a las agencias de viajes, que descubre las cosas por él mismo. Aquí ven al mochilero como el hippie,

“Cualquiera que no sea un turista consumidor es un mochilero para mí”. oliendo maluco y echando dedo. Un mochilero puede viajar en hoteles cinco estrellas, pero él arma su viaje y está viajando por el mundo. Cualquiera que no sea un turista consumidor es un mochilero para mí. ¿Cuál es la diferencia entre ser mochilero en Colombia y serlo en otros países? No hay ninguna. Un colombiano no sabe ni cómo mochilear en su propio país, pero Colombia está lleno de hostales: en el Parque Lleras, en Santa Marta, en todas partes hay hostales que cuestan entre 10.000 y 15.000 pesos la noche, pero el

colombiano va es a grupos turísticos a Santa Marta y eso no es en realidad un mochilero. Como un gran conocedor de viajes de mochila, Tirado recomienda a los mochileros colombianos no repetir lugares, visitar cada vez sitios diferentes y, a los extranjeros, que visitan el país les recomienda visitar el Parque Tayrona, para él, uno de los lugares número uno en el mundo. Adelanta que se encuentra preparando su segundo libro con consejos de viaje y su proyecto viajero sigue rodando: le gustaría terminar de conocer el resto del mundo y entre sus destinos probablemente estarán África y el Oriente Medio. Así escribirá la continuación de su libro de viajes sin papel higiénico –el doble hoja–.


Un mochilero puede ser un millonario que le huye a las agencias de viajes