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PLANTAS SIN FLOR

Nephrolepis. Dentro de las plantas ornamentales, encontramos una serie de ejemplares muy populares dentro de las viviendas: los helechos. Se podría decir que estas plantas vivaces, pertenecientes al grupo de las Pteridofitas, llevan más tiempo en la tierra que el propio ser humano. Su procedencia varía según la especie de helecho a la que nos refiramos. Existen helechos originarios de regiones tropicales, de zonas ecuatoriales y también los hallamos en áreas beneficiadas por el clima mediterráneo. La esplendorosa forma en la que se distribuyen las hojas del helecho, lo han convertido en una planta muy apreciada en interior y muchos lo eligen por su elegancia encima de una mesa, como planta de cuarto de baño o como colgante excepcional. Por otra parte, disponen de un follaje tan llamativo que son ampliamente aplicadas en la realización de arreglos florales. También hallamos especies indicadas para pequeños jardines exteriores. Pteris. Su enorme resistencia convierte al helecho en una planta con gran capacidad de adaptación. Sus cuidados no implican demasiado esfuerzo: basta con que nos preocupemos de mantenerlos lejos del sol intenso y de lugares muy sombríos. Los expertos recomiendan mantenerla entre los 12 y los 18º. En las casas con calefacción fuerte, el helecho sufre las consecuencias de un ambiente excesivamente seco. Adiantum. Estas plantas destacan por el absoluto verdor de todas sus hojas puesto que no tienen flores. Igualmente, están desprovistas de semillas, por lo que su reproducción tiene lugar por medio de esporas. Este sistema permite a los helechos reproducirse siempre y cuando se cuente con las condiciones idóneas. Una de las premisas importantes para ello es que exista agua. Las hojas de los helechos responden al nombre de frondes y es precisamente en ellos donde encontraremos la clave de su reproducción. En las hojas se disponen de forma peculiar los cuerpos reproductores del helecho, llamados soros. Los soros contienen los receptáculos de esporas que, una vez maduros, procederán a crear un nuevo helecho. Señalar que el nombre de estos receptaculos son esporangios.

Los musgos son briófitas, y son plantas no vasculares. Pueden ser distinguidos de las Marchantiophyta (hepáticas) por sus rizoides multicelulares. Otras diferencias no son universales para todos los musgos y todas las hepáticas, pero la clara presencia del "tallo", más propiamente llamado caulidio, pues carece de la estructura de un tallo verdadero, o de "hojas", con mayor precisión denominadas filidios por la misma razón, claramente diferenciados, la carencia de hojas profundamente lobuladas o divididas en segmentos, y la ausencia de hojas dispuestas en tres filas, son características distintivas de un musgo.

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Además de carecer de sistema vascular, si bien poseen elementos celulares rudimentarios especializados en la conducción de savia,1 los musgos tienen un ciclo biológico donde domina la forma del gametofito, es decir las células de la planta son haploides la mayor parte de su ciclo vital. El cuerpo esporófito (el cuerpo diploide) es de breve duración y dependiente del gametofito. Esto está en contraste con el patrón presente en la mayoría de las plantas “superiores” y la mayoría de los animales. En las planta vasculares, por ejemplo, la generación haploide está representada por el polen y el óvulo, mientras que la generación diploide es la planta con flores. Los musgos desempeñan un importante papel en los ecosistemas en que se encuentran. Los musgos retienen la humedad del suelo y evitan su degradación, y además constituyen un importante refugio de pequeños invertebrados. La recolección indiscriminada de musgos puede resultar muy agresiva con el medio y provocar importantes daños en nuestros ecosistemas. Por este motivo, debe llevarse a cabo únicamente por personas acreditadas con los permisos necesarios.

La vida del musgo comienza a partir de una espora haploide, que germina creando un protonema, que es o bien una masa de filamentos o un talloide (plano y con forma de tallo). Esta es una etapa transición en la vida del musgo. Del protonema crece el gametofito ("portador de gametos") que se diferencia en caulidios y filidos ('micrófilos'). De los extremos de los caulidios o ramas se desarrollan los órganos sexuales de los musgos. Los órganos femeninos son llamados arquegonios y son protegidos por un grupo de hojas modificadas llamadas perichaetum (plural, perichaeta). El arquegonio posee un cuello por el cual se desliza el materia genético masculino. Los órganos masculinos son llamados anteridios y se encuentran contenidos por hojas modificadas llamadas perigonios. Los musgos pueden ser dioicos o monoicos. En el caso de musgos dioicos, los órganos sexuales masculinos y femeninos son portados por diferentes plantas gametofitas. En musgos monoicos (también llamados autoicos), existen en la misma planta. En presencia de agua, el esperma nada desde el anteridio hasta la arquegonio y tiene lugar la fecundación, que resulta en la producción de un esporofito diploide. El esperma de los musgos es biflagelado, es decir posee dos flagelos que le ayudan en su propulsión. Sin agua, la fecundación no puede producirse. Luego de la fecundación, el esporofito inmaduro se desplaza a través del conducto del arquegonio. La maduración del esporofito toma aproximadamente entre tres y seis meses. El cuerpo del esporofito comprende un largo pedúnculo, llamado seta, y una cápsula coronada por una cubierta llamada el opérculo. La cápsula y el opérculo se encuentran a su vez protegidas por una caliptra haploide que son los restos del conducto del arquegonio. La caliptra por lo general se desprende cuando la cápsula alcanza la madurez. Dentro de la cápsula, las células productoras de esporas sufren meiosis para formar esporas haploides, a partir de las cuales el ciclo se repite. En algunos musgos la abertura de la cápsula se encuentra rodeada por un conjunto de dientes llamados peristoma. En algunos musgos, se producen estructuras verdes vegetativas llamadas gemas sobre los filidios, que pueden desprenderse y formar nuevas plantas sin la necesidad de recurrir al ciclo de fecundación. Esto constituye un método de reproducción asexual.

Dos diferentes tipos de musgos (y de un liquen, en la caja más pequeña) rodean este tronco de árbol. Se llaman briofitas en sentido amplio al grupo de plantas embriofitas no vasculares. Hoy en día se sabe que es parafilético, si bien las relaciones dentro del grupo aún no están

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consensuadas por todos los análisis filogenéticos. Están compuestas por los grupos monofiléticos:

Hábitat

Una densa colonia de musgo en un bosque frío costero. Los musgos se encuentran principalmente en áreas frías y húmedas, sin importar la latitud. Los musgos son comunes en áreas selváticas o con grandes precipitaciones y en los bordes de cursos de agua. Los musgos también se encuentran en grietas entre las piedras que pavimentan calles húmedas de la ciudad. Algunos tipos se han adaptado a las condiciones urbanas y se encuentran solamente en ciudades. Algunas especies son enteramente acuáticas, por ejemplo Fontinalis antipyretica, y otras tales como Sphagnum sp. habitan los pantanos y canales de bajo caudal. Tales musgos acuáticos o semiacuáticos pueden exceder con creces las longitudes típicas de los musgos que se asientan en la tierra. Las plantas individuales 20-30 cm o más de largo son comunes en el Sphagnum por ejemplo. Dondequiera que se asienten, los musgos requieren humedad para sobrevivir debido al tamaño pequeño y a lo delgado de sus tejidos, la carencia de cutícula (cubierta cerosa para prevenir pérdida de agua), y la necesidad de agua para que ocurra la fertilización. Algunos musgos pueden sobrevivir desecados, recobrando todas sus funciones al cabo de algunas horas de ser rehidratados. En el hemisferio norte, el lado norte de árboles y rocas tiene generalmente más musgo en promedio que otras orientaciones. Esto se debe a la carencia de suficiente agua para la reproducción en el lado que mira al sol. Al sur del ecuador ocurre exactamente lo contrario. En bosques densos en los que la luz del sol no penetra, los musgos crecen igualmente bien en todo el contorno de los árboles. CULTIVO Dondequiera que se asienten, los musgos requieren humedad para sobrevivir debido al tamaño pequeño y a lo delgado de sus tejidos, la carencia de cutícula (cubierta cerosa para prevenir pérdida de agua), y la necesidad de agua para que ocurra la fertilización. Algunos musgos pueden sobrevivir desecados, recobrando todas sus funciones al cabo de algunas horas de ser rehidratados. En el hemisferio norte, el lado norte de árboles y rocas tiene generalmente más musgo en promedio que otras orientaciones. Esto se debe a la carencia de suficiente agua para la reproducción en el lado que mira al sol. Al sur del ecuador ocurre exactamente lo contrario. En bosques densos en los que la luz del sol no penetra, los musgos crecen igualmente bien en todo el contorno de los árboles.

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Inhibición del crecimiento del musgo Se puede inhibir el crecimiento del musgo de varias formas: • • • •

Disminuyendo el agua disponible aumentando el drenaje del terreno. Aumentando la luz proveniente de sol directo. Aumentar la presencia de plantas que compitan con el musgo. Aumentar el pH del suelo mediante el agregado de cal mineral

El alto tránsito o la intervención de la cama de musgo manualmente con el uso de un rastrillo, también afectarán el crecimiento. El uso de productos que contienen sulfato ferroso o sulfato ferroso de amonio, permiten eliminar el musgo. Estos ingredientes se encuentran típicamente en productos comerciales para el control de musgo y fertilizantes. La eliminación del musgo no prevendrá que vuelva a germinar, a menos de que se terminen las condiciones favorables para su desarrollo. Ciertos vegetales se multiplican naturalmente, sin pasar por la reproducción sexuada. En ellas, un nuevo individuo se forma a partir de un órgano de la planta "madre". Esta reproducción se hace de diversas formas: •

La multiplicación por estolones. En el caso de la fresa, por ejemplo. Hay formación de tallos aéreos rastreros. Por varias partes se forman yemas y raíces que son el punto de partida de nuevas plantas.

La multiplicación por tubérculos. Por ejemplo, la patata. Tallos subterráneos hinchados por las reservas, permiten obtener una nueva planta por desarrollo de yemas. La multiplicación por rizomas. Son tallos subterráneos que pueden echar raíces y crear una nueva planta. La multiplicación por bulbillos. Es el caso del ajo. Los bulbos secundarios, formados sobre el costado del bulbo, son capaces de desprenderse de éste y luego echar raíces para desarrollarse en una nueva planta.

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Llamamos clones a todos los individuos nacidos del mismo organismo y que posee el mismo patrimonio hereditario. Un tub茅rculo, un estol贸n, un rizoma o un bulbillo son, pues, los principios de un clon.

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PLANTAS SIN FLORES