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ALDO MANUZIO

Alicia Ramírez Verd 3º Gráfico


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Biografía....................................4 Contexto....................................6 Trayectoria.................................14 Francesco Griffo.........................18 Bembo.......................................20


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ldo Manuzio (el viejo) (1449-1515) Impresor y humanista italiano nacido en Bassiano (cerca de Velletri) en 1449 y fallecido en Venecia en 1515. Aunque su verdadero nombre era el de Tebaldo, se le conoció en su tiempo por la abreviatura de Aldo, a la que más tarde hubo que añadir el apelativo de “el Viejo” para distinguirlo de su sucesor Aldo Manuzio “el Joven”, también humanista e impresor, e hijo de Paolo Manuzio -quien se había hecho cargo de la empresa familiar en 1533-. Fue también conocido como “Bassiano” -en referencia a su lugar de origen- y citado por algunos eruditos como “Manucio”.

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Aldo Manuzio y el Renacimiento en Venecia Aldo Manuzio. El renacimento de Venezia, está patrocinada por el Comité para el V° Centenario de la muerte de Alduo Manuzio y el Ministerio de Patrimonio, Cultura y Turismo con la Galería de la Academia de Venecia , los principales socios donantes del Fondo Mundial de Monumentos , en memoria de George y Vera Kaestlin–Bock. (19 Marzo – 19 Junio)

Venecia filtrada por la cultura de Bizancio. Aquí publica su propia gramática latina Institutiones grammaticae Latinae, estampada el 8 marzo de 1493 por Alberto Torresano. En 1494 nace su propia editorial: la Stamperia Aldina, con ese acertado “escudo de impresor” (hoy decimos logotipo) que representa un delfín enroscado en la caña de una ancla. Su primera impresión es la gramática griega llamada Erotemata de Constantino Lascaris (1434-1501), estampada entre febrero y marzo de 1495.

Aldo Manuzio (1449 – 1515) es el editor más importante del Renacimiento, no sólo de Venecia, ni tan siquiera del Renacimiento italiano: Manuzio es el editor por antonomasia de ese período del Humanismo europeo que, en el campo de las Bellas Artes y de la Arquitectura, denominamos Renacimiento.

Entre 1495 y 1515 Manuzio estampó más de cien ediciones, libros de singular belleza, que divulgaron lo que conocemos por Humanismo y Renacimiento. Manucio inventó el libro tal como lo conocemos hoy, la profesión de editor, y sobre todo creó para el libro un público nuevo.

Manuzio no es veneciano, llega a la ciudad ya maduro. A él se debe esa frase, que hoy se puede aplicar a Nueva York: “Venecia es un lugar que es un mundo entero más que una ciudad” (“luogo più simile a un mondo intero che a una città“), en el prólogo a las obras de Poliziano. El apellido viene de Mandutio (“Mandutius”) y él mismo lo escribe de diferentes maneras; Mannuccio (“Mannuccius”), trasformado en el 1493 en “Manucius” y después de 1497 in “Manutius”. Nace en Bassiano, un pueblo del Lacio, en el ducado de Sermoneta. Estudió en Roma (1467-75) bajo la tutela de Domizio Calderini, amigo del cardenal Bessarion. Luego marcha a Ferrara, como alumno de Battista Guarini, y en 1489 se traslada a Venecia. Llega aquí atraído por una ciudad en la que vivían muchos exiliados griegos, con bibliotecas llenas de códices antiguos como, por ejemplo, la colección del cardenal Bessarion donada por él a la República en 1468 con el objetivo de crear una biblioteca pública. Manuzio iba en busca de la Grecia antigua y la encuentra en

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No es la primera exposición dedicada a Aldo Manuzio. En 1994 se celebró una excelente muestra, muy de bibliófilo, de los 500 años de la Imprenta Aldina en la Libreria Marciana de Venecia; ahora en 2016 se celebran los 500 años de la muerte del editor el 6 de febrero de 1515 en la Galleria dell’Academia con una excelente exposición que no sólo recorre la vida de Manuzio a través de los libros impresos en su editorial sino también a través de su recepción en otras esferas como el mundo de la gráfica, de la tipografía o de la gran pintura veneciana.

hoy) cambió el mundo y por qué ello se produjo en esta ciudad a medio camino entre Oriente y Occidente. La exposición termina con cuatro cuadros de principios del XVI: dos retratos de hombres, de Tiziano y Parmigianino, y dos de mujeres, de Palma El Viejo y de Lorenzo Lotto. En los cuatro aparecen los representados con libros de Manuzio.

Encontramos en el nuevo espacio expositivo de la Academia, en la planta de la calle, más de 100 obras entre pintura, esculturas, libros y grabados. Los comisarios han sido Guido Beltramini (director del museo Palladio), Davide Gasparotto (de la Getty Foundation) y Giulio Manieri Elia (director de la Galleria dell’ Academia). No sólo podemos ver los bellos libros de Manuzio, sino también el contexto en el que se producen y la recepción que obtienen. Podemos ver obras de Giovanni Bellini, Carpaccio, Cima, Lorenzo Lotto, Giorgione, Tiziano, las esculturas de Tullio Lombardo, los grabados de Giulio Campagnola, o las fundiciones del Riccio. Se presenta también uno de los tacos de madera del grabado de Jacobo de Barbari de 1500, esa vista de pájaro de la ciudad,Veduta di Venezia a volo d’uccello (realizada en grabado en madera con estas medidas 1345 × 2820 mm) cuando aún no había globos aerostáticos, ni zeppelín, ni avionetas y que es prácticamente perfecta. También encontramos el dibujo en pergamino de Leo Battista Alberti sobre “el orden de las letras”, realizado hacia 1435 (hoy en la Biblioteca Moreniana de Florencia), previo a la aparición de la imprenta. Así mismo se documentan las visitas a la ciudad de extranjeros como Alberto Durero, Erasmo de Rotterdam o de Luca Pacioli. Es una exposición sobre cómo el libro (tal como lo conocemos

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Sus libros, como documentan y muestras estos cuatro cuadros, fueron objetos de belleza, objetos de referencia, y lo que hoy llamamos fashion accesories. Como ha escrito Cesare De Michelis, es una exposición “sobre los dones que produce un libro” (è una mostra sui doni del libro). La exposición presenta un allestimento, una mise en page, que cierra ese ciclo abierto por los libros de Manuzio y tal como los italianos sólo son capaces de hacer.

la toma de Constantinopla en 1453 y se había refugiado en Milán, como profesor de la hija del duque Hipolita Sforza, para la que lo había escrito en 1476, estaba corregido por Angelo Gabriel y Petro Bembo. Después vienen las obras de Aristóteles, completadas en 1498 en cinco volúmenes in folio. Así como los Adagios de Erasmo de Rotterdam, un compendio de aforismos griegos y romanos, que fue el primer best seller de la época. Erasmo vivió en casa de Manuzio todo un año antes de publicar los Adagia.

Los libros de Manuzio son excelentes objetos, de impresión y de tipografía (por ejemplo, la cursiva itálica, las letras talladas en los bloques móviles por Francesco Griffo, también por sus generosos márgenes) pero sobre todo excelentes objetos por su elegancia. Quiero subrayar aquí dos aspectos de estos libros: la utilización de la itálica, más que como un tipo de letra como un estilo; y uno de los tamaños introducidos por Manuzio, il tascabile, el nuevo formato llamado enchirridi, de enchiridion (manual en griego), el actual libro de bolsillo. Los libros de la Imprenta Aldina Poco después de llegar a Venecia Manuzio se asocia con Andrea Torresano (1451-1528), un impresor local.Venecia tenía entonces ya 150 imprentas, es decir, era la meca europea de los libros y panfletos, entre los canales se producía más de un tercio de los libros estampados en Europa. Su primer trabajo con Torresano, como ya he señalado, fue una gramática Institutiones grammaticae Latinae. Torresano, había comprado en 1479 la tipografía del francés Nicolas Jenson. Con la ayuda económica de Pierfrancesco Barbarigo, hijo y sobrino de dogos o gobernadores locales, Manuzio empezó publicando en griego, luego en latín y en italiano. Su primer libro fue la gramática griega, Erotemata, instrumento vital para aquellos humanistas que querían sumergirse en la lectura directa de los clásicos. El libro de Lascaris, que había escapado de

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El griego se impuso ampliamente en la producción editorial de los primeros cinco años (1495-1500) de la Imprenta Aldina. Además de los cinco volúmenes de Aristóteles, que satisfacían las necesidades de la Universidad de Padua, la producción se encaminó hacia textos filosóficos y científicos más que de literatura. Pero también publicó el libro de Francesco Colonna Hipnerotomachia Poliphili con 172 grabados tallados en madera.

Después de Virgilio, Manuzio publicó a Horacio, Marcial, Juvenal, Cicero, Lucan, Ovidio, Catulo, Tibul, Propercio Persio y Petrarca. Manuzio agradeció por escrito, en el prefacio de las Bucolicas de Virgilio, de 1501 cosa muy rara, a su tipógrafo, “Franciscus Bononiensis”, comparándolo con Dédalo; luego quitó el elogio en las ediciones sucesivas. Este fue el primer libro impreso en el mundo en su totalidad en cursiva. Francesco da Bologna, también llamado Francesco Griffo (1450-1518), era hijo de un orfebre, el boloñés Cesare, como lo fue Alberto Durero. Sabemos que en 1470 estaba en Padua abandonando la orfebrería y pasándose al oficio emergente de la época, la stamperia, convertida en industria emergente del siglo, la imprenta.

En 1501 publicó las Eglogas Bucólicas de Virgilio y también los Idilios de Teocrito, A Manuzio le encantaba la poesía pastoral antigua, una poesía que abre la mirada al concepto de paisaje, término que viene de paese, y paesaggio, términos que fueron usados en primer lugar en el idioma veneciano de ese momento para describir las salidas o excursiones a la naturaleza. No es casual que de ese mismo año sea la Tempestá de Giorgione y otros cuadros de Tiziano, Gallo y grabados de Giulio Campagnola, presentes en la exposición.

La tipografía itálica El estilo de letras utilizado por Griffo al trabajar con Manuzio deviene conocido en toda Europa como “italique”, “italic”, “italico” (y en España “letra grifa”), o letra cursiva. En el mismo 1501 al publicar la obra de Virgilio, Manuzio obtuvo el monopolio del gobierno veneciano en el uso de la letra cursiva, y al año siguiente también su extensión a la utilización de todos los tipos diseñados por Griffo, lo que contribuyó al deterioro de las relaciones entre los dos, ya que el tipógrafo no recibió nada de los privilegios concedidos a Manuzio. Griffo dejó Venecia a finales de 1502, después de doce años de colaboración con Manuzio. La cursiva no fue solo un caracter tipográfico, sino un estilo tipográfico. Griffo imitaba un tipo de escritura, la utilizada por la cancillería papal y por los humanistas, caracterizada por una ligera inclinación hacia la derecha. A partir de la distribución independiente de caracteres que era, la cursiva se convirtió en una variante (el “color”, dicen aún hoy los viejos tipógrafos) dentro de las fuentes estándar (el carattere tondo) de la tipografía. La cursiva se

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convirtió así en el énfasis, en el acento dado a una palabra determinada dentro de la frase, subrayándola, por su inclinación, dentro del discurso. Esta forma intertextual, se ha mantenido en la misma manera en la que Griffo la talló. A raíz de una declaración del impresor francés Firmin Didot, nombrado director de la Imprenta Imperial de Francia por Napoleón, y admirador de Griffo, los historiadores están de acuerdo en reconocer que el conjunto más afortunado de caracteres de la historia de la tipografía, que lleva el nombre de Claude Garamond, no es más que consecuencia de la itálica de Griffo. Didot fue el creador, junto con Giambattista Bodoni, de la clasificación moderna de las familias tipográficas. El nombre de una unidad de medida en tipografía lleva precisamente su nombre: el punto Didot. La genialidad de Griffo fue tomar algo viejo y convertirlo en algo completamente nuevo: reinventar tecnológicamente una tradición. La cursiva (o itálica o letra griffa) fue grabada por primera vez por él (a partir de la letra humanista cancilleresca, la difundida por la cancillería papal) y que algunos atribuyen al polígrafo Niccolò Niccoli. Griffo regulariza y sistematiza la cursiva para hacer un diseño para una tipografía de imprenta. Esta tipografía ahorra espacio en las impresiones puesto que con ella entran mayor número de palabras por hoja.

nedetto Bordon, son considerados los ejemplos más importantes de utilización de la cursiva. En cursiva Manuzio publicó también Cose volgari de Francesco Petrarca (1501) y las Terze rime de Dante Alighieri (1502).

Libros de bolsillo El tamaño compacto de la itálica permitió la reducción del tamaño de los libros, logrando imprimir volúmenes “in octavo”, es decir, en un tamaño mucho más pequeño que los volúmenes grandes y majestuosas “in folio” (es decir, un papel doblado en dos, cuatro páginas) o los “in quarto” (es decir, de ocho páginas). Manuzio lo llamó enchiridion forma, por el Encheiridion o Manual de Epicteto, uno de los primeros libros impresos en el nuevo formato, fácil de manejar, por ser ligero y poderse llevar con la mano. Con esta tipografía itálica Manucio abarató los costos de impresión, reduciendo el tamaño del libro, ahorrando papel y fomentando su manejabilidad, haciéndolo asequible a la población

Para Manuzio, Griffo creó cuatro series de caracteres griegos, seis de latinos tondi, la cursiva y un intento de caracteres hebraicos. La ruptura traumática con Griffo hizo que Manuzio utilizara siempre las mismas matrices, hasta el punto de recomendar a Torresano también en el último testamento de 1515, el cuidado de los caracteres. Los libros De Aetna de Pietro Bembo (estampado en el 1495) y la Hypnerotomachia Poliphili (1499), grabados por el miniatore Be-

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no académica. Nació así el nuevo formato llamado enchirridi, en la forma que hoy llamamos libro de bolsillo.

ciones. En marzo de 1513 vio con especial satisfacción la elección como Papa de León X, considerado capaz de promover un fuerte proceso de reforma dentro de la Iglesia y amigo de venecianos, como V. Querini y P. Bembo. Al nuevo Papa, unos meses más tarde, Manuzio le dedicó las obras de Platón con encendidas palabras que, en un momento en que el mundo se estaba expandiendo gracias a los descubrimientos geográficos, era necesaria una comunidad universal de los cristianos y la capacidad de “restaurar las buenas letras “con la ayuda de los” mejores libros “, para difundir las “artes y las artes liberales”.

Para el semiólogo Umberto Eco, Griffo fue mucho más que un excelente escultor de letras diminutas en plomo, fue el precursor de la publicación popular, el hombre que hizo posible técnicamente «quelle che per l’epoca erano le edizioni economiche, permettendo l’accesso ai classici anche a chi non poteva permettersi costosi volumi infolio” (lo que en ese momento fueron las ediciones económicas, permitiendo el acceso a lo clásico, incluso a aquellos que no podían permitirse costosos volúmenes en folio).

Pero sin duda Manuzio es una parte importante del florecimiento de Venecia junto con los Carpaccio, Bellini (pintores que los venecianos han sabido divulgar hasta en el mundo de la gastronomía), etc. Pero, como la exposición demuestra, también del Renacimiento, por sus ediciones, por su contenido y su forma.

Así nació el libro de bolsillo, il tascabile, el que cabe en el bolsillo del abrigo, el libro que baja de los estantes y se desplaza junto con el lector en su mochila. Los libros que se pueden llevar en la mano. Manuzio convenció, por ejemplo, al condotiero Bartolomeo d’Alviano de que sus pequeños libros se podían llevar a la guerra. Alviano fue un capitán mercenario que se distinguió en la defensa de la República de Venecia contra el emperador germánico Maximiliano. Los venecianos con una grandiosa ceremonia le enterraron en la iglesia de Santo Stefano, en Venecia. Manuzio -como Ciriaco de Ancona en la epigrafía- fue plenamente consciente de la revolución que estaba despertando. Escribe a Marino Sanuto (el senador que instituyó el ghetto para los judíos en 1515) para dedicarle en 1501 el libro de Horacio, señalando que un libro portátil permite la lectura en su tiempo libre de ocupaciones políticas, mientras que a Alviano le sugiere los libros de pequeño formato en las campañas militares, como el pequeño libro de 1502 que contenía poemas de Catulo, Tibulo y Propercio, que alcanzó tres mil ejemplares de venta. Siempre supo manejar a las fuerzas políticas en favor de sus edi-

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Aldo Manuzio, el humanista que inventó el libro de bolsillo

Aldo Manuzio (1451-1515) encarna el prototipo humanista del Renacimiento, pero, con algo de amplitud de miras, también podría estudiarse en las escuelas de negocios. Considerado el primer editor literario de la Historia —osó recuperar a los clásicos en griego cuando ya casi nadie dominaba el idioma más allá de los bizantinos y cuatro sabios—, también fue el inventor del libro de bolsillo, lo cual entra de lleno en el terreno de la innovación empresarial.

Aldo Manuzio (1451-1515) encarna el prototipo humanista del Renacimiento, pero, con algo de amplitud de miras, también podría estudiarse en las escuelas de negocios. Considerado el primer editor literario de la Historia —osó recuperar a los clásicos en griego cuando ya casi nadie dominaba el idioma más allá de los bizantinos y cuatro sabios—, también fue el inventor del libro de bolsillo, lo cual entra de lleno en el terreno de la innovación empresarial. En su catálogo figuran 120 títulos, que incluyen numerosas ediciones príncipe de clásicos griegos, obras bilingües y el que fue considerado el libro más bello jamás impreso: El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), anónimo, escrito en italiano, con más de 200 grabados, y publicado por encargo. Una obra sujeta a mil interpretaciones que Javier Azpeitia, que prepara una novela sobre el editor italiano, sintetiza así: “La primera novela gráfica según los más modernos. El Finnegans Wake del Renacimiento, según los más literatos. Un tratado de arquitectura en clave que inspiró a los creadores del Jardín de Versalles, según los más exquisitos. Una novela ilegible hecha por un pedante sin lectores, según los más escépticos”. A este emprendedor y humanista le dedicará la Biblioteca Nacional de España (BNE) la exposición 500 años sin Aldo Manuzio: Mercaderes en el templo de la literatura, que podrá visitarse desde el próximo martes hasta el 19 de abril. Será una de las múltiples actividades programadas en este Año Manuziano, que conmemora el quinto centenario de su fallecimiento (el 6 de febrero de 1515), que incluye eventos en Londres,Venecia, Nueva York, Milán, Dublín, Glasgow o Los Ángeles.

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En su catálogo figuran 120 títulos, que incluyen numerosas ediciones príncipe de clásicos griegos, obras bilingües y el que fue considerado el libro más bello jamás impreso: El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), anónimo, escrito en italiano, con más de 200 grabados, y publicado por encargo. Una obra sujeta a mil interpretaciones que Javier Azpeitia, que prepara una novela sobre el editor italiano, sintetiza así: “La primera novela gráfica según los más modernos. El Finnegans Wake del Renacimiento, según los más literatos. Un tratado de arquitectura en clave que inspiró a los creadores del Jardín de Versalles, según los más exquisitos. Una novela ilegible hecha por un pedante sin lectores, según los más escépticos”. A este emprendedor y humanista le dedicará la Biblioteca Nacional de España (BNE) la exposición 500 años sin Aldo Manuzio: Mercaderes en el templo de la literatura, que podrá visitarse desde el próximo martes hasta el 19 de abril. Será una de las múltiples actividades programadas en este Año Manuziano, que conmemora el quinto centenario de su fallecimiento (el 6 de febrero de 1515), que incluye eventos en Londres,Venecia, Nueva York, Milán, Dublín, Glasgow o Los Ángeles. “Con sus libros impresos convirtió la literatura al tiempo en objeto de culto y producto de mercado”, sostiene Azpeitia, también


comisario de la muestra de la BNE, profesor en el Máster de Edición de la Universidad Autónoma y antiguo editor de Lengua de Trapo. “En tiempos de crisis de crédito y de saturación de títulos, un poco como ocurre ahora, salvando las distancias, él sortea el momento crítico con sus decisiones”, añade. “Le han puesto en muchos pedestales, pero lo que él inventa es un negocio con la literatura. Hasta entonces la literatura no funcionaba y él decide publicar las primeras ediciones de los clásicos en griego, que casi nadie leía. Monta un catálogo con voluntad de recuperar esa literatura clásica y consigue que casi todos los intelectuales europeos quieran aprender griego”, expone Azpeitia. La decisión de Manuzio se da en un contexto de salto tecnológico y cultural revolucionario, con la aparición de la imprenta, alrededor de 1450. En las siguientes cinco décadas se imprimen en Europa entre 30.000 y 40.000 títulos (los apreciados incunables), una oferta desproporcionada dada la escasez de población lectora. No hay cifras fiables sobre los niveles de alfabetización de entonces, pero la primera estadística que lo aborda en España cuatro siglos más tarde —en 1841— recoge que sólo el 9% de las mujeres y el 39% de los hombres sabía leer (el porcentaje descendía si se escudriñaba también a quienes podían escribir), según el artículo La alfabetización en España, publicado por Antonio Viñao, de la Universidad de Murcia. Con sus decisiones, Manuzio se convierte en editor de culto en Europa. Todos los humanistas querían figuran en su catálogo. Las peticiones debían ser tan frecuentes que el editor colgó en su puerta una petición: “Quienquiera que seas, Aldo te suplica que, en cada estancia, le expliques con toda brevedad lo que deseas de él y, después, te marches sin retardo”. El caso más significativo fue el de Erasmo de Rotterdam, que lo-

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gró que Manuzio publicase sus traducciones al latín de Eurípides, además de instalarse en Venecia para trabajar durante dos años con el editor y ampliar sus Adagios. Según Azpeitia, “tiempo después, Erasmo se burlaría de la avaricia y tacañería con que Torresani administraba su fortuna en su diálogo satírico Opulencia sórdida”. Andrea Torresani de Asola era el suegro de Aldo Manuzio y propietario mayoritario de la imprenta, asociado a un corrupto papelero veneciano llamado Pierfrancesco Barbarigo. Su momento de mayor esplendor se da, según Javier Azpeitia, cuando ponen en marcha un formato que transforma los hábitos de lectura —se deja de leer en atril— y triplica las tiradas medias (hasta los 3.000 ejemplares). “Se trata de libros de formato octavo, con lomos de menos de un palmo, portátiles”. El nuevo objeto se convierte en un elemento habitual en los retratos y dado que los libros de bolsillo de Manuzio eran exquisiteces, pronto se expandió por Europa un nuevo fenómeno también muy vigente: las ediciones pirateadas.


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Francesco Griffo era uno de los hombres más revolucionarios de su tiempo.Trabajar con el famoso Aldo Manuzio, la pareja revolucionó la forma en que la gente pensaba acerca de los tipos de letra y diseño de libros. Quería tomar un momento y compartir un poco de su historia, así como una de sus más famosas creaciones, la tipografía Bembo.

tipo de letra original. La primera aparición de este nuevo tipo de letra, Bembo, fue visto en el artículo publicado por el erudito, “Da Aetna” en 1495. Griffo continuó perfeccionando el tipo de letra hasta que se utilizó su versión final para imprimir “Sueño de Polífilo” también conocido como “Los Sueños de Poliphili”. Este tipo de letra se encendería influenciar otro muy bien saber los tipos de letra, como Garamond, y Times Roman.

Francesco Griffo y el Bembo Tipografía Francesco Griffo se cita a menudo como uno de los mayores contribuyentes a la tipografía y el diseño de libros en la historia. Era originario de Bolonia, pero se trasladó a Venecia, Italia para tomar ventaja de la explosión de las contribuciones de diseño pasando allí. Durante la impresión se inició en Alemania, que había viajado por toda Europa y por Venecia del 1470 se había convertido en el centro de la industria de la impresión. La ciudad se convirtió rápidamente en el hogar de más de un centenar de diferentes empresas de impresión1. Francesco Griffo conoció a un hombre llamado Aldo Manuzio allí y rápidamente se convirtió en socios cercanos.

Bembo es un viejo estilo de tipo de letra serif humanista. Los ejes bruscamente diagonales se encuentran en todo el tipo de letra, como en la letra “o” caracterizarlo. La mayúscula “W” también ha cruzado misstrokes con un serif conectado. El tipo también tiene barras transversales horizontales y remates en forma de cuña. Finalmente, los ascendentes minúsculas elevan por encima de las letras mayúsculas. Un Fin Sorprendentemente horrible El legado de Francesco Griffo no es sin drama. La historia del hombre llega a un final extraño y misterioso a principios del 16º siglo. El par de Griffo y Manuzio se separó después de un conflicto irresoluble sobre los derechos de autor se interpuso entre ambos. Poco después de Griffo siguió su propio camino, se informó de que había un altercado con su hijo-en-ley. Según los informes, Griffo golpeó a su hijo-en-ley hasta la muerte con una barra de metal. Se cree que Griffo fue ahorcado en francia en 1518.

El nacimiento de Bembo Griffo era un cortador de perforación y el tipo de diseño de gran talento. Trabajar con Manutius, la pareja hizo increíbles avances en la tipografía. Griffo se le atribuye la creación de la primera escritura cursiva.También fue uno de los primeros diseñadores de tipos de romper con la fuerte influencia de la mano manuscrito humanista que era tan famoso popular en Alemania. Su tipo se basó en manuscritos latinos. Esto no era nada nuevo, como otros también habían diseñado sus tipos de letra después de escritura romana. Sin embargo, El guión de Griffo se mantuvo aparte de que sus ascendentes minúsculas subieron por encima de los capiteles.

Un renacimiento de la Tipografía En 1925, un diseñador de tipo bien conocido llamado Stanley Morison se encargó de recrear el tipo de letra Bembo bajo la dirección de Monotype. Stanley también era conocido por su creación de Times New Roman. A medida que la era digital se acercó y el tipo de letra fue rehecha por un medio digital, que recibió muchas críticas. En 2005 Monotype lanzó una versión del tipo de letra llamado Bembo libro. Esta revitalización de la tipografía estaba destinado a recuperar la vitalidad e innovadoras admirables cualidades de la tipografía original, Bembo.

En la tarde 15º siglo, un erudito llamado Pietro Bembo acercó Manuzio y Griffo. Él pidió su nuevo ensayo se imprime con un

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En Italia, como en el resto de Europa, debido al auge de la Iglesia durante la Edad Media, los caracteres góticos son los más utilizados en los libros. Pero nuevos pensamientos, más humanistas, provocan una reinterpretación de la tipografía y la composición de la página impresa. El renacimiento, tipógrafos italianos a la cabeza, tendrán una nueva visión de los textos clásicos y la influencia de Grecia y Roma se verá en cada uno de sus trabajos. Creando soportes más económicos, comienzan a utilizarse dobleces en el papel para conseguir formatos más manejables. Esto hacía que la disposición del texto ahora se volvía menos rígida, pudiendo huir de las dos columnas que eran la norma. Este será el momento de dejar de utilizar los tipos móviles alemanes y empezar a crear nuevas familias más adaptadas a su nueva forma de ver el mundo, más humanista y clásico. Esta fusión entre la escritura humanística y la capital romana será el origen de la tipografía romana. Pero si esta creación tiene nombre y apellidos, se llama Aldo Manuzio, también conocido como Teobaldo Mannucci o Aldus Manutius. Este hombre del renacimiento crea un pequeño taller de imprenta en Venecia y crea nuevas familias para la publicación de textos clásicos latinos y algunos nuevos que él mismo se encarga de recopilar. Su primera tipo digna de elogia será la Bembo, con la que publica por primera vez, en 1496, Sobre el Etna. Años después, recrea esta familia tipográfica para publicar El sueño de Polífilo, que es considerada como una de las primeras obras impresas en lengua romance, concretamente en italiano. Pero no acaba ahí el periplo del bueno de Manuzio, también a él debemos la fundición de las primeras cursivas. Con estas conseguía, gracias a su estrechez, colocar más texto en menos espacio, a la vez que mantenía la inclinación y otros rasgos propios de la escritura manual.Y aquí nace la aldina o itálica que, aunque se concibió como tipografía en sí, para textos completos en libros de bolsillo (en octavo, otro invento de Aldo), en el futuro se irá convirtiendo en una variante de las familias tipográficas utilizada casi únicamente para diferenciar algunas partes del texto. Aunque no faltará razón a quien diga que todos estos avances fueron de la mano de Francesco Griffo, ayudante y mano derecha de Manuzio en el taller.

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Junto a la creación de la itálica, hacia el año 1500, Aldo comenzó a utilizar un sello con el que adornar y marcar sus publicaciones. Éste consistía en la imagen de un delfín enroscado en un ancla. Esta imagen viene de las antiguas monedas romanas, de la época de Tito, en las que, en la cruz, estaba grabada esta imagen junto al lema “Festina lente” (que traduciremos por “Apresúrate despacio”, algo así como “vísteme despacio, que tengo prisa”). Este distintivo se consagró como una marca de calidad en todas sus producciones. Pero ahondemos un poco más en el significado del símbolo. El ancla representaría la quietud, la solidez y estabilidad, el delfín, por el contrario, representa el movimiento, la innovación. Y esto hizo Manuzio, con celeridad y firmeza revolucionó el mundo de la tipografía.


A principios de los años veinte, Monotype decidió recrearla nombrando como supervisor del trabajo al tipógrafo Stanley Morison. En 1929 aparece la Monotype Bembo. Como la familia primigenia carecía de cursivas, para la versión italic de esta tipografía se adaptó la caligrafía del 1524 de Giovantonio Tagliente. El tipógrafo Alfred Fairbank intentó dibujar su cursiva, pero al ser esta demasiado estrecha y distinta a la original acabó publicándose por separado con el nombre de Monotype Fairbank. Centrándonos ya en las características de la letra, diremos que la bembo tiene una altura de la x relativamente elevada, lo que hace que goce de gran legibilidad incluso con interlineados reducidos. Sus remates son cortos y tiene poca variación de trazo. Como se ve, esta tipografía parte de una caligrafía, lo que hace que se creen algunas curvas sinuosas en el brazo de la “r”, la “e” o la “c”. Uno de los detalles de belleza de esta tipografía lo encontramos en la cursiva de la “k”, con un accidente a partir de la curva inferior derecha. Su utilización, como buena romana humanista que es, es adecuada para grandes bloques de texto así como para diseños para impresión. Se ve que este tipo de letra, algo antiguo, es el obvio precedente, y fuente de inspiración, de tipografías tan usadas para ser impresas como Garamond o Caslon. A modo de anécdota, diremos que su versión para la casa Adobe, la Adobe Bembo, ha recibido muchísimas críticas desde la comunidad tipográfica debido a su estrechez, que hace que la mancha en la página se vea algo pálida.

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Características de la Bembo Romana Antigua (Humanista o Veneciana) Se observa como su escritura se asemeja un poco a la romana antigua; en cuanto a sus características: ·Modulación inclinada de trazo quebrado. ·Remates desproporcionados.

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Biografía de Aldo manuzio