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Situaciรณn actual de empresa POLAR


Situación Actual de Empresas Polar Polar, la principal empresa del sector de alimentos y que coloca en el mercado marcas emblemáticas para los venezolanos como la Harina Pan, arroz Primor, atún Margarita, avena Quaker, salsa de tomate Pampero, jugos Yukery, aceite Mazeite y margarina Mavesa, entre otras, se ha convertido en el espejo que refleja las dificultades para producir en Venezuela. Día a día, los gerentes enfrentan el reclamo de los proveedores en el exterior por el retraso en el pago, plantas paralizadas por la escasez de materia prima, ausentismo laboral, fallas eléctricas, precios controlados que no reportan rentabilidad, costos y retardos por la regulación de la distribución e incontables inspecciones por parte de los organismos públicos. El control de cambio que el gobierno instauró en 2003 implica que Polar no puede adquirir libremente las divisas que requiere para comprar la materia prima, los insumos y los repuestos que resultan indispensables para mantener al tope la producción. Para importar, la empresa debe superar una larga lista de obstáculos: el primer paso consiste en obtener una serie de permisos como el certificado de que lo que va a adquirir en el exterior no está disponible en Venezuela. Luego es necesaria la Autorización de Adquisición de Divisas que otorga el Centro de Comercio Exterior. Con este documento en la mano Polar contacta al proveedor en el exterior que entonces envía la mercancía a Venezuela. Cuando el cargamento arriba a puertos venezolanos y se efectúa el chequeo para garantizar el buen uso de las divisas, el gobierno debe emitir la Autorización de Liquidación de Divisas, y posteriormente, Polar deposita en el Banco Central de Venezuela los bolívares para cancelar los dólares. Finalmente, el gobierno cancela directamente al proveedor. Pero no siempre la cadena tiene un final feliz. El gobierno no ha cumplido con el pago a tiempo a los proveedores y existe una deuda de 370 millones de dólares. La consecuencia es que en este momento Polar tiene todas las líneas de crédito suspendidas; es decir, sólo recibe materia prima cuando paga de contado. Polar necesita importar materia prima que no se produce o se elabora en cantidades suficientes en el país, como el trigo para producir la pasta, lomo de atún para abastecer la demanda de atún, pasta de tomate para elaborar la salsa de tomate, aceites crudos de girasol y palma a fin de producir margarina, avena


que debe ser procesada, aceites crudos de soya que es necesario para la mayonesa y sulfato de sodio que utiliza en su división de negocios que elabora productos de limpieza como detergentes Las Llaves y lavaplatos.

En el caso del atún ocurre que la pesca que hace la flota venezolana en el Océano Pacífico Oriental es de atún entero cuyo precio supera abiertamente al importado. Reportes de Polar precisan que en la última compra la tonelada de lomo de atún importada, a tasa oficial, tuvo un costo de 44 mil 856 bolívares, mientras que la tonelada de atún comprada en el mercado nacional cuesta un millón 400 mil bolívares, lo que se traduce en una enorme diferencia de 3.021% que impacta el costo final del producto. Además, Polar requiere otro tipo de materia prima como arroz y azúcar que en la medida en que la producción nacional ha comenzado a declinar también deben ser importados en alguna proporción. El retardo en el pago a los proveedores se traduce en escasez de materia prima al punto de que, entre 2015 y enero de 2016, las plantas de Polar han suspendido la producción en 33 oportunidades. En este momento la planta que produce el atún Margarita, ubicada en Mariguitar estado Sucre, está paralizada por completo debido a la falta de lomo de atún para ser procesado. Algo similar ocurre en la planta que elabora la avena Quaker. Igualmente sucede con el caso del arroz y el azúcar más de la mitad del arroz existente en el mercado venezolano es importado. También existen otro tipo de fallas como las eléctricas, la discontinuidad en la energía eléctrica se traduce en continuos apagones que afectan la operatividad de las plantas. Basta con observar que entre el 28 de diciembre y el 10 de enero Polar tuvo que suspender la producción por 2 horas y 54 minutos en su planta de Turmero, lo cual se tradujo en que no se elaboraron 338 mil kilos de productos. En el caso de la planta que elabora los artículos de limpieza, las fallas suman 4 horas y 20 minutos. La consecuencia es que no se produjeron 30 mil kilos de productos. La elaboración de empaques, que afecta a todas las áreas de negocios, también sufrió por los problemas de energía. El reporte de Polar precisa: “Adicionalmente, se reportaron fallas en el servicio público de energía eléctrica en nuestra planta de empaques, lo cual afectó en la producción de más de 23 mil kilos de empaques, lo cual afecta de manera transversal nuestros procesos productivos”. La sequía y la falta de inversión por parte del Estado indican que las fallas eléctricas podrían incrementarse en el corto plazo.


Como una forma de luchar contra la inflación, el gobierno regula el precio de una amplia gama de productos. Pero el resultado es que las empresas sufren pérdidas porque no pueden cubrir los costos de producción, el consumidor se ve forzado a adquirir los productos en el floreciente mercado negro que se alimenta de la escasez, y la inflación continúa en alza porque el problema de fondo es el desequilibrio entre la oferta y la demanda. Las pastas alimenticias que elabora Polar se mantienen en el mismo precio desde hace 279 días, la Harina Pan desde hace 336 días, el arroz acumula 433 días y los productos de limpieza 481 días.

Posibles soluciones Considero que para atender la coyuntura es necesario crear un fondo para la adquisición de materia prima, insumos y repuestos para empresas privadas productivas con pagos a la vista y trámites simplificados y, al mismo tiempo, reconocer y negociar la deuda con los proveedores en el exterior. Ajustar los precios regulados de acuerdo con la Ley Orgánica de Precios Justos, de forma que cubran los costos de producción y aseguren las ganancias adecuadas. Que las empresas en poder del Estado que no producen a niveles de eficiencia pasen a un programa de recuperación urgente, y que este programa considere el alquiler de las instalaciones o la reversión de la estatización.


Situación actual de empresa polar