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La Voz de Alcalá DEL 1 AL 14 DE JULIO DE 2013

PERIODISMO. ALFONSO SOTELO LÓPEZ ES TESORERO DEL COLEGIO PROFESIONAL DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA.

«Periódicos impresos y digitales pueden convivir sin exclusiones» formación para refugiarse en el nuevo periodismo. Y en paralelo debe cambiar su modelo, pasar del papel a soportes como las tablas o formatos donde leer en una tableta sea posible sin tener que recurrir al papel, que además es muy caro. Lo digital por su parte tiene que cambiar hacia la profesionalización. No todo el que hace una foto con su móvil es fotoperiodista. Los periodistas titulados sí pueden llevar bien un periódico digital. Un aficionado con vocación no es periodista. En el periodismo digital, pasa igual. Respecto a la radio y a la televisión, se hace poquísimo periodismo. Se opina, se debate y se entretiene, pero se hacen pocos programas de periodismo.

Enrique Sánchez. 25 DE JUNIO

Alfonso Sotelo López, joven periodista recientemente nombrado Tesorero del naciente Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía en su Asamblea Constituyente, es, desde hace bastantes años, colaborador excepcional de nuestro periódico. Primero, como comentarista deportivo y, últimamente, como comentarista de temas generales. Hizo sus estudios en Villalba del Alcor (Huelva), de donde es natural, y en La Palma del Condado. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Sevilla en el año 2005. Tiene 30 años. Desde entonces ha hecho sus prácticas y ha estado en plantilla en ABC de Sevilla, en Europa Press y en Estadio Deportivo. Es Master en Gestión y Dirección de Empresas Audiovisuales y Periodísticas por la Universidad de Sevilla en 2007. Ha sido Profesor de la Facultad de Comunicación y titulado en numerosos estudios. Actualmente es Director de Comunicación a nivel regional de CSIF Andalucía. - ¿Qué supone la creación de este nuevo Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía? El Colegio es la primera entidad de derecho propio constituida en Andalucía para defender los intereses de los periodistas. Nace con voluntad integradora, ya que forman parte de él las ocho asociaciones de la prensa de Andalucía, pero como entidad jurídica independiente. El Colegio es un paso adelante, un gran paso diría yo, en la estabilidad profesional del periodista en Andalucía. Es la primera vez que se logra que una entidad de derecho público represente a nuestro colectivo, y por ello me siento tremendamente orgulloso de formar parte de la primera Junta Directiva del Colegio. - ¿Cómo está la profesión? - En una palabra, fatal. Los periodistas somos los que primeros notamos y padecemos la crisis. El periodismo vive una revolución similar a la que vivió con la llegada de la televisión o con la irrupción antes de la radio, agravado con las condiciones laborales de los profesionales, y con la crisis de las empresas periodísticas que ha dado al traste con el empleo de más de diez mil periodistas. Creo que estamos en los

Alfonso Sotelo López en la sede del CSIF, donde ejerce como director de comunicación. LVA

albores de otra revolución en el periodismo, basada ésta en Internet y en las nuevas tecnologías, pero una revolución no puede conllevar pérdidas de empleo ni de condiciones laborales. En paralelo están los gabinetes de comunicación, donde trabajo precisamente, que han dado una salida profesional increíble y que estoy seguro que seguirán ofreciéndola. - ¿Periódicos impresos o digitales? - Los dos. Sin exclusiones. Como decía, el periodismo vive, a mi entender, una revolución como la que sufrió cuando llegó la radio y los periódicos tuvieron que renovarse o morir. Entonces se apostó por la información de servicio y por la interpretación. Ahora los periódicos convencionales tendrán que apostar por otro tipo de información, por el análisis y la investigación, pero estoy convencido de que no morirán. En paralelo, los digitales aumentarán en número, aunque la tarta de la publicidad sea más reducida. En Internet un periódico puede hacer de todo, excepto dinero. Ese es el principal problema. - Influencia de los medios de comunicación. - Somos el cuarto poder, sin ninguna duda. Aunque estemos en una crisis tan brutal que nos lleva a ser la segunda profesión menos valorada según el CIS tras los políticos. Los medios de-

cidimos qué es noticia y qué no, quién es protagonista, quién gana unas elecciones y hasta, llegado el caso, quién es el culpable de un delito. Por eso nuestra importancia y nuestra función social. Que la profesión la puedan ejercer personas no profesionales ni licenciadas la desvirtúa e incluso puede provocar que se prejuzgue, se actúe sin ética ni deontología y se lapide públicamente a una persona sin ser culpable de nada.. - ¿Hay periodismo independiente? - Por desgracia, no. Todos los periodistas vivimos de unos sueldos de unas empresas que a su vez tienen miles de influencias, de acuerdos, de intereses en uno u otro tema. Por eso nunca veremos una noticia en contra de El Corte Inglés, de la ONCE o del Santander. Los medios viven de su publicidad y los periodistas de los sueldos que dan los medios. Lamentablemente no somos independientes. Un periodista es un sujeto, nunca podrá ser objetivo. - Percepción de los lectores sobre el periodismo. Cuanto menos, es sorprendente. Sobre todo porque todo el mundo habla de nosotros, nos conoce, opina de la profesión… Creo que tiene dos disyuntivas. La primera es que pocos saben cuándo un periodista es tal o cuándo es un tertuliano o un comentarista. Lo segundo, y

quizá más serio, es que nos valoren así porque piensan que no hacemos bien nuestro trabajo, porque no denunciamos lo denunciable en momentos tan complicados y convulsos como el que vivimos. Eso me preocupa más, pero va en relación directa con el momento que vive la profesión. ¿Cómo vamos a tener un periodismo de calidad si un profesional que trabaja quince horas cobra 700 euros y tiene encima el yugo del despido o de los intereses de su periódico? Así es imposible tener un periodismo de calidad. Y es imposible que los lectores nos valoren. Y no es escurrir el bulto o mirar hacia otro lado huyendo de nuestras responsabilidades, que las tenemos. Es, por desgracia, la realidad de la profesión. - ¿Hacia dónde va la prensa (escrita, radiofónica, digital, televisiva...)? - Con diferencia es la pregunta más complicada. Si lo supiese, o sería un gurú del periodismo o me haría rico. O las dos cosas. Es el gran dilema que tiene ahora mismo la profesión: hacia dónde tirar. La prensa escrita tiene que renovarse. La digital le está haciendo mucha competencia. Lo que está claro es que un periódico no puede ofrecer al día siguiente exactamente lo mismo que un medio digital ha publicado doce horas antes. Tiene que darle algo más, más interpretación, más análisis, más opinión. Debe huir de la in-

- Periódicos locales. (La Voz de Alcalá) - Basados en la profesionalización y en la cercanía, tienen mucho futuro, aunque insisto, renovados en formato y en canales. Sobre todo por su economía. Imprimir un periódico, y tú lo sabes más que nadie, es caro. Por lo que hay que buscar nuevos modelos digitales, atractivos, que ofrezcan mucho sin demasiado coste. Pero la cercanía que ofrecen está fuera de toda duda. Por eso su éxito. Nadie encuentra, por ejemplo, una crónica del partido del Alcalá tan amplia como en La Voz. Ni una foto de su plaza ni de su calle. Por eso el gancho que tenéis y que llevéis haciendo periodismo casi veinticinco años. Pero hay que renovarse. Hay que cambiar de formato, de modelo, de maquetación y ampliar contenidos y servicios al lector. - Futuro del periodismo. - Quiero mirar siempre al futuro con optimismo y con una sonrisa. De no hacerlo así, me quedaba encerrado en casa o cambiaba de trabajo. Quiero pensar que los medios van a evolucionar a mejor y que la profesión va a salir adelante tras este bache que ha producido la crisis y que apoyados en las nuevas tecnologías van a saber avanzar. Y quiero pensar también en que los gabinetes de comunicación son un filón que todavía no está explotado por completo. Soy optimista, porque de otra manera me haría, qué podría decir, abogado, taxista o heladero. Pero soy periodista, confío en la profesión, en nuestras posibilidades y en todo lo que podemos ofrecer a la sociedad. Porque sin periodistas se acabaría el sistema, que a nadie se le olvide.

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