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ESPACIO LITORAL Y SOSTENIBILIDAD Una visi贸n multidisciplinar desde las Ciencias Ambientales


«Esta obra ha superado un proceso de evaluación externa por pares» Primera edición: Noviembre 2009 Edita: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz   C/ Doctor Marañón, 3 - 11002 Cádiz (España) www.uca.es/publicaciones publicaciones@uca.es © Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz © Alberto Matarán Ruiz © De cada capítulo su autor ISBN: Depósito legal: Imprime: Publigades Bahía - Mod. 60281 «Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra»


ESPACIO LITORAL Y SOSTENIBILIDAD Una visi贸n multidisciplinar desde las Ciencias Ambientales Alberto Matar谩n Ruiz


ÍNDICE

Espacio Litoral y Sostenibilidad

Presentación del libro................................................................................... 9 Prólogo. Presión a toda costa.....................................................................11 Presentación de la Consejería de Medio Ambiente................................... 17 Capítulo 1 Las Ciencias Ambientales y el Litoral. De la nueva cultura ambiental a la nueva cultura del territorio (Litoral)................................................................................... 23 Capítulo 2 Criterios para la estrategia andaluza de Gestión Integrada de Zonas Costeras: La Perspectiva Institucional........................................................................ 31 Capítulo 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo....................................................... 65 Capítulo 4 La contaminación de las aguas litorales Andaluzas: Una visión ecologista................................................................................. 85 Capítulo 5 La planificación del litoral español. Del desarrollismo insostenible a la cultura territorial y ambiental...................................................................... 97 Capítulo 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil..............................................................111


Capítulo 7 “Modelos territoriales” vs. “Modelos de desarrollo” en el ámbito de la gestión ambiental de zonas costeras.................................................................... 139 Capítulo 8 Variabilidad climática y morfología del litoral andaluz..................................................................................... 179


PRESENTACIÓN DEL LIBRO El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar? En sueños la marejada me tira del corazón; se lo quisiera llevar. Padre, ¿por qué me trajiste acá? Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra iza al aire este lamento: ¡Ay mi blusa marinera; siempre me la inflaba el viento al divisar la escollera! (Rafael Alberti) Cuando al terminar el I Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible (El Agua) nos pusimos mano a la obra para organizar este segundo, lo único claro que teníamos era que nos llevaría a la Tacita de Plata. Al poner encima de la mesa los posibles temas no nos podíamos negar a la propuesta de nuestros compañeros de Cádiz: El Litoral. No era sólo un tema recurrente en el contexto en el que se iba a desarrollar el Congreso, sino que realmente se hacía urgente una mirada a nuestras costas. Analizado con algo más de tiempo y viendo la calidad científica y humana de los ponentes y de las comunicaciones, uno se sorprende al observar cómo podemos vivir tan de espaldas a este espacio. Evidentemente no es el caso de los autores de este libro, grandes conocedores tanto de sus problemas como de sus soluciones; pero sí es cierto que ignoramos en muchos casos los procesos ambientales, económicos y sociales que en nuestras costas se producen. No lo dudamos, urge “una mirada a nuestras costas”, pero… ¿cómo mirar?

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¿Cómo abordar la cuestión? La solución también vino desde Cádiz, como no podía ser de otra forma. Si estamos hablando del Desarrollo Sostenible, por qué no materializar sus tres pilares en tres iconos. Así fue como nació el logotipo de este congreso, con tres aves que así lo simbolizan. Así fueron los comienzos de aquel II Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible, abierto y reconocido, y que cada año coincide con nuestro consolidado Congreso Andaluz de Ciencias Ambientales, una excusa para dar un repaso a las dificultades y logros a las que se somete la profesión de ambientólogo y la excelencia académica de las ciencias ambientales. Pronto, habrá que sumar a la lista de organizadores el futuro Colegio Oficial de Ambientólogos de Andalucía, materialización de un deseo del colectivo de ambientólogos andaluces, como es el deseo de que el Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible y nuestra profesión esté abierta a todo el conocimiento y profesionales del medio ambiente, superando toda visión estanca y corporativista, que nos debe ser ajena.

EMILIO LUJÁN Presidente de la Federación Andaluza de Ciencias Ambientales 20062008


PRÓLOGO: PRESIÓN A TODA COSTA JOSÉ MARÍA MONTERO* Durante siglos la costa andaluza fue un lugar inhóspito y muy despoblado. Con la excepción de los centros comerciales tradicionales y de las comunidades pesqueras, la mayoría de los núcleos de población se situaron algo más al interior, para defenderse de la piratería y las invasiones. Hasta el siglo XIX los terrenos colindantes al Mediterráneo o el Atlántico solo tenían limitados aprovechamientos agrícolas (pequeños huertos) o ganaderos (pastos estivales). Aunque ya a finales de ese siglo comenzaron a manifestarse algunas transformaciones, no fue hasta mediados del XX cuando se originaron los primeros cambios de cierto impacto. En tan solo cuatro décadas la presión sobre el litoral se multiplicó a un ritmo vertiginoso. Primero fueron las grandes concentraciones industriales de Huelva y Algeciras, que aportaron una elevada carga contaminante en toda su área de influencia, y luego vino el crecimiento desordenado de las poblaciones costeras, proceso al que contribuyó la urbanización vinculada al turismo, una de cuyas características ha sido el desprecio a cualquier consideración de tipo ambiental. Por último, los nuevos modelos de agricultura intensiva y las explotaciones de acuicultura, junto a la proliferación de segundas residencias, se han sumado, más recientemente, a las actividades que causan impactos de distinto tipo, desde el consumo desorbitado de agua hasta el vertido incontrolado de plásticos o productos fitosanitarios. Algo más de la mitad del litoral andaluz se encuentra actualmente urbanizado, lo que supone un índice de ocupación relativamente menor que el de otras regiones con mayores niveles de desarrollo, como Valencia o José María Montero Sandoval es periodista ambiental, director del informativo semanal de medio ambiente “Espacio Protegido” (Canal 2 Andalucía) y autor de la serie “Crónica en verde” (El País-Andalucía). Director del Seminario Internacional de Periodismo y Medio Ambiente, y del Curso de Periodismo Científico y Ambiental en el Plan de Formación de la Radio Televisión de Andalucía. Entre otros galardones ha recibido el Premio Nacional de Medio Ambiente (2004), el Premio Andalucía de Medio Ambiente (1996) y el Premio Fundación BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2004). *

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Cataluña, donde este porcentaje se sitúa entre el 60 y el 70 %. Sin embargo, las construcciones avanzan a tal ritmo que, muy posiblemente, dentro de pocos años se hayan alcanzado, y aún superado, estos índices. Aunque la aprobación, en 2007, del Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA) no sirve para deshacer los numerosos desmanes urbanísticos que salpican la costa andaluza, es posible que las cautelas que este documento impone frenen una tendencia suicida. El POTA limita el crecimiento de los municipios al 30% de su población, algo que en nuestra comunidad autónoma, según datos de Greenpeace, sólo han llevado a cabo el 9 % los municipios; y en lo que se refiere a la ocupación de suelo, la limitación de crecimiento se sitúa en el 40% del suelo urbano actual. Más del 90% de los municipios andaluces, advierte Greenpeace, tendrán que adaptar sus planes urbanísticos a los nuevos criterios establecidos por la Junta de Andalucía, y en la costa, “algunos tendrán que hacer recortes más que drásticos”. En Cuevas de Almanzora (Almería), por ejemplo, el PGOU contempla un aumento de población de más de un 3.000 %, y en Vera, también en Almería, el porcentaje es similar. La tendencia de la población andaluza a concentrarse en la franja litoral es imparable, señala Greenpeace. El 62% del incremento de habitantes que ha experimentado la región entre 2003 y 2005 se localiza en municipios costeros. Andalucía consume una media de 12,81 hectáreas de suelo al día, de las que 9,23 (72%) corresponden a las provincias costeras. Este fenómeno ya se había revelado en algunos estudios como el Diagnóstico Ambiental de Málaga, publicado en 2002, que incluía el análisis de la huella ecológica de esta provincia, cuyos indicadores, a pesar de ser alarmantes, han seguido empeorando con el paso de los años. La huella ecológica es un instrumento capaz de revelar, en términos fácilmente comprensibles, la capacidad de un enclave determinado para generar los recursos que precisan sus habitantes. En definitiva, muestra la superficie de territorio productivo por habitante que se necesita para suministrar la energía y los materiales que precisan los ciudadanos instalados en un determinado nivel de vida. En el caso de Málaga, esta huella, hace ya seis años, era de 4,76 hectáreas por habitante, superior a la que entonces se registraba a escala regional (4,22 hectáreas/persona) y también superior a la obtenida para el conjunto nacional (3,3 hectáreas/persona). Dicho de otra manera, para mantener el nivel de vida y tasas de consumo asociadas, cada malagueño precisaba

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PRÓLOGO Espacio Litoral y Sostenibilidad

de 4,76 hectáreas de territorio productivo, mientras que sólo cuenta con 2,92 hectáreas, lo que quiere decir que, para mantener el actual modelo de desarrollo, se necesitaría multiplicar por tres la superficie provincial, lo cual es, sencillamente, imposible. No se puede decir que las alarmas haya saltado justamente ahora. Ya en 1991 la entonces Agencia de Medio Ambiente encargó un completo estudio sobre los efectos que la degradación ambiental estaba causando, y podría causar en el futuro, en el sector turístico localizado en las zonas costeras de la comunidad andaluza. Aún cuando el proceso urbanizador no había alcanzado la intensidad de estos últimos años, los autores del informe advertían de los serios problemas que este fenómeno estaba ocasionando en cuestiones como el saneamiento de vertidos urbanos, la gestión de basuras o el abastecimiento de agua potable. Al mismo tiempo se señalaba un evidente deterioro del paisaje que, pronosticaban, obligaría a fuertes inversiones para lograr la regeneración ambiental de la fachada litoral. La saturación urbanística se considera, pues, la principal amenaza en numerosos espacios litorales. Por este motivo, los especialistas en desarrollo sostenible proponen esponjar el territorio, demoliendo aquellos edificios más impactantes situados en primera línea de playa, rescatando estas parcelas como zonas libres de uso público, un proceso que en algunos enclaves ha empezado a promover el Ministerio de Medio Ambiente. Siguiendo esta misma filosofía, la más razonable, aquellos sectores no desarrollados de suelo urbanizable deberían ser reclasificados, pasando a la consideración de suelo no urbanizable protegido. En definitiva, explica Juan Clavero, de Ecologistas en Acción, “hay que cambiar de mentalidad, porque una parcela no construida no es un recurso inútil, al contrario, puede ser el mejor recurso turístico de un municipio costero”. Para garantizar la conservación de los enclaves más sensibles bastaría con acometer, de manera urgente, el deslinde de la zona considerada de dominio público marítimo-terrestre, ampliando, en los correspondientes planeamientos urbanísticos, la servidumbre de 100 metros que establece, como referencia mínima, la Ley de Costas, hasta cubrir una franja de entre 200 y 500 metros. De esta manera, la fachada litoral no se convertiría, como ha ocurrido en algunos municipios, en una auténtica barrera de hormigón que alcanza hasta el mismo borde del mar.

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Los principales impactos paisajísticos están originados por la proliferación de edificaciones, en altura o en pantalla, situadas en la misma fachada costera, aglomeraciones que desfiguran el relieve original y causan profundas alteraciones ambientales. Estas murallas, por ejemplo, impiden la circulación natural de las brisas, lo que termina por repercutir en la dinámica de las playas, sometidas en algunos lugares a importantes procesos de regresión. La construcción de diques, espigones o puertos deportivos, ha alterado la dinámica de las corrientes marinas, fenómeno que sumado al anterior explica la desaparición de algunas playas o la acumulación excesiva de arena en otros lugares. Para el geógrafo Juan Francisco Ojeda, la costa es un espacio de encuentro, un sistema híbrido en donde se mezclan la tierra y el mar, lo húmedo y lo seco, lo salado y lo dulce, de manera que “si hay un lugar en donde uno y uno no son dos ese es el litoral, porque aquí, por ejemplo, el encuentro del mar con un río da lugar a un estuario, a un tercer elemento en esta peculiar suma”. Y, vista desde esta perspectiva, la fachada costera es “dinámica, se está haciendo, y, por eso, es muy frágil”. Una delgada línea verde Aún cuando solo representa una minúscula parcela del territorio regional, la franja costera andaluza concentra casi el 40 % de las especies vegetales catalogadas en peligro de extinción o vulnerables. Un dato aún más llamativo si se tiene en cuenta, como advierte el botánico Fernando Sáiz, “que la mayoría de los estudios de flora se han realizado en las zonas montañosas del interior, y por eso cualquier espacio litoral se conoce menos, a estos efectos, que Cazorla o Sierra Nevada”. Esta riqueza no es casual. La costa oriental tiene una composición geológica peculiar, un tipo de rocas poco frecuentes en el conjunto de la cuenca mediterránea, sobre las que se asientan comunidades botánicas igualmente escasas. En la zona occidental la influencia de las mareas pone a disposición del viento una gran cantidad de arena, un manto eólico que origina, asimismo, unas condiciones ambientales que favorecen, por ejemplo, la existencia de valiosos bosques sobre dunas.

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PRÓLOGO Espacio Litoral y Sostenibilidad

Frente a las extensas parcelas de territorio que, en tierra firme, disfrutan de alguna figura de protección, los enclaves marinos padecen un cierto desamparo. Si las islas Chafarinas o la de Alborán han podido mantener hasta nuestros días algunos de sus peculiares valores ecológicos ha sido gracias a la presencia del Ejército y no a las tímidas disposiciones dictadas por la Administración. Desde hace varios años la Unión Europea trabaja en la creación de la denominada Red Natura 2000, un catálogo en el que se reúnen, a propuesta de los diferentes países, todas aquellas zonas que merecen ser protegidas por sus excepcionales valores ecológicos. Andalucía ya remitió su propuesta de Lugares de Interés Comunitario (LIC), que se integran en el listado nacional y a partir de los cuales se irá tejiendo esta red continental. La Consejería de Medio Ambiente ha propuesto 193 enclaves representativos de los diferentes ecosistemas que pueden encontrarse en Andalucía. En total suman cerca de 2.600.000 hectáreas, lo que supone más del 28 % de la superficie regional, porcentaje que contrasta con la media comunitaria que apenas rebasa el 10 %. Sin embargo, en el cómputo andaluz, y a pesar de la extensa franja litoral, los espacios marinos tienen un peso casi anecdótico en comparación con los enclaves terrestres: 84.000 hectáreas frente a 2.500.000 hectáreas. El proceso de deterioro del litoral, y los tímidos intentos por frenar este proceso, no son fenómenos exclusivos de la costa andaluza. Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la población costera en todo el Mediterráneo rebasa los 150 millones de personas; los establecimientos turísticos han colonizado ya alrededor de 4.000 kilómetros de litoral; el tráfico marítimo suma unas 200.000 travesías al ańo; las refinerías de petróleo vierten 20.000 toneladas de crudo en el mismo periodo de tiempo; más del 70 % de las aguas residuales urbanas se arrojan a este mar sin depurar, y el consumo energético de esta vasta región ronda los 1.000 millones de toneladas equivalentes de petróleo al ańo. Y todo esto ocurre en un territorio particularmente frágil. La flora mediterránea está constituida por más de 25.000 especies, de las que la mitad son

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endémicas de este territorio. Los incendios forestales arrasan cada ańo alrededor de 200.000 hectáreas de bosque y matorral, y casi la mitad de las tierras están afectadas por elevados riesgos de erosión. “Lo que ahora se está urbanizando de mala manera”, concluye Clavero en una opinión compartida por numerosos especialistas, “será muy difícil de restaurar en el futuro, y quizá la rentabilidad de nuestro modelo turístico dependa de las cautelas que hoy seamos capaces de aplicar”. Al final, como en el cuento, podríamos estar matando a la gallina de los huevos de oro, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista de la biodiversidad.

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PRESENTACIÓN DE LA CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL LITORAL: LA CAMPAÑA CUIDEMOS LA COSTA. VICENTE JURADO DOÑA FRANCISCA FERNÁNDEZ COVADONGA CARRAL* INTRODUCCIÓN La educación ambiental es una herramienta clave para transformar la realidad. Esta importancia queda bien reflejada en el “Libro Blanco de la Educación Ambiental en España”, donde se recogen aspectos clave, como es la dimensión social de la crisis ambiental actual; el hombre es el que padece y produce los cambios. Los problemas ambientales son el resultado de acciones concretas, determinadas por los modelos de producción y consumo y hábitos de vida, especialmente en la sociedad occidental. Se hace necesario un proceso permanente, en el cual los individuos y las comunidades adquieran conciencia de su medio y aprendan los conocimientos, los valores y las destrezas, las experiencias y también la determinación que les capacite para actuar. Podemos enumerar los ocho puntos que en el Libro Blanco se citan como resumen a las pretensiones de la Educación Ambiental: • Favorecer el conocimiento de los problemas ambientales, tanto locales como globales. • Capacitar a las personas para analizar de forma crítica la información ambiental. • Facilitar la comprensión de los procesos ambientales en conexión con los sociales, económicos y culturales.

* Dirección General de Educación Ambiental y Sostenibilidad Consejería de Medio Ambiente. Sevilla. covadonga.carral.ext@juntadeandalucia. es


• Favorecer la adquisición de nuevos valores pro-ambientales y fomentar actitudes críticas y constructivas. • Apoyar el desarrollo de una ética que promueva la protección del medio ambiente desde una perspectiva de equidad y solidaridad. • Capacitar a las personas en el análisis de los conflictos socioambientales, en el debate de alternativas y en la toma de decisiones para su resolución. • Fomentar la participación activa de la sociedad en los asuntos colectivos, potenciando la responsabilidad compartida hacia el entorno. • Ser un instrumento que favorezca modelos de conducta sostenible en todos los ámbitos de la vida. Las responsabilidades al respecto deben asumirse desde todos los ámbitos. Es preciso afrontar el reto de construir un nuevo modelo de sociedad sostenible en lo ambiental y equitativa en lo social. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LA CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía contempla entre una de sus competencias, la programación, promoción y fomento de actividades de educación ambiental con el fin de conseguir todos estos objetivos. Desde la Dirección General de Educación Ambiental y Sostenibilidad, creada administrativamente en mayo de 2000, se llevan a cabo una serie de estrategias dirigidas a diferentes sectores de la población, sobre todo el programa ALDEA que incluye la Campaña Cuidemos la Costa. El Programa ALDEA Podemos destacar, dentro de estos sectores, la importancia del Sistema Educativo. No debemos olvidar la importancia del papel que pueden desempeñar las generaciones futuras. La educación ambiental debe ser un eje transversal que constituya un puente de unión entre los centros educativos y el entorno. El objetivo de la Educación ambiental consiste en insertar en el currículum escolar las nuevas preocupaciones, problemáticas y conflictos

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PRESENTACIÓN DE LA CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE Espacio Litoral y Sostenibilidad

socioambientales del mundo real, para que puedan ser debatidos y abordados de forma crítica. Dentro de este marco conceptual encontramos englobado el programa de Educación Ambiental “ALDEA”, que pretende llegar a todos los ámbitos del sistema educativo. El programa surge en 1984 mediante convenio marco de colaboración entre la Consejería de Medio Ambiente (entonces Agencia de Medio Ambiente) y la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía con el objetivo de potenciar la Educación Ambiental en los centros educativos de nuestra Comunidad Autónoma. Este convenio tuvo su reflejo en sendos acuerdos específicos firmados en 1989 y 1990 y posteriormente fue refrendado el marco legislativo por el convenio de colaboración de 27 de abril de 1992, siguiendo aún vigente. El Programa ALDEA se presenta como un proyecto de trabajo abierto, ya que ofrece un marco de actuaciones susceptibles de desarrollarse a lo largo del tiempo de diversas formas. Los objetivos generales del Programa Aldea son: a) Orientar y potenciar la inclusión de la perspectiva ambiental en la normativa educativa de Andalucía, en las diferentes etapas del sistema educativo. b) Elaborar orientaciones didácticas de educación ambiental, adaptadas a cada nivel educativo, y facilitar su puesta en práctica en los centros. c) Facilitar información sistemática a la comunidad educativa sobre distintos aspectos del medio ambiente y de la educación ambiental. d) Ofrecer medios y recursos para la práctica de la educación ambiental. e) Diseñar y emprender estrategias de formación del profesorado en educación ambiental. f) Promover el estudio, la innovación y la investigación didáctica en educación ambiental.

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Para el logro de estos objetivos se han establecido unas líneas de actuación, que se complementan entre sí: 1. La Información y sensibilización sobre la problemática ambiental, a través de campañas y concursos, bases de datos informativas, boletines y revistas. 2. La Utilización de los recursos del medio por parte de los centros educativos. 3. La Formación del Profesorado, con la puesta en marcha de actividades formativas diversificadas capaces de acoger a profesores y profesoras con distintos grados de conocimiento y expectativas ante la temática. 4. La Elaboración y edición de materiales didácticos capaces de ofrecer recursos educativos en cada una de las etapas del sistema, desde la Educación Infantil a la Educación Secundaria. 5. La Innovación e investigación educativa con la subvención y el asesoramiento a Proyectos de Educación Ambiental, seminarios de trabajo y grupos profesionales, dedicados a profundizar en este ámbito. Las Campañas:  Campaña “Árboles, bosques de vida” denominada antes Crece con tu árbol. Campaña de educación ambiental dirigida a concienciar al público escolar sobre la importancia de nuestros recursos forestales. Incluye actividades como reforestaciones participativas, visitas a CEDEFOS, reparto de semillas de especies autóctonas y construcción de viveros en el propio centro.  Campaña “Cuidemos la Costa”. Esta Campaña supone un instrumento para la Educación Ambiental sobre el medio marino y el litoral andaluz. Su objetivo es acercar el medio costero a la población infantil y juvenil y despertar la sensibilidad hacia el mismo, potenciando actuaciones para su cuidado y conservación. Entre sus actividades se encuentra la observación y recogida de datos de un tramo concreto de costa, cuyos datos constituyen la base del informe “Coastwatch” que

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cada año se confecciona a nivel europeo sobre el litoral. En los últimos años han participado cerca de 1.000 centros escolares andaluces y más de 3.000 profesores. Hay que tener en cuenta que se trata de centros escolares situados en la franja litoral de sólo 5 provincias. La Campaña pretende principalmente fomentar las actividades de educación ambiental en el medio litoral con el objetivo de sensibilizar a docentes y alumnado del conocimiento y mejor utilización de los recursos marinos. La franja costera es un mosaico de ecosistemas diversos y frágiles y hemos de avanzar hacia un enfoque integrado de los mismos, teniendo en cuenta la interrelación de los procesos físico-químicos, biológicos y geomorfológicos, sin olvidar los aspectos sociales y educacionales. Año tras año desde la Dirección General de Educación Ambiental y Sostenibilidad de la Consejería de Medio Ambiente, se intenta incrementar la participación social, implicando a un número mayor de centros, incluso aquellos que estén situados a unos 50 Kms del litoral. También cada año se organizan cursos de formación para el profesorado homologados a través de los Centros de Profesores (CEPs) de la Consejería de Educación que constan de una fase presencial, de un itinerario práctico en el litoral y de una fase no presencial que permite la realización de las actividades propuestas. En la Campaña participan dos secretarías técnicas, el Aula del Mar de Málaga y el Aula Marina de El Terrón (Lepe, Huelva) que se encargan de los aspectos organizativos y de contacto con los centros docentes. Por último, cada año se edita un informe que recoge todos los pormenores de la campaña del año, incluyendo la relación de los centros participantes en la Red Coastwatch Europa y las fichas elaboradas. La Coordinación para Andalucía la llevan a cabo investigadores del Grupo “Planificación y Gestión Litoral” de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Cádiz. Nosotros esperamos que cada año la Campaña sea un aliciente más en una toma de conciencia sobre los problemas del litoral andaluz.

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Capítulo 1

LAS CIENCIAS AMBIENTALES Y EL LITORAL. DE LA NUEVA CULTURA AMBIENTAL A LA NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO (LITORAL).


LAS CIENCIAS AMBIENTALES Y EL LITORAL. DE LA NUEVA CULTURA AMBIENTAL A LA NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO (LITORAL). ENVIRONMENTAL SCIENCES AND COASTAL AREAS. FROM A NEW ENVIRONMENTAL CULTURE TO A NEW TERRITORIAL (LITORAL) CULTURE. LES SCIENCES DE L´ENVIRONNEMENT ET LE LITTORAL. DE LA NOUVELLE CULTURE DE L´ENVIRONNEMENT À LA NOUVELLE CULTURE DU TERRITOIRE (LITTORAL). ALBERTO MATARÁN RUIZ1 MANUEL LOJO. Resumen. Atendiendo al carácter frágil y tensionado del litoral, este capítulo pretende realizar una pequeña síntesis de la relación existente entre el litoral y las Ciencias Ambientales como disciplina del conocimiento, tratando de destacar las aportaciones y las conclusiones más relevantes del II Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible (AMBIENTALIA). Abstract. According to the fragility of the litoral and the tensions occuring in this area, in this chapter it is presented a sinthesys of the links between the litoral and the Environmental Sciences discipline, trying to underline the main contents and conclussions of the II Andalusian Congress of Sustainable Development (AMBIENTALIA). Résumé Connaissant l´aspect fragile et délicat du littoral, ce chapitre veut présenter une courte synthèse de la relation qui existe entre le littoral et les Sciences de l´Environnement en tant que discipline de la connaissance, tout en essayant de retenir les apports et les conclusions les plus signalés au cours du II Congrès Andalou du Développement Soutenable (AMBIENTALIA)

1 Persona de contacto: Alberto Matarán Ruiz, Director de la Cátedra José Saramago de la Universidad de Granada y Profesor del Área de Urbanística y Ordenación del Territorio de dicha Universidad, mataran@ugr.es

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CAPÍTULO 1 Las Ciencias Ambientales y el litoral

1.- Introducción Durante el mes de abril de 2007 se celebró en Cádiz una nueva edición (la segunda) de AMBIENTALIA, Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible. Al igual que el congreso anterior celebrado en Granada, más de 400 personas vinculadas a las cuestiones ambientales desde la investigación y desde la dedicación profesional o social, se reunieron en este evento, siendo el litoral la temática principal. La elección del litoral para centrar los contenidos del congreso estuvo determinada por su importancia socioambiental, y, sobre todo, por las graves amenazas y tensiones que se ciernen sobre este frágil territorio. El ámbito de trabajo generado en el II Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible trata de ofrecer la multidisciplinariedad necesaria para abordar con rigor esta cuestión, teniendo en cuenta aspectos que van desde las condiciones ecológicas, hasta la función económica y social del litoral condicionada bajo un régimen jurídico muy singular. Como es costumbre, AMBIENTALIA que se define como congreso eminentemente científico y profesional, tuvo como complemento la sexta edición anual consecutiva del Congreso Andaluz de Ciencias Ambientales. En esta segunda parte también se realizaron numerosas referencias a la cuestión del litoral, pero en este caso desde el punto de vista de su relación con las Ciencias Ambientales como titulación universitaria oficial y a la profesión de ambientólog@. En este sentido, desde la Federación Andaluza de Ciencias Ambientales creemos que estamos consiguiendo que estos congresos sean un verdadero marco de encuentro donde las personas (ambientólog@s o no) que se relacionan con un tema esencial para Andalucía y el ámbito Mediterráneo (como el litoral) de una forma profesional, académica o socio-política puedan discutir y compartir puntos de vista, análisis, y hasta posibles soluciones que, tal y como señala el título de este libro, lleven a adoptar una Nueva Cultura Ambiental, que en el caso del litoral se sustanciaría en una Nueva Cultura del Territorio que sea beneficiosa para este espacio frágil, altamente tensionado y escenario de numerosos conflictos. Teniendo en cuenta estos supuestos previos, a través de la descripción de las cuestiones tratadas durante el congreso, se pretende realizar a lo largo de este texto una pequeña síntesis de la relación existente entre el litoral y las Ciencias Ambientales como disciplina del conocimiento, tratando de destacar las aportaciones no exclusivas ni excluyentes que se vienen realizando y que se pueden realizar desde este joven campo de estudio,

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enriquecido tanto por ambientólog@s como por otras personas provenientes de las más diversas disciplinas académicas, científicas, profesionales, e incluso eminentemente sociales. Este proceso de interacción demuestra claramente la esencia integradora y “no reduccionista” de las Ciencias Ambientales. 2.- Una visión integrada del litoral desde el conocimiento multi y transdisciplinar que aportan las Ciencias Ambientales. El litoral alberga por una parte, una fracción esencial de los lugares de mayor valor ambiental de un territorio (Gómez Zotano) (Zamboni et al), mientras que por otra parte, suele ser soporte de múltiples actividades económicas (Barragán Muñoz et al) (Sotelo Navalpotro) (Santiago Zaragoza et al) (Valenzuela Montes y Pérez Campaña) en un contexto de grandes presiones poblacionales, y, sobre todo, urbanísticas (Hernández del Águila y Toro Sánchez). La gran variabilidad (Losada Rodríguez) (Ortega Sánchez et al) y complejidad de un espacio de transición entre dos medios tan diferentes como el mar y la tierra firme, no sólo implica en sí un gran valor ambiental representado en muchos casos por su alta biodiversidad, si no que también supone una importante dificultad a la hora de realizar estudios y evaluar o proponer actuaciones. En este sentido, es lógico que existan gran cantidad de especialidades que trabajen sobre el litoral, y que se utilicen numerosas técnicas para estudiar de forma rigurosa este espacio. De hecho, durante la celebración de AMBIENTALIA se llevaron a cabo ponencias y debates muy diversos, como por ejemplo, los relacionados con las tecnologías ambientales de análisis, que trataron cuestiones tan dispares como importantes para el litoral como la detección de hidrocarburos en suelos (Aguilera Herrador et al) y la autodepuración de un ecosistema mareal que sufre de forma constante un vertido directo de aguas procedentes de una estación depuradora de aguas residuales (Acevedo Merino et al). Además, a la hora de prevenir y evaluar en su totalidad el impacto ambiental de la acción humana sobre el litoral (Marijuan), o a la hora de proponer criterios o actividades que fomenten la sostenibilidad (Barragán Muñoz, et al) (Hernández del Águila y Toro Sánchez), será necesario entender en toda su complejidad los ecosistemas litorales y los factores que interactúan en y con ellos. Esto supone que no sólo múltiples disciplinas deban abordar con rigor el ecosistema litoral, si no que también sea necesario la concurrencia de profesionales con un alto nivel de formación holística (Vidal Salazar). Aunque esta formación no es exclusiva de l@s ambientólog@s, sí que es cierto que tiene gran valor la visión trans y mul-

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CAPÍTULO 1 Las Ciencias Ambientales y el litoral

tidisciplinar de las Ciencias Ambientales, considerada una disciplina de disciplinas ya que incluye numerosas aportaciones de disciplinas tan diversas como la botánica, zoología, geología, física etc. Por otro lado, tal y como se ha destacado anteriormente, el litoral es uno de los espacios más tensionados por causas antrópicas. En los debates acontecidos en AMBIENTALIA quedó claro que estas tensiones tienen unas causas muy diversas, entre las que destacan: el hecho de que numerosas infraestructuras de transporte se sitúan junto a la costa (Martín Fernández Díez-Picazo), el que gran parte del extraordinario crecimiento del uso residencial y turístico que se ha producido en el último siglo ha sido soportado por el litoral (Matarán Ruiz) (Kiatkoski et al), el que todavía hoy muchas de las nuevas industrias que se crean se localizan en el litoral (Pérez Campaña), y el que la pesca y las agriculturas intensivas tienen en el litoral uno de sus principales espacios de expansión (España Villanueva et al) (Matarán Ruiz). Las facilidades para el transporte y el alto valor de los recursos disponibles han sido determinantes así mismo para esta concentración. Sin embargo, la alta fragilidad y la existencia de unos límites ambientales muy claros en el caso del litoral (Del Moral Ituarte), ha generado procesos de degradación que han disminuido en gran medida el valor o la propia existencia de los recursos litorales al tiempo que aumentaban los conflictos por el uso de dichos recursos en contextos de escasez inducida y creciente (Marijuan). Es importante recordar aquí que los recursos litorales son muy frágiles y en su mayor parte no son renovables, por lo que deben ser conservados y gestionados abordando todas las causas de la enfermedad del hipercrecimiento que afecta a nuestra sociedad. En este sentido, la complejidad de factores y actividades implicadas en un espacio tan reducido supone de nuevo la imperante necesidad de contar con equipos multidisciplinares que sean capaces de estudiar adecuadamente los procesos de carácter antrópico que se dan en el litoral. Sin embargo, otra vez nos encontramos con que es fundamental entender de una forma integral las relaciones sistémicas e incluso se podría decir, ecosistémicas que determinan la actividad humana en el litoral, y lógicamente, el carácter holístico de las Ciencias Ambientales constituye un valor importante a la hora de abordar el litoral en su conjunto ya que incluyen, entre otros, conocimientos de economía, sociología, ordenación del territorio y un largo etcétera. Una vez que se ha abordado de forma adecuada (multidisciplinar y holística) la magnitud de los desafíos a los que se enfrenta la sociedad en el espacio litoral, corresponde tratar las posibles alternativas existentes para ordenarlo y gestionarlo. De este modo, durante los debates del Congreso

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se demostró la necesidad de un cambio de mentalidad a la hora de gestionar el litoral, pues hasta el momento las actuaciones sobre el espacio y los recursos naturales desde el ámbito público no han sido del todo eficaces. Este cambio necesario puede venir de la mano de propuestas innovadoras como la Gestión Integrada de Áreas Litorales (GIAL), que tiene en el Profesor Juan Manuel Barragán (Ponente del congreso y co-autor de uno de los capítulos de este libro) a uno de sus pioneros y a uno de sus principales defensores en nuestro país. Este científico expone que el litoral, entendido como objeto de planificación y gestión, exige una atención muy especial a las cuestiones jurídicas y administrativas que actúan regulando las relaciones entre los subsistemas natural y antrópico. En el capítulo que firma junto a Chica Ruiz y Pérez Cayeiro en este libro, Barragán hace especial hincapié en que la GIAL se trata sobre todo de un proceso de gestión dentro del ámbito público, por lo que debe abordar la gobernanza de las zonas costeras atendiendo de forma prioritaria a las siguientes cuestiones: políticas específicas, normativa, reparto de responsabilidades, instituciones, instrumentos, recursos, formación y capacitación, mecanismos de coordinación y cooperación, recursos, información y conocimiento, formación, y participación. Es evidente la importancia y el alto grado de complejidad de los objetivos planteados en la GIAL, cuestión lógica si se recuerda así mismo el carácter complejo y la importancia esencial al espacio litoral. Atendiendo a la ambición multidisciplinar que mueve a la FACCAA a organizar AMBIENTALIA, se desarrollaron durante el congreso numerosos debates sobre gran parte de los aspectos descritos anteriormente, teniendo en cuenta las aportaciones que se están generando tanto desde el campo académico e investigador como desde el campo institucional, empresarial o social. Para señalar un ejemplo significativo, en AMBIENTALIA se discutió en profundidad sobre la relación economía-sociedad, dándole importancia a la educación ambiental y a la participación social tal y como queda reflejada en algunos de los proyectos analizados en el congreso: los programas de Educación Ambiental en el Litoral de la Junta de Andalucía (Jurado Doña); el voluntariado ambiental de seguimiento de fanerógamas marinas en la Bahía de Cádiz (Olivé); el seguimiento de basura marina en el litoral sudoeste andaluz (Gracia y Calvo); y el diagnóstico participativo sobre la avifauna y la observación de aves en el Parque Natural Bahía de Cádiz (Gracia y Calvo). Otro ejemplo significativo sería el derivado de la importancia de la planificación espacial a la hora de diseñar una correcta política de GIAL. De este modo, en AMBIENTALIA se reservó una sesión completa para abordar esta temática, tratándose cuestiones fundamentales para el futuro del litoral como: las aportaciones del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía

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CAPÍTULO 1 Las Ciencias Ambientales y el litoral

con respecto al litoral (García Fernández, et al); la ordenación del suelo no urbanizable (Pérez Campaña); la gestión del regadío (España Villanueva, et al); o la eficiencia territorial de la planificación turística (Matarán Ruiz). Por último, es fundamental que los planteamientos de fondo sobre el litoral, tanto desde la Gestión Integrada de Áreas Litorales como, en cierto modo, desde las Ciencias Ambientales, constituyan en sí mismos la defensa de un modelo de política pública, algo lógico, ya que ciencia y política deben ir de la mano, apoyándose una en la otra para conseguir que las zonas costeras tiendan hacia la sostenibilidad, resolviendo paulatinamente los graves conflictos que allí surgen, incluidos los derivados de las carencias existentes a la hora de aplicar propuestas como la GIAL (Barragán et al) (Onetti, et al) o, en los casos municipales, la Agenda Local 21 (Hernández del Águila y Toro Sánchez) (Parra del Pino y Vera Casares) (Hernández Carrero). Tal y como se defiende a lo largo de este capítulo, la gran diversidad de aspectos que se ven influidos y que influyen en el litoral sitúan a una disciplina diversa y transversal como las Ciencias Ambientales en una posición privilegiada para aportar una necesaria visión de conjunto, integradora, holística que facilite los objetivos planteados desde las políticas públicas o los que son, simplemente, demandados por la sociedad. De hecho, la gestión integrada juega un papel muy importante dentro de los planes de estudio de las universidades españolas en las que se imparten las Ciencias Ambientales. Por lo tanto, jóvenes (pero necesarias) disciplinas como las Ciencias Ambientales y la Gestión Integrada de Áreas Litorales, pueden aportar una visión más racional para mejorar la gestión que se ha venido haciendo y con ello permitir conservar los recursos naturales y culturales, sin olvidar el necesario desarrollo humano, que no se corresponde con el modelo de crecimiento económico predominante en nuestro país. 3.- Conclusiones. Bajo este contexto de amenaza creciente sobre unos espacios litorales cada vez más frágiles y menos cuidados en los modelos socioeconómicos, son necesarios eventos como AMBIENTALIA que contribuyan a abordar los retos fundamentales para el litoral: generar un mayor conocimiento científico-técnico del litoral; fomentar el debate sobre la evaluación de los recursos y los impactos generados en los territorios litorales; mejorar el soporte normativo-legislativo; y, finalmente, incrementar la participación y la concienciación ambiental con respecto al litoral. Es necesario por tanto encontrar propuestas de gestión y planificación “más racionales” en los usos del litoral. La tarea es tan compleja como urgente y pasa por el favorecimiento de procesos de construcción, individua-

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les y colectivos, de una Nueva Cultura Ambiental, que como se ha dicho, se sustancia en una Nueva Cultura del Territorio, en este caso del territorio litoral. Tal y como afirma el Prof. Hernández del Águila, aunque la palabra cultura está muy degradada en su actual uso social y se habla de cultura de casi todo, las cuestiones ambientales, y en particular la planificación y la gestión del territorio necesitan una cultura previa que a su vez las propias estrategias puedan alimentar desde sus propuestas. 5.- Referencias. TODAS LAS REFERENCIAS FORMAN PARTE DE ESTE PROPIO LIBRO O DEL LIBRO DEL CONGRESO QUE SE PUEDE DESCARGAR GRATUITAMENTE DE INTERNET EN LA DIRECCIÓN (http://www.ambientalia.org/).

Matarán Ruiz, A., (2007). “CD del VI Congreso Andaluz de Ciencias Ambientales, II Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible, AMBIENTALIA: EL litoral”. Junta de Andalucía, Universidad de Cádiz y Federación Andaluza de Ciencias Ambientales. Cádiz, 12 – 14 de Abril de 2007. ISBN. 978-84-9685609-7.

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Capítulo 2

CRITERIOS PARA LA ESTRATEGIA ANDALUZA DE GESTIÓN INTEGRADA DE ZONAS COSTERAS: LA PERSPECTIVA INSTITUCIONAL


CRITERIOS PARA LA ESTRATEGIA ANDALUZA DE GESTIÓN INTEGRADA DE ZONAS COSTERAS: LA PERSPECTIVA INSTITUCIONAL CRITERIA FOR THE ANDALUSIAN STRATEGY ON INTEGRATED COASTAL ZONE MANAGEMENT: AN INSTITUTIONAL DIAGNOSIS OF COASTAL MANAGEMENT OF THE JUNAT DE ANDALUCÍA CRITÈRES POUR LA STRATÉGIE ANDALOUSE D´UNE GESTION INTÉGRÉE DES ZONES CÔTIÈRES: LA PERSPECTIVE DES INSTITUTIONS. BARRAGÁN MUÑOZ, J. MANUEL CHICA RUIZ, J. ADOLFO1 PÉREZ CAYEIRO, M. LUISA Resumen Este artículo presenta de manera sintética un diagnóstico de la gestión costera en Andalucía: política, normativa, competencias, instituciones, instrumentos, aspectos económicos, formación, información, educación y participación. El enfoque es tan novedoso, que proporciona suficiente material para la reflexión acerca de de una política pública de enorme trascendencia para cualquier región litoral. Abstract This article summarises the criteria that has been designed for the establishment and the implementation of the Andalusian Strategy on Integrated Coastal Zone Management (ICZM). The objective is to write an institutional diagnosis of Coastal Management of the Junta de Andalucía. Diverse concurrent aspects have been considered: public policy, regulations, competences, institutions, instruments, economics aspects, training, public information, education and social participation. These ten aspects for analysis of Integrated Coastal Zone Management compose an innovative model that could be exported for other coastal areas. Résumé Cet article présente d´une façon synthétisée un diagnostique de la gestion des côtes andalouses: la politique, les normes, les compétences, 1 Persona de contacto: Dr. J. Adolfo Chica Ruiz, Área de Análisis Geográfico Regional, Universidad de Cádiz, adolfo.chica@uca.es, www.gestioncostera.es

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CAPÍTULO 2 Criterios para la estrategia andaluza de gestión integrada de zonas costeras: la perspectiva institucional

les institutions, les instruments, les aspects économiques, la formation, l´information, l´éducation et la participation. L´approche est tellement innovatrice, qu´elle apporte des données suffisantes pour une politique publique qui a une importance capitale pour les régions du littoral.

1. Introducción El concepto de estrategia se ha interpretado en sentido estricto como la forma de alcanzar un objetivo en un entorno adverso, cambiante o incierto. En este caso, resulta prioritario conseguir un cierto equilibrio entre la conservación de los valores socioambientales del litoral andaluz y sus necesidades de desarrollo económico. Y lo anterior entendido desde dentro de las funciones de una gran institución pública como es la Junta de Andalucía. De ahí el sentido corporativo inherente a la Estrategia Andaluza de Gestión Integrada de Zonas Costeras. Pero, como en cualquier estrategia, resulta imprescindible contar con el mejor conocimiento posible de lo que ocurre dentro de la propia institución. Para ello se identifican los aspectos más relevantes de la gestión en el ámbito público. Dichos aspectos deben servir para comprender un sistema administrativo complejo. No debe olvidarse que se trata, en lo fundamental, de un proceso de gestión dentro del ámbito público de actuación. Y como tal, tiene que abordar aquellos aspectos que le son de imprescindible conocimiento para la gobernanza de las zonas costeras: políticas específicas, normativa, reparto de responsabilidades, instituciones, instrumentos, recursos, formación y capacitación, mecanismos de coordinación y cooperación, recursos, información y conocimiento, formación, participación, etc.

2. Diagnóstico Institucional del litoral andaluz 2.1. Gestión Integrada de Zonas Costeras y políticas públicas de la Junta de Andalucía La gestión del litoral se inscribe dentro del marco de las políticas públicas que operan al servicio del desarrollo sostenible de estos ámbitos geográficos. De esta manera, la Gestión Integrada de Zonas Costeras (GIZC), como interpretación específica de un determinado modelo de gestión pública, se identifica en gran medida con el concepto de gobernanza. A lo largo de la breve historia de la política autonómica, los problemas ligados a los recursos forestales y al agua son los que mayor interés han despertado en nuestros representantes políticos. El litoral ha ocupado un lugar muy secundario en este sentido. Probablemente porque no se ha

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interpretado como un único recurso, o porque ha sido imprescindible para consolidar el modelo de desarrollo andaluz; muy ligado, por cierto, a las actividades turísticas, de ocio y recreo. Todo hace pensar, siguiendo la lógica de nuestras políticas reactivas, que la amenaza real de desaparición del litoral puede justificar que, en un futuro más o menos próximo, éste se erija en el tercer recurso-problema de interés para Andalucía. Pero, hasta la fecha de 2004, hay que reconocer que el espacio litoral y sus recursos, tomados en conjunto, como un todo unitario, no ha sido un problema al que se le haya concedido prioridad. Los cambios detectados en los mensajes políticos se identifican, todavía, con un enfoque sectorial. Las actividades en el litoral, o sus recursos, se inscriben en la agenda política de bastantes responsables del ejecutivo andaluz: de Obras Públicas y Transportes (COPT), de Turismo, Comercio y Deporte (CTCD), de Medio Ambiente (CMA), de Agricultura y Pesca (CAP), de Cultura (CC), etc. Cada uno de ellos expone uno o varios problemas específicos: incumplimiento de la normativa urbanística en los municipios litorales, inadecuación de algunos destinos turísticos en la costa, necesidad de la gestión ambiental del litoral andaluz, crisis de los recursos pesqueros, conocimiento incompleto del patrimonio arqueológico sumergido… Lo anterior se traduce en propuestas concretas que, aunque no dejan de abordarse a través de llamamientos a la coordinación y la cooperación, se siguen interpretando en clave sectorial: crecimiento urbanístico ordenado en el litoral, recualificación de destinos turísticos litorales, nuevo modelo de gestión ambiental litoral, regeneración de los caladeros andaluces, inventario del patrimonio cultural sumergido, etc. Incluso en proyectos específicos: Pacto Andaluz por el litoral desde la CTCD, Programa de Gestión para el Medio Marino de la CMA, declaración de las primeras Reservas de Pesca de Andalucía desde la CAP, Plan Andaluz de Arquitectura Defensiva de la CC, en el que se incluyen las torres de almenara y los baluartes costeros, etc. Sólo algunas de las políticas públicas expuestas concretaron planes o estrategias que afectan de forma importante al litoral (CTCD, CMA y CAP), y eran menos aún las que se expresaron en clave de integración intersectorial (CTCD y CMA). Por último, la Consejería de Turismo ha interpretado la necesidad de salir de su ámbito administrativo, para enfrentarse a los problemas que reconoce en su campo de responsabilidades. Para ello propone alianzas estratégicas concretas, que buscan la misma transversalidad que otras consejerías, basadas en la coordinación y cooperación con las instituciones competentes, pero concreta su propuesta

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en las de “ordenación del territorio, uso del agua, espacios protegidos, cultura, etc.” Es quizás un buen ejemplo de política pública integradora que llega a un cierto nivel de concreción y compromiso. Debido a su trascendencia para la GIZC, resulta imprescindible mencionar, de nuevo, la interesante iniciativa que el Grupo Socialista del Parlamento Andaluz tuvo en el Pleno del 1 y 2 de junio de 2005. En dicho pleno se aprueba una Proposición no de ley para promover un proyecto andaluz relativo a la gestión integrada de zonas costeras, que suponga liderar a nivel nacional la estrategia de las mismas marcada por las directrices comunitarias, y que a su vez permita a Andalucía posicionarse ante la futura Directiva Europea sobre gestión integrada de zonas costeras, poniendo en valor los esfuerzos en conservación y desarrollo sostenible que la Junta de Andalucía viene desarrollando en nuestro litoral. Con esta “Proposición no de ley relativa a la gestión integrada de zonas costeras”, dirigida al Consejo de Gobierno, el Parlamento Andaluz legitima, todavía más, las futuras actuaciones que la Junta de Andalucía decida emprender con objeto de mejorar el modelo andaluz de gestión en el litoral. Lo expuesto permite obtener algunas conclusiones: No hay política de gestión integrada costera y marina explícita y bien definida pero, recientemente, han surgido importantes iniciativas políticas para la GIZC. Éstas no han fructificado, todavía, pero hacen albergar esperanzas fundadas de que se asiste al inicio de la quiebra del modelo de gestión vigente. Y es que el litoral empieza a estar presente en la mayor parte de las políticas públicas andaluzas; eso sí, a través de una aproximación sectorial, y sin llegar a adquirir el protagonismo de otros recursos que, históricamente, han concentrado los esfuerzos de nuestras instituciones públicas. También conviene realzar el importante hecho de que exista absoluta legitimidad democrática para desarrollar un proyecto andaluz sobre GIZC: El propio Parlamento Andaluz ha instado al Ejecutivo a llevarlo a cabo. Por último, se destaca otro aspecto novedoso, y absolutamente positivo, observado al menos en los discursos políticos: el sentido de gobernanza que adquiere de forma progresiva la acción de gobierno en Andalucía. Esto, aunque no se observa para el litoral de forma exclusiva y sí de una forma genérica, impregna casi todas las propuestas políticas del gobierno. Conceptos clave como coordinación, cooperación, participación, transparencia, etc. son mencionados de forma reiterada acompañando a las directrices para la acción política. Ello es especialmente valioso para el litoral, pues este es uno de los escenarios políticos más complejos que pueda imaginarse: por el elevado número de administraciones competentes, de instru-

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mentos reglamentarios, de agentes sociales e institucionales, de intereses distintos y a veces contradictorios, etc. 2.2. Normativa para la gestión del litoral y sus recursos La normativa estatal que más interesa a la gestión de nuestras zonas costeras es sin duda la Ley 22/88 de Costas. Pues afecta, de manera determinante, a ciertos espacios, actividades o recursos (DPMT, puertos comerciales, etc.) y ofrece un marco jurídico para la cooperación entre la Comunidad Autónoma de Andalucía (CAA), la Administración General del Estado (convenios y acuerdos) y la administración local. También el Real Decreto 1302/1986 de Evaluación de Impacto Ambiental, es una referencia legislativa importante para las actividades humanas en las zonas costeras. Su modificación en 2000 cita de forma explícita las “Zonas Costeras” como áreas geográficas de sensibilidad ambiental y, por tanto, es preciso prestar especial atención a la capacidad de carga del medio natural. Otras referencias normativas de la Administración General del Estado (AGE) son: Ley 27/2006, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente; Real Decreto 258/1989, sobre vertidos de sustancias peligrosas desde tierra al mar; Real Decreto 2510/1977, sobre trazado de Líneas de Base Recta; Ley 10/1977, sobre Mar Territorial, etc. De las responsabilidades transferidas por el Estado a la CAA se deriva una estructura normativa propia. Existiendo un importante cuerpo legal que afecta directa, o indirectamente, a la gestión de las zonas costeras. Cabe mencionar, por su trascendencia para la ordenación del territorio, el Decreto 118/1990 en el que se aprueban las Directrices Regionales del Litoral de Andalucía. Este, a pesar de ser un instrumento legal con grandes posibilidades, ha sido muy poco eficaz. Entre las numerosas leyes vigentes, con algún interés para la GIZC, cabe mencionar las siguientes: de Ordenación del Territorio, de Ordenación Urbanística, Patrimonio Histórico, Espacios Naturales Protegidos, Aguas Litorales, Pesca, Acuicultura y Marisqueo, Puertos Deportivos, Turismo, etc. Si bien desde organismos y programas internacionales (Consejo de Europa, Unión Europea, Naciones Unidas) se insta a la aprobación de un texto normativo adaptado a las necesidades de la GIZC, en Andalucía no existe ningún instrumento normativo de estas características.

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Respecto a las leyes de Ordenación Urbanística y de Ordenación del Territorio conviene hacer algún comentario. En la primera, y de manera explícita, se mencionan ciertas medidas y cautelas con respecto a las áreas litorales, especialmente para las Zonas de Servidumbre de Protección y de Influencia del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT), en el sentido de destinar los terrenos a “espacios libres de uso y disfrute público”. Sobre la segunda, resulta evidente que ésta no puede ser catalogada como ley sectorial. Pero tampoco es, en sentido estricto, el instrumento más adecuado para la GIZC debido a que, tanto desde un punto de vista formal como en la práctica, sólo actúa sobre el espacio terrestre. De todas formas es, junto a las de carácter ambiental, una de las que más y mejor pueden influir en la definición de un modelo más integrado de gestión de áreas litorales. Otra reflexión respecto de la normativa sugiere la conveniencia de armonizar, actualizar o desarrollar varios instrumentos legales existentes con incidencia en el litoral andaluz: Directrices Regionales del Litoral, Ley de Ordenación del Territorio, Ley de Ordenación Urbanística, Ley de Espacios Naturales Protegidos, Decreto de autorización de usos en Zona de Servidumbre de Protección del DPMT, etc. Especialmente este último, cuyas competencias radican en la CMA, necesita concretar mucho más sus criterios de gestión. Como era de esperar tampoco hay, en el ordenamiento jurrídico español o andaluz, normativa específica para la GIZC en la escala local. Y no olvidemos que en algunas normativas de otros países se contempla la posibilidad del Plan Municipal de Gestión Costera. En general, nuestras normas municipales y ordenanzas están muy vinculadas a ciertos servicios urbanos como el control de la contaminación acústica, gestión de residuos sólidos, abastecimiento y saneamiento del agua, etc. Pero la gestión integrada tiene en la escala local un interlocutor ineludible. Entre otras razones porque, además de las competencias que la Ley de Régimen Local atribuye a los Ayuntamientos, tanto la del Suelo como la de Costas les reconocen una serie de competencias vinculadas a la planificación de los usos del suelo y a las playas, respectivamente. Puede concluirse que Andalucía no dispone de una legislación específica para la GIZC. Ninguno de los numerosos instrumentos reglamentarios vigentes permite la gestión integrada del litoral. Tampoco resultaría incoherente la existencia de una base legal para la

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gestión de las áreas litorales que sea sencilla, con capacidad de adaptarse a nuestra estructura administrativa y competencial, y a diferentes realidades físico-naturales, que regule los incentivos para el acercamiento común a metas compartidas, que tenga un carácter voluntario, etc. 2.3. Reparto de responsabilidades en la gestión del litoral de Andalucía En España las funciones públicas relacionadas con la GIZC están repartidas entre las diferentes escalas territoriales de administración: AGE, CAA y Administración Local. La CAA ostenta competencias de enorme trascendencia para la GIZC que se recogen en el nuevo Estatuto de Autonomía, destacan la ordenación del territorio y del litoral, urbanismo, gestión de recursos naturales, espacios naturales protegidos, puertos deportivos y pesqueros, patrimonio histórico, Zona de Servidumbre de Protección del DPMT, vertidos, pesca en aguas interiores, acuicultura, marisqueo, etc. El reparto y asunción de competencias no siempre se ha realizado de forma apacible. Además del contencioso generalizado entre el Estado y la mayoría de las Comunidades Autónomas, a raíz del texto original de la Ley 22/88 de Costas, y que terminó en el Tribunal Constitucional, se han sucedido otros muy significativos. En Andalucía algunos conflictos se han originado por la gestión de espacios protegidos costeros y marinos, desarrollándose en escenarios como el de Cabo de Gata, Doñana, Mar de Alborán, etc. Recientemente, el Tribunal Constitucional ha fallado a favor de la CAA en relación con la gestión del Parque Nacional de Doñana. Las consecuencias no se hacen esperar y la Junta de Andalucía se ha hecho cargo de la gestión directa de este espacio. Después de haber asumido la ahora denominada Cuenca Mediterránea, la Comunidad Autónoma de Andalucía hace lo propio con la gestión de la Cuenca Atlántica, que comprende los cursos de agua que mayoritariamente desembocan en esta parte del litoral andaluz. En el nuevo Estatuto de Autonomía se asume la competencia de nuestra mayor cuenca hidrográfica: la del Guadalquivir. Ello constituye una oportunidad de ensayar otras fórmulas e instrumentos para una gestión más integrada en el litoral andaluz; sobre todo si se piensa lo que implica, para nuestro modelo de gestión, la Directiva Marco del Agua. La Administración Local, por su parte, tiene competencias relacionadas con la gestión de residuos sólidos, planeamiento urbanístico, depuración de aguas residuales, limpieza, ordenación de actividades y seguridad en las

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playas, etc. Es posible que no sean tan considerables en número pero sí en relevancia para la GIZC; sobre todo si se tiene en cuenta que uno de los principales vectores de presión del litoral y sus recursos llega, al menos en Andalucía, a través del modelo de desarrollo urbanístico. Como en esta escala suelen darse situaciones de escasez crónica de recursos, humanos y económicos, parece interesante resaltar el papel que pueden jugar otras administraciones jurídicamente adscritas al régimen local. Nos referimos a las Diputaciones Provinciales. Es preciso pensar en su potencial función impulsora, dinamizadora o catalizadora de proyectos para el litoral. Las Diputaciones pueden contribuir, con asesoramiento técnico o con ayuda financiera, a que los entes locales pongan en marcha con el Estado, con la CAA o con ambas al mismo tiempo, iniciativas de interés compartido. Las Diputaciones disponen de recursos pero no de competencias, mientras que los municipios tienen ciertas responsabilidades para las que, con frecuencia, carecen de medios. De lo expuesto se deduce que las competencias de la AGE, la Comunidad Autónoma de Andalucía y los Ayuntamientos, convergen en el mismo espacio físico. Ello induce a pensar que la interpretación del litoral como hipotética unidad geográfica de gestión, choca frontalmente con un modelo de administración basado en el reparto de funciones en diferentes escalas territoriales. Por lo tanto, esta gestión fragmentada implica, a su vez, la necesidad imperiosa de coordinación y cooperación. Sobre todo porque es difícil concebir un proyecto integrado de gestión del litoral sin el concurso de los tres ámbitos administrativos. No se trata, sólo, de estrechar las relaciones entre los tres niveles territoriales de Administración. También dentro de la propia Junta de Andalucía se precisa una labor mejor coordinada y más cooperativa. Las razones para ello descansan en el hecho de que las funciones públicas, competencia de la Comunidad Autónoma que interesan a la GIZC, no residen en una sola unidad de gestión. En efecto, las responsabilidades de mayor interés para la Gestión Integrada de la Zonas Costeras se reparten, como mínimo, entre cinco Consejerías: CMA, COPT, CTCD, CAP y CC. En cualquier caso lo anterior no significa que otras Consejerías no deban ser consideradas en cualquier proyecto de GIZC. Al contrario. Piénsese en el papel tan destacado que pueden desarrollar otras Consejerías para determinadas funciones (de Gobernación para la coordinación institucional, de Innovación para el aporte de ciencia y conocimiento, de Economía y Hacienda para la planificación de un determinado modelo económico, etc.).

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Por otra parte, derivado del Derecho Internacional del Mar existe una distinción jurídico-administrativa básica entre Aguas Interiores y Aguas Exteriores (Mar Territorial y Zona Económica Exclusiva). En este sentido, la Comunidad Autónoma Andaluza aplica sus competencias y ha desarrollado una normativa en las primeras para las siguientes funciones: control de la calidad de las aguas litorales; regulación de la pesca marítima, marisqueo y acuicultura; planificación y gestión de Espacios Naturales Protegidos; y conservación y manejo de especies marinas amenazadas. En cambio, las Aguas Exteriores también pueden ser competencia de la Comunidad Autónoma en el caso de la conservación y uso de la biodiversidad del medio marino, aunque actualmente no existe una normativa que lo regule. Esta situación se ha producido como consecuencia de la indefinición legislativa existente. En concreto, la Ley 4/1989 de Conservación de los Espacios Naturales posibilita a las Comunidades Autónomas la gestión de los recursos naturales marinos en Aguas Interiores y Exteriores aunque ésta no haya desarrollado una normativa específica. Esta compleja situación, derivada de un medio natural dinámico y complejo, requiere además fórmulas de cooperación y coordinación institucional. Esta afirmación es clara cuando los espacios naturales y especies marinas están en aguas costeras de más de una Comunidad Autónoma, requieran la colaboración de la AGE en labores de policía o deban integrarse con competencias sectoriales tanto de la Administración regional como estatal. 2.4. Instituciones andaluzas para la gestión de las áreas litorales En Andalucía no existe una administración, institución o departamento especializado en la gestión del litoral. De esta forma, el enfoque de la gestión de los asuntos litorales pierde su carácter unitario, integrado, y singular. No obstante, en algunas Consejerías de la Junta de Andalucía existen departamentos que tienen a su cargo cometidos muy específicos del litoral. Así, desde la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental (CMA) se gestionan los usos de la Zona de Servidumbre de Protección del DPMT, los vertidos al DPMT, etc. Desde la Dirección General del Medio Natural (CMA) se llevan los programas de gestión sostenible del medio marino. La Dirección General de Pesca y Acuicultura (CAP) es responsable de la pesca en aguas interiores, y acuicultura y marisqueo. La Dirección General de Urbanismo (COPT) ha creado hace muy pocos años las Oficinas del Litoral en las provincias de Málaga y Cádiz (no son instituciones propiamente dichas sino refuerzos de un determinado servicio). Para la gestión del patrimonio cultural sumergido se ha creado el Centro de Arqueología Subacuática (CC). También es reciente la creación de la Agencia Andaluza del Agua (que

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acoge al Instituto del Agua de Andalucía, a la Dirección General de la Cuenca Atlántica, a la Dirección General de la Cuenca Mediterránea, etc.). En los organigramas de nuestras instituciones andaluzas también deberían ser objeto de atención las empresas públicas. Su carácter operativo y su especialización las hace realmente interesantes de cara a la Estrategia Andaluza de Zonas Costeras. Entre otras cabe mencionar: EGMASA (Empresa de Gestión Ambiental de Andalucía), EPPA (Empresa Pública de Puertos de Andalucía), EPSA (Empresa Pública de Suelo de Andalucía), EPTA (Empresa Pública de Turismo Andaluz), Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales, DAP (Empresa para el Desarrollo Agrícola y Pesquero), etc. Otras dos novedades relacionadas con la organización institucional, de extremo interés para la Gestión Integrada de Zonas Costeras, son: - En 2005 se adscribe, a la Dirección General de Participación e Información Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente, la coordinación facultativa de la Experiencia Piloto para la Gestión Integrada de Zonas Costeras del Levante de Almería dentro del Plan de Acción del Mediterráneo. - En 2006 se inician los trámites para la creación de una nueva unidad funcional dentro de la propia CMA: la del litoral y medio marino. Esta unidad puede servir para incrementar la interlocución con y entre las instituciones, facilitar el liderazgo institucional para determinadas actuaciones (especialmente aquellas que requieran del concurso de varias Consejerías), permitir la continuidad en el tiempo de las iniciativas, se puede convertir en una referencia para los usuarios y otros administradores, hacer las veces de canal institucional de comunicación, etc. Aunque lo que verdaderamente le puede dar sentido es su papel de elemento estructurante, de facilitador, de punto focal para emitir información específica y, sobre todo, su función al servicio de la coordinación y de la impulsión de proyectos de cooperación. Una de las funciones que preocupa más seriamente a los interlocutores y agentes sociales e institucionales, es la imprescindible coordinación y cooperación de las políticas públicas, de la actuación institucional frente al grave problema que representa la desaparición del espacio y los recursos costeros en Andalucía. Pero la coordinación y cooperación entre administraciones y usuarios no tiene porqué residir de forma exclusiva en fórmulas predeterminadas. La Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, brinda posibilidades que pueden utilizarse para abrir nuevos itinerarios. En dicha normativa se ofrecen cami-

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nos que facilitan la cooperación entre administraciones; sobre todo entre el Estado y las Comunidades Autónomas, independientemente del sector al que pertenezcan, siguiendo el principio de lealtad institucional y el respeto de las competencias: se pueden crear órganos para la cooperación, se pueden firmar convenios de colaboración, incluso llegando a establecer planes o programas de carácter vinculante. Las relaciones entre las anteriores administraciones y la municipal se rigen por la legislación básica en materia de Régimen Local. Dicha cooperación ya tiene unos antecedentes históricos dignos de considerar. Las Conferencias Sectoriales que la Ley define en su artículo 5º fueron pensadas para mejorar la relación entre la AGE y las Comunidades Autónomas, en aquellas materias en las que exista interrelación competencial. Este instrumento, que proporciona soporte jurídico y administrativo a la cooperación entre instituciones públicas, debería ser tenido en cuenta como una posibilidad más de aumentar el nivel de entendimiento y de cooperación entre diferentes escalas territoriales de gestión pública. También las CCAA deben explorar mecanismos innovadores para crear espacios de encuentro entre la Administración Regional y los Ayuntamientos. Y conviene no olvidar que, en la experiencia internacional de GIZC, el incentivo a la libre participación no está reñido con el escrupuloso respeto a las competencias de cada institución. 2.5. Instrumentos para la gestión del litoral en Andalucía Si bien en Andalucía no existe ningún instrumento específico para la gestión integrada de sus zonas costeras, son numerosos los programas, planes y estrategias, elaborados por las distintas consejerías, que inciden directamente en la gestión del litoral andaluz. Entre los documentos estratégicos más importantes es necesario mencionar la Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible, el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, el Plan Andaluz de Medio Ambiente (20042010), el Plan General de Turismo y el Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía. Ninguno de ellos está específicamente pensado para un ámbito litoral en el que se incluya el medio marino o se haga especial énfasis en la gestión de los recursos costeros. Tampoco contemplan la necesidad de un nuevo modelo de gestión. No obstante, los tres primeros incluyen propuestas específicas y de crucial trascendencia en los sentidos mencionados. La Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible. Agenda 21 Andalucía, es uno de pocos instrumentos estratégicos de carácter integrado en Andalu-

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cía. Entre los contenidos que más directamente pueden relacionarse con la Estrategia Andaluza de GIZC se localizan en las Áreas Temáticas “Conservación del mundo marino y costero y gestión sostenible de sus recursos” y “Desarrollo integral del litoral”. De las orientaciones acordadas, destacan las continuas llamadas a una mejor coordinación y mayor cooperación, que haga más eficaz la función pública de protección y tutela del litoral. Pero también sobresale una interpretación más integrada del litoral: donde a la incorporación del medio marino en todas las políticas, planes y programas sectoriales, se añada la ordenación en profundidad (sobreentendida para el ámbito terrestre). Asimismo, se menciona de forma explícita la conveniencia de diseñar nuevos instrumentos que eviten la degradación observada. Dentro de los instrumentos estratégicos de naturaleza territorial destaca el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), aprobado en 2006. El punto de partida respecto al litoral es doble: Por un lado, le reconoce unidad territorial al ser identificado como un ámbito dotado de cierta homogeneidad en lo físico-natural y en lo social-económico. Por otro, identifica el litoral como el espacio más dinámico de la región desde el punto de vista demográfico, territorial y económico. El contenido más interesante del POTA, y que afecta a la Estrategia Andaluza de GIZC, se refiere al denominado “Programa Regional de ordenación del litoral”. En efecto, una Directriz propone la elaboración de un instrumento de ordenación general a escala regional que, tomando como punto de partida la experiencia de las Directrices Regionales del Litoral de Andalucía, incorpore los criterios, más globales, que actualmente se desarrollan en torno a la gestión integrada de zonas costeras. Este futuro instrumento deberá informar e integrar los contenidos de OT desarrollados a escala subregional y establecer criterios de coordinación con políticas regionales concluyentes sobre el litoral. Por su parte, el Plan de Medio Ambiente de Andalucía (2004-2010) constituye el instrumento estratégico más importante de política ambiental de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Además de suponer un esfuerzo de carácter participativo en el proceso de su formulación, incorpora las competencias asumidas en relación a la gestión de las cuencas hidrográficas intracomunitarias. Entre sus objetivos destaca la intención de “Consolidar la gestión integrada del litoral desde la perspectiva de la sostenibilidad”. Dos de las líneas estratégicas que estructuran este Plan son especialmente interesantes para la GIZC en Andalucía: Gestión integral de los recursos hídricos y Gestión ambiental integrada del litoral. Dentro de esta última existen dos Programas: el de mejora de la calidad ambiental y el de gestión ambiental del litoral. En ellos se establecen medidas para desarrollar

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una estrategia andaluza para la aplicación de los principios de la Estrategia Europea de Zonas Costeras. Por otro lado, se han elaborado ciertos instrumentos como el Programa de Gestión Sostenible de Recursos para la Conservación del Medio Marino Andaluz, el Plan de Policía de Aguas Litorales de Andalucía, las Zonas Idóneas para el desarrollo de la acuicultura en el litoral andaluz, de gran relevancia al incidir en el medio marino. También, es necesario mencionar el proyecto “Criterios para la gestión de la Zona de Servidumbre de Protección del Dominio Público Marítimo Terrestre de Andalucía”. El principal interés de esta iniciativa radica en la especial atención que ha requerido la integración de ámbitos geográficos y administrativos, en la participación institucional que caracterizó su diseño y su implantación a modo de experiencia real. Por primera vez desde que fueron transferidas las competencias del Estado (1994), la Comunidad Autónoma posee un nivel de detalle adecuado para responder a la presión creciente de las actividades humanas en esta franja que oscila entre 20 y 100 metros a partir de la “Ribera del Mar”. A modo de conclusión apuntamos algunas ideas generales que surgen del análisis de los documentos estratégicos que posee la Junta de Andalucía: - La mayor parte de los instrumentos estratégicos profundizan en aspectos relacionados con la planificación de las actuaciones y no con el modelo de gestión que debe llevarlas a la práctica. - No se observa correspondencia entre la elaboración de instrumentos estratégicos y la posterior evaluación de la eficacia de los mismos. - Casi todos los documentos estratégicos aducen la necesidad de sustituir la visión sectorial que se tiene del litoral por una más integrada. Sin embargo, muy pocos dan ese salto cualitativo. - Los documentos que afectan al litoral en mayor medida proponen, de forma explícita, la elaboración de un instrumento de tipo estratégico que responda a las necesidades de la gestión de las áreas litorales de Andalucía. - Los instrumentos estratégicos más importantes para la gestión del litoral y sus recursos, están de acuerdo en lo básico (ámbito, alcance, contenidos mínimos, departamentos responsables de su redacción, etc.), para que diferentes Consejerías de la Junta de Andalucía aborden la iniciativa. Solo falta que alguna de ellas lidere la acción y auspicie el proceso de cooperación institucional.

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2.6. Aspectos económicos de la gestión de las áreas litorales En relación con los aspectos económicos llama la atención que, en términos generales y para un tema de tanta trascendencia, haya tan poca información disponible. Además, dicha información está muy dispersa entre numerosos organismos e instituciones públicas. No obstante del análisis de las partidas presupuestarias de la Junta de Andalucía de 2005 y 2006 se desprenden algunas ideas muy elementales: a. Desequilibrio entre los ingresos producidos gracias a los recursos del litoral y los gastos derivados de su protección y conservación. Las oportunidades que brinda el litoral para el desarrollo económico explican que buena parte de los recursos disponibles se dirijan hacia las zonas costeras. La concentración de la población justifica que muchas de las inversiones en infraestructuras y equipamientos productivos hayan tenido aquí su destino. Actividades como la pesca, la acuicultura, la industria, el comercio marítimo, la producción de energía, la agricultura, el turismo y el ocio, etc. movilizan formidables cantidades procedentes del sector privado que generan importantes beneficios. En especial las ligadas al ocio y al recreo, han sido capaces de atraer miles de millones de euros en inversiones inmobiliarias sólo en las dos o tres últimas décadas. El proceso de concentración económica anterior ha descansado, hasta el momento, en la utilización no siempre racional de los recursos litorales (suelo, agua, playas, paisaje, etc.). Pero al mismo tiempo se observa que las inversiones dirigidas a la protección, conservación y recuperación de esos mismos recursos, aunque aumentan, son todavía insuficientes. El estado de deterioro en el que se encuentran algunos tramos costeros avala tal afirmación. La primera conclusión de este razonamiento general es bastante sencilla: no hay equilibrio entre los beneficios que proporciona el litoral y el costo de su mantenimiento, vigilancia y regeneración. Se constata un evidente modelo insostenible de gestión económica en el litoral andaluz. b. Desequilibrio mantenido o auspiciado, también, desde el sector público. El litoral andaluz constituye un área de especial interés social y económico para las inversiones públicas. Pero presenta, a la vez, rendimientos muy atractivos para las inversiones privadas. Estas últimas, sobre todo a través de la actividad inmobiliaria, son capaces de movilizar un fantástico caudal financiero. Y es en este punto fuerte, precisamente, donde radica la principal amenaza para la conservación de los principales atributos naturales del litoral.

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En efecto, un considerable número de municipios marítimos, a los que se añaden algunos de la retaguardia costera, ha optado por facilitar el desarrollo inmobiliario de grandes superficies de su territorio. Para ello se utilizan los instrumentos propios del planeamiento urbanístico que, no olvidemos, son responsabilidad directa de la Administración Local pero que tienen la supervisión y control de la Comunidad Autónoma. Resulta evidente que lo anterior se liga, en bastantes ocasiones, a la necesidad que tienen los Ayuntamientos de captar parte de ese fabuloso caudal financiero que el mercado moviliza. Sufragar los gastos corrientes de un municipio es la razón subyacente que a menudo se arguye para explicar un proceder que, en muchas ocasiones, es difícilmente justificable. Algunos factores relacionados con la gestión pública contribuyen al mantenimiento crónico de un desequilibrio en términos contables. Dicho desequilibrio se manifiesta en una pérdida neta de capital natural o social, debido a prácticas insostenibles. Ello proyecta señales inconfundibles de déficit de protección, mantenimiento y reposición para los recursos del litoral. Lo anterior es posible que guarde estrecha relación con la falta de metas y compromisos políticos compartidos, insuficiente fiscalización y control públicos, precariedad de medios disponibles, ausencia de instrumentos eficaces, limitada cooperación interadministrativa, etc. c. Origen exclusivamente público de los recursos destinados a la ordenación, protección o recuperación del litoral. En Andalucía, al contrario de lo que sucede en otros países, apenas se prodiga una cultura privada de protección y conservación de los recursos públicos litorales. En consecuencia, prácticamente todos los fondos utilizados para la gestión de las áreas litorales y sus recursos, provienen del presupuesto de la hacienda pública. A las inversiones consignadas en las cuentas de la Comunidad Autónoma de Andalucía se añaden aportes procedentes de otras Administraciones Públicas, principalmente del Estado, pero también de la Unión Europea. Los Fondos Estructurales de Desarrollo Económico y los de Cohesión, entre otros, han contribuido de forma importante a financiar los temas directamente relacionados con la gestión del litoral y sus recursos (LIFE para proyectos ambientales, IFOP vinculados a iniciativas relacionadas con la pesca y acuicultura, TERRA para los relacionados con la política territorial, etc.). Se comprueba que la procedencia de fondos públicos es muy diversa. En la Comunidad Autónoma de Andalucía son varias las Consejerías que invierten o emplean fondos específicos en la gestión del espacio y recursos litorales: CMA, CAP, COPT y CTCD, etc. Por esta razón una contabilidad regional no resulta tarea sencilla. Otras Consejerías también tienen previsto

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algún tipo de gasto relacionado con la gestión del litoral, como Gobernación o Cultura. d. Primacía de un destino productivo de la inversión. El Ministerio de Medio Ambiente, por ejemplo, suele sufragar gastos asociados a la regeneración de playas y a la construcción de paseos marítimos. Este tipo de obras de ingeniería ha supuesto, entre 1988 y 2001, una media que oscila entre el 60 y el 75% del presupuesto de la Dirección General de Costas. La localización preferente de tales inversiones se produce en ámbitos totalmente urbanizados y, en gran medida, turísticos. Se ha prestado poca atención presupuestaria a la recuperación o protección de los valores ambientales de los recursos naturales del DPMT. Afortunadamente, la administración ambiental andaluza no repite el esquema inversor antes descrito. El gasto sesga mucho más hacia finalidades estrictamente ligadas con la protección y conservación ambiental: dispositivo contra incendios (las sierras litorales y sus pinares han soportado durante años este permanente peligro), recuperación de especies amenazadas (enebrales costeros, por ejemplo), gestión de espacios naturales protegidos (recordemos que la mayor parte de nuestras marismas y tramos costeros bien conservados lo son), etc. En cualquier caso la capacidad inversora neta de la CMA en las áreas litorales es modesta. Por otra parte, la Junta de Andalucía ha destacado en las áreas litorales por un gasto considerable asociado a la gestión de los recursos hídricos; depuración de aguas residuales, control de vertidos a las aguas litorales, etc. Gastos que, presumiblemente, aumentarán en los próximos años debido a las nuevas competencias asumidas. De igual manera, los fondos públicos empleados en reforzar los controles urbanísticos en el litoral andaluz, en recuperar nuestros caladeros, en proteger nuestro patrimonio cultural, etc. suponen cantidades significativas Pero los importes mencionados, siendo de cierta trascendencia, no lo parecen tanto cuando se comparan con los destinados a finalidades estrictamente productivas: infraestructuras portuarias, promoción turística y actuaciones en nuestras playas, renovación de la flota pesquera, fomento de la acuicultura, etc. Del análisis de los presupuestos autonómicos por Consejerías es posible resaltar que: - Existe un número considerable de partidas presupuestarias destinadas al espacio litoral o a sus recursos. Lo anterior confirma la relevancia que

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nuestras áreas litorales están alcanzado en los últimos años por diversos motivos. Es posible que ello sea debido a las necesidades de nuestro modelo territorial y de desarrollo, por un lado, pero también a su evidente deterioro, por otro. - Algunas Consejerías destacan especialmente por establecer vínculos entre sus objetivos presupuestarios y el litoral. Estos objetivos tienen en cuenta las necesidades de conservación pero, especialmente, las de acondicionamiento (equipamientos e infraestructuras) y aprovechamiento (explotación económica de los recursos). Entre ellas sobresalen las CMA, COPT, CAP y CTCD. - No se observan nexos de unión entre las diferentes partidas presupuestarias: ni en lo referido a los objetivos, ni en lo que respecta a las distintas unidades de gasto. 2.7. Formación y capacitación de los administradores Dentro de nuestro contexto administrativo el gestor costero se identifica con un funcionario público o con un técnico contratado, directa o indirectamente, al servicio de la Administración vinculada al espacio o a los recursos costeros. Dicho colectivo también está integrado por responsables políticos que toman decisiones dentro de la Administración o de las Empresas Públicas. Cuando se analizan los conocimientos y capacidades necesarias para un gestor costero, aparecen tres focos principales de atención: análisis estratégico, ecosistemas costeros y comprensión cultural. De lo anterior se deduce que la noción de gobernanza está implícita en la formación de este tipo de gestores, que profesionalmente y con frecuencia, se desenvuelven en un contexto socialmente conflictivo o problemático. Hasta fechas muy recientes no ha existido en España formación especializada en GIZC con el perfil apropiado, ni siquiera parecido. En consecuencia, sobre nuestros administradores conviene conocer, al menos, dos aspectos bien diferentes: su formación original y su capacitación actual. En la Junta de Andalucía la diversidad formativa de sus técnicos y funcionarios es considerable. Aunque no existen unidades específicamente dedicadas a la gestión de los asuntos del litoral, el hecho de ser una Administración Pública de reciente creación asegura la captación de técnicos con nuevas titulaciones. La incorporación a la Junta de Andalucía de geógrafos, de licenciados en Ciencias Ambientales y en Ciencias del Mar, por ejemplo, enriquecen las perspectivas desde las que el litoral debe ser interpretado.

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Estos nuevos profesionales vienen a complementar los tradicionales puntos de vista del Derecho, de la Biología, Economía, Arquitectura, o cualquiera de las Ingenierías (de Montes, Forestal, Industrial, de Obras Públicas, Caminos Canales y Puertos, etc.). En consecuencia, conviene prestar atención a este reciente fenómeno de incorporación de profesionales con titulaciones de gran interés para la GIZC. La búsqueda de posibilidades formativas existentes en Andalucía, y que pudieran interesar a la GIZC, se ha centrado en la oferta del Instituto Andaluz de la Administración Pública, por un lado, y en la del Sistema Universitario Andaluz, por otro. En el primero, verdadero instrumento para la formación de los empleados públicos, se ha examinado el programa para 2006 y no se han encontrado cursos relacionados, directa o indirectamente, con la GIZC. No obstante lo anterior, la oferta formativa hallada en las hojas electrónicas de las diferentes Consejerías ha sido considerable. Lo que sucede es que casi ninguna, a excepción de la CMA y CAP, ha tratado el litoral o sus recursos, y mucho menos los aspectos ligados a su gestión. En el Sistema Universitario Andaluz destaca la Universidad de Cádiz, que mantiene la oferta formativa más variada y especializada en temas de GIZC (Cursos de verano, desde 1990; Cursos de doctorado; Curso de Experto, Master, etc.), dirigidos no sólo a universitarios sino también a técnicos funcionarios relacionados con la gestión del espacio y los recursos costeros. También la Universidad Pablo de Olavide organiza desde 2006 un Master on line sobre GIZC en el Mediterráneo. Esta interesante iniciativa de formación, impartida en inglés y dirigida a técnicos de los países del Mediterráneo. Por último, la CMA de la Junta de Andalucía, con motivo de la preparación del CAMP (Coastal Area Management Programme) del Levante de Almería, organizó en Rodalquilar un curso de corta duración sobre GIZC para técnicos y funcionarios. El interés mostrado por esta convocatoria animó, también a la CMA, a organizar en Almería (2005) el Seminario Internacional sobre Capacitación para la Gestión Integrada del Medio Litoral Mediterráneo. Y la respuesta dada permite reconocer la hipotética demanda que existe sobre la formación en temas tan novedosos. Las conclusiones que pueden obtenerse acerca de la formación sobre GIZC son las siguientes: - No se ha encontrado relación entre la oferta formativa específica de cada

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Consejería y los asuntos referidos al litoral o a sus recursos, y mucho menos en lo que respecta a su gestión. Tampoco el Instituto Andaluz de Administración Pública considera la formación en gestión de áreas litorales como un asunto de interés para la Junta de Andalucía. - Las escasas iniciativas de formación en GIZC desarrolladas, para técnicos y funcionarios de la Junta de Andalucía, ha venido de la mano de la CMA y a través de proyectos internacionales (Unión Europea y Naciones Unidas), habiendo sido ejecutados por las universidades andaluzas. - El Sistema Universitario Andaluz ha cofinanciado, hasta su consolidación, una línea de investigación y formación particularmente vinculada a la GIZC. En la actualidad existen grupos de investigación exclusivamente dedicados a la planificación y gestión de las áreas litorales. - No se han encontrado mecanismos que aseguren la relación permanente entre la oferta formativa de la Universidad sobre GIZC, y las necesidades de los técnicos y funcionarios de la Junta de Andalucía. La actual relación obedece a proyectos concretos o a iniciativas particulares pero no a una estrategia formativa de carácter formal. - Las necesidades formativas para la gestión de los asuntos costeros (habilidades sociales (resolución de conflictos, búsqueda de consenso…), destrezas personales (capacidad de análisis y síntesis en procesos y problemas complejos…), técnicas directivas, etc. no son valoradas, todavía, de forma suficiente en la oferta existente. 2.8. Información pública y conocimiento técnico científico La Junta de Andalucía es, probablemente, una de las instituciones autonómicas que más información tiene y pone a disposición de los ciudadanos a través de internet. En la mayoría de las páginas electrónicas la información específica que posee cada una de las Consejerías, se organiza en áreas temáticas. La mayoría de la información del litoral que ofrecen las diferentes Consejerías (CMA; COPT; CTCD; CAP y CC) como base para la cooperación y participación social se presenta por lo general en forma de informes, estadísticas y cartografía. El hecho de estar muy dispersa, entre las distintas consejerías e incluso dentro de ellas, ocasiona gran dificultad para su consulta. La fuente de los datos estadísticos suele ser de la propia Consejería o de Empresas Públicas asociadas. En el caso de la cartografía, su elaboración

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corresponde bien a la Consejería, bien al Instituto Geográfico Nacional o Instituto de Cartografía de Andalucía. Actualmente, la mayor parte de la información se encuentra en soporte digital. Aunque gran parte de la cartografía también es accesible en soporte convencional. Por otro lado, sorprende el hecho de que no aparezcan en Internet los proyectos realizados por las universidades, los centros de investigación, las empresas privadas, ONG’s, etc. Igualmente se echa en falta que la información se presente en un formato más amigable, que no sea de carácter tan técnico, que llegue mejor al ciudadano y logre interesarlo. De esta forma se podría acelerar el proceso de sensibilización y concienciación pública sobre a los problemas y oportunidades del litoral. Y también respecto a los objetivos, normas y consecuencias de las decisiones políticas. Un ejemplo digno de consideración es el Boletín semanal digital de información agraria-pesquera que edita la CAP. Las lagunas detectadas, después del estudio de la información disponible, son las relacionadas con el medio marino, la Zona de Servidumbre de Protección del DPMT, el estado de los recursos vivos marinos, el patrimonio arqueológico subacuático, planeamiento urbanístico, y, en general, aspectos relacionados con la financiación y las inversiones públicas. Finalmente, es preciso advertir que se aprecia un fuerte desequilibrio en la información ambiental disponible para las distintas áreas litorales. Destacando, lógicamente, aquellas que forman parte de la red de espacios naturales protegidos (RENPA). En Andalucía, el conocimiento técnico científico disponible para la toma de decisiones también es muy completo y variado. En ese sentido nuestra Comunidad Autónoma tiene una fortaleza relevante. La mayoría de las Consejerías cuentan con herramientas muy novedosas y sofisticadas para gestionar la información. Destacan: el Sistema de Información Ambiental de Andalucía, Sistema de Gestión de Proyectos, Sistema de Gestión de Consultas, Gestión de Estadísticas Ambientales, Sistema de Información Geográfica de la Zona de Servidumbre de Protección (CMA), Sistema de Información Geográfico del Litoral de Andalucía, SIGLA (COPT), Sistema de Análisis y Estadísticas de Turismo de Andalucía, Sistema de Información Territorial del Turismo de Andalucía (CTCD), Sistema de Información Geográfico Acuícola (CAP), Sistema de Información sobre Patrimonio Histórico de Andalucía (CC). Sobre el análisis de la información del conocimiento técnico científico de la Junta de Andalucía necesario para la toma de decisiones se señalan al-

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gunas consideraciones: El conocimiento del litoral tiene graves carencias en el medio marino; En bastantes departamentos de la administración autonómica la utilización de la información específica o de los Sistemas de Información Geográfico se circunscribe a expertos contratados o a los técnicos de la unidad que la genera; El SIGLA es uno de los pocos ejemplos de cooperación entre dos o más Consejerías que tienen como objetivo integrar información referente al litoral, de todas formas éste aun no ha dado el salto cualitativo para ser utilizado por parte de los usuarios finales en el proceso de toma de decisiones; En ocasiones la información está disponible solo en los Servicios Centrales de cada Consejería y es más difícil acceder a ella desde cualquier unidad periférica; No se ha encontrado ningún ejemplo operativo de información integrada para la gestión del litoral. En términos generales puede afirmarse que la Junta de Andalucía dispone de un importantísimo caudal de información sobre el litoral que pone, en gran medida, al servicio de los ciudadanos y de sus administradores; que se ha asumido, como política pública, la revolución de las tecnologías de la información, pero que los beneficios de ésta última queda, en ocasiones, restringida a expertos o especialistas y, por tanto, la información no siempre circula por los canales en los que se toman las decisiones importantes para el litoral; no existiendo un centro u organismo que recopile, organice, haga homogénea, interprete, etc. esta información. Por último, no se observa una estrategia bien definida a partir de la utilización de la información como energía que alimente los procesos de participación pública y cooperación institucional. 2.9. Educación y concienciación para la sostenibilidad del litoral andaluz En Andalucía, la educación para la sostenibilidad implica a organismos sociales e instituciones muy dispares; también se dirige a ámbitos geográficos muy diversos. En nuestra comunidad las administraciones públicas, local, provincial y autonómica, han ido realizando e incrementando, de forma progresiva, programas, planes y proyectos de educación ambiental en sus políticas públicas, destacando las iniciativas llevadas a cabo por la Junta de Andalucía. Actualmente, la CMA tiene en marcha numerosos programas de educación ambiental orientados a diversos grupos sociales, predominando los destinados a los centros educativos no universitarios. El programa de educación ambiental Aldea representa el principal esfuerzo

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de la Consejería de Medio Ambiente y lo lleva a cabo en colaboración con la Consejería de Educación y Ciencia. En las áreas litorales andaluzas, este programa puso en marcha la campaña de Educación Ambiental “Cuidemos la Costa” en 1992. Su objetivo es el fomento de la educación ambiental relacionada con el medio costero marino en los centros de enseñanza del litoral andaluz. Realiza diversas actividades como la formación de profesorado y exposiciones itinerantes sobre el litoral andaluz; pero la actividad principal es su participación en la Red Coastwatch Europa. La Red Coastwatch Europa es un proyecto de voluntariado y educación ambiental que se realiza de forma conjunta en todo el litoral europeo. Su objetivo es promover la atención y la protección sobre el litoral y el medio marino, a través de la obtención participativa de información acerca del estado ambiental del litoral. En Andalucía, y desde 1992, esta red ha promovido la implicación  estructurada de entidades sociales y asociaciones de voluntariado ambiental con la participación anual de unas 25 entidades y más de 300 voluntarios en la evaluación de unos 400 km lineales de costa.

Otra experiencia de educación ambiental en el litoral andaluz es el Programa de Educación para la conservación y protección de las especies marinas amenazadas del litoral, desarrollado en 1996 por el Centro de Recuperación de Especies Marinas de Andalucía (CREMA) de Málaga, dentro de la Iniciativa Comunitaria Interreg. Recientemente, el Proyecto LIFE-Naturaleza de Conservación de hábitats litorales de la provincia de Cádiz (2003-2006) ha puesto en marcha una campaña de sensibilización y divulgación de los valores naturales del litoral de la provincia de Cádiz entre la población residente y visitante. A esta oferta hay que añadir las campañas de dinamización y otras actividades educativas desarrolladas en equipamientos de uso público de los espacios naturales protegidos litorales que promueve la CMA. Además, esta misma consejería dispone de serie de instalaciones y servicios para mejorar el conocimiento y facilitar su disfrute por parte de los ciudadanos. En la actualidad, los 800 kilómetros de costa andaluza concentran una sexta parte de los equipamientos e infraestructuras de uso público ofertados en toda la Comunidad. Estos equipamientos se plantean como recursos para la educación ambiental; y son fundamentales para dar a conocer y realizar la puesta en valor de los Espacios Naturales Protegidos litorales andaluces. El conjunto de equipamientos de uso público en el litoral andaluz se completa con centros de educación ambiental, algunos de ellos ligados a Espacios Naturales Protegidos. En general, son una minoría los orientados específicamente a la enseñanza del litoral: Aula del Mar de Cabo de Gata

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El Corralete (Almería), Aula Marina El Terrón (Huelva), Aula del Mar de Málaga (Málaga) y Centro de Visitantes del Litoral y Corrales de Rota (Cádiz). Se han creado otros centros pero sus actividades no están restringidas a la temática costera. En cuanto a materiales didácticos de temática litoral cabe afirmar que son pocos, aunque diversos (manuales, folletos, etc.) y se publican de manera muy irregular o esporádica. Entre ellos destacan los manuales orientados al profesorado y el alumnado Cuidemos la Costa. El libro del profesorado y del alumnado, El litoral onubense. Recursos para la educación ambiental, Educación ambiental en el litoral malagueño, El litoral de la provincia de Cádiz. Manual para el profesor, y otras guías de ENP. Un documento de interés en esta materia es la Estrategia Andaluza de Educación Ambiental (EAdEA), proyecto liderado por la CMA. En su diagnóstico considera de vital importancia la educación ambiental en el litoral. El voluntariado ambiental también es otra fórmula de concienciación y sensibilización de la sociedad civil, en relación a la conservación y a la promoción de la sostenibilidad. Desde 1995 la Consejería de Medio Ambiente, promueve el Programa de Voluntariado Ambiental, desarrollando numerosas actividades vinculadas al ámbito litoral. Destacan por su relación con las zonas costeras la Red de Voluntarios Ambientales del litoral andaluz, el Programa Migres, el Proyecto Eremita y la Red Coastwatch, Red de Voluntarios Ambientales en ENP, los Campos de Voluntariado Ambiental y los Proyectos Locales de Voluntariado.

Las iniciativas de educación para la sostenibilidad llevadas a cabo por otras Administraciones Públicas, especialmente pensadas para el litoral, son escasas. La principal razón de esta carencia es la falta recursos económicos, sobre todo de los Ayuntamientos. En el caso de las Diputaciones Provinciales, son pocos y sin continuidad los programas de educación ambiental enfocados a las zonas costeras. En la actualidad están en marcha algunos proyectos, como los cursos de formación para el profesorado de la educación ambiental en la Diputación de Málaga Curso de monitor de educación ambiental en el medio marino, y el proyecto educativo Conociendo La Rábida de la Diputación Provincial de Huelva. Algunas ideas o conclusiones generales se obtienen de lo descrito anteriormente:

- La CMA de la Junta de Andalucía es la Administración que más ha desarrollado, y con diferencia, una línea de trabajo de educación ambiental orientada específicamente a las áreas litorales. Desde hace casi tres lustros se llevan a cabo iniciativas de este tipo.

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- A pesar de lo anterior hay que reconocer que lo hecho hasta el momento sobre educación para la sostenibilidad es muy positivo pero insuficiente. Los esfuerzos realizados en este campo mantienen una dirección adecuada, aunque la falta de recursos también resulta evidente. 2.10. Participación social y cooperación institucional para la gestión del litoral en Andalucía: mapa de fuerzas aliadas El fuerte componente social de la gestión costera implica que la participación ciudadana sea indispensable. En este sentido, gran parte del espacio litoral forma parte del dominio público: marítimo terrestre, portuario, hidráulico, etc. Igualmente, sus recursos naturales y culturales son también públicos. En las zonas costeras coinciden, además, una serie de intereses y actores de diverso tipo que entran en conflicto frecuentemente como consecuencia de las decisiones tomadas por la administración en relación con el establecimiento de autorizaciones o prohibiciones de determinados usos que no son compatibles con la conservación. También cabe recordar que la gestión participativa constituye un elemento imprescindible en la búsqueda del consenso. De esta manera se avanza hacia una gestión más integrada. En el proceso de toma de decisiones participan, en mayor o menor medida, distintos órganos que se ocupan de asesorar o fomentar la cooperación y coordinación entre los diferentes sectores y administraciones que comparten intereses en el litoral. En Andalucía la participación social en temas que interesan a la Gestión Integrada de Zonas Costeras se encauza a través de numerosos órganos colegiados que facilitan al mismo tiempo la participación pública y la cooperación institucional, que se traducen en Comisiones o Consejos, Regionales o Provinciales. Adscritos a la CMA existen diferentes órganos colegiados que intervienen en la administración de los recursos naturales litorales. Dichos órganos se pueden estructurar en tres niveles o ámbitos territoriales. Con este esquema se pretende cubrir todos los escalones posibles de coordinación, asesoramiento y participación social en la gestión del medio natural. Cada uno de estos escalones de responsabilidad tiene unos fines, una composición de miembros y una diversidad de representación variable. Lógicamente, al ser el nivel de responsabilidad en la gestión muy distinta, la índole de los temas varía y el rango de los miembros que representan a los diversos colectivos e instituciones difiere cada uno de ellos.

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A escala regional y para aspectos más generales del medio ambiente se ha creado el Consejo Andaluz de Medio Ambiente; en materias forestal, de flora y fauna silvestres, caza y pesca continental se establece el Consejo Andaluz de Biodiversidad; el Comité Andaluz de Humedales, centra su labor en la conservación y uso racional de zonas húmedas de Andalucía. En relación con la gestión del agua son varios los órganos instituidos a tal fin: Consejo Andaluz del Agua; Comisión del Agua de la Cuenca Mediterránea Andaluza; Consejo Interdepartamental del Agua. A escala provincial, por su parte, se han constituido los Consejos Provinciales de Medio Ambiente y Biodiversidad en materia cinegética, piscícola, forestal, de flora y fauna, y ambiental. Por último, a nivel de los Espacios Naturales Protegidos, cada Parque Natural cuenta con una Junta Rectora y las Reservas y Parajes Naturales de reconocimiento internacional disponen de un Patronato. Adscrito a la Consejería de la Presidencia, el Comité de Acciones Integradas para el Desarrollo Sostenible viene funcionando como instrumento para el impulso de la política ambiental en Andalucía. En el seno de la COPT, como órgano consultivo y de participación actúa a escala regional la Comisión de Ordenación del Territorio y Urbanismo, que elabora informes para el mejor desarrollo de la política territorial de nuestra comunidad, así como para los proyectos, desarrollo y modificaciones de los planes de Ordenación del Territorio. Cada provincia, por su parte, dispone de una Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo, con función más consultiva y resolutoria que participativa. En relación con la actividad turística, la labor de asesoramiento y consulta en la CTCD, las realizan el Consejo Andaluz del Turismo y el Consejo Interdepartamental en materia de turismo. En la CC, el órgano de consulta para aspectos relacionados con el patrimonio cultural andaluz lo constituye el Consejo Andaluz de Patrimonio Histórico. Este Consejo consta de seis Comisiones Andaluzas de Bienes Culturales, siendo la de mayor interés para la gestión costera la Comisión Andaluza de Arqueología. Por su parte, cada provincia y en apoyo a las Delegaciones Provinciales dispone de una Comisión Provincial del Patrimonio Histórico. Algunas conclusiones se desprenden del análisis de los órganos colegiados de participación y consulta descritos anteriormente:

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- En Andalucía no existen mecanismos ni canales de participación social, cooperación institucional o asesoramiento orientados, de forma específica, a la gestión integrada de las zonas costera. No obstante, existen numerosos órganos colegiados de interés para la gestión integrada. - Dichos órganos sirven, también, para que el proceso de toma de decisiones se pueda desarrollar en un entorno administrativo más armónico. Es decir, estos instrumentos facilitan al mismo tiempo la participación pública y la cooperación institucional. - De lo anterior se deduce la existencia de una valiosa e interesante cultura que pretende consolidar un modelo más participativo y cooperativo de gestión. Este valor se ha plasmado en la mayor parte de la normativa vigente - Convendría revisar la representación que ostentan algunos agentes sociales e institucionales en determinados órganos colegiados, especialmente aquellos que tienen más competencias o mayor influencia en los asuntos costero-marinos. También habría que considerarse la ausencia de determinados representantes sociales en determinados órganos colegiados. - En cualquier caso, la clave sigue estando en la interpretación de un proceso de toma de decisiones que aparenta ser más formal y representativo que activo y participativo. - Para la GIZC resulta crucial la participación de los distintos sectores privados más activos en la costa (los relacionados con los recursos vivos, con las actividades inmobiliarias, grupos ecologistas, etc.). - Las últimas legislaturas han sido pródigas en la creación de cauces participativos. Pero este avance debe ir parejo a la disponibilidad de medios que facilite esa participación (información en formatos y soportes adecuados, técnicos bien preparados en ciertas destrezas y habilidades sociales, etc.). - Nuestra Comunidad Autónoma no posee, todavía, líneas de actuación específicas para reforzar la cooperación con los municipios litorales que fomenten la búsqueda de un modelo más sostenible de desarrollo.

3. Conclusiones En las últimas décadas, la CAA ha asumido progresivamente un papel cada vez más importante en el cumplimiento de las funciones públicas en relación a la AGE, y en particular de las relativas al litoral. Este proceso de

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descentralización, derivado del inicial reparto competencial definido en la Constitución, ha otorgado mayor protagonismo a las distintas Consejerías, en las cuales aparecen bien representadas las responsabilidades sobre el espacio, los procesos naturales y los recursos de este singular ámbito geográfico. Las áreas litorales han requerido mayor atención institucional. Además, algunos grupos económicos y sociales reclaman una gestión bastante más integrada. Se observa que la preocupación por la gestión del litoral empieza a ser compartida por la mayor parte de las políticas públicas andaluzas. No se entiende de otro modo el surgimiento de importantes iniciativas institucionales. En este sentido, ha sido muy significativa la reciente Proposición no de ley relativa a la gestión integrada de zonas costeras dirigida al Consejo de Gobierno. Otra muestra reciente del interés por la GIZC la ofrece en 2005, cuando la Dirección General de Participación e Información Ambiental asume la coordinación facultativa de la Experiencia Piloto para la GIZC del Levante de Almería, en el que intervienen, además, la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente y el PAP-RAC del Programa Ambiental de Naciones Unidas. La elevación del grado de conciencia política también se ha reflejado en la asunción y continua demanda de responsabilidades muy relevantes para la Gestión Integrada de Áreas Litorales. Entre ellas se resaltan las de ordenación del litoral y ordenación del territorio, urbanismo, espacios naturales protegidos, aguas litorales, autorizaciones de usos y actividades en la Zona de Servidumbre Protección, vertidos al DPMT, prevención ambiental, pesca marítima, marisqueo, acuicultura marina, puertos deportivos y pesqueros, patrimonio histórico, etc. Así, destaca la reciente transferencia competencial a la Junta de Andalucía de la gestión del Parque Nacional de Doñana, así como de la gestión de las cuencas mediterránea y atlántica andaluzas. Incluso en el recién reformado Estatuto de Autonomía se hace mención expresa de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir para que transcurra por el territorio andaluz. Todo lo anterior explica que la CAA haya creado una base normativa específica de gran trascendencia para las áreas litorales. Su finalidad no ha sido otra que asegurar la correcta realización de sus funciones públicas. Cabe resaltar la importancia que tiene la Ley 2/1989 del Inventario de ENP de Andalucía. Dicha ley ha otorgado una cobertura normativa de conservación a espacios litorales andaluces de gran relevancia, sirva de ejemplo la provincia de Cádiz que posee el 44 % de su costa protegida; o la aprobación

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CAPÍTULO 2 Criterios para la estrategia andaluza de gestión integrada de zonas costeras: la perspectiva institucional

de ENP en entornos naturales muy valiosos, como es el caso de la reciente declaración del Paraje Natural Isla de Alborán. Así mismo, se ha aprobado una variada legislación de interés para la Gestión Integrada de Áreas Litorales en los ámbitos competenciales de la Junta de Andalucía antes mencionados: Ley 1/1994 de Ordenación del Territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía; Ley 6/2002 de Ordenación Urbanística de Andalucía; Ley 8/2003 de la flora y la fauna silvestres; Ley 7/1994 de Protección Ambiental; Ley 1/2002 de Ordenación, Fomento y Control de la Pesca Marítima, el Marisqueo y la Acuicultura Marina; Ley 8/1988 de Puertos Deportivos de Andalucía, Ley 12/1999 del Turismo, Ley 1/1991 de Patrimonio Histórico de Andalucía, etc. En consonancia con esta ampliación de responsabilidades y desarrollo normativo se han creado nuevas unidades de gestión con cometidos muy específicos para el litoral. Se aprecia una prioridad institucional para reforzar y favorecer determinadas responsabilidades. Es el caso de las oficinas del litoral de Málaga y Cádiz pertenecientes a la COPT, cuyas funciones son, entre otras, el impulso, la coordinación y el seguimiento de los instrumentos de ordenación del territorio en el litoral. De igual modo, desde la CMA han surgido novedades en su organización administrativa de sumo interés. Así en 2006 se iniciaron los trámites para la creación de una nueva unidad funcional dentro de la propia CMA: la del litoral y el medio marino. Su función principal estará dirigida a la coordinación e impulso de proyectos de cooperación. Por otro lado, se ha creado recientemente la Agencia Andaluza del Agua, asumiendo las competencias transferidas a la Comunidad Autónoma en materia de gestión de recursos hídricos. Además, otras consejerías de la Junta de Andalucía como CC y CAP poseen órganos destinados a investigación y desarrollo (I+D) de los recursos naturales y culturales del medio marino andaluz. Es el caso del Centro de Arqueología Subacuática (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), o los Centros de Investigación y Formación Pesquera y Acuícola de El Toruño en Cádiz y Agua del Pino en Huelva, ambos pertenecientes al Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria (IFAPA). En cuanto a los instrumentos son numerosos los programas, planes y estrategias elaborados por las distintas consejerías, que han incidido directamente en la gestión del litoral andaluz. En general, se distingue un cambio de tendencia hacia la elaboración de documentos estratégicos de carácter integrado, que pretenden incidir de una forma especial en el modelo de

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gestión. Resalta también el uso cada vez más frecuente de nuevos mecanismos de formulación, que establecen procesos de participación y cooperación institucional en su realización. Entre los documentos estratégicos más importantes es necesario mencionar la Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible, el POTA, el Plan Andaluz de Medio Ambiente 2004-2010, el Plan General de Turismo, y el Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía. Se han elaborado también ciertos instrumentos como el Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino Andaluz, el Plan de Policía de Aguas Litorales de Andalucía, las Zonas de Interés para los cultivos marinos de Andalucía, Planes de Ordenación de Recursos Naturales y Planes Rectores de Uso y Gestión de espacios naturales protegidos en el litoral, de gran relevancia al incidir en el medio marino. Otro avance significativo es el estado de ejecución de los Planes Subregionales de Ordenación del Territorio en el litoral, a cargo de la COPT. Destaca el hecho de que en la mayoría de las comarcas litorales andaluzas se han formulado dichos planes, y casi en la mitad se han aprobado. Este hecho es de mayor relevancia cuando se compara con las comarcas interiores, donde apenas se han desarrollado estos instrumentos de ordenación territorial. Por último, es necesario mencionar el proyecto Criterios para la gestión de la ZSP del DPMT de Andalucía. El principal interés de esta iniciativa radica en la especial atención que ha requerido la integración de ámbitos geográficos y administrativos, en la participación institucional que caracterizó su diseño y su implantación a modo de experiencia real. Por otra parte es necesario referirse a los recursos económicos que la Junta de Andalucía ha destinado, durante los últimos años, a una variada tipología de actuaciones. Algunas consejerías han destacado por dirigir sus objetivos presupuestarios a la gestión del espacio litoral y de sus recursos. Destacan las CMA, COPT, CAP, CTCD, y CC. En el año 2006, la CMA realizó un esfuerzo presupuestario para la construcción y adquisición del Centro de Recuperación de Especies Marinas en Algeciras, Centro de Recuperación de Especies Terrestres y Marinas en Huelva, así como de la embarcación para la vigilancia de los ecosistemas litorales en el Parque del Estrecho, que se suma a otra en funcionamiento en la costa almeriense. Igualmente destinó importantes cantidades económicas a la implantación de nuevas tecnologías de la información (SIG y teledetección) para la evaluación y seguimiento ambiental. También la

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CAPÍTULO 2 Criterios para la estrategia andaluza de gestión integrada de zonas costeras: la perspectiva institucional

COPT empleó partidas presupuestarias para esta área así como para infraestructuras y equipamientos portuarios principalmente. Del mismo modo, la CAP ha realizado un gasto importante en la modernización de la flota pesquera y el fomento de la acuicultura marina. En lo que se refiere al programa presupuestario de la CTCD, resalta la importancia otorgada al mantenimiento y reposicionamiento de destinos turísticos litorales de Andalucía. Los casos de la COPT y la CMA ilustran la creciente preocupación en el manejo de la información por parte de muchas de las consejerías, lo cual está dando lugar a la creación de diversas herramientas cartográficas de interés. La necesidad de esta labor es manifiesta dado el elevado conocimiento técnico y científico, característico de nuestra Comunidad Autónoma, que requiere un acceso y uso más eficaz. Para el ámbito litoral se ha elaborado el Sistema de Información Geográfico del Litoral de Andalucía (SIGLA) mediante una iniciativa de la Secretaría de Ordenación del Territorio y Urbanismo de la COPT, en colaboración con la CMA. Esta última ha creado también un Sistema de Información Geográfico de la Zona de Servidumbre de Protección. Igualmente, la CAP está generando actualmente un Sistema de Información Geográfico para el sector acuícola de Andalucía. En el caso de la CC, se ha desarrollado el Sistema de Información sobre Patrimonio Histórico de Andalucía (SIPHA), en el cual se ha inventariado el numeroso patrimonio histórico-cultural costero. En las últimas legislaturas, la Junta de Andalucía también ha fomentado una cultura de participación social y cooperación institucional muy importante. De forma progresiva se han instituido numerosos órganos colegiados, ya sean Comisiones o Consejos, tanto de ámbito regional como provincial. Dichos órganos han sido determinantes para favorecer una toma de decisiones más armónica y compartida. Como consecuencia se está consolidando un modelo participativo y cooperativo de gestión muy adecuado para próximas iniciativas de GIZC. Un ejemplo de ello es el completo conjunto de órganos colegiados vinculados a la gestión del agua existente en Andalucía (Consejo Andaluz del Agua, Comisión del Agua de la Cuenca Mediterránea Andaluza y Consejo Interdepartamental del Agua), los cuales se reparten funciones de participación, consulta, asesoramiento y coordinación. En general, se distingue un elevado número de órganos colegiados con incidencia en la Gestión del litoral en Andalucía, pertenecientes a las CMA; Presidencia; COPT; CTCD, y CC.

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Por último, la educación ambiental y la concienciación en las áreas litorales cumplen una función fundamental para incorporar a la sociedad civil en los procesos de gestión de las áreas litorales andaluzas. Como respuesta a esta necesidad la CMA trabaja desde hace tres lustros en diversas acciones educativas y de voluntariado. La más importante de todas ellas es la Red Coastwatch en Andalucía, asociada al programa de educación ambiental Cuidemos la Costa. Esta experiencia educativa y de voluntariado moviliza a miles de alumnos y a cientos de profesores. Además, desde 1998 la Red de Voluntarios Ambientales del Litoral Andaluz completa la labor de concienciación y participación, dirigiéndose a la población costera y colaborando en la conservación de entornos litorales. Son numerosos los cambios positivos en el modelo jurídico-administrativo de la Junta de Andalucía, los cuales han repercutido favorablemente en la propia gestión del litoral andaluz. Además, destaca la progresiva incorporación del sentido de gobernanza al discurso político del gobierno autonómico. Este nuevo paradigma, en consonancia con los principios, métodos y objetivos de la GIZC, constituye el marco idóneo para la implantación de futuras iniciativas institucionales en el litoral, donde se promueva una adecuada tutela de la administración pública respecto a los intereses ambientales, sociales y económicos. Los esfuerzos, siendo muy loables, son todavía claramente insuficientes y dispersos, requiriendo su integración para asegurar la conservación de los valores y servicios que el litoral presta a la sociedad andaluza. Más aún, los retos pendientes son, con certeza, de más hondo calado que lo conseguido hasta la fecha.

4. Bibliografía BARRAGÁN MUÑOZ, J.M. (2003.: Coastal zone management in Spain (1975-2000), en Journal of Coastal Research, Vol. 19, nº 2, 314-325. BARRAGÁN MUÑOZ, J.M. (2003). Medio ambiente y desarrollo en las áreas litorales: Introducción a la planificación y gestión integradas, Universidad de Cádiz, 301 pp. BARRAGÁN MUÑOZ, J.M. (2004). Las áreas litorales en España: del análisis geográfico a la gestión integrada, Ariel, Madrid, 214 pp. Barragán Muñoz, J.M. (2005). La gestión de áreas litorales en España y Latinoamérica, Universidad de Cádiz, 198 pp.

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Vernberg, F.J. y Wernberg, W.B. (2001). The coastal zone, past, present and future, University of South Carolina Press, 191 pp.


Capítulo 3

UNA REVISIÓN EN CLAVE ECOPAISAJÍSTICA DE LA PLANIFICACIÓN LITORAL EN EL MEDITERRÁNEO


UNA REVISIÓN EN CLAVE ECOPAISAJÍSTICA DE LA PLANIFICACIÓN LITORAL EN EL MEDITERRÁNEO COASTAL PLANNING IN THE MEDITERRANEAN: AN ECO-LANDSCAPE REVIEW UNE RÉVISION ÉCOPAYSAGÈRE DE LA PLANIFICATION DU LITORAL DE LA MÉDITÉRRANÉE ROCÍO PÉREZ CAMPAÑA1 LUIS MIGUEL VALENZUELA MONTES Resumen La mediterraneidad, como patrón territorial, no se recoge aún en sus múltiples dimensiones en la planificación. El tratamiento sectorial de aspectos como el paisaje, la gestión del agua, el uso turístico e infraestructural del espacio, los suelos agrícolas… impide la visión integral de un territorio en la zona mediterránea, concretamente de su franja litoral. Con esta revisión en clave ecopaisajística, se pretende un acercamiento al estado general de la consideración de algunas de estas cuestiones en la planificación del litoral mediterráneo español, en la búsqueda de aquellas innovaciones más interesantes en el entendimiento de la complejidad del espacio litoral mediterráneo. Para ello, se han consultado los principales documentos legislativos y de planificación disponibles en las diferentes páginas web de las comunidades de Cataluña, Valencia, Murcia y Andalucía, generando un esquema sobre el que realizar la búsqueda de cuatro temas fundamentales: paisaje, turismo sostenible, suelo no urbanizable y gestión integrada del litoral. No obstante y en líneas generales, pese a encontrarse numerosas referencias en relación al paisaje y cuestiones de carácter ambiental, en contadas ocasiones culminan en instrumentos específicos que aborden sus necesidades reales en la planificación. Abstract Mediterranean, like a territorial pattern, is not considered in its multiple Persona de contacto: Rocío Pérez Campaña, Licenciada en Ciencias Ambientales, Becaria de Investigación. Área de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada, rociopc@ugr.es 1

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dimensions in planning. The sectorial management about landscape, water management, touristic, infraestructural and agricultural uses, cannot provide an integral perspective in the Mediterranean area, not even in its litoral zone. This eco-landscape review, it pretend to find how this questions are included in the Mediterranean Spanish planning to understanding the litoral complexity. Main laws and planning documents, available in Cataluña, Valencia, Murcia and Andalucia webs, have been reviewed searching four themes: landscape, sustainable tourism, not urbanizable areas and integral coastal management. In this way, many references have been found, but not specific instruments related to planning.

Résumé A l´échelle nationale, les multiples aspects des régions méditerranéennes ne sont pas encore considérés comme un modèle territorial. La vision sectorielle d´aspects tels que le paysage, la gestion des eaux, l´utilisation touristique et des infrastructures de l´espace, les surfaces réservées à l´agriculture ... font obstacle à une perspective intégrale du territoire méditérranéen, et plus précisément de ses côtes. Cette mise au point écopaysagère, est une approche à l´état général de certaines questions relatives à la planification du littoral español sur la Méditérranée, ainsi que la recherche d´innovations plus intéressantes, afin de comprendre la compléxité de l´ espace du littoral méditérranéen. Pour cela, les principaux documents législatifs et de planification disponibles, ont été consultés sur les différents sites web des communautés de la Catalogne, de Valence, de Murcia et de l´ Andalousie. Ceci a donné comme résultat un schéma permettant la recherche de quatre questions fondamentales: le paysage, le tourisme durable, les sols qui ne peuvent pas être urbanisés, et la gestion intégrée du littoral. Néanmoins, et de façon générale, bien que l´on ait trouvé de nombreuses références relatives au paysage et aux aspects de l´environnement, en très peu d´occasions elles s´avèrent être des instruments spécifiques qui abordent leurs besoins réels à la planification.

1. La Mediterraneidad como Patrón Territorial para la Planificación Los rasgos físicos y humanos de la cuenca mediterránea no conforman en la actualidad un patrón ambiental a la hora de planificar el territorio de acuerdo a dimensiones claramente mediterráneas como, por ejemplo, el mosaico paisajístico, el riesgo y la vulnerabilidad ambiental, la fertilidad de vegas y deltas, la escasez de agua o el carácter abrupto y rugoso de la

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línea litoral, características recogidas en estudios como el Atlas Ambiental del Mediterráneo (Folch y Paris, 1999). Todas estas, son circunstancias que podemos reconocer cuando menos, como ausentes en el desarrollo territorial que por doquier podemos observar en la fachada litoral. La presión sobre los recursos ambientales es creciente por parte de la agricultura intensiva (Matarán, 2005) y sobre todo del turismo, como refleja el indicador correspondiente en el Informe 2007 de Sostenibilidad en España, con los consecuentes impactos sobre los valles litorales, sobre la línea de costa, la calidad ambiental de los espacios residenciales y/o turísticos, y en definitiva, sobre la sostenibilidad de los espacios litorales. Cuando hablamos del Mar Mediterráneo, con sus 2,5 millones de Km2, los 46.000 Km. de costa, 1.500m. de profundidad media, y una temperatura media de 15- 21º (0-E), estamos hablando de un sistema global articulado por todos los procesos, ciclos y flujos de todas y cada una de las cuencas mediterráneas. Sin embargo, con frecuencia parece ser contrariado este patrón global por parte de la ordenación local de las fachadas litorales, que como principio básico de la planificación territorial, regional, subregional y local deberían atender a la escala espacial de la cuenca mediterránea y a la dimensión temporal de sus paisajes, como por ejemplo, la pradera de Posidonia cuya recolonización tarda del orden de 3.000 años. La agricultura y el turismo, no puede seguir compitiendo en un mercado global desde el autismo local que ignora la presión demográfica o el cambio climático, entre otras dimensiones cada vez más presentes en el conjunto de la cuenca. Desde esta perspectiva, nuestra ponencia pretende llamar la atención sobre la necesidad de que la especificidad local atienda a su esencia, más o menos, global, o sea al hecho físico y humano que constituye el mediterráneo. En la medida en que las pautas y modelos locales de ordenación del espacio litoral sigan esquemas Eco-regionales mediterráneos, se estará en mejores condiciones para abordar aspectos esenciales y comunes en esta región litoral como: el papel territorial de la red drenaje, la diversidad eco-paisajística del mosaico mediterráneo, el dilema entre explotación y conservación, la morfología transversal y longitudinal de la ocupación de las fachadas litorales, el cambio climático y los episodios de sequía, la capacidad de carga de los espacios turísticos, la multifuncionalidad de los paisajes, la gestión integrada del litoral… Aspectos característicos de una región, la Mediterránea, que tiene un importante papel a nivel europeo como se recoge en la Estrategia Territorial. Así, considerando, más o menos, los ítems anteriores mostramos aquí un cierto panorama de la planificación territorial de las regiones españolas mediterráneas que refleje medidas y/o tendencias más alentadoras e in-

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novadoras en coherencia también con una nueva cultura del agua y del territorio que, en definitiva, retomen y pongan en valor el patrón específico mediterráneo.

2. El Litoral como espacio complejo La complejidad intrínseca del litoral incrementada por presiones extrínsecas, tal y como hemos apuntado en los puntos anteriores, hace especialmente difícil el papel de la planificación tanto desde las escalas propias del urbanismo como desde la ordenación del territorio subregional o regional. Esta complejidad para la intervención y regulación sobre los ámbitos litorales viene determinada por un conjunto de singularidades físico-naturales, económico-productivas y jurídico-administrativas (Barragán, 1997) altamente dependientes entre sí y que siguen sin claros referentes normativos que permitan su coexistencia equilibrada. El resultado de la deficiente gestión de las zonas litorales, que no es más que la falta de planificación integrada de los diferentes usos de los que pueden ser susceptibles: asentamientos, patrimonio histórico-cultural, instalaciones, infraestructuras, espacios naturales… conlleva toda una suerte de problemas que derivan finalmente en su degradación progresiva, más aún, cuando asistimos en los últimos años a una ocupación urbanística creciente del litoral al margen de la escala, el paisaje y la capacidad de carga de los recursos. Tabla 1. Singularidades de las áreas litorales (Barragán, 1997) FÍSICO-NATURAL

ECONÓMICO PRODUCTIVO

-Alberga medios de distinta -Recursos naturales naturaleza (litosfera, hidrosfera, atmósfera) -Benignidad del clima -Dinamicidad y complejidad -Fertilidad de suelos (interacciones y cambios biológicos, geomorfológicos, quí- -Convergencia de usos y acmicos) tividades -Alta productividad y diversi- -Asentamientos humanos e dad biológica infraestructuras -Unidades ambientales

JURÍDICO ADMINISTRATIVO -Carácter público de algunas zonas -Convergencia de diferentes administraciones públicas -Diversidad de formas de administración y gestión

-Valor paisajístico

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Figura 1. Complejidad y disfuncionalidad de relaciones territoriales en la problemática litoral. Esta situación y la gravedad que lleva aparejada, ha sido objeto de interés a todas las escalas. La Unión Europea, desde 1996, con el Programa Demostración sobre Gestión Integrada de Zonas Costeras y algunas otras iniciativas que finalmente resultaron en la Recomendación 2002/413/CE del Parlamento Europeo y el Consejo, viene planteando la necesidad de un enfoque estratégico que deberán adoptar los estados miembros para recoger, entre otros aspectos, aquellos relacionados con la protección del entorno, la amenaza del cambio climático así como los socioculturales y económicos. En el ámbito mediterráneo encontramos también una apuesta clara por la sostenibilidad en el litoral a través del Plan Azul del Mediterráneo, incluido en el marco del Plan de Acción para la protección del Medio Marino

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y el desarrollo sostenible de las Zonas Costeras del Mediterráneo bajo el auspicio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. En su informe de 2005, revela cómo la actual tendencia urbanística del litoral mediterráneo puede condicionar su futuro para el año 2025. Sin embargo, estas iniciativas no han tenido la trascendencia en principio deseable, existiendo en realidad graves carencias en la planificación del litoral que distan de los objetivos defendidos desde el desarrollo sostenible. Desde nuestro ámbito de estudio, el urbanismo y la ordenación del territorio, pueden constituir poderosos instrumentos en favor de la sostenibilidad, si bien previamente, como recoge Cuyás (2006) ha sido necesaria la percepción del suelo como recurso natural. Ciertamente, el suelo, como elemento sustentador de las actividades humanas, ha sido prolijamente regulado. Sin embargo, no siempre se ha considerado como recurso limitado y susceptible de degradación, y menos aún se ha reconocido su importancia respecto a la relación con otras funciones que desempeña en el territorio. Más concretamente, los suelos fuera de los asentamientos urbanos o de sus áreas susceptibles de expansión, han sido tradicionalmente marginados, pese a constituir los suelos agrícolas, los ecosistemas diversos, los paisajes… a los que tanto deben las propias áreas urbanas. Para el caso del litoral, a esta situación general de la cuestión, se suman las consecuencias derivadas de su problemática específica, al ser zonas altamente tensionadas en las que compiten numerosos usos que hasta el momento están siendo difíciles de compatibilizar lo que resulta en una degradación a todos los niveles de los espacios litorales como ya veíamos anteriormente.

3. Sobre la Planificación a Escala Litoral Antes de la recopilación de concepciones novedosas de aspectos ambientales, se hace necesario realizar algunas consideraciones generales al respecto de los diferentes instrumentos de ordenación urbanística y territorial. En primer lugar, y como ya recogen algunos autores (Español, 2002), (Feria et al, 2005), (Vega, 2001) el desarrollo de la política territorial en España es todavía escaso. Si bien, como puede verse en la tabla (y ocurre también, en general, para el resto del país) aparecen bien estructurados los diferentes instrumentos que desarrollan la política urbanística y territorial y de hecho son numerosos los planes que en sus respectivos ámbitos y escalas de actuación, vienen a desarrollar dichas políticas, también es cierto que no todos están aprobados, estando la mayoría de ellos en estadíos iniciales de su proceso de formulación. Así pues, aunque la competencia

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autonómica en urbanismo y ordenación del territorio se consagra a partir de 1978 en virtud del artículo 148 tercero de la Constitución (reafirmándose de forma contundente con la Sentencia del Tribunal Constitucional en 1997), la adaptación a dicha competencia ha sido muy gradual y lenta (probablemente por un freno político y una falta de coherencia entre los instrumentos con incidencia en un mismo ámbito) En segundo lugar, la consideración de variables ambientales cuenta con una serie de inconvenientes que no son exclusivos del urbanismo y la ordenación del territorio, sino que son extensibles a políticas e instrumentos de cualquier naturaleza. En general, las cuestiones ambientales son el resultado sinérgico de un conjunto de elementos y relaciones complejas que son difíciles de abarcar en su totalidad y que requieren un esfuerzo consciente y preparado, transversal. Concretando para el caso del derecho urbanístico y la ordenación del territorio, probablemente sea la Evaluación Ambiental Estratégica (Directiva 2001/42/EC) la herramienta que persigue el principio de integración ambiental efectiva, para la que sin embargo, predominan los enfoques reactivos (posteriores a la elaboración de planes) en la inclusión de determinaciones medioambientales (Servert, 2001). Por último, en cuanto a los ámbitos y escalas de los diferentes instrumentos, existe una deficiencia derivada de la imposición de los límites administrativos sobre las “regiones naturales” (Higueras, 2001), de manera que se produce una alteración de la funcionalidad de las unidades ambientales correspondientes. Esta falta de coincidencia de los límites físicos-funcionales y los administrativos, también es recogida por Piè (1988) para el caso de la zona marítimo-terrestre. La no coincidencia, supone un tratamiento jurídico y administrativo diferente de los suelos a un lado y otro de dicha zona: continuidad física y discontinuidad legal. Más aún, el ámbito de actuación de un plan que pretendiera ser de gestión integrada del litoral, tendría una componente horizontal (paralela a la costa) y otra transversal (hacia el interior) (Barragán, 1997) y que no siempre va a coincidir con una demarcación administrativa. Hechas estas consideraciones, que nos sitúan en el panorama general de la cuestión, realizamos a continuación una síntesis de aquellas innovaciones que pueden solucionar estos y otros problemas y que hemos agrupado en diferentes ítems para poder facilitar la búsqueda en los documentos revisados.

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CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

4. El Panorama de la Planificación Territorial del Litoral Mediterráneo Español Resulta pues de interés, analizar aquellas innovaciones producidas al respecto de la consideración de nuevos conceptos y herramientas para la integración de variables ambientales en las políticas del suelo, especialmente aquellas relacionadas con la gestión de los paisajes o el mantenimiento de aquellas funciones que suponen fomentar la calidad ambiental de las actuaciones en materia de urbanismo y ordenación del territorio y que podrían suponer una aportación de notable valor a la deseable planificación y gestión integrada de las zonas litorales. Esta revisión se realiza para el ámbito del mediterráneo español, correspondiente a las comunidades de Cataluña, Valencia, Murcia y Andalucía (zonas peninsulares, ya que consideramos que el carácter insular imprime una serie de matices que pueden resultar menos comparables). Esta selección responde a nuestro interés ya argumentado por contextualizar el estudio en una región, la mediterránea, que comparte una serie de características fisiográficas, y sobre todo, sociopolíticas, derivadas de una normativa básica común (estatal) y más concretamente por una identidad cultural formada a lo largo de la historia en las orillas del Mediterráneo. Para facilitar el tratamiento de la información recogida sobre las diferentes comunidades, realizaremos un cuadro-resumen que recogerá en cada caso, la legislación sobre urbanismo y ordenación del territorio de que dispone cada una, así como aquella otra normativa complementaria y más específica, que hayan podido desarrollar dentro de su discrecionalidad competencial y en el seno de la que pueden haberse gestado planes, programas, manuales de buenas prácticas… en relación a un nuevo entendimiento de las cuestiones ambientales.

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Tabla 2: Cuadro resumen de legislación y planes de ámbito litoral. LEGISLACIÓN

PLANES -Plan Territorial General de Cataluña (1995) -Plan Territorial Parcial de las Tierras del Ebro (2001)

CATALUÑA

-Plan Territorial General -Ley 10/2004 de modificación de la Ley 2/2002 de Urbanismo

-Planes Territoriales Parciales

-Ley 23/1983 de Política Territorial

-Planes Territoriales Sectoriales

-Ley 8/2005 de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje

-Planes Directores Territoriales -Pl -Planes Directores Urbanísticos

-Plan Director Territorial de L’Empordà (2006) -Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (2005) -Plan Director del Delta del Ebro (1996) -Plan Director Urbanístico de las Actividades industriales y turísticas del Camp de Tarragona -Plan Director de Infraestructuras 2001-2010 -Plan de infraestructuras del transporte 20062026

COMUNIDAD VALENCIANA

-Plan de Puertos 2006-2015

-Ley 16/2005, de 30 de diciembre, de la Generalitat, Urbanística Valenciana -Ley 10/2004, de 9 de diciembre, de la Generalitat, del Suelo No Urbanizable - Ley 4/2004, de 30 de junio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje

-Plan de Acción Territorial de carácter sectorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA) -Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana -Planes de Acción Territorial

-Plan de Acción Territorial de carácter sectorial de corredores de infraestructuras -Plan de Acción Territorial, de carácter integrado, del entorno Metropolitano de Alicante y Elche (PATEMAE)

Sectoriales -Plan de Acción Territorial de la Vega Baja Integrales -Plan de Acción Territorial del entorno de Castellón (PATECAS) -Plan de Acción Territorial del Litoral de la Comunidad Valenciana

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CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

-Directrices de Ordenación Territorial -Planes de Ordenación Territorial

-Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia

-Programas de Actuación Territorial

-Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Suelo Industrial de la Región de Murcia

-Ley 4/1992 de Ordenación

-Planes de Ordenación del Litoral

-Actuación de interés Regional de Marina de Cope

y Protección del Territorio de la Región de Murcia

-Actuaciones de Interés Regional

-Actuación de Interés Regional del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia

MURCIA

-Ley 2/2004 de modificación de la Ley 1/2001 del suelo de la Región de Murcia

-Estudios de impacto Territorial (instrumentocomplementario a la ordenación territorial) -Directrices de Ordenación Territorial

ANDALUCÍA

-Planes de Ordenación Territorial

-Ley 1/1994, de 11 de Enero, de Ordenación Territorial de Andalucía, de Ordenación del Territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía -Ley 7/2002 de ordenación urbanística de Andalucía

-Programas de Actuación Territorial -Planes de Ordenación del Litoral -Actuaciones de Interés Regional -Estudios de impacto Territorial (instrumento

-Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia -Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Suelo Industrial de la Región de Murcia -Actuación de interés Regional de Marina de Cope -Actuación de Interés Regional del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia

complementario a la ordenación territorial)

Una vez recopilada esta información, se han elaborado las siguientes fichas en las que se resumen las aportaciones concretas de la legislación y planes de las cuatro comunidades estudiadas y se resumen, en la primera columna, algunas consideraciones generales para cada uno de los ítems seleccionados.

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PAISAJE

Como instrumentos complementarios, todas las comunidades aquí estudiadas tienen, o están en trámite, un Observatorio del Paisaje o institución similar como centro que puede suministrar información de interés para la integración del mismo, en este caso, en las actuaciones urbanísticas y territoriales.

Destacan los casos de Cataluña y Valencia, con la Ley de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje, y la Ley de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje, en los que claramente se apuesta por resolver la consideración del paisaje a una escala normativa.

Sin embargo, pese a ser un objetivo políticamente perseguido y siempre referenciado en los textos consultados, en general aparece en un contexto del que no derivan instrumentos concretos, sino meramente de forma intencional.

No obstante, estas referencias se hacen más frecuentes e incluso concretas a partir de diferentes eventos en relación al paisaje surgidos en el seno de la Unión Europea, como el Convenio Europeo del Paisaje del año 2000.

Las referencias al paisaje son numerosas en los documentos recogidos aquí y en general en prácticamente la totalidad de leyes y planes en relación al urbanismo y la ordenación del territorio.

CONSIDERACIONES GENERALES

Ley 4/2004, de 30 de junio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje: exige estudios específicos del paisaje para las actuaciones en urbanismo y ordenación del territorio. Insta a la Generalitat a aprobar un Plan de Acción Territorial del Paisaje. Tratamiento del paisaje a escala urbana y territorial.

Plan de Acción Territorial del Litoral de la Comunidad Valenciana: propone poner en valor los espacios naturales existentes en el litoral y conformar una red.

Plan de Acción Territorial de la Vega Baja (Valencia): habla específicamente e protección del paisaje tradicional.

Plan de Acción Territorial, de carácter integrado, del entorno Metropolitano de Alicante y Elche (PATEMAE): el paisaje junto con las unidades ambientales y el turismo son tres de los aspectos sectoriales más analizados en el plan y propone desarrollar un programa específico de corrección de impactos ambientales.

Ley 16/2005, de 30 de diciembre, de la Generalitat, Urbanística Valenciana: muy coordinada con la Ley de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje.

Plan de infraestructuras del transporte de Cataluña 2006-2026: analiza la fragmentación paisajística.

Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (2005): analiza continuidad paisajística y ecológica.

Plan Director Territorial de L’Empordà (2006): suscribe los criterios de planeamiento territorial. Establece una metodología para la identificación de espacios naturales y conexiones ecológicas.

Ley 8/2005 de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje de Cataluña: legislación específica. Introduce instrumentos para su gestión y mejora: catálogos del paisaje (carácter descriptivo) y directrices del paisaje (carácter normativo). Objetivo: integrar el paisaje en las políticas de ordenación territorial y urbanística. Especial referencia a paisajes agrícolas y rurales y espacios de contacto urbano-rural. Referencia a la necesaria coherencia y continuidad de las unidades de paisaje.

Ley 10/2004 de modificación de la Ley 2/2002 de Urbanismo de Cataluña: incluye conceptos generales de calidad y mejora del paisaje.

LEY Y/O PLAN

En creación el observatorio del paisaje de la Región de Murcia y un catálogo de buenas prácticas.

Instituto de estudios territoriales y del paisaje (Comunidad Valenciana)

Actuaciones en caminos de ronda (Cataluña)

Buenas prácticas de incorporación del paisaje en el planeamiento urbanístico de Cataluña.

Criterios de planeamiento territorial (Programa de planeamiento territorial de Cataluña): Criterio 3: preservar el paisaje como valor social y actividad económica.

Observatorio del paisaje de Cataluña.

OTROS INSTRUMENTOS

Tabla 3: El paisaje en la legislación y planes de ámbito litoral.


Sin embargo, para mejorar la sostenibilidad en el turismo no aparecen instrumentos específicos, ya que dependen en primera instancia de la regulación urbanística, fundamentalmente..

Algunas actuaciones, aunque persiguen la revalorización de otros elementos o actividades, tienen una influencia positiva para un turismo más sostenible, al proponer mejoras de peatonalización en zonas saturadas del litoral.

También son numerosas las referencias a estrategias desarrolladas para lograr mayor sostenibilidad en el turismo, especialmente respecto al control de la segunda residencia en zonas turísticas y diversificación de la oferta para descongestionar el litoral.

CONSIDERACIONES GENERALES

Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía: conviene en el refuerzo de mecanismos de control de la legalidad urbanística en zonas turísticas y estrategias de reconversión para la diversificación de la oferta.

Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia: incluye como parámetro, que las intervenciones en materia de turismo sean dirigidas por el sector público.

Plan de Acción Territorial del Litoral de la Comunidad Valenciana: propuestas de diversificación de la oferta turística y su traslado al interior para desaturar el litoral.

Plan Director Urbanístico de las Actividades industriales y turísticas del Camp de Tarragona: regula específicamente actividades industriales y turísticas.

LEY Y/O PLAN

Actuaciones en caminos de ronda (Cataluña)

Criterios de planeamiento territorial de Cataluña: Criterio 9: Aportar medidas de regulación y orientación espacial de la segunda residencia.

OTROS INSTRUMENTOS

CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

Tabla 4: El turismo sostenible en la legislación y planes de ámbito litoral.

TURISMO SOSTENIBLE

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TURISMO SOSTENIBLE

-desde un derecho urbanístico de mayor componente ambiental: en el que además de mejorar y completar su régimen jurídico, aparecen referencias expresas a los valores asociados al suelo no urbanizable y que deben ser protegidos, promocionados y en general mejor gestionados. Sería el caso de la normativa específica de suelo no urbanizable de Valencia (cuya primera ley data del año 1992) o su consideración expresa en diferentes planes de Cataluña, que, aunque sin una ley específica como en el caso valenciano, sí que aparecen criterios e instrumentos concretos para su puesta en valor efectiva. (Aparecen en los criterios de planeamiento y se estudian específicamente en numerosos planes territoriales)

-desde el derecho urbanístico tradicional: por intentar mejorar su régimen jurídico, que ha sido con frecuencia bastante laxo presentando vacíos que han generado problemáticas en relación sobre todo a sus usos edificatorios. En este caso, las referencias a su importancia en el desempeño que estos suelos tienen de otras funciones aparecen en un segundo plano.

Su reconsideración se ha iniciado desde dos ámbitos principales:

El tratamiento del suelo no urbanizable ha sido ampliamente tratado desde el punto de vista jurídico-normativo, ya que su régimen, desde la primera Ley del Suelo ha sido en general bastante residual y negativo.

CONSIDERACIONES GENERALES

Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía: dentro de las mejoras en los procesos de urbanización considera necesaria la orientación respecto a la ordenación del suelo no urbanizable. También la necesidad de generar instrumentos regionales para el control y regulación de las parcelaciones en estos suelos.

Ley 4/2004, de 30 de junio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje: insta a la Generalitat a aprobar un Plan de Acción Territorial del Sistema Rural Valenciano.

Ley 10/2004, de 9 de diciembre, de la Generalitat, del Suelo No Urbanizable: definición positiva del suelo no urbanizable. Supera algunos puntos conflictivos del tratamiento tradicional de este suelo: hace una corrección al respecto de interés público, de manera que debe existir también una idoneidad de localización, disminuye la edificabilidad por parcela en los supuestos de vivienda unifamiliar aislada necesaria para la actividad agrícola.

Plan de Acción Territorial de carácter sectorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA): Importancia del SNU para desarrollar los objetivos del plan.

Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (2005): elabora fichas específicas de trabajo de campo sobre SNU.

Plan Territorial de las Tierras del Ebro (2001): completa los espacios de interés natural con SNU protegido para disminuir efecto borde y evitar insularización

Plan Territorial General de Cataluña: hace referencia a la continuidad de los SNU y propone directrices específicas para los suelos de especial interés agrícola.

Ley 10/2004 de modificación de la Ley 2/2002 de Urbanismo: propone la mejora en la gestión del SNU, el refuerzo de la EIA de actividades en SNU, criterios para la estructuración orgánica del SNU.

LEY Y/O PLAN

Criterios de planeamiento territorial: Criterio 2: Proteger los espacios naturales, agrarios y no urbanizables en general como componentes de la ordenación del territorio.

OTROS INSTRUMENTOS

Tabla 5: El suelo no urbanizable en la legislación y planes de ámbito litoral.


No obstante, en la mayoría de los casos, las actuaciones van encaminadas a la descongestión de la zona litoral (que ya recogíamos anteriormente) con proyectos de peatonalización y vías específicas para transporte público.

La gestión integrada del litoral es el resultado de múltiples actuaciones en diferentes ámbitos. En este sentido, sí aparecen algunas determinaciones que pretenden un uso más racional del espacio litoral. Destacamos el Plan Director Urbanístico del Sistema Costero de Cataluña, en el que se recoge la condición definitiva de no urbanizable de los suelos así clasificados al momento de la aprobación de dicho plan.

Sí aparece la consideración del litoral como zona especialmente conflictiva y sobre la que es necesario actuar de forma decidida.

La gestión integrada del litoral se ha ido desarrollando en los últimos años, con impulso de la Unión Europea desde 1996. Es por ello que este término, como tal, no se localiza todavía en los documentos consultados.

CONSIDERACIONES GENERALES

Los planes de ámbito subregional de Andalucía son principalmente litorales, de lo que se podría interpretar que surgen en reconocimiento de la problemática específica de estas zonas.

Plan de Acción Territorial del Litoral de la Comunidad Valenciana: propone gestión integrada de puertos comerciales para evitar afección medioambiental

Plan de Acción Territorial del Litoral de la Comunidad Valenciana: Propone una Vía Litoral Valenciana que recorre el total de kilómetros de la costa. (peatonal y no motorizado)

Plan de Acción Territorial de la Vega Baja (Valencia): propone un bulevar litoral y una vía específica para transporte público

Plan de Acción Territorial de carácter sectorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA): resalta el litoral como zona compleja dentro del plan.

Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (2005): preserva la práctica totalidad de SNU y suelo urbanizable no delimitado situado a 500 m de la línea de costa y establece su condición definitiva de SNU costero. Amplía puntualmente el alcance de la zona de influencia que define la Ley de Costas (art. 30)

Plan Territorial General de Cataluña (1995): incluye específicamente el litoral como espacio objeto de protección.

Ley 8/2005 de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje de Cataluña: también prevé como ámbito de aplicación el litoral.

Ley 23/1983 de Política Territorial: reconoce la problemática territorial.

LEY Y/O PLAN

Actuaciones en caminos de ronda (Cataluña).

OTROS INSTRUMENTOS

CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

Tabla 6: La gestión integrada del litoral.

GESTIÓN INTEGRADA DEL LITORAL

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OTRAS REFERENCIAS

Merece especial atención la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental de Andalucía, todavía en trámite, que supone, al menos formalmente, un intento precisamente, de integrar todos aquellos aspectos en relación al medio ambiente y a las diferentes actividades posibles que pueden afectarlo.

El sometimiento a evaluación de impacto ambiental también se recoge en todos los planes en función de la normativa específica de cada comunidad. Destacamos el caso de Murcia, en el que se dispone de un instrumento complementario: Los Estudios de Impacto Territorial, de contenido bastante similar a los Estudios de Impacto Ambiental, pero con especial énfasis en las repercusiones territoriales de las actuaciones.

-Indicadores de restitución de la dinámica litoral

-Caudal ecológico

-Conectividad de espacios naturales

-Cambio climático (Protocolo de Kyoto)

-Gobernanza del territorio

De entre los conceptos más interesantes localizados destacamos:

En este apartado se han incluido algunas notas sobre terminologías concretas que aparecen en las leyes y planes revisados y que suponen una referencia novedosa al respecto de la integración de variables ambientales en el urbanismo y la ordenación del territorio (aunque sí pueden ser frecuentes en otras normativas sectoriales)

CONSIDERACIONES GENERALES

Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía: trabaja meticulosamente los riesgos naturales. Considera la necesidad de hacer frente a los retos que pueda plantear el cambio climático.

Los planes de Murcia incluyen Estudio de impacto Territorial junto al Estudio de impacto ambiental.

Ley 4/2004, de 30 de junio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje: introduce la gobernanza del territorio como título específico y articulado concreto.

Plan de Acción Territorial de la Vega Baja (Valencia): necesidad de conectar los espacios naturales.

Plan de Puertos 2006-2015: caracteriza los valores ambientales de cada tramo de costa catalana. Dentro de los indicadores de seguimiento incluye la restitución de la dinámica litoral para paliar los efectos de los puertos sobre el aporte de arena a las playas y el número de puertos con sistema de gestión ambiental.

Plan de infraestructuras del transporte de Cataluña 2006-2026: valora el impacto posible sobre el cambio climático. Referencia al Protocolo de Kyoto.

Plan Director Urbanístico de las Actividades industriales y turísticas del Camp de Tarragona: define un sistema de espacios libres perimetrales en el entorno de polígonos químicos. Introduce la necesidad de recuperar el caudal ecológico de los ríos para que funcionen como corredores.

Plan Territorial General de Cataluña: disminución de la contaminación atmosférica, parámetros urbanísticos en relación a las zonas verdes (10% de la superficie del territorio planeado. Pendientes inferiores al 20%). Propone sistemas de articulación interior-costa. Prevé la máxima protección para los terrenos todavía libres de la franja litoral.

LEY Y/O PLAN

OTROS INSTRUMENTOS

Tabla 7: Otras referencias de carácter ambiental


CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

5. Conclusiones En todos los documentos consultados para las diferentes comunidades, son muy numerosas las referencias a los ítems seleccionados y a otras cuestiones relativas a la integración de variables ambientales. No obstante, salvo algunos casos, dicho contenido aparece fundamentalmente en un nivel propositivo, intencional, que no se ve complementado, al menos en las escalas de los documentos revisados, con instrumentos más concretos que hagan efectiva la integración de las variables consideradas. Cataluña y Valencia, son las comunidades donde se concreta más dicha integración. Sus respectivas leyes de paisaje, su tratamiento del suelo no urbanizable, así como los Catálogos de Paisaje de Cataluña (a partir de su adhesión al Convenio Europeo de Paisaje) y los Criterios de Planeamiento Territorial también de ésta última, son algunos de los saltos cualitativos más importantes que hemos podido localizar, aunque probablemente, habría que esperar todavía algunos años para poder hacer una evaluación de su resultado, considerando además el desarrollo completo de los diferentes planes y proyectos en que se insertan dichas medidas. Sin embargo, nos encontramos todavía en general ante un escenario de tratamientos parciales de las problemáticas ecopaisajísticas, con escasa atención a las interrelaciones existentes entre diferentes procesos, aunque de forma sectorial sí que puedan estar contemplados en las normativas y planes. Conviven pues en este escenario, tratamientos parciales con algunos esfuerzos de integración, en los que sin embargo no termina de apreciarse un acercamiento efectivo a la búsqueda de soluciones desde una perspectiva local o regional, que reconozca las particularidades dimanantes de la condición de mediterraneidad y dentro de ella, a otras casuísticas particulares y diversas que pueden existir. Aunque para completar este trabajo sería ideal profundizar en el planeamiento local y en cómo se resuelven proyectos concretos, nos parece suficientemente significativa la carencia que hemos podido encontrar en planes de ámbito regional y comarcal, algo que habría de mejorarse no sólo para constituir marcos de referencia necesarios, sino porque trabajan con escalas en las que ya podrían y deberían integrarse más efectivamente numerosos parámetros ecopaisajísticos.

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6. Bibliografía BARRAGÁN MUÑOZ, J.M. (1997). Medio ambiente y desarrollo en las áreas litorales. Guía práctica para la planificación y gestión integradas. Ed. Oikos-tau. Barcelona. CUYÁS PALAZÓN, M.M. (2006). Urbanismo ambiental y evaluación estratégica. Tesis doctoral. Universidad de Girona. ESPAÑOL ECHANIZ, I.M. (2002). El paisaje en los sistemas de ordenación territorial: revisión y base de una propuesta. Ingeniería y Territorio. Revista del Colegio de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos (60) pp: 102-111 FERIA TORIBIO, J.M., RUBIO TENOR, M., SANTIAGO RAMOS, J. (2005). Los planes de ordenación del territorio como instrumentos de cooperación. Boletín de la A.G.E (39) pp: 87-116. FOLCH, R., PARÍS, A. (1999). Atlas ambiental del Mediterráneo. La estructura del territorio y del paisaje. Editorial Pòrtic. Barcelona. GRENON, M., BATISSE, M. (1990). El Plan Azul, el futuro de la Cuenca Mediterránea. Ministerio de Obras Públicas y Transportes. Secretaría General Técnica. HIGUERAS, E. (2001). El resto medio ambiental desde la planificación local. III Congreso Internacional de Ordenación del Territorio. PIÈ Y NINOT, R. (1988). De las cartas de concesiones de usos de la playa a los planes de ordenación del litoral. La costa catalana. Estudios Territoriales, 18, pp. 109-138. Recomendación 2002/413/CE (DOCE L 148, 6-6-2002 (2002/413 CE) del Parlamento Europeo y el Consejo, de 30 de mayo de 2002 SERVERT, R., MARTÍNEZ AZAROSA, N. (2001). Evaluación de impacto ambiental del planeamiento urbanístico: La cuestionabilidad de un procedimiento y una metodología de prevención medioambiental. III Congreso Internacional de Ordenación del Territorio. VEGA GONZÁLEZ, G. (2001) Reflexiones sobre el escaso desarrollo de las leyes de ordenación del territorio en España. III Congreso Internacional de Ordenación del Territorio.

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CAPÍTULO 3 Una revisión en clave ecopaisajística de la planificación litoral en el Mediterráneo

Información sobre legislación, planes y otros instrumentos: www.carm.es www.gencat.es www.gva.es www.juntadeandalucia.es www.planbleu.org

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Capítulo 4

LA CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS LITORALES ANDALUZAS: UNA VISIÓN ECOLOGISTA


LA CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS LITORALES ANDALUZAS: UNA VISIÓN ECOLOGISTA COASTAL WATER POLLUTION IN ANDALUSIA : AN ECOLOGIST VISION. LA POLLUTION DES EAUX DU LITTORAL ANDALOU: UN POINT DE VUE ÉCOLOGISTE

DANIEL LÓPEZ MARIJUÁN1 Resumen El propósito de estas líneas es dar un repaso a la situación de nuestras aguas costeras, teniendo en cuenta que son 918 kilómetros de litoral en Andalucía y que sufren los vertidos no sólo de las poblaciones ribereñas, sino además de los que arrastran los ríos que desembocan en el Atlántico y el Mediterráneo y de las descargas de los buques. Abstract This article is referred to the situation of our coastal waters considering the 918 km of coastline that exist in Andalusia. There is a large amount of pollution, not only from the coastal population, but also from the rivers and from shipping discards. Résumé L´intention de ces quelques lignes est de jeter un coup d´oeil sur la situation de nos eaux côtières, en tenant compte qu´il existe 918 kilomètres de littoral et qu´ils subissent non seulement les déversements des populations riveraines, mais en plus les déchets des rivières qui débouchent dans l´Atlantique et la Méditérranée, ainsi que les décharges des navires.

Persona de contacto: Daniel López Marijuán, Ecologistas en Acción Cádiz, danielopez@ono.com 1

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CAPÍTULO 4 La contaminación de las aguas litorales andaluzas: una visión ecologista

1. Introducción. En general, la situación de contaminación no se encuentra en fase de calamidad por la enorme dinámica de nuestros mares, que se encargan de diluir la contaminación que reciben. Aunque se ha avanzado en la construcción de estaciones depuradoras, otra cosa es el grado de limpieza alcanzada, pues muchas de ellas funcionan bajo mínimos, están infradimensionadas para la carga contaminante del verano y muy pocas disponen de tratamiento terciario. A pesar de que parecería que la industria es la máxima responsable, los datos en cuanto al volumen de la carga contaminante indican otra valoración: son las aguas residuales urbanas las principales causantes de la degradación de las aguas. La Consejería de Medio Ambiente emplea el parámetro de “Unidades de Contaminación” (UC) para evaluar el impacto tanto de aguas urbanas como industriales; para el año 2004 la carga contaminante de efluentes urbanos vertida al litoral andaluz fue de 542.922 UC, mientras que los vertidos industriales representaron 112.778 UC, la quinta parte. Si hablamos de volúmenes, la envergadura de los vertidos quedará más nítida: los vertidos urbanos, industriales y agrícolas que fueron a parar al mar, según los últimos datos de la Consejería de Medio Ambiente, fueron de 3.273 millones de metros cúbicos, a lo largo de los 1.182 puntos de vertido de aguas residuales que la Cª tiene autorizados (402 en la provincia de Cádiz). Bien es verdad que la mayor toxicidad corresponde a los vertidos industriales, pero mientras que éstos están inventariados y controlados en un 87%, el 48% de los vertidos urbanos carece de autorización alguna. Es muy grave por tanto que casi la mitad de los vertidos urbanos al litoral andaluz sea ilegal. La mayor carga contaminante corresponde a materia orgánica y a sólidos en suspensión, como refleja el siguiente gráfico:

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Figura 1. Carga contaminante de efluentes urbanos al litoral andaluz en toneladas año para 2004.

Comprobamos que es la Demanda Química de Oxígeno empleada en degradar la materia orgánica la principal carga contaminante que sufren las aguas litorales. La Directiva 91/271/CE exige que todas las aguas que viertan a aguas normales de poblaciones entre 10.000 y 15.000 habitantes equivalente cuenten con sistemas adecuados de depuración desde el 1 de enero de 2006. Para evaluar esta limpieza se utilizan tres parámetros, cuyos límites son: •

DQO: 125 mg/L

DBO:

Sólidos en Suspensión: 35 mg/L.

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25 mg/L


CAPÍTULO 4 La contaminación de las aguas litorales andaluzas: una visión ecologista

Para denunciar el incumplimiento de esta norma y también la degradación urbanística del litoral andaluz, surgió en 1.999 la campaña “Banderas Negras” en la cual Ecologistas en Acción concedía unos “galardones” a aquellos municipios que vertieran las aguas sin depurar o sufrieran la especulación del ladrillo y la destrucción de la costa. Si el impacto era menor, el baldón se convertía en “Punto Negro”: esto nos ha permitido realizar un seguimiento a la evolución de la costa andaluza, contrarrestando las muy triunfalistas apreciaciones de los ayuntamientos costeros, que se agarraban a las concesiones de “Banderas Azules” para intentar disfrazar el desaguisado ambiental. He aquí por ejemplo la situación del litoral gaditano, en función de la investigación realizada por nosotros el año pasado:

Figura 2. Zonas de ubicación de banderas negras y puntos negros en 2006.

Esta campaña iniciada en Cádiz ha sido secundada por Ecologistas en Ac-

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ción de prácticamente toda la España con costa, con resultados positivos, pues supone un acicate para las autoridades que se ven impelidas a corregir la contaminación y frenar la especulación urbanística. La orientación de este trabajo era y sigue siendo retratar la situación del litoral y mejorarla:

Si repasamos el mapa de la contaminación del litoral andaluz, queda claro que son las aglomeraciones urbano-industriales las principales causantes de este problema; la ciudad y el Polo Químico de Huelva, los arrastres del río Guadalquivir, las Bahías de Cádiz y Algeciras, la Costa del Sol malagueña y el litoral granadino se erigen como los responsables de la mayor parte de la carga contaminante total:

Figura 3. Carga contaminante de efluentes urbanos vertida al litoral andaluz, año 2004.

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CAPÍTULO 4 La contaminación de las aguas litorales andaluzas: una visión ecologista

La situación no llega al grado de emergencia porque la dilución de las aguas casi todo lo puede; no formamos parte de los 2.400 millones de personas sin servicios básicos de saneamiento, según el Informe Mundial de las Naciones Unidas, ni nuestra infancia entra en el trágico balance de 10.000 personas que todos los días mueren por causas relacionadas con el agua. Pero somos muy críticos con los Informes del estado higiénico-sanitario de las playas que todos los veranos emite el Servicio andaluz de Salud: esta analítica se limita a recoger el estado organoléptico de las aguas (color, olor, turbiedad), la presencia de aceites y grasas y si hay bacterias coliformes. Pero los metales pesados y los contaminantes persistentes están ausentes de estas caracterizaciones. La Directiva Marco de Aguas ofrece una lista de 12 principales contaminantes de las aguas, de los que sólo tres están bien analizados en los informes de la Consejería de Salud. En el Anexo VIII de la Directiva 2000/60 figuran: 1. Compuestos organohalogenados. 2. Compuestos organofosforados. 3. Compuestos organoestánnicos. 4. Sustancias cancerígenas, mutagénicas o disruptores endocrinos. 5. Hidrocarburos persistentes y bioacumulables. 6. Cianuros. 7. Metales. 8. Arsénico. 9. Productos fitosanitarios. 10. Materias en suspensión. 11. Nitratos y fosfatos. 12. DBO y DQO. En el Informe de “banderas Negras” ya decíamos que es necesario contar con indicadores precisos y evaluables de la calidad ambiental. Hay que establecer un nuevo inventario de contaminantes marinos. La Directiva Marco de Aguas debe aplicarse con rigor, sobre todo los principios de acción preventiva y de corrección de los aten-

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tados al medio ambiente, preferentemente en la fuente misma. Los objetivos de recuperar y mejorar la calidad ambiental del litoral son irrenunciables y deben garantizarse aplicando Ley de Prevención y Control Integrados de la Contaminación. Ecologistas en Acción considera necesario incorporar a los análisis microbiológicos y fisicoquímicos que establece el control sanitario oficial de la aguas de baño (Real Decreto 734/1988), analítica para evaluar la presencia de metales pesados como arsénico, zinc, cromo, níquel y plomo, ampliando los puntos de toma de muestras y la periodicidad de éstas. Los informes del Programa de Vigilancia Sanitaria de la Calidad de Aguas de Baño de la Consejería de Salud son claramente insuficientes y arrojan pocas garantías.

También los principios de la Directiva Marco de Aguas deberían trasladarse a la práctica de las Administraciones ambientales. Recordemos que son: •

Principio de la acción preventiva.

Principio de corrección de los atentados al medio ambiente preferentemente en la fuente misma.

Principio de quien contamina paga.

La futura Ley de Gestión del Ciclo Integral del Agua introduce un gravamen que traslada los costes, tanto de aducción como de vertido de las aguas; de esta forma, serán los municipios que más ahorren y menos contaminen el agua los más favorecidos. También es muy importante que la mencionada Directiva por fin incorpore las aguas litorales (de hasta una milla náutica) y las de transición (estuarios y aguas salobres) a la gestión integrada, porque ya no se trata de cumplir meramente unos límites de vertido, sino de asegurar el buen funcionamiento de los ecosistemas acuáticos y de fijar objetivos de calidad de las aguas. Queda todo un enorme trayecto para que estas premisas se internalicen en la gestión integrada del litoral. Y también la imprescindible transparencia en el acceso a los datos; no es el caso de la Delegación Provincial de Medio Ambiente de Cádiz, pero en la mayor parte de las Administraciones los informes y analíticas de aguas se blindan a la mirada de los ciudadanos, el Convenio de Aarhus no se cumple y no hay democracia ambiental. Si pasamos a analizar el comportamiento de las dos fachadas litorales andaluzas, la atlántica y la mediterránea, frente a la contaminación industrial, notaremos algunas diferencias. Los principales vertidos industriales al litoral atlántico corresponden a la industria papelera (San Juan del Puerto en Huelva), seguida de la metalúrgica (construcción naval de Navantia en Cádiz), química y de refinería de petróleo (Huelva):

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CAPÍTULO 4 La contaminación de las aguas litorales andaluzas: una visión ecologista

Figura 4. Aporte de los principales vertidos industriales al litoral atlántico, 2004.

En cambio, los vertidos al litoral mediterráneo están más repartidos entre la metalurgia (Acerinox), industria farmacéutica, alimentaria y, de nuevo, refino del petróleo (Cepsa en Algeciras):

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Figura 5. Aporte de los principales vertidos industriales al litoral mediterráneo, 2004.

Si tuviéramos que resumir toda esta información de cargas contaminantes que sufren nuestros mares, distinguiríamos cinco zonas bien diferenciadas. PRIMERA.- Litoral de Huelva. La contaminación de los ríos Tinto y Odiel por metales pesados se une a la procedente de las aguas residuales de las poblaciones costeras y a la del Polo Químico de Huelva. SEGUNDA.- Litoral atlántico de Cádiz. Los ríos Guadalquivir, Guadalete y Barbate constituyen potentes focos de contaminación del litoral, además de los vertidos de los municipios que siguen sin depurar adecuadamente sus aguas residuales (Chipiona y Tarifa).

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CAPÍTULO 4 La contaminación de las aguas litorales andaluzas: una visión ecologista

TERCERA.- Bahía de Cádiz. La construcción naval y los efluentes urbanos de la Bahía son otro de los focos de contaminación por vertidos. CUARTA.- Bahía de Algeciras. La ciudad sigue sin contar con depuración alguna y además la Bahía soporta la fortísima implantación industrial de petroquímicas, centrales térmicas, producción de acero y papel. QUINTA.- Litoral mediterráneo. Aquí la palma se la lleva la urbanización rampante de la Costa del Sol, unida a los vertidos agrícolas de las provincias de Málaga, Granada y sobre todo Almería. Recordemos también la central térmica de Carboneras y la planta química de Deretil en Almería. Por último, no podemos dejar de mencionar la mayor amenaza que se cierne sobre el Estrecho de Gibraltar: se trata del trasiego de más de 96.000 buques que cada año surcan estas aguas (el 10% del tráfico marítimo mundial), incluyendo 5.000 petroleros. Además de sus vertidos está la grave amenaza de colisión y encallamiento, y la terrible práctica del bunkering o trasvase de petróleo de un buque a otro en la Bahía de Algeciras, práctica consentida e ilícita, que constantemente es fuente de mareas negras en la costa algecireña.

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Figura 6. Naufragio de un buque en la Bahía de Algeciras.

El caso del Sierra Nava debe ser el aldabonazo para que lo que ha sido un accidente serio no sea la antesala de una tragedia: la Autoridad Portuaria, los municipios campogibraltareños y las autoridades marítimas y ambientales tienen que ofrecer garantías para que vertidos y accidentes no conviertan la Bahía de Algeciras en una tragedia como la del Prestige. La seguridad marítima y la protección del medio ambiente marino han de ser una exigencia para todos.

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Capítulo 5

LA PLANIFICACIÓN DEL LITORAL ESPAÑOL DEL DESARROLLISMO INSOSTENIBLE A LA CULTURA TERRITORIAL Y AMBIENTAL.


LA PLANIFICACIÓN DEL LITORAL ESPAÑOL DEL DESARROLLISMO INSOSTENIBLE A LA CULTURA TERRITORIAL Y AMBIENTAL. COASTAL PLANNING IN THE SPANISH COAST FROM THE UNSUSTAINABLE DEVELOPMENT TO AN ENVIRONMENTAL AND TERRITORIAL CULTURE. LA PLANIFICATION DU LITTORAL ESPAGNOL DU DEVELOPPEMENT INSOUTENABLE A LA CULTURE TERRITORIAL ET DE L´ENVIRONNEMENT

Rafael Hernández del Águila1 Profesor Titular. Director del Seminario de Medio Ambiente Universidad de Granada. Resumen La “urbanización salvaje” del litoral español no es de ahora. ¿Qué es lo que hace diferente la actual situación de otras precedentes? Pasado el “huracán desarrollista” de los años 60-70 parecía que nuestras costas no volverían a repetir modelos suficientemente contestados en lo técnico y deslegitimados en lo social y político (propios de irremediables y “comprensibles” coyunturas históricas). Aunque las décadas de los años 80-90 del pasado siglo, demostraron que las tensiones y presiones especulativas o insostenibles sobre nuestro litoral no habían acabado, es el advenimiento del nuevo siglo y milenio el que ha empeorado ostensiblemente las cosas, intensificando procesos de ocupación territorial del ámbito litoral que empalidecen los peores logros de los peores momentos. En este artículo se hace un análisis comparativo y reflexión sobre estos procesos de ocupación territorial en los últimos 50 años, indagando en las causas culturales que han propiciado esa ocupación crecientemente insostenible en dicho período.

Abstract The “wild urbanization” of the Spanish coast is not from now. What is the Persona de contacto: Rafael Hernández del Águila, Profesor Titular de Geografía de la Universidad de Granada, hdaguila@ugr.es 1

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CAPÍTULO 5 La planificación del litoral español: del Desarrollismo Insostenible a la Cultura Territorial y Ambiental

difference between the current situation and others previous? After the “developist hurricane” (based exclusively in economic growth) in 60s-70s, it seemed that our coasts would not repeat models sufficiently answered in the technical dimension and discredited in the social and political dimension (typical of irremediable and “understandable” historical conjunctures). Though 80-90 years of last century, it has demonstrated that tensions and speculative pressures in littoral had not finished, it is the arrival of the new century and the new millenium when the situation has deteriorated, intensifying processes of territorial occupation in the coastal area, that overcomes the past worst moments. In this article we make a comparative analysis and reflection about these processes of territorial occupation in the last 50 years, investigating in the cultural reasons that have caused this increasing and unsustainable occupation in that time. Résumé Les “constructions sauvages” du littoral espagnol ne datent pas de nos jours. Qu´est-ce qui différencie la situation actuelle d´autres précédentes? Une fois que “l´ouragan du surdéveloppement” des années 60-70 est passé, il semblait que nos côtes n´allaient pas répéter des modèles tecniquement contestés et délégitimés du point de vue social et politique. Bien que les années 80-90 du vingtième siècle ont prouvé que les pressions de la bulle spéculative sur notre littoral existaient encore, c´est à l´arrivée du nouveau siècle que les choses ont empiré considérablement. En effet, l´occupation territorial du litoral s´est intensifiée et a fait palir les pires réussites dans les pires moments. Dans cet article, nous faisons une analyse comparative et une réflexion de cette occupation du territoire pendant ces cinquante dernières années, en recherchant les raisons culturelles qui ont donné lieu a cette occupation insoutenable durant cette période.

Ruido de mar El silencio del mar es una apariencia...El ruido de fondo no cesa nunca, es ilimitado, es continuo, perpetuo, inalterable... ¿Cuánto ruido hay que hacer para imponer silencio al ruido? ¿Y qué furor formidable pone orden en el furor? Michel Serres, en Génese, Paris 1982.

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1. El Litoral Español: Desarrollismo contra más desarrollismo Nadie, o casi nadie puede cuestionar desde una perspectiva mínimamente informada que el litoral español constituye un ámbito territorial sujeto a preocupantes procesos de desarticulación territorial o de uso insostenible de recursos. Aunque no es un caso aislado a nivel mundial, la casuística y ejemplo de despropósitos en la ocupación del litoral en España constituye una fuente inagotable y creciente de denuncias, alarmas y lamentaciones (no ajenas a un intenso fuego cruzado político) sobre actuaciones cuya escala de impacto territorial y ambiental no hace sino incrementarse en extensión, intensidad, complejidad y tipologías día a día. El resultado, en todo caso, pese a la diversidad de situaciones, responde a dinámicas de apropiación del espacio, ajenas casi siempre a una planificación que vaya más allá de la rápida consecución de beneficios y plusvalías aquí y ahora, aprovechando unidireccionalmente potencialidades de un espacio tan singular y atractivo en muchos sentidos y por distintas razones (geográfica, económica, etc.), como el litoral español, que se habían mantenido relativamente “aletargadas” en algunos sectores concretos de nuestras costas. Dichos sectores se ven sujetos ahora a procesos de apropiación, uso y explotación de una dimensión, escala y nivel de intensidad sin parangón en la historia de nuestro litoral, incluyendo la enorme ampliación del influjo litoral hacia el interior. No es menor la singularidad de que todos estos procesos se están dando en un espacio de tiempo muy corto y a una velocidad inusitada. Lo dicho más arriba no nos hace olvidar que la “urbanización salvaje” del litoral español no es de ahora. Efectivamente, y por desgracia, cierto modelo de crecimiento que comenzó a tener efectos manifiestamente visibles a partir de los años 60 del pasado siglo, dejó una parte muy importante de nuestras costas en un estado lamentable en muchos sentidos, con toda una cohorte de problemas tan bien estudiados como no resueltos, formando parte del “paisaje habitual” de nuestras costas (destrucción paisajística, congestión urbana, demanda insostenible de recursos, carencia de infraestructuras, falta de servicios de calidad, estacionalidad en la demanda,..., etc.). ¿Qué es, entonces, lo que hace diferente la actual situación de la precedente? Aunque muchas pueden ser las diferencias, quizá lo primero que podría llamarnos la atención es que la situación actual se da cuando, al parecer, el modelo de arrasamiento territorial de nuestras áreas litorales había sido objeto de una fuerte y fundamentada crítica científica y técnica que había denunciado y demostrado la inadecuación del modelo. Igualmente, desde

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el punto de vista institucional, normativo o político, parecía que, a partir de los años 80 y coincidiendo con mayores tasas de libertad política y cambios en la demanda social podía ir en la línea de no repetir pasados errores, propios de un desarrollismo no planificado, de un estado autoritario que impedía un debate social sobre las formas de uso y apropiación del territorio o de una coyuntura histórica y socioeconómica que había puesto al desarrollo “salvaje” por encima de otros valores (paisajísticos, patrimoniales, ambientales). Eran esos valores sobre los que tantas veces se escribía y reflexionaba los que debían esperar tiempos mejores, en los que la consecución de ciertos niveles de bienestar y de satisfacción de necesidades básicas (relacionadas, en primer lugar, con la consecución de unos niveles de renta que debían ir acompañados de cambios en la demanda social en una línea más crítica y cualificada) permitirían la consideración y preservación de dichos valores, tan maltratados precisamente por el desarrollismo no planificado. Pasado el “huracán desarrollista” de los años 60-70 parecía, pues, que nuestras costas no volverían a repetir modelos suficientemente contestados en lo técnico y deslegitimados en lo social y político (propios de irremediables y “comprensibles” coyunturas históricas). El resultado era que la normativa, por ejemplo, que debía regular las intervenciones en las áreas litorales, junto a una apuesta decidida por una visión más planificadora que integrara y armonizara las diversas potencialidades de uso y los distintos intereses en juego, iba a permitir un uso más razonado y razonable de nuestras áreas litorales. Aunque, evidentemente, la década de los años 80-90 del pasado siglo, demostraron que las tensiones y presiones especulativas, insostenibles o no planificadas sobre nuestro litoral no habían, ni mucho menos, acabado, es el advenimiento del nuevo siglo y milenio el que ha empeorado ostensiblemente las cosas, intensificando procesos de ocupación territorial del ámbito litoral que empalidecen los peores logros de los peores momentos y ejemplos de los años 60 y 70, coincidiendo todo ello, triste y paradójicamente con un momento de evidente bonanza económica y hasta geopolítica de España. En efecto, las razones explicativas de la situación actual no coinciden casi en nada con la de aquellos años. Aparentemente, nos encontramos con una sociedad más madura, con niveles de renta ostensiblemente mayores, en un país que se cuela en la lista de las diez potencias económicas a nivel mundial y en el que, supuestamente, un mayor nivel de renta junto a un mejor nivel educativo y una mayor cultura y práctica democráticas de más de un cuarto de siglo, deberían, teóricamente, haber favorecido otros procesos de demanda y regulación de usos del litoral que tuvieran en cuenta valores más cualificados propios de una sociedad madura (paisaje, patrimonio, medio ambiente, ...).

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La realidad material, perceptual o simbólica que, sin embargo, se detecta en cualquier acercamiento a la situación de nuestro litoral, desmiente cualquier tipo de optimismo al respecto. Igualmente y junto a ello, hubiera sido de esperar y desear una mayor eficacia jurídico-normativa, institucional o política en pro de usos más planificados del litoral. En todo caso es evidente que todos estos supuestos teóricos sobre mejores condiciones de todo tipo para no repetir errores no se han cumplido. ¿Qué ha fallado y sigue fallando, pues? Aunque es indudable que nuestra sociedad no es la de los 60 del pasado siglo y existen herramientas políticas, normativas, de control institucional o de debate social inimaginables hace medio siglo, sin embargo, los procesos de apropiación y ocupación territorial de nuestro litoral están “de facto” ostensiblemente alejados de cualquier horizonte razonablemente optimista en relación a la sustentabilidad ambiental, social o económica del presente y, qué decir, del futuro. Estamos, en efecto, asistiendo a procesos de desarrollismo puro y duro, por más barnices que apliquemos al análisis, que nos sorprende un día sí y otro también con situaciones increíbles a los que de alguna manera intentamos estudiar y comprender lo que ocurre. Los usos que, necesariamente, bajo una perspectiva de razonabilidad técnica, ambiental, social y hasta política o económica deberían prevalecer, y que pasan necesariamente por procesos de planificación, no son precisamente, los usos realmente operantes y previsibles a corto plazo. La corrección, prevención y mejora de la situación actual debería, pues, pasar por procesos prioritarios de planificación, hoy muy lejos de ser la tendencia dominante. No creemos necesario recordar ni insistir en esta breve reflexión, preparatoria a la ponencia oral que haremos en el II Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible, en los ejemplos flagrantes de actuación y propuestas sobre nuestro litoral que van del experimento surrealista al esperpento territorial pasando por el asesinato paisajístico sin que nada parezca poder evitar esta situación. Cualquier análisis, siquiera somero, de información, noticias, publicidad o de nuestras propias vivencias directas no hacen sino conformar la sensación de asistir a un desquiciado y desbocado proceso sin control. A poco que tengamos una lectura mínimamente diacrónica de lo que el paisaje nos muestra o partamos también de unos niveles mínimos de información, conocimiento o interés por los procesos de ocupación del litoral (del “antes” y el “después”), lo que vemos resulta extremadamente preocupante y no parece tener visos de detenerse. Es indudable que podemos, y debemos, entender el nuevo contexto en el que el “nuevo desarrollismo” se produce, analizando así la distinta situación social, económica y política en la que actualmente se enmarca nuestro país y que explica, aunque nunca

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debería justificar, en gran medida, estas formas demenciales de ocupación del territorio y de usos de los recursos “caiga quien caiga” y mientras se permita o tolere (viviendas ilegales, crecimientos desmesurados, sin garantía de servicios, ocupaciones promiscuas del espacio disponible, usurpaciones de bienes públicos, etc.). Algunas de las posibles explicaciones son bien conocidas y se recordarán, a no dudarlo en este congreso (globalización económica, modelo de crecimiento económico español, papel de España en el marco-modelo turístico europeo y mundial, fuertes y rápidos incrementos de renta que generan una explosión de nuevas demandas de usos del territorio, ...). Pero, dentro del área temática en la que se incluye mi intervención, me gustaría remarcar otras cuestiones que atañen, precisamente, a las posibilidades, límites y contexto en los que se mueve –y que condicionan–, a nuestro entender, la Planificación, por otro lado absolutamente necesaria en nuestro litoral.

2. Modelo económico y usos del Litoral en España ¿Explican los mecanismos económicos o, dicho de otra manera, las reglas de juego de un cierto modelo, todo lo que está pasando en el litoral español? No seremos nosotros los que quitemos importancia –la tiene y mucha–, a cierta dinámica económica que propicia, a su vez, determinadas posiciones y conductas individuales, sociales y/o políticas. Pero ¿es lo económico suficiente justificación?, ¿constituye una causa o una consecuencia? Probablemente, en el caso de la segunda pregunta sean ambas cosas a la vez y, tanto en las particularidades como en los rasgos generalizables de la economía española dentro de un mundo globalizado, podríamos encontrar datos y hechos que nos permitieran comenzar a entender que está pasando y por qué. Tampoco y, en aras de justificar lo injustificable, nos debería bastar la consideración de la corrupción, tan conocida y difundida, como una causa aunque lo sea obviamente, sino también como síntoma y efecto de otros hechos. Si necesitamos una Planificación del litoral que impida su destrucción irreversible, que no introduzca tensiones territoriales irremediables, que no derroche recursos, que, con palabras del pueblo, sea “pan de hoy, hambre para mañana”, ¿contra qué tenemos que luchar?, ¿qué está proponiendo, favoreciendo, permitiendo o diseñando este “insostenible modelo” de uso del territorio? Nadie puede obviar que hay imperativos económicos, de reglas de juego de un modelo económico, pero, insistamos, ¿explica la economía todo? En la lectura social del problema que estamos analizando, si es que se produce tal lectura, prevalece la idea tantas veces afirmada de que “poderoso caballero es don dinero” (Don Francisco de Quevedo, dixit). Pese a tantas quejas, alarmas y lamentaciones sobre

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lo que está pasando (que, por otro lado, se pueden fundamentar en hecho reales), lo cierto es que la ocupación salvaje no se detiene, por más que a veces se adobe de formulismos verbales y formales de naturaleza, sostenibilidad y aire libre, entre otros tópicos. Igualmente, no se detiene una fuerte demanda social de los productos de dicho modelo, previamente suavizados con jerga “ambiental” y que, si son efectivos, sólo lo son mediante su rentabilización a través de transacciones económicas que precisan, obviamente, una demanda. Dicho con otras palabras, hay negocio porque hay clientela. Muchos de los sinsentidos de nuestro modelo actual de ocupación y apropiación del litoral vienen definidos, por consiguiente, a través de unos mecanismos de funcionamiento del modelo económico que no vamos a descubrir aquí y cuyas premisas pueden y deben ser desmanteladas, lo han sido ya, mediante análisis rigurosos acerca de qué se pierde y qué se gana realmente mediante un crecimiento económico que no internaliza costes ambientales, se desentiende de desarticulaciones territoriales o no tiene en cuenta la durabilidad o reproductibilidad del proceso de producción de riqueza. O que, en otros términos, permanece impasible ante la destrucción de valores paisajísticos, naturales o patrimoniales “sin valor económico” (aunque puedan tener valores que, paradójicamente, permiten percepciones, usos y demandas territoriales que, luego, sin embargo, destruyen ciertas actuaciones que crean una demanda económica a través, precisamente de dichos valores ecológico-ambientales, patrimoniales, culturales, paisajísticos, etc.). Conviene insistir en que, en muchos casos, y dada la destrucción real de dichos valores, éstos son más simbólicos y “teóricos” que otra cosa. Así, la panoplia de ejemplos publicitarios que pregonan y venden un inacabable conjunto casi infinito de bondades del litoral (naturaleza, libertad, aire libre, paisaje, verde, agua...), pertenecen más a un marketing virtual y simbólico que a una realidad constatable “in situ”. Una necesaria planificación de usos del litoral tendría que actuar necesariamente como antídoto frente a un modelo de “desarrollo” y “creación de riqueza” basado en la simple y llana recogida de beneficios monetarios aquí y ahora. “Crecimiento económico o muerte”, podría ser la consigna tan acríticamente asumida por una sociedad que no parece ver otro horizonte que esta imperativa recogida de beneficios, o por unos responsables políticos incapaces de proponer, y salir vivos políticamente del intento, otros modelos de desarrollo más planificados y sostenibles. Constituye casi un tópico la consideración “popular” de que tal cosa podría significar perder apoyo social, inversiones o el “tren del progreso” que parece que sólo pasa una vez y de una sola forma, de tal manera que, si lo dejamos pasar, nos condenará a la inanición, la marginalidad o la pobreza. Más aún, ¿por qué

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debemos ser nosotros los que cambien el sentido del desarrollo?, ¿por qué en nuestro municipio? Preguntas como éstas invalidan una posible decantación hacia procesos de usos del litoral más pausados, equilibrados y viables. La planificación de usos y actividades, la consideración de pros y contras, la internalización de costes ambientales o territoriales, la defensa de valores intangibles “no pecuniarios” parecen ralentizar la recogida de beneficios, el incontestado crecimiento, la “creación de riqueza”, el empleo, etc. La Planificación y los valores llamémosle más sostenibles, son víctimas colaterales de una bulimia de crecimiento, económico, aunque no sólo (demográfico,...). En efecto, el resultado de estos procesos que venimos describiendo y que hemos sólo apuntado, es que la planificación del litoral resulta, a la postre, un objetivo tan perentorio y necesario como difícil, si no imposible, de no producirse cambios estructurales de gran calado.

3. Las Tareas y los Retos de la Planificación del Litoral Hemos esbozado en el epígrafe anterior la difícil integración entre dinámicas imperativas aparentemente irreversibles de índole económica y sociopolítica (cuya consigna podría ser, utilizando términos castizos, “sálvese el que pueda”, “el que venga detrás que arree”) con los objetivos y requerimientos mínimos de una planificación. Estas dinámicas, no son, precisamente, el mejor caldo de cultivo y de acogida para procesos de planificación “sostenibles” del litoral, en los que el crecimiento a toda costa se sacrifica a otros objetivos o metas. La situación no deja de ser paradójica y llamativa por diversas razones: El contexto social, el nivel económico, las posibilidades que brinda, a priori, una regulación democrática de las decisiones, el conocimiento y difusión posible de los inconvenientes y carencias de este modelo es más amplio que en otros momentos históricos. La capacidad de regulación institucional, aunque compleja e inmersa en ineficiencias competenciales, debería permitir a los poderes públicos orientar las políticas de uso del litoral y exigir una adecuada planificación que incluya la consiguiente consideración, evaluación o cuantificación de efectos o consecuencias de cualquier proceso o proyecto de uso del litoral a medio y largo plazo. En otro sentido, hay un cierto conocimiento, consenso, preocupación o conciencia social sobre la necesidad de preservar valores ambientales, ecológicos, culturales o patrimoniales, entre otros. Son fácilmente expli-

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citables los graves inconvenientes de determinados modelos de usos del territorio que los individuos o sociedades producen o padecen. Sin que esa conciencia crítica o malestar ante determinados impactos constituya una garantía de respuesta social significativa, deberían constituir, al menos, un posible punto de partida, que debería ser apoyado institucionalmente, para el apoyo a una planificación de otros usos potenciales del litoral. Hay marcos normativos a distintas escalas desde la internacional a la local, que pueden y deben utilizarse como herramientas de apoyo a la planificación. En definitiva, si las razones y, por tanto, las posibilidades de acción están de parte de la planificación, si hay razones y argumentos suficientes, ¿contra qué se enfrenta la planificación y qué es lo que imposibilita su aplicación? Las razones, o “sinrazones”, económicas o la falta de voluntad política se esgrimen, a veces, como fáciles respuestas, no exentas, en todo caso, de su importante cuota de verdad. Pero ¿eso lo explica todo? En nuestra opinión, no. ¿Qué mecanismos de información, conocimiento, educación o percepción individual o social propician y construyen nuestra imagen social e individual del litoral? Sin restar importancia a las causas tantas veces señaladas y denunciadas, creemos que el litoral constituye un laboratorio “desgraciadamente” perfecto para ejemplificar la inviabilidad de nuestros modelos de “desarrollo, progreso y creación de riqueza”. A estos tres conceptos “tótem” estamos sacrificando bienes ambientales, culturales, paisajísticos o patrimoniales de un valor probablemente más importante, irremplazable o significativo que algunos de los objetivos y premisas de aquellos conceptos. En efecto, los tres conceptos actúan como verdaderos lemas-consignasconstructos-objetivos incuestionables. Son aceptados de manera implícita o más o menos meditada o consciente como auténticos dogmas de fe. Con nuestra ignorancia, apatía, indiferencia, silencio o complicidad, estamos alimentando-favoreciendo una cultura de la que los usos del litoral que padecemos no son sino una lógica consecuencia. Los negativos efectos de dicha cultura son los que imposibilitan de manera viable y duradera unos objetivos de progreso, bienestar o verdadera riqueza que fueran algo más que un lema vacío de contenido.

4. Planificación y “Nueva Cultura Ambiental” Si bien no hemos podido insistir demasiado prolijamente en las ideas que hemos planteado, creemos que lo dicho prepara suficientemente una propuesta de necesario debate público sobre la siguiente afirmación: Los lími-

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tes a la planificación del litoral, o los problemas que ésta debe resolver, no se derivan tanto, sólo o primordialmente de la propia complejidad del objeto de estudio (con multitud de interacciones, fuertes demandas de uso, fragilidad, valores de uso difíciles de compaginar, etc.) o de las dificultades, innegables, de regulación administrativa o de capacidad institucional de control, ni siquiera, exclusivamente, de la falta de voluntad de política para orientar los usos del litoral por los caminos de la planificación. Menos aún dependen los límites a la planificación de la falta de información, conocimientos o herramientas metodológicas en que apoyar las propuestas. Todos estos problemas son reales y operan en la configuración de la toma de decisiones y en las dinámicas de usos del territorio. Pero todos ellos no son sino síntomas de un problema mucho más lábil, difuso, extenso y grave de índole cultural sobre el que no se está actuando con suficiente firmeza y sin cuya consideración la planificación del litoral estará permanentemente amenazada de extinción o se moverá en el aura de las buenas intenciones, la utopía, el voluntarismo heroico contracorriente o la excepción que confirma la regla, tan necesarios, por otra parte, como espacios de resistencia frente al caos en el que actualmente se mueve el uso de nuestro litoral. Kroeber y Kluckhohn, en su trabajo “Culture a Critical Review of Concepts and Definitions”, publicado en 1952 en “Papers of the Peabody Museum of American Archeology and Ethnology”, Harvard University, nº 47, recogieron 154 definiciones de cultura y las sintetizaron en una que a los efectos e intereses de nuestro trabajo nos parece suficientemente rica e ilustrativa. Dice así: “La cultura es un producto, es histórico, incluye ideas, patrones y valores, es selectiva, es aprendida, está basada en símbolos, y es una abstracción de la conducta y de los productos de la conducta”. En relación a la anterior definición propondríamos un ejercicio de contextualización que considerara estos conceptos definidores de cultura, intentando llenarlos de contenidos para delimitar y conocer el tipo de cultura (individual, social, política, etc.) que está permitiendo, favoreciendo y proponiendo determinadas visiones “culturales” sobre lo que el litoral es, fue, puede ser, para lo qué sirve o lo que queremos, debemos o podemos hacer con él. ¿Se corresponde esa “cultura” real y actuante con lo que el litoral nos brinda como potencialidad? ¿Es nuestra visión cultural la correcta? La cultura, y la definición que hemos propuesto es suficiente para seguir adelante en nuestra reflexión, condiciona las formas de percibir, de pensar o de sentir el mundo que nos rodea. Es la precondición para actuar, individual o socialmente, en una línea u otra.

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La cultura viene condicionada por los modos de vida pero las formas de vivir, en un sentido muy amplio, condicionan, también, la cultura. Los procesos de destrucción-construcción de cultura son muchas veces ajenos a las características socioambientales, culturalmente consolidadas, que explicaron históricamente determinados usos del territorio. Pueden cambiar, asimismo, los modos de vida, sustituyendo los patrones básicos de cada cultura por otros. No se trata de idealizar determinadas culturas o demonizar otras, pero, en todo caso, sin conocimiento de estas claves culturales difícilmente podemos entender las dificultades para una aceptación social o política de nuestras propuestas. En nuestro caso concreto, propuestas de planificación “más racionales” en los usos del litoral. La tarea es tan compleja como urgente y pasa por el favorecimiento de procesos de construcción, individuales y colectivas, de una nueva cultura. Aunque la palabra cultura está muy degradada en su actual uso social y se habla de cultura de casi todo, la planificación necesita una cultura previa que, a su vez, la propia planificación debe alimentar desde sus propuestas.

5. Conclusión En la línea que ya planteamos en el Coloquio Internacional “Le développement durable: les enjeux pour les villes et territoires” que se celebró en Lyon (Francia) en diciembre de 2005, proponemos ahora la necesidad de una descolonización del imaginario cultural que permite la aceptación y legitimación social y política de la destrucción de un espacio tan singular como el litoral. Sin esa descolonización del imaginario, la planificación resultará inviable, marginal o trivial en sus logros y objetivos. Para ello, los procesos que en aquel trabajo (“De la durabilité environnementale à la durabilité sociale et politique: l´urgente nécessité d´un nouveau contrat entre villes, citoyens et territoires”) denominábamos procesos ICEC (Información, Conocimiento, Educación y Comunicación) devienen imprescindibles. Así, resulta suicida que las formas de organización humanas vivan a espalda de una realidad ya obvia al nivel de nuestros actuales conocimientos científicos. Esas formas de organización, están generadas por contextos culturales, sociales, económicos o políticos que se retroalimentan entre sí, dando lugar a productos reales (bienes materiales, ciudades, infraestructuras, ...) o simbólicos (formas de percepción individual o social, ideologías, planteamientos éticos, valores culturales, ...) constatablemente insostenibles en sus tendencias cuantitativamente dominantes. No es posible hacer eficaz o viable una planificación que favorezca una nueva visión sobre nuestras formas de interactuar con el entorno sin que no se propician y fomenten esos procesos ICEC, previos y coincidentes con verdaderos procesos de participación social, imprescindibles para una construcción sólida del marco teórico y de las medidas prácticas que la sostenibilidad

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ambiental y territorial exige. Sería tarea de los procesos ICEC la creemos que necesaria “subversión cognitiva” a través del análisis de los mecanismos de percepción, información, conocimiento, etc., que producen cultura, convirtiendo dicho análisis en elemento para el debate y construcción de una ciudadanía crítica que con su participación e implicación, comprenda, asuma y legitime las propuestas de planificación del litoral que rompan la actual tendencia a la destrucción irreversible de valores irremplazables.

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Capítulo 6

LA GESTIÓN INTEGRADA DE ZONAS COSTERAS Y CUENCAS HIDROGRÁFICAS EN BRASIL.


A GESTIÓN INTEGRADA DE ZONAS COSTERAS Y CUENCAS HIDROGRÁFICAS EN BRASIL. INTEGRATED COASTAL MANAGEMENT AND WATER BASINS IN BRASIL. LA GESTION INTÉGRÉE DES ZONES CÔTIÈRES ET DES BASSINS HYDROGRAPHIQUES AU BRÉSIL.

ADEMILSON ZAMBONI JOÃO LUIZ NICOLODI1 GILBERTO FONSECA BARROSO FELIPE SERRANO LÉLLIS ALINE NUNES GARCIA Resumen Las cuencas hidrográficas exorreicas están conectadas a la zona costera por flujos hidrológicos que, en parte, condicionan la dinámica del ambiente marino adyacente. Diversas actividades humanas desestabilizan la integridad de los ecosistemas costeros y colocan en riesgo la provisión de los bienes y servicios proporcionados por los sistemas costeros. La necesidad de abordajes integrados de gestión del continuo fluviomarino ha sido reconocida en diversos foros y programas internacionales de conservación y desarrollo sostenible. En Brasil, la Cámara Técnica de Integración de la Gestión de Cuencas Hidrográficas y de los Sistemas Estuarinos y Zona Costera – CTCOST del Consejo Nacional de Recursos Hídricos – CNRH trabaja en la integración de los instrumentos de gestión de estas dos políticas. El estuario es la unidad de interfaz a la gestión integrada, a pesar de las dificultades de definición y delimitación del concepto de sistema estuarino. Un proyecto piloto de evaluación de la adecuación y eficacia de las zonas de gestión ha sido desarrollado en la porción centro norte del Departamento de Espírito Santo, Brasil. Los resultados preliminares indican la necesidad de integración de múltiples temas señoriales, como desarrollo urbano industrial y conservación ambiental en la zona de influencia del continuo fluviomarino. Persona de contacto: João Luiz Nicolodi, Técnico especializado de la Gerencia de Cualidad Costera y del Aire del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, joao. nicolodi@mma.gov.br 1

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Abstract The exorreic water basins are connected to the coastal zone by hydrologic fluxes that drive the dynamic of the adjacent marine environment. Diverse human activities destabilize the integrity of coastal ecosystems and create a risk on the environmental services supplied by the coastal systems. Diverse fora and international programs have established the necessity of an integrated management of fluviomarine continuous. In Brasil the Cámara Técnica de Integración de la Gestión de Cuencas Hidrográficas y de los Sistemas Estuarinos y Zona Costera – CTCOST del Consejo Nacional de Recursos Hídricos – CNRH, works on the integration of instruments to manage these two politicy issues. The stuary is the interface unity for an integrated management. A pilot project of assessment of the efficiency of coastal zona management areas has been developed in the Departamento de Espírito Santo, Brasil. Preliminary results, show that it is necessary to integrate multiple sectoral themes, as urban and industrial development, and environmental conservation in the fluviomarine continuous. Résumé Les bassins hydrographiques exoréiques sont connectés à la zone côtière par des flux hydrologiques, qui conditionnent en partie le dynamisme des zones marines limitrophes. Certaines activités de l´homme déséquilibrent l´intégrité des écosystèmes des côtes et sont un risque pour les provisions de biens et de service proportionnés par les systèmes côtiers. Le besoin d´aborder de façon intégrée la gestion des flux marins continus a été reconnu dans divers forums et programmes internationaux de conservation et développement soutenable. Au Brésil, la Chambre Technique d´Intégration de la Gestion des Bassins Hydrographiques et des Systèmes des Estuaires et des Zone Côtière-CTCOST du Conseil National des Ressources Hydriques-CNRH, travaille sur l´intégration des instruments de gestion de ces deux politiques. L´estuaire est l´unité d´interface à la gestion intégrée, malgré les difficultés de définition et de limites du concept de système d´estuaire. Un projet pilote d´évaluation de la convenance et de l´efficacité des zones de gestion a été réalisé dans la partie centre-nord du Département de Espírito Santo au Brésil. Les résultats préliminaires montrent la nécessité d´intégration de multiples questions seigneuriales, comme développement urbain industriel et conservation de l´environnement dans la zone d´influence du flux marin continu.

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1. Introducción La zona costera y sus cuencas hidrográficas interaccionan funcionalmente por medio de flujos hidrológicos de agua dulce, sedimentos y substancias disueltas, formando un continuo fluvialmarino costero. Estos sistemas se encuentran bajo fuerte presión ambiental asociada a inductores antrópicos, como urbanización, industrialización y producción agrícola. El despejo de residuos domésticos e industriales, la erosión del suelo, proyectos de recursos hídricos y la conversión de hábitats llevan a alteraciones en el balance de nutrientes y materia orgánica en las aguas costeras, cambios en la estructura de las comunidades bióticas y cambios en la dinámica de los ecosistemas. Muchos son los efectos resultantes de las presiones antrópicas, como la pérdida de integridad de los sistemas costeros y su resiliencia, aumento de patologías de origen acuática, además del comprometimiento de los potenciales de generación de servicios proporcionados por los ecosistemas, como la pérdida del potencial pesquero y de recreación. El elevado valor ecológico y socioeconómico de las zonas costeras y cuencas hidrográficas se encuentra aún amenazado por los cambios climáticos y la consecuente elevación del nivel de los océanos e intensificación de las tormentas. Tradicionalmente, la gestión de cuencas hidrográficas presenta un enfoque hacia la conservación de los recursos hídricos, excepción a las aguas de los estuarios y marinas, mientras la gestión costera consiste en el manejo de múltiples recursos, siendo su modo operacional el planeamiento físico y el ordenamiento del uso del suelo y de las aguas costeras. La inherente complejidad de las cuencas hidrográficas y zonas costeras demanda aproximaciones que vengan a integrar los múltiples sectores de la socioeconomía, analizados en distintas escalas espaciales y temporales. Esta premisa supone que el manejo de la franja continental marina necesita incorporar las aguas fluviales y subterráneas y las aguas costeras adyacentes, ya que las acciones de manejo de estos sistemas influyen en la zona costera (Coccosis, 2004). Sólo muy recientemente la perspectiva multidimensional de los ecosistemas ha sido aplicada en el manejo integrado del continuo fluvialmarino. Entre las iniciativas internacionales se destacan los siguientes Programas: Grandes Ecosistemas Marinos (Large Marine Ecosystems – LME) (Sherman & Duda, 1999), Evaluación Global Internacional (Global International Waters Assessment - GIWA) (Marques et al., 2004) y Acción para la Protección del Ambiente Marino con base en las Actividades en tierra (Global Programme of Action for the Protection of the Marine Environment from Land-based Activities - GPA) (Olsen, Ipsen & Adriaanse, 2006).

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

La necesidad de integración del manejo de dos regiones ya físicamente interdependientes ha sido considerada en los principales foros internacionales de discusión, tanto en los que tratan específicamente de las zonas costeras como en los que tratan de los recursos hídricos. Como ejemplos se pueden mencionar dos casos emblemáticos: El IV Foro Mundial del Agua, realizado en 2005 en la Ciudad de México y la 24ª Reunión de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), en ámbito de la UNESCO, llevado a cabo en Paris en junio de este año. En el primer caso, esta fue la primera vez que se discutió ampliamente el tema, principalmente en las sesiones temáticas previamente definidas, como por ejemplo: 1) Fortalecimiento de los esquemas transversales para el manejo integrado de ríos y costas, 2) Interrelaciones entre el manejo de ríos y costas – progresos en acciones locales, 3) Desarrollo de zonas costeras y protección de tierras bajas y cuencas hidrográficas. Además, esta discusión estuvo presente en diversas publicaciones distribuidas por las instituciones participantes, con destaque a los Gobiernos de España y Portugal. Ya en el segundo caso, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) discutió su nueva estrategia de medio plazo (2008 – 2011), siendo definidos cuatro principales ejes de actuación. Se destaca el cuarto eje: Procedimientos y políticas de gestión para la sustentabilidad del ambiente y de los recursos costeros y oceánicos. En este punto, la COI hay aportado especial atención a la integración con otras actividades de la propia UNESCO, como forma de reforzar las actividades interdisciplinarias e intersectoriales con otros programas, destacándose las cuestiones relativas a la gestión de cuencas hidrográficas en los programas de gestión costera. Esta integración está basada en la colaboración entre el Programa específico de la COI Integrated Coastal Area Management (ICAM) y el Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la UNESCO, que elabora y ejecuta proyectos de prácticas sustentables en zonas costeras vinculados a las aguas superficiales y subterráneas, mediante la preparación de planes y procedimientos de manejo en regiones de interacción de aguas dulces y marinas. En Brasil, la perspectiva ecosistémica para la gestión integrada del continuo fluvialmarino encuentra grandes desafíos, dada la extensión de 8.500 km del litoral brasileño (4°30’ N a 33°44’ S), donde se puede observar un diversificado mosaico de ecosistemas y una considerable diversidad socioeconómica y cultural. Son doce las macrorregiones hidrográficas del país, siendo que nueve son exorreicas. Aunque Brasil sea relativamente bien suplido por sistemas fluviales, el país presenta muchos problemas relacionados a los recursos hídricos, como los impactos ambientales de

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grandes obras de generación de energía hidroeléctrica (base de la matriz energética nacional) y el intenso proceso de urbanización, siendo dieciséis regiones metropolitanas (i.e., Rio de Janeiro, Salvador, Recife, Fortaleza y Belém) ubicadas en la zona costera y que abarcan una población de más de 35 millones de habitantes.

2. La Gestión de recursos hídricos en Brasil La Política Nacional de Recursos Hídricos - PNRH fue establecida en 1997 por medio de la Ley nº 9.433. En esta política, uno de los más importantes presupuestos es la cuenca hidrográfica como unidad territorial para el planeamiento de los recursos hídricos. El Consejo Nacional de Recursos Hídricos – CNRH es la instancia superior de articulación de la integración de las políticas públicas. Buscando hacer viable la gestión de los recursos hídricos en Brasil, el CNRH adoptó un sistema de clasificación de cuencas que las divide en regiones hidrográficas con base en el método Otto Pfastetter u Ottocuencas (Figura 1) (Galvão & Meneses, 2005). Las regiones hidrográficas, niveles jerárquicos 2 (Figura 1b) y 3 abarcan las unidades hidrográficas de grandes cuencas. Ya el nivel 4 (Figura 1c) posibilita la subdivisión de las mismas y el agrupamiento de cuencas contiguas de pequeño porte.

a)

b)

c)

Figura 1: Ordenamiento hidrográfico. a) nivel 1; b) nivel 2; y c) nivel 4 para el Departamento del Espírito Santo. El nivel 4 fue definido por el Instituto Estadual de Meio Ambiente e Recursos Hídricos do Estado do Espírito Santo – IEMA. El principal instrumento del proceso de gestión de los recursos hídricos son los Comités Gestores de Cuencas Hidrográficas. Aunque una de las principales directrices de la PNRH sea “la integración de la gestión de cuencas

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

hidrográficas, sistemas estuarinos y zonas costeras” la Resolución CNRH nº. 17 de 2001, la cual establece directrices generales para la elaboración de los Planes de Recursos Hídricos de Cuencas Hidrográficas, no contempla las interrelaciones con la zona costera y los sistemas estuarinos. Con el objetivo de atender la demanda de un referencial técnico que posibilite efectuar dicha gestión fue creada en 2005, por medio de la Resolución nº. 51 del CNRH, la Cámara Técnica de Integración de la Gestión de Cuencas Hidrográficas y de los Sistemas Estuarinos y Zona Costera – CTCOST.

3. La Gestión costera en Brasil El Plan Nacional de Manejo Costero – PNGC fue instituido por la Ley nº. 7.661 en 1998 y reglamentado en 2004 por medio del Decreto nº. 5.300. El PNGC es coordinado por el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y su principal objetivo es el ordenamiento de los usos en la zona costera, buscando la conservación y protección de los recursos. El proceso de gestión de este espacio se desarrolla de modo integrado, descentralizado y participativo, una vez que la responsabilidad de formulación e implementación de los planes regionales y locales se atribuye a los departamentos y municipios costeros. Mismo que el Plan de Acción Nacional de la Zona Costera – PAF prevea el planeamiento de las acciones estratégicas para la integración de políticas públicas incidentes en la Zona Costera y el PNGC presente como directriz la integración de la gestión de los ambientes terrestres y marinos, los dos Planes no presentan los criterios para la gestión integrada. La delimitación de la zona costera de Brasil se hace con criterios políticos y administrativos. Su porción terrestre está delimitada por los límites políticos de los municipios del litoral y aquellos que lo son contiguos, según los Planes Locales de Manejo Costero. Ya la porción marina está delimitada por la extensión del Mar Territorial (12 mn o 22,2 km de la línea de base).

4. Perspectivas de la gestión integrada La evolución de un sistema de gestión de recursos hídricos para uno de gestión integrada de cuencas hidrográficas transciende los aspectos hidrológicos, demográficos, sociales y económicos y abarca consideraciones sobre la conservación de hábitats, especies fluviales y ecosistemas adyacentes (Massoud et al., 2004). El nuevo paradigma tiene como abordaje el manejo coordinado de múltiples recursos y sectores, visando el desarrollo sostenible regional, ya que se propone a minimizar los efectos potenciales adversos sobre las dimensiones social, económica y ecológica (Nakamura, 2003).

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La zona costera es parte esencial de las cuencas exorreicas y su sustentabilidad depende, en parte, de las acciones de gestión adoptadas en al ámbito de las cuencas. En este contexto, la continua provisión de bienes y servicios ambientales proporcionados por la zona costera y la salud de los subsistemas costeros demandan la adopción de estrategias integradoras en términos espacial (e.g., continuo fluvialmarino), temporal (i.e., corto, mediano y largo plazos), intersectorial (e.g., integración horizontal de actividades humanas que presenten influencia directa y/o indirecta en la zona costera, como urbanización, industrialización, explotación minera, actividades portuaria, agrícola, de ocio, conservación de la naturaleza, etc.), política e institucional (i.e, integración vertical entre los gobiernos municipales, departamentales, federales y hasta internacional, en caso de cuencas y zonas costeras transfronterizas) e interdisciplinar (i.e., integración entre ciencias naturales y sociales). Según Trumbic & Coccossis (2000) el nuevo paradigma de gestión integrada de cuencas hidrográficas y zona costera, substituyendo la perspectiva tradicional de gestión de unidades separadas, presenta ventajas en distintas escalas (Tabla 1). Tabla 1: Ventajas de la gestión integrada de cuencas hidrográficas y zona costera en distintas escalas espaciales (Trumbic & Coccossis, 2000). Escala de Integración Local

Interacciones • control de procesos clave como los flujos de agua y sedimentos; • manejo de temas críticos; • control de contaminantes y residuos; • garantía de que la cantidad y calidad del agua que llega a yusente es adecuada para la carga de sedimento y conservación de los hábitats; • protección de las áreas de alto valor ecológico de mutuo interés como las áreas inundables (deltas fluviales, estuarios y manglares); • ubicación de proyectos y estructuras.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Nacional

• establecimiento de mecanismo para metas y toma de decisión coordinados con todos los actores sociales; • integración de aspectos socioeconómicos y aspectos naturales y ambientales; • identificación y evaluación de presiones antrópicas; • integración de temas entre cuencas hidrográficas y zona costera.

Internacio- • establecimiento de esquemas de monitoreo; nal • establecimiento de esquemas de manejo de grandes ecosistemas. El ambiente estuarino consiste en la principal conexión de gradiente fluvialmarino, siendo el sistema más representativo para la adopción de acciones integradas de gestión cuencas y zona costera. Es en el estuario que los efectos de la erosión del suelo y despejo en la red fluvial de efluentes abundantes en materia orgánica, nutrientes y contaminantes podrán presentar impactos acumulativos (Kennish, 2002). Suponiendo que el estuario es una unidad de gestión donde van a incidir medidas legislativas y de control administrativo, es necesario definir el concepto científicamente válido y de fácil entendimiento y aplicabilidad (Elliot & McLusky, 2000). Kjerfve (1989 in Alongi, 1998) presenta una definición sintética del sistema estuarino:

Un sistema estuarino es una indentidad costera con conexión restricta con el océano, siendo permanentemente abierta o intermitente. Los sistemas estuarinos se pueden subdividir en tres regiones: a) la zona fluvial de marea: la zona fluvial con ausencia de salinidad marina, pero sujeta a la subida y descenso del nivel del mar; b) la zona de mezcla (el estuario propiamente dicho): caracterizada por la mezcla del cuerpo de agua y fuertes gradientes de propiedades físicas, químicas y biológicas abarcando desde la zona fluvial de marea hasta la desembocadura fluvial en el mar; y c) la zona de turbidez costera en el mar abierto entre la zona de mezcla y el límite oceánico de la pluma fluvial durante el auge de la baja marea.

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Esta definición, aunque enfatice los aspectos de la variación de las mareas, puede que no sea representativa de los sistemas que no están sujetos a variaciones de mareas, como por ejemplo, algunas lagunas costeras intermitentes. El concepto de ‘aguas transitorias’ adoptado en Water Framework Directive of the European Communities, abarca tanto sistemas lóticos como lénticos ubicados cerca de la desembocadura del río y que presenten salinidad parcial resultante de las cercanías de las aguas costeras, pero que sean substancialmente diluidos por flujos de agua dulce (McLousky & Elliot, 2007). Las dificultades relacionadas a la definición de un estuario típico y la distinción de la variabilidad natural de los sistemas estuarinos, en términos espaciales y temporales, cuanto a las alteraciones resultantes de las actividades humanas, demandan conocimiento específico de la dinámica estuarina. Uno de los principales desafíos a la gestión integrada es la delimitación de la porción del continuo fluvialmarino representado por el sistema estuarino, indicando los límites a montante y a yusente del estuario. El desagüe de la cuenca en la porción marina de la zona costera generalmente ocurre a través de la pluma estuarina que, por su vez, presenta considerable variabilidad, dadas las condiciones oceanometeorológicas (e.g., condiciones de mareas, corrientes longitudinales y vientos), además de factores sazonales como el flujo fluvial. Así, la complejidad de la dinámica estuarina, tanto en las secciones superiores como inferiores del sistema estuarino dificulta la delimitación espacial del área de conectividad entre cuencas hidrográficas y zona costera adyacente. El área de influencia del desagüe fluvial en la zona costera generalmente varía según el tamaño de la cuenca, de modo que las grandes cuencas pueden influenciar una extensa área de las aguas costeras adyacentes, mientras ciertos sectores de la costa pueden no ser influenciados por los aportes fluviales de cuencas hidrográficas de pequeño porte y con bajo flujo (Coccossis, 2004). Algunos intervalos de la costa no cuentan con una red fluvial, siendo que el desagüe pluvial ocurre por medio del desagüe superficial difuso. Del mismo modo los sectores costeros con desagüe pluvial difuso deben ser incorporados en la gestión integrada, ya que la conectividad con el ambiente marino puede ocurrir por medio de cambios de aguas subterráneas, emisarios de efluentes submarinos, además de diversas otras actividades económicas como acuicultura y pesca, portuaria, explotación minera y producción y transporte offshore de petróleo y derivados. Importante resaltar que la gestión integrada debe también llevar en cuenta el agua subterránea, ya que en algunas cuencas hidrográficas con baja disponibilidad hídrica el agua subterránea ha sido utilizada en el abastecimiento doméstico, industrial y, principalmente, en las irrigaciones de

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

cultivos agrícolas. Generalmente, la continua e intensa extracción de agua subterránea no es suplida por los flujos de infiltración profunda, representando un riesgo para la sustentabilidad. Se suman a este hecho los riesgos de subsidencia del terreno y de contaminación a través de la infiltración de materiales contaminantes originarios de diversas actividades antrópicas. Una vez que las cuencas subterráneas sobrepasan los límites de las cuencas superficiales y que los estudios de los cambios del agua subterránea con el ambiente marino son incipientes y metodológicamente complejos (UNESCO, 2004), es recomendable que se haga la gestión integrada en cuencas contiguas. La aceptación de cuencas contiguas para la gestión integrada posibilita la incorporación de la zona costera adyacente bajo influencia indirecta de la descarga fluvial, así como de las cuencas de captación y desagüe pluvial difuso o, aún, de trechos de costa bajo influencia de emisarios submarinos. Se suman a estos factores la incorporación de cambios de aguas subterráneas entre el continente e islas costeras/oceánicas y las aguas costeras. Las unidades hidrográficas, sub-sistemas de regiones hidrográficas que comprenden cuencas contiguas, según el sistema de codificación utilizado por el CNRH en Brasil, se presentan en una solución que incluyen la porción costera aledaña al área de desagüe de las cuencas hidrográficas (Figura 1c). Otro punto ampliamente vinculado a la gestión integrada de cuencas hidrográficas y zona costera se refiere a la conservación de la naturaleza, tema transversal para el efectivo planeamiento de unidades de conservación y que depende, en parte, de la conectividad de una red de unidades de conservación que incorpore unidades terrestres y marinas, de modo a asegurar el equilibrio natural de los flujos hidrológicos y de especies biológicas. Las interacciones son evaluadas en cuanto a la conectividad entre las unidades de conservación y en cuanto a las fuentes y sumideros de materiales y especies responsables por la eficiencia de las unidades de conservación. Los sistemas estuarinos por la función de “maternidad” para muchas especies, particularmente las diádromas, presentan un gran potencial de contribución a la eficacia de redes de conservación terrestremarino, favoreciendo de esta forma, la biodiversidad regional (Stoms et al., 2005).

5. Estrategia político-institucional para la integración - La experiencia de la CTCOST En lo que dice respecto a Brasil, las discusiones acerca de la integración entre la gestión de Recursos Hídricos y Zonas Costeras tuvieron su punto inicial en 2001, cuando se creó la Agencia Nacional de Aguas (ANA), y en

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los Foros Nacionales de Comités de Cuencas Hidrográficos que realizaron sus encuentros en los años subsecuentes. En 2005 el Ministerio de Medio Ambiente realizó el 1er. Encuentro Nacional Temático: Gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas y Zona Costera, que contó con la participación de gestores y otros actores sociales y tuvo como principal objetivo subsidiar el desarrollo de metodologías de gestión integrada. Los temas fundamentales tratados se referían a los instrumentos de gestión de recursos hídricos y de gestión costera (Planes de Cuencas, Ordenamiento de uso y cobro por el agua, licencias ambientales), además de los Sistema de Informaciones. Los resultados de dicho encuentro subsidiaron los trabajos de la Cámara Técnica de Integración de la Gestión de Cuencas Hidrográficas y de los Sistemas Estuarinos y Zona Costera – CTCOST, instituida en junio de 2005 por medio de la Resolución nº. 51 del CNRH. La CTCOST está compuesta por los representantes del Gobierno Federal (Agencia Nacional de Aguas, Ministerio de Ciencia y Tecnología, Ministerio de la Integración Nacional, Ministerio del Medio Ambiente, Ministerio de las Minas y Energía, Ministerio de los Transportes, Secretaría Especial de Acuicultura y Pesca), Consejos Departamentales de Recursos Hídricos, Usuarios de Recursos Hídricos (Sector Hidroviario / Portuario e industrias) y Organizaciones Civiles de Recursos Hídricos (Comités, Consorcios y Asociaciones de Municipios, Organizaciones No-Gubernamentales y Organizaciones Técnicas y de Educación e Investigaciones). Los retos de la CTCOST son: •

Integrar instrumentos y proponer indicadores comunes a la Gestión de Recursos Hídricos y Manejo Costero

Evaluar y proponer acciones para minimizar / solucionar conflictos de uso de los Recursos Hídricos en la Zona Costera y Estuarios

Promover el intercambio técnico e institucional entre los gestores

6. Metodología de Integración En octubre de 2007 la CTCOST aprobó la versión final de la Propuesta de Resolución del CNRH que establece directrices adicionales que se van a incluir en los planes de recursos hídricos de las cuencas costeras. La propuesta presenta los diversos antecedentes y base legal pertinente a la gestión integrada, así como las definiciones de los conceptos y los tópicos necesarios en la composición del diagnóstico que va a integrar el Plan de Recursos Hídricos de una cuenca costera. En la propuesta de Resolución se

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

consideraron tres potenciales zonas de interacción: la Zona de Influencia – ZI, la Zona Dinámica - ZD y la Zona Crítica - ZCR (Tabla 2). Los conceptos y propósitos de las zonas de interacción fueron adaptados a partir de directrices presentadas en el Plan de Acción para el Mar Mediterráneo del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (Coccossis, 1999). La principal zona de gestión integrada es el sistema estuarino representado por la ZCR, donde se producen las principales interacciones entre los procesos naturales y las actividades humanas en las regiones lindantes de las cuencas hidrográficas y sus zonas costeras. En la ZCR se va a implementar el ordenamiento de los usos de los recursos estuarinos, identificar y evaluar los principales conflictos de utilización de los recursos naturales que vengan a comprometer la integridad del ecosistema estuarino y del ambiente marino adyacente, así como sus potenciales de generación de bienes y servicios ambientales. La ZCR está envuelta por la ZD la cual compone la transición entre los sistemas terrestres y marinos con potencial de influenciar la integridad de la ZCR. La ZI contiene toda el área de interacción entre la totalidad de la cuenca y el Mar Territorial, delimitado por la distancia de 12 mn de la línea de base, incorporando toda la porción marina de la zona costera, según lo determinado en el PNGC. Los principales ítems necesarios a la composición del diagnóstico que va a integrar el Plan de Recursos Hídricos se presentarán en la Tabla 3. Se resalta que esta propuesta no busca invalidar la autonomía de los gestores de recursos hídricos y costeros, a pesar de la superposición espacial entre las zonas de intersección. La cuenca hidrográfica y zona costera pueden seguir siendo administradas individualmente desde que las interacciones funcionales entre estas unidades presenten poca importancia, de modo que los efectos de las intervenciones de manejo sean limitadas a las áreas individuales (Coccossis, 1999). El reconocimiento de una región común de gestión, la ZCR y ZD, facilita la cooperación entre los Comités Gestores de Cuencas Hidrográficas y los Colegiados Costeros. Tal vez una de las mayores dificultades para este objetivo sea romper la diferencia cultural entre los gestores y demás actores sociales relacionados a los recursos hídricos y costeros, de manera a viabilizar una perspectiva de gestión más integrada posible. Buscando evaluar la percepción de estos gestores y actores sociales cuanto a los conceptos y criterios para la gestión integrada, según la Propuesta de Resolución del CNRH, se impartió un mini curso para sesenta personas durante el IX Encuentro Nacional de Comités de Cuencas Hidrográficas, llevado a cabo en octubre de 2007 en la ciudad de Foz do Iguaçú (PR). Aunque la aceptación de la proposición ha sido favorable, se destacaron cuestiones

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a respecto de la adecuación de los criterios de delimitación de las zonas a las cuencas de gran porte y gran flujo hidrológico, como es el caso de la Región Amazónica, así como de cuencas de pequeño porte y pequeño flujo hidrológico, como es el caso de las cuencas costeras del estado de São Paulo. Estas consideraciones van a demandar adaptaciones a las condiciones locales a fin de adecuar la gestión integrada a estas especificidades. Tabla 2: Definiciones y criterios para la delimitación del área de integración de la gestión de recursos hídricos y zona costera. Zona

Criterios para Delimitación

Justificativa

Finalidad

Abordaje ecosistémico empleado en los procesos de planeamiento y manejo de cuencas hidrográficas y zona costera.

Definición del área de abarcamiento de la cuenca hidrográfica y zona costera, identificando el área de acción de la gestión de ambas.

Cuenca hidrográfica y ambiente marino adyacente, representado por el mar territorial.

Ambiente de transición entre sistemas terrestres y acuáticos. Conexión por flujos hidrológicos (i.e., superficiales y/o subterráneos) conteniendo agua y substancias disueltas y particuladas. Funciona como una zona de amortiguación de los impactos en la zona crítica.

Manejo de usos y recursos considerando la posibilidad de influencia de actividades humanas y procesos naturales en los ecosistemas y recursos costeros.

Áreas de Preservación Permanente fluviomarinas y áreas húmedas delimitadas en las áreas de los municipios que componen la Zona Costera. Criterios de delimitación de la franja marítima.

Generalmente tiene alto valor y vulnerabilidad ecológica y está sujeta a presión antrópica.

Ordenamiento de los usos de los recursos acuáticos con énfasis en los recursos estuarinos (conectividad entre el sistema fluvial y las aguas costeras adyacentes).

Gradiente de salinidad y pluma estuarina.

Influencia (ZI) Área compuesta por la cuenca (s) hidrográfica(s) y por el mar territorial, el cual presenta influencia directa o indirecta sobre las Zonas Crítica y Dinámica Dinámica (ZD) Área circunvecina a la Zona Crítica, compuesta por los ecosistemas ripícolas, áreas húmedas, sistemas lacustres y seguimientos terrestre y marino del litoral adyacente, donde ocurre influencia de procesos naturales y de actividades humanas sobre las características y recursos estuarinos y costeros.

Crítica (ZCR) Cuerpo de agua del sistema estuarino caracterizado por la ocurrencia de la mezcla de agua y sedimentos fluviales y marinos.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Tabla 3. Tópicos necesarios a la composición del diagnóstico que va a integrar los Planes de Recursos Hídricos (adaptado de la Propuesta de Resolución de la CTCOST). • Inventario de los ríos, acuíferos, lagunas, estuarios, bahías y playas, así como de sus diferentes usos en el área de interacción, considerando los aspectos socioeconómicos, físicos, químicos, biológicos, geológicos, geomorfológicos, hidrodinámicos y de balneabilidad; • Evaluación de los potenciales, vulnerabilidades y tendencias predominantes en estas áreas; • Evaluación de la influencia de represas en la retención de sedimentos y en la alteración del régimen hídrico y sus impactos en la zona costera; • Análisis del uso actual y de las condiciones de utilización y de protección de las aguas subterráneas, identificando las regiones sujetas a la intrusión salina, en las zonas crítica y dinámica; • Identificación de áreas prioritarias a la conservación y de las Unidades de Conservación ya existentes; • Identificación de las acciones y actividades que contribuyen a los procesos de degradación y contaminación en las zonas crítica y dinámica; • Identificación de los esquemas legales e institucionales de las políticas de desarrollo urbano, rural y de uso y ocupación del suelo; • Identificación de los planes de emergencia, planes de gestión de incidentes ambientales y otros instrumentos de prevención y combate a accidentes ambientales fluviales, terrestres y costeros.

7. Estudio de caso: Unidad Hidrográfica del Litoral CentroNorte del Espírito Santo La principal cuestión referente a la definición de una base territorial conjunta para gestión de cuencas hidrográficas, sistemas estuarinos y zona costera está relacionada a las diferentes escalas de abordaje de estas dos políticas. Mientras la Política de Recursos Hídricos utiliza la cuenca hidrográfica como referencia geográfica de actuación, la Política de Manejo Costero utiliza los límites municipales.

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Considerando esta dicotomía, la CTCOST optó por la elaboración de un proyecto piloto, de modo a testar metodológicamente la propuesta que se iba a elaborar. En una consulta a los miembros de la Cámara, quedó acordado que este proyecto se desarrollaría en Espírito Santo, en la región sudeste de Brasil, más específicamente en las cuencas del río Jacaraípe y Piraquê Açu. Las razones que llevaron a esta elección fueron: a) Interés del Gobierno Estatal, por su Secretaria de Medio Ambiente, b) Interés de la Universidad Federal del Espírito Santo (UFES) en apoyar y servir como ejecutora del proyecto, c) Existencia de una considerable base de datos, d) Existencia del Comité de Cuenca en río Jacaraípe y ausencia de Comité en el río Piraquê-Açú (lo que ofrece al estudio de caso un ámbito interesante en términos de escenarios), e) Las diferencias entre la situación de ocupación y preservación entre las dos cuencas y f) el hecho de que sean cuencas hidrográficas de pequeño porte, lo que se configuraba adecuado a los plazos propuestos por el Grupo de Trabajo de la CTCOST. En este contexto se concibió el Proyecto Integración de los instrumentos de gestión costera e instrumentos de gestión de recursos hídricos a partir de estudio de caso regional, el cual representa un esfuerzo conjunto del Ministerio de Medio Ambiente (por medio de la Secretaría de Cambios Climáticos y Calidad Ambiental - SMCQ, Instituto Departamental de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Espírito Santo – IEMA, y el Laboratorio de Limnología y Planeamiento Ambiental de la Universidad Federal de Espírito Santo. El área de estudio definida abarca siete cuencas hidrográficas contiguas del sector Centro Norte de la costa del Espírito Santo. Estas cuencas fueron agrupadas en el nivel 4 del sistema de codificación de Otto Pfafstetter, recibiendo el código 7.711 y denominada posteriormente como Unidad Hidrográfica del Litoral Centro Norte del Espírito Santo – UHLCN, 19º28’26”S, 40º40’47”W e 20º21’34”S, 39º41’21”W (Figuras 2 y 3). El área comprende diversos usos de los ecosistemas y recursos naturales costeros y marinos, como urbanización intensa, industria pesada (e.g., celulosa, siderurgia y minero), actividades portuarias (i.e, Terminal Portuario Barra do Riacho y Puertos de la Playa Mole y Tubarão), estaciones de tratamiento de efluentes domésticos e industriales, pesca artesanal, unidades de conservación, reservas indígenas, turismo y ocio, actividades agrícolas, y otros (Figura 4). Esta inherente complejidad configura el área de estudio como bastante oportuna para un estudio de caso, posibilitando diversas oportunidades de gestión integrada. Uno de los objetivos principales del Proyecto es evaluar las zonas de interacción ZI, ZD y ZRC (Figura 5). Como soporte al desarrollo del estudio de caso se elaboró una base de datos referenciados utilizando el sistema de información geográfica ArcGIS 9.2,

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

ESRI. Se utilizaron datos del Sistema Integrado de Bases Referenciadas del Departamento de Espírito Santo – GEOBASES, Directorio de Hidrografía y Navegación de la Marina de Brasil, Áreas Prioritarias a la Conservación, utilización sostenible y repartición de los beneficios de la biodiversidad brasileña (MMA), Proyecto Corredores Ecológicos (MMA), Agencia Nacional de Petróleo – ANP e imágenes de satélite (Landst 5 y SPOT 3), además de fotografías aéreas. Los temas de la base de datos han sido organizados en datos relativos a la fisiografía, infraestructura, uso del suelo, recursos marinos y zonas de gestión. El levantamiento cartográfico de la ZI cuantificó un área total de 5.025,2 km2, siendo 3.139,6 km2 (62,5%) referentes a la UHLCN y 1.885,6 km2 (37,5%) referente a la porción marina. La línea de costa de la UHLCN totaliza 119,6 km o 29,1% de la línea de costa de Espírito Santo (411 km). Se registraron aún, 3722,4 km de sistemas fluviales en la UHLCN. Al diagnóstico del área de estudio se están analizando informaciones referentes a la fisiografía y medio socioeconómico de las subcuencas y zona costera adyacente (Tabla 4). Tabla 4: Informaciones Necesarias al Diagnóstico de Cuencas y Zona Costera Tópico

Temas

Fisiografía de la unidad hidrográfica

Caracterización climática, geomorfología, hidrografía y ecosistemas asociados

Ambiente socioeconómico de la unidad hidrográfica:

demografía, actividades económicas, usos del suelo, usos del agua, estructura institucional y administrativa y planes, programas y proyectos

Fisiografía de la zona costera adyacente

Caracterización oceanográfica (física, química, geológica y biológica), geomorfologia y ecosistemas asociados

Ambiente socioeconómico de la zona costera adyacente

Actividades económicas, usos de los recursos marinos y estructura institucional y administrativa y planes, programas y proyectos

Con el objetivo de evaluar la percepción de los actores sociales asociados a la UHLCN acerca de las ventajas y los criterios para la delimitación y gestión integrada de las subcuencas y zona costera adyacente se desarrolló un

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cuestionario, elaborado según el modelo propuesto por UNEP/MAP/SMAP III (2006). Se entrevistaron 21 participantes de la reunión de creación de la UHLCN. Estuvieron presentes representantes de las Secretarías Municipales, órganos departamentales (IEMA e Instituto de Defensa Agropecuaria y de Bosques de ES – IDAF), órganos federales (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables – IBAMA y Universidad Federal de Espírito Santo) y sector privado (Aracruz Celulosa S.A). Los resultados indicaron la necesidad de mayores esclarecimientos sobre los criterios de delimitación y agrupamiento de las subcuencas según el método Pfafstetter. También se volvió evidente la necesidad de más debates acerca de las ventajas del manejo de cuencas contiguas. A respecto de la zona costera adyacente a las cuencas hidrográficas, se citaron los ecosistemas de manglares, restinga y playas arenosas. Los estuarios también fueron reconocidos, pero con menor importancia relativa. La conectividad de las cuencas hidrográficas y zona costera fue relacionada a los flujos hidrológicos de agua y sedimentos y de especies biológicas. Ninguno de los entrevistados relacionó las interacciones asociadas a conexiones difusas como atmosférica o agua subterránea. Los ambientes costeros de la UHLCN fueron considerados como amenazados por 81 % de los entrevistados, los cuales asociaron las amenazas a la predominancia de factores antrópicos como urbanización, contaminación por efluentes industriales y domésticos, además de la demasiada explotación de los recursos hídricos. Los entrevistados se mostraron relativamente informados sobre iniciativas de manejo costero en la región, aunque no exista ningún Plan Municipal de Gestión Costera en marcha. El cumplimento de la legislación y la necesidad de promoción de la concienciación del público acerca de la conservación de los recursos hídricos y costeros fue, también, bastante mencionado. El cumplimento de la legislación depende, de alguna manera, de un cambio de comportamiento acerca de la relación con los recursos naturales, especies biológicas y ecosistemas, y que a su vez, dependerá de una mayor comprensión de las fragilidades y vulnerabilidades de los ecosistemas acuáticos y continentales. Las reuniones subsecuentes del grupo de actores sociales relacionados a la creación del Comité Gestor de la UHLCN posibilitó el esclarecimiento necesario acerca de las ventajas de la gestión en cuencas contiguas. Hay que destacar la integración regional cuanto al desarrollo de planes y programas; cooperación técnica buscando optimizar los recursos técnicos existentes y aplicación de recursos financieros; participación ampliada de los diferentes usuarios y actores sociales; consideraciones acerca de proyectos de transposición de cuencas hidrográficas; abordaje integrado de gestión de recursos acuáticos (de la naciente a la desembocadura, incluyendo el sistema estuarino adyacente).

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Actualmente el Proyecto de Integración de los instrumentos de gestión se encuentra en la etapa de levantamiento y compilación de datos que van a subsidiar los diagnósticos de los medios biofísicos y socioeconómicos. Las principales etapas metodológicas y actividades relacionadas están representadas en el diagrama de la Figura 6. La evaluación preliminar de los inductores socioeconómicos, presiones, variables de estado, impactos y respuestas de gestión en el ámbito de la UHLCN y zona costera adyacente (Figura 7) indica la predominancia de los procesos de urbanización, industrialización e infraestructura como causantes de las principales tensiones ambientales. Los inductores naturales como la variabilidad natural (e.g., variabilidad de la pluviosidad) y cambios climáticos (e.g., elevación del nivel del mar) son, también, considerados como potenciales tensores. Entre los Planes, Programas y Proyectos previstos para la UHLCN y zona costera adyacente, se pueden destacar la expansión del Terminal Portuario Barra do Riacho en el Municipio de Aracruz, la complementación de infraestructura de la industria de petróleo y gas y la expansión urbana de la Región Metropolitana de Vitória (capital de Espírito Santo) a partir de la implantación de condominios residenciales horizontales y verticales de gran porte. Además de estos escenarios de intensificación de la ocupación industrial y urbana y el consecuente incremento en la demanda de recursos hídricos y producción de efluentes, hay un escenario de conversión de las cumbres de las elevaciones de la formación geológica denominada Barreiras en campos de monocultivo de caña de azúcar, buscando la producción de biocombustibles.

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Figura 2: Unidad hidrogrĂĄfica del litoral centro norte del Departamento de EspĂ­rito Santo y zona costera adyacente.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Figura 3: Hidrografía.

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Figura 4: Urbanizaci贸n, infraestructura y usos de los recursos costeros y marinos.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Figura 5: Zonas de gestión.

A respecto de cuestiones conservacionistas, hay que destacar el Proyecto

Corredores Ecológicos Central de la Mata Atlántica – CCMA. Los corredores Ecológicos posibilitan el flujo de especies biológicas entre los fragmentos de bosques aislados en una matriz del paisaje. El CCMA contiene una porción marina, en la cual se delimitó el Área Focal (70.052 km2), ubicada entre el sur del estado de Bahia y el norte de Espírito Santo buscando la implementación de proyectos de corredores ecológicos marinos. El CCMA prevé el desarrollo de acciones de recuperación ambiental por medio de reforestación, educación ambiental, fiscalización y expansión, consolidación y creación de unidades de conservación. El principal objetivo es promover la conservación de la biodiversidad y de los recursos naturales locales y regionales. Tres Corredores Ecológicos Prioritarios de la Mata Atlántica (i.e., Complexo Centro-Norte Serrano, Duas Bocas – Mestre Álvaro y Sooretama – Goytacazes - Comboios) están incluidos parcialmente en el área de la UHLCN (Figura 8). Un total de 1.916,6 km2 de nuevas unidades de conservación de Uso Sustentable y de Protección Integral del Sistema Nacional de Unidades de Conservación – SNUC están previstos en el ámbito de la Zona de Influencia de

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la UHLCN y su entorno (Figura 8): Área de Protección Ambiental (APA) de Costa das Algas (1.162,2 km2), Refugio de Vida Silvestre (REVIS) de Costa das Algas (288,9 km2) y la Reserva de Desarrollo Sostenible (RDS) de la Desembocadura del Río Doce (465,5 km2). En noviembre de 2007 se realizó una Reunión Técnica del Proyecto CCMA buscando el planeamiento del Área Focal Marina, donde fue propuesta la creación del Corredor Ecológico Marino (CEM) del Río Doce (6.200 km2) que, junto al CEM de Abrolhos (7.788 km2), va a posibilitar la conectividad del mosaico de ecosistemas costeros y marinos protegidos en diversas categorías de unidades de conservación. La gestión integrada de cuencas y zona costera presenta diversos potenciales de interacción con los Corredores Ecológicos terrestres y marinos, como por ejemplo, las alteraciones en los flujos hidrológicos resultantes de proyectos de recursos hídricos en arrecifes costeros. La conectividad del gradiente fluviomarino aún puede ocurrir a través de la función “maternidad” de los estuarios y de la estabilidad de los flujos de materiales entre los subsistemas costeros (Stoms et al., 2005). La interacción de los corredores terrestres y los sistemas estuarinos y, en última instancia, con los corredores marinos es otro precedente a la perspectiva integrada de gestión del continuo fluviomarino.

Figura 6: Estructura metodológica para el desarrollo de la gestión integrada de la UHLCN y zona costera adyacente.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

Figura 7: Evaluación preliminar de los inductores socioeconómicos, presiones, variables de estado, impactos y respuestas de gestión.

Figura 8: Unidades de conservación y corredores ecológicos terrestres y marino.

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8. Conclusiones La sustentabilidad de la zona costera depende de acciones integradas de gestión ambiental que vengan a posibilitar la incorporación del gradiente fluviomarino, así como las múltiples actividades humanas desarrolladas en las cuencas hidrográficas costeras. El área en común a la gestión de los recursos hídricos y zona costera adyacente es el estuario. En el estuario tanto los Comités Gestores de Cuencas Hidrográficas como los Colegiados de la Zona costera deberán articular acciones integradas visando la conservación y la resolución de conflictos resultantes de impactos ambientales oriundos de la red fluvial y aguas subterráneas y océano adyacente.

9. Referencias Abreu, P.C. & Castello, J.P. (1998). Interações entre os ambientes estuarino e marinho. In: Seeliger, U; Odebrecht, C. & Castello, J.P. (eds). Os ecossistemas costeiro e marinho do sul do Brasil. Rio Grande , Editora Ecoscientia, 199-203. Alongi, D. M. (1998). Coastal ecosystems processes.Marine Sciences Series, Boca Raton, CRC Press. 419p. Coccossis, H.; Burt, T. & Weide, V.D.J. (1999). Conceptual framework and planning guidelines for integrated coastal area and river basin management. Split: PAP/RAC, UNEP/MAP/PAP, Split, Priority Actions Programme: Mediterranean Action Plan Coccossis, H. (2004). Integrated coastal management and river basin management. Water, Air, & Soil Pollution: Focus 4(4-5): 411-419. Burbridge, P., Buddemeier, R.W., Tissier, M.D.A. & Costanza, R. (2005). Synthesis of main findings and conclusions. in: Crossland, C.J., Kremer, H.H., Lindeboom, H.J., Marshall, J.I., Marshall-Crossland, J.J. & Tissier, M. D. A. The Land-Ocean Interactions in the Coastal Zone Project of the International Geosphere-Biosphere Programme Berlin, Springer: 201222. Elliot, M. & McLusky, D.S. (2002). The need for definitions in understanding estuaries. Estuarine, Coastal and Shelf Science, 55:(6): 815-827. Galvão, W.S. & Meneses, P.R. (2005). Avaliação dos sistemas de classificação e codificação das cuencas hidrográficas brasileiras para fins de planejamento de redes hidrométricas. XII Simpósio Brasileiro de Sensoriamento Remoto, Goiânia, Brasil.

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CAPÍTULO 6 La gestión integrada de zonas costeras y cuencas hidrográficas en Brasil

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Capítulo 7

“MODELOS TERRITORIALES” vs. “MODELOS DE DESARROLLO” EN EL ÁMBITO DE LA GESTIÓN AMBIENTAL DE ÁREAS COSTERAS


“MODELOS TERRITORIALES” vs. “MODELOS DE DESARROLLO” EN EL ÁMBITO DE LA GESTIÓN AMBIENTAL DE ÁREAS COSTERAS “TERRITORIAL MODELS” Vs. “DEVELOPMENT MODELS” IN COASTAL ZONE ENVIRONMENTAL MANAGEMENT. MODÈLES TERRITORIAUX vs MODÈLES DE DÉVELOPPEMENT DANS LE SECTEUR DE LA GESTION DE L´ENVIRONNEMENT DES ZONES CÔTIÈRES

JOSÉ A. SOTELO NAVALPOTRO1 Resumen. Se presenta a continuación una reflexión sobre la dicotomía existente entre los modelos territoriales que describe la geografía más actualizada, y los modelos de desarrollo a los que los someten las actividades humanas. En este contexto teórico, se ha prestado especial atención a la cantidad creciente de riesgos que estamos asumiendo en las sociedades capitalistas y al papel que tienen las catástrofes ambientales en la generación de dinámicas de cambio. El ámbito territorial de discusión para este artículo será el espacio litoral, mientras que el caso de estudio seleccionado como ejemplo ha sido Galicia.

Abstract. This article presents a discussion of the relation between the territorial models described by the modern geography and the development models that are ruling the human activities. Within this context, it is widely described the increasing amount of risks assumed by capitalist societies and the role of environmental catastrophes in the generation of change dynamics. The coastal areas are the main focus of this discussion, and the Galicia Region (N.W Spain) is the selected case study to exemplify the statements.

Résumé. Nous présentons ci-après, une réflexion sur la dichotomie qui existe enPersona de contacto: José A. Sotelo Navalpotro, Catedrático de Geografía de la Universidad Complutense de Madrid, jasotelo@ghis.ucm.es 1

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tre les modèles territoriaux que la géographie la plus actualisée décrit, et les modèles de développement soumis aux activités humaines. Dans ce contexte théorique, nous avons porté notre attention sur l´augmentation des risques que les sociétés capitalistes assument et sur le rôle que les catastrophes de l´ environnement représentent pour la génération des mouvements de changements. Le domaine territorial de discussion pour cet article, va être l´espace du littoral, tandis que le cas mis en étude et qui sert d´exemple, est la Galice.

1. Un Punto de Partida: Riesgos Naturales vs. Tecnológicos. A la hora de reflexionar sobre los denominados “Riesgos Naturales y Tecnológicos” que afectan o pueden incidir en nuestro país, a pesar de todos los pesares debemos de ser optimistas. No podemos permitirnos el lujo de afirmar con Chesterton (Manalive) “sí, somos tan vulgares y violentos, hemos hecho tantas cosas malas, que resulta vergonzoso que tengamos razón”. Hoy el acceso a la información ambiental es ya un derecho, y como tal debemos transmitírselo a nuestros alumnos y alumnas, aplicando tanto la “Ley sobre derecho de acceso a la información en materia de medio ambiente” como el “Convenio de Aarhus”. Si tomamos como punto de partida una publicación reciente del Ministerio de Medio Ambiente (AA. VV. (2006). Perfil ambiental de España. Informe basado en Indicadores), observaremos que los temporales marítimos y las inundaciones son la causa principal de la pérdida de vidas humanas por riesgos naturales. Como consecuencia del conjunto de fenómenos naturales considerados, en España se han producido 704 fallecimientos en el período 1995-2003, lo que equivale a una ratio de 0,0172 muertos por mil habitantes. En concreto, en el período considerado las inundaciones han provocado más del 31% de las víctimas, los temporales marítimos más del 25% y las tormentas (rayos y vientos fuertes) cerca del 20%. Un caso especial en el conjunto de los riesgos naturales es el que presentan las avenidas y las inundaciones, especialmente en el área mediterránea. Las características meteorológicas en estas zonas dan lugar a que se produzcan en pocas horas precipitaciones que alcanzan valores superiores al promedio anual. Estas lluvias extraordinarias provocan caudales extremos habitualmente denominados crecidas, avenidas o riadas que al desbordar los cauces habituales provocan la inundación de los terrenos adyacentes. En muchas ocasiones éstos han sido invadidos antes por edificaciones e instalaciones, con el consiguiente aumento de riesgos.

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En nuestro país, las zonas de mayor desproporción entre los caudales ordinarios y los extraordinarios, y por tanto, zonas de riesgo con alta probabilidad de sufrir avenidas, son la cuenca del Ebro, una franja variable del litoral Mediterráneo (incluidas las islas Baleares), zonas localizadas de las islas Canarias y otros puntos dispersos por la Península. En la mayoría de los casos las consecuencias de las avenidas se valoran por los daños materiales que provocan, aunque no siempre es así. El caso más dramático de los últimos años fue la catástrofe de Biescas (Barranco de Arás, Huesca, en agosto de 1996) en la que se produjeron 87 víctimas mortales. Otro ejemplo destacable se produjo en marzo de 2002, cuando una gran tromba de agua sobre Santa Cruz de Tenerife originó 8 muertos, 30 heridos y daños materiales que superaron los 100 millones de euros. En el período 1990-2003, el número total de víctimas mortales por avenidas e inundaciones en España ha sido de 256, destacando el elevado número de Aragón (por la ya mencionada catástrofe de Biescas), Andalucía, Cataluña y Extremadura, todas ellas con más de veinte víctimas mortales. La Gota Fría: Nos referimos al fenómeno que se caracteriza por producir precipitaciones intensas de poca duración (fuertes tormentas) que afectan a una zona poco extensa. Generalmente, se producen en la costa mediterránea al final del verano e inicio del otoño (meses de septiembre y octubre principalmente), aunque puede desarrollarse también en otros lugares. Por su frecuencia, periodicidad y consecuencias salta a los medios de comunicación y atrae la atención de la opinión pública. En muchas ocasiones las gotas frías dan lugar a grandes desastres, como la enorme crecida del río Júcar que rompió la presa de Tous en octubre de 1982, las grandes riadas de Bilbao y otras zonas del País Vasco (que en agosto de 1983 originaron más de 30 muertos) o las que inundaron ciudades como Valencia, Alicante, Almería o Tarrasa. La gota fría se origina cuando el aire cargado con la humedad del mar se introduce en el interior del continente, donde choca con el relieve o con masas de aire más frías. Esto provoca un ascenso del mismo y una rápida condensación, originando lluvias muy intensas. En el ámbito científico existen ciertas dudas sobre la utilización del término “gota fría”, ya que no siempre se adecua a su concepción y origen teórico.

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Periodos de sequía: El indicador establece si un año hidrológico puede ser considerado como un año de sequía generalizada en la España peninsular. Para su cálculo se han utilizado las medias móviles trienales de las precipitaciones de cada año hidrológico. Analizando dicha media móvil, los periodos más severos de sequía han sido: – Años hidrológicos 1941-42 a 1944-45 – Años hidrológicos 1979-80 a 1982-83 – Años hidrológicos 1990-91 a 1994-95 En la actualidad estamos iniciando un posible período de sequía, que es más notorio debido al modelo de desarrollo económico que disfruta o padece nuestro país. Al contrario que en el caso de las crecidas, los efectos de una sequía son difíciles de evaluar o de cuantificar, entre otras razones por la dificultad de llegar a un consenso sobre la caracterización de este fenómeno o su duración. Por ejemplo, la AEMA señala como periodos de sequía que afectaron a la mayor parte de Europa el año 1971 –que no está incluido en los periodos severos que aquí se muestran– y el periodo 19881992, que estaría incluido sólo en parte. Desde esta perspectiva podemos diferenciar:

• Por periodo de sequía se entiende un intervalo de tiempo anormalmente seco lo suficientemente prolongado para ocasionar una disminución apreciable en el caudal de los ríos, nivel de los lagos y/o un agotamiento de la humedad del suelo, así como un descenso en los niveles de aguas subterráneas por debajo de sus valores normales.

• Entre sus efectos principales se incluyen: problemas de abastecimiento de agua, restricciones, deterioro de su calidad, efectos en la producción de energía eléctrica, pérdida de cosechas y ganado, contaminación de los ecosistemas de agua dulce e incluso, extinción regional de especies animales.

• Las sequías prolongadas o recurrentes contribuyen a la desertización en zonas donde existe sobreexplotación de recursos hídricos, alteraciones y agotamiento de la vegetación natural, reducción de la infiltración de agua

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en el suelo e incremento de la escorrentía superficial que contribuye a la erosión del suelo. Los países mediterráneos son los más susceptibles de sufrir la desertización, en particular las zonas semiáridas de morfología montañosa, pendientes abruptas y períodos de fuertes precipitaciones que aumentan la erosión. Los incendios forestales: En los últimos años, lamentablemente los incendios forestales han cobrado un gran protagonismo en países como Portugal o España, todo ello muy relacionado con el período de sequía. De hecho, hasta el año 2005, la superficie incendiada más afectada es la no arbolada, que se corresponde generalmente con terrenos cubiertos de matorral o pasto con una cubierta arbórea más bien baja. Si se excluye el año 1994, en el que se quemaron cerca de 438.000 ha, la media de superficie forestal total incendiada en el periodo 1992-2002 ronda las 100.000 ha anuales. Además, en 1994 se invierte la situación anterior, ya que en ese año se quemó más superficie arbolada que no arbolada (conviene destacar que ese año se caracterizó por ser un año de sequía). En el período 1991-2002, el mayor número de incendios producidos se encuentran en la categoría de intencionados (60%), siendo esta causa responsable de casi la mitad de la superficie incendiada en dicho periodo. Los incendios debidos a causas naturales (rayos) representan sólo el 3,8% del total, afectando al 10,6% de la superficie forestal incendiada. Desde 1978 se observa una disminución de la superficie media de los incendios. En ese año se produjo el valor máximo, con más de 50 ha por incendio frente a las 5,4 ha del año 2002, debido, muy probablemente, a la eficacia de los medios de extinción (a pesar de lo cual, no siempre se ha podido evitar las pérdidas de vidas humanas). Accidentes por carretera y ferrocarril con emisión de sustancias peligrosas: El transporte de mercancías por carretera es responsable de la mayoría de los accidentes con emisión o vertido de sustancias peligrosas. El transporte de mercancías peligrosas por carretera es el que presenta un mayor riesgo en número de accidentes, comparado con el transporte de mercancías por ferrocarril y por tráfico marítimo. En el año 2000 se produjeron más de 50 accidentes por carretera, frente a los 4 de la red ferroviaria y los 7 del transporte marítimo.

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El suelo es el medio más afectado por este tipo de accidentes, seguido del medio hídrico y de la atmósfera. Así, de los 188 accidentes notificados entre 1998 y 2000, en el 87,8% se produjo contaminación de suelos, en el 17,6% contaminación hídrica y sólo en el 7,4% se produjo contaminación atmosférica. Además, lo más frecuente es que la contaminación afecte a dos o tres medios. Accidentes marítimos con vertido de hidrocarburos: Los vertidos procedentes de accidentes marítimos causan grandes daños en los ecosistemas litorales por el enorme volumen de las sustancias que se transportan y por la dificultad de su control y mitigación. En el transporte marítimo de mercancías peligrosas los accidentes de los buques petroleros –junto con los que transportan sustancias químicas– son los que generan mayores daños para el medio ambiente. Los vertidos de hidrocarburos provocan grandes daños en los ecosistemas marinos, afectando a todos sus aspectos. Además, los procesos y operaciones de limpieza pueden ser muy agresivos para los hábitats, la fauna y la flora, siendo, sin embargo, necesarios debido a que la recuperación natural es muy lenta. En el período 1991-2002 se han producido en las costas españolas 111 accidentes de petroleros que han provocado el vertido de algún tipo de hidrocarburo: petróleo, asfalto, fuel-oil, gas-oil, gasolina, nafta, gases licuados, mezclas oleosas, etc. Por Comunidades Autónomas, Andalucía y Galicia son aquéllas en las que se ha producido el mayor número de accidentes, seguidas de Canarias y Cataluña. Las consecuencias de estos accidentes pueden extenderse a otras Comunidades Autónomas e, incluso, a otros países. Entre las principales causas de estos accidentes se puede señalar la antigüedad y el mal estado de muchos de los buques que realizan el transporte, que hace que presten servicio sin las medidas actuales de seguridad, como es el doble casco. A estas causas debe añadirse las circunstancias meteorológicas y geográficas adversas que pueden existir y la intensidad del tráfico marítimo en zonas determinadas, como es el paso del Estrecho y todo el Mediterráneo en general.

2. Cambios en los contextos del Desarrollo De los geógrafos se espera que den respuestas de geógrafos. Nada más normal a la hora de tratar sobre el período que estamos viviendo en los

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momentos actuales –los prolegómenos del siglo XXI-; podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que uno de los aspectos que le caracterizan es el de un creciente y, en ocasiones, desmesurado y no siempre controlado desarrollo tecnológico, de cuyos efectos hemos empezado a tomar conciencia. Una de las causas ha sido la consideración de las anomalías y variantes que, como consecuencia del referido fenómeno, se están produciendo en nuestro entorno; todo ello resumido en la creciente preocupación por el medio ambiente, en el contexto de la Geografía Regional. Lejos de ser este un problema circunscrito a un determinado ámbito, el que nos preocupa es prácticamente multisectorial e interdisciplinario, por lo que es difícil que alguien se sienta ajeno o desvinculado del mismo (y menos como geógrafos que somos). Por contra, todo parece indicar que la necesidad de cuidado y mejora de nuestro entorno es un derecho y un deber que todos, individual y colectivamente, debemos asumir como un reto, sobre todo pensando en las generaciones futuras. El hombre siempre ha tendido a forzar a la naturaleza, a derivar en beneficio propio los flujos de energía que coadyuvan al funcionamiento de los ecosistemas. No contento con satisfacer sus propias necesidades energéticas metabólicas, ha tendido siempre a aumentar el consumo de energía externa -no metabólica con la que transformar y organizar el mundo a su conveniencia inmediata. De hecho, a más energía externa disponible, más poder, y -por ende- mayor capacidad competitiva. Esta no es una característica del pensamiento científico, sino del comportamiento humano. Si el hombre es más capaz que otras especies de actuar intensamente sobre el medio, esto debiera atribuirse a su poder de raciocinio--del que la ciencia es una consecuencia-, y no a la ciencia en sí misma. La crítica genérica a la ciencia y a la técnica es, en el fondo, una crítica a la capacidad de pensar, y como tal sería muy discutible (Tarrades, 1990). De un lado, cabe argumentar que nos encontramos ante una apuesta de alcance bipolar por parte de una nebulosa denominada “terrorismo internacional” que parece perseguir dos, en primer lugar, la globalización de su empeño, en el sentido de que nadie ni nada sea invulnerable; en segundo lugar, consolidarse como único poder alternativo – aunque sólo lo sea para la destrucción.

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En la actualidad la aldea global ha sido sustituida por el mercado global, dando lugar al tratado tema de la globalización, que, en su actual modalidad neoliberal, tiene carácter excluyente tanto de continentes enteros, los más subdesarrollados, como de sectores cada vez más amplios de los países desarrollados, los que no se adaptan a la permanente renovación tecnológica. Así, podemos plantearnos el siguiente interrogante: ¿por qué los modelos de desarrollo regional? “Es incontestable”, afirma Enzensberger, “que el mercado mundial, desde que dejó de ser una visión lejana y se convirtió en realidad global, fabrica cada vez menos ganadores y más perdedores, y eso no en el Tercer Mundo o en el Segundo, sino en los altos centros del capitalismo. Allá son países y continentes enteros los que se ven abandonados y excluidos de los intercambios; aquí son sectores cada vez más grandes de la población los que, en la competencia cada día más grande por las calificaciones, no pueden seguir y caen”. Desde esta perspectiva, los modelos de desarrollo regional pueden servir al doble reto de aproximar al desarrollo los países subdesarrollados, y encontrar un equilibrio entre globalización y regionalización. En este sentido, deben convertirse en un coadyuvante más, al servicio de los Estados, regiones,…, para superar las diferencias Sur-Norte, colocar la economía al servicio del desarrollo integral de las personas y los pueblos, denunciar el carácter idolátrico del capital, defender la democratización de los Estados en torno a los valores comunitarios,… (Tamayo-Acosta, J.J. 1999). ¿Qué repercusiones territoriales tendrán tal o cual acontecimiento? Las respuestas son multidimensionales, en una ciencia –la Geografía- poliparadigmática. Tras los acontecimientos de septiembre último, la globalización vuelve a mostrarnos la idea según la cual es un negocio de Gobierno, más que un gobierno de los negocios. Las divisiones que separan al mundo, tanto entre países pobres y países ricos, como dentro de estos últimos, parecen aún menos aceptables. Se comprende mejor que la globalización también es un discurso retórico de legitimación de las ganancias de los vencedores –tanto entre naciones como en el seno de las mismas- y que con frecuencia sirve los intereses de un corporativismo de ricos (más que el mérito comparado de cada uno, es la estructura del mundo –descendiendo hasta el específico de la Universidad- la que permite a unos ganar y a otros perder). Dar respuesta a interrogantes como los anteriores, nos obliga a plantearnos la base conceptual del “subdesarrollo”, o por alusión su antónimo “desarrollo”. La revisión de la ya abundante literatura especializada conduce a un sinnúmero de definiciones que más que enmarcar el fenómeno lo que hacen es caracterizar o tipificar alguna o algunas de sus manifestaciones, las más de las veces con criterios productivistas ajenos, en general, a la inseparable dimensión social que acompaña a las variables económicas. Los

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países occidentales han utilizado con frecuencia su supremacía y el poder de persuasión que da el dinero, o que emana de las propias estructuras, para explotar a los países pobres o para mantener en el poder, en ellos, a regímenes corruptos. Como señalan distintos estudiosos, es obvio que todos intuimos lo que es el subdesarrollo, pero nadie -acabamos de apuntarlo- lo ha definido con precisión. Está claro que no es sólo una situación económica deprimida, y mucho menos un estadio cultural atrasado, pues dentro de la extensa gama de países incluidos en esta categoría, los hay con culturas milenarias riquísimas, y tampoco parece que todos los países desarrollados puedan darles lecciones en este terreno. Es indudable, en cambio, que la condición de país subdesarrollado lleva consigo una situación de dependencia -política, económica, técnica,…- de otra potencia o de un grupo económico extranjero; supone también, en muchas ocasiones, una falta de participación política de su población en las tareas de gobierno, unas veces porque carece de preparación suficiente y otras porque se le impone una forma de administración sea paternalista o tiránica, que la excluye de ella. El subdesarrollo lleva implícito, desde luego, un nivel de vida extremadamente bajo, un predominio de población rural, un alto grado de analfabetismo, de paro total y paro encubierto; hambre y malnutrición crónicas, por tanto, a veces en grado muy difícil de imaginar, que hacen casi imposible el trabajo intenso y continuado: alta mortalidad infantil, morbilidad muy acusada, mala situación de la mujer -discriminada y considerada inferior- y, en ciertos países -como es de sobra conocido-, una administración incompetente, arbitraria, venal y corrompida. Las nociones de desarrollo y subdesarrollo corresponden a la óptica occidental, materialista -trátese de capitalismo y comunismo-, que da prioridad a los temas de carácter económico. Desde este punto de vista la diferencia entre unos y otros países es palmaria e innegable. Pero, desde el lado de los países subdesarrollados, ¿podemos decir que comparten los puntos de vista de la población de los países industriales? Indudablemente, no se puede contestar de un modo simplista, pero puede creerse que una buena parte de sus habitantes miran las cosas y la vida con ojos muy distintos. Insistimos una y mil veces en que no es sólo lo económico lo que caracteriza el subdesarrollo de los pueblos y las regiones, aunque quizá, a pesar de sus enormes dificultades, lo económico es lo más fácil de detectar y medir.

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El tema del subdesarrollo es, ante todo y esencialmente, profundamente humano: tres cuartas partes de la humanidad padecen sus consecuencias, y eso se refleja en todos sus aspectos demográficos. Por todos los lados del análisis de las características de la población mundial -tasas de natalidad y mortalidad, índices de crecimiento, estructura por edades, composición profesional de la población, esperanza de vida, condiciones de la mujer, grado de instrucción, renta per cápita,…- encontraremos -con todas las gradaciones y matices que dan las diferencias entre las poblaciones de los países ricos y las poblaciones de los países pobres, entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Es lógico -lo contrario sería imperdonableque el interés humano del tema -es la vida de millones de otros hombres lo que está en juego- atraiga no sólo la atención de los científicos, resultando muy doloroso comprobar -aunque nadie que conozca un poco la historia puede sorprenderse- cómo las grandes potencias emplean a estos países como peones, y cabezas de puente, en el trágico juego de la estrategia universal, condicionando su ayuda a que se muevan según su conveniencia. Desde la perspectiva del desarrollo regional, los intereses se plasman en unos modelos que reflejan la historia del siglo XX, y más concretamente tras la Segunda Guerra Mundial, lo que se conoce como el círculo fordista basado en la producción de masas y de consumo de masas. Más aún, se podría plantear que la fase de acumulación del capital en esa época se enmarca forzosamente en una forma concreta que toma el Estado -el Estado de Bienestar-, el sindicalismo reivindicativo y el crédito al consumo. Estos factores permitieron así la relación entre producción y consumo, que fueron esenciales en la explicación del modelo de desarrollo de los años de oro. No obstante, a partir de los años setenta los distintos análisis han señalado los cambios profundos en los resultados del modelo de crecimiento: el avance del desempleo, la precariedad y la exclusión se convertirían en los aspectos más importantes y no sólo en los países no industrializados, sino de los industrializados. Como señalan distintos informes, éstos tuvieron altas tasas de crecimiento económico entre los años 1973 y 1987, pero también se conocieron las mayores tasas de desempleo. El motivo es que la mayor parte de la producción de los países industrializados procedió de incrementos de la productividad total y el resto de un aumento de inversiones de capital, sin que se crearan nuevos puestos de trabajo. La crisis de la acumulación en esta fase ha llevado así a una cierta reestructuración financiera en las actividades económicas en general y un reajuste en la relación empresarios/asalariados. Es un hecho el que quizá deberíamos recurrir a una síntesis actualizadora, seleccionando de cada teoría tratada lo que aún pensemos que sigue siendo válido o útil. Somos, no obstante, conscientes al llegar a este punto que son muchos los interro-

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gantes que quedan sin una contestación. ¿Por qué ninguna teoría ha sido capaz de darnos las soluciones que coadyuvaran a la erradicación del subdesarrollo? ¿Las interpretaciones que se han realizado, no son correctas? ¿Cuál es el papel a desempeñar por éstos? La aproximación al tema tratado pasa por la puesta en práctica de distintos modelos de desarrollo regional que, desde la diversidad ideológica, permita superar el “monolitismo” del modelo en la actualidad vigente, y cuyas características estamos estudiando, marcándonos “a priori” la necesidad y utilidad de los susodichos modelos. Lo que se está poniendo sobre el tapete no es un debate económico sobre el tema del desarrollo, sino uno de carácter político en el que sobresalen dos cuestiones: si nos consideramos tan satisfechos con lo conseguido en la búsqueda de la superación de la desigualdad, como para eliminarla de las prioridades públicas, al menos, en cuanto a la intensidad de los recursos dedicados, y, en segundo lugar, qué ha cambiado en nuestra sociedad para que se esté dando esa resistencia por parte de los ricos a la solidaridad pública. Descartando, por tanto, un regreso al enfrentamiento, al odio, como estrategia, es evidente que deben buscarse modelos de desarrollo que coadyuven a la superación de los problemas descritos; este análisis conduce a reconocer la necesidad de una política de desarrollo regional, pues un desarrollo limitado a ciertas regiones presenta un doble inconveniente: por una parte, deja sin emplear o deficientemente utilizados los recursos materiales y humanos de las regiones pobres; por otra, suscita en las regiones más ricas y desarrolladas una ley de rendimientos decrecientes. Como hemos expuesto con anterioridad a la hora de tratar de los modelos de desarrollo nos lleva hasta los elementos que sirven de base para confeccionar una teoría de desarrollo, entendiendo las teorías como hipótesis que nos permitan entender los orígenes, procesos y consolidación de las disparidades regionales, para que “a posteriori” puedan aplicarse los modelos que favorezcan el referido desarrollo regional. Los orígenes como señala Lázaro, J (1977) probablemente debamos buscarlos en el papel que las teorías clásicas han asignado al comercio internacional como difusor del desarrollo, basándose en el supuesto de la movilidad de los factores productivos y de bienes y servicios, llegándose a la conclusión de la tendencia casi determinista a un nivel de desarrollo similar en todos los países; sin embargo, la realidad ha desmentido tan optimistas e irreales previsiones. Sin duda, de la superposición de éstos y de otros enfoques no mencionados, surgen interpretaciones que intentan comprender y explicar por qué unas regiones se desarrollan y otras no. Pese a todo de lo que no nos cabe duda en la actualidad es que el equilibrio territorial y regional alcanza

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particular importancia, sobre todo cuando se comprueba que en no pocas regiones subdesarrolladas la distribución de la riqueza y de la renta es más injusta que en las desarrolladas. Es por esto por lo que, si la opción por eliminar los desequilibrios tiene sentido es como instrumento para potenciar una redistribución de la renta entre las personas, junto con unos mejores y más justos niveles de bienestar y calidad de vida. Los modelos de organización y desarrollo regional se convierten de esta manera en un instrumento más para facilitar la consecución de los objetivos últimos de una transformación más justa de la sociedad. Pese a todo, debemos de ser conscientes de que la transformación de una determinada organización del espacio regional mediante la aplicación de estos modelos, se encuentra con no pocas resistencias al cambio, convirtiéndose en un objetivo a alcanzar a medio o largo plazo (quizá como alternativa para quienes echaban en falta una nueva geopolítica, tras el fin de la bipolaridad y su tranquilizadora geometría a dos, éste puede ser el esbozo de una futuras líneas de fuerza planetarias; el mundo se mueve hoy, agitado, en busca de un nuevo mapa geopolítico de sí mismo). Pocos autores han sabido reflexionar sobre este tema como Sergio Boisier; sin embargo, vamos a seguir los análisis del profesor Elies Furió (1994), para quien la idea del desarrollo local es presentada fundamentalmente bajo dos acepciones. Ambas recogen algunos de los elementos esenciales propios de la nueva dinámica económica contemporánea, pero también muestran ciertos sesgos. En un primer momento, el desarrollo local significaría, esencialmente, el desarrollo partiendo de la base frente al desarrollo desde la “cúpula”, el deseo de cortar las lógicas dominantes que conducen a una desestructuración de los territorios y de las solidaridades locales. En un segundo momento, el desarrollo local se inclinaría hacia una apología de la salida de la crisis mediante la pequeña y mediana empresa. Esta concepción comparte con la anterior el ideal del desarrollo desde la base, pero éste es interpretado en su “primer grado”: al mostrarse la creación de nuevas pequeñas empresas en la base, éste proceso se denominará “desde abajo”. Tanto en un caso como en el otro, estas ópticas pueden conducir a callejones sin salida de no percibir correctamente la profundidad de las mutaciones de la técnica y la organización de la producción, de la división espacial del trabajo y de la propia actuación pública (Greffe, 1988). Desde este punto de vista, el desarrollo local es interpretado como el resultado del deseo de vivir, trabajar y decidir el destino de la propia comunidad territorial, la necesidad por parte de cierto número de agentes sociales y de poderes públicos locales de responder al desafío del desempleo y la confianza en las pequeñas dimensiones empresariales. Estas preocupaciones adquieren sentido si se recuerdan algunas de las manifestaciones de las úl-

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timas crisis económicas; la desaparición de la confianza de la contribución exitosa de las grandes empresas respecto a las posibilidades de desarrollo local, la evidencia de la dependencia frente a las decisiones tomadas en centros lejanos, la pérdida o desaparición de las producciones locales,... Por tanto, al desarrollo realizado desde arriba se opone el realizado desde la base; a las lógicas aterritoriales de la economía capitalista se opone el interés local; a una lógica del beneficio que parece ser destructora se contrapone el deseo de satisfacer las necesidades de los consumidores y de los trabajadores, aunque esto implique el recurso a formas de producción diferentes o alternativas. Los partidarios de este esquema han admitido siempre que implicaba riesgos. En territorios desigualmente provistos de recursos, estrategias de desarrollo desde la base podían conducir a estimular disparidades naturales o creadas artificialmente; y es que, el desarrollo local no ha conseguido nunca librarse de las acusaciones de autarquía. Al admitir de entrada la posibilidad de que se solucionasen localmente las necesidades a través de la producción, el desarrollo local dejaba creer que se podía vivir al margen o, incluso, fuera de la división internacional del trabajo con todo lo positivo que ésta implica; también se olvidaban las consecuencias negativas que sobre la economía local puede tener una mala inserción en la división interespacial del trabajo. No debemos olvidarnos de que a este sesgo autárquico corresponde un medio rural; la cuestión de una cierta protección frente a los problemas de la división internacional del trabajo y de un cierre local de la economía corresponde mejor, de entrada, a medios rurales que a medios urbanos, en los que resulta difícil protegerse de la división internacional del trabajo. Este planteamiento en favor de lo “rural” y en detrimento de lo “urbano”, no ha contribuido a reforzar el carácter innovador del desarrollo local. Y, también, a subestimar la problemática que puede encerrar una base productiva agraria deficiente (Greffe, 1988). Un último problema es la falta de un mínimo de articulación entre el ámbito local y el ámbito estatal. En muchas ocasiones se ha pensado que era posible el desarrollo local al margen de las regulaciones definidas a nivel nacional. Es cierto que algunas de las modalidades de regulación estatales se muestran ineficaces para resolver ciertos problemas; aunque no está claro que esto se resuelva mediante la regulación regional y local. Pese a todo, sería erróneo concluir de lo anterior la escasa oportunidad del concepto del desarrollo local y de una estrategia fundamentada en el mismo, como un elemento básico para un mejor entendimiento de los modelos de desarrollo regional; pues, esta estrategia del desarrollo local ha demostra-

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do, más que nunca, que la movilización de las fuerzas y su coordinación mediante proyectos colectivos es una condición “sine qua non” del desarrollo en un período de reestructuración. Iniciar una concertación, clarificar los proyectos de unos mediante los otros, y reforzar así sus posibilidades de realización, esto significa también obligarse a elegir interlocutores, definir terrenos de concertación y correr el riesgo de sacar a la luz intereses que no tienen por qué converger. Aunque sea ésta la aportación más destacada, también se puede deducir de ella otra consecuencia: “a pesar de que no sea un modelo, el desarrollo local es, como mínimo, un método para aproximarse a los problemas” (Greffe, 1988); o, como expresan otros autores, esta perspectiva es ante todo una aproximación territorial al desarrollo. Parafraseando al profesor Vázquez Barquero (1998), la conceptualización de desarrollo local se puede relacionar con la confluencia de dos líneas de investigación: una, más bien de carácter teórico, que nace como consecuencia del intento de encontrar una noción de desarrollo, que permita la acción pública para el desarrollo de localidades y regiones; otra, de carácter histórico, que surge como consecuencia de la interpretación de los procesos de desarrollo industrial en localidades y regiones del sur de Europa. La capacidad de liderar el propio proceso de desarrollo, unido a la movilización de los recursos disponibles en el área, de su potencial de desarrollo endógeno, conduce a una forma de desarrollo que ha venido en denominarse desarrollo endógeno o desarrollo local. Este concepto de desarrollo reúne un conjunto de rasgos y características, que le dan una configuración específica. Ante todo, hay que decir que el desarrollo local hace referencia a procesos de acumulación de capital en localidades y territorios concretos. La disponibilidad de una oferta de mano de obra, suficientemente cualificada para las tareas que realiza, y poco conflictiva, unido a una capacidad empresarial y organizativa, fuertemente articulada a la tradición productiva local y a una cultura atenta a las innovaciones al cambio y favorece la acumulación de capital en los sistemas productivos locales. Se trata de procesos de desarrollo difuso, que se caracterizan por la organización sistémica de las unidades de producción, que permite a las empresas locales competir en los mercados nacionales e internacionales. Los procesos de desarrollo endógeno se producen gracias a la utilización eficiente del potencial económico local que permiten las instituciones y mecanismos de regulación que caracterizan a cada territorio. La forma de organización productiva, las estructuras familiares y tradiciones locales, el tejido social y cultural y los códigos de conducta de la población condicionan los procesos de desarrollo local, favorecen o limitan la dinámica económica y, en

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definitiva, determinan la “senda” específica del desarrollo de las economías locales y regionales. Además, el desarrollo local endógeno obedece a una visión territorial (y no funcional) de los procesos de crecimiento y cambio estructural, que parte de la hipótesis de que el espacio no es un mero soporte físico de los objetos, actividades y procesos económicos, sino que es un agente de transformación social. Cada territorio se vincula al sistema de relaciones económicas de un país en función de su especificidad territorial, de la identidad económica, política, social y cultural. El concepto de desarrollo local endógeno concede un papel predominante a las empresas, a las organizaciones, a las instituciones locales, y a la propia sociedad civil, en los procesos de crecimiento y cambio estructural. Es una aproximación «de abajo-arriba» al desarrollo económico, que considera que los actores locales, públicos y privados, son los responsables de las acciones de inversión y del control de los procesos. Puede decirse que el desarrollo local endógeno es un proceso de crecimiento económico y cambio estructural, que conduce a una mejora del nivel de vida de la población de la localidad, en el que se pueden identificar al menos, tres dimensiones: una económica, caracterizada por un sistema específico de producción que permite a los empresarios locales usar, eficientemente, los factores productivos y alcanzar niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados; otra sociocultural, en que el sistema de relaciones económicas y sociales, las instituciones locales y los valores sirven de base al proceso de desarrollo; y otra política y administrativa, en que las iniciativas locales permiten crear un entorno local favorable a la producción e impulsar el desarrollo sostenible. Desde esta perspectiva, frente al modelo de crecimiento concentrado y desarrollo desde arriba, tal y como hemos expuesto, ha ido definiéndose en los últimos años el paradigma de desarrollo autoconcentrado y difuso, basado en la utilización productiva de los recursos locales. Al menos en teoría, las comunidades territoriales disponen de un conjunto de recursos (económicos, humanos, institucionales y culturales), que constituyen las potencialidades de desarrollo endógeno de un área. En el entorno local se detecta, por ejemplo, la dotación de una determinada estructura productiva, mercado de trabajo, capacidad empresarial, recursos naturales, estructura social y política, o tradición y cultura, sobre la que puede articularse su crecimiento económico y la mejora del nivel de vida de la población. Es importante subrayar que la atención prestada a los modelos locales de desarrollo no es sólo el resultado de la diferenciación de situaciones económicas locales y la emergencia de nuevas formas de industrialización y desarrollo, sino, también, es una consecuencia de la crisis del “paradigma funcionalista” de desarrollo, que consideraba al espacio como un simple lugar donde ocurrían los efectos de los procesos de desarrollo general.

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Los actores ocupan un lugar central, empero este reconocimiento es insuficiente para entender el desarrollo local. El análisis no debe ser una mera exposición de las estrategias de adaptación de los actores considerados individualmente o en grupo; por el contrario, es preciso analizar y entender las relaciones específicas que vinculan a los actores entre sí; las redes humanas de relaciones entre actores existen siempre, pues son la expresión de la vida social, siendo conscientes de que estas redes no son siempre dinámicas y el medio del que forman parte puede bloquear su capacidad de renovación. De todo ello se deriva el hecho de que en los últimos tiempos los modelos de desarrollo se encuentran sometidos a dos tipos de reflexiones. Por una parte, de naturaleza tanto descriptiva como teórica, sobre la existencia de una heterogeneidad de modelos de desarrollo y la convicción creciente sobre la necesidad de seguir caminos diferentes de desarrollo. Y, por otra parte, la reflexión acerca de la recuperación de la dimensión territorial en el análisis de los procesos económicos. Las estrategias de desarrollo diseñadas a partir de las teorías tradicionales vienen siendo objeto de un progresivo abandono, debido principalmente tanto al fracaso de los esquemas de política interregional a nivel nacional para la corrección de los desequilibrio territoriales, como a su falta de capacidad para dar explicación a la emergencia de patrones autónomos de desarrollo en muchas regiones relativamente periféricas (Garafoli, 1992). Por otro lado, se está dejando notar la cada vez más débil movilidad de las empresas (capital) y de la mano de obra (trabajo), elemento clave sobre los que se basaban los enfoques tradicionales. Estos hechos han ocasionado que se venga produciendo un giro importante en la interpretación del desarrollo regional analizado en apartados anteriores, en favor de un grupo de novedosas aportaciones -de diversa naturaleza, pero con elementos comunes- que siguiendo a sus exponentes más destacados, convendremos en llamar “Enfoque del Potencial Endógeno”. En este apartado trataremos de mostrar, en forma sintética y que equipara el fundamento de esta orientación teórica, con ramificaciones tan dispersas que hay quien prefiere hablar simplemente de “tentativa de un nuevo paradigma” o de experiencias aisladas, más que de una “teoría” del desarrollo endógeno. Indudablemente, tras lo hasta aquí expuesto comprobamos que si todas las teorías se nos han presentado en algún momento como directrices a seguir para el logro del desarrollo, en la actualidad se presenta como el eje conductor la relacionada con los modelos de desarrollo local y el desarrollo endógeno; sin embargo, “per se”, no llegan a explicar de forma convincente la problemática con la que nos enfrentamos.

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Como es lógico, a la hora de confeccionar las distintas fichas, relativas al modelo que se ha seguido o se aplica en un territorio concreto –estado, región,...-, debemos seleccionar aquellas cuestiones que nos parezcan más relevantes, valorando las ideas y cuestiones que puedan llegar a caracterizar dicho modelo, siendo conscientes que la selección de una variables, en no pocos casos, puede entrañar la exclusión de otras (para ello, puede ser de notable interés partir de una bibliografía lo más objetiva y amplia posible). Antes de detenernos en algunos ejemplos concretos queremos significar con el profesor F. Díaz Pineda que en la actualidad se habla, principalmente del modelo de desarrollo sostenible, “sin embargo, no hay este tipo de modelos en ninguna región del mundo. Hay más de treinta definiciones de este concepto, pero no existe ninguna puesta en práctica. Me parece a mí que por dos razones. Primero porque el concepto de desarrollo sostenible no se puede poner en práctica en una provincia dentro de un país o dentro de un país olvidando los de toda una gran región. Esto generaría un problema de competencia importante. Y segundo, porque la democracia participativa es una cosa bastante ausente en la mayoría de los países. Las opiniones de la población en materia de medio ambiente tardan realmente mucho en conocerse y sopesarse para que se lleven a la práctica por parte de la administración”” para añadir, posteriormente, “Aunque he dicho antes que no conocía ejemplos que pudiesen considerarse como extrapolables de desarrollo sostenible, he defendido en otros casos que justamente la cultura mediterránea, por resultarme más inmediata, vivir en ella y conocerla relativamente bien, creo que ofrece, si no ejemplos de aquel concepto, al menos sí marcos excelentes para esta idea (me estoy refiriendo en general a muchas culturas rurales, milenarias, a los ejemplos vivos que hay de conservación de recursos de una manera verdaderamente sostenible). Pero, claro, el desarrollo sostenible tendría que aportar un modelo que fuese extrapolable a todo el mundo, de la misma forma que lo ha sido ese otro concepto de desarrollo no sostenible que está dando lugar a tantos problemas ambientales. Se cuenta hoy con una tecnología más capaz que la tradicional, pero falta el arraigo de una conciencia ambiental. Entre otros objetivos, un modelo de desarrollo sostenible debe conservar la diversidad, la diversidad de paisajes, la diversidad de cultura y la diversidad biológica. Curiosamente, en el mundo desarrollado la gente está perdiendo la cultura de la diversidad. Antes, Emest von Weizsáker y William Clark se han referido a otros tipos de diversidad. A mí me consta que el ama de casa cuando va al mercado termina comprando una lata de almendras de determinada marca convencida en su subconsciente de la actual capacidad de la tecnología que lo resuelve todo: la máquina que fabrica las almendras debe funcionar perfectamente porque todas las almendras son iguales. Ha

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perdido la cultura mediante la cual, habíamos aprendido a cultivar muchísimas razas y variedades de almendras. Y lo mismo ocurre con otros productos alimentarios. Cuando recorres el campo, encuentras docenas y docenas de variedades de manzanas, almendras, trigos, etc., que se están perdiendo porque el mercado impone sus reglas”. El desarrollo sostenible debería inspirarse en algo ya viejo bajo el sol y que quizás no sea perfecto (el hombre tecnológico lo consideraría así porque representa un ejemplo de la existencia de circuitos de regulación local de la economía), pero que puede ser complementado eficazmente con la moderna tecnología” (Díaz Pineda, F. 1996).

3. Cambios en los modelos, con base en catástrofes ambientales La catástrofe del Prestige fue el resultado de un modelo energético insostenible en el que la industria del petróleo opera a escala planetaria y minimizando costes como principal objetivo, a costa de un elevado impacto ambiental. Ejemplifica perfectamente los efectos más perversos de la globalización neoliberal sobre el medio ambiente, con especial repercusión en las áreas costeras. El movimiento ecologista quiere destacar que todo lo relacionado con el Prestige no fue un accidente. Es el resultado de un modelo energético concreto, de un sistema económico guiado únicamente por el beneficio a corto plazo, y cuyos efectos fueron posteriormente maximizados por una Administración pública que dio la espalda al medio ambiente en todo momento. En los tanques del Prestige, hundido a 130 millas de la costa y a unos 3.800 metros de profundidad, en una zona de cierto riesgo sísmico, están almacenadas aún unas 1400 toneladas que suponen una amenaza real para la costa. Según las autoridades, unas 75.000 Tm de fuel fueron retiradas del mar y de las costas, mezcladas con algas, arena, piedras, plásticos, etc. El acuerdo entre la Xunta y el Gobierno central sobre el sistema de gestión para estos residuos poco contribuye a clarificar la solución, ya que se prevé únicamente la separación de los materiales ajenos al fuel, plásticos en primer lugar, y arena y agua después, para obtener lo que se denomina un fuel “reciclado y dispuesto para su utilización”. Los estudios epidemiológicos se iniciaron muy tarde. No se realizaron mediciones atmosféricas ni se analizaron, durante los primeros meses, los metabolitos de hidrocarburos en las personas afectadas. Aunque ya han pasado algunos años deberían realizarse análisis permanentes alimentarios completos, especialmente en moluscos bivalvos, incluyendo HAP y metales pesados, haciéndose públicos, posteriormente. Estos análisis se deben hacer públicos.

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Por otra parte, las tareas de limpieza mostraron la utilización de las máquinas hidrolimpiadoras se ha hecho en muchos casos sin respetar el protocolo de actuación del propio Ministerio de Medio Ambiente, causando un impacto global importante en las comunidades supramareales e intermareales. El Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, el Parque Natural del Complejo Dunar de Corrubedo y Lagunas de Carregal y Vixán y otras zonas de alto valor ecológico propuestas para formar parte de la Red Natura 2000 (Monte y Laguna de Louro, Carnota-Monte Pindo, Costa da Morte, Costa Ártabra,...) sufrieron un importante impacto negativo adicional al causado por las mareas negras, debido a la ejecución ambientalmente inadecuada de los trabajos de recogida del fuel. En no pocos casos, los daños al medio natural causados por estas desde su inicio fueron muy importantes, siendo escandalosas la falta de sensibilidad y el desconocimiento de los valores del medio natural, o la inhibición en su defensa, exhibido por las diversas administraciones. Es imprescindible que los protocolos establecidos se cumplan adecuadamente por todas las personas implicadas en las tareas de extracción de fuel y que no se agraven los daños causados por la recogida de fuel. Posteriormente, se mostró imprescindible el inicio de las labores de recuperación ambiental que contrarresten los daños provocados por las tareas de limpieza: restauración de zonas dunares, eliminación de pistas de acceso y restauración ambiental de su trazado, etc. Por otra parte, la aparente normalidad se consiguió trasladar también a la pesca. En estos cinco años hay ya indicios de efectos sobre algunos recursos concretos, como puede ser el percebe o el mejillón, donde la disminución de individuos juveniles hace prever problemas en el reclutamiento. Este problema puede estar sucediendo con otras especies. Fondos someros, de gran importancia para la cría de muchas especies y vía de entrada de contaminantes en la red trófica, están aún afectados por el fuel. La apertura de la actividad extractiva fue en muchos casos precipitada. Desgraciadamente poco hemos aprendido sobre los efectos a medio y largo plazo sobre nuestros ecosistemas y nuestra economía de las múltiples mareas negras que ha sufrido España y Galicia en el pasado, la última en 1992. El caso del Prestige, dada su magnitud, debe ser un punto de inflexión en este sentido. Es fundamental que se investigue en profundidad la incidencia de la catástrofe en los ecosistemas litorales y marinos afectados, sobre todo en lo relativo a las especies protegidas que deberían estar ya sujetas a Planes de Conservación. La investigación debe incluir el impacto a largo plazo sobre su funcionamiento integral y no únicamente sobre aquellos recursos naturales de interés comercial. La investigación no

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se debe limitar a estudiar el impacto sobre el medio biofísico de la catástrofe, sino que debe considerar también el impacto social, cultural, económico y demográfico en las zonas afectadas. Igualmente, es muy importante que la investigación se dirija no sólo a conocer los impactos del accidente sino que se oriente también a la recuperación de los ecosistemas y las comunidades humanas afectadas. Los resultados de todas estas investigaciones deben ser en todo momento públicos. Desde una perspectiva económica, se planteó El Plan Galicia, que de haberse aplicado en su totalidad, hubiera promovido un modelo de desarrollo ecológicamente insostenible, mostrándosenos insuficiente para garantizar la recuperación ambiental y socioeconómica de las zonas más afectadas por la marea negra y del conjunto de Galicia. El Plan Galicia, que destinó el 96,7% de su presupuesto a infraestructuras de transporte, representa una nueva marea destructora del medio ambiente, en este caso no de fuel sino de hormigón y asfalto. La construcción de nuevas autovías y vías de alta capacidad, de trenes de alta velocidad estricta (350 km/h), del puerto exterior de A Coruña, de los 24 embalses previstos en el Plan Hidrológico de Galicia-Costa... provocó un fuerte impacto ambiental negativo y ha supuesto una elevada inversión económica pública, socialmente poco rentable. Resulta paradójico que la marea negra del Prestige haya sido la causa de un Plan que apostó por un modelo de transporte energéticamente ineficiente y fuertemente dependiente del petróleo, modelo que está en el origen de las mareas negras y de otros graves problemas ambientales como el cambio climático global. En definitiva, las Administraciones y la sociedad deberían entender la catástrofe del Prestige como una llamada de atención sobre los efectos ecológicos y sociales de una economía insostenible y como una oportunidad para trabajar seriamente a favor del medio ambiente, dada su relación directa con el bienestar y con la calidad de vida. Por ello debería realizarse una evaluación ambiental estratégica analítica, sino del Plan Galicia, ya superado, sí de sus consecuencias, que deberían haberse dirigido más hacia la búsqueda de un modelo de desarrollo ecológicamente sostenible y socialmente más justo, habiendo dedicado mayor atención a la protección y recuperación ambientales, al fortalecimiento del transporte colectivo (especialmente en las áreas metropolitanas), o a aumentar el esfuerzo en I+D+i. Sin embargo, no debemos olvidar que uno de los elementos más positivos en la evolución de la catástrofe ha sido el nivel de conciencia y compromiso ambiental en defensa del mar de la ciudadanía que se ha puesto en evidencia. La respuesta de los 200.000 voluntarios y voluntarias, la auto-

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organización de los colectivos más afectados, las manifestaciones masivas de protesta, etc. son ejemplos que desvelan una ciudadanía democrática y madura, que quiere participar desinteresada y activamente en aquellos asuntos públicos que le atañen directa o indirectamente. Es preciso, por tanto, dar una respuesta adecuada a los niveles de conciencia y acción ambiental puestos de manifiesto en ésta y en otras crisis. Para ello es preciso desarrollar programas y materiales educativos y formativos que faciliten a la población un conocimiento más profundo de lo sucedido, que destaquen la estrecha interdependencia entre ambiente y calidad de vida, y que actúen como barreras culturales en previsión de futuras calamidades. Así mismo, es preciso apoyar la labor social y educativa de los colectivos ciudadanos y las organizaciones ambientalistas que tienen entre sus objetivos la construcción de una sociedad democrática abierta y sostenible. En este sentido, es necesario impulsar de una vez por todas la educación ambiental en Galicia, aplicando íntegramente la Estrategia Gallega de Educación Ambiental aprobada en 1999.

4. A modo de conclusiones Tras lo expuesto podemos colegir las conclusiones siguientes: 1) No son pocos los territorios de nuestro país, en general, y de forma concreta en Galicia, en los que los cambios en los modelos de desarrollo, con amplias repercusiones no sólo económicas, sino también sociales e incluso políticas, se están dando a partir diversas catástrofes ambientales. 2) Deberían plantearse y generarse importantes cambios en la política energética, pues resulta un despropósito que en tras de la catástrofe del Prestige se haya mantenido una política que impide, cuando menos que España cumpla los compromisos asumidos del Protocolo de Kioto. Por lo tanto, debería primarse una política energética basada en el ahorro, la eficiencia y las energías respetuosas con el medio ambiente, como solución última a los impactos ambientales derivados del uso y transporte de combustibles fósiles a escala global, todo ello en paralelo a una política de transporte que potencie los modos de transporte más eficientes energéticamente y limite el uso del automóvil privado. 3) Debería acabarse con la responsabilidad ilimitada de las empresas: Como en el caso del Prestige, las industrias sucias trasladan los costes económicos de la degradación medioambiental al conjunto de la sociedad. Esta catástrofe fue el resultado también de lo “barato” que resulta conta-

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minar y de lo fácil que es obviar el riesgo para maximizar los beneficios económicos. El hecho de que el Fondo de Indemnización Internacional para hacer frente a las indemnizaciones derivadas de la contaminación por hidrocarburos provocada por los accidentes marítimos haya ascendido de 175 a 1.000 millones de euros es un avance pero no es suficiente, el Prestige supuso a los ciudadanos unas pérdidas económicas de entre 900 y los 10.000 millones de euros. 4) Debe, por tanto, buscarse un régimen de responsabilidad ilimitada para toda la cadena involucrada en el transporte de hidrocarburos, desde el armador al propietario de la carga, incluyendo a las aseguradoras y las sociedades de clasificación. Todo buque que transporte estas sustancias debe estar en posesión de un seguro que cubra sin límite la cuantía de los daños ocasionados por un accidente. Estos costes deben incluir no sólo el impacto directo sobre los ecosistemas sino también los costes de su recuperación. Todo ello, unido a la creación de seguros que se apliquen a las áreas naturales protegidas. 5) Ha de propiciarse cambios en la política de transporte marítimo: Si algo puso de manifiesto la marea negra del Prestige es que en las últimas décadas la UE apenas ha avanzado en seguridad marítima. Pese a que las costas europeas han sido escenario de numerosas catástrofes de esta índole, no ha sido hasta el accidente del Prestige que las medidas incluidas en los paquetes de medidas Erika I y II han ido siendo aprobadas. Además, son claramente insuficientes para garantizar que un accidente como el del Prestige no vuelva a suceder, pero esto no va a suponer grandes cambios en el modo de operar de la industria. Por otro lado, los calendarios de eliminación de buques monocasco de estos paquetes son también insuficientes. Entre los cambios podemos destacar: la prohibición del transporte de hidrocarburos y sustancias peligrosas en general en buques de casco simple; la creación de una red de infraestructuras con todos los medios necesarios para responder a un accidente de estas características; mejorar las inspecciones; la declaración de Áreas Marinas Especialmente Sensibles (AMES). En este sentido damos la bienvenida a la propuesta realizada por 6 Estados Miembros de la UE de declarar la fachada atlántica europea, incluyendo Galicia, como AMES por parte de la Organización Marítima Internacional (OMI), aunque nos preocupa la falta de medidas acompañantes para mejorar la seguridad marítima que hagan eficaz dicha designación, así como la oposición de diversos países a que esta propuesta se haga realidad. Es igualmente necesario un acuerdo en el contexto de la ONU y agencias relacionadas para resolver el problema de los pabellones de conveniencia. La UE debe jugar un papel clave en este proceso.

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6) Deben realizarse nuevos Planes así como dotarse de medios de lucha contra la contaminación. Es más que sorprendente la falta de medios de prevención y lucha contra la contaminación en una de las áreas con tráfico marítimo más intenso del mundo y con un historial de catástrofes marítimas como es el caso de las costas gallegas. Una vez más, las administraciones públicas españolas han quedado en entredicho, no habiendo servido todos los accidentes anteriores para dotarse de los medios más básicos para enfrentarse a una catástrofe como la padecida. Es, igualmente, muy grave la ausencia en la práctica de protocolos o planes de contingencia, pese a sí existir en el papel. La consecuencia ha sido la ampliación del abanico de litoral afectado al arrastrar el barco siniestrado a lo largo de toda la costa gallega, alcanzando la contaminación también a las costas del Cantábrico español, Francia y sur de Reino Unido. Cinco años después poco se ha avanzado en este sentido. 7) Vigilancia y prevención de contaminación difusa: Durante los últimos años se han constatado públicamente las acciones de empresas y barcos desaprensivos que aprovecharon la situación de contaminación de hidrocarburos en el mar para limpiar sus sentinas al paso por la costa o cuando se refugian de los temporales a las entradas de las rías. Estas acciones, lejos de ser puntuales o circunscritas a los últimos años, son práctica común y aportan nuevas y continuas cantidades significativas de contaminantes al medio marino. Es inexcusable un servicio de vigilancia que disuada y penalice este tipo de acciones, y que debe ser parte de un servicio integral de lucha contra la contaminación.

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Capítulo 8

VARIABILIDAD CLIMÁTICA Y MORFOLOGÍA DEL LITORAL ANDALUZ


VARIABILIDAD CLIMÁTICA Y MORFOLOGÍA DEL LITORAL ANDALUZ CLIMATIC VARIABILITY AND MORPHOLOGY OF THE ANDALUSIAN COAST VARIABILITÉ CLIMATIQUE ET MORPHOLOGIE DU LITTORAL ANDALOU

JUAN M. SANTIAGO1 MIGUEL A. LOSADA ELENA SÁNCHEZ-BADORREY ASUNCIÓN BAQUERIZO MIGUEL ORTEGA ALBERTO ÁVILA

RESUMEN Este trabajo revisa y analiza la evolución de costas en el litoral andaluz a la luz de tres factores: variabilidad climática, morfología litoral y respuesta morfológica a los diferentes forzamientos y la disponibilidad de sedimento. Desde hace más de cien años, y así continuará en los próximos trescientos, el nivel del mar está ascendiendo tras el periodo de descenso que se extendió desde los siglos XII a XVIII. Esta subida provocará el desmantelamiento de las estructuras morfológicas litorales generadas durante el ciclo de descenso entre el Máximo Medieval y la Pequeña Edad de Hielo de principios del XVIII. Este proceso, actualmente en fase intermedia, entrará en este siglo en la fase definitiva con consecuencias dramáticas para los desarrollos urbanos realizados sobre los cordones litorales, estuarios y formaciones deltaicas. Aproximadamente, la mitad del litoral andaluz está formado por estructuras sedimentarias acumulativas desarrolladas durante el último descenso del nivel del mar.

ABSTRACT This work checks and analyzes and the evolution of coasts in the Andalusian littoral in the light of three factors: climatic variability, coastal morphology and morphologic response to the different forcings and the availability of sediment. For more than hundred years, and this way will continue in the 1 Persona de contacto: Juan Manuel Santiago Zaragoza, Centro Andaluz de Medio Ambiente, Universidad de Granada, santi@ugr.es

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CAPÍTULO 8 Variabilidad climática y morfología del litoral andaluz

next ones three hundred, the sea level is ascending after the period of decrease that spreads from XIIth to XVIIIth century. This raise will provoke the dismantlement of the morphologic coastal structures generated during the cycle of decrease between the Medieval Maximum and the Little Age Ice in the beginning of the XVIIIth. This process, nowadays in intermediate phase, will enter in this century the definitive phase with dramatic consequences for the urban developments realized on the coastal dune lines, estuaries and deltaic formations. Approximately, half of the Andalusian littoral is formed by sedimentary accumulative structures developed during the last decrease of the sea level. RÉSUMÉ Ce travail révise et analyse l´évolution des côtes sur le litoral andalou à la lumière de trois facteurs: variabilité climatique, morphologie du litoral et réponse morphologique aux différents forcements et la disponibilité de sédiment. Depuis plus d´un siècle, et cela va continuer pour les prochains trois cents ans, le niveau des mers monte après la période de descente qui avait eu lieu du XII au XVIII siècle. Cette montée provoquera le démantèlement des structures morphologiques littorales, produites pendant le cycle de baisse entre le Máximo Medieval et la Pequeña Edad de Hielo au début du XVIII. Ce phénomène, qui est à l´heure actuelle dans sa phase intermédiaire, arrivera au cours de ce siècle à sa phase définitive, ayant des conséquences dramatiques pour les développements urbains qui ont été réalisés sur les cordons du littoral, les estuaires et les formations de deltas. La moitié du littoral andalou a été formé par des structures sédimentaires accumulatives qui se sont formées pendant la dernière baisse du niveau de la mer.

1. Variabilidad Climática Desde hace dos décadas se está trabajando intensamente en el denominado “cambio climático”, entendido como un calentamiento desordenado e incontrolado de la atmósfera terrestre debido a la acción del hombre y por tanto de escala corta, es decir del orden de décadas. Este calentamiento estaría provocando un ascenso monótonamente creciente del nivel del mar. Sin embargo esta visión no está relacionada con los ciclos que de forma natural se han ido produciendo en la evolución de la Tierra, y menos aún con los ciclos que se han tenido lugar durante el Holoceno. Para establecer la secuencia correcta de evolución climática ha de tenerse en cuenta la evolución global del clima, fundamentalmente en su faceta holocena.

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Desde el último mínimo térmico, aproximadamente 13.000 años a.C., la temperatura global ha ascendido progresivamente unos 8 -10º Celsius hasta alcanzar, alrededor del 7.000 a.C., una cota similar a la actual. Los últimos hielos se retiraron de Centro Europa hace unos doce mil años. Desde el año 7000 a.d.C., incluyendo los 2.000 que llegan hasta nuestros días, la temperatura en la tierra permanece esencialmente estable con fluctuaciones o variaciones térmicas alrededor de una temperatura media ligeramente superior a la actual y alternando ciclos fríos y cálidos (pulsos) con un periodo de unos 1.100 años. Durante este periodo, la amplitud de las variaciones de la temperatura en la Tierra (alrededor de ese valor medio) ha estado acotada en un intervalo del orden del 25% de salto térmico ocurrido entre la transgresión flandiense y hoy en día (es decir, del orden de ±2.5 ºC). En consecuencia, el pronóstico más plausible es que en la actualidad el planeta se está calentando, independientemente de la actividad humana y que, como se analiza más adelante este proceso continuará unos trescientos años más (Santiago, 2006).

2. Oscilaciones del nivel del mar en el período de estabilidad térmica Las variaciones del nivel del mar en una región se puede deber, principalmente, a tres causas: isostática, tectónica y eustática. En Europa, la primera se produce en latitudes superiores al paralelo 50. La segunda se considera estática en la escala de este trabajo. Es el nivel eustático del mar el que está estrechamente ligado a la variabilidad climática. El término eustático indica que se trata de la cota asociada con el volumen total y temperatura del agua en los océanos, discriminando variaciones de menor magnitud y permanencia, como son las mareas. A la luz del calentamiento actual, no parece cuestionable la subida del nivel del mar en un plazo medio. El objeto de controversia está en su magnitud y en la posibilidad de que sufra alteraciones, de temporalidad corta, que en la escala de la vida humana sean consideradas como significativas. En el periodo que va del 13.000 al 9.000 a.C. el nivel del mar subió aproximadamente de 120 a 150 m. En el periodo de estabilización, las oscilaciones térmicas produjeron elevaciones medias de entre 3 y 5 m. Sin embargo, en estos últimos 9000 años el nivel del mar además de oscilar con los periodos de los 1.100 años (Santiago et al. 2007), también lo hace con oscilaciones que se pueden ordenar en ciclos de amplitud variable:

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(2) intermedia, con periodo del orden de los 90-110 años (seculares) (3) corta, con periodos del orden de los 11 y 22 años de amplitud (décadas)

Figura 1. Propuesta de variación del nivel del mar incluyendo los ciclos seculares El origen de estas oscilaciones podría estar relacionado con el papel de la circulación oceánica (por viento, marea astronómica y gradientes de salinidad y temperatura) como redistribuidor de los gradientes térmicos atmosféricos y con los ciclos de las manchas solares y su influencia en las variabilidades secular e hiperanual de la radiación solar. De los datos disponibles se puede admitir que la amplitud de estas oscilaciones no ha superado el 5% de la amplitud de la transgresión flandiense.

3. Los ciclos largos en la historia de las civilizaciones El clima a lo largo de la historia ha sido un condicionante de primer orden de la evolución del hombre sobre el planeta. Las oscilaciones climáticas han influido en el comportamiento de las sucesivas culturas. Se puede conjeturar que una civilización se desarrolla siempre que tenga control sobre las cosechas anuales durante un período de tiempo suficiente y su crecimiento es función del territorio que logre dominar. Es evidente que el auge o declive no puede ser atribuido en exclusiva a este hecho. Son muchos los elementos, unos azarosos y otros determinados, que puede considerarse que influyen. Pero no deja de ser cierto que existe una determinada correlación entre el clima, el sustento y la capacidad de producir sistemas autoorganizados que son capaces de considerar la experimentación y la retroalimentación como elementos de conocimiento y perfeccionamiento.

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La consecución de la cosecha facilita el desarrollo de una parte de la población dedicada a otras tareas, no relacionadas con la mera subsistencia, con lo que la organización se vuelve más compleja y provoca ``estrés’’ social, con el consiguiente incremento de la necesidad de posesión, la guerra como medio de conquistas y extensión del territorio y el control de ríos y costas. Alcanzado un determinado nivel surgen otro tipo de manifestaciones como son las culturales. Relacionado con el clima, la variación media del nivel del mar, que incluye todas las periodicidades observadas por Fairbridge (1962) en su modelo oscilante, ha sido determinante en la ubicación física y en el devenir de dichas civilizaciones, observadas por Santiago (2006) a partir de datos históricos y socioeconómicos. Hacia el 13.000 a. P., en la Edad del Hielo, los casquetes polares tenían una dimensión tres veces superior a la actual con lo que la zona templada, ideal para el desarrollo de la vida, habría de situarse al sur del Desierto del Sahara y en el oriente medio. Allí fue donde se dieron condiciones que permitieron el inicio de la rápida evolución del ser humano.

Figura 2. Extensión de los casquetes polares y la zona fría en Europa

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El retroceso progresivo y constante de esos hielos en una recta de pendiente prácticamente uniforme hasta aproximadamente el 9000 a. P. hizo subir el nivel del mar desde los -120 m hasta el nivel actual. En esta época se considera que el Sahara se convierte en desierto. Hacia el norte del mismo se desplazó la zona templada, permitiendo el desarrollo de las primeras civilizaciones: en el sur de Mesopotamia, en Egipto, en el Valle del Indo. Son las dos primeras las denominadas culturas ``muertas’’, a partir de las cuales se desarrolló la civilización occidental. A partir de la estabilización y en particular desde 1.000 años a. de C. se puede rastrear el ritmo oscilatorio del clima en la Tierra en función de la ubicación y del trasiego de los imperios desde el norte de África, al norte de la cuenca Mediterránea, hasta llegar a Centroeuropa.

Figura 3. Evolución del nivel medio del mar durante el Holoceno

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El desplazamiento de los hielos hacia el norte sitúa el nivel del mar aproximadamente en la cota -2,5, y la zona templada en el sur de Europa, dando como resultado el inicio del desarrollo de la civilización griega (alrededor de 1.100 a. P.). Por el contrario la llegada de los fenicios al sur de la península ibérica en el 700 a.C. coincide con el periodo frío de la Edad del Hierro. El dominio cartaginés coincide con este desplazamiento de la zona fría hacia el sur, y el desarrollo de todo el norte de África: Cartago como ciudad emblemática que dio nombre al imperio y el sur de la península ibérica. Las costas andaluzas son lugar profuso de asentamientos: Cádiz, Málaga, Almería y Granada. El retroceso de los hielos volverá a desplazar la zona templada hacia el norte de la cuenca Mediterránea. Es el período de desarrollo de la civilización romana. El nivel del mar pudo estar entre 2,5 y 3 m por encima del actual.

Figura 4. Esquema de evolución de la temperatura en los ciclos milenarios Con un poderío sin parangón a lo largo de la historia, si se observa con detenimiento la extensión máxima del imperio romano puede apreciarse su correspondencia con una zona climática templada, fuera de la cual las condiciones de vida eran muy poco favorables.

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Figura 5. Extensión máxima del Imperio Romano En las postrimerías del siglo III, el enfriamiento de la zona norte de Europa, y Asia pudiera ser el motor de las migraciones de los pueblos bárbaros de las estepas siberianas hasta el interior del imperio romano. Por lo que a la Europa meridional se refiere coincide con el inicio de la bajada de los pueblos germánicos hacia el sur, provocando la caída del Imperio Romano. Continuando la alteración en el equilibrio del nivel del mar, el aumento del frío y de los hielos supuso el descenso de la zona denominada templada de nuevo hacia las riberas del sur de la cuenca Mediterránea. Todo el norte de África debió ser una zona templada y fértil. A menor escala se puede considerar una oscilación de sentido contrario, a lo que había sido habitual de retroceso de los hielos a escala intermedia. En este periodo se inicia el dominio árabe. En Europa la vida urbana sigue decayendo hasta llegar a su punto más bajo a finales del siglo IX. Se interrumpe el comercio y la economía de intercambio es sustituida por una economía de consumo y subsistencia. Por el contrario las ciudades más florecientes de la época, cultural, económica y políticamente, se sitúan en el sur de la península ibérica (Córdoba) y oriente medio, concretamente en Siria (Damasco), con una latitud parecida.

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El Pequeño Óptimo Climático (que tiene su momento álgido alrededor del siglo XIII) se caracteriza por el inicio del resurgimiento cultural en la península itálica y su extensión al resto de Europa, en un periodo de máxima actividad. El cambio de ciclo y la nueva fluctuación hacia el sur supone el desarrollo del Imperio Español. Los distintos reinos peninsulares se fueron uniendo hasta 1492 en que el descubrimiento de América va a suponer el dominio ibérico a lo ancho del mundo. Este proceso de enfriamiento alcanza el punto mínimo alrededor de 1700-1750 y se denominó la Pequeña Edad de Hielo. En 1840 se inicia un período climático denominado Cálido relativo, que es considerado como inicio del calentamiento actual. La existencia de estos ciclos largos en los últimos 5.000 años queda corroborada por: la sucesión de ciclos históricos, el desarrollo de las civilizaciones occidentales y la ocupación del territorio; los datos de evolución de la temperatura por diferentes técnicas y las variaciones del nivel del mar en ese periodo debidamente contrastadas, que han permitido identificar los siguientes hitos del nivel del mar de ciclo largo: (1) 700-650 a.d.C: Iniciada la edad de Hierro; frío y nivel inferior al actual (-1m?) (2) 100-50 a.d.C: Inicio época romano; cálido y nivel superior del actual (+2.5 a 3 m) (3) 500-550: Tras la crisis del siglo III; frío y nivel por debajo del actual. (-1m) (4) 1100-1150: Milagro siglo XII; cálido y nivel superior al actual (2.5 a 3m) (5) 1700-1750: Pequeña edad de hielo; frío y nivel por debajo del actual (-1m) (6) 2300 aprox. cálido y nivel del mar superior al actual (2.5 a 3m) que pueden a su vez reflejarse en la siguiente figura:

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Figura 6. Ciclo de evolución del nivel medio del mar y algunos hitos históricos relevantes

4. Morfología y evolución del Litoral andaluz A los efectos de los estudios de evolución de la costa andaluza ocurrida durante los últimos 13.000 años, es conveniente distinguir dos fases temporales dependiendo de la influencia del comportamiento del ascenso del nivel: (1) Ascenso rápido hasta llegar a la tradicionalmente denominada transgresión flandiense (9.000 a.P) con pulsaciones “violentas”. (3) Del 9.000 a.P. a la actualidad: estabilización y comportamiento oscilatorio (oscilaciones de corto, medio y largo periodo)

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4.1. Hipótesis tradicional de la evolución de la costa Tradicionalmente se ha supuesto que la morfología actual de la costa se debe a la subida rápida de la transgresión flandiense (primera fase temporal) y a la acción de la dinámica marina, con un nivel del mar esencialmente constante o ligeramente ascendente. De acuerdo con este esquema, en ausencia de isostasia, la costa de acantilados y sus playas de pie, los cordones litorales y playas están en regresión o estabilizadas si hay aporte de sedimentos suficiente para, al menos compensar, la subida del nivel del mar y los deltas fluviales y los estuarios, si no existe déficit de aportación fluvial, son progradantes. Esta hipótesis de trabajo conduce a que la secuencia temporal de barras y flechas encontrada en un estuario debe ser coincidente con su disposición espacial: las formas más antiguas están en la cabecera del estuario y las más jóvenes se ubican en las proximidades de la costa actual. Las playas tanto de pié como de barrera están en la ubicación que le corresponda según la alineación general de la costa que, depende de la resultante anual media del régimen de oleaje. 4.2. Nuevas hipótesis sobre la evolución de la costa Sin embargo, la variabilidad del nivel del mar que se ha descrito en los apartados anteriores, cambia algunas de las conclusiones anteriores. A la luz de las informaciones recogidas sobre las variaciones del nivel del mar, el esquema clásico de evolución debe estar modulado por las oscilaciones sucesivas del nivel del mar y durante los periodos cálidos en los que el nivel del mar estaba más alto, los estuarios experimentaron un rejuvenecimiento y la línea de costa una erosión generalizada como corresponde con la regla de Bruun directa.

Figura 7. Variación de la línea de costa en función del nivel del mar (Basado en Bruun (1962) Kriebel y Dean (1993)) 190


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Durante los periodos fríos, con el consiguiente descenso del nivel del mar los cauces fluviales progresaron hacia el mar, excavaron sus lechos, la línea de costa avanzó y la nueva alineación marcó la posición de los cordones litorales y playas. La formación de estos últimos se explica por la regla de Bruun inversa, en la que los materiales necesarios para su formación se obtienen de la erosión del perfil sumergido en vez de la erosión de la costa. Un resultado general es que, (1) En las costas planas de material suelto, se produce la erosión del perfil sumergido, y la acumulación en la zona emergida formando barreras litorales. (2) En los estuarios avanza la sedimentación, se desarrolla la playa barrera, se colmatan las marismas y se ciegan y se echan a pasto las partes altas de los estuarios. Así, con el último descenso del nivel del mar entre el siglo XII y el XIX, se consolidó una parte importante del litoral andaluz que se puede observar en la actualidad entre la desembocadura del Guadiana y Tarifa. Los estuarios se progradaron, se consolidaron el acantilado, las flechas y playas barrera y los cordones litorales dejaron tras ellos importantes lagunas litorales que hoy en día han sido rellenadas y consolidadas urbanísticamente con las siguientes consecuencias esperables con la subida del nivel del mar. La estimación más plausible es que en este siglo el nivel del mar ascenderá aproximadamente un metro y la línea de costa del litoral occidental andaluz, (si no se aporta material), retrocederá siguiendo la regla de Bruun directa. La mayor parte del litoral formado en el ciclo frío anterior, será sobrepasado, erosionado o trasladado hacia tierra. Este proceso continuará hasta el 2.300 donde el nivel del mar deberá ascender del orden de 2 a 3 m. Lugares como Punta Umbría, Matalascañas, Antilla, Isla Cristina e Isla Canela se verán sometidas a la capacidad erosiva de las olas y deberán protegerse si se desea mantener su posición. En la actualidad se está en estos momentos elaborando los mapas de peligrosidad, vulnerabilidad y riesgo del litoral andaluz como consecuencia del ascenso del nivel del mar durante este siglo en función de su morfología, tendencia evolutiva y grado de ocupación.

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5. Bibliografía Brunn, P. (1962). Sea-level rise as a cause of shore erosion, Journal of Waterways Harbours Division., ASCE, 88, 117-130. Fairbridge, R.W. (1962). World sea level and climatic changes, Quaternaria, 111-34. Kriebel, D., and R. Dean. (1993). Convolution Method for Time-Dependent Beach-Profile Response, Journal of Waterway, Port, Coastal, and Ocean engineering, 119(2), 204-226. Santiago, J.M. (2006). Evolución Ambiental y Socioeconómica como Fundamento de la Ordenación del Litoral. Ph.D. Thesis. Universidad de Granada. 310 pp. (En español). Santiago, J.M., Baquerizo, A., Ávila, A. y Losada M. A., (2007). Time Dependent Beach Profile Response To Climate Evolution. Proceedings of the 30th International Conference of Coastal Engineering (En edición)

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