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M a r í a Te r e s a To r r e s

Intorno

Colección

Faisán


Otros Títulos Der Archipelagvs, Revista de Poesía Nº1 Der Archipelagvs, Revista de Poesía Nº2 Adamita, Jaime Quezada Desde la sangre, María Teresa Torres Ex, Cristián Gómez Imagina el desierto, Gerardo Ferreira Cerrojo, Juan Gabriel Araya Imbunche, Leonidas Rubio Estado Natural, Luis Marcelo Pérez

Poemas María Teresa Torres Portada Des-territorializado, Johanna Martin Prólogo Damsi Figueroa Intorno, 2012 Diseño Alfonso Sánchez-Martínez editorialsimbiosis@gmail.com simbiosiseditorial.blogspot.com Impreso en Chile


Nota prologal


HERMANDAD POÉTICA/HERMANDAD TELÚRICA

En este libro habita la otra tempestad, la otra sequía, el otro cataclismo, esa otra sacudida de los huesos, la que viene desde adentro, que te agarra las piernas con fuerza y no te suelta hasta que te tumba, hasta que sucumbes de fracaso cotidiano, de muerte cotidiana. Cuando con María Teresa vivimos el terremoto de febrero de 2010, acontecimiento inconmensurable que nos hizo aferrarnos aún más; pensamos que hasta entonces nada habíamos sabido de la muerte. Pero esa certeza duró solo un tiempo breve. La fuerza superior de la naturaleza había estado con nosotras desde siempre, implantando generación tras generación ese temor visceral, inconsciente, hacia las cosas que se desmembran o que se caen y se quiebran sin aviso, como un vaso medio vacío que se suelta de las manos, como la sonrisa, como el amor. Cosas que se quiebran en su tránsito hacia la muerte definitiva, poco a poco. Lentamente. Somos tránsito. La soledad es la única certeza. Y la poesía, la única forma de conjurar este duelo perpetuo, de repetirnos la esperanza, aunque sea con palabras sordas: “La poesía es un rotavirus que he cogido de la niñez y que, aunque duela, me protege de otros temblores. Así como te inoculan bacilo de Koch para librarte de la TBC, la poesía te inyecta sus visiones endemoniadas para exorcizarlas. Los mejores placeres, los más grandes gozos, casi no los nombro; no sé como llamarles. Temo un mal de ojo, una oscura sentencia”(Poética) 1. Intorno no es otra cosa que ejercicio de este poder reactivo ante

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la presencia del enemigo, ese virus que marca los rostros de una extraña indiferencia, que vuelve el gesto amado en gesto amargo, que transforma toda abundancia en escasez: y aunque estemos vacunados contra el egoísmo, este temblor inesperado que viene desde adentro nos reconcentra, nos encierra, nos devuelve los sentidos hacia la memoria del cuerpo doliente, porque es en él donde escarbamos la madriguera, donde hacemos nido y nudo: no tenemos otro refugio: Porque incluso muy adentro; pegados a los huesos guardamos nuestros muertos: No hay escape definitivo, adentro o afuera nos está esperando la misma sombra transformadora, que se desliza lenta por la colina de las horas. Que se desliza lenta por la rúbrica indeleble del poema. Damsi Figueroa

Este poema aparece en el libro Catorce. Taller literario 2009, dirigido por Gonzalo Rojas. Publicaciones de la Dirección de Extensión de la Universidad de Concepción. 1


Intorno

MarĂ­a Teresa Torres


La isla

No se hable de mi hambruna cuando en Sudán los Dinkas comen hojas O ayunan sin un Dios que eleve sus espíritus un par de miles de esta gente del mundo Sin duda fue tu ardor lo que quemó mis naves O tal vez la suma equívoca del fogón en invierno y el sueño de un buen pan trajinando mi boca Y aunque un Dinka se trepe a un árbol para acortar su hambre Y hasta yo misma diga que un día este sitio será un lugar mejor Y aunque lo crea e incluso levante pancartas en la Isla nada reduce el hecho que no quede en mi mesa ni un pan que rebanar.

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Ni el agua ni el pozo ni nada

cierto que me das el agua pero me niegas el pozo Violeta Parra

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Ni el agua ni el pozo ni nada O tal vez el pozo en el abismo de estos días O nada como nada es lo que brilla en esta hora de siempre donde el lobo sigue siendo el lobo de sí mismo Frívola es la sed cuando en el parque yacen sin vida las palomas o tal vez porque creo que un gato puede respirar en un acuario o que los hombres se pasean por Venus Frívola también la ingenuidad del crepúsculo y el agua apresada en el vaso porque se pudre al tercer día y no va de vuelta como Cristo aunque la templemos o la respiremos con artificios el agua no será la misma ni el vaso ni el pozo ni nada


Frívola también la ingenuidad del crepúsculo O el creer que un gato puede respirar en un acuario O que los hombres se pasean por Venus antes de viajar con rumbo a Marte Aún los caracoles hermafroditas se buscan en la cópula para la danza que regenere un antiguo concepto del amor donde la baba esculpe otra belleza No reclamo el agua apresada en un vaso porque es sabido que se pudre al tercer día y aunque la templemos con artificios no será nunca el agua que quisimos beber O tal vez el pozo en el abismo de estos días O nada como nada es lo que brilla en esta hora de siempre donde el lobo sigue siendo el lobo de sí mismo.

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Afasia

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Boquiabierta Sin dedos para el piano Sigo entonando la misma musiquita que no te ruboriza ni pone tus manos en alerta Yo soy la de los pechos desnudos La que canta con notas que no llegan ni hasta tu proa He aprendido por libros mil secretos pero no te oigo entrar en mi morada.


Comics

Soy esa mujer dibujada en la página del frente Me muevo solo a trazos que me hacen amar o sufrir entre viñetas Allá voy cargada de claveles a cerrarle los ojos a la muerte Un par de coces de la vida para darle tensión al argumento El resto de la escena ya lo saben eternizados en el lúdico martirio del perro persiguiéndose la cola.

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Advertencia

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Callada estoy cuando haces cuentas de los días que restan a tu vida y del modo en que harás saltar los sesos para escribir tu herencia de sangre en la vereda. Pero quién sabe, si antes, la muerte asalta mi despensa y corroe despacio el agujero donde una tarde me dejó de latir el corazón. Digamos que te advierto del modo en que un cigarro advierte a tu pulmón: “no juegues con las armas cargadas por el diablo” que a veces sin alarde se carcome por dentro desde el pecho a la flor y esta piel que contiene algo de luz del mediodía o este paso entrenado en el ir y venir por misma huella sea solo la piltrafa sin sombra a la que un día, tal vez, le lleves flores.


Verano de San Juan

Yo soy apenas la sombra de una mujer que se dejó morir en la cocina porque no supo sazonar el desengaño Bajo el sol de un verano de San Juan mientras otra en la Iglesia se reía ella cerró sus labios para siempre Nada hay que altere la esencia de ese barro porque yo soy la sombra que carga esa desgracia y seguiré siendo apenas la extensión de su estómago imposible de saciar ¿Quién anota sus huesos en un listado irrepetible? ¿Qué ingenuo ha escrito en un árbol la forma que tenían de llamarle? si este árbol te sabe de memoria porque al mirar en sentido inverso de los hombres ve al que has sido siempre: tal vez un mozo que perdió la cabeza debajo de la sombra de un verdugo o quién sabe si el propio verdugo que insiste en ser la sombra que alarga y acorta este extraño verano de San Juan.

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Prisioneros

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Yo voy a morir esperando a que te vengas Voy a morir esclava de esta libertad donde no luce el brillo ni se refleja en mis ventanas porque fui la que no supo abrir tu celda ni aprendió el ritmo que estiraba el silencio Yo soy la que morirá esperando sentada en esta sombra que me enfría la pena de no tener a mano la llave o la lima o la certeza de que mañana tal vez llegues volando para fumar un cigarro contra el viento.


Intorno

Tal vez se trate del momento en que un deudo comienza a sentir el olor confuso del difunto Porque existe otra hora para armar la maleta

del intorno

Otra hora en que una va haciendo la vasija con la piel que le sobra de los días A puntadas de escozor va imaginando las velas del entierro Que nos es sino la fecha de guardar la vasija en otro cofre y en otro aun más terco todavía Nadie sabe que ya estaremos lejos Nadie que no haya dado puntadas en sus huesos sabrá en qué momento se comienza a vivir sin agua sin sed sin vaso.

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Planeta que se va

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Tengo mi propio sismo mi huracán atrapa pantorrillas Bebo de la cicuta olvidada en tu vaso y mis labios se mueren de memoria No requiero de un salmo ni de un sollozo que calme vuestra culpa Me he buscado estar viva Nadie apostó un peso para que me paseara entre vosotros y raras tardes apuntan a mi pecho gritando ¡Qué haces por aquí, ser de otro mundo! Ignoran que mi planeta acaba donde acaban mis pies que el volcán apagado está en mi pecho con luces que se extinguen en mi voz Y pocas palabras sobran para pedir prestadas Hay planetas les digo que van peor que yo porque llevan el clavo que agujereo a su Dios


sin levantar un polvo ni decir agua va De mi cicuta muero porque me lo he buscado Descansen vuestros ojos Recojan cualquier asomo de ternura He paseado entre ustedes con pies y con orejas Cuando debĂ­ ser solo piedra no este cabecear de la vida no este seducir de la muerte.

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La última pregunta

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Tengo todo el miedo del mundo y el llanto de un soldado obligado a gritar ¡Viva la patria! Tengo todas las llagas: las de mi padre viejo, muriendo en sus escaras las del lobo atrapado en una jaula Y toda mi hambre tiene sabor a nada porque falta la sal para estos días Llevo entonces la vena de la ira El oculto deseo de matar y morir para olvidar mi piel en esta zona y dejar de escuchar una conversación de sobremesa una invitación a un orgasmo ajeno o una señalética del barro Tengo todo el cansancio y la artrosis del mundo las caderas trizadas los huesos hecho polvo La duda que me cabe, sin embargo, si acaso cabe preguntarse todavía alguna cosa es si era verdad cuando me amabas


Si hubo un instante genuino en que habrías sido párpado para mi sueño Porque si he podido aguantar la miseria y el hambre en mis bolsillos y he expuesto mi pellejo por el dolor ajeno Si he gritado en la calle en contra del fascismo y he dejado algo de mi sangre en la vereda me gustaría al menos saber que he sido amada del modo en que decían saber amar tus ojos Morirme en la certeza casi ingenua que fue real la suma de todo el gozo del planeta en mi carne Que así como la rabia se acumula en mi entraña tú pusiste en mi pecho el sabor de estar viva Déjame creer que tengo entonces todo el amor del mundo en mis espaldas que el suspiro que viene y me delata lleva el plasma inquieto de la dicha y que puedo jurar, incluso, que lo he tenido todo del calamar al miedo del árbol a la furia del rencor a la fiesta.

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Anfitrión

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A ratos caemos en la cuenta de cómo es que llegamos a esta juerga donde nadie ha visto al anfitrión Atragantados o ebrios vamos viendo morir y agonizamos Mirando los platos por el piso mendrugos que nos quebrarían los dientes cerezas que ya dejamos de añorar No es la muerte la que nos mata Es la cena la que intoxica la que repite el eructo o gangrena la pared estomacal Hartos de la música que nos deja de rodillas Mientras nadie sabe quién ha hecho la lista de invitados y ha escondido la mano para siempre.


Varada

Varada en esta isla soy la mujer que orilla los abismos Conservada en la sal que me condena a mirar solo un costado de la vida El silencio me ocupa y me desvela la marea provoca pulsaciones suenan ecos de risas en el cielo traqueteos de estrellas y de soles Cogida como estoy por las caderas haciendo chapuzones con la lengua me lleno la cabeza de infinito mientras el musgo me atrapa los talones.

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Frida

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Cargo entre las vértebras el dolor del mundo Siento sobre mis hombros el cielo reventando en sangre trasparente Es el costado quien agoniza Es la mañana que no despierta Yo sólo sé reflejarme en el espejo y derramar los colores de mi fuente Rellena voy de instalaciones que nadie terminó Vuelco ira y fantasmas que revuelven la casa y cocinan con la sal de mi sudor Acaso de este barro nos vertieron sobre un molde cansado de fracasos y nos dejaron mustias cargando la locura de los tiempos A veces río y mi soledad se narcotiza Pero vuelve la sangre al lugar de la herida mientras Frida Khalo se arranca el corazón.


Esquiva

Acá al anverso me golpea el amor Me dice piel Lengua repite y llora cuando contengo la extensión de su abrazo En el reverso me suena la palabra Abrid que soy la poesía balbucea predica Pero me empeño en no morder la mano que me dio de comer cuando famélica fui y afásica arguyendo mis temblores Pero me pierdo aunque sé la señal que lleva mi cuchillo Ahí pervive entonces la palabra Ahí también late el amor Y yo tan lejos de darme por completo Argumentando horarios trampas que fui poniendo entre mis piernas relámpagos que se adueñaron de mi vientre

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Ahí entonces la fe haciendo guiños El amor diciendo que se va cuando de seguro está buscando mis venas más ocultas 26

Ahí entonces el verso que se da y se contrae cuando me ve sin tinta deshilvanando el vuelo y arrugando el poder de las palabras.


N.N.

Un mueble que ha perdido su uso y mueve con torpeza los cajones Un estante donde aguardan sin fe libros que no serán jamás servidos Un clóset de horas en que el espejo me hizo hermosa y cabellera Un bidé que amó mis labios y bebió todos sus secretos Qué soy en este encierro donde puedo olfatear el motivo de mi ausencia Qué carga esta columna sin clavos Qué espera Alfonsina enternecida en sus pasiones lobeznas

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Qué puede una mujer temer si ha derrumbado los usos de su cuerpo Una taza sin plato Un espejo sin cara Una lámpara china que alumbra para adentro Qué puede una mujer doler si un perro salvajea sus entrañas y aprendió a dominar sus alaridos Qué puede detener esta vorágine sino el temor de volver a perderse definitivamente en ella.


Reglas

Este es un juego de niños Basta cerrar los ojos para que ya no estés Basta solo desear y se llena la boca de manjares Soy la bailarina de flamenco La enfermera que vigila tus temblores Pero esto es un juego de niños Repito Un juego que termina con el primer berrinche con la primera lágrima con la gota de sangre en las narices con el golpe de puño que devasta Soy la musa perdida en tu ceguera La madre que llama a la comida para que de repente todo vuelva a ser como al principio: una buena idea irrepetible donde Alicia no vuelve del espejo donde los ángeles carecen de ley y el purgatorio dura más o menos un segundo Esto es un juego de niños Repito

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Y aceptamos reglas imprevistas donde el Ăşltimo gol es el que gana o la estocada en primavera o el nĂşmero impar es la victoria. 30


Nave de los locos

Vacía de aguardar una zozobra un sismo en los talones la carta de un extraño El viento huele a moho y la lluvia del Sur se recoge en mis ojos Tuve un sueño y el graznido temprano ahuyentó su sabor dejando solo la mucre pesadilla Vacía de esperar que algo cambie los vientos me voy en esta nave de los locos.

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Contagio

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Aléjense no toquen mi armadura que lleva cascajos de veneno Nadie se engañe porque mi cántico enloquece a los que esperan vivir para contarlo Ya ven no requiero anunciar mis piltrafas sólo reparen en la palidez y escuchen el silencio de mi campana Para cuando el tintinear callado de la lepra entre en mi cuarto ya nada importará voy muerta desde el augurio de mi sangre.


Rendijas

Siempre hay surcos rendijas por donde se cuela el viento del invierno Por donde entra sigiloso cada remedo de nuestras soledades Siempre hay navajitas de papel o agujas diminutas que nos parten la cĂĄscara y la hiel para teĂąir de gris el minĂşsculo cielo que nos toca.

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Vudú

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Ahogada en el alcohol o atravesada por el alfiler que rompe vísceras y sabe a óxido en la boca del estómago Soy el insecto abierto de patas sobre el mantel de flores Soy la presa que atrapó la certera mano de la nena Mis alas rotas van repitiendo el réquiem aprendido: “el horizonte no es más que un punto ciego” “el horizonte no es más que este dolor”.


Por la ventana

No me saludo cuando refleja el charco esta cara de adulta o estas ojeras en su alharaca de madrugada Me doy la espalda como si yo no fuera la que se enturbia en el reflejo Pero hoy por la ventana el sol vuelve a anunciarse y da vida a los vellos de mis manos que han vivido en la sombra en el olvido. He desconocido las luces que a mi cuerpo reviven porque un letargo nubl贸 tantas jornadas que me parece ajeno este destino.

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Mudez

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Así guardados los secretos sin voz quién puede descifrar esta orfandad quién puede asegurarme los pies o las sandalias si cada vez soy más inconfesable No es por la moral ni por el hábito sino por la modestia de callar Y más terca y más dura en las calles de abrazos y de partos voy perdiendo un poco más mi sangre.


Perra del hortelano

Yo soy la perra La perra que ladra por la herida La que comi贸 chamico en la monta帽a La perra La perra que mordi贸 al hortelano y lleva el hocico manchado con su sangre Pero no me manden al bosque que me sigue la leva todav铆a.

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Índice Nota prologal

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La isla Ni el agua ni el pozo ni nada Afasia Comics Advertencia Verano de San Juan Prisioneros Intorno Planeta que se va La última pregunta Anfitrión Varada Frida Esquiva N.N. Reglas Nave de los locos Contagio Rendijas Vudú Por la ventana Mudez Perra del hortelano

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Constanza Flores

M a r í a Te r e s a To r r e s M o r a , nace en Coelemu, Chile en 1962. Profesora de Español y Magíster en Familia. Trabaja con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social. Premiada el año 2001 en el Concurso Nacional de Crónicas Urbanas de la revista El mundo al instinto, Universidad de Chile, con la crónica La poesía se ha quedado en la calle. Con apoyo de Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, ha dirigido talleres literarios para adolescentes y adultos. Sus poemas y crónicas han sido incluidos en diversas publicaciones y antologías desde 1985 a la fecha. Publicó Desde la sangre, Editorial Simbiosis 2001. Ha participado en encuentros literarios de Chile, Argentina, Cuba y Uruguay. Sus textos involucran la cotidianidad en un diálogo íntimo, la poesía fluye a un ritmo cadencioso y sutil. Transfiere los versos a modo de aforismos coloquiales y aparentes lugares comunes pero con la carga de la poesía hecha vida y obra.


Intorno es edit ado e impreso por Editorial Simbiosis en abril de 2012. Se us贸 tipograf铆a Garamond Premier Pro y Goudy old style.La edici贸n consta de 100 ejemlares en papel bond ahuesadode 90 grs./metro cuadrado portada en papel galgo verjurado marfil 220 grs./metro cuadrado, cosidos, encuadernados y numerados a mano del 1 al 100. f i r m a d o s p o r e l a u t o r.

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Intorno