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ACCIÓN SOCIAL Pr. Eduardo Arboccó G. REFLEXIONES DE LA ACCIÓN SOCIAL EN LA IEP Agradecemos nuevamente a la IEP Cusco por la invitación a este segundo taller. En esta oportunidad trataremos de enmarcar esta reflexión en torno a nuestra iglesia (IEP) y nuestro papel como cristianos. Es de todos sabido que muchos hermanos de la IEP en los años 60 y 70 criticaban duramente la “Acción Social de la Iglesia”. Se le consideraba por ese entonces una labor de “tendencia liberal” y ajena a la labor cristiana. Muchos líderes fueron cuestionados y hasta disciplinados por trabajar en este campo[1]. Hoy en día y después de muchos estudios y reflexiones en torno a la Acción Social de la Iglesia, nuestra denominación acepta su implementación; como lo demuestran los siguientes artículos y enunciados de la Constitución Eclesiástica de la IEP: “Artículo 79: Las Funciones del Consejo Ejecutivo Presbiteral Inciso 4 Su Función de Acción Social a. Proveerá toda clase de ayuda social que se crea conveniente, como implementar comedores para los pobres, desayunos para niños necesitados, asistencia médica, educativa, etc. b. Velar para que las iglesias participen en la acción social de acuerdo a las necesidades socio-económicas del momento en su jurisdicción. c. Velar por el bienestar general de los ministros que se dedican al ministerio de la Palabra y sus familiares, proveyéndoles de recursos cuando estén en necesidad” Artículo 86. Departamento Presbiteral de Acción Social Artículo 107. Inciso 4. Función en el campo de Acción Social del Sínodo Artículo 114. Departamento Sinodal de Acción Social Artículo 138. Inciso 4. Función en el campo de Acción Social del Consejo Ejecutivo Nacional Artículo 145. Departamento Nacional de Acción Social”[2] CLAVES PARA EL CAMBIO Durante muchos años, la iglesia permitió la influencia del gnosticismo y su dualidad mundo / iglesia. En la lógica del gnosticismo, el creyente no podía “contaminarse” con el mundo. Esta lógica marcó a la IEP durante muchos años; hoy en día casi ha sido superado. El creyente de hoy entiende claramente que somos llamados a ser sal y luz en el mundo[3]; asumimos y entendemos con claridad la acción del “buen Samaritano”[4], yendo más allá de lo que podríamos hacer por el bienestar de nuestro prójimo; entendemos que así como Jesús, vivimos en una cultura, en un contexto al cual hay que responder pastoralmente, identificándonos con aquellos que necesitan el mensaje de salvación[5]; y como eje de la labor pastoral, asumiendo un ministerio integral como personas y como iglesia[6]. Fueron varios los talleres, conferencias, paneles que realizó la IEP en torno al tema. Soy testigo y también promotor en Lima. Surgieron muchas preguntas: ¿Se debe hacer? ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer? ¿Dónde hacer? ¿Con quién hacer?. La acción social tuvo también un proceso de cambios. Al inicio se pensaba que la acción social era solamente identificar un punto de necesidad y satisfacerla (creándose así el asistencialismo); posteriormente surge el pensamiento de eliminar el asistencialismo, ya que creaba dependencia y arraigaba a la persona de necesidad en sus dolencias, haciéndola más dependiente. Se pasó a un segundo análisis/etapa, utilizando un conocido refrán católico: “no des el pescado, sino enseña a pescar”. Surge así un trabajo de ayuda material y un proceso educativo en forma paralela. Si ayudabas a


un alcohólico por ejemplo, no era sólo aislarlo de toda tentación al consumo del alcohol, era también ayudarlo a reflexionar en los problemas que ocasionaba a su entorno (familiar, social) y a la vez darle alternativas económicas o laborales. Hoy en día, y aunque todavía no está muy difundido, se está hablando de una Acción Social Integral. Ya no es sólo atender la necesidad; tampoco es sólo caminar junto con el necesitado en la solución de sus problemas, ahora se reflexiona[7] en torno a las causas de los problemas y que las necesidades deben atender lo espiritual, social, material, cognitivo, etc.[8] porque el ser humano es un ser integral. Estas nuevas formas de practicar la acción social implican serios y responsables planes de acción, presupuestos y relaciones inter-institucionales apropiadas; profesionales dentro de la vida de la iglesia que sepan responder ante los objetivos que se plantean en lo pastoral de la iglesia. La acción social puede ser hoy un medio de evangelizar, de formar discípulos. En Food for the Hungry Perú trabajamos 5 años dentro del proyecto pastoral. Mi labor era capacitar a las iglesias a entender la Misión de Dios como una Misión Integral. En Puno trabajamos ayudando a las iglesias de la Iglesia Evangélica Peruana y la Iglesia Metodista a recibir donación de semillas (papas, quinua y habas) para crear un sistema de rotación de las semillas. Tiempos en los que sufrieron inundaciones y heladas. Las iglesias creaban una especie de banco comunal de semillas, denominado fondo rotatorio. El beneficiario recibía semillas y al cosechar el producto, devolvían un porcentaje a la iglesia para que esta a su vez volviera a dar esa semilla a otro agricultor. Se beneficiaban evangélicos y no evangélicos. Los metodistas tuvieron más éxito que la IEP y muchos campesinos se convirtieron y participan hasta hoy en sus iglesias. Por los mismos desastres, trabajamos apoyando a la iglesia Bautista en Juli e Ilave, pero con ellos analizamos las causas de las inundaciones. Descubrimos que el problema de la inundación puede ser superado, pero exigía que la población ponga de su parte trabajando en la prevención. Lamentablemente, ni la iglesia, ni la población estaban dispuestas a sacrificar esfuerzos individuales y colectivos para evitar estos problemas. Se han acostumbrado a ser dependientes de la ayuda que llega del Estado y las agencias donantes. ¿Cómo queda el testimonio de la iglesia?. El primer espacio para la Acción Social de la Iglesia -en la atención a los necesitados- es el diaconado[9], creado por los Apóstoles, con la misión de atender a las viudas de la naciente comunidad cristiana. Los diáconos de hoy no deben perder esa dimensión de su labor. Por otro lado, creo que la Acción Social no es una obligación constante para la iglesia. Habrá iglesias que podrán (por sus recursos humanos y materiales) hacer labores de acción social, como habrá otras que no lo podrán desarrollarla. Eso no le quita méritos a una, ni se las da a la otra. Son distintas posibilidades del quehacer pastoral de la iglesia y el alcance que pueden tener independientemente. En Lima, muchas congregaciones de la IEP tienen convenios de trabajo con Compassion Internacional por ejemplo. Atienden con recursos de esta ONG un promedio de 200 niños circundantes al templo. Es una forma de hacer acción social con ayuda económica externa y constante. También existen algunas denominaciones extranjeras que utilizan el “sistema de misión de corto alcance” (principalmente de EE.UU.). Es básicamente grupos de profesionales pertenecientes a una congregación norteamericana, que vienen a países como los nuestros y hacen actividades coordinadas con una iglesia nacional. Pueden hacer campañas médicas, EBDV, campañas evangelísticas, construcción de casas, etc. dentro de la comunidad no creyente. Estas posibilidades de trabajo, dependerán de la Visión y Misión que tenga cada congregación. Aquellas que apliquen la acción social en su labor eclesial, tendrán sin duda alguna más trabajo. Finalmente, en la Biblia encontramos situaciones en las que todas las iglesias deberíamos participar ayudando a nuestro prójimo, y son básicamente situaciones de desastres naturales o emergencias. Se deben desarrollar en denominaciones como las nuestras que contamos con más de 2000 congregaciones a nivel nacional y podemos socorrer a necesidades inmediatas. Este mes, el Sínodo de la Costa está organizando una colecta para ayudar al Presbiterio de Cajatambo, al norte del Departamento de Lima, quienes han sufrido la pérdida de todas sus cosechas por las intensas lluvias. En el último terremoto en la costa central, muchas personas murieron, perdieron sus casas, se quedaron sin agua, luz y alimentos por mucho tiempo (Chincha, Pisco y muchos pueblitos al interior y aún en Huancavelica fueron gravemente afectados) ¿Debe la iglesia apoyar en estas situaciones? Gracias a Dios,


de Lima muchas congregaciones organizaron esfuerzos con el CONEP a través de sus Departamentos de Acción Social, contribuyeron considerablemente con alimentos, ropa, agua, carpas. Aún hoy, algunas iglesias siguen apoyando en la reconstrucción. Conozco algunas iglesias de la IEP que han mandado jóvenes de Lima a hacer limpieza y reconstrucción en forma voluntaria. La acción social en estas situaciones no debe ser una reflexión, debe ser una acción inmediata y concreta. En la Biblia encontramos al Apóstol Pablo apoyando en un trabajo de emergencia ante una hambruna. Referencias: Hechos 11.27-30; 24.17; Romanos 15.25-28; 1 Corintios 16.1-4; 2 Corintios 8 y 9 Hubo una hambruna grave a través de toda la región mediterránea, particularmente en Judea. Surge una crisis de alimentos en los hogares pobres de Jerusalén y los alrededores de Judea. Existían alimentos para comprar en Judea, pero para ¡aquellos que tuvieran dinero!. En otras zonas no afectadas, había prosperidad económica y alimenticia. Se predijo una hambruna por medio de un mensaje profético y la Iglesia de Antioquía decidió concentrar sus esfuerzos de ayuda en Judea. La estructura existente de la iglesia, se utilizaría como el centro de la recolección, transferencia y distribución de fondos para los que recibirían la asistencia en Judea. Se recibían las donaciones en la congregación, luego se entregaban a Pablo y Bernabé, quienes a su vez las entregaban a los ancianos de la iglesia de Judea (Hch.11.27-30; 24.17). Un tiempo después, Pablo organizó una colecta más extensa con las iglesias que él había fundado, y la llevó personalmente a Jerusalén, acompañado por representantes de dichas iglesias (Hch. 24. 17).

Puntos claves de esta Acción Social 1. Vemos que a través del profeta Agabo, se profetizó un desastre, entonces la iglesia decidió actuar antes de que se hiciera trágico. Su preparación previa, con la ayuda de Pablo y Bernabé, ayudaron en la asistencia a los más necesitados. 2. Se predijo que la hambruna afectaría todo el mundo romano (lo cual se compara con la hambruna que predijo José, pero aquí no se menciona cuántos años de abundancia le precederían). La predicción se cumplió en el tiempo del Emperador Claudio. 3. La Iglesia en Antioquía se dio cuenta que la profecía les había sido dada con un propósito, para responder anticipadamente a un emergencia. Notaron que Judea sería seriamente afectada, así que decidieron centrar sus esfuerzos en esa zona. 4. Muchos de los cristianos en Antioquía habrían huido recientemente de Judea, debido a la persecución desatada después de la muerte de Esteban (Hch. 11.19-21), pero otros muchos se quedaron por necesidad. 5. La acción llevada a cabo por Pablo y Bernabé fue la más apropiada. No podían ir a Judea a implementar un programa de emergencia, pero podían enviar recursos para que otros que se encontraban ya en el lugar lo pudieran hacer. Recolectaron dinero de acuerdo a sus posibilidades (Hch. 11.29), y luego Bernabé llevó a Jerusalén lo recogido e implementó el proyecto de emergencia. Bernabé conocía la realidad de Jerusalén, Pablo fue su apoyo (Hch. 11.22-24). 6. Sabemos que esta ayuda fue muy apreciada (Ga. 2.10). Después del gran concilio en Jerusalén, en el cual se discutieron muchos temas controversiales, hubo un acuerdo claro sobre lo positivo que había resultado el acordarse de los pobres con la ofrenda. Aparte de esta referencia, no existen más detalles sobre el uso de los recursos. Es posible que fueron utilizados para beneficio de los cristianos o quizás de un grupo más grande (2 Corintios 9.1213). Finalizamos redundando entonces:


1. La labor diaconal tiene inherente la acción social y no debe perderla. 2. La acción social de la iglesia en forma constante, dependerá de su visión y misión; de las posibilidades y recursos con las que cuente. 3. Situaciones de desastres o emergencias deben llamar a todo creyente, por una cuestión de humanidad y conciencia cristiana, a ayudar de forma inmediata y organizada.

[1] En Lima es muy conocido el caso del Ps. Alberto Casana, quien implementó con su congregación la ayuda a personas de la calle con ropa y víveres. En ese entonces, el Presbiterio Lima Centro lo llegó a disciplinar y acusar de liberal. Cuán errada fue esa disciplina!!!. Gracias a él y su persistencia, la IEP cuenta hoy en día con Comisiones de Acción Social en todas las instancias de organización eclesial. [2] Iglesia Evangélica Peruana. Estatuto y Reglamento Eclesiástico. Lima, 2006 [3] Mateo 5.13-16 [4] Lucas 10:29-37 [5] Juan 17.18 y 20.21 [6] Mateo 9.35-38 [7] Son muchas la ocasiones es que Jesús hace una pregunta aparentemente ilógica a un enfermo ¿quieres ser sano? Juan 5.6 Las preguntas ayudan a reflexionar, provocan una remembranza de tu situación, te dan esperanza cuando sientes la compañía de otros que caminan contigo en tu dolor. [8] Lucas. 2.52 [9] Hechos 6.1.


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