Issuu on Google+

L u i s Marcelo P ĂŠ r e z

Estado Natura l


Otros Títulos Der Archipelagvs, Revista de Poesía Nº1 Der Archipelagvs, Revista de Poesía Nº2 Adamita, Jaime Quezada Murmullo frente a sillas vacías, Leonidas Rubio Ex, Cristián Gómez Cerrojo, Juan Gabriel Araya Imbunche, Leonidas Rubio Imagina el desierto, Gerardo Ferreira negación, jano sanmar

Poemas Luis Marcelo Pérez Imagen de Portada Álvaro Huenchuleo Estado natural (Oleo S/tela 40x50) Prólogo Jaime Quezada Ruiz R. D. A. Estado natural L. 32 Nº 604 (Ley Nº 9739) Diseño Alfonso Sánchez-Martínez editorialsimbiosis@gmail.com http://simbiosiseditorial.blogspot.com/

Impreso en Chile


Poesía en estado natural

En el siempre motivador proceso de la poesía uruguaya, enriquecida de autores y obras en sus generaciones varias y diversas, Luis Marcelo Pérez (Montevideo, 1971) bien viene a representar a un autor que surge a la poesía desde la década del noventa (Sensaciones, 1995; Virginal, 1996) y que ha sabido nutrirse de temas y motivos identificadores de una singularísima y personal escritura. Singularidad que no está ajena, por cierto, a Estado natural, cuyo tema y escritura permiten visualizar y proyectar una reveladora tarea oficiosa y creativa. Estado natural da título a un texto que constituye formalmente un solo vivificador poema, enriquecido de lenguaje en su apego a la palabra como fuente nutricia de escritura, al cuerpo como sujeto y objeto de lo humano gozoso y sensual, al paisaje como identidad de una naturaleza con sus noches, sus días, sus formas. Y en estas formas sus realidades e imaginaciones, sus sueños y sus desvelos, amén de otros elementos (aromas, frutos, tierra, lluvia, vientos) nutricios y trasvasijadores en la unidad del poema todo. Así, Estado natural tiene el vislumbre de una poesía primigenia y usual, «cosa viva» y cotidiana, no contagiada de estridencia, emotiva e íntima de «un no sé que queda palpitando». Ese «no sé qué» es, precisamente, el espíritu (llámese aquí amordesvelo) y el sentido (llámese aquí cuerpo-naturaleza) que anima y fundamenta y hace trascendente cada breve texto estrófico de este, a su vez, breve y reflexivo poemario. Poesía de la intensidad y de la sencillez, se diría, por el tratamiento de un lenguaje cotidiano, nada de convencional. Íntimo en su desasosiego o su desvelo, casi diario de personal vida en un secreto muy suyo. Secreto, después


de todo, que sale a flote ya no sólo por unos versos reveladores del amor ausente (tu ausencia me destierra), sino también por una admirativa perfección de la palabra poética. El cuidado registro de esta poesía directa, concisa y en los límites de lo epigramático viene, después de todo, a dar motivación formal y sensitiva al tratamiento epifánico del amor en su estado primigenio y natural que fervorosamente el poeta se propone en su escritura: Lo nutricio y primero del amor-amor en su sentimiento y pasión que llega, incluso, a un arrobamiento de lo sensual y lo insinuantemente bello-erótico en su deseo empedernido. Trabajo oficioso, sin duda, que no conlleva atarantamiento alguno, pues Estado natural es la expresión más cabal del ver y del sentir la poesía en lo mejor de ese estado natural: in púribus. Es decir, sin alarde ni experimentación ni ejercicio retórico alguno, a no ser la naturaleza de vida y de espíritu en su desnudez y plenitud. Jaime Quezada Santiago de Chile, septiembre, y 2010. *


palabras


1  

Un bosque de palabras quiero ser, por un instante ser, en mi desnudez, poesĂ­a.

7


8

2  

La verdadera palabra es un brasero de luna sobre nuestros cuerpos.      


3  

No es bueno gritar con los dientes tumbados en la aguada boca donde la degollada palabra ensordece a la lengua que intenta derramar una coma.  

9


10

4   

Morir con una sola palabra entre los labios que corre por mi piel transformando la suavidad en porosidad y las imágenes en cercanía.  


5  

Tampoco me servirán los vidrios de tu jardín virtual de tierra sin ojos de mañanas sin hacer.   Frutos sangrando contra la pared de agua como piedra gritando entre los dientes la penúltima palabra.    

11


12

6  

Las palabras no sangran solo nos aproximan al vómito masticado por un sueño despreciado.     


7  

La palabra es la silueta del pensamiento.

 

13


14

8 Las palabras, en fin, nos sirven de mesa para poner el alma sobre las manos.


cuerpos


1  

Abro los labios arrodillado en la indefensa humedad de su cuerpo que sin tregua se retuerce desnudo, seguro sin límites.  

17


18

2   El recuerdo de sus pechos esparciéndose por mi boca me distrae de la blanca hoja en la que les dedico este poema.    


3   Arriba tu cuerpo debajo el mío prendidos por fuera, por dentro más cuerpo los cuerpos los nuestros.    

19


20

4   

Hacerte entre mis labios en declaración de deseo despacito para darnos paso.      


5  

Por qué mi cuerpo late cuando te recuerda, y mis ojos no hacen más que mirar al vacío profundo de esta soledad en compañía.    

21


22

6  

Aquella noche nos lamíamos la carne profunda de manto en fiebre jarabe agridulce combustible frutado de hembra con piel de hambre poblada de acordes que respiran subterráneos los calendarios anatómicos de unos huesos que se despluman al deseo empedernido.    


7  

 Si la vida me lo permitiera tejería una y mil veces tu cuerpo con el mío invulnerable, despojado de todo recuerdo.    

23


24

8   El sol te recorre como en una superposición de estampas al desnudo, y mis manos se van delineando a tu figura indiferente bajo la silueta de los sueños que andan deliberados por circuitos cóncavos y  convexos.    


9  

Flotan los cuerpos flotan todos los cuerpos uniformemente flotan sobre la infancia sobre la sombra flotan sobre las negaciones las envidias, los odios las pasiones, las intrigas, y sobre las mentiras arrinconadas flotan a la espera de otra mezquindad derramada bajo la última caricia flotan.    

25


26

10 A Luis Cernuda

  Imagina en sus manos la existencia sin olvido, y en sus ojos la noche, el día y el verdadero amor justificado en su cuerpo y espíritu.    


11   He vuelto descalzo sin heridas dejando atrás los aires sombríos de la antigüedad. El aire fresco ha vuelto a despertar al verbo en  la mitad de la noche. Bajo la luna mi cuerpo se escurre.        

27


paisajes


1   Para que conozcan los que van sin conocer el destino que colma de soles, lluvias y ausencias con aroma a tierra sobre los hombros de este mundo excremencial, escribo.    

31


32

2   De este suelo y de aquel soy parte. Mi lengua, mi sangre y mi lento pulso que cae sobre las mañanas también son parte de esta naturaleza embriagada que nos envuelve a todos por igual de lo visible e invisible de lo justo e injusto y de lo que aún no es.  


3

33

...y miro el fuego apenas encendido... Saúl Ibargoyen Islas

  Ya no quedan luces que encender para mostrarle al mundo las crujientes claridades de la realidad.    


34

4    Una hora tan solo una hora una hora mås y en los descuentos pasa la espera, la noche la vida, las formas.


5   Cuando termina el amor ya todo no importa nada queda todo es ajeno, lejano ni sabor, ni viento ni jinete, ni vuelo ya no hay más instantes cegados por las señas de las llovidas estaciones. Cuando termina el amor ya todo no será como fue.    

35


36

6   Hoy es miércoles otro miércoles más que no te tengo, y la angustia llega hasta esta plaza reseca de Valvanera. Tu ausencia me destierra.     


7   Sombra y olvido por los rincones maltrechos de la esperanza.    

37


38

8   Carne negada bajo la noche naciente hundiÊndose vencida.  


9   Cuentas las noches que tu ventana se abrió al otoño reclamando hojas secas en las calles y en la oscuridad se prolonga desnuda la espera.    

39


40

10   Donde ya no queda nada ha quedado intacta la memoria sobre cada rostro bajo la luz del otoño.    


11

    Un hombre con voz de piedra se impone desafiante al borde del muelle que se amamanta de agonía por el incierto camino acongojado del desamparo.  

41


42

12   Hojas verdes amarillas rojas azules hojas opacas brillosas silenciosas ruidosas hojas boscosas arenosas olorosas hojas sobre la luz sobre la sombra sobre la silla sobre la mesa hojas.    


13 Es la calle es la primavera o aquella estatua que parece solitaria de ídolos secos marchitos adormecidos dulcemente abrazados por la garganta que se hace abrigo de amantes callejeros påjaros palomas que se aplastan caminan resguardan de las sombras vivientes de la noche.   

43


44

14   Junto al camino se encienden los colores de sus ojos negros como un huracán que navega por la noche solitaria sobre las orillas misteriosas de los sueños.       


15   Ha caído el día, y mis ojos siguen abiertos date cuenta, estoy solo llega la despedida, y el cielo condena los desiertos de mi borrachera ya no hay tiempo para marcha atrás mañana estaré anudado a una butaca de avión, y mis noches ya no serán tus noches. El amanecer es incierto.      

45


46

16   Mudo, más mudo que la soledad cuando golpea los huesos bebo a ciegas la transfiguración. Bebo de las aguas peregrinas de los amaneceres oscuros de agosto los pasos, toneladas de pasos se van acercando los escucho oigo sus gritos.   


17   Viendo cómo muerden los ojos, en la tristeza húmeda de los hombres tiemblo bajo un paisaje sin cielo.   

47


48

18  

Todo tiempo es reflejo de quietud de movimiento de infinito anhelando alcanzarse a sí mismo.    


19   Llueve y la noche se inunda de miseria techos naufragando sin casas en la profundidad de la nada interminable. El desconsuelo seca mi boca y Dios sigue de largo.      

49


50

20   El amor es ese maldito sentir afrodisíaco que nos hace querer ser el otro.    


21    Ayer tiré de mi piel y fui descubriendo los universos que me habitan. Bajo ella las longitudes invertebradas de la vida me han dado el regalo de estirar mis sueños sobre mis heridas.  

51


posdata  


No creo en el nombre del padre, en la desesperanza, en los labios resecos al besar, en la mirada íntima que se confunde con una hoguera en otro idioma. Creo en el nombre del hijo, en la búsqueda cotidiana, en el aplauso cerrado de los ciegos, en el diálogo de los delfines, y en vos, que sacudís mis bosques cuando rezás en mi cuerpo.                                                                         

55


56

Ricardo Prieto ha muerto Ya no hay salvo que te salve tierra bajo tu polvo encofrado epitafio sin rosas, ni cruces, ni espejos que consuelen tu fatigosa resistencia inconclusa. Sombras, cruzan entre las gárgolas entre aquella decaída cortina ventana semiabierta sillón de refugio estación de sacrificio día de todos los muertos. Levántate a pasos de tus pasos donde no arde tu silencio porque tu boca grita como el primer día.


Índice Poesía en estado natural por Jaime Quezada Ruiz

Pag. 3

palabras   Un bosque La verdadera No es bueno Morir Tampoco Las palabras no sangran La palabra Las palabras, en fin   cuerpos

Pag. 5

Abro El recuerdo Arriba Hacerte Por qué Aquella noche Si la vida El sol Flotan Imagina He vuelto paisajes Para que conozcan De este suelo Ya no quedan Una hora Cuando termina el amor

Pag. 15


Hoy Sombra y olvido Carne negada Cuentas Dónde Un hombre Hojas Es la calle Junto al camino Ha caído el día Mudo Viendo Todo Llueve El amor Ayer  

posdata   No creo Ricardo Prieto ha muerto

Pag. 53


Luis Marcelo Pérez, es poeta, narrador, periodista y gestor cultural. Nacé en Montevideo en 1971, Uruguay. Es fundador del sello editorial AG Ediciones (1995). Fue Director-editor responsable de la primera revista en tinta y en braille en el Mercosur Protagonistas (1994). Ha publicado los libros de poemas Sensaciones (1995), Virginal (1996), Silencios (1999 - 2002) y Poesía en estado natural (2005). En ensayo ha publicado Mujer,Sociedad y Política (1996), La Poesía en Nuestro Tiempo (2001), Imaginación y palabra (2003) y Neruda, el vigía de una isla (2004). Ha Compilado, prologado y editado Antología de Poetas Jóvenes Uruguayos (2002), Sin fronteras 1 ½ Antología de Poetas Jóvenes UruguayosParaguayos (2004), Sillas de papel I, (2006), Sillas de papel II, (2007) y Antología de Cuentos Uruguayos contemporáneos (2007 y 2008).


Impreso en el taller de editorial simbiosis Concepción, Chile. Diciembre de 2010. Tipografía  Garamond y Calibri. Existen 150 ejemplares en papel Bond Premium Ivory de 90 grs./metro cuadrado portada en papel  galgo verjurado Marfil 220 grs./metro cuadrado cosidos, encuadernados y numerados a mano de 1 a 150 firmados por el autor.

____________________ nº y firma


Estado natural